Otros Nombres:

Disminución del control de la vejiga; Micción incontrolable.

Consideraciones generales:

La facultad de retener y controlar la salida de orina depende de una anatomía y funciones normales de las vías urinarias y del sistema nervioso. Además, el individuo tiene que poseer la facultad física y psicológica de reconocer y responder apropiadamente a la urgencia de evacuar orina.

El proceso de micción comprende dos fases:
La fase de llenado y almacenamiento
La fase de vaciado.
De forma normal, mientras la fase de llenado y almacenamiento, la vejiga comienza a llenarse de orina proveniente de los riñones. La vejiga se estira para acomodar la creciente cantidad de orina.

La primera sensación de ganas de orinar aparece cuando se han almacenado cerca de unos 200 ml de orina (un poco menos de una taza) en la vejiga. Un sistema nervioso sano responde ante esta sensación de estiramiento alertándolo a uno sobre las ganas de orinar, permitiendo a la vez que la vejiga se siga llenando.

La persona promedio puede retener entre 350 y 550 ml (más de 2 tazas) de orina. Dos músculos ayudan a controlar el flujo de orina:

El esfínter (los músculos circulares que rodean la abertura de la vejiga) tiene que ser capaz de contraerse para impedir el escape de orina.
El músculo de la pared vesical (detrusor) tiene que permanecer relajado de manera que la vejiga se pueda expandir.
Cuando llega el momento de vaciar la vejiga, el músculo de la pared vesical (detrusor) se contrae o comprime para forzar la orina a salir de la vejiga. Antes de que este músculo se comprima, el cuerpo debe ser capaz de relajar el esfínter para permitir que la orina salga del cuerpo.

Definición:

La incontinencia urinaria es la pérdida del control urinario o la incapacidad de contener la orina hasta poder alcanzar el baño. Las mujeres tienen el doble de probabilidad que los hombres de desarrollar incontinencia urinaria. La incontinencia urinaria puede ser una condición temporal o ser el resultado de una enfermedad.
Esto puede variar desde un escape ocasional de orina hasta una incapacidad total para contener cualquier cantidad de orina.

Frecuencia:

Aproximadamente 30% de las mujeres se ven obligadas a aislarse de su mundo profesional e incluso de su vida social porque sufren de incontinencia urinaria. En los hombres el padecimiento se da en un porcentaje mucho menor (de 5% a 10%).

La incontinencia es más común en las personas de edad avanzada.
Los bebés y los niños hasta la edad en que aprenden a ir al baño no se consideran incontinentes sino que simplemente no han aprendido. Los accidentes ocasionales son normales en los niños hasta los 6 años. Las niñas pequeñas (y a veces las adolescentes) pueden tener una pequeña fuga de orina al reír.

La micción nocturna en los niños es posible hasta la edad de 5 ó 6 años.

Las mujeres orinan muy mal. Para empezar no deberían aguantar las ganas. Una de las cosas que deben aprender las pacientes es la rutina de vaciamiento de la vejiga. Hay que ir al baño, cada dos o tres horas, se tengan o no ganas de orinar, hasta que se produzca el hábito miccional. La agresión a la vejiga comienza con esa insistente letanía de las mamás “No vayas a hacer pipí en ningún baño afuera. Aguanta todo lo que puedas hasta que llegues a la casa”. Luego, el hábito se hace tan arraigado que durante la vida adulta la mujer pasa horas y horas sin orinar, bien sea porque se halla atareada con el trabajo o se encuentra muchas horas en la calle.

Causas:

Cambios específicos en la función del cuerpo como consecuencia de enfermedades
Medicamentos
Inicio de una enfermedad.
Infección del tracto urinario.
Malformaciones génito-urinarias.
Problemas neurológicos o cerebrales
Trastornos musculares y nerviosos (trastornos neuromusculares)
Demencia u otros problemas psicológicos que afectan la capacidad para reconocer y responder a las ganas de orinar

La incontinencia puede ser repentina y temporal o continua y prolongada. Las causas de la incontinencia súbita o temporal son, entre otras:
• Reposo en cama, por ejemplo, durante la recuperación de una cirugía
• Ciertos medicamentos (como diuréticos, antidepresivos, tranquilizantes, algunos remedios para la tos y los resfriados y antihistamínicos para alergias)
• Incremento de la cantidad de orina como sucede con la diabetes mal controlada
• Confusión mental
• Embarazo
• Infección o inflamación de próstata
• Retención fecal, debido al estreñimiento severo, que ejerce presión sobre la vejiga
• Inflamación o infección de las vías urinarias
• Aumento de peso

Las causas que pueden ser más prolongadas abarcan:

• Enfermedad de Alzheimer
• Cáncer en la vejiga
• Espasmos vesicales
• Depresión
• Próstata grande en los hombres
• Anomalías neurológicas como esclerosis múltiple o accidente cerebro vascular
• Daño nervioso o muscular después de una radiación pélvica
• Prolapso pélvico en las mujeres: caída o deslizamiento de la vejiga, uretra o recto hacia el espacio vaginal, comúnmente asociada con el hecho de haber tenido embarazos y partos múltiples.
• Problemas con la estructura de las vías urinarias
• Lesiones de la columna
• Debilidad del esfínter, los músculos circulares de la vejiga que se encargan de abrirla y cerrarla. Esto puede suceder luego de una cirugía de próstata en los hombres o vaginal en las mujeres.

Incontinencia urinaria en mujeres:
Existe lo que se llama incontinencia urinaria de urgencia. La mujer siente ganas de orinar pero no le da tiempo de ir al baño y se orina.
Hay otros casos, en los que la mujer se ríe, tose o estornuda e inmediatamente se moja. También hay un tipo de incontinencia que se debe a la edad avanzada y por el que la paciente sufre una serie de limitaciones y no puede llegar al baño.
Y entre las más frecuentes destacan las de las mujeres que han tenido muchos hijos. Entre los signos de alerta, se menciona aquellos casos de mujeres que siente un peso vaginal y cuando hacen un esfuerzo pierden alguna gota de orina. Sin embrago, este no es un problema que afecta solamente a las mujeres que han tenido muchos hijos. Muchas de ellas tienen problemas desde pequeñas, cuando se orinaban en la cama, problema que puede persistir en el futuro por un control indebido de la vejiga. Al mismo tiempo, hay que descartar en esos casos las que orinan a cada instante por tener una vejiga muy pequeña. Estos casos bien diagnosticados pueden tratarse médicamente.

Clasificación:

La incontinencia urinaria generalmente se divide en cuatro grupos, según el trastorno de función que provoca la incontinencia: incontinencia de urgencia, de esfuerzo, funcional e incontinencia por sobrecarga.

Con frecuencia se presenta más de un tipo de incontinencia; aproximadamente el 40% de los casos de incontinencia se puede agrupar en más de una de estas cuatro categorías:
• Incontinencia de urgencia – es la incapacidad de contener la orina el tiempo suficiente para alcanzar el baño. Es frecuente en personas que sufren de enfermedades como la diabetes, derrames cerebrales, demencia, enfermedad de Parkinson y esclerosis múltiple; pero puede ser el indicio de otras enfermedades o condiciones que también podrían necesitar atención médica.
• Incontinencia de esfuerzo – el tipo más común de incontinencia asociado con el derrame de orina al practicar ejercicio, al toser, al estornudar, al reír, al levantar objetos pesados, o al realizar otros movimientos del cuerpo que hagan presión en la vejiga.
• Incontinencia funcional, el estado del sistema urinario es normal, pero el paciente no puede utilizarlo debidamente debido a algunos trastornos físicos graves, como la enfermedad de Parkinson, o enfermedades mentales como la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia.
• Incontinencia por sobrecarga – derrame de orina que ocurre cuando la cantidad de orina producida excede la capacidad de almacenamiento de la vejiga.

Síntomas:

• Incapacidad para orinar.
• Dolor relacionado con el llenado de la vejiga o dolor relacionado con la micción sin comprobarse infección de la vejiga.
• Debilidad progresiva del chorro urinario con o sin sensación de completo vaciado de la vejiga.
• Aumento de la frecuencia al orinar sin que haya infección de la vejiga.
• Necesidad de alcanzar el baño rápidamente o derrame de orina si no alcanza el baño a tiempo.
• Cambio o anormalidad al orinar relacionados con el sistema nervioso.
• Anormalidades tales como derrame cerebral, lesión de la médula espinal, esclerosis múltiple.
• Derrame de orina que impide las actividades.
• Derrame de orina que comenzó o continuó después de la cirugía.
• Derrame de orina que ocasiona incomodidad social.
• Infecciones frecuentes de la vejiga.

Diagnóstico:

El primer paso en el diagnóstico de la incontinencia urinaria es hacer un historial detallado, que debe incluir cualquier trastorno urinario, así como una historia de la forma de micción. Con el fin de proveer esta información al médico, es posible que al paciente le resulte fácil escribir un diario durante los dos o tres días previos a la visita médica. Este diario tiene que ser un registro detallado de los hábitos alimentarios, los hábitos de consumo de líquidos, la hora y la cantidad de la micción normal. También se debería incluir cada una de las incidencias de incontinencia, la cantidad de la pérdida de orina, si se sintió deseo de orina y si el paciente estaba realizando alguna actividad física en ese momento.

Lo que se puede esperar en el consultorio médico:
El médico realizará la historia médica y hará un examen físico, enfocándose en el abdomen, los genitales, la pelvis, el recto y el sistema neurológico.

Exámenes complementarios:

• Análisis de orina
• Urocultivo para verificar la presencia de infecciones, si está indicado
• Cistoscopia (inspección del interior de la vejiga)
• Estudios urodinámicos (pruebas para medir la presión y flujo de la orina)
• Uroflujo (para medir el patrón de flujo urinario)
• Residuo postmiccional (RPM) para medir la cantidad de orina que queda luego de la micción

Se pueden realizar otras pruebas para descartar una debilidad pélvica como causa de la incontinencia. Una de esas pruebas es la denominada prueba del hisopo o Q-tip. Este examen implica la medición del cambio en el ángulo de la uretra cuando está en reposo y cuando está haciendo esfuerzo. Un cambio de ángulo de más de 30° con frecuencia muestra que hay una debilidad significativa en los músculos que sostienen la vejiga.

Tratamiento:

En muy pocas ocasiones el tratamiento de la incontinencia puede ser rápido, fácil y eficaz. Por ejemplo, las infecciones en el tracto urinario pueden ser tratadas con antibióticos y si se ha detectado incontinencia, a menudo desaparece en poco tiempo. Además, es posible que la medicación que produce la incontinencia no sea continuada o que se modifique.

Sin embargo, por lo general el paciente tiene un problema crónico que requiere distintos tratamientos y técnicas de control para mejorar su calidad de vida. Entre los posibles tratamientos se encuentran:

• Técnicas de comportamiento
• Electro estimulación de la musculatura perineal: Consiste en estimular los músculos perineales; es un método inocuo e indoloro que se puede seguir en el propio domicilio.
• Medicación.
• La cirugía si la incontinencia se relaciona con problemas estructurales como anormalidades en la posición de la vejiga u obstrucción.
• Productos para la absorción o bloqueo del flujo urinario: pañales, toallas sanitarias, colectores de goteo para los hombres
• Prótesis vaginales: son los llamados pesarios que se aconsejan en casos de mujeres de edad avanzada y salud quebrantada, y para las que no están indicados los métodos quirúrgicos.

De acuerdo con el diagnóstico del caso y de la clase de vejiga, existe un tipo de tratamiento quirúrgico, farmacológico y de tipo conductual. En relación con este último se le enseña a la mujer a no aguantar las ganas de orinar, y a hacer ejercicios especiales para ayudarle a fortalecer el piso pélvico.

Manejo:

Los siguientes métodos se utilizan para fortalecer los músculos del piso pélvico:

Re-entrenamiento de la vejiga:
Esto involucra orinar de acuerdo con un horario así se sienta la necesidad de orinar o no. Entre esas horas, trate de esperar al siguiente momento programado. Al principio, tal vez necesite programar intervalos de 1 hora. Gradualmente, puede ir incrementando por espacios de media hora hasta que llegue a orinar cada 3 a 4 horas sin goteo.

Ejercicios de Kegel:
Contraiga los músculos pélvicos por 10 segundos y después relájelos por 10 segundos. Repita 10 veces. Realice estos ejercicios 3 veces al día. Usted puede hacer estos ejercicios en cualquier momento y en cualquier lugar.
Para encontrar los músculos pélvicos apenas comience a hacer los ejercicios de Kegel, detenga el flujo de la orina a mitad de la micción. Los músculos que se necesitan para hacer esto son los del piso pélvico. NO contraiga los músculos abdominales, de los muslos ni los glúteos. NO exagere con estos ejercicios, dado que esto puede fatigar los músculos y empeorar la incontinencia.

Existen dos métodos llamados biorretroalimentación y estimulación eléctrica que le pueden ayudar a aprender cómo hacer los ejercicios de Kegel:
• La biorretroalimentación utiliza electrodos colocados en los músculos del piso pélvico, dándole al paciente retroalimentación acerca de cuándo están contraídos y cuando no.
• La estimulación eléctrica utiliza una corriente eléctrica de bajo voltaje para estimular los músculos del piso pélvico. Esto se puede hacer en casa o en una clínica por 20 minutos cada 1 a 4 días.

La biorretroalimentación y la estimulación eléctrica ya no serán necesarios una vez que usted haya identificado los músculos del piso pélvico y haya dominado los ejercicios por su propia cuenta.

Los conos vaginales mejoran la realización de los ejercicios de Kegel en las mujeres. También hay disponibilidad de otros dispositivos para la incontinencia.

Para el goteo y pequeños accidentes, use prendas interiores y parches absorbentes. Hay muchos productos bien diseñados que pasan completamente inadvertidos para todo el mundo.

Otras medidas abarcan:
• Regular el intestino para evitar el estreñimiento y tratar de incrementar la fibra en la dieta.
• Dejar de fumar para reducir la tos y la irritación de la vejiga. Fumar también incrementa el riesgo de contraer cáncer de la vejiga.
• Evitar el alcohol y las bebidas con cafeína, particularmente el café que puede estimular en exceso la vejiga.
• Bajar de peso si es necesario.
• Evitar comidas y bebidas que puedan irritar la vejiga como por ejemplo las que son muy condimentadas, bebidas carbonatadas y frutas y jugos cítricos.
• Mantener los niveles de glucemia bajo control si tiene diabetes.

El médico puede recomendar medicamentos o cirugía, en especial si las medidas caseras no están ayudando o si los síntomas están empeorando.

Los medicamentos que se pueden prescribir incluyen fármacos para relajar la vejiga, incrementar el tono muscular vesical y fortalecer el esfínter.

Se puede requerir cirugía para la eliminación de una obstrucción o deformidad en el cuello de la vejiga y la uretra.

Si usted padece incontinencia urinaria por rebosamiento o no puede vaciar completamente la vejiga, se le puede recomendar una sonda, aunque el uso de ésta lo expone a una infección secundaria.

Prevención:

Hacer los ejercicios de Kegel mientras está embarazada y poco después del parto puede ayudar a prevenir la incontinencia relacionada con el parto.

Los ginecólogos y los urólogos son los especialistas más familiarizados con esta afección y son quienes pueden evaluar las causas y recomendar los métodos de tratamiento.

Acuda al médico si:
• Ha tenido estreñimiento por más de una semana.
• Tiene dificultad para iniciar el flujo urinario, goteo, micción nocturna, dolor o sensación de ardor al orinar, incremento en la frecuencia o urgencia u orina turbia o con sangre.
• Está tomando medicamentos que puedan estar causando incontinencia. NO suspenda ni ajuste ningún medicamento sin consultar primero con el médico.
• Es mayor de 60 años y la incontinencia es nueva, especialmente si también se tienen problemas con la memoria o para cuidar de sí mismo.
• Siente ganas de orinar con frecuencia pero solo salen pequeñas cantidades de orina.
• Siente llena la vejiga aun después de haber acabado de orinar.
• La incontinencia persiste por más de 2 semanas aun con ejercicios para fortalecer los músculos de la pelvis.

Las dos clases principales de incontinencia urinaria son:
Incontinencia urinaria de esfuerzo: acontece mientras ciertas actividades como tos, estornudo, risa o ejercicio físico.
Incontinencia imperiosa: implica una necesidad imperiosa y repentina de evacuar orina seguida de una contracción instantánea y la disminución involuntaria de orina. El individuo no tiene suficiente tiempo entre el momento que primero se percibe la necesidad de evacuar orina y el momento en que se da la descarga de orina.

Precauciones en el hogar:

Se debe visitar al médico para una evaluación inicial y para crear un plan de método de tratamiento. Las opciones varían pendiendo de las causas y de la clase de incontinencia. Afortunadamente, hay muchas cosas que se pueden hacer para manejar este problema.
Los siguientes métodos se utilizan para fortalecer los músculos del piso pélvico:
Re-entrenamiento de la vejiga: Esto involucra evacuar orina de acuerdo a un horario así se sienta la necesidad de evacuar orina o no. Entre los tiempos, se hace lo probable para esperar al siguiente turno. Al inicio se tendrá la necesidad de hacer intervalos de 1 hora. Gradualmente, se pueden incrementar por espacios de media hora hasta que se llegue a evacuar orina cada 3 a 4 horas sin goteo entre tiempos.
Se debe hablar de la incontinencia con el médico. Los ginecólogos y los urólogos son los especialistas más familiarizados con esta afección y son quienes pueden evaluar las causas y recomendar los métodos de método de tratamiento.

Es importante recordar que la situación de los pacientes con incontinencia urinaria ha cambiado En los últimos años la gente habla más abiertamente acerca de ella. Hay ayuda disponible, la cual puede cambiar la vida de las personas con incontinencia urinaria. Esta es con frecuencia curable y siempre manejable.

Dr. Avilio Méndez Flores

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