Definición:

Este síndrome, en realidad, es un trastorno cíclico que consiste en un conjunto de síntomas físicos, psico-emocionales y cognitivos-conductuales de suficiente intensidad como para alterar, al menos levemente, la actividad vital de algunas mujeres y que se presenta o exacerba durante la segunda fase del ciclo menstrual y que desaparecen tras el inicio de la regla.
Un grupo más pequeño lo suele sufrir de forma más aguda, dificultando el desempeño de funciones familiares, laborales y sociales. Es lo que se llama síndrome disfórico premenstrual y necesita de un tratamiento precoz y adecuado.

Frecuencia:

Entre un 20 a un 40% de las adolescentes tienen alguno de estos síntomas antes de la menstruación.
Casi todas las mujeres padecen algún síntoma premenstrual: en un 30% de ellas, estos síntomas son moderados, y solo un 5 a 10% son tan severos que les impide realizar su actividad diaria normal.

Mecanismo de producción:

La menstruación es la parte del ciclo menstrual de la mujer en la que se derrama el endometrio (revestimiento interno del útero), tejido que cada mes se prepara para anidar al futuro bebé (en caso de fecundación) mediante el incremento de los niveles de estrógenos y progesterona, ya que estas hormonas ayudan a engrosar sus paredes. Si no hay fertilización, el endometrio es expulsado acompañado de sangre y mucosidad de vagina y cérvix (parte más baja y estrecha del útero situada en vejiga y recto).

Causas:

No se conoce el mecanismo exacto, se piensa que puede estar mediado por cambios hormonales en los niveles de estrógenos y progesterona, junto con una deficiencia de vitamina B6.
El síndrome premenstrual es un tema controvertido, pues durante años se le ha relacionado con inestabilidad en el carácter femenino; no obstante, diversas teorías establecen que los cambios hormonales del ciclo menstrual ejercen influencia en la química cerebral.

Ahora bien, hay que considerar que existen diversas hipótesis que intentan explicar el síndrome premenstrual, las cuales contemplan respuesta anormal del organismo ante los cambios hormonales, alergia a la progesterona y deficiencia de calcio y magnesio en la dieta.

No obstante, la teoría más aceptada se relaciona con las fluctuaciones en los niveles de estrógenos y progesterona, pues diversas investigaciones han encontrado que estas hormonas ocasionan variaciones en los neurotransmisores (sustancias cerebrales que permiten la comunicación entre las neuronas) serotonina y triptófano, los cuales se encargan de importantes funciones, como estado de ánimo, apetito, sueño, memoria, aprendizaje, temperatura, comportamiento y contracciones musculares.

La ovulación es el requisito fundamental para que se produzca ya que derivados de la progesterona, fabricada por el organismo femenino, puede modular a varios neurotransmisores y neuropéptidos, responsables del estado anímico. También los niveles reducidos de calcio y vitamina D pueden propiciar su aparición, así como los factores hereditarios.

En la mayoría de las ocasiones, el síndrome premenstrual está indicando que existe un desequilibrio hormonal que aun no se conoce bien, relacionado con las hormonas ováricas. Pero siempre se ha considerado injustamente, que tiene un trasfondo psicológico, consecuencia de una supuesta personalidad histérica o neurótica de la mujer.

Síntomas:

Síntomas físicos: aumento del apetito y de la sed, hinchazón en las manos y las piernas, aumento mamario con o sin dolor, dolor de cabeza.

Síntomas emocionales: fatiga, sueño, irritabilidad, depresión, llanto fácil, ansiedad.
La mayoría de las mujeres experimentan síntomas desagradables o incómodos 1 ó 2 semanas antes de que se presente la menstruación; para algunas pueden ser insignificantes y de corta duración, pero hay quienes viven este periodo como terrible calvario debido a que las molestias suelen ser severas y, en ocasiones, incapacitantes. Es importante tomar en cuenta que el también llamado síndrome de tensión premenstrual puede manifestarse mediante varios de los siguientes signos:

• Tensión mamaria (sensación de rigidez e inflamación en senos).
• Dolor e hinchazón abdominal.
• Dolor de cabeza.
• Aumento o disminución del apetito.
• Retención de líquidos.
• Necesidad de ingerir dulces.
• Estreñimiento o diarrea.
• Acné.
• Dificultad para dormir o sueño excesivo.
• Sentimiento de tristeza.
• Cansancio.
• Intranquilidad.
• Irritabilidad.
• Ansiedad.
• Dificultad para concentrarse.

Este conjunto de síntomas constituyen el síndrome premenstrual, pero lógicamente no todos se presentan, ni lo hacen con la misma intensidad, aunque tensión mamaria, inflamación en abdomen e irritabilidad son los que padece la mayoría de la mujeres.

Diagnóstico:

La dificultad de hacer un bien diagnóstico tiene que ver con la variada y numerosa sintomatología que presenta.
A pesar de ello, hay ciertas manifestaciones que son más comunes y se repiten tanto a nivel somático como psíquico. El aumento de volumen de las mamas y el dolor que produce, la distensión abdominal, las cefaleas y la alteración del hábito intestinal son algunos de los síntomas físicos más señalados.
En cuanto a los psíquicos, el trastorno del sueño o del apetito, los cambios de humor rápidos o la disminución de la concentración provocando ineficiencia en las tareas y la indecisión son las más destacables.
Lo primero es ver si los síntomas interfieren con el desarrollo de la actividad vital de la mujer. La gravedad de estos síntomas deriva en un importante ausentismo escolar y laboral. Una vez hecho esto, hay que estar seguro de que estos no pertenecen a otro desorden o patología que pueda tener la paciente. Los cientos de síntomas hacen que haya que elaborar un registro sintomático durante al menos dos ciclos, ya que la intensidad de los mismos depende de la fase en la que la mujer se encuentre dentro de su ciclo menstrual.
A pesar de este impacto en su vida personal y social, la mayor parte de las mujeres la asumen como normal y no acuden al médico. Muchas mujeres piensan que no tiene solución. Es conveniente que la mujer acuda al médico por muy leve que sean los síntomas, puesto que se puede encontrar el tratamiento adecuado que ayude a sobrellevarlo.

Manejo:

En primer lugar, debe comprobarse que los síntomas antes citados realmente sean ocasionados por el síndrome premenstrual, para lo cual es necesario anotar las fechas en las que aparecen durante tres meses; en caso que se presenten 7 ó 14 días antes del sangrado y suelan disminuir cuando éste llega, no hay duda que se padece dicho trastorno.

Asimismo, habrá que acudir al ginecólogo para que realice historia médica completa, revisión física, ultrasonido abdominal y análisis de sangre, ello con el fin de descartar la presencia de enfermedades que pudieran ocasionar síntomas similares a los del síndrome premenstrual, como endometriosis (cuando el revestimiento del útero crece fuera de él), alteraciones hormonales o miomas (tumores benignos en matriz).

Tratamiento:

Durante mucho tiempo el tratamiento de este síndrome ha estado en manos de psiquiatras. Sin embargo, en la actualidad, existen preparados hormonales adecuados que consiguen reducir el impacto y la gravedad de los síntomas que sufre la mujer en estos días, sobretodo en sus formas moderadas. Además de los tratamientos puramente médicos, los especialistas también aconsejan modificar algunos hábitos de vida, como la alimentación, y hacer ejercicios físicos para liberar endorfinas, ya que la cantidad de estas disminuye los días anteriores a la menstruación. Acudir a hierbas medicinales, a los masajistas o a tratamientos de homeoterapia también puede ser una buena solución, sobre todo para ayudar a relajar el cuerpo.

El síndrome premenstrual mejora modificando la dieta, disminuyendo la ingesta de líquidos y de sal, y de bebidas con cafeína y teína.

Las técnicas de relajación son útiles para mejorar los síntomas emocionales.

En ocasiones, fármacos prescritos por el médico, como la vitamina B6 pueden resultar eficaces en la atenuación de algunos síntomas.

Cabe destacar que no hay un solo tratamiento para aliviar el síndrome premenstrual que sea eficaz para todas las mujeres, por lo que resulta conveniente poner en práctica las siguientes recomendaciones:

• Ejercicio. Mejora la circulación sanguínea, proporciona sensación de bienestar y energía, y ayuda a atenuar los síntomas.
• Control del estrés. Debido a que es un tanto complicado evitar todas las situaciones estresantes, se recomienda poner en práctica alguna técnica de relajación (por ejemplo, ejercicios de respiración o yoga) que permita liberar la tensión.
• Dieta. Se aconseja disminuir al máximo el consumo de sal, café, grasas y azúcar refinada para facilitar la eliminación de orina y reducir la inflamación.
• Ocio. Cuando el humor es cambiante resulta benéfico practicar alguna actividad tranquilizante, como leer, escuchar música o dar un paseo.
• Medicamentos. Hay algunos indicados para controlar las molestias del síndrome premenstrual que pueden ser complementados con analgésicos (para aliviar dolores de cabeza, espalda y abdomen), laxante suave (controlar el estreñimiento), antidiarreico (reducir la evacuación de heces líquidas) y suplementos alimenticios (para mejorar la sensación de fatiga).

Como puede ver, se pueden procurar diversas medidas para prevenir y controlar las terribles molestias del síndrome premenstrual, por lo que está en sus manos evitar que los síntomas de este trastorno ensombrezcan sus días.

El SPM es una enfermedad generada por secreciones tóxicas (prostaglandinas y tromboxanos), producto de una inflamación o infección crónica al útero, que al estar enfermo, genera sustancias inflamatorias y tóxicas que al pasar al torrente sanguíneo, afectan todo el organismo, explicando con ello el complejo y amplio cuadro sintomático que sufre un alto porcentaje de las mujeres en el mundo.

Dr. Avilio Méndez Flores

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