Definición:

Un espolón es una prominencia ósea que sale del área plantar del talón. Es una exostosis ósea secundaria a calcificaciones de inserciones que pueden estar a nivel subcalcáneo o retrocalcáneo posterior.
Puede ser asintomático hasta que el paciente desarrolla una fascitis plantar, una periostitis (inflamación del periostio) o una bursitis en el área donde el tejido conectivo se une con el hueso.

Anatomofisiología:

La fascia o aponeurosis plantar es una banda de tejido resistente presente en la planta del pie, de forma triangular, cuyo vértice inicia en el talón (hueso calcáneo) y se ensancha hacia adelante hasta terminar en las cabezas de los metatarsianos. Ella es la principal responsable del arco del pie. Si la fascia es corta, tendremos un pie con mucho arco (cavo); si es larga, un pie sin arco (plano). Entre la piel de la planta del pie y la fascia hay grasa, la cual absorbe impactos al caminar, correr o saltar.

La fascia plantar (aponeurosis plantaris) se origina en la tuberosidad medial del calcáneo, subyacente al tejido celular subcutáneo, se extiende por la planta del pie, ensanchándose en forma triangular hasta insertarse por medio de las cintillas pretendinosas en la base de la 1ª falange de los 5 dedos.
Su función es mantener de forma estática la forma de la bóveda plantar.

Patogenia:

Es por lo general el resultado de varios factores. Uno de estos factores tiene que ver con un problema mecánico en el alineamiento del pie. En la base del pie se encuentra una banda fuerte de tejido fibroso conocida como fascia plantar. La fascia plantar se inserta en el hueso del talón y se extiende a lo largo de la base del pie. El espolón calcáneo no siempre está asociado con la inflamación de la fascia plantar.

Cuando un pie presenta un alineamiento defectuoso de tipo mecánico, esta banda de tejido recibe demasiada tracción lo que provoca síntomas de inflamación y dolor. A esto se le conoce como fascitis plantar. Otro de los factores que contribuyen al dolor en el talón, puede ser la degeneración de la almohadilla grasa que se vuelve cada vez más fina a medida que envejecemos. Un tercer factor puede ser una inflamación crónica de la fascia misma. El dolor en el talón también puede atribuirse a artritis inflamatoria, gota, infección, lesión o trastorno nervioso, patologías tumorales y trastornos de colágeno. El tamaño del espolón calcáneo no siempre guarda correlación con la intensidad del dolor. El dolor en el talón tiende a ser peor en las mañanas, cuando se dan los primeros pasos, o luego de períodos prolongados de reposo. Si la condición se intensifica, el talón puede llegar a doler aun cuando la persona reposa.

La principal causa de la formación del Espolón es tener un pie con un arco plantar aumentado y el uso de calzado de piso o la realización de ejercicio físico de alto impacto sobre las puntas en forma inadecuada y continua o con sobre esfuerzo de la región de la planta del pie.

El dolor realmente no es por la presencia del Espolón, sino por la tracción continua de la Fascia Plantar, la cual está formada por ligamentos que ayudan a mantener el arco plantar. La tracción continua de esta fascia es lo que realmente ocasiona el dolor.

Donde la fascia plantar se inserta en el hueso del talón es donde se origina el dolor. Como la fascia se extiende a lo largo del pie y se divide en tirillas que terminan en las bases de cada dedo, las molestias se pueden reflejar en el arco y los dedos del pie.

Es en el punto de inserción en el hueso del talón donde ocurre la inflamación. Esta podría provocar también cambios vasculares en el área y micro desgarros de la banda al insertarse en el hueso.

Los espolones no discriminan por la edad y pueden afectar a jóvenes y ancianos. Aquéllos que tienen pies muy arqueados o planos, una pierna más larga que la otra, sufren de sobrepeso o realizan movimientos violentos con los pies son más propensos a desarrollar un espolón. Quienes sufren de distintos tipos de artritis –gota, artritis reumática y osteoartritis– son igualmente buenos candidatos para este malestar. Igualmente, las contracturas en el tendón de Aquiles aumentan la tensión en la fascia plantar y, como consecuencia, puede aparecer un espolón.

Personas obesas, pies con arco longitudinal acentuado o cuando la permanencia de pie se mantiene durante tiempo prolongado, son condiciones en las cuales la fascia sufre mayores situaciones de estrés, produciéndose una sobre distensión de sus fibras colágenas con irritación de terminaciones nerviosas, sobre todo a nivel de las inserciones junto al hueso calcáneo. Todo ello provoca dolor a nivel del talón, sobre todo con la marcha (fase de ataque del talón) cuando impacta el mismo contra el suelo.

Causas:

La fascitis plantar es la inflamación de esta fascia, y es debida a múltiples factores, aislados o estando varios presentes: envejecimiento, con adelgazamiento de la capa de grasa y pérdida de la elasticidad de la fascia; traumatismos, por obesidad, modificación de la pisada o aumento de la exigencia física (el caso de quienes empiezan a caminar o a correr); el calzado inadecuado, con talón muy voluminoso y alto o bajo y estrecho; trastornos en la longitud de la fascia (pie plano o cavo); etc.

El famoso espolón calcáneo es una reacción de defensa del organismo: cuando la fascia plantar tiene exceso de tracción en su vértice, el organismo aumenta la fortaleza del mismo provocando su calcificación (espolón), impidiendo se desgarre la fascia, El espolón es una consecuencia de la fascitis plantar, no una causa, y se ha descubierto que no es el responsable de los síntomas.

En los corredores, la técnica de carrera inadecuada es cada vez más estudiada como causa de fascitis plantar. Estadísticas en maratonistas mayores de 40 años revela una incidencia de al menos un episodio de fascitis plantar en el 78% de los entrevistados, más del doble que en sujetos sedentarios de edades similares escogidos al azar.

Síntomas:

Si cada mañana al tratar de comenzar el día con el pie derecho siente un intenso dolor en el talón, es hora de tratar ese espolón del calcáneo. Un 70 por ciento de los adultos que padecen de dolor en los talones sufren de espolones. Y aunque no es una condición que ponga en riesgo la vida, puede afectar la calidad de ella haciendo dolorosas incluso las actividades diarias más sencillas.

La lesión provoca dolor a nivel del talón, sobre todo al apoyar el mismo en el suelo, siendo habitual su aparición insidiosa e ir incrementándose con el paso del tiempo.

El dolor es generalmente como agujas en la planta del pie, sobre todo por la mañana, y al caminar un poco se hace menos localizado, pero persiste por horas, incluso días. Al palpar la planta o la cara interna del talón, se exacerba la sensación dolorosa.

Suele ser más frecuente en verano debido al uso de calzado indebido.

El dolor obliga al enfermo a evitar cargar el peso sobre el talón y camina apoyando el metatarso (cojea).

El dolor es atribuido a una inflamación del periostio, a una bursitis e irritación de los filetes nerviosos vecinos.

Se debe recordar que no existe correspondencia clínico-radiológica: el hallazgo radiológico de un espolón no es indicativo de patología pues la mayoría de ellos no son dolorosos.

El espolón se encuentra en cerca del 50% de las talalgias.

Diagnóstico:

Para un diagnóstico preciso, el podiatra (o podólogo) recomendará radiografías para así descartar cualquier otra condición.
Lo ideal es consultar a un especialista. El dolor en el talón y sus adyacencias no siempre es debido a una fascitis plantar. Muchas patologías pueden ser la causa: las bursitis retro, post o subcalcáneas, la apofisitis juvenil, las paratendonitis aquilianas, la inflamación del cojinete del tendón, fracturas-avulsiones, etc. Solo un Médico experimentado puede hacer el diagnóstico diferencial y escoger el tratamiento adecuado.

Examen físico:

A la inspección no se objetiva inflamación ni rubor a nivel del talón.

En la palpación comparándola con el otro pie se aprecia una cierta tensión plantar, así como dolor en el borde interno y centro del talón (entre 1/3 medio y 1/3 posterior de la planta del pie) cuando ejercemos presión profunda.

A veces suele desencadenarse dolor en el tercio posterior del pie afecto con la hiperextensión pasiva de los dedos.

Dolor a la palpación profunda sobre el calcáneo dependiendo del punto donde asiente la lesión (el más frecuente el espolón antero-inferior).

En ocasiones la presión en la región latero-interna puede desencadenar dolor de forma más difusa, apreciándose tensión plantar.

Su localización es fácilmente detectable mediante radiografía simple de ambos pies, por la frecuencia de simetrías, habitualmente es objetivado mediante una proyección de Lateral del Calcáneo. Puede haber una calcificación en cada talón. De esta manera confirmaremos el diagnóstico diferencial con la fascitis plantar.

Tratamiento:

En algunos pacientes existe la posibilidad de que el dolor desaparezca. Sin embargo, en la mayoría de los casos, mientras más se demore el paciente en buscar ayuda médica, más crónica se volverá la condición.

El cuidado conservador ofrecido en la mayor parte de los casos incluye:

• Modificaciones en el calzado
• Medicamentos, (antiinflamatorios y analgésicos)
• Férula nocturna para la fascitis plantar
• Terapia física, (“whirlpool”, ultrasonido, estimulación eléctrica)
• Ortesis funcional
• Terapia por onda de choque para la talalgia (dolor de talón) (el margen de éxito del tratamiento individual es igual o mayor que el de la intervención quirúrgica).
• Las técnicas de vendaje y acojinamiento pueden lograr que el dolor alcance un nivel más tolerable.

Sin embargo, si el dolor y la incomodidad persisten luego de haber tratado las medidas conservadoras, es recomendable la intervención quirúrgica.

En la actualidad los espolones sólo se operan cuando se trata de un caso muy resistente y, la mayoría de las veces, se utiliza una endoscopía para una rápida recuperación.

La terapia de onda de expansiva (shockwave) resulta muy efectiva para aliviar el dolor que causan los espolones. Es un tratamiento no invasivo que funciona para un 80 a 85 por ciento de los pacientes. Consiste de aplicar ondas de energía corta directo al área del talón. Por lo general, una sesión es suficiente para sentir alivio.

Otros tratamientos recomendables, sobre todo para casos incipientes, son:

• Reposo: Si es un ávido caminante o corredor, limite la distancia o modifique la intensidad.

• Masaje con hielo: Congele una botella de plástico y ruédela por el talón y el arco durante unos 20 minutos, dos veces al día.

• Plantillas o taloneras: Consulte con su médico, puede utilizar una plantilla genérica que se compra en la farmacia o una ortopédica hecha a la medida del contorno de su pie.

• Vendaje: Aplicarse tiras anchas de esparadrapo en la longitud de la fascia plantar es recomendable para el dolor agudo y la actividad deportiva.

• Antiinflamatorios: Analgésicos orales proporcionan alivio, al igual que las inyecciones de cortisona.

• Terapia física: El propósito es disminuir la inflamación y fortalecer los pequeños músculos del pie para brindar soporte a la fascia plantar debilitada

• Si se trata de una fascitis plantar, el calor húmedo en la mañana y el frío después de las actividades son de ayuda. Bajar de peso, rotar el uso del calzado, usar plantillas ortopédicas bajo indicación médica, ejercicios de estiramiento del tendón de Aquiles y ejercicios para fortalecer los músculos de la pantorrilla, también son de utilidad.

• Los antiinflamatorios mejoran el dolor y la inflamación.

• La infiltración de anestesia local combinada con un esteroide (preferiblemente triamcinolona) siempre mejora el dolor y sirve como indicador pronóstico.

• La cirugía percutánea (de heridas mínimas), aunque rara vez es necesaria, si es bien realizada, arroja excelentes resultados y permite la reincorporación a las actividades habituales en pocos días.

Técnica de infiltración (del espolón y fascitis plantar):

La posición: Paciente en decúbito supino, con el pie a infiltrar cruzado sobre la otra pierna. También se puede poner al paciente en decúbito prono y con la rodilla a 90º, lo que ofrece toda la planta del pie relajada y paralela a la camilla.
Punto de entrada: borde anterointerno del talón próximo a la zona de apoyo, sobre la piel fina. Como referencia práctica se puede utilizar el ancho del talón. Dicha medida se aplica sobre el borde posteroinferior del pie y nos ofrece la línea, que en sentido proximal, por el borde anterointerno del talón, será el punto de inyección, una vez llegados a la piel fina.
La dirección de la aguja es paralela al plano de apoyo hasta el centro del talón, en ángulo aproximado de 45° respecto al borde interno del pie.
Infiltrar lentamente para no producir dolor al distender la inserción de la aponeurosis.
Se emplea aguja verde (I.M.) inyectando una cantidad aproximada de 1-2 ml.

Material:
Aguja de 0,8 x 40 mm (verde, intramuscular).
Jeringas de 2 ó 5 ml.
Corticoide depot: 1 ml.
Parametasona 40 mg/2 ml
Triamcinolona 40 mg/1 ml
Betametasona 12 mg/2 ml
Anestésico local, Lidocaína 1% ó 2% sin vasoconstrictor: 1 ml.

Dr. Avilio Méndez Flores