Definición:

Es la variedad de artritis más común en personas adultas (en Venezuela 1 de cada 5 la sufren).. También conocida como Enfermedad Articular Degenerativa y donde el principal dañado es el cartílago. El cartílago es una membrana lisa que cubre los extremos de los huesos en una articulación y el cual permite que ellos se deslicen suavemente en su contacto. También amortigua los golpes que se producen con el movimientos al andar, saltar o caer. Con la osteoartritis, la capa superior del cartílago se rompe y se desgasta. Como consecuencia, las partes de los huesos que antes estaban cubiertas por el cartílago empiezan a tener contacto directo entre si. Esta fricción ocasiona dolor, hinchazón y pérdida de movimiento en la articulación y con el tiempo, la articulación puede perder su aspecto normal. Además, pueden crecer espolones alrededor de la articulación. Algunos pedazos de hueso o de cartílago pueden desprenderse y quedar atrapados dentro del espacio que existe en la articulación lo que causa más dolor y daño.

Las personas con osteoartritis a menudo tienen dolor en las articulaciones y limitación de sus movimientos. Existen otras formas de artritis que afectan a otras partes del cuerpo. La artritis reumatoide, que es el segundo tipo de artritis, afecta, además de las articulaciones, a órganos internos.
La osteoartritis ocurre a menudo en las personas de edad avanzada. Algunas personas jóvenes a veces tienen osteoartritis como resultado de lesiones en las articulaciones.

Causa:

Se desconoce la causa de la osteoartritis. Sin embargo, se sabe que entre los factores que podrían causarla están:
• El sobrepeso.
• La avanzada edad
• Las lesiones directas a las articulaciones
• Anomalías en la posición de las articulaciones
• Un defecto genético en el cartílago de la articulación
• Los golpes repetidos en las articulaciones como consecuencia de ciertos trabajos o deportes a las cuales generalmente se asocia la Bursitis.

En general, es una enfermedad que está relacionada principalmente con el envejecimiento, pero los factores metabólicos, genéticos, químicos y mecánicos también pueden llevar a su desarrollo.

Los síntomas generalmente aparecen en personas de mediana edad y casi toda persona los presenta hacia la edad de 70 años. Antes de los 55 años, la enfermedad ocurre por igual en ambos sexos. Sin embargo, después de los 55 años es más común en las mujeres.

Como dijimos antes, la enfermedad ocasiona un desgaste en el amortiguamiento en las articulaciones óseas. A medida que la enfermedad empeora, el cartílago desaparece y los huesos se rozan entre sí. Generalmente, se desarrollan espolones óseos alrededor de la articulación.

Es importante saber que el cartílago es un material firme, elástico que cubre las puntas de los huesos en las articulaciones normales. Esencialmente se compone de agua y proteínas, cuya función principal es reducir la fricción entre las articulaciones y sirve para “amortiguar los golpes”. La calidad amortiguadora del cartílago normal viene de su habilidad de cambiar de forma cuando la comprimen, debido a su alto contenido de agua.

A medida que la enfermedad empeora, el cartílago desaparece y los huesos se rozan entre sí, este desgaste causa dolor, inflamación y la pérdida de movimiento. Generalmente, se desarrollan espolones óseos alrededor de la articulación. Aunque el cartílago tiene la virtud de auto-repararse un poco, cuando éste se daña, realmente el cuerpo humano no es capaz de regenerarlo por completo después de una lesión.

La Osteoartritis afecta inicialmente las articulaciones que soportan carga, como son: Cadera, rodillas y luego columna cervical y dorsolumbar, convirtiéndola en una de las causas más comunes de la inhabilidad física entre adultos.

La Osteoartritis se clasifica como Primaria, cuando ocurre sin ningún tipo de lesión o causa obvia, o Secundaria cuando se debe a otra enfermedad o afección, en este caso sus causas más comunes son trastornos metabólicos, como acromegalia (Exceso de hormona del crecimiento); problemas anatómicos como pie plano, piernas arqueadas (tibia con deformidad en forma de sable) y lesión por traumatismos o trastornos inflamatorios como la artritis séptica (proceso inflamatorio agudo articular).

Síntomas:

• Dolor articular profundo que empeora después del ejercicio o de soportar un peso y se alivia con el reposo
• Chirrido de la articulación con el movimiento
• Dolor articular ante los cambios climáticos (especialmente lluviosos)
• Inflamación articular
• Movimiento limitado
• Rigidez en las mañanas

Algunas personas podrían no presentar síntomas.

Un examen físico puede mostrar:

• Crepitación de las articulaciones con el movimiento
• Inflamación articular (calor, rubor o dolor)
• Limitación de los movimientos.
• Mayor sensibilidad al tacto.

Una radiografía de las articulaciones afectadas mostrará pérdida del espacio articular y, en casos avanzados, desgaste de los extremos del hueso y espolones óseos.

Diagnóstico:

La osteoartritis puede ocurrir en cualquier articulación. Ocurre más a menudo en las manos, las rodillas, las caderas y la columna.

Las señales de alerta de la osteoartritis incluyen:

Rigidez en una articulación al levantarse de la cama o después de estar sentado por algún tiempo. Hinchazón o sensibilidad al tacto en una o más articulaciones Sensación de ruptura o el crujido de huesos rozando el uno contra el otro. Presencia de Bursitis.

No existe una prueba específica para diagnosticar la osteoartritis. La mayoría de los médicos usan varios métodos para diagnosticar la enfermedad y eliminar la posibilidad de otros problemas, tales como:

• Los antecedentes personales y familiares
• Un minucioso examen clínico.
• Radiografías, tomografías o resonancia magnética.
• Otras pruebas tales como análisis de sangre o exámenes del líquido de las articulaciones.

Como ya se ha señalado entre los factores de riesgo se encuentra la edad. Antes de los 45 años, los hombres son más propensos a padecerla. Pero, después de esa edad y como producto de la presencia de la Menopausia es más común en las mujeres. Vale destacar que aunque la edad es un factor de riesgo, la Osteoartritis es una situación anormal durante el envejecimiento.

Deformidades anatómicas articulares, inestabilidad de los elementos de sostén (al pararse, al andar o correr o saltar), microtraumas progresivos, enfermedades metabólicas de deposito articular como la Gota y las Condrocalcinosis, entre otras etiologías, junto a la Obesidad y antecedentes familiares se alzan como los principales factores de riesgo para su aparición.

Tratamiento:

Los objetivos son:

• Incrementar la fuerza de las articulaciones
• Mantener o mejorar la movilidad articular
• Reducir los efectos discapacitantes de la enfermedad
• Aliviar el dolor

El tratamiento depende de cuáles articulaciones están comprometidas.

El enfoque terapéutico va a depender de la etiología, es decir, de sus causas. Sin embargo el primer abordaje debe orientarse a corregir los factores de riesgo relacionado con la patología.

Entiéndase que la Osteoartritis es una enfermedad crónica, lo que significa que no tiene cura, el consumo de medicamentos será por períodos largos que buscan retardar la evolución de la misma.

Los médicos a menudo combinan varios tratamientos que se ajusten a las necesidades, el estilo de vida y la salud del paciente. El tratamiento de la osteoartritis tiene cuatro objetivos principales:

• Mejorar el funcionamiento de la articulación
• Mantener un peso saludable
• Controlar el dolor
• Lograr un estilo de vida saludable.

Las medidas para el control de la Osteoartritis incluyen:

Ejercicio programado tanto activo como pasivo El ejercicio ayuda a mantener la movilidad articulatoria y general. Se le debe pedir al médico que recomiende una rutina de ejercicios caseros apropiados. Los ejercicios en el agua, como nadar, son especialmente útiles.

• Control de peso
• Descanso y cuidado de las articulaciones
• Técnicas para controlar el dolor sin medicamentos (masajes y temoterapia)
• Medicamentos
• Terapias complementarias y alternativas
• Cirugía.

La osteoartritis no es simplemente una enfermedad de “deterioro” que afecta las articulaciones cuando se envejece. Esta enfermedad va mucho más allá del simple envejecimiento. Los científicos están estudiando:

• Equipos y sistemas para detectar la osteoartritis más temprano
• Participación y mecanismos de los genes
• Estudio de tejidos involucrados.
• Ensayo de una amplia variedad de estrategias de tratamientos
• Comportamiento de la osteoartritis en los animales y su comparación en humanos.
• Medicamentos para prevenir o disminuir el daño en las articulaciones
• Terapias complementarias y alternativas
• Vitaminas, minerales y otros suplementos que puedan ser útiles.
• Administración de ácido hialurónico (una sustancia natural que se encuentra en el cartílago y el líquido de la articulación)
• Uso del estrógeno
• Marcadores biológicos y estructurales (biomarcadores) de osteoartritis.

Medicamentos:

Los medicamentos utilizados más comunes para tratar la osteoartritis son los antinflamatorios no esteroides (AINES), que son analgésicos que reducen el dolor y la inflamación. Los tipos de estos medicamentos abarcan: aspirina, ibuprofeno, diclofenac, nimesulide y naproxeno.

Aunque los AINES funcionan bien, su uso prolongado puede causar problemas estomacales, como úlceras y sangrado. Los fabricantes de AINES incluyen una etiqueta de advertencia sobre el producto que alerta a los consumidores acerca de un aumento del riesgo de eventos cardiovasculares (ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares) y sangrado gastrointestinal.

Otros medicamentos utilizados para tratar la osteoartritis abarcan:

• Inhibidores COX-2 (coxibs), los cuales bloquean una sustancia llamada COX-2 que causa inflamación. Inicialmente se creía que esta clase de drogas funcionaba tan bien como otros AINES, pero con menos problemas estomacales. Sin embargo, informes de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares han llevado a la FDA a evaluar de nuevo los riesgos y beneficios de los COX-2. Celecoxib (Celebrex) aún estaba disponible en el momento de este informe, pero con etiquetas con serias advertencias y con la recomendación de ser recetado en la dosis más baja y durante el menor tiempo posible. Los pacientes deben preguntarle a su médico si el medicamento es apropiado y seguro para ellos.
• Esteroides: estos medicamentos se inyectan directamente en la articulación y se pueden utilizar para reducir la inflamación y el dolor.
• Suplementos: a muchas personas les ayudan los medicamentos de venta libre, como la glucosamina y el sulfato de condroitina. Existe alguna evidencia de que estos suplementos sirven para controlar el dolor, aunque no parecen permitir el desarrollo de cartílago nuevo.
• El líquido sinovial artificial (Synvisc, Hyalgan): puede inyectarse en la rodilla y brindar un alivio temporal del dolor hasta por 6 meses.

Existen alternativas terapéuticas como los SYSADOA (por sus siglas en inglés), los cuales son drogas sintomáticas de acción lenta que evitan la progresión de la enfermedad.

Expertos señalan que entre las SYSADOA de mejor tolerabilidad se encuentra la Diacerina. Esta molécula es el única que por su exclusivo mecanismo de acción inhibitorio de la IL-1 (sustancia que puede modular los procesos enzimáticos), la convierte en la primera elección en el tratamiento de la Osteoartritis, pues tiene un efecto modificador de la enfermedad que lo hace ir más allá del control de sus signos y síntomas, a diferencia de las terapias convencionales. Además, la Diacerina es la única molécula con efecto gastroprotector, tiene excelente absorción en presencia de alimentos y al reducir el cuadro de dolor minimiza el consumo de otros medicamentos como los AINEs y con ello los riesgos asociados a su consumo.

Fisioterapia:

Puede utilizarse para mejorar la fortaleza muscular y el movimiento de articulaciones rígidas. Los terapeutas también tienen muchas técnicas para tratar la osteoartritis, pero si la terapia no provoca una mejoría después de 3 a 6 semanas, entonces es probable que no funcione definitivamente.

Dispositivos ortopédicos:

Las férulas y dispositivos ortopédicos algunas veces pueden brindar soporte a las articulaciones debilitadas. Algunos impiden el movimiento de la articulación; otros permiten algo de movimiento. Los dispositivos ortopédicos se deben utilizar únicamente cuando el médico o el terapeuta los recomienden, dado que el uso incorrecto de un dispositivo de éstos puede causar daño, rigidez y dolor articular.

Cirugía:

Los casos graves de osteoartritis podrían necesitar cirugía para reemplazar o reparar las articulaciones dañadas. Las opciones quirúrgicas pueden ser:

• Cirugía artroscópica para recortar el cartílago roto y lesionado y para enjuagar la articulación
• Restauración del cartílago para reemplazar el cartílago dañado o faltante en algunos pacientes jóvenes con artritis
• Cambio en la alineación de un hueso para aliviar la tensión sobre el hueso o la articulación (osteotomía)
• Fusión quirúrgica de los huesos, usualmente en la columna vertebral (artrodesis)
• Reemplazo parcial o total de la articulación dañada por una articulación artificial ( artroplastia de rodilla, artroplastia de cadera)

Complicaciones:

• Reacciones adversas a los medicamentos utilizados para el tratamiento
• Disminución de la capacidad para desempeñarse en actividades de la vida diaria como la higiene personal, oficios domésticos o cocinar
• Disminución de la capacidad para caminar
• Complicaciones quirúrgicas

Prevención:

La pérdida de peso puede reducir el riesgo de osteoartritis de rodilla en las mujeres con sobrepeso.

Algunas recomendaciones:

• Practique Ejercicio. Esta es una de las partes más importante de su programa terapéutico, ya que el ejercicio ayuda a mantener la fuerza muscular, a recuperar la movilidad y el funcionamiento perdido, al tiempo que evita daños posteriores y secundarios a la Osteoartritis.
• Evite la tensión y el estiramiento en la articulación afectada. Descanse durante periodos de 10 a 20 minutos. Evite permanecer de pie durante mucho tiempo y suba, lo menos posible, escaleras.
• Aplique calor. El calor relaja los músculos y puede aliviar el dolor y la rigidez. Se pueden emplear botellas con agua caliente, lámparas de calor, cojines eléctricos y toallas calientes en la zona.

Finalmente, las personas que tienen una actitud positiva frente a la enfermedad;

• Se concentran en lo que pueden hacer y no en lo que no pueden
• Se concentran en sus fortalezas y no en sus debilidades
• Dividen las actividades en tareas más pequeñas y fáciles de manejar
• Incorporan el ejercicio y las comidas saludables en su rutina diaria
• Desarrollan maneras para reducir y controlar el estrés
• Mantienen un balance entre el descanso y sus actividades
• Desarrollan un sistema de apoyo entre sus familiares, amigos y proveedores de servicios médicos.

Dr. Avilio Méndez Flores