Las alteraciones de un bebé en gestación pueden deberse a muchas causas: algunas se relacionan con la genética de la pareja, con las condiciones de la mujer y del medio ambiente uterino, y otras son factores muy diversos del medio ambiente externo.

Recomendaciones:

Una alimentación nutritiva que incluye alimentos que contengan los cinco elementos esenciales: proteínas y grasas, carbohidratos, minerales y vitaminas. La mala alimentación de la madre durante el embarazo ponen en serio peligro a la salud del niño por nacer y favorecen la aparición de diferentes discapacidades, tanto biológicas como psicoafectivas.

Control prenatal:

porque una embarazada puede estar aparentemente sana, y estar incubando una enfermedad, o tener molestias que resueltas a tiempo eviten poner en peligro la vida del niño por nacer.

No automedicarse:

ya que muchas sustancias químicas y medicamentosas pueden afectar la salud del niño, produciendo deficiencias o incapacidades. Tomar medicinas sin prescripción médica durante el embarazo puede producir malformaciones congénitas, sordera, trastornos mentales, etc. Por eso se recomienda tomar exactamente la dosis que indique el médico, y durante el tiempo que se ha recetado.

Cuidar la salud en general llevando una vida tranquila y momentos de descanso en los días agitados, ayudarán a la mujer embarazada a mantenerse en buenas condiciones con su sistema inmunológico fuerte y listo para defender el cuerpo frente a enfermedades infecciosas como las que se transmiten de unas personas a otras. Las vías de transmisión pueden ser por el aire y por el contacto de la piel y mucosas. Todas las infecciones aumentan el riesgo de parto prematuro. Enfermedades como la lechina y la rubéola pueden producir discapacidades en el niño a partir de su etapa intrauterina. La toxoplasmosis es otra enfermedad de mucho riesgo. Por ello, la embarazada debe evitar el contacto cercano con los gatos, así como no comer carnes crudas, semicrudas o mal cocidas.

Dr. Avilio Méndez Flores