Una de las hormonas, el cortisol, que permite conexiones neuronales y su adaptación en situaciones de estrés, si es segregada en gran cantidad o durante mucho tiempo, puede ser la causa de la depresión, según trabajos realizados con ratones por científicos franceses.

Esta hormona “aumenta la movilidad de los receptores situados en la superficie de las neuronas”, lo que incrementa su plasticidad, permite más conexiones y una “adaptación más eficaz de las demandas de la actividad cerebral”, afirman los investigadores.

Por el contrario, si el estrés es reiterado, la secreción de cortisol en gran cantidad y de modo durable, reduce las capacidades de plasticidad en los puntos de contacto de las neuronas. Esta hipersecreción, se vuelve nefasta, al punto que acelera el envejecimiento y facilita la aparición de enfermedades como la depresión.

Estas exploraciones deben permitir a los científicos la identificación de nuevos ángulos de ataques terapéuticos en las patologías psiquiátricas como el estado de estrés post traumático o la depresión.

Dr. Avilio Méndez Flores