Mito 1: “Leer en la oscuridad causa pérdida de visión”

No tiene mucho que ver leer con mucha o poca luz, ver mucha o poco TV, usar mucho o poco el computador. Ningún estudio serio ha confirmado daño a los ojos por estas causas.

Mito 2: “Los ojos se desgastan si los usas demasiado”

Los ojos no son como velas, por lo que usarlos no los desgasta. Si tus ojos son saludables y los cuidas, podrán seguir así buena parte de tu vida. Dejar de leer o trabajar en el computador no ayudará ni perjudicará tu vista.

Los ojos son para usarlos y usarlos mucho es muy bueno porque eso permite la estimulación sensorial. Leer mucho mejora la capacidad cerebral, la cultura y permite al cerebro envejecer más lentamente.

Mito 3: “Comer zanahoria mejora la vista”

Este mito se originó durante la 2º Guerra Mundial, cuando la inteligencia británica propagó el rumor de que sus pilotos tenían una excelente vista porque comían muchas zanahorias… pero la verdad es que ellos no querían que los alemanes supieran que hacían uso del radar.

Aunque es cierto que las zanahorias son ricas en vitamina A, que es fundamental para la vista porque es un componente del pigmento de la retina, hay muchos otros alimentos que pueden aportar esta vitamina. Ellos son los espárragos, las naranjas, los berros, la acelga, la espinaca, la betarraga, la papaya, el kiwi, el melón y la leche. La vitamina A en exceso puede ser dañina.

Por ejemplo, hay una enfermedad llamada degeneración macular relacionada a la edad. Dentro del tratamiento de esta enfermedad está el comer productos con Omega 3 como pescados de agua fría: atún, salmón, truchas y verduras como el brócoli, la zanahoria, las espinacas y acelgas, ya que estas verduras aportan nutrientes y minerales y vitaminas para el mejor funcionamiento de la macula, donde están los conos ejes fundamentales de la visión. Pero no nos va a mejorar la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo.

Mito 4: El daltonismo sólo afecta a los niños, nunca a las niñas”

Aunque este mito es falso, las mujeres tienen menos propensión a desarrollar daltonismo que los hombres. Se estima que como máximo el 8% de los niños presenta algún grado de daltonismo, mientras que menos del 1% de las niñas padece este trastorno.

En todo examen de visión del niño se debe estudiar la visión en colores para ver si presenta discromatopsia, que es el nombre clínico del llamado comúnmente daltonismo.

Mito 5: “Tomar gin puede dejarte ciego”

Este mito se inició junto con la creación del gin en 1740 en Inglaterra, época en la que la bebida tenía gran demanda por los sectores populares debido a su bajo precio.

A raíz de ello, para hacerse de un gran negocio, muchos productores comenzaron a adulterar la bebida con alcohol desnaturalizado, lo que provocó graves daños a la salud pública. El gin adulterado tenía grandes cantidades de metanol, alcohol que en exceso puede producir alteración de la vista, visión borrosa y en ocasiones ceguera irreversible, pues el nervio óptico es el sitio de manifestación de la toxicidad del metanol.

Actualmente muchas bebidas, al igual que el gin, contienen pequeñas dosis de metanol en su composición que no son dañinas para la vista. Por ejemplo el whisky contiene 1000mg/l de metanol, el vino tinto 43 mg/l, el vino blanco 38 mg/l, el brandy 1500 mg/l y el ron 800 mg/l.

En Francia también existía un tipo de ceguera llamada Neuropatía óptica tóxica, que se atribuía al alcohol, pero ya no es frecuente.

MITO 6: “Los ojos de los hombres son más grandes que los de las mujeres”

Verdadero. Cada ojo tiene forma de esfera de 2,5 centímetros de diámetro, siendo curiosamente los ojos del hombre medio milímetro más grandes que los de la mujer. Esta diferencia de tamaño no tiene ninguna incidencia en la vista.

Mito 7: “Los ojos claros son escasos”

Verdadero. Un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhague, a raíz del estudio del mapa del genoma humano, asegura que hace cerca de 6 mil años atrás, en el Neolítico, en el norte del Mar Negro, existió la primera persona con ojos azules. Este individuo habría sufrido una mutación genética que bloqueó la producción del pigmento melanina en los ojos y dio lugar a la aparición del azul.

Al parecer, el café sería el color natural de los ojos de los seres humanos y se debe al efecto de la melanina. Entonces, los ojos de otro color serían una mutación genética, según las investigaciones de estos científicos.

El profesor noruego Hans Eiberg, quien ha estudiado por décadas la evolución del color en los ojos humanos en todo el mundo, afirma que el gen OCA2 es el responsable de darle el color al cabello, a la piel y a los ojos. Este gen es el que habría mutado hace 6 millones de años y lo habría hecho de manera tan perfecta, que de aquella mutación surgieron 300 millones de copias en 150 millones de personas, que habrían nacido con ojos azules.

Las personas con ojos claros tienen menos filtro para la luz y por ende mayor grado de toxicidad a la luz. Quizás presentan más riesgo de Degeneración macular relacionada a edad.

Mito 8: “Acostumbrarse a los lentes perjudica la visión y no usar lentes cuando son necesarios, produce que aumente el defecto refractivo”.

No es cierta ninguna de las dos aseveraciones. El papel de los lentes se restringe en llevar el foco de la imagen a la retina mientras los llevamos puestos. Al quitarlos, únicamente deja de hacer su papel. El usarlos o el dejar de hacerlo no va a influir en que el problema aumente o disminuya, sólo hay algunos casos en que con el uso de lentes de contacto en la miopía puede detenerla, pero sólo en algunos casos que ésta avance y es mayormente en adultos.

Mito 9: “La televisión ocasiona problemas visuales” o “Ver televisión con el cuarto oscuro daña los ojos”

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Ambas aseveraciones son falsas, sino seríamos una generación de ciegos, aunque es recomendable no acercarse demasiado a la pantalla. No está demostrado que estas radiaciones dañen la retina o alguna otra zona del ojo. Lo mismo podemos decir de las computadoras. Que aunque se usan mucho más cerca de los ojos, es mejor colocar un filtro para seguridad, aunque su papel no es muy seguro ni necesario, ya que el uso de algún lente protege de la radiación de la pantalla.

Desde que la televisión entró en nuestras las salas de estar, no hay ninguna prueba de que el hecho de ver la televisión acercándose mucho al televisor sea perjudicial para los ojos de los niños. La Academia Americana de Oftalmología (AAO) afirma que, en realidad, los niños pueden enfocar cerca sin desarrollar cansancio ocular mejor que los adultos, de ahí que a menudo adquieran el hábito de colocarse cerca del televisor o sostener lo que están leyendo cerca de los ojos. De todos modos, el hecho de que un niño se ponga muy cerca del televisor puede indicar que es miope.

Del mismo modo, según la AAO, trabajar con computadoras no es perjudicial para los ojos. De todos modos, cuando utilizamos la computadora durante períodos de tiempo largos, los ojos nos parpadean menos de lo normal (como cuando leemos o realizamos otra tarea que implica fijar la vista). Esto puede resecar los ojos, lo que puede producir una sensación de fatiga o cansancio ocular. Por eso es una buena idea hacer que su hijo haga descansos frecuentemente cuando utilice la computadora o juegue con videojuegos.

Mito 10: “Leer con poca luz lesiona los ojos, así como leer acostado o leer en exceso es perjudicial”.

Totalmente falso, claro que al leer con poca luz tenemos menos contraste entre las letras oscuras y el papel blanco, y por eso vemos peor, pero esto no produce ningún daño ocular. Así como tomar una foto con poca luz no daña la cámara, tampoco influye la posición de acostado o parado en los problemas oculares. El leer muy de cerca produce que el ojo acomode más, el cristalino enfocará mucho más y será incomodo quizás dando molestias oculares, pero son problemas pasajeros, no daños permanentes al aparato ocular.

Mito 11: “Si un niño se pone bizco, los ojos se le quedarán así”.

No, contrariamente a lo que afirma el viejo dicho, los ojos de un niño no se quedarán permanentemente estrábicos por el hecho de ponerse bizco.

Mito 12: “Si tengo problemas en la vista, mi hijo heredará ese rasgo”.

Lamentablemente, esto a veces es cierto. Si usted necesita gafas para ver bien o ha desarrollado algún trastorno ocular (como las cataratas), es posible que su hijo herede ese rasgo. Informe al pediatra de su hijo sobre los antecedentes familiares del niño en lo que se refiere a los problemas de la vista.

Mito 13: “Dos padres con ojos azules no pueden tener un hijo con ojos marrones”

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Dos padres con ojos azules pueden tener un hijo con ojos marrones, aunque se trata de algo muy poco frecuente. Del mismo modo, dos padres con ojos marrones pueden tener un hijo con ojos azules, aunque también es algo muy poco habitual.

Mito 14: “La insulina disminuye la agudeza visual”

La diabetes mellitus es una enfermedad del metabolismo caracterizada por un aumento sostenido en la glicemia, secundario a falta de producción de insulina endógena o a una eficiencia disminuida, lo cual lleva a alteraciones en los vasos de la retina, produciéndose la retinopatía diabética; por lo cual se debe mantener la glicemia controlada con el uso de insulina si es necesario para evitar este daño retinal y la disminución visual.

Mito 15: “Es el glaucoma un cáncer”

El glaucoma es un grupo de trastornos oculares que pueden producir perdida de visión, por aumento de la presión intraocular que lleva a daño del nervio óptico y pérdida de campo visual e incluso pérdida de la agudeza visual y ceguera; pero en ningún momento esta enfermedad es un cáncer.

Mito 16: “Usar anteojos mejora el defecto de refracción”

El uso de las gafas no mejora el defecto de refracción, lo que mejora es la calidad de visión si esta se compara con la visión sin anteojos; en los niños el uso de anteojos no mejora el defecto de refracción pero si evita que se produzca ambliopía (ojo perezoso).

Mito 17: “La miopía se produce por forzar los ojos”.

La miopía es un defecto de refracción debido a una variación en el tamaño normal o forma del ojo, también hay evidencia que existe una base genética, pero no hay evidencia que el forzar los ojos, leer con mala iluminación u otro tipo de factores ambientales sean una causa de miopía.

Mito 18: “El oftalmólogo y el optómetra son lo mismo”

No, el oftalmólogo es un profesional del área de la salud, medico con una especialización en oftalmología (salud visual) capacitado para diagnosticar y tratar medica y/o quirúrgicamente las diferentes entidades patológicas de los ojos. El optómetra es un profesional paramédico del área de la salud, que no es medico y no tiene entrenamiento para realizar procedimientos quirúrgicos ni para formular todos los medicamentos oftalmológicos existentes.

Mito 19: “Si miras directamente la acción de soldar te dañarás los ojos”.

Sí, sobretodo la soldadura de arco que tiene longitudes de onda más nocivas ya que de forma directa no pueden ser absorbidas por las estructuras del ojo y pasan directamente a la retina. Existen casos en los que se han visto agujeros maculares y quemaduras en la retina. Es importante el uso de protección necesaria para filtrar las radiaciones.

Mito 20: “Las gotitas de manzanilla alivian los ojos irritados”

Depende de la causa de la irritación. Si te desvelaste o pasaste mucho tiempo frente a un monitor las gotas de manzanilla elaboradas por un laboratorio y que vengan estériles pueden funcionar. Pero lo ideal es que si tienes algún problema en los ojos acudas con un especialista porque a veces los remedios que utilizamos sólo pueden disfrazar la enfermedad o empeorar la situación. Las gotitas de manzanilla pueden ser un descanso, pero no la solución.

Mito 21: “Puedo comprar mis lentes en cualquier lugar”

Eso es malísimo. Los lentes así como los zapatos van diseñados a la medida de cada persona; a la larga los que compramos en algún puesto ambulante sólo van a causar molestias. Por otro lado los anteojos oscuros que compramos en la calle nunca tienen garantía de que de verdad nos protejan contra los rayos ultravioleta. Aunque sean un poco más caros debemos comprar aquellos que tengan un certificado de autenticidad, que nos digan que efectivamente filtrarán los rayos ultravioleta.

Mito 22: “A través de los ojos se puede detectar si tienes alguna enfermedad”

Claro, hay personas que desconocen ser diabéticas y que en un examen oftalmológico se identifica que padecen de esta enfermedad o alguna otra. En el ojo es donde se puede ver en forma directa la vascularización de nuestro cuerpo, si existen venas cerradas, rectificadas o tortuosas, así se podrían identificar padecimientos como hipertensión. Si el ojo se siente seco o lleno de arena puede ser indicio de artritis o lupus.

Dr. Avilio Méndez Flores