Es una situación que se presenta cuando un área de músculo cardíaco muere o se lesiona permanentemente debido a una provisión inadecuada de oxígeno. El músculo dañado pierde la capacidad de contracción.

La mayoría de los ataques cardíacos son provocados por un coágulo que bloquea una de las arterias coronarias, que son los vasos sanguíneos que llevan sangre y oxígeno al músculo cardíaco. La placa ateroesclerótica acumulada en la pared arterial algunas veces se desprende y desencadena la formación de un trombo que impide parcial o totalmente el paso de sangre a los tejidos que irriga.

En consecuencia se produce dolor en el pecho por debajo del esternón, o de espalda, o abdominal, o que se irradie a hombros, cuello, brazos, o mandíbulas. Dificultad para respirar, tos, mareos o desmayos, náuseas o vómitos, sudoración, boca seca y sensación de muerte inminente.

La víctima tiene que respirar lento y profundo. Analizar el malestar: si dura más de 5 minutos, hay que buscar ayuda médica de emergencia. 30 minutos es el tiempo máximo que aguanta el músculo sin irrigación.

Los factores de riesgo son: Tabaquismo, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, colesterol alto, estrés, sedentarismo.

Se diagnostica por los síntomas, el electrocardiograma y las pruebas enzimáticas en sangre.

Dr. Avilio Méndez Flores