Aunque es la misma enfermedad, una característica diferencia a la artritis reumatoide venezolana de la del resto del mundo: se presenta, primero que nada, en las manos.

El primer síntoma que perciben las personas afectadas por artritis reumatoide en otros países del mundo es inflexibilidad en los pies. En Venezuela, una persona con principio de artritis sufre rigidez matutina en los dedos de la mano, que puede durar entre 30 y 60 minutos.

La artritis reumatoide parece una enfermedad de las articulaciones pero, en realidad, se trata de una patología del sistema inmune, que causa dolor permanente y deterioro irreversible en muñecas, manos, codos, hombros, tobillos y rodillas. En fase grave puede afectar órganos como los ojos, pulmones, corazón y riñones.

Según explicó Luis Gutiérrez, médico internista y reumatólogo de Clínica El Ávila, la causa aún no está definida, pero algunos estudios se refieren a cierta tendencia genética en la que existe algún factor disparador como la infección por el virus de Epstein Barr, que desencadena la producción de autoanticuerpos que afectan las articulaciones, lo cual se traduce en erosiones y deformidades óseas. Gutiérrez advierte que no todas las artritis son iguales. Explica que la reumatoide es autoinmune, puede afectar más de tres articulaciones, suele observarse de forma simétrica y es aditiva.

Para el médico, es imprescindible tratar esa rigidez matutina lo antes posible y, especialmente, cuando la rigidez de los dedos dura más de una hora. “Si no se trata a tiempo, puede evolucionar hacia la deformidad e incapacidad del paciente”, dice.

Una investigación realizada por el Centro Nacional de Enfermedades Reumáticas del Hospital Clínico Universitario fue la que detectó que en los venezolanos esta patología se presenta de forma distinta al resto del mundo. “Este trabajo se realizó en 50 pacientes con la enfermedad con menos de un año de evolución. El primer daño se observó en manos y luego en los pies”, cuenta Gutiérrez.

El especialista recomienda a quienes sufren esta patología, que se cuiden las manos y eviten realizar trabajos que requieran cargar peso. Además, deben evitarse los ejercicios de alto impacto en las articulaciones, como kárate o montañismo, ya que las puede dañar aún más. El estrés y eventos traumáticos en la vida de los pacientes puede agravar la condición, por lo que el tratamiento puede complementarse con terapia psicológica. El tratamiento se completa con fármacos de distintas potencias, como el metrotexato, que disminuye la inflamación y evita la deformidad y los de terapia biológica, que pueden retroceder el daño articular y óseo, según explicó Gutiérrez. GCH

Fuente:EL UNIVERSAL