La acupuntura nació en China hace más de 3.000 años, en algunos documentos se la sitúa entre 2696 y 2598 antes de Cristo.

Esta antigua ciencia ha sido perfeccionada durante miles de años, forma parte de la medicina tradicional china y se basa en la inserción y manipulación de finas agujas en puntos específicos (llamados en chino xue) del cuerpo, con el fin de mejorar el flujo y equilibrio de energía.

La acupuntura ha sido el sostén de los tratamientos médicos en algunas partes del mundo. Pero como no ha sido entendida completamente, mucha gente sigue siendo escéptica.

Lo curioso de la acupuntura es que cada vez parece entenderse mejor cómo funciona, y al mismo tiempo cada vez hay más razones para poner en duda que realmente sirve.

Se sabe que la adenosina desempeña distintas funciones en el organismo, incluida la regulación del sueño y la reducción de la inflamación. Estudios en el pasado han demostrado también que cuando ocurre una lesión en la piel después de una herida, la adenosina actúa como un analgésico local natural.

Al parecer el pinchazo libera ciertas cantidades de este neurotransmisor que posteriormente modifica la sensación de dolor. Si a esto se agrega el uso de un fármaco que extienda los efectos de la adenosina se puede prolongar tres veces los beneficios de la acupuntura.

La acupuntura se usa en muchos países para una variedad de trastornos. En el Reino Unido, por ejemplo, el tratamiento se ofrece en los Servicios Nacionales de Salud para reducir el dolor de espalda baja.

Los expertos afirman que los efectos de la acupuntura ocurren de varias formas diferentes. Se ha sabido que altera la respuesta al dolor modulando los circuitos de dolor en la médula espinal y también con la liberación de endorfinas. Se necesita confirmar este hallazgo con estudios independientes y controles más rigurosos antes de que puedan ser aceptados totalmente.

Dr. Avilio Méndez Flores