1- Es un síndrome de malabsorción, de carácter hereditario.

2- Es autoinmune, es decir, el sujeto produce anticuerpos que atacan su propio intestino.

3- Provoca atrofia de las vellosidades intestinales.

4- No es transitoria, no es alergia, no es exclusiva de la infancia.

5- Se nace con la genética para desarrollar la condición. La persona se expone al gluten, lo cual es muy fácil por el consumo de harinas, y empieza a presentar los síntomas. Pero la intolerancia se puede presentar repentinamente en adultos; un individuo puede ser asintomático, y adquiere algún virus o bacteria, y esa infección se convierte en disparador.

6- Pareciera que no hay mundo sin gluten. De hecho esta proteína forma parte del trigo, la cebada, la avena y el centeno, y está presente en el pan, las galletas, las pastas, las pizzas, la cerveza, cereales, incluso, en la crema de dientes y en la pega que se le coloca a las estampillas. Es por eso que el diagnóstico de enfermedad celíaca resulta tan abrumador para los allegados del afectado.

7- No por no pensar en ella, la afección es menos frecuente. Se calcula que en los países latinoamericanos es de uno por cada 300 habitantes.

8- En la infancia, las señales de alarma son la pérdida de peso, distensión abdominal, detención del crecimiento y mal humor. En otras edades suele manifestarse con diarrea, gases, osteoporosis, infertilidad, anemia, desmayos repentinos. Puede asociarse con la diabetes y vincularse con algún tipo de cáncer.

9- El tratamiento se soporta, básicamente, en la dieta estricta sin gluten por el resto de la vida.

Dr. Avilio Méndez Flores

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