En ocasiones el baño del bebé es una de las actividades más difíciles de realizar para una madre primeriza, e incluso para una experimentada, ciertamente es un proceso que se aprende con la cotidianidad y el contacto con el recién nacido. Sin embargo, hay técnicas y recomendaciones que facilitan el proceso.

Inicialmente, el primer baño del recién nacido no debe realizarse hasta que los signos vitales estén estables; este procedimiento es ejecutado por el personal de salud pertinente y consiste en la limpieza del exceso de vérnix caseosa, una delgada capa de material grasoso que reviste y protege la piel del neonato.

Posteriormente el aseo del recién nacido será con los llamados baños de esponja, en el cual se limpia suavemente la piel del bebé pero sin sumergirlo en el agua, debido a que se debe tener especial cuidado con el cordón umbilical; este paso es fundamental en la rutina del baño, el cual se realiza limpiando con un hisopo el cordón y la piel circundante.
La mayoría de los pediatras prefieren aconsejar el baño de inmersión luego que el cordón umbilical se haya caído, para ello se debe colocar al recién nacido dentro de la bañera, con el agua templada, dejando fuera del agua sólo la cabeza y el cuello, limpiando el cuerpecito con productos de aseo adecuados a su delicada piel, al finalizar se debe secar inmediatamente al bebé con paños suaves, especialmente en las zonas de pliegues. Para el baño del recién nacido, es preferible utilizar un producto que sea especial para el aseo de la cabeza y del cuerpo del bebé, de ésta manera le será más fácil realizar esa tarea.

Los baños sucesivos suelen ser un poco más prolongados, permitiendo que el bebé disfrute del momento de limpieza, dándole la posibilidad de jugar y gozar del contacto con el agua, considerando -en todo momento- la seguridad y supervisión del infante dentro de la bañera.

Recomendaciones para bañar a su bebé

• Verifique que el agua este tibia (38º) y sea suficiente para sumergir a su bebé hasta los hombros. Para asegurarse que no esté muy caliente, pruebe el agua introduciendo su muñeca o codo.
• Utilice diariamente productos de limpieza suaves, con pH neutro y glicerina, la cual es un humectante excelente que ayudará a fortalecer la piel como mecanismo de barrera.
• El contacto con la piel del bebé debe ser muy suave, aplique el baño líquido en el agua o en la esponja.
• Los baños de los recién nacidos no deben tener una duración mayor a cinco minutos; luego de unos meses pueden extenderse hasta los 10 minutos.
• Limpie delicadamente y de forma separada los ojitos (del lagrimal hacia afuera), la cara, la nariz, el cuello y la parte trasera de las orejas con agua tibia, previamente hervida.
• Asegúrese de secar al bebé completamente, sobre todo en los pliegues de piernas y brazos, con suaves toques sin frotar la toalla en su delicada piel.
• Luego del baño humecte la piel de su bebé masajeándolo suavemente con cremas hipoalergénicas de fragancias suaves.

No olvide consultar a su pediatra. Es imprescindible que los bebés mantengan el debido control médico; cuidar los primeros años de vida de los niños es encaminarles hacia una vida sana.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]