Definición:

Una hernia es la protrusión o sobrepaso del contenido del abdomen, a través de una abertura anormal en la pared abdominal.

Consideraciones generales:

En la vida fetal, los testículos se encuentran dentro de la cavidad abdominal, desde donde viajarán para sembrarse definitivamente en las bolsas escrotales. En su viaje a través de un conducto muscular llamado conducto inguinal, llevan consigo un remanente llamado proceso vaginalis, el cual debe cerrar sus paredes luego que los testículos ya se encuentran en los escrotos o en las primeras semanas de vida. Si ese proceso vaginalis no se cierra, queda este conducto expuesto a llenarse de líquido o introducirse en él una víscera.

En el primer caso estamos hablando de la presencia de un Hidrocele y en el segundo caso de una Hernia inguinal. En esta última patología el problema es más serio puesto que con frecuencia la víscera involucrada es un asa intestinal, que puede comprometer su irrigación atascándose o estrangulándose. En estas situaciones el cuadro clínico se convierte en una verdadera emergencia quirúrgica.

En el adulto, la aparición de una hernia inguinal no ocurre por la falta de cierre del proceso vaginalis exactamente, pero sí existe igualmente una debilidad congénita de la pared abdominal que favorece la aparición de este problema en un individuo en edad productiva que se somete continuamente a maniobras que aumentan la presión dentro de la cavidad abdominal, como por ejemplo, levantar peso frecuentemente.
La sintomatología consiste en aumento de volumen en la región de la ingle o en la bolsa escrotal, casi siempre con dolor al hacer esfuerzo o pujar. Una vez hecho el diagnóstico se debe plantear el tratamiento quirúrgico puesto que las hernias inguinales no se resuelven nunca espontáneamente y la idea es precisamente evitar las complicaciones.

Una hernia es reductible cuando el contenido que está saliendo por el defecto de la pared abdominal se puede introducir nuevamente a la cavidad del abdomen. Cuando no se da la situación anterior se habla de hernia no reductible, momento en el cual se está en alto riesgo de estrangulación de la hernia. La estrangulación de una hernia se refiere a aquella situación en la cual el contenido de la hernia esta comprometido por la disminución o suspensión del aporte sanguíneo, lo que puede un causar daño irreversible en los tejidos.

Una hernia estrangulada constituye un cuadro clínico súbito que requiere de manejo urgente, en el cual las vísceras que están dentro de ella al estar atrapadas a través del defecto de la pared abdominal, se les obstruyen los vasos sanguíneos, lo que lleva a que sus tejidos entren en sufrimiento y puedan terminar desvitalizados. La desvitalización (isquemia-necrosis) si se da sobre un segmento de intestino puede producir una perforación con derramamiento de su contenido. Las consecuencias de todo este cuadro son desastrosas en términos de aumento del riesgo quirúrgico para el paciente, mayor mortalidad, más tiempo de cirugía, mayor dificultad en la reparación, más dolor, más tiempo de recuperación, retraso en la reincorporación laboral del paciente, aumento del riesgo de infección, posibilidad de tener que realizar procedimientos adicionales en la cirugía como resección del intestino.

Es importante conocer que una hernia no reductible al incluir al intestino lo puede acodar dando como consecuencia un cuadro de obstrucción intestinal el cual también requiere de manejo urgente.

Síntomas:

La hernia inguinal se manifiesta como una masa en una o ambas ingles que aumenta de tamaño con los esfuerzos (Por ejemplo: levantamiento de objetos pesados, tos) y disminuye de tamaño o desaparece completamente cuando la persona se acuesta boca arriba o cuando la presiona manualmente. En algunos casos puede ser tan grande que la hernia se extiende hasta el escroto. (Hernia inguinoescrotal). Usualmente la hernia inguinal se asocia a dolor, el cual es mayor con el esfuerzo físico en general y con algunas actividades como el estar de pie, caminar o levantar objetos.

La hernia inguinal es la hernia más frecuente, constituye el 75% de todas las hernias del abdomen y se puede ver en ambos sexos aunque en el hombre es 25 veces más común que en las mujeres y es más frecuente en la ingle del lado derecho. Más de la mitad de las cirugías para hernia se realizan en hombres mayores de 50 años.

La hernia inguinal puede ser de tipo directo o indirecto lo que denota el origen congénito o adquirido y la ubicación del defecto en el área inguinal.

En la formación de una hernia inguinal intervienen varios factores:

Factores congénitos:

La hernia inguinal de tipo indirecto es el tipo más frecuente y se produce por una falla en el cierre del proceso vaginalis; una estructura que le sirve al testículo en la vida intrauterina para descender desde la cavidad abdominal hasta el escroto.

Factores bioquímicos:

Se han encontrado alteraciones en la maduración del colágeno tipo 1 y tipo 3 en pacientes con hernia inguinal, lo que le resta elasticidad y resistencia a los tejidos de la ingle.

Cigarrillo:

El fumador no sólo está en riesgo de contraer enfermedades pulmonares como enfisema, cáncer de pulmón sino también está en riesgo mayor de desarrollar enfermedades de tipo cardiovasculares y hernia; especialmente hernia inguinal.

Los tóxicos del cigarrillo pasan a la circulación sanguínea produciendo una actividad descontrolada de degradación de los tejidos e impide una adecuada producción de colágeno. Además los pacientes fumadores tienen 2 veces más riesgo de que la hernia ocurra nuevamente luego de su corrección con cirugía.

Factor genético:

Algunos pacientes con hernia inguinal tienen antecedentes en sus familiares quienes también sufren de hernia. Es probable que se trate de un gen autosómico dominante con penetrancia incompleta de influencia paterna.

Los anteriores factores afectan la resistencia de la pared abdominal. En otras palabras esos factores son debilitantes de la pared y ella termina rompiéndose y creando una hernia.

Hay entidades que juegan un papel muy importante en el desarrollo de la hernia así como en su reaparición luego de la corrección con cirugía, como la tos crónica de los pacientes con afecciones pulmonares y las maniobras de Valsalva repetitivas en los pacientes con afecciones prostáticas dado que en ambos casos la presión intraabdominal aumenta de manera apreciable y la pared es sometida a grandes tensiones. Por ello se hace indispensable su compensación o corrección antes de la cirugía.

El tratamiento quirúrgico se impone:

1 Por la sintomatología dolorosa que produce y que puede incapacitar seriamente al paciente, aún para actividades cotidianas.

2 Por causar una deformidad en el cuerpo. Usualmente las hernias crecen con lo que la autoimágen se ve afectada y con el tiempo pueden crecer tanto que se hacen evidentes incluso a través de la ropa.

3 Porque pueden ocurrir complicaciones súbitas como la obstrucción del intestino y las perforaciones intestinales con todo el riesgo que implican y la necesidad de realizar cirugía de urgencia.

4 Porque al ser un defecto en la estructura de la pared abdominal su reparación únicamente se puede lograr con procedimientos quirúrgicos.
Aunque existen muchas técnicas quirúrgicas para la reparación de las hernias inguinales se prefieren las técnicas extraperitoneales sin tensión y con utilización de material protésico.

Pero, no todo es malo. La reparación quirúrgica de esta patología es relativamente rápida, generalmente de bajo riesgo, y la posibilidad de que vuelva a aparecer la hernia una vez corregida es pequeña. Por lo tanto, no hay que tenerle miedo a esta enfermedad sino consultar a tiempo si se presentan signos o síntomas sugestivos de la misma.

Dr. Avilio Méndez Flores