Definición:

Se considera hoy una enfermedad, si bien, se ha asociado más frecuentemente con debilidad de carácter, vicio o inmoralidad. Aún ahora, se advierte una permisividad social, que pone en entredicho los programas más ambiciosos de salud pública, en cuanto a prevención y/o tratamiento del alcoholismo.

Causa:

Es bien conocido que la dependencia del alcohol es un problema que a menudo surge en las familias. En el pasado, estudios mostraron que tener un padre alcohólico cuadruplica el riesgo de una persona de desarrollar un problema de alcoholismo.

Fisiopatología

:

El alcohol (etanol) es un potente tóxico que disminuye la actividad de las neuronas, aunque en pequeñas cantidades provoca cierta estimulación del comportamiento. El organismo es capaz de metabolizar aproximadamente una copa por hora. Cuando se ingiere en exceso, el alcohol daña casi todos los sistemas de órganos. También está vinculado con índices más elevados de fallecimientos y con un mayor porcentaje de delitos que la mayoría de las otras drogas, incluyendo la heroína.
En el hígado, el etanol se transforma en un compuesto (acetaldehído) cuya acumulación puede ser dañina. Una borrachera (aunque algunos de nuestros jóvenes crean que ciertas bebidas pueden considerarse “refrescos”) pueden producir hasta amnesia temporal alcohólica.

Sin duda la principal afección asociada con el abuso del alcohol es la cirrosis hepática, pero la ingesta alcohólica igualmente produce hipertensión arterial y enfermedad cardíaca, aumenta el riesgo de infecciones pulmonares como neumonías, abscesos pulmonares y tuberculosis.
Cerca de la mitad de los adultos diagnosticados con abuso alcohólico tienen algún trastorno psiquiátrico como consumo de drogas (21,5%), neurosis de ansiedad, personalidad antisocial y desórdenes afectivos. También tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades de transmisión sexual con infección por VIH.

Tipos de alcohólicos:

Es importante conocer algunas definiciones internacionales sobre este tópico:

• Bebedor en riesgo:

Hombre que ingiere más de 14 tragos de alcohol por semana o cuatro tragos por ocasión; o mujer que ingiere más de 7 tragos por semana o más de tres tragos por ocasión.

• Abuso de alcohol:

Trastorno que implica, en un período de 12 meses, una o más de las siguientes situaciones: fracaso en cumplir obligaciones laborales, escolares o sociales. Uso repetido de alcohol que conduce a situaciones peligrosas, problemas legales por ebriedad y continuación dl consumo a pesar de crearle problemas.

• Dependencia al alcohol:

Condición que se caracteriza porque el paciente en un período de 12 meses, presenta tres o más de los siguientes rasgos: desarrollo de tolerancia (requiere aumentar las cantidades de licor para obtener efecto, o menos efecto con la misma cantidad); supresión o abstinencia (aparición de síntomas al suprimirlo, y al usarlo nuevamente desaparecen estos síntomas); uso de cantidades cada vez mayores y en períodos de tiempo cada vez más largos; mayor cantidad de tiempo en el período de recuperación; intentos infructuosos por dejar el hábito, importante limitaciones sociales, ocupacionales o recreativas, continuar usando el alcohol a pesar del conocimiento de los problemas físicos o psicológicos que el alcohol le produce.

Otra clasificación sería:

• Moderado:

Bebedor de vino en las comidas, rara vez ingiere bebidas blancas como ginebra o vodka. No busca intoxicarse y evita la ebriedad, no siente necesidad de beber y no le trae trastornos o complicaciones.

• Bebedor Social:

Personas que siempre que se encuentran en una situación social, necesitan beber para sentirse más sueltas y divertidas. Pueden estar sin beber, pero en reuniones sociales no limitan el consumo de alcohol, y lo hacen hasta sentirse “alegres”.

• Bebedor Fuerte:

Bebedores que toman mucha cantidad de alcohol, independientemente o no de las comidas, y casi todos los días de la semana. Para estos, la bebida es una parte importante de su vida, y una fuente de placer y diversión. A pesar de que durante el día toma mucho alcohol, no ha perdido la capacidad de controlar cuánto y hasta cuándo tomar, por lo que rara vez llegan a tener complicaciones sociales, familiares o laborales. El bebedor fuerte raramente se embriaga en momentos o lugares no adecuados, y suele elegir cuando, donde y con quien beber.

• Ebrio ocasional:

En general, son bebedores “fuertes”, que ocasionalmente buscan embriagarse. Suelen ser grupos de “compañeros” con los que salir a “festejar”, y ya antes de comenzar con la fiesta tienen intención de emborracharse. Su forma de beber se relaciona con una idea de diversión, sin que exista necesidad física.

• Bebedor alcohólico:

La línea que separa a este bebedor, de los anteriores “bebedores problema”, es la pérdida de control sobre la ingestión de alcohol. No puede elegir el momento, ni la cantidad, ni los efectos del alcohol en su organismo. No puede decir “basta y por tanto beberá hasta quedar intoxicado. En este caso, y progresivamente, aparecen los trastornos asociados al alcoholismo en todas las áreas de su vida: Física, emocional, familiar, social y laboral. (Clasificación del Dr. A Cormillot)

Como vemos es muy delgada la línea que separa a unos bebedores de otros, y con gran facilidad, un bebedor social, puede convertirse en alcohólico con más rapidez de lo que él mismo puede pensar. Ello es así, entre otras cosas, porque vivimos en una cultura del alcohol, en donde está perfectamente tolerado que la gente, incluso la más joven, se emborrache de vez en cuando. En ocasiones el hecho es tomado como un signo del paso a la edad adulta, cuando se trata de jóvenes bebedores, y difícilmente se concibe una fiesta, cualquiera que sea el evento, sin la abundante presencia de bebidas alcohólicas. Si a estas consideraciones, añadimos la publicidad indiscriminada, la facilidad con que es posible conseguir alcohol y la permisividad para ello, encontramos que la abstinencia total es, cuanto menos, un objetivo poco realista, por lo que la prevención en niños y adolescentes, ha de ser un objetivo prioritario.

Diagnóstico:

El diagnóstico no siempre es fácil pues el alcohólico muchas veces no asume que tiene una enfermedad. El alcohólico típico tiene casi siempre familia y trabajo y no demuestra claramente a quienes les rodean que padece esta adicción. Apenas un 5% de los alcohólicos tiene el aspecto y la actitud del clásico “borrachito”.

Tratamiento

:

El tratamiento del paciente alcohólico debe realizarse en equipo con el médico internista y el psiquiatra. Pueden ser útiles los grupos de autoayuda, como Alcohólicos Anónimos.
Se ha demostrado que la intervención del médico induce la reducción del consumo alcohólico por lo menos en un 50%.

Resumen de las líneas generales del tratamiento preventivo:

• Control de la publicidad
• Restricción real del consumo de alcohol a menores
• Alternativas de ocio sin alcohol
• Limitación de horarios de los bares
• Educación para la Salud eficaz, es decir, con incidencia en los adolescentes y jóvenes
• Promover actitudes y estilos de vida incompatibles con el alcohol.
• Mensajes objetivos y no alarmistas, centrados en las ventajas de no beber, más que en los inconvenientes al hacerlo.
• Manifestación de actitudes negativas con respecto de la bebida por parte de padres y profesores.
• Información que contemple el objetivo de contrarrestar las presiones a las que están sometidos los jóvenes por la publicidad y los tópicos culturales.

Sería muy interesante que los niños aprendieran a una edad temprana, y sin ningún género de duda, (del mismo modo que han aprendido que respirar aire puro es saludable), que las supuestas “ventajas” del alcohol, (combatir el frío, eliminar la ansiedad, tratar el insomnio, etc.) no son más que creencias sin fundamento.

Por último, y como se apunta más arriba, no es realista pretender una “ley seca”, en países con tradición de consumo de alcohol, por lo que se trataría de suprimir mitos incentivos y aprender, como con tantas otras cosas se hace, que el umbral entre la moderación y la adicción es muy, muy frágil.

Cálculo de consumo alcohólico:

Existe una sencilla fórmula para averiguar si se está consumiendo una cantidad excesiva de alcohol con los perjuicios que ello supone, mediante el cálculo de los gramos de alcohol. Esta fórmula consiste en multiplicar la cantidad de bebida en ml o cc por el número de grados de alcohol y por 0,8, y este resultado se divide entre 100 para conocer los gramos de alcohol de la bebida en cuestión.

Se considera un consumo excesivo diario, 40 gramos de alcohol en hombres, debido a su mayor tolerancia al alcohol, y 32 gramos de alcohol en mujeres. Un detalle que se puede mencionar también en la ingesta desmedida de alcohol son los patrones de personalidad de la personas adicta a tales sustancias. Muchos alcohólicos llegan al alcoholismo por beber para salir de un estado de dificultad para socializar, o por problemas de baja autoestima. En algunos casos también el mayor o menor efecto que produce en relación al tiempo de ingestión hasta el momento en que la tolerancia y procesamiento dejan de ser efectivos. Una persona con un complejo de inferioridad, entre otros ejemplos, es más propensa a la poca resistencia al alcohol, pero no es una regla general. Se han observado en pacientes alcohólicos tolerancia negativa y tolerancia positiva sin una relación causal aparente.

Cuestionario sobre alcoholismo (desde Alcohólicos Anónimos – A.A.)

1 – ¿Ha tratado alguna vez de dejar de beber durante una semana o más, sin haber podido cumplir el plazo?
La mayoría de los A.A. hicimos todo tipo de promesas a nosotros mismos y a nuestras familias. No pudimos cumplirlas. Luego llegamos a A.A., y A.A. nos dijo: Trate de no beber hoy. (Si no bebe hoy, hoy no se emborrachará.)

2 – ¿Le fastidian los consejos de otras personas en cuanto a su forma de beber—le gustaría que dejasen de entrometerse en sus asuntos?
En A.A. no decimos a nadie lo que tiene que hacer. Hablamos simplemente de nuestras experiencias con la bebida, los líos en que nos metíamos, y cómo logramos dejar de beber. Nos agradaría ayudarle si así lo desea.

3 – ¿Ha cambiado de una clase de bebida a otra con objeto de evitar emborracharse?
Intentamos multitud de trucos. Nos hacíamos bebidas suaves. Tomábamos solamente cerveza. No tomábamos cócteles. Bebíamos solamente los fines de semana. Todo lo que se pueda imaginar, ya lo hemos probado. Pero si tomábamos algo que contuviera alcohol, generalmente acabábamos por emborracharnos.

4 – ¿Se ha tenido que tomar algún trago al levantarse por la mañana durante el año pasado?
Necesita un trago para ponerse en marcha, o para quitarse los temblores? Esta es una indicación bastante segura de que usted no es un bebedor “social”.

5 – ¿Tiene envidia de las personas que pueden beber sin meterse en líos?
Casi todos nosotros nos hemos preguntado alguna vez por qué no somos como la mayoría de la gente, que pueden realmente tomarlo o dejarlo.

6 – ¿Ha tenido algún problema relacionado con la bebida durante el año pasado?
Sea sincero! Los médicos dicen que si se tiene un problema con el alcohol y se sigue bebiendo, el problema va a empeorar, nunca mejorar. Al final, morirá, o acabará en una institución para pasar confinado lo que le quede de vida. La única esperanza está en dejar de beber.

7 – ¿Ha causado su forma de beber dificultades en casa?
Antes de llegar a A.A., casi todos solíamos decir que lo que nos impulsaba a beber eran nuestros problemas familiares o las personas con quienes vivíamos. No se nos ocurrió nunca que la bebida lo hacía todo cada vez peor, que nunca solucionó problema alguno.

8 – ¿Trata usted de conseguir tragos “extras” en las fiestas, por temor de no tener suficiente?
La mayoría de nosotros solíamos tomarnos “unos cuantos” tragos antes de ir a una fiesta, si creíamos que no nos iba a bastar la ración. Y si no nos servían con la suficiente rapidez, íbamos a otra parte para conseguir más.

9 – ¿Persiste usted en decir que puede dejar de beber en el momento que quiera, a pesar de que sigue emborrachándose cuando no quiere?
Muchos de nosotros nos engañábamos diciendo que bebíamos porque queríamos beber. Después de unirnos a A.A., llegamos a saber que una vez que empezábamos a beber, no podíamos parar.

10 – ¿Ha faltado a su trabajo o a la escuela a causa de la bebida?
Muchos de nosotros ahora reconocemos que a menudo nos ausentábamos “por estar enfermos” cuando en realidad estábamos con resaca o borrachos.

11 – ¿Ha tenido “lagunas mentales”?
Ha pasado horas o días bebiendo sin poder acordarse de lo que hizo o qué le pasó? Al llegar a A.A., descubrimos que esa era una indicación bastante segura del alcoholismo.

12 – ¿Ha pensado que llevaría una vida mejor si no bebiera?
Muchos de nosotros empezamos a beber porque la bebida hacía que la vida nos pareciera más agradable, al menos por algún tiempo. Luego nos sentimos atrapados. Estábamos bebiendo para vivir y viviendo para beber. Estábamos hartos de estar hartos y recurrimos a A.A.

Resultado:

¿Respondió SÍ a cuatro o más preguntas? De ser así, es probable que tenga un problema con el alcohol. ¿Por qué decimos esto? Porque miles de miembros de A.A. lo han dicho durante muchos años. La dura experiencia les ha enseñado la verdad respecto a sí mismos. Pero repetimos que solamente usted puede decidir si le parece que A.A. le puede ser útil. Considérelo con mente abierta.

Si responde afirmativamente, nos agradaría enseñarle cómo nosotros logramos dejar de beber. No tiene que hacer más que llamarnos. A.A. no promete resolver los problemas de su vida. Pero podemos enseñarle cómo vamos aprendiendo a vivir sin beber “un día a la vez.” Nos mantenemos alejados de aquel primer trago. Si no nos tomamos el primer trago, no podremos tomarnos el décimo. Al liberarnos de la bebida, encontramos la vida mucho más fácil de manejar.”

Dr. Avilio Méndez Flores

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