Dermatología

Varicela o lechina

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Consideraciones generales:

La varicela es una enfermedad común entre los niños, particularmente entre los menores de 12 años. Se manifiesta con la aparición en todo el cuerpo de una erupción que se asemeja a ampollas y que produce picazón, y puede estar acompañada por síntomas seudogripales. Por lo general, los síntomas desaparecen por sí solos. Sin embargo, debido a que la infección es muy contagiosa, se recomienda que un niño con la enfermedad permanezca en su casa y descanse hasta que los síntomas desaparezcan.

Definición:

La varicela es una virosis aguda generalizada, de comienzo repentino, con fiebre moderada, síntomas generales leves y una erupción cutánea maculo papulosa que dura pocas horas y se transforma en vesiculosa durante tres o cuatro días y cuando se secan las vesículas deja costras granulosas. Las vesículas son uniloculares y se colapsan al pincharlas. Las lesiones suelen aparecer en brotes sucesivos y se observan en diversas etapas de maduración al mismo tiempo. Esta es la forma más fácil de identificar una varicela: en un determinado momento unas lesiones están en forma maculopapular, otras en forma de vesículas y otras en forma de costras.

Frecuencia:

La varicela no debería considerarse como “una parte normal del crecimiento”. En Estados Unidos, aproximadamente 4 millones de personas, la mayoría de ellos niños menores de 15 años, contraen varicela cada año. Esta enfermedad puede causar graves problemas e inclusive la muerte. La mayoría de los niños tienen suerte y solamente sufren de comezón, malestar y de la ausencia a la escuela y a otras actividades. Pero cada año, cerca de 7,500 niños y adolescentes (menores de 15 años) tienen que ser hospitalizados por los problemas médicos (complicaciones) de la varicela. Cerca de 40 niños mueren al año a causa de estas complicaciones.
La varicela es una infección de difusión mundial. En climas templados un 90% de la población ha tenido varicela antes de los 15 años de edad y un 95% antes de llegar a la edad adulta.
En las zonas templadas se presenta durante el invierno y a principios de la primavera.

Agente causal:

La varicela es causada por el herpes virus humano 3 (alfa), también conocido como el virus de la varicela-zóster (VVZ), miembro del grupo Herpesvirus.

Contagio:

La varicela es sumamente contagiosa. El modo de transmisión es de persona a persona por contacto directo, por gotitas respiratorias o por diseminación aérea de secreciones de las vías respiratorias de los pacientes o del líquido de las vesículas; indirectamente por objetos recién contaminados con secreciones de las vesículas y las mucosas de las personas infectadas. Las costras de las lesiones de la varicela no son infectantes.

Las personas infectadas pueden transmitir la varicela desde casi dos días antes de saber que tienen la enfermedad y hasta que todas las ronchas hayan formado costra. No es necesario tener contacto físico con una persona infectada para que la enfermedad se disemine. Si su hijo tiene varicela, es importante que no asista a la escuela hasta que las ampollas estén secas, lo que generalmente ocurre en una semana. Si usted no está seguro de si su hijo puede regresar a la escuela, consúltelo con su médico.

La mayoría de los niños cuyos hermanos han tenido varicela también la padecen (si todavía no tuvieron la enfermedad o no recibieron la vacuna correspondiente) y presentan síntomas dos semanas después de que su hermano los ha presentado. Para evitar que el virus se propague, asegúrese que sus hijos se laven las manos frecuentemente, en particular antes de comer y después de ir al baño. Si su hijo tiene varicela, manténgalo lo más alejado posible de los hermanos que no estén vacunados.

Todos los niños que jamás hayan tenido varicela están en riesgo de adquirir la enfermedad y pueden desarrollar complicaciones graves. La varicela es más común en los niños que asisten a la guardería o a la escuela.

Es importante evitar que los niños con varicela estén en contacto con niños susceptibles hasta que dejen de representar un riesgo de contagio para otros (cuando todas las ampollas hayan formado costra ya que éstas no son infectantes).

Cuando se presenta la varicela en casa, un niño o adulto susceptibles tienen 90% de probabilidad de contagiarse de un hermano, hermana o incluso de sus padres.
Las personas que no hayan contraído varicela o recibido la vacuna correspondiente también pueden contraerla de una persona que tenga culebrilla, pero no pueden contraer culebrilla. Esto se debe a que la culebrilla solamente puede desarrollarse a partir de una reactivación del virus varicela zóster en una persona que haya tenido varicela previamente.

La varicela es una de las enfermedades más fácilmente transmisibles, en especial durante las primeras etapas de la erupción. El herpes zóster o culebrilla tiene una menor tasa de transmisión, sin embargo los contactos que no hayan padecido la varicela al entrar en contacto con un herpes zóster enfermarán de varicela. La probabilidad de infectarse, en el medio familiar, de las personas susceptibles es de un 80 a 90%.

Susceptibilidad:

La susceptibilidad a la varicela es universal. La infección confiere inmunidad prolongada. El herpes-zóster (culebrilla) es la manifestación local de una infección recurrente, reactivada por el mismo virus que causa la varicela.

El hombre es el único reservorio del virus.

Periodo de incubación:

El periodo de incubación es de dos a tres semanas, generalmente de 14 a 16 días.

Periodo de trasmisibilidad:

El periodo de transmisibilidad, generalmente comienza uno o dos días antes de la erupción de varicela y dura hasta que todas las lesiones estén en fase de costras: unos cinco días después de que aparece el primer brote de vesículas.

Síntomas:

Los síntomas de la varicela pueden empezar con irritabilidad, dolor generalizado y fiebre; además el niño puede perder el apetito y en general, parecerá que “se va a enfermar de algo”.

Manifestaciones:

La varicela causa una erupción cutánea de color rojo que produce comezón en la piel. Dicha erupción aparece primero en el abdomen, el rostro o la espalda y, luego, se propaga a casi todas las partes del cuerpo, incluidos el cuero cabelludo, la boca, la nariz, las orejas y los genitales.

La erupción comienza con varios bultos rojos pequeños que parecen granos o picaduras de insectos. Luego, se transforman en ampollas frágiles con un líquido transparente, que se torna turbio. Cuando las ampollas se rompen, dejan pequeñas heridas abiertas que, al secarse, generan una costra de color marrón.

Las lesiones tienden a ser más frecuentes en las partes cubiertas del cuerpo que en las descubiertas. Pueden localizarse en el cuero cabelludo, vértice de las axilas, mucosas de la boca y de las vías respiratorias superiores y en las conjuntivas. Pueden ser tan escasas que pasen inadvertidas. Cuando afecta a adolescentes o adultos las manifestaciones generales pueden ser intensas.

Las ampollas de la varicela suelen medir menos de medio centímetro de diámetro, tienen una base roja y aparecen en tandas en el transcurso de dos a cuatro días. La erupción puede ser más extensa o grave en niños con otros trastornos de la piel, como eczema.

Algunos niños presentan fiebre, dolor abdominal, dolor de garganta, dolor de cabeza o una sensación de malestar indefinido uno o dos días antes de que la erupción aparezca. Estos síntomas pueden durar algunos días y la fiebre permanece en el rango de 37.7° C a 38.8° C. En casos poco frecuentes, la temperatura puede elevarse. Los niños más jóvenes suelen tener síntomas más leves y menos ampollas que los niños más grandes o los adultos.

Por lo general, la varicela es una enfermedad leve, pero puede ser grave en algunos lactantes, adolescentes, adultos y personas con sistemas inmunitarios debilitados. Algunas personas pueden presentar infecciones bacterianas graves relacionadas con la piel, los pulmones, los huesos, las articulaciones y el cerebro (encefalitis). En ocasiones, aun los niños con sistemas inmunitarios normales pueden presentar complicaciones a causa de la varicela; la complicación más frecuente es una infección de la piel cerca de las ampollas.

El niño empezará a sentirse mejor en cuanto las ampollas empiecen a formar costra, pero a fin de reducir el contagio de la enfermedad al mínimo, el niño no deberá tener contacto con personas que no hayan padecido varicela hasta que todas las ampollas hayan formado costra, lo que puede tardar de 5 a 10 días.

Cualquier persona que haya tenido varicela (o recibido la vacuna contra la varicela) en la niñez corre el riesgo de contraer culebrilla más adelante en su vida. De hecho, hasta el 20% la contrae. Después de una infección, el VVZ puede permanecer inactivo en las células nerviosas de la médula espinal y, luego, reactivarse en forma de culebrilla, que puede provocar una sensación de hormigueo, comezón o dolor seguidos de una erupción con bultos rojos y ampollas. A veces, la culebrilla se trata con medicinas antivirales, esteroides y medicamentos para el dolor. En la actualidad, hay una vacuna contra la culebrilla disponible para personas mayores de 60 años o más.

La varicela y el embarazo:

Las embarazadas y las personas con problemas en el sistema inmunitario no deben estar cerca de una persona con varicela. Si una embarazada que no ha padecido varicela previamente contrae la enfermedad (especialmente durante las primeras 20 semanas del embarazo), el feto corre riesgo de tener defectos de nacimiento y la mujer tiene el riesgo de padecer más complicaciones que si hubiera contraído la enfermedad antes de quedar embarazada. Si la mujer presenta varicela justo antes o después de que nazca el bebé, el recién nacido corre el riesgo de tener complicaciones graves de salud. No existe ningún riesgo para el bebé si la mujer contrae culebrilla durante el embarazo.

Si una embarazada ha tenido varicela antes del embarazo, el bebé está protegido contra la infección durante los primeros meses de vida, debido a que la inmunidad de la madre es transmitida al bebé a través de la placenta y la leche materna.

Es posible que las personas que corren el riesgo de tener enfermedades o complicaciones graves, como recién nacidos cuyas madres han tenido varicela en el momento del parto, pacientes con leucemia o deficiencias inmunológicas y niños que reciben drogas inmunosupresoras, reciban inmunoglobulina de varicela zóster después de la exposición a la varicela a fin de disminuir su gravedad.

Riesgo en los adultos:
Aunque la enfermedad ocurre más frecuentemente en niños de entre 5 y 9 años de edad, los adolescentes (de 15 años de edad y mayores) y adultos que no han tenido varicela se consideran “susceptibles” a la enfermedad. Cuando en esta población de mayor edad se presenta varicela, los resultados pueden ser más graves que en los niños.

Evolución:

La evolución de la varicela variará en cada niño; sin embargo, la fase más grave de la enfermedad dura habitualmente de 4 a 7 días. Las ampollas nuevas generalmente dejan de aparecer por el quinto día, una gran parte forma costra alrededor del sexto día y la mayoría de ellas desaparecen dentro de los 20 días posteriores al comienzo de la erupción cutánea. Sin embargo, si existen complicaciones, el periodo de recuperación puede ser aún más largo.

El Virus de la Varicela Zóster (VVZ) se acantona en los ganglios de las raíces dorsales y, en ocasiones, puede reactivarse una infección latente apareciendo una lesión local denominada Herpes Zóster. Las vesículas, de base eritematosa se limitan a las zonas de la piel inervadas por los nervios sensitivos de uno o varis grupos contiguos de ganglios de las raíces dorsales. Las lesiones, que son idénticas a las de la varicela salvo que son unilaterales, pueden surgir en brotes irregulares siguiendo el trayecto de los nervios (dermatoma). Es frecuente que sean dolorosas y se acompañen de parestesias

Tratamiento:

La varicela es causada por un virus, por lo que el médico no recetará antibióticos. Sin embargo, es posible que se requieran antibióticos si las heridas se infectan con bacterias. Esto ocurre con bastante frecuencia entre los niños, ya que generalmente se rascan o tocan la zona de las ampollas.

El médico puede recetar Aciclovir, un medicamento antiviral, a las personas con varicela que corren el riesgo de tener complicaciones. El fármaco, cuya función es disminuir la gravedad de la infección, debe administrarse durante las primeras 24 horas a partir de la aparición de la erupción. El Aciclovir puede tener ciertos efectos secundarios, por ello, sólo se recomienda su administración cuando sea necesaria. Su médico puede indicarle si el medicamento es adecuado para su hijo.

Manejo de las molestias de la varicela:

• Para la comezón use compresas húmedas frías o prepare baños en agua fría o templada cada tres o cuatro horas durante los primeros días. Los baños de avena, disponibles en supermercados y farmacias, pueden ayudar a aliviar la comezón. (Los baños no hacen que la erupción se propague).
• Seque el cuerpo suavemente sin frotar.
• Aplique loción de calamina en las áreas con comezón (pero no la aplique en el rostro, especialmente cerca de los ojos).
• Prepare comidas frías, blandas y fáciles de digerir, ya que la varicela en la zona de la boca puede dificultar comer y beber. Evite ofrecer a su hijo alimentos que sean muy ácido o salado, como el jugo de naranja las papitas o los tostones.
• Pregunte a su médico o al farmacéutico acerca de las cremas para aliviar el dolor que se pueden aplicar en las heridas del área genital.
• Dele a su hijo acetaminofén regularmente para aliviar el dolor si tiene ampollas en la boca.
• Pregúntele al médico sobre otros medicamentos de venta libre que alivien la comezón.
• Nunca use aspirina para bajar la fiebre o disminuir el dolor en niños con varicela, ya que la aspirina ha estado asociada con una enfermedad grave conocida como el síndrome de Reye, la cual puede producir insuficiencia hepática e incluso la muerte.

En la mayor medida posible, evite que su hijo se rasque. Quizás, esto sea difícil para su hijo; por eso, usted puede cubrir las manos de su hijo con guantes o medias para evitar que se rasque mientras duerme. Además, puede cortarle las uñas y mantenerlas limpias para disminuir los efectos por haberse rascado, incluidas las ampollas abiertas y la infección.

La mayoría de las infecciones de varicela no requieren tratamiento médico especial. Pero algunas veces, surgen problemas. Llame al médico en caso de que su hijo tenga lo siguiente:

• Fiebre que dure más de cuatro días o ascienda a más de 38.8° C
• Tos severa o dificultad para respirar
• Áreas de erupción que supuren pus (un líquido espeso e incoloro) o que se tornen rojas, doloridas, hinchadas y calientes
• Dolor de cabeza intenso
• Mareos inusuales o dificultad para despertarse
• Dificultad para poder ver luces brillantes
• Dificultad para caminar
• Confusión
• Aspecto de enfermo o vómitos
• Cuello rígido

Cuando lleve a su hijo al médico, avise con anterioridad que es posible que su hijo tenga varicela. Esto es importante para evitar que otros niños en el consultorio estén expuestos al virus; para algunos de ellos, estar expuestos a la varicela puede causar graves complicaciones.

Complicaciones:

No es raro que un niño llegue a presentar de 250 a 500 ronchas, cualquiera de las cuales puede infectarse y dejar cicatrices permanentes. Algunas de estas infecciones pueden tener consecuencias graves. Dentro de las complicaciones menos comunes en los niños se encuentran la inflamación del cerebro, la pérdida del equilibrio y neumonía. En los adultos, la neumonía es la complicación más común de la varicela y se presenta en casi 20% de los adultos infectados.

La varicela también puede causar la pérdida de días de trabajo debido a que las familias deben pasar más tiempo con los niños y darles la atención necesaria cuando contraen la varicela. Los adultos susceptibles que se enferman también pierden días laborales. Los costos de las consultas médicas y las medicinas pueden ser una carga extra inesperada para las familias.

Las sobre infecciones bacterianas de las vesículas pueden dejar cicatrices u ocasionar fascitis necrosante o septicemia.

Si la infección ocurre durante las 20 primeras semanas de embarazo, podría dar lugar un Síndrome de varicela congénita, aproximadamente en un 0,7% de los casos.

Prevención:

Para evitar que los niños contraigan dicho virus, deben recibir la vacuna contra la varicela, que suele administrarse cuando los niños tienen entre 12 y 15 meses. Se recomienda la administración de una vacuna de refuerzo a niños de entre 4 y 6 años para una mayor protección. Asimismo, la administración de dos dosis de la vacuna con un intervalo de 28 días como mínimo a las personas de 13 años o más que nunca hayan tenido varicela o recibido la vacuna contra esta enfermedad.

La vacuna tiene alrededor de un 70% a 85% de efectividad en la prevención de una infección leve y, más de un 95% de efectividad en la prevención de formas moderadas o graves de la infección. Por lo tanto, aunque algunos niños que recibieron la vacuna contraerán varicela de todas maneras, los síntomas suelen ser mucho más leves que los de los niños que no han sido vacunados y contraen la enfermedad.

Los niños sanos que han padecido varicela no necesitan la vacuna, generalmente cuentan con protección de por vida contra la enfermedad.
La vacuna contra la varicela es de virus vivos atenuados: 1 dosis de 0,5ml por vía subcutánea a los a los 15 meses y un refuerzo a los 11 años de edad.
La vacuna está contraindicada en personas inmunodeprimidas, embarazadas, enfermedad grave y trastornos inmunitarios graves.

La transmisión de la infección puede prevenirse aislando al paciente infectado:
Exclusión de los niños de la escuela, consultorios médicos, salas de urgencias y sitios públicos durante cinco días como mínimo después de que aparece la erupción o hasta que se secan las vesículas.
El aislamiento estricto en los hospitales es indispensable para evitar la infección grave de los pacientes inmunodeficientes.
Desinfección de los objetos contaminados con secreciones nasofaríngeas y de las lesiones.

La inmunoglobulina varicela-zoster (IGVZ), preparada a partir del plasma de donantes de sangre normal con altos títulos de los correspondientes anticuerpos específicos es eficaz para modificar o prevenir la enfermedad siempre y cuando se administre dentro de las 96 horas siguientes a la exposición.

Generalmente, una persona tiene un episodio de varicela en su vida, pero el virus que causa la varicela puede permanecer en el cuerpo en estado latente y manifestarse en un tipo de erupción cutánea diferente conocido como culebrilla o herpes zóster. La vacuna contra la varicela reduce considerablemente las posibilidades de que un niño contraiga esta enfermedad, pero, de todas maneras, puede tener culebrilla más adelante.

El haber estado previamente expuesto a personas con varicela no asegura que usted esté protegido y, por lo tanto, aún puede contraer la enfermedad.

En el huésped normal la profilaxis de varicela tiene poca importancia ya que la enfermedad es benigna, pero se debe proteger de exposiciones al virus a las personas de alto riesgo:

Recién nacidos no inmunes
Inmunodeficientes.

Actualmente se dispone de una vacuna que protege contra el virus de la varicela, que puede utilizarse en personas de 12 meses de edad y mayores antes de ser contagiados. La protección que brinda la vacuna es duradera y provoca que nuestro cuerpo forme defensas específicas contra el virus de la varicela. Esta vacuna generalmente es bien tolerada.

Si tiene alguna pregunta sobre la vacuna contra la varicela, pregúntele a su médico. Las visitas al médico programadas con regularidad son el momento oportuno para comentar sobre la salud de sus hijos. Él es la mejor fuente de información sobre el cuidado de la salud.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El lupus

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Definición:

Es una enfermedad autoinmune, el sistema inmunológico se “confunde” y no diferencia entre las partículas extrañas (antígenos) y las propias células o tejidos, y produce anticuerpos en contra de “sí mismo”.

Frecuencia:

Esta enfermedad aún incurable y potencialmente mortal, es más frecuente entre mujeres, se manifiesta sobre todo entre los 15 y los 44 años y hace que el sistema inmunológico (defensas orgánicas) ataque las propias células del cuerpo.

Cualquiera puede tener lupus, pero en la mayoría de los casos afecta a las mujeres. El lupus es más común entre las mujeres afroamericanas, hispanas, asiáticas e indígenas americanas que entre las mujeres caucásicas.

Patogenia:

El sistema inmunológico del cuerpo normalmente produce proteínas llamadas anticuerpos para proteger al organismo de virus, bacterias y otras sustancias extrañas denominadas antígenos.

En las personas con lupus, el sistema inmunitario se afecta y ataca a las células y tejidos sanos. Esto puede causar daño a varias partes del cuerpo como:

• Las articulaciones
• La piel
• Los riñones
• El corazón
• Los pulmones
• Los vasos sanguíneos
• El cerebro.

La herencia genética tanto paterna como materna no sólo determina si presentamos un mayor riesgo de padecer lupus eritematoso sistémico (LES), sino que también indica su gravedad.

Se refuerza la evidencia de que existen diferencias en la interacción de la dotación genética de la persona con LES con el ambiente, lo que contribuye a que exista una gran heterogeneidad en los efectos clínicos del lupus.

El estudio ha mostrado que en los pacientes con lupus de países del sur de Europa la artritis tiene una prevalencia 10,7 por ciento mayor que en los países del norte del continente. Por el contrario, en estos países más septentrionales, la foto sensibilidad (sensibilidad a la luz) es un 9.4 por ciento más frecuente que en los del área mediterránea.

El lupus es una patología autoinmune que se presenta de múltiples formas, lo que dificulta su diagnóstico. Es posible incluso que se trate de varias enfermedades y que hasta el momento no hayamos encontrado formas de diferenciarlas.

Pero también puede ser que esta variabilidad se deba a interacciones entre la propia enfermedad y la exposición a factores ambientales como el tabaco, las infecciones o algunos productos químicos, y a factores genéticos propios de cada individuo.

Los pacientes suelen llegar a la consulta de Reumatología en fases tempranas de la enfermedad, aunque eso no asegura que lo hagan sin afectación de órganos como los riñones o el cerebro. Este abordaje precoz hace que respondan de forma positiva a los tratamientos convencionales.

En general, cuando no afecta a un órgano no mayor, como la piel o las articulaciones, se trata con antimaláricos y dosis bajas de corticoides. Cuando el paciente no responde o hay manifestaciones graves, se trata con inmunosupresores (fármacos que inhiben el sistema inmunitario).

El diagnóstico temprano y un tratamiento precoz, suelen hacer que el pronóstico de la enfermedad sea mejor. En el lupus, lo más importante es prever el pronóstico durante los primeros meses y realizar un seguimiento más cercano de los pacientes con formas más graves de la enfermedad, así como prevenir dolencias cardiovasculares.

Además, gracias al avance que se ha producido durante los últimos años en el conocimiento de los mecanismos de la enfermedad, y los esfuerzos que se están haciendo para elaborar guías de abordaje y protocolos, se está consiguiendo tratar cada vez mejor a los pacientes con lupus.

Clasificación:

Existen varios tipos de lupus. El más común es el lupus eritematoso sistémico, que afecta a muchas partes del cuerpo. Otros tipos de lupus son:

  • Lupus eritematoso discoide: causa un sarpullido en la piel que es difícil de curar
  • Lupus eritematoso cutáneo subagudo: causa úlceras en las partes del cuerpo que están expuestas al sol
  • Lupus secundario: causado por el uso de algunos medicamentos
  • Lupus neonatal: un tipo raro de lupus que afecta a los bebés recién nacidos.

Causas:

Se desconoce la causa del lupus. Las investigaciones demuestran que los genes juegan un papel importante, pero los genes solos no determinan quién padece de lupus. Probablemente existen varios factores que contribuyen a la causa de esta enfermedad.

Síntomas:

Entre sus síntomas se incluyen daño a los riñones, corazón, cerebro y pulmones, cansancio, dolor, inflamación y sarpullidos.

El lupus eritematoso sistémico (LES) puede afectar a muchos órganos: piel, articulaciones, riñones, corazón, pulmones, pero la mitad de los pacientes tienen afectados casi exclusiva la piel y las articulaciones. La enfermedad frecuentemente exhibe en la nariz y mejillas un eritema malar (enrojecimiento de la cara) con forma de alas de mariposa.

El lupus produce inflamación de los órganos afectados y persiste durante un largo periodo, lo que podría significar durante toda la vida. No obstante, se manifiesta alternando periodos de mayor actividad o más síntomas (exacerbación) con otros de inactividad (remisión).

Los síntomas del lupus varían, pero algunos de los síntomas más comunes son:

• Dolor o inflamación de las articulaciones
• Dolor de los músculos
• Fiebre inexplicable
• Sarpullido enrojecido, más a menudo en la cara
• Dolor de pecho al respirar profundamente
• Pérdida del cabello
• Dedos de las manos o de los pies pálidos o morados
• Sensibilidad al sol
• Hinchazón en las piernas o alrededor de los ojos
• Úlceras en la boca
• Hinchazón de las glándulas
• Cansancio.

Los síntomas menos comunes incluyen:

• Anemia (una disminución en los glóbulos rojos)
• Dolor de cabeza
• Mareo
• Sentimientos de tristeza
• Confusión
• Convulsiones.

Los síntomas pueden aparecer y desaparecer. Cuando los síntomas aparecen se llaman brotes. Los brotes varían de moderados a fuertes. En cualquier momento pueden aparecer nuevos síntomas.

Diagnóstico:

No existe una prueba específica para diagnosticar el lupus. Obtener un diagnóstico puede ser difícil y puede tardar meses o años. Para obtener un diagnóstico, su médico deberá considerar, entre otras cosas:

• Su historial clínico
• Un examen completo
• Pruebas de sangre
• Biopsia de la piel (mirando muestras de la piel en un microscopio)
• Biopsia de los riñones (mirando el tejido del riñón en un microscopio).

El lupus es una patología autoinmune que se presenta de múltiples formas, lo que dificulta su diagnóstico. Es posible, incluso, que se trate de varias enfermedades y que hasta el momento no hayamos encontrado formas de diferenciarlas.

Cuando no afecta a un órgano como la piel o las articulaciones, el lupus se trata con antimaláricos y dosis bajas de corticoides. Cuando el paciente no responde o hay manifestaciones graves, se trata con inmunosupresores (fármacos que inhiben el sistema inmunitario).

El lupus altera el sistema inmunitario de por vida y puede afectar cualquier órgano del cuerpo.

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Tratamiento:

No existe una cura para la enfermedad, pero los medicamentos y cambios en el estilo de vida pueden ayudar a controlarlo.

Los diferentes síntomas del lupus deberán ser tratados por varios tipos de especialistas. Su equipo de profesionales de la salud puede incluir:

• Médico de cabecera
• Reumatólogos
• Inmunólogos clínicos
• Nefrólogos
• Hematólogos
• Dermatólogos
• Neurólogos
• Cardiólogos
• Endocrinólogos
• Personal de enfermería
• Psicólogos
• Trabajadores sociales.

El médico elaborará un plan de tratamiento para atender sus necesidades. El paciente y su médico deberán comprobar con regularidad la eficacia del plan de tratamiento.

La finalidad del plan de tratamiento es:

• Prevenir los brotes
• Tratar los brotes cuando ocurren
• Reducir el daño a los órganos y otros problemas.

Los tratamientos pueden incluir medicamentos para:

• Reducir la hinchazón y el dolor
• Prevenir o reducir los brotes
• Ayudar al sistema inmunitario
• Prevenir o reducir el daño a las articulaciones
• Balancear las hormonas.

Algunas veces se requieren, además de los medicamentos para el lupus, otros medicamentos para tratar los problemas relacionados con los lupus, tales como el colesterol alto, la presión arterial alta o infecciones.

Los tratamientos alternativos son aquellos que no son parte de la norma de tratamiento. No se ha demostrado que este tipo de tratamiento sea eficaz para las personas con lupus. Se debe consultar con el médico acerca de los tratamientos alternativos.

Manejo de la enfermedad:
Es muy importante que el paciente asuma un papel activo en su tratamiento. La clave para poder vivir con lupus es estar informado acerca de la enfermedad y su impacto. El reconocer las señales de alerta antes de que ocurra un brote, le podrá ayudar a prevenir el brote o hacer que los síntomas sean menos fuertes. Muchas personas con lupus tienen ciertos síntomas justo antes de un brote, tales como:

• Sentirse más cansado
• Dolor
• Sarpullido
• Fiebre
• Dolor de estómago
• Dolor de cabeza
• Mareo.

El paciente debe visitar a su médico a menudo, aún cuándo los síntomas no sean fuertes. Estas visitas le ayudarán a:

• Estar alerta a los cambios en los síntomas
• Predecir y prevenir los brotes
• Cambiar el plan de tratamiento cuando sea necesario
• Detectar los efectos secundarios del tratamiento.

También es importante encontrar maneras de lidiar con el estrés provocado por el lupus. El ejercicio y otras formas de relajamiento pueden hacer más fácil el lidiar con la enfermedad. Un buen sistema de apoyo social también puede ayudarle. Este apoyo puede provenir de sus familiares, amigos, grupos comunitarios o de los médicos. Muchas personas con lupus encuentran de gran utilidad estos grupos de apoyo. Además de brindarle apoyo, el participar en estos grupos puede ayudarle a tener más confianza en sí mismo y a mantener una actitud positiva.

Es muy importante aprender más acerca del lupus. Está demostrado que los pacientes que están informados y participan activamente en su tratamiento:

• Tienen menos dolor
• Necesitan menos visitas al médico
• Tienen más confianza en sí mismos
• Permanecen más activos.

Las mujeres con lupus pueden tener y tienen bebés sanos. Es importante involucrar al equipo de atención médica durante su embarazo. Hay unas cuantas cosas que debe considerar si usted está embarazada o está pensando quedar embarazada:

Entre las mujeres con lupus el embarazo se considera de alto riesgo; sin embargo la mayoría de estas mujeres tienen embarazos sin complicaciones.
Las mujeres embarazadas con lupus deben visitar al médico a menudo.
Un brote de lupus puede ocurrir en cualquier momento durante el embarazo.
Es importante la planificación antes del embarazo y la asesoría durante el embarazo.
Las mujeres con lupus que no desean quedar embarazadas o que toman medicamentos que pueden ser perjudiciales para el bebé tal vez deseen un método confiable para el control de la natalidad. Estudios recientes han demostrado que los anticonceptivos orales (pastillas) son inocuos para las mujeres con lupus.

Día Mundial del Lupus

“Estoy ayudando a aumentar la toma de consciencia sobre esta enfermedad severa en apoyo de los más de cinco millones de personas a sus familias que conviven con esta dolencia en todo el mundo. Os invito a que os unáis a mí y os prometáis educar a otros y ayudar a elevar la concienciación sobre el lupus”.

Estas emotivas palabras (en www.worldlupusday.org) constituyen el mensaje para el Día Mundial del Lupus, que se celebra el 10 de mayo, y que lanza al mundo el músico y filántropo británico Julian Lennon, hijo del ‘beatle’ John Lennon del famoso cuarteto de Liverpool, quien es el actual embajador global de la Fundación Americana del Lupus de Estados Unidos (LFA, por sus siglas en inglés).

El Día Mundial del Lupus es conmemorado por decenas de organizaciones, principalmente de pacientes, a lo largo de todo el planeta, con el fin de aumentar la conciencia de la población sobre esta dolencia, así como para fomentar la investigación de las causas y una cura para el Lupus, el desarrollo de diagnósticos y tratamientos más eficaces y seguros y mejorar la atención sanitaria y los estudios epidemiológicos del Lupus.

El 10 de mayo de 2004 se presentó por primera vez globalmente el Día Mundial del Lupus (World Lupus Day, en inglés), que desde entonces y anualmente se celebra a nivel internacional.

La conmemoración del Día Mundial del Lupus se celebra en 2011 con una buena y esperanzadora noticia: la aprobación del primer nuevo tratamiento en 56 años contra esta enfermedad muy desconocida que se incluye dentro de las dolencias sistémicas y auto-inmunes (afectan a varios órganos) y debe tratar un reumatólogo.

La Agencia estadounidense para los Medicamentos y la Alimentación (FDA) acaba de aprobar el uso de la medicina Benlysta (belimumab), que se administra por vía intravenosa cada 28 días.

El “belimumab” es un anticuerpo que interfiere con el ataque que realiza el propio sistema inmune del paciente sobre sus órganos, porque induce la autodestrucción de las células B anormales del sistema linfático, que son las responsables de esta reacción.

En las pruebas desarrolladas, un 43,2 por ciento de los pacientes a los que se suministró el medicamento mostró una disminución de los síntomas después de un año, frente al 33,8 por ciento que mejoró tras suministrársele un placebo (sustancia inocua).

La FDA calcula que uno de cada once enfermos a los que se suministre el medicamento experimentará una mejoría, aunque advierte de que el tratamiento no parece tener efecto entre los pacientes de raza negra, los más susceptibles a padecer este mal.

“Cuando se combina con terapias ya existentes el fármaco “belimumab” puede ser un nueva opción de tratamiento importante para controlar los síntomas asociados con esta enfermedad.

Antes de este tratamiento, la FDA sólo había autorizado en 1955 el uso contra el lupus de Plaquenil (un compuesto antimalárico) y de corticoesteroides, y previamente en 1948 había permitido el uso de la aspirina.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Enfermedad por virus del papiloma humano

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Otros nombres:

Verrugas, papilomas, pólipos, condilomas, crestas de gallo.


Definición:

Son lesiones cutáneas producidas por el virus del papiloma humano. Este mismo virus puede originar diferentes tipos de estas excrecencias.

Frecuencia:

La aparición de verrugas es más frecuente durante la infancia. Esto se debe a que el sistema inmunológico de un adulto ya ha creado defensas contra el virus del papiloma humano o, al menos, contra alguno de sus tipos.

Por el contrario, el sistema inmune de un niño que nunca ha estado en contacto con el virus todavía no ha desarrollado anticuerpos contra él.

Cada 2 minutos muere una mujer en el mundo a causa del cáncer del cuello uterino, asociado directamente al virus del papiloma humano.

Dos terceras partes de las personas que tienen contacto sexual con una persona infectada por el virus del papiloma humano (VPH), desarrollan también la infección en un período de tres a seis meses, según indican las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud. Con tal índice, el VPH es considerado una de las trasmisiones de infección sexual más frecuentes, y sin embargo, es poco lo que se ha difundido sobre esta dolencia.

La mayor incidencia de las infecciones por este virus recaen en la población femenina, ya que en el cuello uterino se encuentra una zona conocida como ectopia cervical, área altamente vulnerable al ataque de los agentes infectantes, por ser muy delgada y sensible, que es la eversión o salida del tejido endocervical que normalmente está en el canal cervical y no es visible hacia fuera, de manera que resulta visible solo cuando exploramos la vagina con el espéculo. Además, por efecto hormonal, esta zona se hace más evidente y activa en mujeres jóvenes, en embarazadas y en aquellas que usan anticonceptivos hormonales, convirtiéndolas en población de alto riesgo a esta infección.

Clasificación:

Actualmente existen más de 150 tipos conocidos de este virus en humanos, treinta de ellos ubicados especialmente en el área genital. Sus cepas se dividen en dos grupos: de bajo riesgo (que no producen cáncer, pero si las llamadas verrugas genitales o condilomas) y los de alto riesgo, que pueden producir lesiones intraepiteliales que, de no ser tratadas, pueden evolucionar hasta generar un cáncer invasor de cuello uterino.

Contagio:

Las verrugas se transmiten por contacto directo. Necesitan una puerta de entrada, que suele ser una pequeña rotura en la piel o en las mucosas.

Pero estas lesiones no sólo se contagian de persona a persona. También es posible contraerlas tocando un objeto o pisando un lugar contaminado con el virus, algo que puede ocurrir en piscinas, gimnasios o duchas.

Sin embargo, es falsa la creencia popular que afirma que la sangre procedente de una verruga es capaz de trasmitir estas lesiones cutáneas a cualquier parte de la piel con el que entre en contacto. Esto se debe a que el virus no está en la sangre, sino en la piel.

Además, hay otro tipo de patologías cutáneas a las que coloquialmente se llama verrugas pero no lo son. Se trata de lunares abultados, de fibromas y de distintos tipos de tumores benignos de la piel.

Elementos de riesgo:

Adicionalmente, existen varias condiciones que ayudan a que el VPH desarrolle lesiones en el organismo que puedan degenerar en cáncer.; éstas son:
• Estados de desnutrición.
• Antecedentes de múltiples partos.
• El uso prolongado de anticonceptivos orales.
• Otras infecciones ginecológicas.
• Presencia de enfermedades autoinmunes.
• Y en especial el tabaquismo.

El VPH es menos frecuente en los hombres ya que, a diferencia del área ectópica en la mujer, la piel del pene es más gruesa y se encuentra queratinizada. De manera que para que el virus penetre en el epitelio, debe haber presencia de micro fisuras en la piel del pene o el escroto, que pueden ocasionarse por la frotación durante el coito.

Síntomas:

Pueden surgir en diferentes partes del cuerpo, pero lo más común es que se den en la cara, en las manos y en los pies, las zonas más expuestas a traumatismos. De esta manera, si se producen pequeñas heridas, por ahí penetra el virus.

Las verrugas vulgares se presentan como elevaciones papulosas, de tamaño y número variable, con una superficie en cresta de gallo. Por su parte, las verrugas filiformes son delgadas, están unidas a la piel por un estrecho pedículo y aparecen generalmente en los párpados.

Las planas suelen ser múltiples y localizarse en la cara, mientras que las plantares se dan en las plantas de los pies y son más frecuentes en personas que tienen la costumbre de caminar descalzas.

Asimismo, las verrugas ano genitales, también llamadas condilomas acuminados, se caracterizan por esta peculiar localización y por su posible transmisión sexual.

En el caso de trasmisión sexual, la única señal externa de esta enfermedad es la aparición de verrugas genitales, que en el caso de la mujer se ubica en la vulva, pared vaginal, ano y periné; en el caso del hombre, se desarrollan en el prepucio, glande, cuerpo del pene, escroto y región perianal (en el caso de las relaciones anales). En algunos casos estas lesiones pueden estar acompañadas de prurito o sensación de escozor. Sin embargo, la mayoría de las personas infectadas no sufren los efectos del contagio, ya que el VPH puede permanecer en estado latente por mucho tiempo sin producir cambios aparentes. De allí que muchos portadores ni se enteran que tienen el virus, pero tienen la posibilidad de infectar a otros.

Hay virus del papiloma humano capaces, incluso, de hacer que una verruga genital se transforme en cáncer. Sin embargo, otros tipos de este virus originan condilomas que no degenerarán en un tumor.

Diagnóstico:

La consulta con un especialista se convierte en la principal herramienta de diagnóstico. Esto se hace mediante un examen físico detallado y una citología aplicando el método de Papanicolaou, que es un medio de pesquisa para descubrir si hay células anormales en el área del cuello del útero. En caso de hallarlas, el ginecólogo pasa a revisar el cuello con un aparato llamado colposcopio y toma una muestra para realizar un análisis histológico, solo cuando el médico reciba el informe de la biopsia es cuando puede actuar; antes no puede haber diagnóstico ni tratamiento.

Tratamiento:

Existen tratamientos que acaban con las verrugas, pero en ningún caso destruyen el virus que las produce, que quien finalmente elimina el virus es nuestro propio sistema inmunológico.

Existen diferentes métodos para eliminar las verrugas. Estas excrecencias se pueden combatir con líquidos anti verrugas. Se trata de unas sustancias llamadas queratolíticos, que van pelando la dureza que tienen las verrugas y disminuyendo su tamaño hasta que finalmente las hacen desaparecer. También se pueden eliminar empleando nitrógeno líquido (lo que se denomina criocirugía) o bien se pueden quemar con bisturí eléctrico.

Otra técnica, más sofisticada y compleja, consiste en infiltrar ciertos fármacos en las verrugas.

Estos tratamientos acaban con las verrugas pero en ningún caso destruyen el virus que las produce, que quien finalmente elimina el virus es nuestro propio sistema inmunológico.

Cuando esto ocurre, las verrugas se desvanecen. Por eso algunas veces decimos los médicos que se eliminan con paciencia. El 30 por ciento desaparecen en seis meses y el 40 por ciento a los 2 años.

Aun cuando la mujer no haya logrado hacer desaparecer la enfermedad mediante su sistema inmunológico, tiene la posibilidad de tratarlo si es detectado oportunamente. “Nadie se acuesta sano y amanece con cáncer de cuello uterino”, por eso es injusto que sigan muriendo mujeres por esa enfermedad; ya que lo que hoy la está matando de una manera tan dolorosa, hace unos años era un pre cáncer que se hubiera podido tratar con atención médica sencilla, ambulatoria y no dolorosa.

Evolución:

En la mayoría de los casos, las infecciones por VPH, desaparecen espontáneamente sin ningún tratamiento, en un período entre los doce y veinticuatro meses; esto depende factores como el tipo de virus, de la cantidad de virus adquirida y la respuesta inmunológica del individuo. Aunque la resistencia del virus es baja, ya que el 2% de los casos infectados no logra eliminarlo, es necesario estar atento ante el riesgo que representa. “El cáncer de cuelo uterino es una enfermedad poco común, causada por una infección muy común”.

Prevención:

Algunas verrugas genitales se pueden prevenir con la vacuna del virus del papiloma humano. Pero debemos tener en cuenta que hay más de cien tipos de este virus del papiloma que se transmite entre las personas.

Actualmente se comercializa un tipo de vacuna contra el VPH, la cual previene la aparición de verrugas y un 70% del cáncer de cuello uterino. La misma es de naturaleza preventiva, de allí que se recomienda su aplicación en niñas y jóvenes que no han iniciado su vida sexual, por lo que no han sido expuestas al virus todavía.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La gota o Enfermedad gotosa

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Definición:

La gota es una de las formas de artritis más dolorosa, debida a hiperuricemia, producida por la acumulación de cristales de urato monosódico.

Es una enfermedad que causa ataques repentinos, dolores severos, inflamación, enrojecimiento, calor e hipersensibilidad en las articulaciones. Afecta las articulaciones del dedo gordo pero puede generalmente ocurrir en los pies, tobillos, rodillas, manos y muñecas.

Gota deriva de gutta, gota en latín, ya que en la edad media se creía que se debía a una gota de humor maligno que alguien colocaba en las articulaciones.
También fue llamada “enfermedad de los reyes”, debido a que ocurre con mayor frecuencia en las clases acomodadas.
Hay otro fenómeno denominado como pseudogota que da síntomas parecidos y a veces se confunde con la gota. Sin embargo, es causada por fosfato de calcio y no por ácido úrico.

Frecuencia:

La enfermedad ocurre con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, con una relación de 5:1. En los hombres ocurre entre los 40 y 50 años, y en las mujeres después de los 60 años. La artritis gotosa es la principal causa de artritis inflamatoria de pacientes mayores de 40 años. La enfermedad predomina en las clases acomodadas.
Se considera cerca del 5 por ciento de todos los casos de la artritis son de la gota.

Predisposición:

• La gota ocurre más a menudo en los hombres mayores de 40 años de edad, pero puede afectar a personas de cualquier edad.
• Las mujeres son más susceptibles después de la menopausia.
• La gota es más común en la gente que es gorda.
• Si tiene una enzima defectuosa que hace difícil que el cuerpo descomponga las purinas.
• Los antecedentes familiares de la gota pueden aumentar un riesgo de las personas a desarrollar la enfermedad. Ciertas condiciones médicas sin tratamientos, tales como alta tensión arterial, diabetes y el colesterol alto, también pueden aumentar un riesgo de las personas a desarrollar la gota.
• La exposición al plomo en el ambiente también puede ser un factor de riesgo.
• Si ha tenido un trasplante de órgano.
• Si toma medicamentos tales como diuréticos, aspirina, ciclosporina o levadopa.
• Si toma la vitamina niacina.

Causas:

La gota la causa la acumulación excesiva de ácido úrico en el cuerpo y se forman como agujas cristales en las articulaciones.

Los alimentos que pueden producir gota son las carnes rojas, especialmente las vísceras, como los sesos e hígado. Las bebidas alcohólicas, especialmente la cerveza y el vino. Las frutas y los productos lácteos son los alimentos con menor cantidad de purinas.

El alcohol aumenta la producción de ácido láctico, el cual disminuye la excreción ácido úrico. Además el ácido láctico acelera la degradación del ATP en ácido úrico. Por otra parte la cerveza y el vino contienen guanosina, que es un precursor del ácido úrico.
Los pacientes obesos tienen menor excreción renal de uratos, también la hiperlipidemia está relacionada con la aparición de gota.

Patogenia:

La gota, como hemos dicho, es causada por una acumulación del ácido úrico lo cual ocurre cuando el cuerpo tiene dificultad el analizar las sustancias de la proteína llamadas purines que se encuentran naturalmente en alimentos. Esto sucede a veces porque los riñones no están eliminando el ácido úrico correctamente, y a veces ocurre porque el cuerpo produce demasiado ácido úrico. Comiendo ciertos alimentos tales como el salmón, el hígado, los arenques o las sardinas y beber mucho alcohol puede accionar un episodio de la gota.

Las acumulaciones de ácido úrico en los tejidos blandos y articulaciones se denominan tofos. El lugar más frecuente de aparición de tofos es la bursa olecraniana, que es un tejido justo debajo del codo.
En casi la mitad de los casos la gota afecta el dedo gordo del pie. La afección de este dedo se llama podagra. Sin embargo la gota puede afectar otras articulaciones como la rodilla, tobillo, codos. Las articulaciones pueden afectarse simultáneamente, o ser migratoria, es decir, aparecer en una articulación y luego en la otra.
El ácido úrico surge por la descomposición de unas sustancias llamadas purinas. Las purinas se encuentran en todos los tejidos del cuerpo. También se encuentran en muchos alimentos tales como el hígado, los frijoles y guisantes secos y en las anchoas.

Normalmente, el ácido úrico se disuelve en la sangre, pasa por los riñones y sale del cuerpo en la orina.

Sin embargo, el ácido úrico puede acumularse en la sangre cuando

:

• El cuerpo aumenta la cantidad de ácido úrico que produce.
• Los riñones no eliminan suficiente ácido úrico.
• Se consumen muchos alimentos ricos en purinas.
• Cuando la concentración de ácido úrico en la sangre es alta, se conoce como hiperuricemia. A la mayoría de las personas con hiperuricemia no les da gota. Sin embargo, se puede presentar si se forman en el cuerpo cristales de ácido úrico en cantidades excesivas.

Esta acumulación puede provocar:

• Depósitos de cristales de ácido úrico en las articulaciones o coyunturas, y frecuentemente se acumulan en el dedo gordo del pie
• Depósitos de ácido úrico (llamados tofos gotosos) que parecen como bultos debajo de la piel
• Piedras (cálculos) renales debido a los cristales de ácido úrico en los riñones.

Existe un principio que dice que la gota no ataca articulaciones cercanas a la columna ni a mujeres premenopáusicas. Sin embargo, en medicina nada es una verdad absoluta.

Síntomas:

En el cuadro típico de gota el paciente se despierta en la madrugada con dolor intenso en el dedo gordo del pie, el tobillo o la rodilla. El dolor va aumentando durante la noche a menos que tome un analgésico.
En muchas personas, el primer ataque de gota ocurre en el dedo gordo del pie. A menudo, el ataque despierta a la persona cuando está durmiendo. El dedo está muy resentido, enrojecido, tibio e hinchado.
Usando zapatos, el movimiento de las articulaciones o estando de pie pueden ser situaciones difíciles y muy dolorosas.

La gota puede causar:

• Dolor
• Hinchazón
• Enrojecimiento
• Calor
• Rigidez en la articulación.

Además del dedo gordo del pie, la gota puede afectar:

• El arco del pie
• Los tobillos
• Los talones
• Las rodillas
• Las muñecas
• Los dedos de la mano
• Los codos.

Un ataque de gota puede presentarse debido a situaciones estresantes, al abuso del alcohol o las drogas o debido a otra enfermedad. Los primeros ataques por lo general se mejoran dentro de un periodo de tres a diez días, aun sin que se inicie un tratamiento. Puede ser que el próximo ataque no ocurra hasta meses o años después.

Diagnóstico:

Por los síntomas y los signos de la gota que incluyen:

• Hiperuricemia (altas concentraciones de ácido úrico en la sangre)
• Cristales de ácido úrico en el líquido de las articulaciones
• Más de un ataque de artritis aguda
• Artritis que se presenta en un día y produce hinchazón, enrojecimiento y calor en la articulación
• Ataque de artritis en una sola articulación, usualmente en el dedo gordo del pie, el tobillo o la rodilla.
• Para confirmar el diagnóstico de la gota, el médico puede tomar una muestra de líquido de una articulación inflamada para ver si hay cristales de los que se asocian con la gota.
• Antecedentes familiares positivos.

Tratamiento:

Los médicos usan diferentes tipos de medicamentos para tratar un ataque agudo de gota que incluyen:

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE)
Los corticosteroides, como la prednisona
La colchicina, que funciona mejor cuando se toma dentro de las primeras 12 horas de un ataque agudo.
A veces, los médicos recetan AINE o colchicina en pequeñas cantidades diarias para prevenir futuros ataques. También existen medicamentos que reducen la concentración de ácido úrico en la sangre.

Con el tratamiento apropiado, la mayoría de la gente con la gota puede controlar sus síntomas. Las altas dosis de las drogas antiinflamatorias sin-esteroides las siglas en inglés (NSAIDs) y las inyecciones de las drogas de corticosteroides en las articulaciones afectadas son los tratamientos más comunes. Los pacientes mejoran generalmente dentro de algunas horas del tratamiento, y el ataque desaparece totalmente dentro de algunos días. La colchicina o se puede utilizar en caso que las drogas antiinflamatoria sin-esteroides no controlen los síntomas, pero tienden a causar más efectos secundarios. Es importante que los pacientes aprender sobre su enfermedad y participen en su propio cuidado. El trabajo con los profesionales del cuidado médico permite que una persona comparta en la toma de su propia decisión y gane un sentido del control. Las técnicas del cuidado a uno mismo, incluyen; al manejo de la artritis, programas de ejercicio, el rebajamiento,, control de la tensión, comidas balanceadas y manteniendo el peso apropiado, tomando el cuidado de las articulaciones usando los dispositivos de asistencia para reclinar las articulaciones y para relevar la presión.

El ejercicio puede ayudar a aumentar independencia, a mejorar el humor, a disminuir dolor, a aumentar flexibilidad, a mejorar el flujo de la sangre, a mantener el peso apropiado y a promover buena salud en general. El ejercicio en una piscina o alberca del agua tibia es una opción excelente. La terapia física y ocupacional puede ayudar a las articulaciones a restaurar la fuerza y el aumento del movimiento común. Un terapista puede ayudar a diseñar un programa de ejercicio para resolver las necesidades específicas de las personas.
El descanso también es importante. La artritis puede causar la debilidad y cansancio del músculo. Un descanso o una siesta corta que no interfiera con el sueño de la noche pueden ayudar. Las técnicas de la relajación pueden ser útiles para controlar el dolor. Alguna gente encuentra quela reducción de la tensión y las respuestas físicas del cuerpo son provechosas.

Los dispositivos o aparatos de asistencia se pueden utilizar para reducir la tensión en ciertas articulaciones. Por ejemplo, los bastones y vendas o abrazaderas pueden ayudar a reducir la tensión en las rodillas. Los agarradores de frasco o tarro u otros aparatos pueden ayudar a reducir la tensión en las articulaciones pequeñas de las manos.

Algunas cosas que las personas pueden hacer para mantenerse aliviadas son:

• Tomar los medicamentos como se los ordenó el médico.
• Decir al médico todos los medicamentos y vitaminas que están tomando.
• Programar las visitas de control con el médico.
• Mantener una dieta saludable y balanceada. Evitar los alimentos que son ricos en purinas y tomar bastante agua.
• Hacer ejercicio regularmente y mantener un peso saludable. Pregúntele a su médico cómo puede perder peso sin riesgos. La pérdida de peso rápida y extrema puede aumentar la concentración de ácido úrico en la sangre.

Pronóstico:

Si la gota no es tratada, otras condiciones pueden presentarse. El tofo (inflamiento del tejido fino por los cristales) causado por el ácido úrico se puede formar en los dedos del pie, los dedos de las manos o los codos. Los cambios permanentes en las articulaciones pueden ocurrir, y la enfermedad del riñón o las piedras del riñón pueden desarrollarse. Busque la asistencia médica inmediatamente si usted tiene una fiebre y alguna articulación está caliente e inflamada. Esto puede ser una señal de una infección. Un doctor debe ser visto si una persona experimenta un dolor intenso y repentino en alguna articulación, incluso si el dolor se ha quitado en uno o dos días.

Prevención:

No hay manera segura de prevenir la gota. Sin embargo, si hay diagnósticos temprano, los efectos que inhabilitan la gota se pueden prevenir con las medicinas, dieta apropiada, la pérdida del peso, limitando o evitando el alcohol y bebiendo bastantes líquidos.

Investigaciones:

Científicos recientemente han identificado tres genes relacionados con los niveles altos en sangre de ácido úrico que causan la gota, un paso que podría ayudar a identificar a las personas con un riesgo especial de desarrollar este común y doloroso tipo de artritis.
Los genes parecen estar involucrados en la forma en que los riñones manejan el ácido úrico. Conociendo su papel en el incremento del riesgo de gota, podría ayudar a inspirar el desarrollo de medicamentos que actúen sobre esos genes. Los hallazgos también indicaron que las pruebas genéticas podrían ser utilizadas para identificar a las personas con riesgo de padecer gota antes de que se desarrollen los síntomas.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Vitíligo o leucodermia

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Definición:

El vitíligo es una enfermedad caracterizada por la destrucción de células productoras del pigmento que le da color a la piel (melanina), y aunque no es de gravedad acarrea problemas psicológicos debido al carácter antiestético de sus lesiones, sobre todo en personas de tez morena.

Frecuencia:

Este padecimiento, conocido también como leucodermia, es más frecuente de lo que se cree (más del 1% de la población mundial la padece), y aunque puede surgir a cualquier edad, es más común, en el 50% de los casos, antes de los 20 años o después de los 50. Si bien todos los países lo conocen, en algunos como la India, donde las carencias nutricionales son importantes, la enfermedad se presenta hasta en un 9% de la población.
Se creía que afectaba más a las mujeres por el número de casos reportados, pero ahora sabemos que los hombres llevan la delantera, sólo que éstos retardan la visita al médico y, por ende, la puesta en marcha de un tratamiento.

Causas:

La causa del vitíligo todavía es desconocida aunque se han planteado diversas teorías para explicarla:

• Una del las de el mayor peso es la teoría genética que atribuye a la enfermedad una característica de predisposición transmitida ya que hasta en un 40% de los afectados existen antecedentes familiares del mismo desorden. En todas las especies animales estudiadas parece confirmarse la relación entre la despigmentación y los factores genéticos.

• Algunos han defendido un posible origen bacteriano o incluso viral de la dolencia, lo que sin embargo no ha podido demostrarse. Tampoco ha sido totalmente probada la teoría neuroendocrina que aboga por la posible existencia en el organismo de un neurotransmisor capaz de estimular o frenar la actividad de los melanocitos de un área determinada.

• Otra teoría -que sigue contando con muchos adeptos aunque no puede explicar todos los casos- es la psicosomática. Sus defensores sostienen que la piel es un órgano en el que se reflejan muchas de nuestras tendencias inconscientes y problemas psíquicos. Pues bien, en ese sentido, el vitíligo sería algo así como el equivalente cutáneo de un cuadro de angustia. Se ha advertido que una emoción intensa o estrés alteran la formación de hormonas estimulantes de los melanocitos, y que en muchos pacientes de este tipo, luego de una terapia gracias a la cual superaron la preocupación por su apariencia, en unos años volvieron a generar pigmento, recuperando el color normal de piel.

• Neurovegetativa. Se apoya en la creencia de que ciertas sustancias empleadas por el cerebro para intercambiar información (neurotransmisores) alteran la producción de pigmento.

• La teoría autoinmune cuenta también con muchos defensores y sostiene que los melanocitos son destruidos por los propios anticuerpos o linfocitos del enfermo. Se ha encontrado una asociación entre vitíligo y enfermedades ocasionadas por trastornos inmunológicos, lo que plantea la hipótesis de que, a causa del desorden en las defensas, el organismo crea anticuerpos contra los melanocitos (células productoras de melanina). Además, el hecho de que algunos de los tratamientos más efectivos consistan en la aplicación de inmunomoduladores apoyaría la hipótesis de un posible origen relacionado con la inmunidad.

• La influencia de factores ambientales tampoco debe ser desestimada ya que muchos expertos creen que la disminución de la capa de ozono podría estar provocando una destrucción de nuestros melanocitos.

Por lo general se acepta que el vitíligo se produce por una combinación de factores genéticos, medioambientales e inmunológicos.

Síntomas:

El desorden de la piel está provocado por la pérdida de melanocitos o células de la capa superior de la epidermis que sintetizan la melanina, responsables de la pigmentación de la piel.

Las manchas del vitíligo tienen bordes bien delimitados, son blancas y es común localizarlas en cara, axilas, ingles, pezones, áreas genitales, dorso de las manos y alrededor de las uñas, codos, rodillas, tobillos y espalda. Curiosamente, suelen ser simétricas y en muchos casos aumentan de tamaño y número, lo que hace que puedan confluir (juntarse) unas con otras. El color más típico de las máculas es el blanco lechoso aunque pueden darse máculas tricrómicas que combinan tonalidades de piel blanca, bronceada y normal. La forma de las máculas suele ser redondeada u oval y su tamaño oscila entre medio y varios centímetros. Además, los vellos que crecen dentro de estas manchas son blancos (poliosis).

La enfermedad, mucho más visible en personas de piel oscura, va experimentando una progresiva pérdida de la pigmentación de una o varias zonas de la piel quedando ésta completamente blanca, y va progresando de forma lenta, con intervalos de meses o años en los que se mantiene estacionario. Además de su efecto antiestético estas áreas blancas son muy sensibles a la radiación solar y pueden quemarse con facilidad siendo imprescindible el uso de protección adecuada.

Se distinguen diferentes tipos de vitíligo:

• El local: caracterizado por la presencia de una o varias máculas despigmentadas en una única localización y que puede mantenerse estable y sin progresar durante largos periodos de tiempo, en que no avanzan ni mejoran con tratamientos convencionales.

• El segmentario: que suele comenzar de manera abrupta, tiene una evolución corta y finalmente llega a una fase estacionaria, en que no hay buena respuesta ante tratamientos de repigmentación.

• El vitíligo generalizado: que puede evolucionar a universal cuando toda o casi toda la piel se encuentra afectada de forma irreversible. En este caso se llega a recomendar incluso la despigmentación.

Aunque las manchas pueden aparecer en toda la piel éstas predominan sobre todo en los párpados y el rostro, la nuca, el tronco, las extremidades y las regiones genitales. En el 20% de los afectados la enfermedad se desencadena asociada a quemaduras solares graves o situaciones de estrés y, en algunos casos, el vitíligo va acompañado de otras dolencias como diabetes, enfermedad de Addison, anemia perniciosa, enfermedad tiroidea e, incluso, determinados traumatismos.

Diagnóstico:

El vitíligo se diagnostica mediante una exploración completa de la piel del sujeto que debe acudir a la consulta de un dermatólogo. El examen incluye desde el cuero cabelludo hasta los dedos de los pies, con atención especial a las membranas mucosas, los párpados y la boca.

La presencia de la dolencia se confirma iluminando las áreas afectadas por la llamada luz de Wood, un tipo de luz ultravioleta filtrada. Si la persona está afectada en las áreas iluminadas aparece una fluorescencia blanca muy característica. No se conoce todavía cuál es la sustancia que provoca dicha fluorescencia y los laboratorios están tratando de buscar respuesta a ese interrogante.

Tratamiento:

Aunque la enfermedad carece de cura las terapias que hoy se siguen con mayor frecuencia son la aplicación de corticoides tópicos y el uso de psoralenos (sustancias vegetales sensibles a la luz) combinados con luz ultravioleta (PUVA). La capacidad de repigmentación de los corticoides ha sido probada y podría explicarse por su acción supresora de los linfocitos T, que favorece la mitosis y migración de las células pigmentarias.

No obstante, los corticosteroides y el ácido retinoico en las lesiones de vitíligo ofrecen resultados inconsistentes y transitorios. Por lo general, los corticoides tópicos se aplican en las lesiones pequeñas que se han iniciado recientemente y las áreas faciales son las que dan mejores respuestas. Combinados con cierto tipo de irradiación solar su acción se ve reforzada. Cuando se trata de niños pequeños los corticoides utilizados son de baja potencia.
Su uso, en cualquier caso, no suele exceder los seis meses de tratamiento ya que se trata de fármacos cuyos efectos secundarios -como la atrofia cutánea- deben vigilarse. Si a los tres meses no se experimenta ninguna mejoría se debe suspender la terapia. Si, por el contrario, hay mejoría el tratamiento puede continuarse, siempre bajo supervisión médica. La aplicación tópica de corticoides está en cualquier caso indicada para pacientes con un vitíligo inferior al 20% de la superficie corporal.

Una reciente investigación afirma que altas dosis de glucocorticoides tomados por vía oral pueden ser una opción terapéutica aconsejable para personas con vitíligo generalizado y en fase de progresión. No obstante, esta terapia parece efectiva para detener el avance de la enfermedad pero no para inducir una repigmentación además de conllevar efectos adversos.

Por su parte, la Fotoquimioterapia trata de estimular la creación de melanocitos mediante la administración de sustancias llamadas psoralenos por vía oral, combinados con la aplicación de rayos UVA. Resulta de especial utilidad para los casos de despigmentación generalizada y no suele ser efectiva a la hora de repigmentar la piel del dorso de las manos, tobillos, pies y muñecas. La fotosensibilización, con la consiguiente aparición de ampollas, es el efecto secundario más observado.

La repigmentación, cuando acaece, se produce gradualmente, pero si el tratamiento no obtiene respuesta en los tres primeros meses debe suspenderse. Un 30% de los pacientes han obtenido gracias a él una repigmentación importante, con frecuentes recaídas en el transcurso de los dos primeros años. Su punto débil -y el motivo por el que algunos dermatólogos la desaconsejan- es la potencial toxicidad de las psoralenos sintéticos y los casos de intolerancia gástrica producidos tras su ingesta. Más suaves resultan sin embargo los psoralenos naturales, como el aceite esencial de lima o bergamota.

Otras alternativas de tratamiento:

La Kuvaterapia, por su parte, consiste en la aplicación oral de kellina (sustancia química furocromona) combinada con radiación UVA y tiene como principal atractivo su ausencia de fototoxicidad y como peor enemigo su toxicidad hepática, que puede aumentar las transaminasas en el 25% de sus usuarios. Para paliar estos problemas se utiliza en la actualidad una solución de kellina por vía tópica al 3% en gel o leche fluida, junto a exposiciones solares cortas de entre 15 y 30 minutos.

Por su ausencia de fototoxicidad, el tratamiento puede aplicarse tres veces por semana o, incluso, diariamente. Algunos dermatólogos la consideran la alternativa más adecuada para el vitíligo moderado, especialmente para el infantil.

Un extracto hidroalcohólico de placenta humana, conocido como melagenina y elaborado en Cuba, podría ser eficaz contra el vitíligo cuando se administra por vía tópica y combinado con radiación infrarroja. Así lo sostienen sus creadores pero lo cierto es que el mecanismo de acción de la melagenina todavía no se conoce si bien podría deberse a la presencia de lipoproteínas estimulantes de la producción de melanina. No obstante, existen muy escasos trabajos científicos que avalen sus resultados por lo que la terapia no ha sido aprobada por la sanidad española ni por la de muchos otros países. Además, la melagenina se elabora a partir de placenta humana y no ha sido demostrado que no pueda transmitir enfermedades.

Otro enfoque terapéutico consiste en la administración de análogos de la vitamina D que pueden tener un efecto beneficioso en la repigmentación de la piel, bien de forma aislada o combinada con radiación ultravioleta.

Desde hace más de una década algunos dermatólogos han optado por el uso de fenilalanina -en forma tópica u oral- con resultados prometedores. Al no resultar fototóxica, la fenilalanina puede utilizarse en niños. El porcentaje de respuestas favorables al tratamiento puede alcanzar el 50% y las zonas que experimentan mayor mejoría son las de la cara. No obstante, en el tronco y las extremidades los resultados no son satisfactorios.

En el proceso de conseguir una repigmentación el láser Excimer está mostrando una eficacia mayor que las radiaciones UVA, si bien su mecanismo de acción se desconoce. El láser parece obtener efectos inmunomoduladores y estimular los melanocitos que aún permanecen en el folículo piloso. No obstante, se precisan más investigaciones para averiguar su verdadero potencial curativo.

Si todos los tratamientos médicos descritos fallan, queda la alternativa de recurrir a técnicas quirúrgicas siempre y cuando el vitíligo se haya estacionado. La cirugía consiste en realizar injertos de melanocitos de un área de piel sana, por lo general de la región glútea.

Y cuando la extensión de las zonas afectadas por el vitíligo es elevada, los dermatólogos pueden proponer al paciente la despigmentación, un proceso que además de irreversible conlleva la pérdida de las defensas naturales de la piel frente a los rayos del sol.

Perdida la batalla por repigmentar la piel, algunos enfermos optan por la despigmentación total que se logra mediante un producto químico que contenga hidroquinona, sustancia tóxica que destruye los melanocitos. Su principal efecto secundario es la dermatitis irritativa o alérgica.

En la alternativa de la despigmentación el láser también está siendo cada vez más utilizado así como sesiones de crioterapia. Se trata, en todo caso, de una alternativa que debe tomar el enfermo adulto y bien informado y son varias las personas de edad avanzada que optan por ella.

Si bien, como hemos dicho y recapitulando, no existe cura definitiva ni un procedimiento médico único o especifico para esta enfermedad, lo cierto es que la persona afectada siempre debe acudir al dermatólogo para establecer su situación, ya que la evolución de esta enfermedad sin tratamiento es imprevisible. Algunos pacientes se blanquean totalmente, otros permanecen sin modificación alguna y en algunos más las manchas desaparecen solas.

Además, se sabe de casos en que hay una asociación entre leucodermia y otros padecimientos, como diabetes, enfermedad de Addison (cuando las glándulas suprarrenales, ubicadas en el extremo de cada riñón, son incapaces de producir la cantidad suficiente de hormonas corticosteroides), anemia severa o alteraciones de la glándula tiroides, por lo que el diagnóstico médico oportuno es muy recomendable para determinar si sólo existe el problema en la piel o además se tiene otra afección.

Las terapias más habituales buscan restaurar el pigmento al exponer la piel a radiación ultravioleta, se basan en medicamentos que favorecen la generación de melanina (corticoides y psoralenos) o, por el contrario, destruyen el pigmento en zonas cercanas, a fin de disminuir el contraste entre piel afectada y sana. En algunos casos se recurre a injertos de piel.

No obstante, el tratamiento del vitíligo sigue siendo difícil y diferente para cada situación, pues hay que considerar la fecha en que empezó a manifestarse, extensión y localización de las manchas, así como severidad, enfermedades anexas y actividad presente. En la mayoría de los casos se recomienda dar apoyo psicológico al paciente, ya que todo resultado se obtiene a largo plazo.

Por ejemplo, el uso de fármacos de aplicación cutánea (corticoides) se recomienda por períodos cortos en vitíligo localizado, pero si es de tipo universal, la terapia de elección será la despigmentación. Asimismo, en algunos tratamientos de administración oral (psoralenos) la exposición al Sol debe hacerse bajo control médico, en tanto que el uso de los rayos ultravioleta siempre deberá ser supervisado por un dermatólogo.

Vitíligo y alimentación:

Aunque se carecen de evidencias contundentes parece que la alimentación juega un papel importante en este desorden. El vitíligo suele presentarse asociado a situaciones de déficit de vitaminas B y C, ácido fólico, cobre y hierro.
La alimentación equilibrada podría pues jugar un papel importante en la inactivación del vitíligo en progresión. Los afectados deberán poner especial cuidado en ingerir sustancias ricas en ácido fólico -presente en verduras de hoja verde como brócoli, lechuga o espinacas-, vitamina C -cítricos y tomates-, vitamina E -aceite vegetal, germen de trigo y yema de huevo- y vitamina B12 -que se encuentra en alimentos de origen animal-.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Infestación por piojos (Pediculosis)

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Definición:

Es una infestación cutánea producida por tres especies de ectoparásitos del orden Anoplura, que parasitan sólo al ser humano y son exclusivamente hematófagos.

Frecuencia:

La infestación por piojos es muy común; de hecho es la segunda afección en niños después del resfriado. Cada año entre 6 y doce millones de personas en todo el mundo se infectan con piojos en la cabeza, siendo la gran mayoría niños en edad escolar.

Afecta sobre todo a colectivos (familias, colegios, campamentos)
Pueden infectar a cualquiera, independiente de su nivel social, edad o higiene personal, pero son más frecuentes en niños, sobre todo entre 4 y 5 niños, que en adultos y en mujeres que en varones.

Agente causal:

Existen tres variedades:
• Pediculus humanus variedad capitis (piojo de la cabeza)
• Pediculus humanus variedad corporis (piojo del cuerpo)
• Pthirius pubis (ladilla o piojo del pubis)

Aquí nos referiremos al Pediculus capitis:

• Son pequeños insectos que viven sobre la superficie de la cabeza, preferentemente detrás de las orejas y en la nuca.
• Miden de 2 a 4 mm, son de color gris, café o negro y pueden ser difíciles de ver.
• Necesitan sangre humana para sobrevivir.
• Ponen huevos (liendres) que se fijan fuertemente al cabello y tardan unos 6 días en salir los piojos. Las liendres son más fáciles de ver.
• No es una infestación por falta de higiene, a veces los piojos eligen las cabezas más limpias
• Los piojos de la cabeza no son responsables de la propagación de enfermedades.

Ciclo de vida:

Los piojos de la cabeza son pequeños insectos sin alas que viven y se reproducen en el cabello humano. Su origen se remonta a la aparición del hombre, ya que las personas son indispensables para su supervivencia.

Se alimentan exclusivamente de sangre humana, que chupan a través de la piel en cantidades extremadamente pequeñas. Al picar inyectan su saliva causando irritación y picazón. Esto resulta incómodo para los niños y en ocasiones se pueden producir cambios en su conducta e incluso insomnio. Fuera de la cabeza sólo pueden sobrevivir unas 48 horas.

Mientras los piojos pasan su vida entera sobre el huésped, han desarrollado adaptaciones que los habilitan para mantener un contacto cercano con él. Estas adaptaciones son reflejadas en su tamaño (de 0,5 mm a 8 mm), patas y garras fuertes para agarrarse firmemente al pelo y piel, sin alas e inflado dorso ventralmente. Se alimentan de restos de piel, secreciones sebáceas y sangre. Su color varía de beige pálido a gris oscuro. Si se alimentan de sangre, pueden ser considerablemente más oscuros. No se ahogan en agua, ya que pueden inflarse reteniendo aire y así logran flotar. Los piojos no saltan pero pueden ser contagiados por contacto, pues suelen trasladarse de un huésped a otro.

Los piojos presentan en su desarrollo los estadios de huevo, larva y fase adulta. La vida media oscila entre 30 y 40 días. Las larvas son similares de aspecto a los adultos, pero mucho más pequeñas.
Las hembras fertilizadas depositan 250-300 huevos durante su ciclo vital.

Los huevos, llamados liendres, se adhieren fuertemente a la base de los cabellos con una secreción adherente, insoluble en agua y muy resistente.

Las liendres tienen un tamaño de aproximadamente 1 mm de longitud y presentan forma globosa y son de color plateado.

Al cabo de 7-10 días emergen las larvas, que pasarán por tres estadios hasta llegar al parásito sexualmente maduro (15-20 días).

El desarrollo de los huevos y larvas depende de la temperatura.
La temperatura óptima de crecimiento rápido oscila en torno a los 28º C. No soportan temperaturas superiores a 45ºC, por debajo de 27ºC el crecimiento se enlentece, mientras que por debajo de 12ºC se detiene el crecimiento y la puesta de huevos).

En general son bastantes sensibles a la temperatura y en caso de fiebre del huésped pueden abandonarle.

Se alimentan de sangre que succionan al huésped, picando a intervalos de pocas horas.

Hay controversia respecto a cuánto tiempo puede vivir un piojo fuera del cuerpo humano, aunque se cree que menos de 24 horas, dependiendo de la temperatura y de la humedad.

Contagio

:

Contraer piojos no es sinónimo de falta de higiene, a los piojos les gustan todas las cabezas con pelo limpio o sucio, de color negro, marrón o rojizo, largo o corto, ondulado, liso o crespo. Tener piojos es solo el resultado de haber estado en contacto con una persona infestada.

Los piojos que infestan a los humanos no viven en las mascotas u otros animales. Hay otros piojos que viven en los animales, pero éstos no infestan a los humanos.

Los piojos no vuelan ni saltan, sólo se arrastran, siendo el contacto directo cabeza con cabeza con otra persona que tenga piojos la forma más común de propagación.

También se transmite mediante el uso de cepillos, gorros, ropa de cama o por guardar ropa usada por alguien que tenga piojos en el mismo lugar de almacenamiento.

Suele ocurrir en lugares de estrecha convivencia, como es el caso de hogares, escuelas, guarderías…

Síntomas:

Al principio las lesiones de la piel son mínimas; éstas consisten en un ligero eritema (enrojecimiento) y una mancha purpúrea en el sitio de la picadura, sobretodo en la nuca y detrás de las orejas, la exposición repetida da lugar a sensibilización y en cada picadura aparece una pápula inflamatoria seguida de una intensa reacción pruriginosa. Es debida a que cuando el piojo pica, inyecta una toxina anticoagulante en la piel antes de succionar la sangre. Puede haber infección secundaria y aparición de ganglios palpables en la parte superior del cuello. Rascarse puede empeorar las lesiones.

Diagnóstico:

Es sencillo. Se basa en los síntomas y en la observación de las liendres o parásitos:
• Se debe disponer de buena luz para revisar la cabeza del niño (la ideal es la luz solar)
• Observar el cabello mechón por mechón de forma ordenada:
• Se ven las liendres pequeñas, ovaladas, blanco-grisáceos, muy adheridas al pelo.
• Suelen estar detrás de las orejas y cerca del cuello. Las liendres se diferencian de la caspa en que quedan pegadas al pelo y que no se desprenden fácilmente.
• Los piojos son difíciles de ver.
• Se debe revisar a los otros miembros de la familia

Tratamiento:

El tratamiento está destinado tanto a eliminar a la población adulta como a larvas y liendres.

Para ello:

1. MATAR AL PIOJO:
Existen diferentes productos químicos para matarlos (pediculicidas), en forma de loción, crema, champú…
Consultar al médico sobre los más indicados y su forma de aplicación.

2. ELIMINAR LIENDRES:
Después de efectuar el tratamiento con el pediculicida, se debe aclarar el pelo con agua con vinagre (2 partes de agua y 1 de vinagre) o un producto adecuado, para ablandar la capa de quitina que envuelve a las liendres y así se desprendan más fácilmente. Por último, y con el pelo húmedo, pasar un peine especial “mil púas” para desprender piojos muertos y liendres.

No secar el pelo con secador porque el calor puede dejar sin efecto el producto usado.

En días posteriores pasar el peine “mil púas” para eliminar liendres.
Repetir el proceso a los 7 días

3. ELIMINAR LOS PIOJOS DE LOS OBJETOS PERSONALES
Lavar la ropa de cama y toallas con agua bien caliente (50ºC).
Para eliminar los piojos de los utensilios de uso personal (peines, cepillos, etc.) se deben sumergir en agua hirviendo durante 10 minutos o lavarlos con el producto pediculicida.

Una forma práctica de eliminar los piojos de la cabeza, sin usar remedios o sustancias químicas que pueden producir irritación o resistencias posteriores, es empapándola con aceite para bebés, que por su viscosidad adecuada los extermina ahogándolos. Esto se puede comprobar unos minutos después, pasando un peine fino.
Los piojos no son peligrosos y no son portadores de ninguna enfermedad. Sin embrago. Son contagiosos, incómodos y lo más complicado es que se reproducen rápidamente y de manera exponencial.

Prevención:

• Lavar frecuentemente el cabello, manos y uñas.
• Llevar el cabello corto o al menos recogido.
• Revisar periódicamente la cabeza de los niños (una vez por semana) y más frecuentemente si otros niños están infestados.
• Revisar al resto de los miembros de la familia.
• Tratar el pelo inmediatamente si se encuentran liendres o piojos y avisar al colegio o guardería.
• No intercambiar gorros, bufandas, toallas, ropa de cama, cepillos, peines…
• En las piscinas utilizar gorro de baño.
• Guardar las cosas propias de cada persona en áreas separadas.
• Lavar todos los peines o cepillos de pelo usados por la persona en agua hirviendo y jabón neutro por lo menos 10 minutos.
• Lavar (50ºC) la ropa, toallas y la ropa de cama usada por la persona infectada en los 2 últimos días antes del tratamiento.
• Pasar la aspiradora en los muebles tapizados, alfombras, asientos de coches, cascos de deportes.

No se deben utilizar los insecticidas como medida profiláctica ya que sólo origina un aumento de las resistencias.

Es inútil utilizar lociones, cremas o champús como medida preventiva.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La psoriasis

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Definición:

Es una enfermedad caracterizada por la inflamación de la piel, que puede resultar dolorosa y debilitante.

Frecuencia:

Según las cifras que maneja la Organización Mundial de la Salud, actualmente la patología afecta a unas 80 millones de personas, en todo el planeta.

Causas:

El riesgo de padecer psoriasis está asociado a un trastorno genético hereditario. Ocurre cuando el sistema inmunológico del cuerpo toma erróneamente células sanas por sustancias peligrosas.

Síntomas:

La patología no es contagiosa y se presenta con mayor frecuencia en uñas, manos, pies y articulaciones.

Las lesiones ocasionadas por la Psoriasis afectan negativamente la vida de los pacientes, no sólo por las molestias o dolor que pueden causar, sino, por razones estéticas.

Tratamiento:

Aun se no consigue la cura definitiva, por lo que los objetivos actuales son controlar sus síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente.

En algunos casos, cuando la enfermedad pasa a una fase severa, las personas tienden a aislarse socialmente, por temor al rechazo; cuando esto ocurre, los especialistas recomiendan tratamiento psicológico, pues la patología estará presente durante toda la vida del individuo, ya sea de manera continua o intermitente.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Intertrigo

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Definición:

Es una inflamación (erupción) en pliegues y áreas adyacentes de piel que se rozan o se presionan entre sí y en presencia del calor y la humedad, y ataca principalmente a personas obesas.

Causas comunes:

El intertrigo afecta las capas superiores de la piel y es causado por el efecto macerante del calor y la humedad, la presencia de bacterias, levaduras u hongos en los pliegues de ésta. La afección es más común en personas que son obesas y también se puede observar en personas que están postradas en cama o en aquellas que utilizan dispositivos médicos que puedan atrapar la humedad contra la piel, como extremidades artificiales, férulas y corsés.

En estos pacientes es frecuente encontrar antecedentes de dermatitis seborreica. También, hay varias enfermedades de la piel que pueden hacer un intertrigo, por ejemplo dermatitis atópica o psoriasis.
El intertrigo es común en los climas cálidos y húmedos.

Localización:

Este padecimiento es causado por el efecto macerante del calor, la humedad y la fricción, en las áreas internas de muslos y órganos genitales, axilas, debajo de pechos, la superficie inferior del vientre, detrás de oídos, y los espacios entre dedos del pie y de la mano, aunado a los malos hábitos higiénicos

Síntomas:

Las áreas de piel afectadas generalmente son de color rosa a marrón. Si la piel está particularmente húmeda, puede comenzar a romperse. Se desarrollan grietas, eritema y epidermis mojada en los pliegues del cuerpo, con denudación superficial. y, en casos severos, puede haber un mal olor.

Un intertrigo aparece generalmente rojo y puede también picar, exudar, y ser doloroso. El intertrigo ocurre más a menudo entre individuos gordos, o con diabetes, los postrados en cama o por el uso de pañal, y los que utilizan los dispositivos médicos, como férulas, espica de yeso o miembros artificiales, que atrapan la humedad contra la piel. Puede complicarse con infección secundaria a bacterias, hongos e incluso virus.

Diagnóstico:

El diagnóstico se establece por los antecedentes de mala higiene personal, aunque en el examen de orina y sangre puede revelar diabetes sacarina y en el de la piel candidiasis. Un frotis directo tal vez nos muestre abundantes cocos.

El médico con frecuencia puede realizar el diagnóstico de intertrigo simplemente mirando la piel.

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También se debe realizar un raspado de piel y un examen de hidróxido de potasio para descartar la posibilidad de una infección micótica.

Se puede utilizar igualmente un examen con lámpara de Wood para descartar una infección bacteriana denominada eritrasma.

Casi nunca se necesita de una biopsia de piel para confirmar el diagnóstico.

Consulte con el médico si la afección persiste a pesar de un buen tratamiento en el hogar o si se disemina más allá de un pliegue cutáneo.

Diagnóstico diferencial:

Es importante descartar otros padecimientos como: Psoriasis inversa, tiña crural, eritrasma y candidiasis.

Tratamiento:

Es fundamentalmente higiénico, lavar el área afectada perfectamente y secar, para posteriormente aplicar talco en polvo.

Por lo general, es el tratamiento para todas las erupciones de piel, más o menos, y se debe consultar al dermatólogo si persiste por más que una semana. Las infecciones se pueden tratar con una medicación tópica y/o oral. El tratamiento más común para un bebé con erupción de pañal es el óxido del cinc crema. Hay también muchos otros ungüentos genéricos para la erupción de pañal. También para una infección persistente del intertrigo es común una crema anti hongos, como el. clotrimazol el 1%, utilizado conjuntamente con un ungüento de la erupción de pañal.

Se sugiere utilizar una toalla de papel para aplicar la crema del óxido del cinc y/o los ungüentos anti hongos para evitar el lavado excesivo de la mano, pues es muy difícil lavar el ungüento del óxido del cinc porque resiste el agua. Otros ingredientes en los ungüentos del bebé que son beneficiosos contra el intertrigo son aceite del hígado de bacalao y aceite de hígado de tiburón. Estos aceites están también disponibles en las formas de capsulas blandas que pueden también ayudar a la infección.

La hidrocortisona en cremas tópicas y en dosificaciones bajas es beneficiosa en calmar el dolor y los síntomas de la infección pero no es curativo.

Manteniendo el área del intertrigo seca y expuesta a aire puede ayudar a prevenir repeticiones. Si el individuo es gordo, la pérdida de peso puede ayudar. El usar jabón anti-bacteriano, rodeando la piel con algodón absorbente o una venda de tela de algodón, y tratando la piel con los polvos absorbentes y desodorantes prevendrá las ocurrencias futuras. Las recaídas de intertrigos son comunes, y requieren periódico cuidado de un dermatólogo.

Prevención:

La pérdida de peso y el movimiento frecuente del cuerpo usualmente pueden ayudar, al igual que mantener abiertas las áreas de piel plegada con toallas secas o airear las áreas húmedas con abanicos. Es igualmente recomendable usar ropas sueltas.

Dr. Avilio Méndez Flores

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