Las convulsiones deben considerarse como una de las mayores emergencias.

Un niño que presente una convulsión, no sólo debe ser visto por un médico, sino que debe ser de inmediato, ya que mientras más tiempo pase convulsionando, más daño cerebral existirá.

Lo más importante es que el niño no se haga daño a sí mismo golpeando la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo mientras convulsiona; para evitarlo debe colocar una almohada pequeña o un paño doblado como una almohada en la cabeza, debajo de los brazos y las piernas.

Si se dispone de paletas de madera o en cualquier caso un pañuelo enrollado fuertemente, se colocará entre los dientes con el fin de mantener la lengua dentro y evitar así que sufra heridas por las mordidas.

Jamás trate de colocar de pie a un niño convulsionando; no lo abofetee, ni lo sacuda y mucho menos trate de suministrarle algún medicamento.

Luego de hacer lo prescrito anteriormente, tomará al niño en sus brazos en posición horizontal y se dirigirá, con la mayor prontitud posible, al centro de salud más cercano.

Si la convulsión se inició conjuntamente con fiebre alta, suele tener buen pronóstico. Será una convulsión inducida por fiebre y generalmente dura menos de 5 minutos.

Dr. Avilio Méndez Flores