Posts tagged Dieta

Pérdida de peso inexplicable

19


Hay personas que, debido a un exceso de peso que han mostrado por años, cuando inexplicablemente comienzan a perder los kilos de exceso acumulados en su cuerpo, se sienten complacidos, sin importarles qué factores pueden estar ocasionando esa reducción, ya que no están observando ningún tipo de dieta.

En muchas situaciones, la perdida de peso puede deberse a una etapa temporal de sus vidas (provocada por diferentes factores); pero en otras, puede ser provocada por una enfermedad que se halla en desarrollo y que puede llegar a afectar seriamente la salud de la persona, si la misma no se atiende debidamente y a tiempo.

Si usted es como la mayoría de las personas que se preocupan por no aumentar de peso, seguramente estará de acuerdo en que es una verdadera bendición que los días pasen sin sentir hambre, ya que de esta manera no se ve movido por la compulsión de ingerir alimentos a toda hora para satisfacer un apetito que tal parece que no puede ser controlado. Ahora bien, cuando la falta de apetito de un día se prolonga por una semana o más, y de repente usted se da cuenta de que ha comenzado a perder peso, no hay duda de que llegará a preocuparse y empezará a dudar acerca de lo que puede estar ocurriendo en su organismo. Porque esa pérdida de peso inesperada, involuntaria, en la que la persona adelgaza sin proponérselo, debe ser siempre motivo de preocupación y una inmediata visita al médico.

Todos los seres humanos atravesamos determinadas etapas en nuestras vidas en las que la aguja de la balanza baja rápidamente, porque estamos perdiendo peso, por ejemplo, durante situaciones de crisis emocionales, o cuando sufrimos alguna enfermedad, o si experimentamos demasiada tensión en el trabajo. Son situaciones que nos llevan a ingerir menos alimentos, porque el estrés que estamos experimentando nos neutraliza el apetito habitual.

Si sufrimos un fracaso sentimental (o, por el contrario, si iniciamos un nuevo romance), por lo general perdemos los deseos de comer; lo mismo ocurre si perdemos a un familiar o a un amigo querido. Son situaciones que nos sacan de nuestra rutina, y que hacen que la comida deje de ser una de nuestras prioridades.

Pero también se nos va el apetito si pescamos un resfriado y los síntomas son intensos. Sin embargo, la mayoría de las personas no entiende por qué un trauma emocional resulta devastador para el apetito ni qué podemos hacer para recuperarlo si atravesamos situaciones de este tipo.

Y en muchos casos, la pérdida de peso se prolonga, la persona se va volviendo cada vez más delgada, y su salud llega a verse afectada. Porque es importante que estemos conscientes que tanto la obesidad (debido a los excesos al comer) como la delgadez pronunciada (por falta de alimentos) son extremos de una misma condición, igualmente nociva para la salud.

En la actualidad, de acuerdo con los nuevos conceptos de la Nutrición se considera que; una persona está demasiado delgada (como para que comience a preocuparse por su salud) cuando se halla a un 10% por debajo del peso ideal; es decir, lo que debe pesar normalmente de acuerdo con su edad, estatura y su condición física.

Por ejemplo, un médico posiblemente investigue por qué una persona de 25 años, de constitución física de mediana a grande, y que mide 1,65 m. de estatura, tiene un peso que fluctúa alrededor de los 55 kilos.
También resulta motivo de preocupación para el profesional de salud el hecho de que una persona de 1,65 m. de estatura, con una constitución mediana, de repente (sin estar a dieta) baje de su peso habitual de 60 kilos a 52 kilos.

Por supuesto, esta reducción de 8 kilos en el peso habitual no quiere decir que la persona en cuestión esté demasiado delgada ni que se halle enferma pero si es un indicio de que ha habido un cambio en el equilibrio de energía del organismo y que, por lo tanto, es necesario investigar las causas que lo han provocado. Es evidente que si una persona adelgaza de repente, ello se debe, por lo general, a que sus hábitos alimenticios han variado en alguna forma, y que no está comiendo como lo hacía antes debido a factores emocionales, o por alguna enfermedad; es decir, no está alimentándose lo suficiente para la energía que consume. Porque es preciso estar conscientes de que aunque muchas veces hallamos escuchado la manida frase de que “hay personas que por mucho que coman no engordan”, la realidad es que todos los alimentos que ingerimos nos engordan, y los excesos inmediatamente se evidencian en nuestro cuerpo en forma de kilos, por muy acelerado que sea nuestro metabolismo y por mucha actividad física que realicemos.

Dr. Avilio Méndez Flores

La dieta ideal

0


Es importante conocer previamente la clasificación de los alimentos.

Estos se dividen en tres grupos:

1º Carnes rojas, carnes blancas (aves, pescados), leche y derivados. Suministran mayor proporción de proteínas.

2º Hortalizas y frutas. Suministran mayor proporción de minerales y vitaminas.

3º Legumbres, verduras, tubérculos y plátanos. Suministran mayor proporción de carbohidratos.

En líneas generales, debe haber un representante de cada grupo en cada una de las tres comidas principales. Si a esto se agrega el cumplimiento de estos importantes consejos, poder hablar de que estamos muy cerca de la “dieta ideal”.

A la hora de la compra, confeccione una lista de los alimentos que va a necesitar, así irá directamente por lo que precise sin tener que ojear todos los estantes en una incierta búsqueda y le será más fácil evitar compras de productos “que entran por los ojos”.

· Nunca haga la compra diaria con hambre. Si lo hace así tenderá a añadir al carrito de compras más alimentos de los que realmente pensaba comprar. Pero es más, tenderá a elegir alimentos de consumo rápido que no hay que cocinar y que están diciendo “cómeme”. Estos alimentos suelen ser precisamente los que más engordan: galletas, chocolates, papas fritas, aceitunas, embutidos, quesos grasos, salchichas, platos precocidos, etc.

· Coma siempre sentado a la mesa, es decir, no coma nunca de pie en la cocina, andando por la casa o por la calle, etc. Esto ayuda a evitar el hábito de picoteo que con tal impunidad echa por tierra la dieta.

· Coma despacio, masticando poco a poco y saboreando los alimentos. no por disfrutar más de cada bocado se engorda más, al contrario, con la masticación se inicia la disgregación de algunos nutrientes como las proteínas con lo que se facilita la digestión.

· Cuando coma, coma, no esté pendiente de otras cosas, no se entretenga con la televisión o revistas y procure no estar dando constantes paseos. Siéntese tranquilamente y concéntrese en su comida.

· Sírvase en platos no muy grandes. Esto llevará a nuestro cerebro de que la cantidad que vamos a comer es suficiente. Si el plato es muy grande la comida se verá escasa y nos predispondrá a esperar más comida detrás de la que ya tenemos en el plato.

· Cuando salga con amistades, pida una cerveza sin alcohol, un vino blanco o un refresco light.

· Evite los frutos secos como maníes, nueces y mereces, tienen un gran aporte nutricional pero tienen también muchas calorías. Evite también las aceitunas, las papas fritas y las frituras en general (croquetas, empanadas, rebozados, etc.).

· Si sale a comer fuera de la casa, procure pedir de primer plato un consomé o una sopa de verduras. De segundo un pescado blanco a la plancha. Para postre, mejor comer fruta o yogurt, y si lo desea, puede tomar alguna infusión (té, menta etc.) o un café con sacarina.

· Una comida bien preparada y servida es una de las mayores tentaciones de un restaurante, y un postre casero el mayor de los antojos. Pero no debemos olvidar que todo lo que no quede en un mero placer visual, se transforma en un volumen de grasa no tan estético pegado a nuestras caderas.

· Si en casa hay personas que no necesitan hacer régimen quizá tenga que tener alimentos que usted no debe consumir. Mantenga estos alimentos en algún lugar donde no pueda verlos. Cuanto más alejados de la vista y de la mano estén, menos probable caer en la tentación.

· Si cae en la tentación de saltarse la dieta picando algo, comiendo de más en alguna celebración o por una crisis en nuestro convencimiento de adelgazar; no tire la toalla.

Es frecuente pensar que “ya que me lo he saltado, para que voy a seguir esforzándome, total, ya lo he echado todo a perder”. Pero este comportamiento jamás le dejará comprobar hasta qué punto tiene voluntad. Si cae, borrón y cuenta nueva.

Siga su dieta pensando que cada día será más capaz de dominar estos deslices. Además, conforme vaya viendo que pierde peso y que sus esfuerzos tienen resultado, su voluntad se irá reforzando cada vez más, al tener evidencia de que sus sacrificios se transforman en el objetivo deseado, un mejor cuerpo y una mejor salud.

Datos importantes:

La dieta diaria ideal del venezolano debería incluir los siguientes nutrientes, de acuerdo con el consenso de los especialistas.

Calorías: 2.300

Proteínas: 65 gramos. Intervienen en el crecimiento, reposición y mantenimiento de tejidos: generar enzimas, hormonas, anticuerpos; garantizar la respuesta inmunológica. Se hallan en carnes rojas y blancas, lácteos, leguminosas.

Vitamina A: 840 microgramos. Es necesaria para la vista, función inmune y reproductiva. Abunda en zanahoria, espinacas, brócoli, auyama, melocotones, melón.

Vitamina C: 60 miligramos. Actúa como antioxidante, en la síntesis de colágeno, en el mantenimiento del sistema inmune y en la absorción de hierro. Se halla en lechosa, naranjas, guayaba, limón, tomates, cambures plátanos, papas.

Folatos: 360 microgramos. Son imprescindibles para evitar cierto tipo de anemia. Se encuentran en carnes, hígado, cereales integrales, lechuga, espinaca, repollo, levadura y algunas frutas.

Hierro: 12 miligramos. Es fundamental para la vida: crecimiento, desarrollo del sistema nervioso. Presente en carnes rojas, hígado, pescado. Pero debería estar acompañado con alimentos que mejoran su absorción, tales como frutas cítricas, zanahoria, espinaca, brócoli, auyama, melón.

Calcio: 1gramo. Tiene múltiples funciones, como vasodilatación y vasoconstricción, transmisión nerviosa. Su insuficiencia está asociada con la osteoporosis. Se encuentra en leche y derivados, cereales, pescados.

Tiamina 1 miligramo. Su ausencia propicia el beriberi (debilidad). Las fuentes de tiamina son cereales integrales, carne de cerdo, vísceras, leche y derivados, harina de maíz, arroz, pastas, caraotas negras.
Riboflavina: 1,10 miligramos. Su déficit puede producir inflamación de las mucosas bucales y de la faringe, dermatitis, un tipo de anemia. La riboflavina se halla en harina de maíz, pastas, carne de res, y de aves, huevos, sardinas, pan de trigo.

Niacina: 14 miligramos. Su carencia puede desencadenar pelagra, afección que provoca dermatitis, diarrea y demencia. Se puede obtener en la carne de res y de aves, caraotas negras, sardinas, arroz, plátanos, harina de maíz, pastas, leche, vegetales de hojas verdes.

Un consejo importante es que los desayunos completos son los que contienen proteínas (carnes, leche, huevos) carbohidratos (cereales, granos, tubérculos, plátanos), vitaminas y minerales (hortalizas y frutas). Por lo menos un representante de cada grupo.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Go to Top