Se refiere a la detención de una hemorragia, ya sea de manera natural o por medios artificiales. De manera natural y cuando la herida es pequeña la hemorragia se detendrá en menos de 5 minutos.

El primer paso es la coagulación de la sangre, que tiende a formar una capa protectora. Este proceso se cumple porque las plaquetas se detienen y se adhieren a la zona dañada del vaso sanguíneo. Cambian de forma para pegarse entre sí como un rompecabezas y bloquear de esta forma la salida de sangre. Las que ya se unieron liberan sustancias que atraen a otras plaquetas formando un tapón de sangre coagulada muy efectivo, a menos que se trate de un vaso grande. Este proceso no demora más de 10 minutos. Los factores de coagulación forman una malla (fibrina) que cierra la herida formando una costra para dar paso a la cicatrización.

También la hemostasia puede lograrse por medios artificiales manteniendo compresión externa sobre los tejidos seccionados, suturando los tejidos o específicamente los vasos de mediano calibre.

En una pequeña o mediana herida una compresión moderada puede acelerar el proceso de hemostasia, y si es menor de un centímetro puede cicatrizar sin dejar marca alguna, pero es importante vigilar que no se contamine para evitar una infección.

Dr. Avilio Méndez Flores