Es un mineral presente en nuestro organismo. En los huesos y dientes se encuentra en una proporción de 85%. EL 15 restante, en la sangre y otros sitios del organismo.

Sus propiedades son: desarrollar y mantener los huesos y los dientes, sanos y fuertes. Además, ayuda a los movimientos de contracción muscular, participa en la coagulación sanguínea y en la transmisión de los impulsos nerviosos.

El calcio lo obtenemos a través de una nutrición adecuada. Ésta debe proporcionar alimentos que lo contengan, entre ellos se encuentran: la leche y sus derivados (quesos, yogurt, entre otros), sardinas, huevos, y alimentos vegetales, como el brócoli, espinacas, etc. Una vez ingerido, el calcio es absorbido y transportado en la sangre, a los huesos, donde es depositado. Luego será utilizado de acuerdo a las necesidades.

Las reservas de calcio se inician desde la infancia, por tanto, es necesario en los niños y adolescentes para ayudar a fortalecer sus huesos y dientes, y prevenir la osteoporosis y fracturas en la edad adulta.

En el momento actual, los niños y adolescentes por influencia de la publicidad comercial prefieren las bebidas gaseosas que neutralizan la absorción del calcio y consumen alimentos con escaso contenido de este mineral, con la consiguiente disminución de una adecuada ingesta para su nutrición. En estos casos, será necesario tratar de modificar las conductas alimentarias y consultar con su Pediatra para que considere la indicación de suplementos de calcio.

Las consecuencias del déficit de calcio se pueden prevenir mediante un suministro adecuado en las diferentes etapas de la vida: Lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses y luego, complementada con alimentación variada hasta los 2 años de edad y a partir de entonces alimentación completa.

Dr. Avilio Méndez Flores