Otros nombres:

Glaucoma agudo; Glaucoma de ángulo abierto; Glaucoma de ángulo cerrado; glaucoma crónico; Glaucoma congénito; Glaucoma de cierre angular; Glaucoma secundario.

Definición:

El glaucoma es un síndrome o enfermedad ocular vinculada con el aumento de la presión ocular a través del tiempo, ocasionada por una acumulación del humor acuoso, que causa varias lesiones a nivel de la retina y el nervio óptico, lo que, a su vez, genera desde la pérdida permanente de funciones visuales como la visión periférica, la visión de contraste y la percepción de colores, hasta la invidencia. Cuando la totalidad de las fibras del nervio óptico se han dañado, se pierde por completo la capacidad de transmitir imágenes al cerebro, encontrándonos ante una ceguera total.

Frecuencia:

Cifras preocupantes acompañan esta realidad: Primera causa de ceguera a nivel mundial; siete de cada 10 personas que lo presentan no lo saben; incidencia que ronda el 2% de la población.

Fisiología:

Por el interior del ojo circula un líquido, encargado de la nutrición de las estructuras internas del ojo. Este líquido cumple una función similar a la sangre, pero tiene la ventaja de que al ser totalmente transparente, permite que la luz pase a su través, permitiendo al ojo cumplir la misión para lo que ha sido diseñado. Este líquido, denominado humor acuoso, tiene un sistema de producción y otro de absorción. El perfecto equilibrio entre estos dos sistemas, permite mantener prácticamente constante la presión intraocular. Si como consecuencia de algún fallo en estos mecanismos, entra más líquido del que puede salir del ojo, la presión se eleva y el nervio óptico comienza a dañarse.

Patogenia:

El glaucoma es un grupo de enfermedades que tienen en común el aumento sostenido de la presión intraocular y un patrón específico y progresivo de daño a la visión.

El glaucoma es una enfermedad que afecta nervio óptico, justamente el encargado de llevar hasta el cerebro las imágenes que capta el ojo. Al ocurrir el daño, se producirá una reducción del campo de visión del paciente en forma lenta y progresiva, y lamentablemente, de manera irreversible, iniciándose esa reducción, generalmente, en la periferia para progresar hasta el área central de visión, y es por ello que se reconoce popularmente como “visión en túnel”, pues en etapas finales de la enfermedad, sólo la zona central se conserva, y, eventualmente, ésta también podría perderse.

El humor acuoso sale al exterior en forma constante y ayuda al globo ocular a mantener su forma y nutre las estructuras del ojo que baña. El elemento patológico se produce cuando, por varios factores, la presión del ojo aumenta debido a una obstrucción en el conducto de salida del humor acuoso o Canal de Schlemm: al aumentar la cantidad de líquido, se incrementa la presión del ojo.

Cuando todo funciona normalmente, el humor acuoso se produce detrás del iris y sale por la pupila, por intermedio de canales de drenaje en el ángulo que forma la córnea por delante y el iris por detrás. Lo normal es que la misma cantidad de humor acuoso que el ojo produzca sea la misma que sale para que la presión ocular sea también normal. Por el contrario, cuando hay glaucoma, el líquido no puede salir normalmente o drena con lentitud. La presión del ojo aumenta generando daños en el nervio óptico y pérdida paulatina de la visión.

Si el ojo fabrica más líquido del que escapa de él, genera atrofia de la retina y de las coroides. A medida que la enfermedad avanza se va hundiendo el nervio óptico, generándose una lesión progresiva en él que afecta el campo visual y hasta ocasiona invidencia.

Clasificación:

Existen cuatro tipos principales:

Glaucoma de ángulo abierto (crónico):

Es la forma más frecuente de la enfermedad. El glaucoma de ángulo abierto se produce cuando el drenaje de los líquidos desde el ángulo entre el iris y la córnea. Aunque el ángulo está abierto, entre 40 y 50 grados, el drenaje es lento.

El líquido se acumula y causa presión intraocular alta que, si no se trata, produce daños en el nervio óptico y, con el tiempo, ceguera. También puede acumularse líquido si el ojo genera líquidos en exceso.

El glaucoma de ángulo abierto generalmente comienza en un ojo pero, con los años, se traslada al otro. En general, el tratamiento de este trastorno incluye el uso de medicación oral o tópica. Para las personas que no responden a la medicación, se puede recomendar la cirugía de glaucoma. El glaucoma de ángulo abierto puede ser primario (sin causa conocida) o secundario (como consecuencia de una enfermedad o lesión anterior).

Glaucoma de ángulo cerrado (agudo):

Por subida de la presión ocular el ojo se enrojece produciéndose un cuadro congestivo y doloroso. Ángulo de aproximadamente 15 grados. También conocido como glaucoma de cierre angular, es una forma poco frecuente de la enfermedad. Este tipo de glaucoma se produce cuando una parte del iris bloquea el ángulo de drenaje. La presión de los líquidos aumenta, y debe reducirse para evitar daños en el ojo. Los síntomas pueden incluir visión borrosa, dolor de cabeza, dolor intenso en los ojos, halos, náuseas y vómitos. Sin embargo, si el trastorno se desarrolla gradualmente, puede no haber síntomas evidentes. El glaucoma de ángulo cerrado es más prevalente en las poblaciones asiáticas, y suele ocurrir cuando la pupila se dilata de repente. Este trastorno puede ser primario (sin causa conocida) o secundario (como consecuencia de una enfermedad o lesión anterior).
Con frecuencia, el glaucoma agudo es consecuencia de la dilatación de la pupila, que puede producirse en situaciones de poca luz o después del uso de gotas oculares dilatadoras o cierta medicación, como antihistamínicos o medicaciones para el resfrío.

Glaucoma de presión normal:

También conocido como glaucoma de presión baja o glaucoma normotensivo, representa aproximadamente del 25 al 30% de todos los casos de glaucoma en varias partes del mundo. Este tipo de glaucoma no está asociado con la presión intraocular alta. Los pacientes con este tipo de glaucoma tienen presión intraocular normal, pero cierto nivel de daño en el nervio óptico.

Glaucoma congénito:

Cuando las personas nacen con presión ocular alta; el juvenil, que se manifiesta en niños, adolescentes o adultos jóvenes.
El glaucoma congénito se produce en el nacimiento, cuando los canales de drenaje no se forman adecuadamente. Los recién nacidos con glaucoma congénito a menudo son sensibles a la luz y tienen las córneas nubladas. Esta forma de glaucoma es poco frecuente y en general se puede tratar con cirugía. Dado que los niños a menudo no pueden reconocer los síntomas de esta enfermedad, quizás sea necesario un especialista en glaucoma para su detección.

Otros tipos de glaucoma menos frecuentes:

• Glaucoma pigmentario: láminas de pigmento del iris se introducen en el líquido ocular y bloquean el ángulo de drenaje.
• Síndrome de pseudoexfoliación: diminutas láminas de la parte exterior del cristalino se juntan en el ángulo de drenaje y obstruyen el flujo de líquido.
• Síndrome endotelial iridocorneal (ICE): células de la parte posterior de la córnea forman cicatrices que conectan el iris con la córnea y bloquean el ángulo de drenaje.
• Glaucoma neo vascular: formación de vasos sanguíneos en el iris y el ángulo de drenaje que bloquean el flujo del líquido (generalmente asociado con otros trastornos, como la diabetes).

Causas:

La parte frontal del ojo está llena de un líquido claro llamado humor acuoso, el cual es producido siempre en la parte posterior del ojo. Este líquido sale del ojo a través de canales en la parte frontal de éste, en un área llamada el ángulo de la cámara anterior o simplemente el ángulo.

Cualquier cosa que retarde o bloquee el flujo de este líquido fuera del ojo provocará acumulación de presión en dicho órgano. Esta presión se denomina presión intraocular (PIO). En la mayoría de los casos de glaucoma, esta presión es alta y causa daño al mayor nervio en el ojo, llamado nervio óptico.

La causa se desconoce. Un aumento en la presión ocular ocurre lentamente con el tiempo. La presión empuja el nervio óptico y la retina en la parte posterior del ojo.

Las gotas para dilatar los ojos y ciertos medicamentos pueden desencadenar un ataque de glaucoma agudo.
El glaucoma congénito con frecuencia se transmite de padres a hijos (es hereditario). Está presente al nacer y resulta del desarrollo anormal de los canales colectores de líquido en el ojo

El glaucoma secundario es causado por:

  • Fármacos como los corticosteroides
  • Enfermedades oculares como la uveítis
  • Enfermedades sistémicas

Riesgo:

Según el criterio de los especialistas, cualquier persona puede padecer glaucoma, si bien las más proclives son las mayores de 40 años con factores de riesgo como miopía, diabetes, tratamientos prolongados con cortisona, lesiones o cirugías oculares, hipertensión arterial o antecedentes familiares de glaucoma.

Las personas de origen africano están en un riesgo particularmente alto de padecer esta enfermedad.

Síntomas:

En la mayoría de los casos, el ojo no duele, pica o se pone rojo, y la persona puede ver perfectamente nítido y no percatarse de la reducción del campo de visión, aun en etapas avanzadas; es decir, no produce síntomas en la mayoría de sus formas, y si se recuerda lo anteriormente dicho sobre el lento progreso de la enfermedad, no es de extrañar que los pacientes acudan tardíamente a la consulta, cuando ésta ya está tan avanzada que la respuesta a los tratamientos está comprometida. En otras palabras, en lo que al paciente se refiere, no hay diferencias evidentes entre el ojo sano y el que padece glaucoma, al menos al comienzo. Si a ello se le suma el desconocimiento sobre el tema, hay razones sobradas para ese primer lugar que ostenta el glaucoma como causante de invidencia.

Síntomas del glaucoma ángulo abierto:

La forma más habitual del glaucoma, el glaucoma de ángulo abierto, no presenta síntomas ni signos al principio. Sin embargo, el paciente comenzará a perder su visión periférica con el transcurso del tiempo. Dado que este daño es irreversible, es extremadamente importante detectar el trastorno desde un comienzo mediante una prueba de glaucoma. Si no se lo trata, el glaucoma de ángulo abierto terminará en la pérdida total de visión. El glaucoma de ángulo abierto generalmente afecta a ambos ojos; comienza dañando las fibras de los nervios necesarias para la visión periférica. Las personas que padecen glaucoma de ángulo abierto avanzado pueden tener una visión 20/20 si miran en línea recta hacia adelante pero tal vez registren zonas ciegas (escotomas) en el caso de imágenes que se encuentren fuera del centro del campo visual. Finalmente, es posible que las fibras necesarias para la visión central también se pierdan, causando así la ceguera total.

Síntomas del glaucoma de ángulo cerrado:

El glaucoma de ángulo cerrado se manifiesta cuando el iris bloquea el drenaje adecuado del líquido intraocular. El glaucoma de ángulo cerrado puede progresar gradualmente sin manifestar ningún síntoma hasta mucho tiempo después de su inicio. A diferencia de la forma de ángulo abierto, el glaucoma de ángulo cerrado a veces puede presentarse como ataques agudos, ya que la IOP se eleva rápidamente hasta un nivel peligroso. Sin embargo, una forma específica del glaucoma de ángulo cerrado, denominada glaucoma agudo, progresa rápidamente y genera síntomas como: dolor ocular intenso, dolor de cabeza, visión borrosa, náuseas, vómitos y halos. Si no se lo trata en cuestión de horas, el glaucoma agudo de ángulo cerrado puede ocasionar la pérdida permanente de la visión.

Síntomas del glaucoma de presión normal:

El glaucoma de presión normal, también conocido como glaucoma de presión baja, es una patología única en la que el daño al nervio óptico y la pérdida de la visión se producen pese a que la tensión intraocular (IOP) sea normal. El glaucoma de presión normal puede provocar la pérdida de la visión periférica. El trastorno es más habitual en mujeres que en hombres adultos, con un promedio de edad de 60 años. Un factor de riesgo común del glaucoma de presión baja es la presión arterial baja.

Síntomas del glaucoma congénito:

Un recién nacido o un niño pequeño con glaucoma congénito puede tener las córneas nubladas, sensibilidad a la luz, exceso de lágrimas y espasmos en los párpados. El glaucoma congénito puede ser difícil de reconocer porque los niños a menudo tienen problemas para identificar los síntomas y los signos. Consulte a un óptico pediatra si nota que su hijo tiene un ojo nublado, blanco, neblinoso, más grande o que parece sobresalido. El glaucoma congénito es más habitual en niños que en niñas. Un óptico pediatra puede ayudarlo a diagnosticar los síntomas del glaucoma congénito y a planificar el tratamiento.

Visión de túnel:

Muchas personas no se dan cuenta de que padecen glaucoma hasta que es demasiado tarde, a pesar de que su visión va deteriorándose lenta y progresivamente.

• En una fase temprana empieza a perderse el campo de visión en la periferia.
• En la avanzada se reduce más.
• En la fase extrema sólo se ve por el área central del campo de visión, por ello se habla de efecto túnel.

Diagnóstico:

Para detectar si se tiene glaucoma es importante visitar al oftalmólogo, quien es capaz de detectar la patología en fases tempranas. Según la experiencia clínica de estos especialistas la mayoría de los diagnósticos de glaucoma se hacen cuando las personas acuden a la consulta oftalmológica por alguna otra razón, a cambiar sus lentes, sólo por dar un ejemplo, y en ese examen de rutina es cuando puede surgir la sospecha, pues la evaluación incluye un interrogatorio exhaustivo, tras el cual la confirmación de la presencia de un antecedente familiar positivo para la enfermedad obliga a descartarla, dado que ésta puede ser heredada (toda persona con familiares con glaucoma debe acudir a la consulta) ; valoración de la presión dentro del ojo, ya que los incrementos de la presión por sobre los niveles normales constituye el primer factor de riesgo para desarrollar glaucoma; observación del nervio óptico bajo dilatación de la pupila, poniéndose al descubierto los cambios que, con el tiempo, se suceden en el nervio que sufre de glaucoma. Se recomienda a toda persona mayor de 40 años una revisión o despistaje de glaucoma anual, más si tiene factores de riesgo.

El despistaje y diagnóstico del glaucoma lo realiza el oftalmólogo a través de un estudio o examen en cada ojo que incluye pruebas especializadas:
• Medida de la presión ocular. Las medidas normales van desde 12 a 21 mm de mercurio.
• Estudio del nervio óptico: Con un equipo llamado oftalmoscopio se mira dentro del ojo. En casos determinados se toman fotografías del nervio para realizar comparaciones a lo largo del tiempo.
• Prueba de la visión periférica: Se realiza con la finalidad de obtener un mapa del campo visual con un aparato llamado perímetro (Campimetría visual).
• Medida del grosor corneal.

Todo oftalmólogo debe estar alerta ya que algunas personas presentan síntomas imprecisos que pueden estar anunciando un cuadro de glaucoma. Algunos de ellos son la necesidad de cambiar frecuentemente los lentes, las dificultades para adaptarse a lugares oscuros, la pérdida de la visión lateral y visión borrosa, halos semejantes al arcoíris alrededor de las luces, dolor de cabeza o jaqueca.

Tratamiento:

Si se ha detectado la presencia de glaucoma, el objetivo de la terapia es mantener la presión ocular bajo control, evitar que progrese la reducción del campo de visión y prevenir la pérdida de la visión. Los abordajes terapéuticos son:
• Gotas y pomadas oculares.
• Medicamentos de administración oral (generalmente pueden ser necesarios hasta tres tipos diferentes de medicamentos para lograr reducir los niveles de presión).
• Si éstos fallan se opta po tratamiento con láser para mejorar el ángulo del ojo (trabeculoplastía, iridectomía, iridoplastía).
• Intervención quirúrgica si el caso es avanzado. Hoy se dispone de varios tipos de implantes valvulares para combatir el aumento de presión.

El poseer una enfermedad con estas características supone cambios socioeconómicos y hasta impacto psicológico en quien la padece por lo que resulta necesario:
• Realizar un sondeo de la condición psicológica del paciente
• Que éste reciba apoyo médico, de familiares y amigos.
• Ayudarlo a aceptar aquello que no puede cambiarse.

En todos los casos es importante el control con el oftalmólogo en vista de que el glaucoma es una condición crónica.

Nuevas investigaciones:

Los nuevos estudios destacan que el glaucoma es un trastorno degenerativo más, similar a otras enfermedades asociadas a la edad avanzada que suponen la pérdida selectiva de ciertas funciones neurales como el Parkinson o el Alzheimer. El glaucoma podría compartir su causa con estos males que están asociadas con depósitos de proteínas anormales y disminución de la función celular. Se ha descubierto que en glaucoma existe una proteína llamada gamma-sinudeína, similar al alfa-sinudeína presente en Parkinson. Si llegara a conocerse la proteína o célula posible causante del glaucoma ese hallazgo podría abrir un camino hacia la investigación de nuevos tratamientos.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]