Los pañales se deben cambiar frecuentemente, evitando la permanencia de pañales húmedos por mucho tiempo que pudieran ocasionar una pañalitis. Debido a lo delicado de la piel del bebé resulta más sencillo prevenir ésta afección que tratarla. Primero retire el pañal sucio y colóquelo fuera del alcance del niño.

Luego limpie suave pero completamente las nalgas y los genitales, desde arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás, es decir, siempre en dirección al ano y no al revés, para evitar traer microbios que se encuentran en las heces hacia el área genital.

Limpie la zona preferiblemente con papel higiénico o algodón humedecidos en aceite. También podrá utilizar las toallitas húmedas comerciales sin olor cuando salga de su casa. Después de limpiar, utilice algún ungüento a base de óxido de zinc, lo que resulta de fundamental importancia en la prevención de la dermatitis por pañal, o pañalitis.

Esta es la forma más común de irritación primaria de la piel. Se produce como reacción a la fricción, maceración y contacto prolongado de la piel con una combinación de orina y heces y sustancias químicas irritantes como residuos de jabón.

En la medida de lo posible, procure que se refresque la zona genital, manteniéndola algunas pocas horas sin pañales. Evite aplicar almidón o harinas en el área genital ya que pueden fermentar, favoreciendo el desarrollo de hongos. Una vez que haya terminado de limpiar y proteger la zona genital coloque un pañal desechable limpio. En la actualidad, estos productos resultan indispensables para la mujer moderna ya que evitan la utilización de los pañales de tela, imperdibles que los sujetan y la gran inversión en tiempo y esfuerzo requeridos en lavar los pañales de tela cada vez que el niño los ensucia.

Pero recomendamos no continuar usándolos después de los 18 meses de edad del niño, porque ya debería estar controlando sus evacuaciones y micciones.

Dr. Avilio Méndez Flores