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La placenta

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Definición:

La placenta es el órgano que relaciona estrechamente al bebé con su madre y atiende las necesidades de respiración y excreción del feto durante su desarrollo.
El término placenta parece provenir de un vocablo latino que quiere decir “Torta Circular” y aparentemente fue introducido en 1559 por un médico llamado Realdus Columbus.

Anatomofisiología:

La placenta es una estructura de origen fetal, la placenta pertenece al bebé y no a la madre, de hecho, las características genéticas de la placenta son idénticas a la del bebé en formación.

Se forma aproximadamente a las dos semanas de la concepción y toma su forma final aproximadamente al cuarto mes, aunque sufre algunos cambios menores hasta el final del embarazo. En el caso de un embarazo múltiple dicigótico puede ocurrir que durante el proceso de implantación del huevo, las placentas se unan y los embriones compartan placenta pero siempre con su propio saco amniótico (saco que envuelve el feto y que no se tiene que confundir con la placenta).

La placenta es una estructura redondeada en forma de disco de unos 25 cm de diámetro, unos 2,5 cm de grosor y unos 500 grs. de peso (hacia el final del embarazo) que adosada a la cara interna del útero materno le permite al bebé nutrirse mediante la extracción de los elementos necesarios provenientes de la sangre materna.

Pocos días después de la fecundación del óvulo se forma una masa celular microscópica que parece una mora (múltiples pelotitas); pocos días después esta mora se separa en su interior en dos masas celulares que darán origen al bebé y a su placenta. La masa celular placentaria se va alejando del bebé y se adosa fuertemente al útero materno manteniéndose unida al bebé mediante el cordón umbilical.

La placenta es un órgano que se comporta como un filtro de sangre fetal con múltiples compartimientos que bañados por sangre materna permiten el intercambio entre la circulación materna y la fetal evitando su contacto directo, pero en relación tan cercana e intima que permiten que las sustancias nutritivas y los desechos sean intercambiados sin inconvenientes.

El bebé esta unido a la placenta mediante el cordón umbilical (que está definido a los 45 días de gestación). Es un conducto vascular encargado de llevar la sangre con desechos dióxido de carbono, urea, bilirrubina, etc., desde el bebé hasta la placenta, para que se haga el intercambio necesario con la madre y retornar oxigenada y rica en nutrientes hacia el bebé. El intercambio se da a través de la placenta pero funcionando como una barrera muy efectiva que solo permite el paso de sustancias bien determinadas y sin mezclar la sangre del bebé con la de su madre.

La sangre “impura” es enviada a la placenta gracias a los latidos cardiacos del bebé a través de dos (2) arterias umbilicales (dentro del Cordón Umbilical) que al llegar a la placenta se dividen infinidad de veces hasta formar capilares que son bañados por la sangre materna. En estos capilares u ovillos vasculares se da el intercambio feto-materno en cuestión de fracciones de segundo. La sangre “purificada” es conducida de regreso por múltiples venas que se van uniendo sobre la superficie placentaria hasta formar una (1) sola vena que ingresando al cordón umbilical lleva la sangre nuevamente hasta el bebé: esta sangre lleva todo lo que el bebé necesita, esta oxigenada, cargada de nutrientes y “limpia”.

Funciones:

La placenta ejerce un papel fundamental durante el embarazo, ya que actúa como vínculo entre la madre y el feto.

Como se ha dicho la placenta es un órgano que permite la alimentación ininterrumpida del feto en desarrollo. Cuando las circulaciones materna y fetal se encuentran (separadas por la placenta) el bebé extrae de la sangre materna todos los elementos que le son necesarios para su existencia: Oxigeno, Aminoácidos (proteínas), Ácidos grasos (grasas) y Glucosa (carbohidratos). Lo que la madre come nunca le llegara directamente al bebé, nunca tendrá hambre y siempre obtendrá alimentos aun cuando la madre esté en ayunas. Un sistema perfecto, al menos para el bebé.

La placenta también interviene activamente en el parto, a través de generar las hormonas necesarias para iniciar el proceso. Al final del trabajo de parto lo primero que se producirá será el nacimiento del bebé y posteriormente la salida de la placenta (alumbramiento propiamente dicho).

Eliminación de desechos:

El feto transfiere a su madre los productos de desecho que se producen por su metabolismo y que no puede eliminar por si solo dado que sus órganos son inmaduros y que se encuentra en un claustro aislado del mundo exterior; así, se podría decir que la placenta permite al feto purificar su sangre utilizando los órganos maternos.

Función endocrina:

La placenta produce hormonas que permiten la permanencia del embarazo y modifican el metabolismo y las funciones fisiológicas maternas para la subsistencia del bebé en crecimiento. La hormona placentaria más conocida es la que dio origen a la prueba de embarazo. La prueba de embarazo se hace positiva gracias a que la placenta produce la Gonadotrofina Coriónica Humana (hCG), hormona que permite el embarazo en sus etapas precoces (y otras múltiples funciones posteriores sobre la madre) y que de manera secundaria nos permite detectar un embarazo antes de que siquiera se pueda ver por Ecosonografía.

Tolerancia inmunológica:

La placenta y los profundos cambios inmunológicos que imprime el embarazo sobre la madre permiten que el feto no sea atacado por el sistema de defensa de la madre. La placenta juega un papel fundamental para “esconder” al bebé del sistema inmunológico de la madre y evitar su rechazo: si esto no fuese cierto, el sistema inmune activaría sus anticuerpos y células de defensa para atacar al bebé y “eliminarlo” del claustro materno.

En efecto, la placenta y el feto tienen un código genético diferente al de la madre, en teoría corren el riesgo de ser atacados por el sistema inmunológico de ésta. En investigaciones se ha encontrado que la proteína NKB de la placenta contiene la molécula fosfocolina, que también es utilizada por parásitos como los nemátodos (pequeños gusanos) para evitar el ataque del sistema inmunológico del huésped en el que habitan. Se ha descubierto que muchas de las proteínas de la placenta poseen esta molécula de superficie que les hace pasar desapercibidas frente al sistema inmunológico.

Protección biológica:

La placenta se comporta como un excelente filtro que impide el paso de muchas sustancias, parásitos, virus y bacterias que pudiesen afectar al bebé. La placenta no es perfecta en este aspecto y desgraciadamente una lista importante de agentes pueden ganar acceso al bebé y causarle daños importantes: alcohol, cigarrillo, fármacos fetotóxicos, rubéola, toxoplasmosis, sífilis, etc.

Protección física:

La placenta, las membranas de la “Bolsa de Aguas” y el líquido amniótico que ellas engloban proporcionan un ambiente cerrado, estéril y de temperatura controlada que mantienen al bebé completamente aislado de los factores físicos que podrían generarle problemas: golpes, cambios bruscos de temperatura, infecciones bacterianas, etc.

Envejecimiento placentario:

Este es un término que se utiliza con bastante frecuencia al encontrar placentas cuyo proceso normal de calcificación ha ocurrido antes de lo esperado. Anteriormente se tomaba como evidencia de trastornos de la función placentaria pero en la actualidad ha perdido importancia ya que en la mayor parte de los casos, y en ausencia de factores importantes de riesgo, no se asocia con alteraciones en las pruebas básicas y/o avanzadas de salud fetal.

Disfunción placentaria:

Existen múltiples y variadas causas, pero las enfermedades maternas como la Diabetes Mellitus, Hipertensión Arterial Crónica, Preclampsia, Enfermedad renal crónica y las enfermedades Autoinmunes predisponen con relativa frecuencia a la disfunción placentaria y las madres que sufran alguna o varias de estas condiciones deben ser vigiladas estrechamente.

Anomalías placentarias:

Existen diversas variantes en el número (Embarazos Múltiples), la forma, tamaño y estructura de la placenta, en el número de núcleos placentarios, la invasión uterina de la placenta y en la inserción del cordón pero quizás los términos que con mayor frecuencia oirás son los de Placenta Previa (PP) y el Desprendimiento Prematuro de Placenta (DPP):

Placenta Previa:

Es la inserción anormalmente baja de la placenta de forma tal que una vez avanzado el embarazo uno de sus bordes ocluye total o parcialmente el orificio interno del cuello uterino obstruyendo la salida vaginal del bebé y al estar expuesta genera un sangrado profuso de origen materno que puede conducir a la Prematuridad del bebé debido a la interrupción anticipada del embarazo.

Desprendimiento Prematuro de Placenta:

Esta es una condición aun más seria ya que la placenta normalmente insertada se desprende parcial o totalmente del útero durante el embarazo (lo normal es que se desprenda después del nacimiento del bebé).

Esto genera dos graves problemas:

(1) Reduce peligrosamente la superficie de intercambio materno-fetal de manera que el bebé puede quedarse sin nutrientes ni oxigeno de forma inmediata; esto puede matar al bebé en cuestión de minutos y
(2) Hemorragia retroplacentaria que puede comprometer severamente la salud y vida de la madre y por ende comprometer aun más la precaria situación del bebé.

Afortunadamente esta es una condición infrecuente pero observada principalmente en mujeres con enfermedades crónicas, pacientes con Preclampsia, usuarias de cocaína y grandes fumadoras.

Prevención de trastornos placentarios:

Aunque algunas situaciones son impredecibles o con pocas opciones terapéuticas lo cierto es que la mayoría de los embarazos son normales y no habrá problemas placentarios en su evolución.

Recomendaciones:

• Control prenatal precoz,
• Dieta adecuada,
• Reportar y eliminar factores de riesgo manejables (cigarrillo, cocaína, conductas inseguras),
• Reportar y tratar adecuadamente enfermedades crónicas (Hipertensión, Diabetes),
• Reportar inmediatamente episodios de sangrado genital, dolor abdominal continuo o disminución de los movimientos fetales,
• Asistir a todos tus controles y seguir todas las indicaciones de tu obstetra.

La placenta le permite al feto parasitar a su madre para poder nutrirse, vivir, crecer y mantener su propio embarazo. El bebé no da a cambio nada a su madre desde un punto de vista beneficioso para ella, pero le permite entregarle, finalmente, el milagro de la vida…

Dr. Avilio Méndez Flores

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Depresión posparto

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Definición:

La Organización Mundial de la Salud ha reconocido la depresión como una de las primeras causas de enfermedad y discapacidad en el mundo, con un riesgo del 20% al 25% de presentarse a lo largo de la vida de la mujer, prácticamente el doble que el riesgo de presentarse en el hombre, que oscila entre el 7% y el 12%.

La diferencia radica en que a lo largo de la vida, la mujer sufre varios cambios en su organismo y en su ciclo reproductivo: durante la pubertad, el embarazo, el post-parto, y la menopausia; que combinados con la influencia de factores hereditarios y factores de estrés psicológico dan lugar a una mayor vulnerabilidad para estos padecimientos.

Estudios han demostrado que los hijos de madres con depresión son más propensos a sufrir retrasos en su desarrollo psicológico y motor, y es mas frecuente que en la infancia sean niños con comportamiento evasivo e inseguro.

En líneas generales la depresión posparto es sentirse la madre culpable de no poder desempeñar bien su papel.

Es una depresión de moderada a intensa después de que ha parido y se puede presentar poco después del parto o hasta un año más tarde. La mayor parte del tiempo ocurre en algún momento dentro de las primeras 4 semanas después del parto.

Se considera que entre el 20 y el 40 por ciento de las mujeres experimentan una reacción emocional fuerte pero transitoria después del parto. Sin embargo, en algunos casos los cambios que sufre la madre son más profundos, lo que lleva incluso a adoptar una actitud de rechazo frente a su hijo al no sentirse capaz de hacerse cargo de él.

El parto es un acontecimiento demasiado grande e importante en la vida de cualquier mujer. Una serie de cambios emocionales y físicos ocurren dentro de ella frente a la llegada de su nuevo hijo. La natural alegría de ser mamá se combina con sentimientos de inseguridad como temores, angustia, baja autoestima, ansiedad, tristeza, etcétera.

El problema se produce cuando estos cambios y sentimientos son más profundos y no se superan a los pocos días. Por eso la clave es estar atentos para poder pedir ayuda a tiempo.

Generalmente lo que se espera de una mujer que acaba de parir es que se sienta feliz y contenta. Pero, en muchos casos, después de unos pocos días del nacimiento, puede aparecer en ella una extraña melancolía, una tristeza, una sensación de insatisfacción y de vulnerabilidad que le puede asustar y alarmar. Esto es lo que los ingleses denominan “baby blues” o “maternity blues” (“blues” significa tristeza), que afecta a un gran número de mamás recientes.

Según algunas investigaciones, esta tristeza es común después del primer mes o mes y medio del nacimiento del bebé, mientras que, después del primer año, sufre depresión sólo una mujer de cada diez. Pero la depresión posparto es un estado de ánimo común y fisiológico, tomando en cuenta que: desde el embarazo, y después del parto, junto a sentimiento de alegría y felicidad, podrían darse momentos de malestar e infelicidad. Todo esto es normal.

A pesar de que no se habla demasiado sobre el tema, la depresión posparto está comenzando a ser nombrada cada vez con mayor asiduidad. Con la creciente atención que está ganando, el tema está siendo cada vez más conocido; cada vez son más las mujeres capaces de encontrar rápidamente ayuda para tratar su depresión. Afectando, como hemos dicho, a una de cada 10 mujeres, la depresión posparto puede ser tratada con medicamentos y con asesoramiento médico. Si no se la tratara a tiempo, podría seguir empeorando y podría llegar a durar más de un año. A pesar de que la misma es un tipo particular de depresión, la depresión posparto no es la misma cosa que la depresión que puede afectar tanto a hombres como a mujeres en igual medida.

A diferencia de la etapa melancólica, la cual surge dentro de los primeros días posteriores al nacimiento del bebé; la depresión posparto puede surgir en cualquier momento durante el transcurso del primer año después de haber parido. Las mujeres que recientemente hayan sufrido un aborto espontáneo o que hayan destetado a su bebé hace pocos días también podrían verse afectadas por depresión posparto.

Causas:

Casi todas las madres primerizas experimentan un periodo corto de depresión ligera siguiendo al parto (conocido como “baby blues”). Sin embargo, no se considera una depresión posparto a no ser que persista más de una semana o dos y sea muy severa. Los estudios han informado de que entre el 8% y el 20% de las mujeres tienen una depresión posparto diagnosticable en los tres primeros meses después del parto, y en un estudio, el 5% de ellas tenían pensamientos suicidas. Un estudio sugirió que los niveles fluctuantes de estrógenos y progesterona que acompañan al parto pueden jugar un papel importante en la depresión posparto como mínimo en las mujeres que son más sensibles a estos cambios. Las mujeres con episodios depresivos previos, las primerizas cuyos bebés tienen problemas médicos y las mujeres a las que les falta el apoyo social parecen tener un riesgo mayor de depresión posparto.

Depresión puerperal:

Más de la mitad de las mujeres pueden experimentar depresión durante un corto tiempo después del embarazo, manifestada con sentimientos de ansiedad, irritación, tristeza con llanto e inquietud que a menudo se conocen como “depresión puerperal”. Esto generalmente ocurre en las primeras semanas después del embarazo y desaparece pronto, sin necesidad de tratamiento.

Depresión posparto:

La depresión posparto es un trastorno más grave que afecta del 8 al 20% de las mujeres después del embarazo, especialmente durante las primeras 4 semanas, y es necesario buscar atención médica para tratarla.

La depresión post-parto puede tener causas hereditarias, por eso conviene estar alerta si existen antecedentes familiares de ella. Además, si una mujer presenta este tipo de enfermedad, existe una tendencia a que vuelva a ocurrir en partos posteriores.

La melancolía posparto se presenta, a menudo, sin ningún motivo o, por lo menos, sin un motivo aparente. Todo salió bien: tu bebé está sano, familiares y amigos se turnan para decirte lo guapo que es, y todos parecen emocionados y felices. Todos menos tú.

Porque en realidad, el motivo de esta tristeza no es sólo uno, sino que en ellas influyen un conjunto de factores. Los elementos que concurren son de naturaleza.

• Hormonal. Por una parte se trata de una manifestación de la tormenta desencadenada por el parto, mientras que otra tormenta, relacionada con la lactancia, se está preparando.
• Fisiológica. Es una reacción normal ante el cansancio tras el nacimiento de un bebé. También se ven perturbados los ritmos sueño-vigilia, y todas las costumbres anteriores al parto.
• Psicológica. Porque es normal que la madre se sienta estresada después de un acontecimiento tan importante y significativo y, además, porque nos lleva a hacer suposiciones relacionadas con el cuidado del pequeño y la lactancia. También es posible que no se siente la persona más apropiada para desarrollar una tarea tan importante.
• Por último existen los conflictos del nuevo papel de mamá, como estar en la casa mientras que hasta ahora pasaba ocho horas en la oficina (en el caso de que trabaje). También puede afectar el pensar que pronto volverá al trabajo, mientras que lo que realmente desea es permanecer al lado de tu bebé, y no soportas la idea de dejarlo con alguna otra persona.

La mayoría de los expertos creen que una disminución repentina en los niveles de estrógeno y de progesterona es la razón encubierta detrás de la depresión posparto. En el caso de las mujeres que no están embarazadas, la subida y la repentina caída de los niveles hormonales que ocurren cada mes son la causa por la cual muchas mujeres se sienten enojadizas y extremadamente sensibles en el momento anterior a experimentar sus períodos.

Durante el embarazo, los niveles hormonales suben constantemente durante nueve meses antes de caer abruptamente en picada luego de haber dado a luz al bebé. Los mismos continúan cayendo hasta volver a la normalidad, alcanzando a los niveles que poseía anteriores al embarazo. Como consecuencia de ello, muchas mujeres se sienten emocionalmente frágiles luego de haber dado a luz a sus bebés. Para algunas mujeres, este drástico cambio en los niveles hormonales traerá como consecuencia depresión posparto.

Algunos expertos también asocian la depresión posparto con los bajos niveles de la tiroides. Un análisis de sangre podrá determinar si éste sería el factor causante de depresión. Los medicamentos para tratar los problemas de la tiroides podrán ser usados para tratar la depresión.

Las mujeres que padecen depresión posparto deben ser analizadas dentro del contexto del sistema en el que interactúan. Deberían ser examinadas relacionándolas con respecto a su familia, su lugar de trabajo, la comunidad en la que viven, la sociedad y la cultura propia del lugar en el que habitan.

También se cree que los cambios que un bebé recién nacido provoca en la vida de sus mamás contribuyen a que la misma padezca depresión. La falta de sueño, la tensión emocional, los sentimientos abrumadores, el hecho de experimentar pérdida de identidad, y de sentir que ha perdido el control y la libertad de su vida podrían impactar negativamente en su estado anímico. Las mujeres que no cuentan con un fuerte grupo de apoyo social y emocional también son más vulnerables a padecer depresión posparto.

Sin embargo, nadie sabe exactamente qué causa la depresión posparto (DPP.) Los cambios hormonales en el cuerpo de una mujer pueden desencadenar estos síntomas. Durante el embarazo, la cantidad de dos hormonas femeninas en el cuerpo de la mujer, el estrógeno y la progesterona, se incrementa considerablemente. En las primeras 24 horas después del alumbramiento, la cantidad de estas hormonas desciende rápidamente y sigue cayendo hasta llegar al nivel que tenían antes de que la mujer se embarazara. Los estudiosos creen que estos cambios en los niveles de hormonas pueden producir depresión, tal como los pequeños cambios en la producción de hormonas pueden afectar los estados de ánimo de la mujer antes de tener su período menstrual.

La producción de la tiroides también puede disminuir bruscamente después de dar a luz. (La tiroides es una glándula pequeña en el cuello que ayuda a regular la manera en que su cuerpo usa y almacena la energía de los alimentos consumidos.) Los bajos niveles en la producción de la tiroides pueden causar síntomas similares a la depresión, como cambios en el estado de ánimo, fatiga, agitación, insomnio y ansiedad. Una sencilla prueba de la tiroides puede mostrar si esta condición está causando DPP en una mujer.

Otros factores que pueden contribuir a la DPP son:

Sentirse cansada después del parto, experimentar cambios en los hábitos de sueño y falta de descanso, los cuales a menudo evitan que la mujer recobre sus fuerzas por completo durante semanas. Esto sucede sobre todo si ella ha tenido un parto por cesárea.

Sentirse abrumada con un nuevo u otro bebé a quien cuidar, y dudar de su capacidad de ser buena madre.

Sentirse estresada a partir de los cambios en las rutinas del trabajo y del hogar. Algunas veces las mujeres piensan que tienen que ser perfectas o una “súper madre”, lo que no es realista y puede agregar estrés.

Tener una sensación de pérdida – pérdida de identidad (quién es usted, o era, antes de tener el bebé), pérdida del control, pérdida de una figura delgada y sentirse menos atractiva.

Tener menos tiempo libre y menos control sobre el tiempo. Tener que quedarse en casa durante períodos más largos de tiempo y tener menos tiempo para pasar con el padre del bebé.

Tengamos muy presente que lejos de ser causada por falta de voluntad o falta de interés de la madre la depresión post-parto es un padecimiento médico y es resultado de múltiples factores contribuyendo en su aparición: tanto de tipo orgánico como psicológico. Puede presentarse incluso a pesar de haber tenido un parto normal, un bebe sano y a pesar de todas las atenciones y el cariño de los familiares.

La depresión post-parto, también conocida como depresión post-natal, es una forma de depresión que ocurre en la madre luego del nacimiento de su hijo y se conoce desde hace siglos. Los síntomas con los que se presenta son similares a los de la depresión en otras etapas de la vida: ánimo triste, sentimientos de vacío, disminución del placer en las actividades y pasatiempos, un cambio marcado en el apetito y el sueño, falta de energía, sentimientos de poco valor o baja autoestima, sentimientos de culpa, disminución de la concentración y en casos más severos, pensamientos de muerte.

Además del sufrimiento de la madre, lamentablemente, la presencia de estos síntomas en un momento crítico para el recién nacido y para toda la familia tienen efectos adversos adicionales, como conflictos en la pareja, problemas en la interacción madre-hijo y consecuencias en el desarrollo y la conducta del niño. Los primeros años de vida representan un periodo crítico en su desarrollo. La conducta retraída, indiferente o incluso negativa de la madre con depresión parece afectar el vínculo madre-hijo, resultando en bebés más irritables, que vocalizan menos y hacen menores expresiones faciales.

Pero cabe aclarar que la falta de apoyo familiar y los problemas en la relación de pareja, aumentan al doble el riesgo de sufrir depresión en este periodo. Muchas madres aún sufren en silencio y evitan confesar su aflicción ya que normalmente se espera que el nacimiento de su hijo sea motivo de alegría y sienten culpa al no poder disfrutarlo como el resto de la familia, lo que ocasiona el peligro de que menos de la mitad de las madres con depresión puedan ser diagnosticadas.

Síntomas:

Luego del parto es normal que la mujer experimente cambios en su estado de ánimo. Del 60% al 80% de las mamás pueden adquirir una leve forma de depresión llamada tristeza posparto, que comienza a los pocos días de haber nacido el bebé, pero que no dura más de 2 semanas. En esta etapa la mujer puede sentirse sensible, ansiosa, irritable e incluso experimentar problemas para dormir. Con el transcurso de los días, y cuando ya haya descansado lo suficiente y se adapte al cuidado del bebé, la tristeza posparto desaparece. Sin embargo, si esta etapa se extiende más allá de las 2 semanas puede ser un indicio de depresión posparto. Alrededor de 20% de las mamás pueden experimentar este estado clínico de depresión que puede durar hasta un año.

Existen tres tipos de DPP que las mujeres pueden tener después de parir:

Los baby blues son padecidos por muchas mujeres en los días inmediatamente después de parir. Una nueva madre puede tener súbitos cambios en el estado de ánimo, como sentirse muy feliz y de repente sentirse muy triste. Tal vez llore sin una razón y se sienta impaciente, irritable, inquieta, ansiosa, sola y triste. Los baby blues pueden durar sólo unas horas o hasta 1 a 2 semanas después del parto. Los baby blues no siempre requieren de tratamiento. A menudo, ayuda hablar con otras madres.

La depresión posparto (DPP) puede suceder unos días o incluso meses después del parto. La DPP puede ocurrir después del nacimiento de cualquier hijo, no sólo del primero. Una mujer puede tener sentimientos similares a los que se experimentan con la condición baby blues – tristeza, desesperanza, ansiedad, irritabilidad – pero los siente con mucho más intensidad. La DPP a menudo evita que la mujer haga las cosas que necesita hacer diariamente. Cuando la capacidad de una mujer para realizar sus tareas resulta afectada, esto es una señal segura de que necesita cuidado médico de inmediato. Si no recibe tratamiento para su DPP, los síntomas pueden empeorar y durar hasta 1 año. Aunque la DPP es una condición seria, puede ser tratada con medicamentos y asesoramiento.

La psicosis posparto es una enfermedad mental muy seria que puede afectar a las nuevas madres. Esta enfermedad puede suceder rápidamente, con frecuencia dentro de los 3 meses después del alumbramiento. Las mujeres pueden perder el contacto con la realidad y a menudo tienen alucinaciones auditivas (escuchar cosas que no están sucediendo realmente, como oír hablar a una persona) e ilusiones (ver las cosas de manera distinta a la realidad.) Las alucinaciones visuales (ver cosas que no existen) son menos comunes. Otros síntomas incluyen insomnio (no poder dormir), sensación de nerviosismo (agitación) y enojo, así como sentimientos y comportamientos extraños. Las mujeres que padecen de psicosis posparto necesitan tratamiento de inmediato y casi siempre requieren de medicamentos. Algunas veces las mujeres tienen que ser internadas en un hospital ya que están en riesgo de hacerse daño a sí mismas o a otras personas.

El embarazo y nacimiento son grandes transiciones del ciclo vital que afectan a la mujer, al bebé y al resto de la familia. Es un periodo de adaptaciones, de cambios emocionales y psicológicos que afortunadamente en la mayoría de los casos se dan en medio de mucha ilusión y alegría. Sin embargo, aproximadamente el 15% de las mujeres experimentan un episodio depresivo en los 3 meses posteriores al parto. La mayoría de los síntomas son los mismos que en la depresión grave.

La depresión post-parto ocurre entre el tercer y el séptimo día después del parto -es decir, una vez que la mujer llega a la casa- y puede manifestarse incluso hasta 30 días después del nacimiento del niño.

No se sabe porqué se produce, pero algunos lo atribuyen a factores hormonales. Además influyen los cambios experimentados en el cuerpo (la inseguridad de cómo será considerada por su marido ahora que se siente gorda o con baja autoestima); los factores psicológicos previos que al momento del nacimiento se hacen más evidentes (personalidad frágil, problemas en su infancia como sobreprotección o falta de cariño) y la responsabilidad e inquietud de lo que significa ser madre (organización, falta de tiempo, volver a trabajar, ansiedad, etcétera).

La mujer presenta síntomas propios de un estado depresivo: desánimo, desinterés, falta de energía, tristeza, hipersensibilidad, vulnerabilidad, llanto por cualquier motivo. La madre incluso expresa ideas casi irracionales en cuanto a su incapacidad de hacerse cargo de su niño y, muchas veces delega sus responsabilidades con gran sentimiento de culpa.

Al sentir que su hijo la demanda, la mujer no puede responderle en la forma que quisiera, por eso lo evita encerrándose en un estado de angustia que puede durar meses.

Sin embargo, la solución no es obligarla o dejarla sola. Todo lo contrario. Los que la rodean deben estar muy atentos ya que son los únicos que se darán cuenta de lo que está pasando y podrán pedir ayuda médica a tiempo.

Hay trastornos parecidos en apariencia:

• La tristeza y la melancolía después del parto es un hecho normal. Se trata de una tristeza pasajera y que experimentan la mayoría de las mamás recientes.
• La depresión posparto es más rara y sus síntomas son más acentuados y, sobre todo, más prolongados. También se puede presentar muchas semanas después del parto.
Los signos de alarma de la depresión son:
• Presencia de pensamientos negativos, prolongados e intensos.
• Fuerte tendencia al aislamiento.
• Una significativa dificultad para concentrarse, etc.

Los signos y los síntomas típicos de la depresión posparto frecuentemente son similares a aquellos propios de la etapa melancólica. No obstante, las mujeres que padecen depresión posparto tienden a experimentar los síntomas más intensamente. Cuando su depresión comience a interferir en sus actividades diarias, usted debería darse cuenta de que los signos característicos de depresión son más graves que los de la etapa melancólica.

Síntomas de la depresión posparto incluyen:

 Sentirse inquieta o irritable.
 Sentirse deprimida, triste o llorar mucho.
 No tener energía.
 Tener dolores de cabeza, dolor en el pecho, palpitaciones (latidos rápidos del corazón y sentir que se brinca latidos), adormecimiento de las partes del cuerpo o hiperventilación (respiración rápida y superficial.)
 No poder dormir o estar muy cansada, o ambos.
 No poder comer y bajar de peso.
 Comer demasiado y aumentar de peso.
 Tener problemas para concentrarse, recordar o para tomar decisiones.
 Estar extremadamente preocupada por el bebé.
 No tener ningún interés en el bebé.
 Sentirse inútil y culpable.
 Tener miedo de lastimar al bebé o a usted misma.
 No sentir interés o placer por las actividades, incluyendo el sexo.
 Pensamientos de muerte o suicidio.

Una mujer puede sentirse ansiosa después del alumbramiento pero sin tener DPP. Ella puede tener lo que se conoce como ansiedad posparto o trastorno de pánico. Las señales de esta condición incluyen fuerte ansiedad y miedo, respiración rápida, latidos rápidos del corazón, bochornos calientes o fríos, dolor en el pecho y temblores o sensación de mareo.

Después del parto, pueden presentarse algunas molestias que favorecen el mal humor. Las más frecuentes son la incontinencia urinaria y fecal, y las relaciones sexuales dolorosas. Es muy importante que afronte estas molestias de manera inmediata, acudiendo al ginecólogo y evitando descuidarlas.

Predisposición:

La depresión posparto (DPP) afecta a mujeres de cualquier edad, nivel económico y raíces raciales o étnicas sin importar si la misma es madre primeriza o si ha dado a luz a su cuarto hijo/a.. Cualquier mujer embarazada que haya tenido un bebé en los últimos meses, haya perdido a su bebé o que recientemente haya destetado al bebé, puede desarrollar DPP. El número de hijos que tenga la mujer no cambia las posibilidades de desarrollar DPP. Las nuevas madres y las mujeres con más de un hijo tienen las mismas posibilidades de desarrollar DPP. Los estudios han demostrado que las mujeres que han tenido problemas de depresión tienen más riesgo de desarrollar DPP que las mujeres que no han tenido un historial de depresión.

Las mujeres que poseen antecedentes familiares o que hayan tenido una historia personal de depresión son un 30% más propensa a padecer depresión posparto. Las mujeres que hayan padecido depresión posparto en algún embarazo previo son de un 50 a un 80% más propensa a padecer este trastorno en embarazos futuros. Por otra parte, las mujeres que experimenten depresión durante el transcurso de su embarazo también corren mayores riesgos de desarrollar depresión posparto.

Los factores de riesgo para experimentar depresión posparto son:

 Tener menos de 20 años.
 Consumir alcohol, alucinógenos o fumar (éstos también son riesgos médicos serios para la salud del bebé).
 El embarazo no fue planeado o deseado o el sexo no era el deseado.
 Has tenido complicaciones obstétricas durante el embarazo, nacimiento o luego de parir.
 Tener un trastorno de ansiedad o del estado anímico antes o durante el embarazo, incluyendo depresión con un embarazo anterior.
 Padecer de síndrome premenstrual severo.
 Sufrir algún evento estresante durante el embarazo, incluyendo una enfermedad, muerte o enfermedad o pérdida de un ser querido, un parto difícil o de emergencia, parto prematuro o una enfermedad o anomalía del bebé.
 Tener un familiar cercano que haya experimentado depresión o ansiedad.
 Tener una mala relación con el esposo, el novio u otro ser querido en su vida o no está casada.
 Has tenido algún tipo de trauma durante la niñez, abuso o graves problemas con tu familia, los amigos o de otro ser querido.
 Tener problemas económicos (bajos ingresos, alquiler alto). Vivienda deficiente.
 Tener problemas laborales, mudanzas, etc.
 Anteriormente intentó suicidarse.
 Recibió poco apoyo de los padres en la infancia.

Igualmente se recuerda que estos factores de riesgo no siempre causan depresión posparto. Muchas mujeres que han experimentado muchos de estos factores no sufrieron de depresión luego del nacimiento.

Diagnóstico:

No existe un examen único para diagnosticar la depresión posparto. El médico puede solicitarle que llene un cuestionario en su visita al consultorio para buscar signos de depresión o riesgos para esta enfermedad.

Algunas veces, la depresión después del embarazo puede estar relacionada con otros trastornos médicos. El hipotiroidismo, por ejemplo, ocasiona síntomas como fatiga, irritabilidad y depresión. Las mujeres con depresión posparto deben hacerse un examen de sangre con el fin de verificar si hay bajos niveles de las hormonas tiroideas.

Tratamiento:

Su tratamiento oportuno puede lograr la mejoría de los síntomas y la reducción de consecuencias para la madre y el bebé. Investigaciones en los últimos años han demostrado eficacia en el tratamiento con medicamentos y algunos tipos de psicoterapia. No debemos confundir la depresión post-parto con el conocido baby blues o maternity blues. El baby blues es una condición transitoria que altera de forma leve el estado de ánimo y está causada por la disminución abrupta de una hormona llama progesterona al final del embarazo. Ocurre en más del 50% de las madres en las 48 a 72 horas posteriores al parto y se caracteriza por emotividad, llanto, sensibilidad, tristeza y ansiedad, sumados muchas veces a la falta de sueño y al agotamiento físico y mental luego de la labor de parto.

A diferencia de la depresión, no requiere tratamiento y los cambios suelen resolverse durante la primera semana.

El tratamiento para la depresión posparto a menudo incluye medicamentos, terapia o la combinación de ambos. Existen varios tipos de medicamentos antidepresivos que se les pueden administrar a las madres lactantes, incluyendo nortriptilina, paroxetina y sertralina.

Si usted está pensando en hacerse daño a sí misma o al bebé, busque ayuda médica de inmediato. Si se diagnostica depresión, usted puede necesitar un seguimiento minucioso durante al menos seis meses.

Expectativas (pronóstico):

Los medicamentos y la asesoría profesional con frecuencia son efectivos para reducir o eliminar los síntomas.

Cuando una mujer cae en una depresión post-parto, la familia muchas veces no sabe cómo reaccionar. Quisieran ayudarla, pero no encuentran la manera de hacerlo.

Algunas claves importantes son:

 Asumir que la mujer no está en condiciones de hacerse plenamente cargo de su guagua. No obligarla, ayudarla mucho en esas tareas y apoyarla lo más posible.
 Explicarle que lo que le está pasando es normal y tiene tratamiento.
 Entender que no es sólo una “pataleta” sino que se trata de una enfermedad.
 El apoyo del marido es fundamental: ser cariñoso, reafirmarle la unidad que existe entre ellos, mostrarle expresiones de afecto, realizar ciertas tareas del cuidado del niño. Además, es importante que el papá hable con el resto de los hijos para explicarle que la mamá está más vulnerable, cuidando de no exagerar las cosas.
 No dejar que la mujer se hunda en su propia depresión. Entusiasmarla en las tareas cotidianas hasta donde ella pueda hacerse cargo de su hijo. No evadirle toda su responsabilidad.
 Hacer una vida lo más normal posible sin dramatizar la situación.
 Pedir ayuda profesional a tiempo.

En general el tratamiento de la depresión post-parto tiene buenos resultados. Sin embargo, el buen pronóstico dependerá de la detección precoz del problema.

Si la mujer es tratada tarde, los sentimientos negativos se acrecientan y esto puede incluso quedar como secuela.

El tratamiento muchas veces es tanto psicológico como farmacológico, con medicamentos antidepresivos que ayudan a la mujer a salir más rápido de su depresión.

Es muy importante que exista alguien que oriente a la mujer para poder ayudarla ya que sola no se dará cuenta de su enfermedad porque se encontrará confundida y angustiada. Esa persona -que muchas veces es una de las abuelas del niño- debe estar al lado de la madre para poder reconocer el límite de hasta donde puede llegar sin forzarla.

Es importante saber que la depresión posparto (DPP) es tratable y que desaparecerá. El tipo de tratamiento dependerá de la severidad de la DPP. La DPP puede ser tratada con medicamentos (antidepresivos) y psicoterapia. Muchas veces se aconseja a las mujeres que asistan a un grupo de apoyo para hablar con otras mujeres que están pasando por la misma situación. Si una mujer está amamantando, necesita hablar con su proveedor de cuidado médico sobre el consumo de antidepresivos. Algunos de estos fármacos afectan la leche materna y no deberían usarse.

Prevención:

Si se produce DPP, hay cosas que pueden hacerse para salir de la crisis:
• Descansar bastante. Tratar de tomar una siesta cada vez que el bebé duerma.
• Dejar de presionarse tratando de hacer todo. ¡Hacer tanto como pueda y dejar el resto! Pedir ayuda con las tareas de la casa y la alimentación del bebé durante la noche.
• Hablar con el esposo, pareja, familia y amistades acerca de cómo se siente.
• No pasar mucho tiempo sola. Arreglarse y salir de casa – hacer diligencias o caminar un poco.
• Pasar un tiempo sola con el esposo o pareja.
• Hablar con su médico acerca de algún tratamiento. No tener miedo de expresar sus inquietudes. No todos los médicos pueden darse cuenta si usted padece de DPP. Pedir una referencia a un profesional de salud mental que se especialice en el tratamiento de la depresión.
• Hablar con otras madres para que pueda aprender de sus experiencias.
• Unirse a un grupo de apoyo para mujeres con DPP. Llamar a una línea directa o buscar información y servicios en su directorio telefónico.

Si luego de haberse intentado lo que se mencionó anteriormente continúan síntomas de depresión y ya han pasado más de 2 semanas en ese estado, se recomendamos ayuda profesional.

En el caso de que haya experimentado depresión posparto anteriormente es importante que te contactar durante el embarazo con los profesionales que le atendieron la última vez. Si fue medicada seguramente volverán a recetarte las drogas que le habían indicado inmediatamente después del nacimiento. Esto reduce considerablemente la posibilidad de volver a padecerla.

Algunas personas prefieren comenzar a tomar la medicación no bien aparecen los síntomas, sin embargo, de esta forma, va a ser más difícil de tratar.

La depresión posparto no tratada a tiempo puede ser peligrosa porque conduce a la mujer a la falta de cuidado de su bebé, rompe el vínculo natural y provoca un distanciamiento entre ambos. Si persiste, produce inseguridad en el niño y un deterioro en su adquisición de conocimientos y aptitudes.

Es realmente importante que las mujeres que padezcan depresión posparto busquen ayuda profesional sin perder tiempo. Si no se sometiera a los tratamientos apropiados, su depresión podría empeorar y durar hasta un año.
El hecho de tratar la depresión posparto usualmente es bastante sencillo y la mayor parte de las mujeres responden muy bien a los diferentes tipos de terapias.

El asesoramiento psicológico también es frecuentemente recomendado como un tratamiento eficaz; ya sea por sí mismo o en combinación con ciertos medicamentos.

Muchas mujeres también han descubierto que los grupos de apoyo son realmente muy eficaces. Estas reuniones regulares les permiten salir de sus hogares y hablar con otras mujeres que están pasando por su misma situación. También se ha descubierto que el hecho de tener una muy fuerte base de apoyo en su hogar, de hablar abiertamente con su pareja acerca de sus sentimientos y de salir de su hogar regularmente para poder socializar con amigas ayuda significativamente a las mujeres que padecen depresión posparto.

Las terapias no-tradicionales, como por ejemplo: el yoga y la acupresión podrían ayudarla a aliviar algunos de los síntomas de la depresión. El hecho de ejercitarse regularmente y de alimentarse sanamente, consumiendo una dieta balanceada también podría ayudarla a elevar su estado anímico y su sensación general de bienestar.

Si se deseara combatir su depresión posparto sin tener que consumir drogas de prescripción médica, debería considerar consumir suplementos botánicos junto a alguna otra terapia alternativa. Asegúrese de hablar con su doctor de cabecera antes de consumir cualquier clase de suplementos, particularmente si estuviera amamantando.

Escribir sobre su depresión no sólo será una especie de catarsis, sino que también podría llegar a ser algo inspiracional y útil para otras mujeres que estuvieran padeciendo depresión posparto.

Complicaciones:

Sin tratamiento, la depresión posparto puede durar meses o años y usted puede estar en riesgo de hacerse daño a sí misma o al bebé.
Las complicaciones potenciales a largo plazo son las mismas que en la depresión grave.

Prevención:

Lo primero que debe hacer la madre es serenarse y tratar de no pensar demasiado en los problemas o en el futuro del bebé. Sólo disfrutar de su hijo recién nacido y de su tiempo libre, tratando de limitar el vuelo de ideas y ocupándose también de si misma. Descansar y tratar de no sobre exigirse, cuando vea que no puede entonces pedir ayuda.

También es importante que hable mucho con su pareja sobre sus miedos e inquietudes, dejando en claro lo que le sucede y acompañándose lo más que puedan. Él podrá ayudarla y apoyarla siempre y cuando note que confía en él. Hacer planes juntos sobre el cuidado del bebé y charlar sobre quién es la persona indicada para ayudarle en la casa.

El hecho de tener un buen apoyo social por parte de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo puede ayudar a reducir la gravedad de la depresión posparto, pero puede no prevenirla.

Los cuestionarios de evaluación pueden ayudar a la detección temprana de la depresión o los riesgos de padecerla.

La madre debe reflexionar sobre la tendencia a sobrevalorarse y a seguir otros modelos de maternidad establecidos y que tienden a ser perfectos. Es importante que asuma que puede con este papel y que es capaz de hacerse cargo de su propio hijo, sin que tenga que reflejarse en modelos preestablecidos.

La pareja debe estar al tanto de estas reflexiones. Así, no se alarmará al enfrentarse a una posible depresión y podrá ser más paciente frente a los estados de ánimo que presente y se dará cuenta de que su papel no se limita a cambiar pañales de vez en cuando, sino que se le pide un compromiso físico y emocional muy importante.

La madre no debe subestimar la comparación con sus amigas y conocidas que hace poco han tenido un bebé. Esto es válido para que comprenda el compromiso físico que un nuevo nacimiento requiere. También para que conozca los estados de ánimo (incluidos los negativos) por los que puede pasar una mamá reciente, y que no te asustes cuando le llegue tu turno. Algunas de sus amigas que ya sean mamás le pueden compartir sus experiencias.

Debe organizar su tiempo para que cuentes con la ayuda necesaria para atender la casa y cuidar al niño, informarse sobre guarderías, disponibilidad de abuelos y familiares, y lugares cercanos al lugar de residencia en los que puedas dejar a tu bebé por un par de horas. Además de resolver algunos problemas prácticos, esta actividad servirá para redimensionar las expectativas que las mamás tienen hacia sí mismas. De esta manera, desde el principio, hará conciencia en el hecho de que como mamá necesita la ayuda de los demás y que no tiene por qué ser una supermamá, hiperactiva y sonriente a todas horas.

Si asiste a cursos de preparación para el parto, sería conveniente que intercambie números de teléfono. Después de parir, podrían intercambiar, a su vez, confidencias y opiniones con sus amigas que han tenido bebé hace poco. También para que descubra que las dudas y sentimientos pueden compartirse con otras mamás que vivan en la misma situación.

Dr. Avilio Méndez Flores

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