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Los virus

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Los virus poseen el privilegio de ser los responsables de las enfermedades humanas más antiguamente conocidas (la rabia y la poliomielitis) y de algunas de las enfermedades más recientemente descritas (el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH).

Constituyen un grupo completamente diferenciado dentro de los agentes infecciosos y las principales características que los distinguen de otros microorganismos son:

Su tamaño extraordinariamente pequeño, tan sólo observables por microscopía electrónica, lo que les permite atravesar filtros que otros microorganismos no pueden.

Son parásitos intracelulares estrictos, es decir, sólo son capaces de reproducirse dentro de otro ser vivo. Para su multiplicación dependen de la célula huésped, la cual les suministra no sólo las sustancias básicas sino, además, la energía y la mayoría de los sistemas enzimáticos necesarios para la síntesis de sus propios constituyentes.

Están compuestos por una parte formada por ácidos nucleicos que a su vez están envueltos en una capa de proteínas, denominada cubierta proteica o cápside. El conjunto del ácido nucleico y la cápside es la llamada nucleocápside del virus, y ésta, a su vez, puede hallarse recubierta por una envoltura o membrana lipoproteica de origen celular. Todos los virus, salvo los más complejos, se asocian con dos tipos de simetría geométrica de la cápside, helicoidal e icosaédrica.

La subdivisión principal de los virus se hace en función de sus ácidos nucleicos. Éstos son el soporte de la información genética, de la capacidad de replicación y, por tanto, del poder de infección. Un virus determinado puede contener ADN o ARN, pero nunca los dos, y ello nos permite dividir a los virus en dos grandes grupos: ribovirus, cuando contienen ARN, y desoxirribovirus, cuando contienen ADN.

Además, a medida que ha ido aumentando el conocimiento en la estructura y composición química de los virus se ha podido elaborar una clasificación basada en sus propiedades fisicoquímicas, de forma que hoy en día podemos agrupar a los virus de interés en patología humana en familias, cada una de las cuales incluyen diferentes géneros y especies.

Dr. Avilio Méndez Flores

La fiebre

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Es un síntoma común a muchos trastornos como enfermedades infecciosas, intoxicaciones, golpes de calor, etc.

Se mide por la elevación de la temperatura oral o axilar por encima de 37.5 ºC y la rectal por encima de 38 ºC. Generalmente es el signo más precoz y objetivo de una enfermedad infecciosa y por lo tanto debe poner en alerta a la persona que atiende al niño. La fiebre alta y persistente puede indicar la importancia y severidad de la enfermedad. En efecto, en presencia de cualquier infección la fiebre debe ser bienvenida porque significa que el organismo se está defendiendo. Es importante aprender a reconocer la fiebre y que medidas tomar, pero no intentar bajarla a toda costa sin buscar la causa. La fiebre puede ocasionar malestar, dolor de cabeza, poco apetito y dificultad para digerir alimentos.

Para aliviar estos síntomas se puede recurrir a los medicamentos que al mismo tiempo sirven para controlar la temperatura, pero debe cuidarse su dosificación.
Un niño que tiene fiebre usualmente mostrará signos de estar enfermo. Tome la temperatura si usted ve 1 o más de los siguientes síntomas: Piel seca o caliente al tocarla. Sudoración excesiva. Somnolencia (sueño constante durante el día). Síntomas de respiración inusual o resfriado. Dolor de oídos. Vómitos. Poco apetito. Cuando un niño usualmente activo, deja de moverse y jugar.

La mayoría de las causas son de origen viral o bacteriano. La dentición probablemente pueda ser una causa no significativa de fiebre, y no debe pensarse que sea la única causa. En general, la fiebre alta no es lo único importante, también cuenta el estado general y la actitud del niño.

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En el manejo de la fiebre en niños se le deben ofrecer líquidos fríos que reemplacen los que él pierda a causa de la sudoración o de la diarrea. Esto puede ayudar a reducir la temperatura corporal.

Manténgalo lo más fresco que pueda, colocándole la menor vestimenta posible. El arroparlo puede aumentar la fiebre.

Bañarlo con una esponja y agua tibia por un lapso de 20 a 30 minutos, puede ser útil para reducir la fiebre.

En niños la mayoría de los procesos febriles son debidos a virus, los cuales evolucionan, casi siempre, con un retorno a una aparente normalidad en las pausas que transcurren sin fiebre, no siendo así cuando la causa es bacteriana.

Dr. Avilio Méndez Flores

Virus del Nilo Occidental

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Definición:

Es una enfermedad viral transmitida por zancudos. La afección puede ir de forma muy leve a severa, incluso producir encefalitis.El virus del Nilo Occidental se identificó por primera vez en 1937 en Uganda al este de África.

El virus del Nilo Occidental es un tipo de virus conocido como flavivirus. Los investigadores creen que se disemina cuando un zancudo pica a un ave infectada y luego inocula a una persona.

El primer registro epidémico, sucedió en Israel en 1950-1954 y en 1957. En Egipto y en Francia, la enfermedad del virus del Nilo se registró en caballos por primera ocasión a principios de los años 60. La epidemia más grande y desastrosa que se haya registrado, aconteció al sur de África en 1974, donde se reportaron más de 3,000 casos clínicos.

El inicio del brote más grande que se conoce en Europa fue en la década de los años 90, precisamente en Rumania en el año de 1996, en donde se reportaron 500 casos clínicos, con una tasa de mortandad de aproximadamente el 10%. A fines de octubre de 1999, el virus del Nilo Occidental se identificó como resultado de un brote de encefalitis en el estado de New York. Esta fue la primera vez que se registraron los casos como virus del Nilo en Estados Unidos. La infección se manifestó como una encefalitis en humanos y caballos y ha sido considerada por la comunidad científica como un importante evento en la historia evolutiva del virus.

La presencia del virus del Nilo en Cumaná (Venezuela) fue detectada por investigadores de la Universidad de Carabobo.

Se detectó en la laguna de Patos de Cumaná, en el estado Sucre, pero no se descarta que ya pulule o se traslade pronto a otras regiones del país. Es que, literalmente, el virus del Nilo Occidental viaja con el zancudo culícido del género Mansonia venezuelensis, su agente transmisor.

Etiología:

Los zancudos transportan las mayores cantidades del virus a principios del otoño, por lo que hay una máxima incidencia de la enfermedad a finales de agosto y principios de septiembre. El riesgo de padecerla disminuye entonces a medida que el clima se vuelve más frío y los zancudos comienzan a extinguirse.

Aunque muchas personas son picadas por los mosquitos portadores del virus del Nilo Occidental, la mayoría no saben que han estado expuestas. Pocas personas desarrollan formas severas de la enfermedad e incluso ni siquiera notan en absoluto ningún síntoma.

El virus del Nilo Occidental o del Oeste del Nilo esta dado por un virus de la familia Flaviviridae. Este fue aislado en principio en una mujer en estado febril del Distrito de Uganda al Oeste del Nilo, en 1937. Los agentes ambientales como, las inundaciones, las lluvias intensas y las altas temperaturas contribuyen al incremento de las poblaciones de zancudos vectores lo que conlleva como resultado el inicio de los brotes.

Cabe mencionar que el zancudo culex pone sus huevos en aguas estancadas alrededor de las casas y de hecho pueden desarrollarse en cualquier agua estancada por más de cuatro días. Así mismo los zancudos culex son más activos entre el crepúsculo y la aurora cuando el aire está más calmado.

Sin embargo, es posible que estén presentes en cualquier momento del día. El Virus del Nilo Occidental se contrae a través de picaduras de zancudos que se han expuesto al virus por haberse alimentado a través de aves infectadas (principalmente cuervos). La transmisión se produce durante la picadura, aún cuando en estos momentos, la efectividad en su transmisión es bastante baja. El virus no se transmite de persona a persona, ya que el humano es su huésped final y nunca se han dado casos de transmisión directa de las aves a los seres humanos.

El agente transmisor fundamentalmente es el zancudo ornitofílico Culex que se infecta al alimentarse de sangre procedente de un portador infectado, ya sean las aves o el hombre (solo los zancudos hembras pican para conseguir alimento de sangre para sus huevos en cría). El mismo no se contamina con el virus pero puede infectar a su próxima fuente de alimentación. Estos insectos constituyen la línea primaria para la propagación local y por lo general la fuente de los brotes, pero es el ser humano el que incubando el virus lo puede transportar a otras zonas distantes donde al ser picado por un zancudo de esa zona diseminará la infección. Hasta la fecha no existen evidencias de que una persona se infecte del virus debido a la manipulación de aves vivas o muertas. Sin embargo, es recomendable evitar el contacto con éstas u otros animales muertos cuando no se usen guantes o algún otro medio de protección. El virus del Nilo o del Oeste del Nilo, ha surgido nuevamente en los últimos años en algunas de las zonas templadas en Europa, Norteamérica, y se teme que también ahora en México, representando una amenaza a la salud pública, la salud equina y la salud de las aves. Hasta el día de hoy, la manifestación más grave de la infección por este virus, es una encefalitis por lo general, letal en humanos y en caballos, así como también en ciertas aves, tanto domésticas, como salvajes. La reaparición del virus Occidental o del Oeste del Nilo en Estados Unidos, constituye un problema que preocupa considerablemente, debido a que este podría propagarse y radicarse en toda América Central y Sudamérica, como resultado de la fuerte migración de aves infectadas.

Durante la epidemia del Virus del Nilo Occidental en los Estados Unidos de América en el año 2002, unas pocas personas contrajeron el virus a través de transfusiones de sangre y trasplantes de órganos. No obstante, el riesgo de contraer el virus de este modo es bajo.

Los médicos no están seguros si el Virus del Nilo Occidental puede transmitirse de una mujer embarazada a su bebé o de una madre que está lactando a su bebé.

Factores de riesgo:

Los posibles factores de riesgo para el desarrollo de un tipo más severo de la enfermedad incluyen los siguientes:

• Afecciones que debiliten el sistema inmunitario, tales como VIH, trasplante de órganos y quimioterapia reciente
• Edad avanzada
• Embarazo

El virus del Nilo Occidental también se puede diseminar por medio de las transfusiones de sangre y trasplante de órganos. Es posible también que una madre infectada le transmita el virus a su hijo por medio de la leche materna.

Las personas con alto riesgo para la infección aguda y de morir son los ancianos, los niños y aquellos con un sistema inmunológico bajo o comprometido como los pacientes de VIH o los que reciben quimioterapia.

La gente con 50 años o mayor, y la gente con sistemas inmunes debilitados tienen mayor riesgo de enfermar de gravedad por causa del Virus del Nilo Occidental. Menos que el 1 % de la gente que se infecta se enferma de gravedad.

La gente que vive en lugares donde el Virus del Nilo Occidental se ha encontrado en humanos, pájaros, caballos o mosquitos tiene riesgo de ser infectados. Sin embargo, incluso en las áreas donde el virus ha sido reportado, es bastante remota la posibilidad de que una persona se enferme por causa de una picadura de zancudo.

Síntomas:

El período de incubación es de 2 a 15 días y el período sintomático es de 3 a 6 días.

La enfermedad en el humano es usualmente asintomática (no presenta ningún síntoma) o seudogripal leve que a menudo se conoce como fiebre del Nilo Occidental; mientras que las formas más severas de la enfermedad, que son potencialmente mortales, pueden recibir la denominación de encefalitis o meningitis del Nilo Occidental, dependiendo de qué parte del cuerpo esté afectada.

La enfermedad leve, generalmente llamada fiebre del Nilo Occidental, presenta algunos o todos los síntomas siguientes:

Fiebre de moderada a alta, fatiga, conjuntivitis, náuseas, dolor abdominal y toráxico, cefalea, diarreas, amigdalitis severa y complicaciones respiratorias. En la mitad de los casos aproximadamente ocurre una erupción roseolar que se extiende del tronco a las extremidades y la cabeza. En algunos pacientes la infección resulta severa y letal.

En los casos de enfermedad más severa, se pueden presentar también los
siguientes síntomas y se requiere atención inmediata.

• Confusión o cambio en la lucidez mental
• Pérdida del conocimiento
• Debilidad muscular
• Rigidez en el cuello

Aproximadamente el 15% de las infecciones de carácter agudo por Virus del Oeste del Nilo llevan al paciente a la muerte o a un daño neurológico permanente. Muchos se recuperan completamente y no ven en esta enfermedad un gran peligro para la salud. La muerte ocurre típicamente entre el 3 – 15% de los casos, sin embargo, el promedio de epidemia hacia este punto indica una tasa de mortalidad exactamente por encima del 10%.

Complicaciones:

Las complicaciones a causa de la infección leve por el virus del Nilo Occidental son extremadamente raras.
Las complicaciones a causa de la infección severa por este virus abarcan:

• Daño cerebral permanente
• Debilidad muscular permanente (algunas veces similar a la polio)
• Muerte

Diagnóstico:

Los signos de la infección por el virus del Nilo Occidental son similares a los de otras infecciones virales. Puede no haber hallazgos específicos en un examen físico para diagnosticar la infección por dicho virus.

La debilidad muscular con otros síntomas conexos son signos de la presencia de la infección por este virus.

La forma más precisa de diagnosticar esta infección es con un examen de serología, en el cual se examina una muestra de sangre o líquido cefalorraquídeo para buscar anticuerpos contra el virus.

En raras ocasiones, se puede enviar una muestra de sangre o de LCR a un laboratorio con el fin de realizar un cultivo para evaluar la presencia del virus del Nilo Occidental.

Para obtener un resultado correcto de la presencia del virus en los seres humanos se requieren pruebas de diagnóstico especializadas y la disponibilidad de laboratorios que puedan proveer el soporte de laboratorio mínimo. Los laboratorios de salud estatal, veterinaria y de referencia, deben contar con locales de bioseguridad a nivel 3 con la capacidad para conducir exámenes que identifiquen anticuerpos de flavivirus específicos.

Con el propósito de proporcionar los exámenes iniciales en muestras tanto en animales como en humanos es conveniente establecer las pruebas de inmunoensayos vinculadas a los anticuerpos IgM y IgG (ELISA). Es conveniente que se desarrollen y hagan disponibles en los laboratorios locales la captura de antígenos ELISA para detectar el Virus del Oeste del Nilo y otros arbovirus en pools de zancudos. Un aspecto muy importante es que los laboratorios de referencia y de salud pública deben emplear inmunohistoquímica para detectar el virus en tejidos de autopsia.

Tratamiento:

No existe tratamiento específico para la infección por el Virus del Nilo Occidental. Las personas que experimentan síntomas leves usualmente mejoran sin ningún medicamento después de unos pocos días. Las personas con enfermedad grave pueden ser hospitalizadas y les pueden administrar líquidos intravenosos. Pueden requerir estar conectados a una máquina llamada respirador para ayudarles a respirar. Sus médicos también tratarán de impedir que ellos desarrollen otras infecciones como por ejemplo neumonía.

Actualmente no han sido desarrollados antivirales eficaces y no se cuenta con una vacuna comercialmente disponible contra la entidad.

Las investigaciones en estudios clínicos están encaminadas a determinar si la ribavirina, un medicamento antiviral utilizado para tratar la hepatitis C, puede ser de utilidad.

Pronóstico:

En general, el pronóstico probable de una infección leve por el virus del Nilo Occidental es excelente.

El pronóstico es más incierto para los pacientes con casos graves de la infección. La encefalitis o la meningitis del Nilo Occidental pueden llevar a daño cerebral y a la muerte y aproximadamente el 10% de los pacientes con inflamación cerebral no sobrevive.

Prevención y Vigilancia:

Las estrategias de control incluyen la vigilancia y el estudio de los zancudos, la fumigación aérea y en tierra. Estas tácticas reducen y controlan a estos transmisores y constituyen la mejor acción cuando tienen lugar cambios alterables en el ambiente como, las temporadas de lluvias, las inundaciones y el incremento inusual de las temperaturas, situación que contribuye rápidamente al incremento de las poblaciones de transmisores del virus. Una forma efectiva y económica para controlar a los zancudos es mediante la reducción de las fuentes de larvas a través de programas de control y disminución local que monitoreen poblaciones de zancudos e inicien controles después de ocurrida la transmisión de la enfermedad. Estos programas también pueden emplearse como la primera línea de la respuesta de emergencia para contrarrestar la enfermedad si ésta ha sido detectada en humanos o animales domésticos. En principio es conveniente permanecer al amanecer, la caída de la tarde y al anochecer en lugares bajo techo y en donde no penetren fácilmente los insectos, pues estos son los horarios típicos de alimentación de los zancudos. Si es necesario salir, debe cubrirse la piel completamente tanto como sea posible y las áreas del cuerpo que queden expuestas deben ser tratadas con repelente contra insectos. Como una precaución extra se deben fumigar con repelente las ropas, ya que los zancudos pueden picar a través de éstas. Debemos señalar que las áreas de alto riesgo son aquellas con clima templado, en las cuales las poblaciones de zancudos pueden proliferar, así como aquellas zonas cercanas a donde se depositan chatarras u objetos inservibles, lugares propicios para la acumulación de agua.

Es necesario insistir que la mejor manera de prevenir la infección por el Virus del Nilo Occidental es disminuir el número de zancudos alrededor de su casa y de su barrio. La siguiente lista muestra unas pocas cosas que usted puede hacer: Deshágase de agua estacada en baños para pájaros, estanques, materas, albercas (piscinas) plásticas, neumáticos viejos y demás lugares donde los mosquitos podrían reproducirse. Los almacenes que venden productos para el jardín tienen productos para impedir que los zancudos se reproduzcan en estanques pequeños. Repare cualquier hendidura en las mallas de las ventanas, porches y patios. Manténgase adentro durante el amanecer, el atardecer y en las primeras horas de la noche. Si sale afuera durante estas horas, use zapatos y medias, pantalones largos y camisa de manga larga. Usar prendas de vestir que le queden holgadas y de color claro es lo mejor. Si sale al aire libre, use un repelente para insectos que contenga DEET. Aplíqueselo de acuerdo con las instrucciones en el rótulo. Hable con su médico antes de usar repelente para insectos en su hijo. Su médico le puede dar más información acerca de qué tipo y potencia de repelente debe usar.

Uso del DEET :

El DEET es un producto químico N-Ndiethyl-m-toluamide y es un repelente que puede reducir el riesgo de las picaduras del zancudo. Este producto deberá de ser usado con precaución:

– Manténgalos fuera del alcance de los niños.
– No aplique directamente el DEET a los niños, primeramente aplíquelo en sus manos y después póngaselo al niño.
– Al aplicar DEET, evite la cara y las manos del niño.
– Evite el uso prolongado y excesivo del DEET.
– Aplíquelo solamente en la piel expuesta.

Dr. Avilio Méndez Flores

Fiebre amarilla

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Sinónimos:

Mal de Siam, Enfermedad de Barbados, Vómito Negro o Plaga americana.

Definición:

Es una enfermedad viral transmisible, prevenible y curable. Esta enfermedad es causada por el virus de la fiebre amarilla, del género Flavivirus y es transmitida por el zancudo Aedes aegypti y por zancudos selváticos del género Haemagogus.

La fiebre amarilla, conocida también como mal de Siam o fiebre de Barbados, es una enfermedad infecciosa aguda, de rápida evolución, que se transmite por la picadura de zancudos. Su gravedad puede ser muy variable. Independientemente de su intensidad, una vez padecida se adquiere la inmunidad de por vida.

Se manifiesta generalmente en brotes epidémicos de alta mortalidad en las regiones de África, América Central y del Sur.

Los más afectados por la fiebre amarilla son los humanos y los monos.
El virus, que pertenece a la familia de los Flaviviridae, y del género Flavivirus amaril. es una causa importante de enfermedad hemorrágica en muchos países de África y Sudamérica, a pesar de la existencia de una vacuna efectiva. Lo amarillo de la enfermedad se refiere a los signos de ictericia que afectan a algunos pacientes por daño hepático severo

Historia:

La fiebre amarilla ha sido fuente de epidemias devastadoras en el pasado. Soldados franceses fueron atacados por fiebre amarilla durante la Revolución Haitiana de 1802, en donde más de la mitad de la milicia murió a causa de la enfermedad. Cada nuevo brote era seguido por miles de muertes en las localidades del hemisferio occidental, hasta que las investigaciones, incluyendo aquellas con voluntarios humanos (algunos de los cuales fallecieron), conllevó al entendimiento del modo de transmisión a los humanos (incriminando a los zancudos) y el desarrollo de una vacuna, junto con otros esfuerzos preventivos al comienzo del siglo 20.

A pesar de las exitosas investigaciones del médico cubano Carlos Finlay y el médico estadounidense Walter Reed, y muchos otros en los últimos 100 años, varias naciones en desarrollo del África y Sudamérica, continúan en gran riesgo. Actualmente, la Organización Mundial de la Salud estima que la fiebre amarilla causa más de 200.000 enfermos y unas 30.000 muertes cada año en poblaciones no-vacunadas.

Antecedentes históricos en Venezuela:

Se cree que en Venezuela antes de la llegada de “los Barcos Negreros”, con los primeros esclavos de África, no existía esta enfermedad, ya que en los Anuarios de las Indias, que mantenían los frailes, no se encuentra ningún escrito o reseña sobre la misma, y posteriormente a la introducción de los esclavos negros a América, comienzan a encontrarse anotaciones sobre: “una grave enfermedad que producía “Vómito Negro” y la muerte a los pobladores.

Agente: un virus y con un solo representante:

La enfermedad es producida por el virus de fiebre amarilla, ARN, perteneciente a la familia Flaviviridae. Es un virus pequeño de 40 a 60 nm, con envoltura, capaz de replicarse en el citoplasma de las células infectadas. Existe sólo un serotipo que es antigénicamente conservado el flavivirus amaril

Cualquier persona puede contraer la fiebre amarilla, pero las personas de mayor edad presentan un riesgo mayor de infección severa. Si una persona es picada por un zancudo infectado, los síntomas generalmente se desarrollan entre 3 y 6 días más tarde.

Reservorios:

En las zonas urbanas, los seres humanos y el zancudo Aedes aegypti. En las selváticas, otros vertebrados en su mayor parte monos y tal vez los marsupiales y el zancudo hemagogus.

Huéspedes:

Humanos y Primates (Araguatos).

Existen tres formas diferentes de transmisión:

Silvestre o esporádica: Se da en los bosques tropicales. Se da por la picadura de un zancudo portador. Suele ser poco frecuente.

Intermedia: Típica de las sabanas húmedas o semihúmedas de África. Produce varios casos de manera simultánea y en poblaciones separadas. Causa pocas muertes, pero si no se controla puede generara la epidemia de fiebre amarilla urbana, la más grave.

Urbana o epidémica: El zancudo Aedes aegypti actúa como agente transmisor entre las personas en zonas de alta densidad de población, generando la epidemia.

Ciclo de transmisión selvático:

El ciclo primario de transmisión (selvático) involucra primates y al vector, un zancudo del género Haemagogus en América del Sur y Aedes africanus en África. Las personas que concurren a las zonas selváticas son las que se exponen al riesgo de adquirir la enfermedad especialmente hombres jóvenes que por su actividad laboral, agricultura o deforestación, tienen mayor probabilidad de enfermar.

Ciclo de transmisión urbano:

El ciclo de transmisión urbano involucra a seres humanos y al vector A. aegypti, que crece en acumulaciones de agua dulce y limpia. Prolifera preferentemente durante la estación de las lluvias en las zonas tropicales debido al empozamiento de las aguas. En los años recientes este zancudo ha reinvadido América del Sur, desde donde prácticamente había sido erradicado, con reaparición de casos selváticos e incrementando el riesgo de la aparición nuevamente de fiebre amarilla en las zonas urbanas.

La hembra del zancudo se infecta al alimentarse de una persona virémica. Generalmente lo hace en las primeras horas del día o últimas de la tarde y de esta forma transmite el virus en sus sucesivas picadas.

El zancudo Aedes aegypti es el vector tanto del virus del dengue como del virus de la fiebre amarilla

Por ahora, la única forma de enfrentar el problema es controlar el vector y para eso se necesita educar y sensibilizar a la población médica, pero sobre todo a la población en general, porque es un zancudo que vive cerca o dentro de las casas (prácticamente “uno más de la familia”). Entonces, si se encuentra un zancudo, se debe buscar la fuente, el pozo de agua en la que están los huevos y eliminarla. Esa es la única manera.


Focos de fiebre amarilla en Venezuela:

En Venezuela, la Fiebre Amarilla se ha presentado en tres focos, Selvas de San Camilo en el estado Apure, sin actividad desde 1973, no obstante en Diciembre de 1995 el sistema de vigilancia epidemiológica notificó la muerte de un paciente procedente de Saravena, Colombia. Foco Sur del Lago de Maracaibo, sin actividad desde 1980 y el de Guayana, tras un período silente desde 1980, presentó un brote en la región de Parima del estado Amazonas en 1998 y un caso en la región de Canaima en el estado Bolívar en el año 1999. Ultimo caso de Fiebre Amarilla Urbana: en el año de 1918 en la Ciudad de Coro estado Falcón.

Es transmitida por la picadura del zancudo del género Aedes, especialmente Aedes aegypti, Además, Haemagogus y Sabethes, que se encuentran generalmente a menos de 1.300 metros sobre el nivel del mar, pero Aedes han sido hallados ocasionalmente hasta cotas de los 2.200 metros de altura, en las zonas tropicales de América y África. En la fiebre amarilla de transmisión urbana hay que recordar que el Aedes aegypti abunda en zonas húmedas alrededor del agua estancada, y sólo pica durante el día (al amanecer o al anochecer).

Epidemiología:

La fiebre amarilla solo ocurre en África, Sudamérica y Centroamérica y el Caribe. La mayoría de los brotes en Sudamérica ocurren entre personas que trabajan en las selvas tropicales lluviosas, convirtiéndose por ello, en esas localidades, en una enfermedad ocupacional.

Por eso, y debido al aumento de los viajes internacionales en los últimos años, las autoridades de Epidemiología, deben disponer las siguientes medidas:

• Reforzar la vigilancia de la enfermedad alertando a los médicos acerca de las características de ésta para su diagnóstico y notificación oportunos.
• Indicar la vacunación contra la Fiebre Amarilla a quienes visiten las zonas de riesgo.
• Solicitar el aumento del número de puestos de vacunación internacionales a lo largo de cada país en aquellos lugares fronterizos de mayor riesgo, siguiendo la reglamentación de certificación internacional, de acuerdo a lo dispuesto en el Reglamento Sanitario Internacional.

La fiebre amarilla es considerada como enfermedad de notificación obligatoria. Los países latinoamericanos que reportan un mayor número de casos son Bolivia, Brasil, Colombia Ecuador, Perú y Venezuela, notificándose desde 1985 3.012 casos con 1.807 muertes. Perú experimentó en 1995 el brote más grande de los últimos 40 años con 499 casos y 192 muertes.

La OMS ha demostrado por estudios epidemiológicos que existe una gran sub-notificación de los casos estimándose por ajuste alrededor de 200.000 nuevos casos por año, la mayoría de ellos en el África Sub-Sahariana.

La enfermedad puede permanecer localmente desconocida en humanos por extensos períodos y súbitamente brotar en un modo epidémico. En Centroamérica y Trinidad, tales epidemias se han debido a la forma de la enfermedad (fiebre amarilla selvática), que permanece viva en la población de monos aulladores y transmitido por el zancudo Haemagogus, el cual vive precisamente en las selvas lluviosas. El virus pasa a los humanos cuando las altas selvas son taladas. Los obreros forestales pueden entonces transmitir la enfermedad a otros por medio de las especies de zancudo Aedes, que viven en las altitudes más bajas, iniciando así una epidemia.

En resumen, esta enfermedad es transmitida por picaduras de zancudos. En la modalidad urbana de la enfermedad está implicado el Aedes aegypti y en su modalidad selvática el género Haemagogus. El ciclo enzoótico se mantiene entre araguato-zancudo-araguato, siendo el hombre huésped accidental, al infectarse cuando invade áreas de riesgo sin la protección adecuada (vacunación).

Fisiopatología:

El Aedes hembra infectado puede inocular durante su alimentación aproximadamente 1.000 partículas virales en el tejido subcutáneo. La replicación viral se inicia en el sitio de la inoculación y se disemina a través de vasos linfáticos a ganglios regionales.. Por vía linfática el virus alcanza a otros órganos, incluidos bazo e hígado, donde se replica intensamente produciéndose la viremia o presencia de virus en la sangre- y con ella, la siembra a otros tejidos y el inicio de los síntomas.

La fase virémica ocurre entre los días 3 y 6 de iniciada la sintomatología. Durante este período los zancudos pueden infectarse mientras se alimentan.

Síntomas:

Durante la incubación, que dura entre tres y seis días, el virus permanece inactivo.

La primera fase, que dura entre tres y cuatro días, se caracteriza por fiebre, escalofríos, dolores musculares, cefaleas, pérdida de apetito, náuseas, vómitos y la presencia de frecuencia cardiaca normal en presencia de fiebre elevada. Pasado este periodo el paciente mejora y los síntomas desaparecen.

Aproximadamente el 15 por ciento de los enfermos desarrolla la fase tóxica, en la que la mayoría de los órganos fallan. Esta fase se caracteriza por la reaparición de los síntomas: fiebre, ictericia (tinte amarillo de piel y mucosas), dolor abdominal, vómitos, hemorragias nasales, conjuntivales y gástricas. La presencia de la albúmina en la sangre (albuminuria) indica que los riñones comienzan a fallar, hasta que se produce un fracaso renal completo con la no emisión de orina (anuria).

Esto provoca la muerte en unos diez o catorce días en la mitad de los pacientes que entran en esta fase. El resto se recupera sin secuelas.

En líneas generales, se caracteriza por fiebres altas, dolor de cabeza, dolor de cuerpo, ictericia marcada en plantas de manos y pies (uñas), hemorragias digestivas (vómito negro), de color borra de café, y en algunos casos la muerte (alta letalidad). Está tipificada como una patología icterohemorrágica.

La duración de la enfermedad en caso de curación es de una a dos semanas. Tras el período de incubación cabe distinguir dos formas clínicas: la leve y la grave o clásica, registrándose también formas de gravedad intermedia.
• Forma leve. Es poco característica y sólo se sospecha en zonas endémicas y especialmente durante las epidemias. Comienza bruscamente con fiebre elevada, escalofríos y cefalea. Pueden existir, además, mialgias, náuseas, vómitos y albuminuria. Suele durar de 1 a 3 días y curar sin complicaciones.
• Forma grave o clásica. Tras un período inicial similar al anterior, en el que pueden existir además epistaxis y gingivorragia, se produce un descenso febril (remisión). A continuación reaparece la fiebre, se instaura ictericia (100% de los casos) y puede aparecer insuficiencia hepática o renal con proteinuria (90%) y agravamiento de las manifestaciones hemorrágicas, con epistaxis abundantes, gingivorragia, punteado hemorrágico en el paladar blando y hematemesis de sangre negra y coagulada (vómito negro) (20% de casos). Un signo clínico clásico es la existencia de bradicardia relativa a pesar de la fiebre elevada Al inicio existe leucopenia con neutropenia. Los restantes parámetros bioquímicos traducen sólo la existencia de fallo orgánico único o múltiple (generalmente hepático o renal) y deshidratación (alteraciones iónicas y del equilibrio acidobásico).

La fiebre amarilla tiene tres etapas:

• Etapa temprana: son frecuentes el dolor de cabeza, los dolores musculares, la fiebre, la pérdida del apetito, el vómito y la ictericia. Después de aproximadamente 3 a 4 días, a menudo los síntomas desaparecen brevemente (remisión).
• Período de remisión: después de 3 a 4 días, la fiebre y otros síntomas desaparecen. La mayoría de las personas se recupera en esta etapa, pero otros pueden progresar a la tercera etapa que es la más peligrosa (etapa de intoxicación) dentro de las siguientes 24 horas.
• Período de intoxicación: se presenta disfunción multiorgánica, lo cual abarca insuficiencia hepática y renal, trastornos hemorrágicos, disfunción cerebral que comprende delirio, convulsiones, coma, shock, y la muerte.

Si la persona presenta síntomas de fiebre amarilla, debe comunicárselo al médico en caso de haber viajado a zonas donde se sabe que prolifera la enfermedad. El diagnóstico se puede confirmar por medio de exámenes de sangre.

La fiebre amarilla grave se caracteriza por insuficiencia hepática, falla renal, coagulopatía y shock. Los pacientes que fallecen presentan edema cerebral
El espectro clínico abarca desde la infección subclínica, la fiebre no específica sin ictericia o coloración amarilla de la piel y hasta la forma grave con riesgo letal.

Luego de que un individuo es picado por un zancudo infectado, y después de un período de incubación de 3 a 6 días, la mayoría de las personas desarrollan la forma leve, caracterizada por fiebre, malestar, cefalea, fotofobia, dolor lumbosacro y de extremidades inferiores, mialgias, anorexia, náuseas, vómitos y mareos.

• La duración de este cuadro es de 1 a 3 días.
• De los enfermos: 15% lo sufre con graves riesgos
• Alrededor de 15% desarrolla la forma grave consistente en dos fases, una aguda de fiebre, cefalea, mialgias, náuseas y vómitos con remisión de los síntomas durante 24 a 48 horas, seguida de una fase tóxica final caracterizada por retorno de la fiebre, ictericia, epistaxis o sangre de narices, hematemesis o vómitos con sangre, melena o sangre en las deposiciones, oliguria, disfunción hepática, renal, cardiovascular y muerte.
• El pronóstico se define durante la segunda semana de evolución. 20 a 50% de los pacientes que desarrollan la forma grave fallecen.
• La convalecencia puede asociarse a fatigabilidad, ictericia y elevación de las transaminasas persistente y de larga duración.

Complicaciones:

Insuficiencia cardiaca, renal y hepática, coagulación vascular diseminada, infecciones bacterianas secundarias, shock, coma y muerte.

Diagnóstico:

Se diagnostica identificando los signos y síntomas, y a través de un examen específico en sangre.

El diagnóstico en zonas endémicas suele establecerse a partir de los datos clínicos. La confirmación del diagnóstico requiere la demostración de un ascenso al cuádruple en el título de anticuerpos en un paciente sin historia reciente de vacunación frente a la fiebre amarilla y si se han podido excluir reacciones cruzadas frente a otros flavivirus, o la demostración del virus de la fiebre amarilla, sus antígenos o genoma en tejidos, sangre o líquidos biológicos.

Diagnóstico clínico:

Definición recomendada para vigilancia y de acuerdo a los criterios de la OPS: Se considera sospechosa de fiebre amarilla a aquella enfermedad de comienzo brusco seguido de ictericia luego de 2 semanas de iniciados los primeros síntomas más uno de los siguientes criterios: a) sangramiento nasal, encías, tracto gastrointestinal o piel. b) muerte en 3 semanas luego de la instalación de la enfermedad.

Estos criterios requieren el antecedente de exposición en zona de riesgo.

Diagnóstico de laboratorio:

Diagnóstico indirecto:

Serología. El diagnóstico se hace mediante la identificación de anticuerpos específicos para fiebre amarilla, IgM e IgG. Se han desarrollado diferentes técnicas de captura.

La IgM aparece después de la primera semana de iniciado los síntomas y su presencia constituye diagnóstico definitivo de enfermedad.

El diagnóstico mediante IgG requiere del aumento de cuatro veces los títulos en dos muestras de sangre consecutiva, especialmente válido en aquellas personas que viven en zonas endémicas. En Chile bastaría con una muestra positiva para el diagnóstico asociado a síntomas sugerentes, dada la ausencia de la infección en el país.

Diagnóstico directo:

Aislamiento viral. El virus de fiebre amarilla puede ser cultivado en preparaciones celulares específicas o en cerebro de ratón lactante. Puede ser aislado desde la sangre durante la primera semana de la enfermedad después de la cual disminuye considerablemente la viremia, en coincidencia con la aparición de IgM específica.

Reacción de polimerasa en cadena. Este método de diagnóstico amplifica el genoma viral en sangre y tejidos. Su máximo rendimiento en sangre es durante la primera semana de síntomas, coincidente con una mayor viremia

Tratamiento:

No existe un tratamiento específico. Se deben de controlar los síntomas y mantener las funciones de los órganos vitales cuando comiencen a fallar, así como los volúmenes de líquidos y la concentración de electrolitos corporales.

Está contraindicado el uso de ácido acetil salicílico. La fiebre debe ser tratada con paracetamol y la deshidratación leve con sales de rehidratación oral, bajo la supervisión de un médico.

En los casos graves está indicado el tratamiento sintomático y de soporte, particularmente la rehidratación y el control de posible hipotensión. La mortalidad global es del 5% en poblaciones indígenas de regiones endémicas, aunque en los casos graves, en epidemias o entre poblaciones no indígenas, hasta el 50% de los pacientes pueden fallecer. Ciertos casos resultan en insuficiencia renal aguda por lo que la diálisis es importante.

El tratamiento de los síntomas agudos puede incluir:

• Hemoderivados para el sangrado severo
• Diálisis para la insuficiencia renal
• Líquidos por vía intravenosa

El manejo de pacientes graves debe realizarse en unidades de cuidados intensivos con monitoreo estricto y medidas de apoyo general

Pronóstico:

La fiebre amarilla fluctúa en severidad. Las infecciones graves con sangrado interno y fiebre (fiebre hemorrágica) son mortales hasta en la mitad de los casos.

Se mejora el pronóstico cuando se acude inmediatamente en busca de ayuda.
Es recomendable mantenerse en reposo absoluto, bajo permanente vigilancia del personal de salud.

Reportes históricos han mostrado la tasa de mortalidad entre 1 de 17 (5.8%) y 1 de 3 (33%). Las notas informativas de la OMS para la fiebre amarilla, actualizadas en 2001, cita que 15% de los pacientes entrarán en una «fase tóxica»y que la mitad de ellos morirían entre 10 a 14 días, y la otra mitad se recuperarían.

Situaciones de riesgo:

1) En las zonas selváticas, ya que los reservorios del virus más conocido son los monos, pero el ser humano contagiado puede llevarlo a las zonas urbanas.

2) Se debe solicitar atención médica por lo menos 10-14 días antes de viajar a una zona endémica de fiebre amarilla con el fin de averiguar si es necesaria la vacunación contra esta enfermedad.

3) La persona le debe comentar al médico de inmediato si ella o su hijo presenta fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, vómito o ictericia, especialmente si ha viajado a una zona en donde se sabe que se da la fiebre amarilla.

4) Se debe solicitar atención médica por lo menos 10-14 días antes de viajar a una zona endémica de fiebre amarilla con el fin de averiguar si es necesaria la vacunación contra esta enfermedad.

5) La persona le debe comentar al médico de inmediato si ella o su hijo presenta fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, vómito o ictericia, especialmente si ha viajado a una zona en donde se sabe que se da la fiebre amarilla.

Profilaxis:

En 1937, Max Theiler, trabajando para la Fundación Rockefeller, desarrollo una vacuna para la fiebre amarilla, la cual efectivamente protege a aquellas personas que viajan a áreas afectadas, manteniendo a su vez un medio de control de la enfermedad.

La profilaxis se realiza mediante el uso de una vacuna que es eficaz desde los 10 días hasta diez años después de colocada y por medio de medidas de control que se basan en el aislamiento de los enfermos para evitar en lo posible que sean picados de nuevo por los mosquitos vectores, así como en la desinsectación, el control de mosquitos y el empleo de medios que eviten las picaduras (ropa protectora, repelentes, redes), aunque estas últimas no siempre son eficientes en el control del mosquito. El mejor método de control es la vacunación de la población receptiva (habitantes de zonas endémicas y viajeros a éstas).

Estudios recientes han descubierto un incrementado número de áreas afectadas por infecciones virales transmitidas por zancudos y han justificado la investigación y financiamiento de vacunas.

La vacunación es la medida más eficaz contra el contagio, por lo que la OMS la recomienda para cualquier viaje fuera de áreas urbanas en países situados en zonas de América Central y del Sur y parte del África Subsahariana. Debe ser administrada en los centros oficiales de vacunación acreditados por la OMS. Una dosis proporciona inmunidad durante diez años a partir del décimo día de administración. Provoca efectos adversos, como dolor local, dolores musculares o dolores de cabeza y también puede aparecer fiebre. Está contraindicada durante el embarazo, en las personas alérgicas al huevo, en inmunodeprimidos y en niños menores de nueve meses. Otras medidas de prevención son evitar la picadura de los zancudos y controlar su reproducción.

Inmunización:

La vacunación es el método más práctico y seguro para prevenir la fiebre amarilla en personas con riesgo. La vacuna 17D (Stamaril® de Aventis Pasteur) es una de las vacunas atenuadas de mayor éxito que se hayan desarrollado, es inmunogénica y altamente protectora.

Una dosis de 0,5 ml induce una inmunidad duradera en más del 95% de los casos a partir del décimo día de su aplicación y es aceptada internacionalmente como prevención de enfermedad por un período de 10 años (certificación internacional) aunque probablemente deje inmunidad de por vida.
Rara vez se observan reacciones adversas serias siendo lo más frecuente fiebre moderada, decaimiento y dolor en el sitio de inoculación. Estos síntomas aparecen entre 5 y 10 días después de la vacunación.

Se recomienda a toda persona mayor de 9 meses de edad que viaja a zonas donde existe el riesgo de transmisión de la enfermedad o a aquellas provenientes de zonas endémicas que ingresan a países donde existe el vector, según la normativa de regulación internacional de salud de la OMS.

Está contraindicada en mujeres embarazadas y en lactantes bajo 9 meses de edad a menos que el riesgo de contagio sea muy elevado. En lactantes bajo de 4 meses de vida está formalmente contraindicada la inmunización debido al riesgo de encefalitis secundaria. La vacuna es elaborada en embriones de pollo por lo que las personas alérgicas al huevo deben realizarse un test cutáneo previo a la vacunación.

La vacunación es la medida más eficaz contra el contagio, por lo que la OMS la recomienda para cualquier viaje fuera de áreas urbanas en países situados en zonas de América Central y del Sur y parte del Africa Subsahariana. Debe ser administrada en los centros oficiales de vacunación acreditados por la OMS. Una dosis proporciona inmunidad durante diez años a partir del décimo día de administración.

Provoca efectos adversos, como dolor local, dolores musculares o dolores de cabeza y también puede aparecer fiebre.

Está contraindicada durante el embarazo, en las personas alérgicas al huevo, en inmunodeprimidos y en niños menores de nueve meses.

Medidas preventivas:

Si la persona va a viajar a un área en donde la fiebre amarilla es común, debe:

• Dormir en casas con mallas protectoras
• Usar repelentes contra zancudos
• Llevar puesta ropa que cubra todo el cuerpo
• Estar previamente vacunada contra la fiebre amarilla
En países endémicos el vector se encuentra en áreas urbanas dentro y fuera de las viviendas. Para personas que viajan a zonas endémicas se sugiere el uso de insecticidas como permetrina en la ropa, cuyo efecto es de larga duración resistiendo 4 a 5 lavados y repelentes de uso tópico que contengan DEET en concentraciones entre10 a 35%.
• Usar pantalones y mangas largas al atardecer y amanecer si se va a estar en el exterior.
• Usar mosquitero en la pieza si no cuenta con malla protectora en las ventanas y el aire acondicionado.
• Realizar una protección adicional impregnando las mallas con repelente adecuado.
• Aplicar repelente para zancudos a la piel expuesta, especialmente puños y tobillos cada 4 horas.
• Rociar su ropa una vez por semana con un repelente que contenga permetrina.

Nota: el repelente debe ser aplicado en la piel expuesta con la precaución de evitar contacto con los ojos y otras mucosas debido a su toxicidad. En niños se recomiendan concentraciones no mayores de 30%. Los perfumes atraen a los zancudos por lo que al evitar su uso se contribuye a prevenir las picaduras. El uso de aire acondicionado controla la circulación del zancudo.

Dr. Avilio Méndez Flores


Infecciones que regresan

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Muchas enfermedades en el mundo se comportan de manera aparentemente cíclica, es decir, “van y vienen”. Dieron la impresión de que habían sido erradicadas, pero luego, inesperadamente, regresaron. Eso es cierto, lo asegura la ciencia moderna. Sin embargo es la misma ciencia la que da cuenta que el regreso de esas enfermedades se debe a condiciones favorables para su reaparición. Si no existieran esos “caldos de cultivo” que se suceden después que algunas autoridades sanitarias van dejando a un lado la necesaria actividad permanente de vigilancia y ataque, porque creen que tales afecciones han sido erradicadas y bajan la guardia, otra, muy distinta, sería la situación actual.

Y al bajar la guardia es por donde se cuelan las viejas afecciones que reaparecen y se constituyen, como ocurre hoy día, en una enorme amenaza. Con la autoridad que se supone avala a la Organización Mundial de la Salud, es como la guerra contra conocidas enfermedades, debe ser permanente.

Jamás deberá bajarse la guardia. Porque apenas creemos que todo ha sido combatido, echamos a un lado lo que debiera ser constante lucha, permanente guerra, incansable vigilancia. Y es allí, en ese descuido, donde se le allana el camino para el regreso a las viejas enfermedades.

Las enfermedades infecciosas experimentaron un importante retroceso durante la primera mitad del siglo XX por las mejoras sanitarias y, en los años 40, por el desarrollo de antibióticos y vacunas. Avances posteriores contribuyeron a consolidar la idea de que la guerra contra las enfermedades infecciosas estaba casi ganada. Como consecuencia, fondos y esfuerzos se dedicaron a otros problemas.

La viruela quedó oficialmente erradicada en 1979 (el último caso se detectó en 1977). Otras seis enfermedades estaban a punto de desaparecer del planeta. La OMS calculó que la poliomielitis pasó a la historia a partir del año 2000.

La lepra es otra de las enfermedades pautada para que desapareciera con el fin del siglo XX. Los casos de lepra notificados llegaron a estar por debajo del millón de personas en 1996. una cantidad significativamente inferior a la que se registraba en 1985 (12 millones) y en 1991 (5.500.000. Sin embargo, la OMS calcula que en la actualidad hay más de dos millones enfermos de lepra en el mundo,). Todas las previsiones indican que la oncocercosis, la enfermedad de Chagas y el tétanos neonatal deberían ser erradicados en un futuro próximo siempre y cuando se mantenga el cerco epidemiológico.

Pero, algunos hechos corroboran que, aunque se han ganado algunas batallas, la guerra contra las enfermedades infecciosas sigue pendiente. Es decir, no hay que descuidarse. 17 de los 52 millones de personas que mueren anualmente en el mundo fallecen a causa de enfermedades infecciosas, la mayoría en África y el Sureste asiático.

Estas enfermedades son, hoy por hoy, la mayor causa de muertes prematuras en el mundo. Nueve de los 11 millones de muertes de niños menores de cinco años en los países en vías de desarrollo se atribuyen a estas enfermedades. Un 25 por ciento de ellas se podría prevenir con vacunas.

En adultos de entre 15 y 59 años, las infecciones causan un 20 por ciento de las muertes. Las enfermedades infecciosas están relacionadas, además, con ciertos tipos de cáncer, como son los de hígado y estómago. La OMS considera que la prevención de estas enfermedades infecciosas evitaría en torno a 1.500.000 casos de cáncer anuales. Las enfermedades infecciosas, incluida la tuberculosis y el Sida, le cuestan actualmente al mundo unos 300.000 millones de dólares al año.

La extensión de las enfermedades infecciosas está también asociada a la crisis de los servicios de sanidad públicos, el hacinamiento propio de las grandes ciudades, en las que la falta de agua y saneamiento adecuados se unen a la elevada densidad de población, y la creciente movilidad geográfica de las personas (más de 50 millones de personas usan transportes aéreos cada año).

En Venezuela, la situación es mucho más grave, porque en el país se desconoce el avance de estas enfermedades en la población, toda vez que las cifras no se corresponden con la realidad. El Gobierno –según opiniones versadas de Colegios Médicos del país– esconde la gravedad de esos avances y, en el peor de los casos las “maquilla” para hacer creer que no constituyen motivo de alta preocupación. No existen datos estadísticos reales sobre estos casos, y siempre se desconfía de lo que indica el gobierno.

Ciertas enfermedades infecciosas que se consideraban controladas y que habían dejado de representar un peligro para la salud pública venezolana y del mundo han vuelto a cobrar, en los últimos años, un auge insospechado. Son las llamadas enfermedades reemergentes, entre las que figura la tuberculosis cuya incidencia se ha incrementado a nivel mundial debido en parte a su asociación con la infección del Sida. También el dengue y el paludismo que se han reintroducido en países y continentes de donde habían desaparecido antes y donde los deteriorados sistemas de agua y saneamiento representan un caldo de cultivo ideal para su extensión.

Tal como ha advertido el director general de la OMS, enfermedades como el paludismo y la tuberculosis vuelven con más fuerza. La peste, la difteria, la fiebre dengue, la meningitis meningocóccica, la fiebre amarilla y el cólera reaparecen como problemas de salud pública tras muchos años de debilidad.

Junto a estas enfermedades ya citadas, en los últimos años han aparecido otras, llamadas emergentes, causadas por infecciones identificadas recientemente y anteriormente desconocidas que causan problemas de salud pública a nivel local o internacional. En los últimos 20 años se han identificado más de 30 enfermedades nuevas altamente contagiosas. En 1976, aparecieron la legionelosis y la criptosporidiasis; en 1981, el Sida; en 1989, la hepatitis C; en 1986, la encefalopatía bovina espongiforme, que afecta a las vacas y que podría estar relacionada con una nueva variedad de la enfermedad de Creutzfeld-Jakob. La fiebre hemorrágica del Ebola se detectó en Zaire en 1976. Una nueva cepa de cólera afectó a la India en 1992.

La organización mundial de la salud (OMS) considera que las infecciones ocasionadas por microorganismos multirresistentes son enfermedades emergentes, tal como ocurre en las llamadas “infecciones intrahospitalarias” y en cierto modo por la frecuente automedicación antibiótica.

La aparición de la gripe a en los últimos meses ha recordado al mundo la importancia de controlar las llamadas enfermedades emergentes, una serie de dolencias hasta hace poco restringidas a determinados países, cuyo origen suele ser animal, y relacionadas con la mayor movilidad de la población y con el cambio climático.

Existen virus con una alta capacidad de adaptación a nuevos medios, aunque a veces lo hacen con más éxito, como en el caso del sida, y otros con muy poco, con el ébola o el sars.

El cambio global ha modificado el medio ambiente y dolencias propias de determinados países se diseminan a toda velocidad, aumentando considerablemente el número de afectados.

El riesgo al contagio de microorganismos propios de enfermedades emergentes, generalmente de origen animal y propiciadas por la mayor movilidad de la población y el cambio climático, ha desatado el temor entre la clase científica y ha obligado a incrementar la investigación para lograr fármacos que venzan a estos virus y bacterias de de nuevas especies.

En la actualidad, una gran parte de los antibióticos disponibles no son aptos para el tratamiento de patógenos resistentes pertenecientes a un grupo de bacterias llamadas gramnegativas. Y la penicilina antibiótico efectivo al comienzo contra la amigdalitis estreptocócica e incluso la gonorrea ha disminuido significativamente su potencia.

Por esta razón, se impone un nuevo proyecto de investigación que profundice en el conocimiento de los procesos biológicos y de los mecanismos de crecimiento y división celular de las bacterias más resistentes a los fármacos. No tenemos la suficiente capacidad de reacción ante la diseminación de nuevas enfermedades.

Con la aparición de la gripe aviar se pensó que el origen geográfico de la misma era Asia, pero nadie pensó que la gripe a podría diseminarse a todo el mundo desde México D.F., que tiene un aeropuerto internacional, y llegaría a nueva Zelanda y Europa antes de darse a conocer el virus.

Dr. Avilio Méndez Flores

El catarro común

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Es un trastorno imprevisto y algo incapacitante. Ataca la parte superior del aparato respiratorio mucosa nasal, garganta y bronquios. Hasta el presente no hay manera de prevenirlo porque es de causa viral lo cual supone que no tiene tratamiento específico, solo alivio relativo mientras dure su efecto.

A pesar de su carácter viral aún no se ha podido lograr una vacuna permanente debido a que hay en el ambiente miles de cepas diferentes antigénicamente, lo cual resulta técnicamente imposible desarrollar tantos cientos de vacunas e inmunizar a millones de personas, además, las características de estos virus del catarro imposibilitan que puedan ser aislados: son tan pequeños que traspasan los filtros más potentes, están en mutación constante, y pueden propagarse fácilmente en las secreciones emitidas por las personas enfermas (al estornudar, hablar, limpiarse la nariz, toser, etc.). a ese medio de transmisión hay que añadir el del contacto manual o el uso de algún utensilio que no haya sido lavado previamente.

Estos catarros reciben nombres especiales según la región del cuerpo que afectan con más intensidad. Así, por ejemplo, se les llama:

• Rinitis cuando atacan las fosas nasales.
• Laringitis si causan ronquera o la pérdida de la voz.
• Faringitis, si invade la garganta.
• Bronquitis cuando el área atacada son los pulmones.

Contagio:

En primer lugar, la persona debe estar expuesta a un ambiente contaminado para “pescar un catarro”, como se dice coloquialmente. Por ello, si permanece encerrado en un lugar durante largas horas (ya sea la casa, la oficina, la escuela, una tienda, o el cine, etc.), las posibilidades de que se contamine con el virus del catarro son grandes, ya que está respirando exclusivamente un aire contaminado por posibles virus, y se está privando de las beneficios que brinda el aire libre.

Pero, además, no hay duda de que el organismo es más vulnerable a ser afectado por el virus de catarro si el sistema inmunológico se encuentra debilitado. Como cuando se encuentra fatigado, o la alimentación es inadecuada, cuando se está sometido a altos niveles de estrés, la menstruación (en el caso de la mujer), el hallarse afectado por cualquier otra enfermedad (o en proceso de recuperación), etc.

Por supuesto, las personas que fuman o están expuestas a otros elementos contaminantes en el aire que respiran, desarrollan el catarro común con más frecuencia que las demás.

Evolución:

Generalmente el virus presenta un período de incubación que puede tomar entre 3 y 4 días (desde el momento en que penetra el cuerpo).

Los síntomas son los siguientes: el primero, y el más característico, es una sensación de ardor o escozor en la garganta. Poco después la nariz se congestiona, y la persona comienza a estornudar. Asimismo, empieza a brotar una molesta y constante secreción nasal.

A las 48 horas de haber comenzado a manifestarse los síntomas, el catarro se encuentra en el momento culminante de su proceso. La persona siente un malestar general, dolores en todo el cuerpo, jaquecas moderadas, y tal vez un poco de fiebre.

La duración es de aproximadamente una semana, y al cabo de este período, los síntomas comienzan a ceder por sí solos, hasta que el catarro desaparece. Sin embargo, no todas las personas que lo sufren experimentan los síntomas con la misma intensidad y duración.

Tratamiento:

No hay cura para este mal. A lo más que la persona contaminada puede aspirar es a aliviar los síntomas (dolor de garganta, congestión nasal y bronquial y bajar la fiebre si la tiene).

Pero las investigaciones no cesan para encontrar medios realmente efectivos para evitar el catarro común, o para controlarlo. En ese sentido, hoy se continúan llevando acabo estudios sobre el uso del interferón, que es una proteína que combate los virus, y que podría ser muy efectiva contra el virus catarral.

Manejo del catarro:

• Utilice un vaporizador para aliviar la congestión.
• Chupe pastillas para suavizar la garganta y aliviar el dolor (un caramelo puede hacer ese mismo efecto).
• Si la tos es demasiado molesta, emplee algún medicamento apropiado que puede adquirir libremente en cualquier farmacia.
• Use, pero no abuse, gotas o rocíos descongestionantes de la nariz.
• Aliméntese debidamente, beba líquidos abundantemente (especialmente jugos, principalmente los cítricos, que son ricos en vitamina C).
• Ingiera frutas.
• Tome yogurt.
• Descanse lo más posible.

Vea al médico si considera que los síntomas del catarro son muy intensos, o si no comienzan a ceder después de la primera semana de haberse manifestado.

Posibles complicaciones:

• Bronquitis aguda.
• Otitis media

Dr. Avilio Méndez Flores

VIH-SIDA. Preguntas y respuestas

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¿Qué es el VIH?

El Virus de Inmunodeficiencia Humano, o VIH, es el virus que produce el SIDA. SER VIH POSITIVO NO SIGNIFICA TENER SIDA. Sin tratamiento, pueden pasar de 8 a 10 años entre el momento inicial de la infección por el VIH y la aparición de las distintas enfermedades propias del SIDA o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. El microorganismo, de la familia de los retrovirus, es de reproducción lenta pero progresiva, y afecta al sistema inmunológico.

Una vez que ingresa al cuerpo ataca el sistema linfático; se puede depositar en los linfocitos, en los ganglios linfáticos, hígado, bazo. Hasta ahora, no existe nada que pueda desterrar al VIH del organismo. Este enemigo, que parece todopoderoso en el cuerpo humano, es frágil ante el calor intenso y los desinfectantes.

Este virus entra en una categoría particular de virus denominada retrovirus, llamada así porque invierte el orden común de reproducción dentro de las células que infectan, proceso al que se alude como transcripción reversa.

¿Qué es el SIDA?

El SIDA es el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida debida al VIH y se caracteriza por la aparición de síntomas propios del deterioro del sistema inmunológico. Estos síntomas pueden aparecer aislados o conjuntamente: gastroenteritis, neumonía, Pérdida paulatina de peso. sarcoma de Kaposi, tuberculosis, toxoplasmosis, etc. Se cuentan más de 22 enfermedades distintas que se van sucediendo periódicamente. Usualmente, llegado a un cierto punto de desgaste del sistema inmunológico, se comienza tratamiento preventivo para esas distintas “infecciones oportunistas”. Sin tratamiento, la mayoría de las personas que llegan a la etapa SIDA viven aproximadamente tres años.

¿Es un solo virus, o es más de uno?

Hay varios serotipos (se han descrito más de 5). A pesar de que en Venezuela no se han hecho muchos estudios al respecto, se sabe que hay mayor circulación del serotipo 1 (más agresivo).

Existen actualmente dos tipos de VIH: VIH-1 y VIH-2. El tipo predominante mundialmente es el VIH-1, y ambos se transmiten por contacto sexual, a través de la sangre o de la madre al bebé. Ambos producen el SIDA.

¿Cuántos subtipos de VIH existen?

Actualmente se conocen muchos subtipos genéticamente diferenciados, de los cuales el subtipo B es el prevalente en Europa y las Américas.

¿Las pruebas existentes detectan todos los subtipos?

Las pruebas de detección del VIH que se utilizan tanto para despistaje como para diagnóstico detectan los diferentes tipos de VIH.

¿Cómo se sabe si se posee el VIH?

Mediante pruebas de sangre en que se puede determinar la presencia de anticuerpos contra el virus. Lo recomendable es que toda mujer embarazada, toda persona activa sexualmente, homosexuales, bisexuales, hemofílicos, pacientes en hemodiálisis o individuos que hayan recibido transfusiones de sangre, se hagan el examen.

¿Cómo se produce la infección por el VIH?

Los únicos fluidos que pueden transmitir el VIH son la sangre, el semen, el líquido pre-seminal, las secreciones vaginales y la leche materna y otros humores orgánicos que contengan células. La infección ocurre sólo cuando el VIH contenido en los fluidos de una persona VIH positiva, entra a la circulación sanguínea de una persona VIH negativa, por medio de alguna de las formas siguientes:

• Relaciones sexuales sin el uso de preservativos.
• Contacto con sangre contaminada, debido a una transfusión o accidente o por compartir inyectadoras u objetos penetrantes como en el caso de tatuajes o “piercings”
• De una madre embarazada VIH positiva a su bebé, durante el embarazo, el parto o la lactancia.
• La detección temprana es muy importante, porque actualmente hay tratamientos que disminuyen considerablemente el riesgo de infección para el bebé durante este período.

¿Cómo no se transmite?

Por tocarse, darse la mano, saludarse, abrazarse. Por compartir cubiertos, vasos. Por la picadura de un zancudo. En la saliva se han encontrado partículas virales; aún cuando existe el riesgo potencial, la saliva humana prácticamente no contiene células y posee sustancias que neutralizan el efecto del virus.

El VIH no se transmite por contacto casual con una persona VIH positiva. El VIH no se “pega”, como la gripe, y por eso el trato con una persona VIH positiva o con SIDA debe ser tan natural como con cualquier otra persona

¿Los hijos de los padres infectados con el VIH serán seropositivos?

Para que un niño sea seropositivo, la madre debe ser portadora de VIH; si el padre es seropositivo y la madre no, el bebé no tendrá problemas. Toda mujer embrazada debe someterse la prueba para detectar el virus. El riesgo de que la criatura nazca con el virus, si no se aplica terapia en la gestación, oscila entre 20% y 30%. En cambio, si la gestante recibe anti-retrovirales después del primer trimestre, se le practica cesárea y se administra tratamiento al recién nacido, la incidencia baja a 1% o 2%.

¿Qué es el período de ventana?

La ventana inmunológica es el tiempo durante el cual la persona está infectada con el virus, pero es imposible saberlo porque el organismo todavía no ha respondido con la creación de anticuerpos. El lapso puede variar: 90% de los enfermos desarrollan anticuerpos a los 2 a 3 meses del contagio; de 5 a 8% de los individuos tardan 6 meses. Un porcentaje muy pequeño puede requerir hasta un año. La ventana clínica es el período en que el sujeto está infectado, pero no presenta síntomas. En promedio pueden transcurrir entre 7 y 10 años hasta evidenciar trastornos como consecuencia del VIH, pero esto no es una regla infalible; algunos individuos sufren la enfermedad entre 3 y 5 años después. Otros pueden pasar más de una década sin molestias, pero son eventuales contagiantes.


¿Cuál es la diferencia entre un seropositivo y un caso sida?

Como hemos dicho antes, el seropositivo es portador del VIH, y todavía no tiene síntomas. Pero aún cuando no haya señales de su actuación, el virus se está dividiendo y produciendo cambios. Cuando se rompe el equilibrio, el agente infeccioso le gana la batalla al sistema inmunológico y hay problemas, se considera que el paciente desarrolló el síndrome. En otras palabras, un resultado positivo de VIH no significa que una persona tenga sida.

¿El VIH puede provocar la muerte?

No necesariamente, pues los nuevos tratamientos han permitido controlar la acción del virus en el organismo. Sin embargo, con el tiempo, el VIH puede causar el SIDA, es decir, alteraciones en el sistema de defensa del organismo que lo hacen propenso a contraer infecciones o a desarrollar ciertos tipos de cáncer, que pueden llevar a la muerte. De allí la importancia de hacerse la prueba a tiempo, si se ha estado expuesto a la infección por el VIH. En la actualidad, con los nuevos esquemas de tratamiento, es un mal controlable. Se cataloga como una afección crónica, similar a la hipertensión y la diabetes;;si el paciente cumple con la terapia, puede trabajar, estudiar y vivir tanto como cualquier otro ser humano.

¿Cómo puedo protegerme de la infección por el VIH?

Si no has iniciado tu vida sexual vale la pena esperar el momento adecuado para comenzar a tener relaciones sexuales Busca información y toma tu tiempo No te sometas a las presiones de grupo, tu decisión de esperar tiene mucho valor. Si ya has iniciado tu vida sexual: Los juegos de estimulación sexual sin penetración, son considerados de mínimo riesgo de infección por el VIH. Si tienes pareja estable, asegúrate de que ambos estén bien informados y lleven su relación con responsabilidad.

Si no tienes pareja estable, necesariamente debes protegerte mediante el uso de preservativos o barreras, ya que éstos ayudan a evitar el contacto directo con fluidos infectados.

El alcohol y el consumo de drogas nos pueden hacer menos cuidadosos y olvidar las precauciones al momento de tener una relación sexual casual

Información adicional:

En los últimos años se ha puesto en manifiesto que esta asociado mas de un virus con el desarrollo del SIDA. El primer virus identificado y que ocasiona la mayor cantidad de casos de SIDA se ha denominado virus de inmunodeficiencia humana tipo 1( HIV-1) , y al parecer, es el miembro mas virulento de una creciente familia de virus del SIDA y relacionado con este. El VIH es un terrible enemigo pues muta continuamente y se presenta en cadenas múltiples.

A pesar de una gran cantidad de especulaciones y teorías, sigue sin determinarse el origen del SIDA. Se ha dicho de maneras muy diversas que el VIH proviene de mosquitos, monos o cerdos que habitan en África o Haití. Sin embargo no puede determinarse con precisión de donde y cuando y porque comenzó a propagarse en las poblaciones humanas. Aunque los primeros casos de SIDA en reconocerse e informarse fueron en Estados Unidos en 1981, ha quedado claro, por estudios retrospectivos, que este síndrome había estado manifestándose en muchas otras áreas del mundo desde mediados de los años setenta.

Un descubrimiento reciente de una versión del VIH en una muestra de sangre congelada, recogida en 1959 de un varón africano adulto, sugiere que el VIH tiene un historial humano muy anterior al momento en que se volvió un problema global y que tal vez se remote a finales de los años cuarenta.

En esencia, el VIH se dirige y destruye los linfocitos (células responsables de las respuestas inmunitarias) corporales CD4, llamado también células ayudantes T o células ayudantes T4. En las personas sanas estas células coordinan la respuesta del sistema inmunológico contra las enfermedades. El daño a dicho sistema que se produce por la infección del VIH deja vulnerable el cuerpo a una gran variedad de cáncer e infecciones oportunistas las cuales permanecen por las menguadas capacidades del sistema inmunológico

¿Qué es una enfermedad oportunista?

El VIH baja las defensas y provoca que la persona sufra de fiebre prolongada, pérdida de peso, aumento de tamaño en los ganglios. Luego, el paciente presentará enfermedades oportunistas, que son infecciones y tumores malignos (como el sarcoma de Kaposi) que no se verían en un individuo con un sistema inmune normal. Pueden ser afecciones producidas por otros virus, por hongos, por bacterias; puede tratarse de males que el individuo padeció, que estaban “dormidos” y que se reactivaron porque el VIH se “comió” la memoria inmunológica: tuberculosis, histoplasmosis, herpes, citomegalovirus (que es causa de ceguera al generar retinitis), toxoplasmosis y micobacterias atípicas (que pueden actuar en el aparato respiratorio), entre otras. La mayoría de los pacientes mueren por las infecciones oportunistas o por los tumores. Y una de las que generalmente precede a la muerte es la candidiasis, solo presente y de manera generalizada y agresiva cuando las defensas están en su máximo descenso.

¿Qué son las ITS?

Las Infecciones de Transmisión Sexual, o ITS, de las cuales forma parte el VIH, incluyen la sífilis, la gonorrea, el VPH, o Virus de Papiloma Humano, y los VHB y C, o Virus de la Hepatitis B y C. A lo largo de esta sección de preguntas, cuando hablemos de los riesgos de contraer el VIH y las medidas adecuadas para evitarlo, estaremos también refiriéndonos a las otras ITS. Algunas de ellas, como las hepatitis y el VPH, son más fáciles de contraer que el VIH y todas indican que, quien las ha adquirido, ha corrido algún riesgo innecesario que podría implicar también una posible infección por VIH.

¿Cómo se sabe en qué etapa se encuentra la persona afectada por el VIH?

Existen dos tipos de exámenes que se utilizan como marcadores principales del avance de la infección: la “subpoblación” o “recuento linfocitario” y la “carga viral”. Gracias a los tratamientos actuales, se ha logrado mantener la carga viral en niveles “indetectables”, es decir, por debajo del mínimo que la prueba es capaz de detectar específicamente. Esto no significa que el VIH haya sido erradicado completamente, pero sí que se encuentra en niveles mínimos y, por ende, incapaz de hacer el daño que de otra manera haría. Este es precisamente el objetivo de las terapias anti-retrovirales actuales.

¿Cómo se contrae el VIH?

Aunque parezca elemental decirlo, el VIH no es “contagioso”, es decir, no se “pega”, como la gripe. Muchas personas se abstienen de relaciones significativas por un temor exagerado a contraer el VIH. Si conoces las formas de transmisión y tomas las medidas de protección adecuadas, es posible evitar la infección por el VIH.


El VIH sólo se transmite por las vías siguientes:

1. La entrada de la sangre de una persona VIH positiva al torrente sanguíneo de una persona VIH negativa, durante un accidente laboral, una transfusión – riesgo muy disminuido actualmente – o al compartir jeringas u otros objetos punzantes – tatuajes, piercings, etc.

2. La entrada de la sangre, el semen o el fluido vaginal de una persona VIH positiva al torrente sanguíneo de una persona VIH negativa, durante una relación sexual sin protección.

3. De una madre VIH positiva al bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia. Esto se conoce como “transmisión vertical”.

Es precisamente por esto, es perfectamente factible una relación afectiva-sexual con una persona VIH positiva: si tomamos las medidas adecuadas para prevenir la entrada del VIH al torrente sanguíneo, no hay otro riesgo de infección.

¿Cuáles no transmiten el VIH?

Las lágrimas, el sudor, la orina, la saliva y las heces, NO transmiten el VIH. Sólo si hay presencia de sangre en los tres últimos podría haber algún riesgo de infección.

¿Podría contraer el VIH por el contacto “casual” con una persona VIH positiva?

Definitivamente, NO. Esto significa que no hay problema en tomar agua del mismo vaso, darse un abrazo, un beso, compartir algún deporte o trabajar juntos. El VIH NO se transmite a través de la saliva, las lágrimas o el sudor, ni por mosquitos u otros insectos.

¿Cómo puedo saber si una persona es VIH positiva?

Si la persona es asintomática, no hay manera de saberlo a simple vista. La única manera de saberlo es mediante una prueba de sangre específica llamada “ELISA”, que debe realizarse tres meses después de la relación en la que se ha corrido el riesgo de infección y, en caso de resultar negativa, o “no reactiva”, es recomendable repetirla a los seis meses. Esto se debe a que la prueba ELISA detecta la presencia de anticuerpos contra el VIH y el organismo puede tomar entre tres y seis meses para producirlos. En caso de resultar positiva la prueba ELISA, se realiza una prueba adicional confirmatoria, llamada WESTERN BLOT. La razón de esta prueba confirmatoria es porque la prueba ELISA podría resultar positiva a anticuerpos contra una infección, por ejemplo, de hepatitis, mientras que la prueba WESTERN BLOT detecta los anticuerpos específicos del VIH. En general se hace primero la prueba ELISA pues su costo es mucho menor que la prueba WESTERN BLOT.

¿Qué es el “período de ventana”?

El tiempo entre tres y seis meses que toma el organismo para producir los anticuerpos contra el VIH es llamado “período de ventana”. Durante este período la prueba ELISA puede dar un resultado negativo o “no reactivo”. Sin embargo, desde el momento en que el VIH entra al organismo, puede ser transmitido a otra persona. De hecho, durante ese período de ventana la cantidad de VIH en la sangre, semen y fluido vaginal, aumenta considerablemente, por lo que la probabilidad de infección mediante una relación sexual no protegida durante esta etapa es también muy alta. Esto indica la necesidad, por una parte, de utilizar siempre protección en relaciones sexuales con personas cuyo estatus “serológico” no se conozca; y, por otra parte, en caso de tener una relación afectiva establecida, de comprender la responsabilidad que cada uno debe tener consigo mismo y con su pareja para evitar la infección por el VIH si he tenido una relación sexual sin protección,

¿Por qué debo esperar tres meses para saber si contraje el VIH?

Si tienes la certeza de que la persona con la que tuviste la relación sexual es VIH positiva, y en esa relación hubo la posibilidad de que el VIH contenido en su semen, sangre o fluido vaginal entrara a tu torrente sanguíneo, por no usar preservativo o por no haberlo utilizado correctamente, podrías haber contraído el virus. En este caso, igual que en el de un accidente laboral médico, por ejemplo, lo indicado es tomar el “cóctel” de medicinas, es decir, una terapia de tres medicinas, preferiblemente dentro de las 6 horas siguientes a la situación de riesgo y por un período de un mes. El problema de esto es que el costo de esa triterapia es muy costosa y que si la relación es durante un fin de semana, por ejemplo, no hay dónde comprar las medicinas pues éstas sólo se consiguen en lugares especializados.

Precisamente para controlar ese riesgo, las clínicas y hospitales están en la obligación ética de capacitar a su personal en cuanto a las medidas de bioseguridad y de mantener “kits” de emergencia en caso de accidente laboral. Una vez más encontramos otra poderosa razón para insistir en que SIEMPRE, SIEMPRE, si no estás involucrado en una relación afectiva-sexual de mutua responsabilidad, practiques el sexo con protección y que utilices el preservativo correctamente.

¿Cuáles son los mitos en torno al sida?

1- Que es una enfermedad de homosexuales (se sabe que no es así).
2- Que es una enfermedad fatal, hagas lo que hagas (el tratamiento la controla).
3- Que las terapias alternativas funcionan (no hay ninguna prueba científica de que helados o hierbas sean mejores que los medicamentos anti-retrovirales)

¿Qué es considerado como sexo seguro?

En relaciones sexuales con personas VIH positivas, o con personas cuyo estatus no se conozca, la mutua estimulación sexual es una de las formas de practicar el sexo seguro: la masturbación mutua, las caricias, frotar los cuerpos, etc. Es decir, relaciones sexuales sin penetración. Para quienes consideran que no hay relación sexual si no hay penetración, el uso adecuado del condón es imperativo para evitar el riesgo de infección.

¿Qué puedo hacer si la otra persona no quiere usar preservativo?

Hay quienes piensan que el sexo no se disfruta tanto si se usan preservativos, pero esa no es una razón suficiente para arriesgar la propia salud o la de la otra persona. Aún con los adelantos científicos en cuanto al tratamiento del VIH, los radicales cambios de vida implícitos en la infección por el VIH – físicos y emocionales – justifican evitar el riesgo de contraerlo. La gran variedad de preservativos que ahora existe permite ser creativo y obtener toda la estimulación y el placer que se quiera obtener de una relación sexual.
Si no has utilizado nunca un preservativo, vale la pena comprarlos y “practicar” un poco contigo mismo hasta que se hagan parte normal de tu vida sexual.

¿No usar preservativo una sola vez podría ser riesgoso?

Una sola relación sexual sin protección con una persona cuyo estatus no se conoce ya es un riesgo. A lo mejor tienes suerte esa vez, pero en la siguiente podría no ser igual. El tener una relación sexual casual ya implica un riesgo, pero tenerla sin protección es tomar un gran e innecesario riesgo. Si tienes un preservativo siempre a mano y te “metes en la cabeza” que SIEMPRE, SIEMPRE, debes usarlo en una relación sexual, ni siquiera el consumo de alcohol o drogas pueden ponerte a riesgo de infección.

¿Si he comenzado una relación afectiva, puedo dejar de usar preservativos?

Mucha gente piensa que pasados un par de meses después de haber comenzado una relación, ya se puede dejar de usar condón en las relaciones sexuales. Desafortunadamente, muchas personas han contraído el virus a través de sus parejas. A menos que en una relación de pareja ambos conozcan bien todo lo relacionado con el VIH/SIDA y otras ITS y asuman concientemente un compromiso de mutua responsabilidad, lo mejor es seguir utilizando siempre el preservativo. Para asumir ese compromiso es necesario, por supuesto, hacerse ambos la prueba ELISA dentro de los períodos apropiados.

El sexo sin penetración es una manera de tener relaciones sexuales que disminuye enormemente el riesgo de infección por el VIH. El sexo sin penetración implica creatividad y mucha estimulación – masturbación mutua, masajes, caricias, besos en todo el cuerpo. Es cierto que requiere práctica, imaginación y buen conocimiento de los puntos más sensibles del cuerpo, pero puede ser una alternativa excitante y, por supuesto, segura.

¿El sexo oral es seguro?

Es importante saber que el VIH se encuentra presente en el semen, el líquido preseminal y los fluidos vaginales. Esto significa que tragarlos implica riesgo. Existen condones sin lubricante, de diferentes sabores, incluso, precisamente para poder practicar el sexo oral con condón. Los condones también pueden ser utilizados para preparar “barreras” que se colocan sobre la vagina. Es importante recordar que siempre hablamos no sólo de prevenir la infección por el VIH, sino también otras ITS.

¿Se transmite el VIH por un anilingus (estimulación del ano con la boca)?

La transmisión del VIH podría producirse si se le realiza un anilingus a una persona infectada habiendo presencia de sangre en la zona anal – hemorroides, por ejemplo – que pueda entrar al torrente sanguíneo por la boca. Sin embargo, esta práctica sexual sí está relacionada con la transmisión de otras infecciones como la sífilis, la hepatitis y algunas parasitosis, por lo que es recomendable el uso de barreras tales como preservativos abiertos.

¿Hay algún riesgo en el beso profundo?

El VIH no se encuentra en la saliva en circunstancias normales. Si dos personas se dan besos profundos, incluso prolongados y tienen sus bocas sanas, no hay riesgo.

Sin embargo, si hay sangramiento en las encías o úlceras en la boca, ésta podría ser una vía de entrada para el VIH si en la saliva de la otra persona también hay sangre. Para evitar este riesgo es importante una buena higiene bucal y evitar el uso de hilo dental al menos hasta una hora antes de tener un encuentro casual.

¿Hay personas más susceptibles que otras a la infección por el VIH?

Por estadísticas, sí hay quienes están más expuestos al VIH. Por ejemplo, quienes tienen relaciones sexuales con múltiples parejas, sin tomar las medidas de prevención adecuadas.

Las relaciones anales son las más riesgosas pues, en general, se producen lesiones o se rompen las delicadas paredes internas del ano o el recto. Estas lesiones abren una vía de entrada al torrente sanguíneo para el VIH. Se han encontrado raros casos de personas que portan una inmunidad natural contra el VIH.

¿Qué precauciones debo tomar en un bar o discoteca?

Es importante tener bien presentes las medidas de prevención antes de salir “de rumba”. Muchas de las personas que conocemos en los bares van allí con frecuencia y ya han “estado” antes con otras personas. Muchas de ellas podrían tener el VIH u otra ITS. La ingesta de alcohol u otras drogas podrían interferir con nuestro juicio en un momento dado y, entre el “calor de la noche”, las “ganas”, soledad, “despecho”, o “lo bueno que está el tipo”, es fácil olvidarse de toda medida de precaución o utilizar mal el preservativo.

¿Cuál es el tratamiento para el sida?

Existe más de una decena de medicamentos (anti-retrovirales), los cuales se combinan para lograr un efecto potente. La terapia se basa en una combinación de drogas (cóctel) que actúan en distintas partes del VIH, y que se deben tomar indefinidamente por ahora. Los fármacos no eliminan al virus del organismo, pero evitan que se siga reproduciendo.

¿Y si ya tengo el VIH, para qué me serviría saberlo si no tengo cómo pagar las medicinas?

Tomar la decisión de realizarse la prueba ELISA requiere de valor, especialmente cuando se han tomado riesgos y se sospecha que la respuesta puede ser positiva. Sin embargo, aún si no se comienza a tomar tratamiento, es importante conocer lo más temprano posible la presencia del VIH en el organismo. La buena alimentación, el ejercicio físico, la actitud mental, son factores que pueden ayudar a mantener en buen estado al sistema inmunológico. Por otra parte, evitar nuevos riesgos de reinfección, por VIH o por otra ITS – como hepatitis, VPH – es fundamental para no poner un peso innecesario sobre el sistema inmunológico.

La entrada al organismo de otras cepas de VIH, que podrían incluso ya ser resistentes a las medicinas disponibles, son un riesgo para la persona VIH positiva. Por otro lado, saber si eres VIH positivo te permitiría también prevenir el riesgo de infección de tus parejas sexuales.

Además, luego de acciones legales ejercidas por la organización ACCSI, Acción Ciudadana contra el SIDA, actualmente el Estado tiene la obligación de proveerte de las medicinas requeridas para el tratamiento y, mediante trámites ante el Seguro Social o el Ministerio de Salud, puedes tener acceso a ellas sin costo.


¿Cómo se usa el condón adecuadamente?

Los mejores condones están hechos de látex. Estos son los menos susceptibles de romperse. Lo ideal es que ya vengan lubricados. De no ser así, sólo se debe utilizar lubricante a base de agua, como “Lubrix”, KY o Probe. Nunca debe utilizarse vaselina ni ningún otro lubricante a base de aceite. NO es necesario ni indicado utilizar doble condón; esto es más bien contraproducente.

Si eres alérgico al látex, cuando seas “activo” en la relación sexual, utiliza un condón de piel de cordero, sobre el cual colocas el condón de látex, sin que haya lubricante entre los dos. NUNCA utilices sólo el condón de piel de cordero. Cuando seas “pasivo”, pídele a tu pareja que se coloque un condón de piel de cordero sobre el condón de látex. De esta forma, tu piel nunca estará en contacto directo con el látex. Y recuerda, SIEMPRE utilizar lubricante a base de agua.

Algunos condones vienen con espermicidas, como monoxynol-9, que pueden servir como barreras adicionales contra el VIH.

Los condones deben guardarse en lugares frescos y secos. El calor, la luz solar y la fricción pueden dañar los condones. Por esta razón no debes llevarlos en la cartera ni en la guantera del carro. Los condones deben tener siempre o la fecha de manufactura, o la fecha de vencimiento. Si sólo tiene la fecha de manufactura, calcula un máximo de tres años para utilizarlo. Un condón vencido se vería seco, o demasiado pegostoso, decolorado, y el empaque habría perdido el vacío. NUNCA re-uses un condón!

El mejor momento para hablar acerca del uso del condón con alguien que te atraiga, es justamente desde que se planteen tener una relación sexual. Esto evitará malentendidos futuros, sentirse incómodo, y sería una muestra de tu propia responsabilidad y cuidado para contigo mismo y con la otra persona. También es una muestra de tu propio conocimiento acerca del VIH/SIDA y de otras ITS y la necesidad de evitar el riesgo de contraerlos.

Es posible a veces que encuentres a una pareja sexual que no desea utilizar el preservativo. En este caso, es importante que puedas conversar con ella acerca de los riesgos que supone el no usar preservativo. Si insiste en no usarlo, es preferible, o no tener sexo con ella, o sólo tener juegos sexuales que no impliquen penetración. Por más “bueno” o “buena” que esté una posible pareja sexual, nadie vale tanto como para que nos sintamos obligados a exponernos al VIH.

El paquete del condón debe ser abierto sólo cuando lo vayas a utilizar. De otra manera, se secaría y perdería su validez.

¿Por qué es tan difícil una vacuna contra el sida?

Porque el virus, a diferencia de otros microorganismos contra los que sí ha sido posible inventar inmunizaciones, muda con frecuencia. Además, aún es muy difícil saber qué parte del VIH posee mayor capacidad para generar anticuerpos

El francés Luc Montagnier, copremiado con el premio Nóbel de Medicina 2008 junto con la francesa Françoise Barré-Sinoussi, consideró que puede ver la luz en “cuatro o cinco años” una vacuna terapéutica contra el sida.

Montagnier también subrayó que, si bien por el momento no se puede erradicar la enfermedad, hay “varias maneras de reducir la contaminación” a través de la educación, la información y la prevención de otras enfermedades, en especial en los países en vías de desarrollo.

Conclusiones

Evitar la transmisión del VIH y otras ITS es muy fácil, pero requiere que estés bien informado para no correr riesgos innecesarios.

Las medidas de prevención debes aplicarlas SIEMPRE: así como es muy fácil evitar la transmisión del VIH y otras ITS, también es muy fácil infectarse por un descuido: “no tengo condón, pero es que está tan bueno”, “me juró que ésta es la primera vez que no usa condón”.

Si eres VIH positivo, tienes derecho a una vida afectiva y sexual plena. Sin embargo, es importante que estés siempre bien informado para que no corras riesgos innecesarios para tu salud y para que puedas ayudar a otros a evitar el riesgo de transmisión del VIH.

Datos sobre el VIH-SIDA

En Venezuela, en el lapso de marzo de 1982 a marzo de 1984, se contabilizaron 3509 casos de los cuales 2003 fallecieron.

Asintomáticos: 2731, de los cuales 92% eran hombres y el 8% mujeres. En ese tiempo no estaba claro lo de ser sólo seropositivo, capaz de transmitir el virus, pero aún con las defensas orgánicas suficientes.

En 1997, más de 10.000 seropositivos no tenían con qué comprar la mezcla de 3 drogas que les permitiría seguir viviendo, ya que se determinó que cada paciente necesitaría entre 4,5 y 5,3 millones de bolívares al año para proveerse el tratamiento ideal, que les permitiera seguir viviendo como un enfermo crónico más.

En ese tiempo, 1997, un fondo de 90 millardos de bolívares al año en el Seguro Social podría aliviar la situación.

En el mismo año de 1997, se descubrieron adolescentes seropositivos entre 14 y 19 años de edad, producto de una iniciación temprana en la sexualidad de una juventud que tiende a ser promiscua y que está escasamente protegida contra las infecciones. Aún nuestros muchachos desconocen el riesgo del sida.

Igualmente, en 1997, el sida era la tercera causa de muerte en varones de 25 a 34 años en Venezuela. Esto revela un contagio en plena adolescencia. Ya en el país habrían 50 mil infectados.

En 1998, el Estado sólo atendía a 1.632 pacientes de los 400.000 que padecen la enfermedad. Según el Ministerio de Salud proveer con drogas a 10.000 pacientes cuesta 60 millardos de bolívares.

En 2001, el Gobierno analizaba varias opciones para abaratar el costo del tratamiento, y que para el año siguiente se podrían comprar antivirales sin marca (genéricos), y que se evaluaba la posibilidad de fabricarlos en el país.

Se calcula que en el mundo aparecen 5 millones de nuevos infectados por año.

Actualmente, en Venezuela, por cada 3 hombres seropositivos hay una mujer seropositiva, y de acuerdo con una evaluación de Onusida y el Ministerio de Salud hay cerca de 110.000 personas infectadas; más del 30% son del sexo femenino.

Y una dura realidad: El matrimonio no es la solución, pues jóvenes casadas se están infectando con VIH debido a que sus maridos mantienen sexo fuera del hogar.

Según la OMS, las mujeres son de 2 a 4 veces más vulnerables que los hombres a la infección del virus del VIH por relaciones sexuales, porque: la carga viral es mayor en el semen de un varón infectado. El tejido vaginal y anal de las mujeres es más vulnerable a las infecciones. La mujer tiene una superficie de contacto mayor con los fluidos vaginales. Por motivos culturales, ellas no siempre deciden cuándo y cómo tener sexo.

Los efectos del VIH en la mujer pueden ser: La menstruación puede desaparecer, o volverse irregular, más intensa, prolongada y dolorosa. Más de un tercio de las seropositivas desarrolla candidiasis crónica. También puede afectar ano, boca y esófago. Sufren episodios de herpes asociado con fiebre y cansancio. La inflamación de la zona pélvica es más frecuente y grave.

El virus del papiloma humano se puede manifestar con verrugas más grandes y visibles. El precáncer cervical progresa con mayor rapidez.

Ningún país del mundo tiene estadísticas de la epidemia tan alarmantes como las de África subsahariana, no obstante cerca de dos millones de personas viven con VIH o SIDA en América Latina y el Caribe.

Éstos son más que los enfermos en Estados Unidos, Canadá, Europa occidental, Australia y Japón combinados.

En 2007 hubo en América Latina 120.000 nuevos casos de infecciones y 70.000 muertes y los expertos calculan que para 2015 unas 3,5 millones de personas vivirán con VIH y SIDA y 1,5 millones morirán a causa de la enfermedad.

Una de estas zonas “precarias” son los países del Caribe, la segunda región más afectada por la epidemia después de África subsahariana, donde la prevalencia de la enfermedad es de 1%.

Estamos a sólo dos años de 2010 que es cuando se ha comprometido la comunidad internacional a proveer acceso universal a la terapia antirretroviral y todavía estamos muy lejos de eso.

Para información de apoyo o asesoría se puede llamar a Acción Solidaria: 0212-261-9501. Contrasida: 0212-575-1446. La División de Sida y ETS-MSDS: 0212-481-4984. Instituto de inmunología de la UCV: 0212-605-3506 al 09. Servicio de Infectología del Hospital Universitario de Caracas: 0212-606-7321.

La ONG Musas de Venezuela trabaja exclusivamente con mujeres seropositivas. Para más información: (0212) 870-4846 ó musasvenez@hotmail.com.

Dr. Avilio Méndez Flores


La fiebre de Mayaro

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Datos epidemiológicos:

El virus pertenece a la familia togaviridae y al género alpha virus. Cinco otros virus transmitidos por zancudos se han descrito como causa de un cuadro similar al dengue como enfermedad.

El virus primero fue aislado en 1954, y las primeras epidemias fueron descritas en 1955 en el Brasil y Bolivia. Otros casos se han divulgado en Surinam, Perú, la Guayana Francesa, Trinidad y Venezuela. Hasta 10 a 15% de enfermedades febriles en áreas endémicas se han atribuido al virus de Mayaro. El hábitat natural del zancudo Haemagogus son los bosques húmedos del trópico.

La patogénesis y la patofisiología exactas entre seres humanos es desconocidas. Los modelos animales han demostrado necrosis del músculo esquelético, del periostio, de tejidos pericondrales, y de la evidencia de la meningitis y de la encefalitis. Todos los casos anteriores de la fiebre de Mayaro describen una enfermedad autolimitada. Ningunos informes de síntomas recurrentes existen en la literatura.

Síntomas:

La fiebre de Mayaro tiene características similares a las del dengue. Comúnmente los infectados presentan fiebre, dolor de cabeza, vómitos, mareos, así como dolores en las articulaciones y cuando estos son prolongados se sospecha de un contagio del virus. Aunque los síntomas persisten por un período de 3 a 5 días, pueden desaparecer luego de algunos meses.

Tratamiento:

El manejo es sólo sintomático ya que no hay tratamiento específico.

Dr. Avilio Méndez Flores

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