Manchas en la piel

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Generalmente corresponde a la Pitiriasis versicolor, la micosis superficial más frecuente de los países tropicales y, por supuesto Venezuela. Es una micosis benigna. En nuestro país se observa especialmente en las zonas costeras, pues el clima cálido y húmedo favorece su aparición.

Se presenta por igual en ambos sexos. Es más frecuente entre los 10 a 20 años de edad, por la predisposición conferida por la secreción sebácea en el adolescente y en el adulto joven.

Se caracteriza por presentar manchas blancas (máculas) de bordes bien definidos, de diferentes tamaños y colores (rosadas, marrones, pero muy especialmente blanquecinas), ubicadas de preferencia en cara, cuello, tórax y extremidades superiores. Las escamas son fácilmente desprendibles mediante raspado.

Es una afección que no produce molestias o complicaciones y su tratamiento tiene sólo una razón: la estética. No tiene nada que ver con enfermedad del hígado, aunque en nuestro país existe la creencia popular de que su origen es hepático. Incluso llegan a denominarlas “manchas del hígado”.

Puede confundirse en algunas ocasiones con la llamada pitiriasis alba o rosada, vitíligo, hipo-pigmentaciones post-inflamatorias o lepra.

El tratamiento es efectivo tanto en forma local (tópica) o mediante pastillas que su médico tratante o dermatólogo le recomendarán.

Dr. Avilio Méndez Flores

Los virus

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Los virus poseen el privilegio de ser los responsables de las enfermedades humanas más antiguamente conocidas (la rabia y la poliomielitis) y de algunas de las enfermedades más recientemente descritas (el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH).

Constituyen un grupo completamente diferenciado dentro de los agentes infecciosos y las principales características que los distinguen de otros microorganismos son:

Su tamaño extraordinariamente pequeño, tan sólo observables por microscopía electrónica, lo que les permite atravesar filtros que otros microorganismos no pueden.

Son parásitos intracelulares estrictos, es decir, sólo son capaces de reproducirse dentro de otro ser vivo. Para su multiplicación dependen de la célula huésped, la cual les suministra no sólo las sustancias básicas sino, además, la energía y la mayoría de los sistemas enzimáticos necesarios para la síntesis de sus propios constituyentes.

Están compuestos por una parte formada por ácidos nucleicos que a su vez están envueltos en una capa de proteínas, denominada cubierta proteica o cápside. El conjunto del ácido nucleico y la cápside es la llamada nucleocápside del virus, y ésta, a su vez, puede hallarse recubierta por una envoltura o membrana lipoproteica de origen celular. Todos los virus, salvo los más complejos, se asocian con dos tipos de simetría geométrica de la cápside, helicoidal e icosaédrica.

La subdivisión principal de los virus se hace en función de sus ácidos nucleicos. Éstos son el soporte de la información genética, de la capacidad de replicación y, por tanto, del poder de infección. Un virus determinado puede contener ADN o ARN, pero nunca los dos, y ello nos permite dividir a los virus en dos grandes grupos: ribovirus, cuando contienen ARN, y desoxirribovirus, cuando contienen ADN.

Además, a medida que ha ido aumentando el conocimiento en la estructura y composición química de los virus se ha podido elaborar una clasificación basada en sus propiedades fisicoquímicas, de forma que hoy en día podemos agrupar a los virus de interés en patología humana en familias, cada una de las cuales incluyen diferentes géneros y especies.

Dr. Avilio Méndez Flores

La ictericia del recién nacido

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Existen 2 causas: por incompatibilidad sanguínea o por un proceso inflamatorio agudo infeccioso o no.

La incompatibilidad sanguínea se produce cuando el grupo sanguíneo y rh que el niño adquirido por herencia sean particularmente distintos al de la madre; la cual será grupo O, o rh (-) y el niño grupo A, o B, o AB, o rh (+). Esta condición se encuentra en los glóbulos rojos, y en este caso en particular, se comporta como un antígeno, contra el cual el organismo de la madre podría fabricar anticuerpos que tienden a destruir los glóbulos rojos del niño, incluso en algunos casos poco antes de nacer.

En el caso de un proceso inflamatorio adquirido después del nacimiento, este tinte amarillo se manifestará después de las 24 horas, generalmente durante la cicatrización del ombligo, donde también va a producirse destrucción de una pequeña parte de los glóbulos rojos, o en mayor cantidad si se desarrolla un cuadro infeccioso en el niño.

En cualquiera de los 2 casos, la destrucción de glóbulos rojos libera la hemoglobina que poseen y esta se transforma en bilirrubina, que es un pigmento de color amarillo, que al no ser procesado suficientemente por el hígado, pasa a los tejidos del organismo donde se deposita, y en la piel va ser visible su color.

Su riesgo depende de la causa. Cuando es debido a una incompatibilidad sanguínea, ésta es más peligrosa cuanto más temprano se presente la ictericia. Cuando se trata del proceso inflamatorio previo a la cicatrización total del ombligo, aparte de que se presenta más tardía, no suele ser muy intensa, pero igualmente amerita ser vigilada hasta su desaparición.

La complicación temible es el daño cerebral irreversible (kernícterus) que pueda causar cuando los niveles de bilirrubina suben excesivamente (más 20 mgs. %).

El manejo inicial inmediato es la fototerapia mientras el tinte amarillo sea leve y la bilirrubina se mantenga en niveles bajos. En casos agudos o de pronóstico reservado se recurre a la exanguinotransfusión la cual puede repetirse si es necesario.

Dr. Avilio Méndez Flores

La esquizofrenia

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Implica un grupo de trastornos psiquiátricos manifestados por alteraciones del estado de ánimo y la conducta, así como del pensamiento.

La formación de los conceptos puede producir una mala interpretación de la realidad, y a veces los enfermos presentan ideas delirantes y alucinaciones.

Los cambios anímicos incluyen respuestas ambivalentes, limitadas e inadecuadas. La conducta puede ser de aislamiento, regresiva o extraña. Afecta principalmente a personas jóvenes, entre los 20 y 40 años.

La personalidad dividida es como el rasgo característico de esta enfermedad. Se describen tres síntomas primarios: un trastorno de las asociaciones, un trastorno de la afectividad y una alteración de la actividad.

El paciente puede tener la sensación de oír sus propios pensamientos, alucinaciones auditivas o visuales, ideas delirantes, sensaciones de ser controlados desde el exterior, perplejidad, depresión o euforia, embotamiento emocional, aislamiento social, incapacidad para establecer una relación con los demás, pérdida del contacto con la realidad. Piensa en sus propios términos, de acuerdo con sus propias reglas. Se expresa con incoherencias, inventa sus propias palabras.

Obviamente, el diagnóstico implica una cuidadosa y exigente valoración clínica que ponga en evidencia los síntomas y signos ya mencionados, que considere la personalidad presicótica del paciente, sus antecedentes familiares y las experiencias desencadenantes. Por otra parte, según las últimas investigaciones la esquizofrenia y el trastorno bipolar (antes denominado maníaco depresión) tienen una etiología genética común, es decir, comparten causalidad genética. Los parientes de los pacientes con esquizofrenia tienen mayor riesgo de sufrir trastorno bipolar que la población general.

Es el médico psiquiatra el especialista preparado para atender al paciente esquizofrénico.

Recordar que la esquizofrenia puede ocurrir en cualquier ser humano y en cualquier momento de su vida. Hay que estar pendiente del diagnóstico precoz para que no se convierta en una enfermedad muy severa.
La gente tiene que aceptar al paciente mental como si fuera un enfermo cardíaco, gástrico o pulmonar.

Dr. Avilio Méndez Flores

Concepto de epidemia

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Epidemia:

Epidemia (del griego epi, por sobre y demos, pueblo), es una descripción en la salud comunitaria que ocurre cuando una enfermedad afecta a un número de individuos superior al esperado en una población durante un tiempo determinado. Para evitar el sensacionalismo que conlleva esta palabra en ocasiones se utiliza el sinónimo de brote epidémico o brote.

En la actualidad el concepto es una relación entre una línea de base de una enfermedad, que puede ser la prevalencia o incidencia normales, y el número de casos que se detectan en un momento dado. En este sentido si una comunidad se encuentra libre de determinada enfermedad, un solo caso constituye una epidemia. En otras palabras, es un incremento significativamente elevado en el número de casos de una enfermedad con respecto al número de casos esperados.

En caso de que la epidemia se extendiera por varias regiones geográficas extensas de varios continentes o incluso de todo el mundo se trataría de pandemia. En caso de enfermedades que afectan en una zona mantenida en el tiempo se trataría de endemia.

Endemia:

En epidemiología, una endemia (del griego Eνδημία, “en una población”) es un proceso patológico que se mantiene a lo largo de mucho tiempo en una población o zona geográfica determinada. Generalmente se trata de patologías infecciosas. La enfermedad se mantiene a lo largo de tiempo en un nivel estable, incluyendo variaciones estacionales.

Por tanto, es una enfermedad localizada en un lugar determinado y con un alto número de personas afectadas. Ejemplos pueden ser el caso de la malaria, en ciertos países tropicales o cálidos de África, América o Sudeste asiático. Algunas parasitosis intestinales, especialmente en zonas campestres, como el áscaris lumbricoides y el necator americano.

Por orden de importancia en cuanto al grado de extensión de una enfermedad o el número de personas afectadas se habla de endemia, epidemia y pandemia (esta última cuando afecta a poblaciones de todo el mundo).

El término epidemia se define cuando observamos más casos de los esperados de una enfermedad en una población determinada, para un determinado momento y lugar con tal que los casos no sean importados. La presentación de un solo caso no importado en un sitio no esperado se considera ya epidemia.
Se denomina endemoepidemia a un aumento de incidencia superior al esperado en el contexto de una epidemia.

Pandemia:

Condiciones para una posible pandemia vírica: La OMS indica que para que pueda aparecer una pandemia, se necesita:

• Que aparezca un virus nuevo, que no haya circulado previamente y por lo tanto, no exista población inmune a él.
• Que el virus sea capaz de producir casos graves de enfermedad.
• Que el virus tenga la capacidad de transmitirse de persona a persona de forma eficaz.

Clasificación propuesta por la OMS


Fase 1:

Se refiere a virus que circulan entre los animales pero que aún no han causado ninguna infección en los humanos

Fase 2:

El virus, que afectaba a animales domésticos o salvajes, ha contagiado a alguna persona, por lo que puede considerarse una potencial amenaza de pandemia

Fase 3:

El virus afecta a pequeños grupos de personas y se da, por primera vez, la transmisión de humano a humano, y no sólo de animales a humanos. Sin embargo, son casos esporádicos y bajo ciertas circunstancias.

Fase 4:

El poder del virus para transmitirse entre personas se verifica y es capaz de provocar ‘brotes comunitarios’. Esta situación aumenta significativamente el riesgo de pandemia. Cualquier país que sospeche o que verifique algún caso debe ponerse inmediatamente en contacto con la OMS para que evalúe la situación y coordine la respuesta. Esta fase indica un importante salto en el riesgo de pandemia, pero no quiere decir que ésta se produzca inevitablemente

Fase 5:

Se caracteriza por la propagación del virus de humano a humano en, al menos, dos países de una misma región. “Aunque muchos lugares no se ven afectados, la declaración de esta fase es un signo claro de que la pandemia es inminente y que el tiempo para poner en marcha todas las medidas necesarias se acaba”, según la Organización.

Fase 6:

La fase pandémica. El brote de la enfermedad se ha registrado en más países de distintas regiones. Llegar a este nivel quiere decir que la pandemia ya está en marcha, ha comenzado. Ya no se puede prevenir, sino sólo tratar de controlar.

Ejemplo de pandemia:

Cólera

• Primera pandemia (1816–1826). Previamente restringida al subcontinente indio, la pandemia comenzó en Bengala y se expandió a través de la India hacia 1820. Se extendió hasta la China y el Mar Caspio antes de disminuir.
• La segunda pandemia (1829–1851) alcanzó Europa, Londres en 1832, Nueva York en el mismo año, y la costa del Pacífico en Norte América por 1834.
• La tercera pandemia (1852–1860) principalmente afectó a Rusia, con más de un millón de muertos.
• La cuarta pandemia (1863–1875) se extendió en su mayor parte por Europa y África.
• La quinta pandemia (1899–1923) tuvo pocos efectos en Europa gracias a los progresos en salud pública, pero Rusia fue gravemente afectada de nuevo.
• La sexta pandemia, llamada «El Tor» por la cepa, comenzó en Indonesia en 1961 y alcanzó Bangladesh en 1963, India en 1964, y la URSS en 1966.

Dr. Avilio Méndez Flores

La fiebre

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Es un síntoma común a muchos trastornos como enfermedades infecciosas, intoxicaciones, golpes de calor, etc.

Se mide por la elevación de la temperatura oral o axilar por encima de 37.5 ºC y la rectal por encima de 38 ºC. Generalmente es el signo más precoz y objetivo de una enfermedad infecciosa y por lo tanto debe poner en alerta a la persona que atiende al niño. La fiebre alta y persistente puede indicar la importancia y severidad de la enfermedad. En efecto, en presencia de cualquier infección la fiebre debe ser bienvenida porque significa que el organismo se está defendiendo. Es importante aprender a reconocer la fiebre y que medidas tomar, pero no intentar bajarla a toda costa sin buscar la causa. La fiebre puede ocasionar malestar, dolor de cabeza, poco apetito y dificultad para digerir alimentos.

Para aliviar estos síntomas se puede recurrir a los medicamentos que al mismo tiempo sirven para controlar la temperatura, pero debe cuidarse su dosificación.
Un niño que tiene fiebre usualmente mostrará signos de estar enfermo. Tome la temperatura si usted ve 1 o más de los siguientes síntomas: Piel seca o caliente al tocarla. Sudoración excesiva. Somnolencia (sueño constante durante el día). Síntomas de respiración inusual o resfriado. Dolor de oídos. Vómitos. Poco apetito. Cuando un niño usualmente activo, deja de moverse y jugar.

La mayoría de las causas son de origen viral o bacteriano. La dentición probablemente pueda ser una causa no significativa de fiebre, y no debe pensarse que sea la única causa. En general, la fiebre alta no es lo único importante, también cuenta el estado general y la actitud del niño.

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En el manejo de la fiebre en niños se le deben ofrecer líquidos fríos que reemplacen los que él pierda a causa de la sudoración o de la diarrea. Esto puede ayudar a reducir la temperatura corporal.

Manténgalo lo más fresco que pueda, colocándole la menor vestimenta posible. El arroparlo puede aumentar la fiebre.

Bañarlo con una esponja y agua tibia por un lapso de 20 a 30 minutos, puede ser útil para reducir la fiebre.

En niños la mayoría de los procesos febriles son debidos a virus, los cuales evolucionan, casi siempre, con un retorno a una aparente normalidad en las pausas que transcurren sin fiebre, no siendo así cuando la causa es bacteriana.

Dr. Avilio Méndez Flores

Los resfriados y el clima

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Generalmente hay una mayor tendencia a sufrir de gripe cuando hay frío.

Se ha descubierto que los virus se cubren de un material graso parecido a un gel cuando hace frío.

Este recubrimiento, se derrite en las temperaturas más altas del tracto respiratorio, lo que permite que el virus infecte a las células.

Esto podría explicar por qué a pesar de la globalización, los viajes y el contacto de la gente del hemisferio norte y sur, el virus de la influenza se restringe a ciertas épocas en distintas partes del mundo.

Al parecer, la resistente capa elástica alrededor del virus que se forma en temperaturas frías le ofrece la protección que se necesita para pasar de persona a persona.

Esta capa es tan robusta que incluso puede resistir ciertos detergentes.

Pero una vez dentro del huésped, el virus sólo puede infectar a la célula cuando el recubrimiento se ha derretido.

En estado líquido no es suficientemente resistente para proteger al virus, de manera que si la capa protectora se derrite cuando el virus está fuera del huésped, éste muere.

Entendiendo cómo el virus se protege a sí mismo para poder propagarse de persona a persona se podrá estudiar la forma de interferir con ese mecanismo protector.

Las epidemias de gripe a menudo ocurren en la época cuando entran los colegios a clase que es cuando hay un mayor contacto y una actividad intensa.

Pero en el verano o períodos de vacaciones no prenden las epidemias, por eso tendemos a echar la culpa al huésped.

Así entendemos que el virus se hace más o menos susceptible al medio ambiente, lo cual es un dato muy importante.

Por medio de una sofisticada técnica de resonancia magnética se ha logrado identificar las características detalladas de la forma como las membranas exteriores del virus responden a las variaciones de temperatura.

La membrana exterior del virus está compuesta principalmente de moléculas, llamadas lípidos, que son aceites, grasas y colesterol.

Se ha descubierto que a temperaturas ligeramente sobre el nivel de congelamiento, este recubrimiento lípido se solidifica en un gel.

Sin embargo, a medida que las temperaturas se acercan a los 15,6 grados centígrados, el recubrimiento se derrite gradualmente hasta convertirse en una mezcla líquida espesa.

Por lo tanto, las temperaturas en primavera y verano pueden ser demasiado altas para permitir que la membrana viral entre en este estado gelatinoso.

Como resultado, a estas temperaturas los virus de influenza podrían secarse y debilitarse, lo que resulta en el fin de la temporada de gripe.

Esto tiene un importante valor para la prevención que podría hacerse o planificarse de otro modo, quizás asociando más los programas de prevención de gripe con la temperatura ambiente de los distintos países.

Dr. Avilio Méndez Flores

Comida y salud

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Somos lo que comemos!

Los alimentos preparados de manera natural contienen las sustancias nutritivas necesarias y se ha reconocido el valor que éstas tienen para mantener la salud e, incluso, para prevenir la aparición de signos clínicos de algunas enfermedades. Sin embargo, resulta difícil para la población adquirir una cultura apropiada de alimentación. En los últimos años el gran incremento del sedentarismo y la tendencia a consumir alimentos altamente procesados, ricos en grasas y azúcares; además del mal vínculo establecido entre lo que significa comer saludable y su relación con el buen sabor o la degustación placentera, ha generado evidentes consecuencias en el incremento de las tasas de obesidad y todos los problemas que se derivan de la misma.

Se suele disfrutar de un domingo de parrilla en la que prevalece el consumo de comidas altas en grasas saturadas (que aumentan el riesgo de arteriosclerosis) y la abundante ingestión de alcohol.
Igualmente, una reunión infantil es sinónimo del disfrute de tequeños, perro calientes, helados, refrescos, por citar algunos ejemplos.

Las particularidades de las dietas, según los patrones culturales, hacen evidentes sus efectos en los índices de sobrepeso y obesidad del país en observación. La prevalencia de obesidad en Venezuela, según datos de estudios realizados en el año 2003, era alrededor del 32% de la población. En Venezuela, los hábitos de alimentación tienen una tendencia similar a la población norteamericana, con una alta ingesta de comidas rápidas muy altas en grasas saturadas contenidas en alimentos como el queso, mayonesa, helados; grasas trans en las frituras, dulces, donnuts y carbohidratos de alto índice glicémico como los del pan, papas fritas y refrescos.

El sobrepeso y la obesidad se definen como un aumento de la cantidad de grasa corporal que frecuentemente se acompaña de un incremento de peso.

La grasa corporal normalmente representa el 25% del peso en el hombre y 30% del peso en la mujer; y está ubicada principalmente en dos sitios: 1- debajo de la piel (grasa subcutánea) y 2- en el abdomen y el tórax, rodeando las vísceras lo cual se conoce como grasa visceral o abdómino-torácica.

Ahora bien, la medida de la grasa abdominal es muy importante porque se ha comprobado la estrecha relación que existe entre los factores de riesgo cardiovascular y la obesidad abdominal, es decir, cuando la cintura es mayor de 90 cm. en hombres y más de 80 cm. en mujeres.

Esto no es problema de estética pues esa prominencia en el abdomen no viene sola, es decir, está acompañada generalmente con la presencia de otras condiciones que incrementan el riesgo cardiometabólico. Este término se refiere a la mayor o menor posibilidad que tiene una persona de desarrollar enfermedad cardiovascular y/o diabetes mellitus. Las condiciones asociadas a la obesidad abdominal que aumentan el riesgo cardiometabólico son los triglicéridos altos; la disminución del colesterol HDL –llamado bueno porque es el transportador que lleva al colesterol de las arterias hacia el hígado donde se elimina-; la presión arterial elevada y la glucemia elevada.

Dr. Avilio Méndez Flores

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