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El niño que llora desconsoladamente

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El llanto de los recién nacidos se ha atribuido a las más diversas causas, desde el mal de ojo, hasta ejercicio para los pulmones, hasta la inmadurez del cerebro o el dolor estomacal grave. En realidad, la palabra cólico viene del griego “kolikos” que tiene la misma raíz que la palabra ”colon” y designa un dolor que da retortijones; sin embargo, a pesar de todas estas teorías este problema sumamente común sigue siendo uno de los misterios médicos más antiguos que se conocen.

Es muy difícil estar con estos bebés que tienen la cara roja, dan gritos y lloran desconsoladamente. A los padres de estos niños les corre el sudor por el cuerpo, les sube la presión sanguínea y se sienten muy frustrados cuando nada de lo que hacen parece calmarlos.

Los bebés de ciertas culturas del mundo no sufren de “cólicos”. Dicho de otro modo, los bebés suelen calmarse en un minuto o menos.

Los gases parecen ser la causa lógica del llanto de los recién nacidos. Después de todo, los bebés inquietos a menudo se doblan, dan un grito que revela dolor, tienen ruidos en el estómago y luego expulsan un gas. Por eso, no es de extrañar que varias generaciones de médicos les hayan recetado a los recién nacidos opio, antiespasmódicos y gotas para eructar tratando de calmarlos.

Sin embargo, aunque resulta evidente que en algunos casos el llanto lo causan las alergias a la leche (~10-15% de los cólicos) y, en otros, el reflujo ácido (~3% de los cólicos).

El dolor intestinal no puede ser la causa de la mayoría de los casos de cólicos porque:
Los cólicos empiezan a las dos semanas de vida del bebé, terminan a los 3 meses y alcanzan su punto máximo al final del día. Los gases empiezan al nacer y duran mucho tiempo después de los tres meses y, además, ocurren a cualquier hora del día;
Los bebés inquietos suelen calmarse con un paseo en el auto o meciéndolos, aunque estos métodos no quitan el dolor;
Estudios hechos con rayos X muestran que los lactantes tienen más gases cuando dejan de llorar que antes de empezar el llanto;
En ciertas culturas los bebés no sufren de cólicos, sin embargo, tienen gases.
Es posible que los medicamentos antiespasmódicos calmen los cólicos porque tienen fuertes efectos sedantes.
Dos estudios “doble ciegos” han demostrado que la simeticona no es más eficaz que el agua para calmar el llanto.

Reflujo gastroesofágico:

Se sospecha que muchos de los bebés que lloran sufren de la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE). Claro que la mayoría de los bebés tiene un reflujo que es normal y se suele hablar de “botar un buche”. En algunos lactantes la causa del dolor es el ERGE, pero no es un síntoma común.

En un estudio a 219 lactantes menores de un mes referidos para determinar si sufrían de ERGE. De todos los bebés con reflujo, 44% tenían malestar, 33% vómitos abundantes y 30% no aumentaban de peso lo suficiente, pero ninguno tenía dolor después de comer. Los resultados de esófago inflamado no mostraron ninguna correlación con el llanto.

En otro estudio se examinaron las historias médicas de 24 lactantes sumamente irritables, menores de 3 meses a quienes se les hicieron pruebas para el reflujo…solamente a uno de ellos se le diagnosticó la ERGE.

En otra investigación se trataron con omeprazol, a 30 lactantes irritables (de 3 a 12 meses de edad) a quienes se les había diagnosticado ERGE. El medicamento disminuyó significativamente los niveles de ácido en el esófago… pero no redujo, en lo más mínimo, la agitación de los lactantes.

Una de las principales razones por las que se hacen diagnósticos equivocados es debido a la respuesta normal de un bebé, llamada el “reflejo gastrocólico”. Éste es el reflejo que hace evacuar a los niños en seguida después de comer. En la mayoría de los recién nacidos este reflejo ocurre sin que ellos sientan nada, pero algunos reaccionan excesivamente (una reacción parecida a la de algunos niños ante ruidos fuertes). Es posible que mientras los están alimentando de repente se doblen y lloren.

El punto máximo de los llantos debidos a los cólicos ocurre generalmente a las 6 semanas, pero a los tres meses ya ha mejorado bastante. Las alergias a los alimentos y el reflujo gastroesofágico pueden seguir siendo fuertes a los 4 meses y durar hasta un año o más. Por lo tanto, si el llanto de un bebe agitado no disminuye después de los tres meses de edad hay que sospechar que tienen algún problema intestinal.

El “cuarto trimestre” faltante:

Los potros recién nacidos pueden caminar y hasta correr desde el primer día de su vida. Están listos para desenvolverse normalmente cuando salen del vientre de la madre. En cambio, nuestros recién nacidos se parecen más un feto que a un bebé. Su respiración es irregular…tiemblan…y hasta necesitan ayuda para eructar. Sólo logran sonreír después de los 2 – 3 meses, hacen gorgoritos y finalmente parecen estar listos para vivir entre nosotros.

Nuestros bebés no tienen cuerpos fuertes y grandes como los caballos pero tienen cerebros grandes. De hecho, a los 9 meses de embarazo la cabeza del feto es tan grande que es casi imposible que pase por el cuello del útero. El diámetro de un cuello uterino dilatado es de 10 cm. (31,4 cm. de circunferencia), mientras que la cabeza de un recién nacido tiene de 34 a 35 cm. de circunferencia. Nuestros bebés de cerebros grandes tienen que salir después de 9 meses de gestación; sin embargo, en muchos aspectos les haría bien quedarse más tiempo recibiendo estímulos del útero.

Sí, exactamente eso: ‘estímulos’. Mientras el feto está en el vientre materno, las paredes de los músculos del útero lo masajean sin cesar, lo bambolean a menudo y durante 24 horas, los 7 días de la semana están rodeados por el retumbar de la sangre que circula por las arterias de la placenta. (¡Un ruido más fuerte que el de una aspiradora!).

En todo el mundo, la mayoría de los padres por intuición tratan de imitar el vaivén, los arrullos y los ruidos del útero; pero, en nuestra cultura se nos enseña equivocadamente a susurrar y a caminar de puntillas en presencia de los bebés porque creemos que necesitan un entorno silencioso… y ¡eso está muy lejos de ser cierto! En lugar de estar muy estimulados, la mayoría de los bebés no reciben suficiente estimulo.

Imitar el entorno sensorial del vientre es muy importante para los recién nacidos, no sólo porque sienten nostalgia de “la buena vida” que tenían en el vientre de la madre sino porque en realidad desata un reflejo neonatal importante, al que antes no se le daba importancia y que lo he designado como “el reflejo calmante”.

El reflejo calmante:

El reflejo (o grupo de reflejos) calmante es un reflejo “primitivo”, parecido a un interruptor automático para acallar el llanto de un bebe. Se cree que este reflejo evolucionó durante milenios, no exactamente para calmar a los bebés agitados, sino como una manera de calmar a los fetos agitados. Durante los últimos meses del embarazo esta respuesta congénita mantiene a los fetos prácticamente calmados, lo que disminuye las posibilidades de que se muevan demasiado, de que se enreden accidentalmente con el cordón umbilical o se queden atascados en una posición que haga imposible el parto.

Cinco trucos para calmar a su bebé:

A diferencia del reflejo de la rodilla que se desencadena de una sola forma, los padres pueden activar el reflejo calmante de 5 formas distintas. Pueden practicar 5 trucos para activar este reflejo:
• Envolver al bebé con los brazos hacia abajo.
• Acostarlo de lado o boca abajo; aunque la posición boca arriba es la más segura para dormir es la menos eficaz para calmar el llanto.
• Arrullarlo con un sonido blanco alto y constante.
• Acunarlo con movimientos rítmicos.
• Darle algo para chupar.

En el caso de un lactante muy inquieto, estos métodos antiguos tienen que aplicarse todos de una vez y de una manera tan vigorosa como el llanto. (¡Debe sentir como si “estuviera bailando” con el niño, pero es él quien marca el paso!)

Los niños pequeños tienen necesidades primarias que son esenciales para su supervivencia y felicidad. Tan necesario como mantenerlos calentitos, limpios y secos, es hacerles sentir que son amados y deseados. Las formas de demostrárselo son infinitas.

El contacto cuerpo a cuerpo es vital. Los arrumacos y caricias serán el inicio de un vínculo afectivo que se fortalecerá con el tiempo y serán las primeras causales de sus expresiones afectivas.
Los recién nacidos comienzan a confiar en su madre al darse cuenta que la angustia que provoca la sensación de hambre es aplacada regularmente por la leche que su madre le entrega. Además esta ceremonia del amamantamiento está acompañada con caricias y miradas que rápidamente asocia con sensaciones de bienestar.
Todos los niños deben tener infinitas oportunidades de disfrutar el mundo que los rodea, y en la medida que vaya creciendo, es nuestra obligación como padres estimularlos e incentivarlos para que lo exploren.

Los niños pequeños expresan sus emociones directa e inmediatamente, y el llanto es la forma más frecuente de comunicar sus necesidades a aquellos que se encargan de sus cuidados.

Los bebés no esconden sus emociones como nosotros, los adultos. Si está con algún problema físico o emocional, enseguida comienza a llorar.
El llanto de un bebé se caracteriza por ser potente y penetrante, por lo que es imposible de ignorar. Un niño que llora no debe ser desatendido, porque el llanto puede estar indicando problemas vitales importantes en su salud. Con el paso del tiempo notarás la diferencia entre el llanto que inicialmente puede haber sido por hambre o ganas de estar en tus brazos, y que se transforma, si no lo reconfortas, en un llanto de frustración que es mucho más difícil de calmar.
Todos los niños son únicos, pero todos tienen un mismo “lenguaje” cuando hablamos del llanto.
Hay muchas razones para explicar el llanto de un bebé, y seguramente con el tiempo te transformarás en una experta para interpretar las señales que te envíe tu bebé. A continuación te explicamos cuáles son esas razones:

El hambre:

Es la causa más frecuente de llanto, y la madre lo reconoce desde el primer momento. Antes de investigar otra causa de llanto ofrécele su alimento para ver si se calma.

La inseguridad:

Un bebé que siente inseguridad se calma automáticamente al ser levantado de su cuna y arrullado. El sentimiento de inseguridad aparece porque el bebé pasó nueve meses en una “casa” que le proveía automáticamente de todas sus necesidades y adonde era mecido regularmente cada vez que te movías. Además estaba en un lugar de temperatura constante y siempre muy apretadito y contenido dentro del vientre materno. De tanto en tanto querrá volver a tener las mismas sensaciones que le ofrecía la seguridad de tu útero que ahora, en este nuevo mundo, desconoce.
El sentimiento de seguridad es tan vital como la alimentación, y si se le brinda en abundancia durante la infancia, redundará en muchos beneficios en la vida futura de tu bebé. Los niños que son separados de sus madres por partos complicados o por enfermedades, son particularmente sensibles y necesitan de cuidados especiales de sus padres hasta que recuperen su “sentimiento de seguridad”.

Los cólicos y las flatulencias:

Muchos bebés encuentran muy perturbadoras las sensaciones que comprenden los procesos digestivos. Muchos niños lloran antes de evacuar sus intestinos y necesitan ser alzados y reconfortados. La eliminación de gases también puede ser causa de llanto.
Los cólicos se producen por espasmos en las paredes de los intestinos para conseguir el tránsito de su contenido hasta ser evacuado. En los casos que estos cólicos son severos, el bebé levanta sus piernitas y su abdomen se distiende. Las causas están relacionadas generalmente con el tipo de alimentación. La leche materna raramente es causa de cólicos. Las formulas infantiles o los biberones están más asociados con estos problemas.

La otitis:

Generalmente esta afección suele pasar inadvertida. El bebé siente dolor y presión es sus oídos cuando está recostado y lo hace llorar, pero al ser levantado esta presión disminuye debido a la posición vertical calmando su llanto. Los padres pueden confundir esto con un capricho pensando que el bebé sólo quiere estar en brazos cuando es la posición la que le hace calmar el dolor. En estos casos es importante que el médico haga un control de sus oídos. La otitis suele aparecer cuando comienzan los primeros baños y le entra agua en sus delicados oídos.

La obstrucción nasal:

Durante una manifestación catarral y exceso de secreción nasal pueden obstruirse las fosas nasales. Esto obliga al niño a respirar por la boca y hacer mayor esfuerzo para llevar aire a los pulmones, esta molestia suele desencadenar en el niño llanto que a veces es incontenible pero ocas veces detectable la causa, por lo que es necesario descartarla.

La incomodidad;
El calor o el frío pueden ser causa de llanto, lo mismo que el tener húmedos los pañales o irritada su colita. Las picaduras de insectos también son otras de las causas de incomodidad, ya que el bebé no es lo suficientemente maduro como parar rascarse o defenderse por sí solo.

Las enfermedades:

Cuando tu bebé esté enfermo lo comunicará mediante el llanto, aunque muchas veces su reacción es mantenerse más quieto de lo habitual, cuando se siente realmente mal. El llanto de enfermedad se caracteriza por ser muy agudo o de una forma muy diferente al llanto habitual. Comunícate con tu pediatra en caso de notar estos cambios en tu bebé.

La demostración de emociones:

Como los adultos, los bebés también necesitan manifestar sus sentimientos y generalmente toma la forma del llanto.
Algunos necesitan un par de meses para tranquilizarse o asentarse, y otros muchos meses más. A veces necesitan de mucha actividad física para gastar toda su energía, y el estar quietos los intranquiliza y los hace llorar. En estos casos son muy buenos los masajes y los juegos.
La mayoría de estos niños comienzan con el llanto a partir de las 5 de la tarde, que es cuando la energía de los padres está en su nivel más bajo. Trata de descansar en lo posible durante las horas de la siesta para recuperar energías. Si puedes, sácalo a pasear o báñalo antes de que llegue el horario que habitualmente se pone más fastidioso.

El humor materno:

Las madres y sus bebés están muy relacionados, y a veces los cambios de humor son contagiosos. Si estás triste, preocupada, tensa o irritable, tu bebé puede sentir lo mismo y expresarlo mediante el llanto. Si estas situaciones te suceden frecuentemente, haz un esfuerzo consciente y trata de respirar hondo varias veces y tranquilizarte. Puedes pedir ayuda transitoria a algún familiar o una amiga que se haga cargo de tu bebé por un momento y sal a caminar un rato. Estar en contacto con otras madres en tu misma situación a veces ayuda mucho.

Cuando el llanto se transforma en una crisis:

El llanto incesante puede llegar a hacer desesperar a los padres más amantes de sus hijos. A veces los bebés continúan llorando aún después de que sus padres intentaron de todas formas consolarlo. Si ya estás cansada y comienzas a angustiarte, el llanto continuo puede llevarte a un estado de desesperación y frustración que puede ser peligroso, porque puede generar una sensación de impotencia con tu bebé. Estos sentimientos son frecuentes en los padres primerizos y aparecen cuando están exhaustos.
Trata de evitar llegar a este estado, descansando todo lo que te sea posible. Cuando tu bebé duerma, descansa y recupera fuerzas para cuando esté despierto y reclamando tus atenciones. Si tienes la posibilidad de entregar al bebé por unos momentos a otra persona (abuelos, hermanos o amigos), tómate un breve descanso y verás que todo retoma su curso natural. Si no tienes la ayuda de otra persona intenta llevarlo de paseo en su cochecito o en auto, esto muchas veces lo distrae y se calma rápidamente.
Generalmente los bebés tienen sus motivos para llorar desconsoladamente, a veces cuesta identificarlos, pero siempre está el pediatra que de ello sabe bastante y seguramente te dará una mano en todo lo que esté a su alcance. Estos días difíciles no tienen explicaciones y en estos casos recuerda que cuando hay una gran tormenta es importante saber sobrellevarla, ya que finalmente pasa y un nuevo día comienza.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Espasmos de sollozo

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Los niños, por lo general, lloran con facilidad y suelen acompañar el llanto con sollozos, o sea, movimientos del cuerpo y respiraciones ruidosas. Pues bien, en algunos niños, al llorar o sollozar, a veces también ante un susto o una sorpresa, se produce un cese momentáneo de la respiración que puede provocar un cambio en la coloración de la piel (pálida o azulada), pérdida de conciencia e, incluso, movimientos convulsivos (sacudidas de brazos y piernas). Se suele decir que el niño se ha privado.

A pesar de lo aparatoso del cuadro, la respiración se reanuda de manera espontánea al cabo de unos segundos (habitualmente menos de 1 minuto) sin necesidad de llevar a cabo ningún tipo de maniobra y el niño se recupera completamente en unos instantes. Los padres tardan algo más).

Le ocurre a un 5 % de todos los niños sanos y suele aparecer por primera vez entre los 6 y 18 meses y desaparecer antes de los 7 años de edad.

No se conoce la causa, aunque se sabe que puede influir la herencia, porque sucede con una frecuencia mucho mayor cuando lo ha sufrido algún otro miembro de la familia (35 % de los niños).

La frecuencia en que se producen es muy variable: hay niños que tienen espasmos del llanto varias veces al día y otros en los que se presentan de manera ocasional.

Los espasmos no producen ningún daño inmediato ni tardío al niño. Tampoco tienen relación con la muerte súbita del lactante.

Ante un espasmo de sollozo lo más importante es mantener la calma. Algo fácil de decir pero difícil de llevar a cabo. Conviene recordar que tienen una naturaleza benigna y que se resuelven sin complicaciones en unos segundos, por lo que no habrá que llevar a cabo ninguna maniobra de resucitación o de otro tipo que podría conllevar, por sí misma, un riesgo mayor de lesiones. Es recomendable situar al niño en la postura de decúbito supino (tumbado boca arriba) para favorecer el flujo cerebral y prevenir accidentes. Debe mantenerse la calma en todo momento, evitando golpear, gritar o zarandear al niño.

Al cesar el episodio es recomendable adoptar una actitud neutra sin mostrar preocupación o enfado delante del niño -o sea, “llevar la procesión por dentro”-, y sin que éste perciba ninguna ventaja por haberlo experimentado. En estos niños es especialmente importante establecer unas normas de conducta claras y coherentes, dado que, una vez que conocen sus límites, las situaciones de frustración que podrían conducir a crisis de llanto y espasmos de sollozo se reducen, como ocurre con las rabietas.

Todas las personas que se ocupan del cuidado del niño deben estar advertidas de que el niño puede tener espasmos del sollozo y deben procurar comportarse con la misma calma que los padres.

En principio, tienen un carácter involuntario, el niño no lo hace a propósito, pero cabe la posibilidad de que algunos niños aprendan a utilizarlo para llamar la atención o conseguir algún beneficio, lo que habrá que tener en cuenta especialmente en aquellos niños en los que se repite con mucha frecuencia, para asegurarnos de que, con su actitud, no obtienen ninguna recompensa.

Si los padres están preocupados por estos episodios, quieren confirmar que son espasmos del sollozo o necesitan apoyo, puede ser conveniente consultar. También si aparecen antes de los 6 meses, después de los 7 años o si son muy frecuentes, puede ser aconsejable que el pediatra examine al niño.

Dr. Avilio Méndez Flores

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