Traumatología

espondilitis

Espondilitis Anquilosante

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Consideraciones anatómicas de la columna vertebral:

La columna vertebral consta de 24 vértebras y 110 articulaciones. Tiene tres secciones con siete vértebras CERVICALES, doce DORSALES o TORACICAS y cinco LUMBARES. La zona cervical o del cuello es la más móvil. Las vértebras de la sección dorsal tienen una costilla unida a ellas por ambos lados. Debajo de la zona lumbar está el hueso sacro, que tiene forma de diamante y se traba en la pelvis como una piedra angular. Las articulaciones entre los lados del sacro y el resto de la pelvis se llaman articulaciones sacro ilíacas.

Definición:

La Espondilitis Anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que se distingue por su afectación del llamado esqueleto axial, que comprende la columna vertebral y las articulaciones sacro ilíacas. También puede afectar otras articulaciones, tendones y ligamentos de distintas áreas como los ojos y el corazón.
Su evolución es progresiva y puede deteriorar la calidad de vida al limitar la movilidad de la persona produciendo así discapacidad.

Etimología:

Espondilitis indica la inflamación que afecta las articulaciones de la columna vertebral y deriva de las palabras griegas que describen las partes constituyentes de la columna vertebral junto con el sufijo -itis que significa inflamación. Anquilosante significa que tiende a la fusión rígida de dos o más partes (anquilosis), No obstante, es importante darse cuenta que la soldadura total de la columna vertebral que el nombre de la enfermedad implica, no es la norma. Muchos pacientes nada más sufren una fusión parcial, a veces limitada a los huesos de la pelvis.

Causas:

La causa todavía se desconoce. Sin embargo, se han hecho numerosos descubrimientos importantes desde el comienzo de los años setenta. Uno de ellos es que alrededor del 96% del total de 80.000 casos diagnosticados clínicamente en el Reino Unido comparten el mismo código genético “HLA B27” (Human Leucocyte Antigen B27 = Antígeno del leucocito humano 1327). Esto forma parte de las células blancas de la sangre y es muy diferente de los grupos de células rojas tales como el A, B, 0 y los indicadores de Rhesus.
Hay pruebas de que un proceso derivado del medio ambiente exterior puede ser el responsable del inicio de la enfermedad y de sus reactivaciones. Podría ser que un micro-organismo normalmente inofensivo y contrarrestado por nuestro sistema inmunológico desencadenara una reacción adversa después de entrar en contacto con la persona que posee el grupo B27. En la mayoría de los casos, esto produce la inflamación de las articulaciones sacroilíacas y de diferentes áreas de la columna vertebral.

Frecuencia:

Se observa 3 veces más en hombres que en mujeres, mientras que suele afectar sobre todo a personas de 15 a 35 años de edad. Está relacionada con una alteración genética, por lo que es una enfermedad que se relaciona con factores de herencia, al menos en el 90% de los casos reportados.

Síntomas:

El síntoma característico de esta patología es el dolor en la zona lumbar que se intensifica durante el reposo y puede estar acompañando de sensación de rigidez al despertar. La enfermedad puede afectar también las articulaciones de las extremidades inferiores en forma asimétrica, también comúnmente se puede presentar una forma inflamación y enrojecimiento que puede afectar los dedos de manos o pies dándoles un aspecto de “dedos en salchicha”.
Con frecuencia los pacientes con espondilitis anquilosante se quejan de dolor y engrosamiento del tendón de Aquiles, debido a la inflamación del tendón en su sitio de inserción en el hueso. En algunos casos también puede afectarse el ojo, produciendo un proceso inflamatorio denominado uveítis. Los indicios de esta enfermedad suelen manifestarse entre los 20 y 30 años de edad, siendo más frecuente en hombres que en mujeres.
Los casos avanzados pueden originar la formación de hueso nuevo en los espacios de las vértebras, lo que da lugar a una columna rígida y fija, especialmente a nivel de la espalda baja y en cuello.

Otras molestias relacionadas con la Espondilitis Anquilosante son el dolor en hombros, caderas, costillas, talones y articulaciones pequeñas de las manos. También puede verse afectada una región aparentemente sin relación alguna como el ojo, dando lugar a una inflamación conocida como uveítis. De igual manera, la arteria aorta puede sufrir dilatación como parte de los síntomas producidos por la Espondilitis Anquilosante.
La Espondilitis Anquilosante empieza a manifestarse en la adolescencia o edad adulta temprana y síntomas que pueden variar de una persona a otra.

Los síntomas más comunes observados en la Espondilitis Anquilosante son:
• Dolor y rigidez en la parte baja de la espalda y región glútea, en las mañanas y noches
• Inflamación del tendón de Aquiles y de la planta del pie (fascitis plantar)
• Disminución del apetito
• Fatiga persistente
• Pérdida de peso
• Episodios ocasionales de fiebre
• Dolores en articulaciones del cuello, costillas, escápulas (omóplatos), caderas y talones.

Diagnóstico:

Desafortunadamente, el diagnóstico de la espondilitis anquilosante puede tardar entre 5 y 10 años, ya que con frecuencia los síntomas se confunden con lumbalgia mecánica de origen muscular (el llamado lumbago). La falta de un tratamiento adecuado por períodos prolongados conlleva a la progresión insidiosa de la enfermedad y desencadena el daño articular, deformidades, así como la aparición de manifestaciones pulmonares, cardiovasculares y oculares.

A menudo, el reumatólogo es quien diagnostica la espondilitis anquilosante. El diagnóstico temprano basado en sus características clínicas, con métodos de laboratorio y de imágenes, especialmente el uso de resonancia magnética nuclear, permite la instauración oportuna del tratamiento multidisciplinario temprano.

Algunos de estos puntos a tomarse en cuenta son:
• Inicio de las molestias antes de los 35 años
• Dolor continuo y crónico (de más de 3 meses)
• Dolor de espalda baja que empeora con el reposo prolongado o al iniciar/finalizar el día
• Dolor de espalda que mejora con la actividad física o ejercicio
• Mejoría con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos.

El diagnóstico de la Espondilitis Anquilosante se puede realizar mediante una revisión médica completa y no requerir de otras valoraciones. Sin embargo, la confirmación se realiza principalmente con estudios de imagen, siendo la radiografía de columna lumbar la más comúnmente solicitada con este fin. La imagen por Resonancia Magnética puede ser más detallada, pero el costo y falta de criterios para el diagnóstico la descartan como estudio de elección. Por otra parte, las radiografías sólo muestran las lesiones en estado avanzado, por lo que la evaluación clínica sigue siendo lo más importante para el diagnóstico oportuno.

En algunos casos puede también puede hacerse mediante la búsqueda de la proteína marcadora o factor mayor de histocompatibilidad B27 (HLA-B27, por sus siglas en inglés) darnos una orientación diagnóstica, sobretodo en grupos raciales caucásicos.

Tratamiento:

Aunque en la actualidad no existe un tratamiento definitivo para curar la Espondilitis Anquilosante, los medicamentos antiinflamatorios y la rehabilitación física son los pilares que mantienen al mínimo el dolor, la rigidez y el avance de la enfermedad en general.

La meta del tratamiento integral de la enfermedad es mejorar la calidad de vida del paciente, aliviar los síntomas, prevenir el daño estructural y restaurar las capacidades funcionales. Bajo una supervisión estrecha y un tratamiento adecuado este objetivo puede lograrse y mantenerse por largo tiempo. Se utilizan varios tipos de medicamentos para tratar la espondilitis anquilosante. Es importante la colaboración con su médico para encontrar el medicamento más seguro y eficaz para cada caso. Los medicamentos para la espondilitis anquilosante incluyen: Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) alivian el dolor y la hinchazón y las drogas antirreumáticas modificadoras de la enfermedad, también conocidas como DARMEs, actúan de diferentes maneras para reducir la inflamación en la espondilitis anquilosante. Los agentes biológicos son también un tipo de medicamentos relativamente nuevos, que bloquean las proteínas implicadas en los procesos inflamatorios.

Manejo de la Espondilitis Anquilosante:
La prescripción médica de ejercicio de bajo impacto produce resultados bastante prometedores en la calidad de vida y progreso de la Espondilitis Anquilosante. Especialmente a bajas intensidades y combinado con ejercicios de flexibilidad, se aprecian los cambios mayores. De igual manera, los ejercicios recomendados de postura o “higiene de columna”, aplicación de contrastes térmicos, electro estimulación transcutánea (TENS), entre otras medidas que pueden ser muy benéficas para relajar los músculos y poco a poco eliminar el dolor de las articulaciones afectadas.

Evolución:

El proceso inflamatorio ocurre donde hay una articulación o donde los tendones y/o ligamentos se unen al hueso. Por ejemplo, el proceso inflamatorio se produce alrededor de las articulaciones de las vértebras y áreas de fijación de los ligamentos, por ejemplo, en el hueso (isquial) de las nalgas sobre el que se sientan, o en el esternón, o donde el tendón se inserta en el talón. Como resultado de la inflamación se produce una pequeña erosión del hueso. Cuando la inflamación disminuye, se produce una cicatrización que ocasiona el crecimiento del hueso (hueso reactivo). Después de repetidos ataques, este hueso desarrollado puede llegar a rodear el disco. Entonces, dos vértebras pueden convertirse en una mediante un proceso de fusión. Los ejercicios que deberíamos realizar pretenden evitar o reducir este proceso.

Riesgos:

Ya hace muchas décadas que se observaba y documentaba que la enfermedad parecía darse de vez en cuando en algunas familias, pero no se supo por qué hasta que se descubrió la relación entre la enfermedad y el HLAB27.

Otros dolores de espalda y la espondilitis anquilosante:

Los problemas de espalda son unas de las afecciones más corrientes en las consultas de los médicos, pero muy pocos pacientes tienen espondilitis. A los médicos les concierne diagnosticar los diferentes tipos de dolores de espalda que los pacientes exponen. Esto explica en parte porqué se aplicaron diagnósticos equivocados a muchas de las personas que leen este folleto antes de recibir el diagnóstico final correcto; entre los diagnósticos equivocados más corrientes figuran el dolor de espalda, la dislocación de columna y la ciática.
La enfermedad también se confunde en ocasiones con la ESPONDILOSIS, término relacionado con problemas de desgaste y fractura. Esto es más corriente en ancianos. La terapia enérgica asociada con la espondilitis podría ser perjudicial para estas personas.

La espondilitis anquilosante en los niños:

En Gran Bretaña y los Estados Unidos, al 90% o más de los pacientes la espondilitis se manifiesta después de los dieciséis años. Al revés que en el mundo subdesarrollado, en GB y los EE.UU., un 25-30% presentan los primeros síntomas durante la infancia.

La diferencia entre la aparición de la enfermedad en los adultos y los niños tiene que ver con el hecho de que a los niños se les suele presentar, no con dolor de espalda, sino de las articulaciones periféricas, generalmente la rodilla, la cadera, el tobillo u otras articulaciones mayores. Por lo que respecta a la prognosis a largo plazo, los niños que manifiestan espondilitis precoz son más proclives a sufrir una enfermedad de cadera persistente que puede hacer necesario reemplazarla totalmente. Dado que esta operación no suele presentar ninguna complicación, tal eventualidad no habría de preocupar excesivamente.

La principal diferencia entre sexos es que las mujeres tienden más a la espondilitis de las articulaciones periféricas (reminiscente de la de los niños) y tal vez sufren una espondilitis de columna menos agresiva. Así, a las mujeres se les solía etiquetar equivocadamente como pacientes de “artritis seronegativa” o una de las demás enfermedades inflamatorias de las articulaciones. En general, el tratamiento es el mismo para ambos sexos aunque, por supuesto, hay que tener un cuidado especial con las mujeres en edad de gestar.

El embarazo:

En general, el embarazo no constituye un problema si se tiene espondilitis. En algunas clases de artritis, especialmente en la artritis reumática, la enfermedad remite durante el embarazo. Esto no es así en el caso de la espondilitis, por desgracia. Como sea que la mayoría de nacimientos se producen cuando se es más joven, la espondilitis muy a menudo no ha alcanzado la etapa en que podría determinar un nacimiento difícil. Sin embargo, en el caso que afecte a la cadera, podría requerirse una cesárea.
Normalmente es aconsejable dejar de tomar anti-inflamatorios durante las primeras 12 semanas y las últimas 4 semanas del embarazo. Intenten aumentar el programa de ejercicios durante este período a fin de intentar reducir la tendencia del dolor a aumentar por no tomar los agentes anti-inflamatorios. La reanudación de la medicación después del nacimiento depende de si se da el pecho al niño.

Casos atípicos:

La espondilitis anquilosante es una enfermedad muy variable. El desarrollo característico descrito en esta información no se da en todos los casos.
Aunque los rayos X puedan parecer impresionantes, los síntomas no siempre coinciden. También ocurre lo contrario, es decir, un dolor muy intenso que no reflejan los rayos X. Se ha insinuado que es más corriente que la espondilitis anquilosante siga un curso menos doloroso en las mujeres que en los hombres. También se ha visto que, globalmente, la espondilitis anquilosante se diagnostica mucho más pronto en los hombres que en las mujeres.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Bursitis

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bursitis 3

Definición:

Es la hinchazón e irritación de una bursa (bolsa), un saco lleno de líquido que actúa como amortiguador entre los músculos, los tendones y las articulaciones.
La bursa facilita el deslizamiento entre estas estructuras. Existen varias bolsas alrededor del cuerpo y la bursitis puede desarrollarse en cualquiera de ellas.

Anatomofisiología:

Las bursas son unos sacos o bolsas cuya envoltura esta compuestas por una membrana parecida a la que tapiza por dentro una articulación (membrana sinovial) y esta rellena de liquido sinovial. Estas bursas están distribuidas por todo el cuerpo, localizándose generalmente cercanas a las articulaciones o bien en aquellas zonas donde la piel esta justo por encima de prominencias óseas. Estas bursas se sitúan entre los huesos y los tendones o músculos y su función es favorecer el deslizamiento de estas estructuras sobre el hueso, para así evitar la irritación que produciría el roce de estas con el hueso subyacente.

Existen dos tipos de bursas: Aquellas que están presentes en condiciones normales en todas las personas, cuya finalidad es la ya descrita, de protección de las partes móviles. Además existe otro grupo de bursas que se forman en condiciones patológicas (de enfermedad) cuando se producen prominencias óseas anormales donde la piel esta justo por encima de la prominencia, y surgen en un intento del organismo de proteger la piel que cubre estas protuberancias, un ejemplo típico de estas son las que surgen en los juanetes (en el borde interno de la base del primer dedo del pie) como respuesta a la exóstosis (prominencia patológica del hueso)

Causas:

La bursitis es a menudo el resultado de la sobrecarga. Puede ser causada por un cambio en el nivel de actividad, como el entrenamiento para una maratón o el sobrepeso.

La bursitis también puede ser causada por traumatismo, artritis reumatoidea, gota o infecciones. A veces, la causa no se puede determinar.

La bursitis comúnmente se presenta en el hombro, la rodilla, el codo y la cadera. Otras áreas que pueden verse afectadas abarcan el tendón de Aquiles y el pie.

Las bursitis se producen por los mismos motivos por los que se produce las tendinitis. En términos generales se producen en 4 situaciones:

• Traumatismos que pueden ser únicos e intensos o bien pequeños traumatismos repetidos así como presión o rozamiento repetido.
• Infecciones bacterianas, lo que produciría bursitis muy intensas y a veces rellenas de pus
• Enfermedades inflamatorias como las enfermedades reumáticas, gota, artritis reumatoide, etc.
• Prominencias óseas patológicas como los juanetes.

Localización:

Bursitis subacromial:
Esta bolsa se encuentra justo arriba de un grupo de músculos en el hombro llamado “manguito rotador”. La bursitis en esta área es común y se genera debido a una lesión, artritis, compresión, uso excesivo del hombro o depósitos de calcio. Los síntomas incluyen dolor en la parte superior del hombro o en el tercio superior del brazo y dolor severo al mover el hombro.

Bursitis trocantérea:
Esta bolsa se localiza sobre el hueso más prominente al costado de la cadera. Los síntomas incluyen dolor que ocurre gradualmente al lado de la cadera, dolor al dormir del lado afectado por la bursitis, al levantarse de un asiento bajo, el asiento de un carro o al subir las escaleras y ocasionalmente, al caminar o correr. También puede afectar a quienes tienen las piernas de distinta longitud, por lo regular en la pierna más larga. Podría resultar incluso por hacer ejercicios de fortalecimiento para caderas luego de un remplazo de cadera.

Bursitis isquial:
Se halla debajo del hueso ubicado en los glúteos, llamado el isquion. La inflamación puede ocurrir como consecuencia de una lesión o por sentarse demasiado tiempo en superficies duras. Los síntomas incluyen dolor al sentarse directamente en una superficie dura y dolor que viaja hacia la parte posterior del muslo.

Bursitis olecraniana:
La hinchazón de esta bolsita ubicada abajo del codo, se debe a una lesión, gota, artritis reumatoide, infección o por recargarse continuamente sobre los codos. Los síntomas son inflamación dolorosa y enrojecimiento en la punta del codo.

Bursitis prepatelar:
Esta bolsa se encuentra bajo la piel y delante de la rótula (hueso al frente de la rodilla). Se inflama como resultado de una infección, lesión, gota o constante irritación al arrodillarse. Los síntomas incluyen hinchazón de la rodilla acompañada de dolor intenso, lo que dificulta o impide ponerse de rodillas. Puede ocurrir enrojecimiento y/o calor con infección o gota.

Bursitis infrapatelar (rodilla de sacerdote):
Es un trastorno similar que afecta la bolsa localizada justo debajo de la rótula (también llamada patela).

Bursitis anserina (o de la pata de ganso):
Esta bolsa se encuentra justo debajo de la rodilla en la parte interior de la pierna. Puede irritarse en personas que trotan, en aquellas con sobrepeso, que tengan las rodillas hacia adentro o quienes tengan osteoartritis de la rodilla. También puede irritarse en adultos con diabetes. Entre los síntomas se cuentan dolor en la parte interior arriba de la rodilla, dolor al dormir de lado si junta las piernas, dolor al subir escaleras y dolor que se extiende a la parte interna, posterior del muslo.

Bursitis retrocalcánea:
Esta bolsa está ubicada en la parte posterior del talón, debajo del tendón de Aquiles que conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. Los síntomas incluyen inflamación dolorosa a los lados del talón. Esta bursitis frecuentemente resulta de la inflamación asociada a otras formas de artritis como la espondilitis anquilosante, la artritis reumatoide, la artritis reactiva o la artritis psoriásica. Puede ocurrir por excederse en actividades atléticas tales como el tenis, el voleibol y el baloncesto.

Bursitis aquílea:
Esta bolsa también causa inflamación de la parte de atrás del talón. La bursitis en esta área puede ocurrir como consecuencia de fricción del talón contra la parte posterior de zapatos inadecuados. También puede darse como resultado de movimientos repetitivos en personas que corren. La presencia de un nódulo en el área a consecuencia de artritis reumatoide puede también causar este tipo de bursitis.

Riesgos:

Cualquier persona puede padecer bursitis, pero ciertos factores pueden incrementar el riesgo:
• Edad. La ocurrencia de la bursitis se vuelve más común con el envejecimiento.
• Ocupaciones o pasatiempos. Si usted trabaja en una profesión o tener un pasatiempo que requiere movimientos repetitivos o presión en particular, las bursas, están en un mayor riesgo de desarrollar bursitis. Los ejemplos incluyen la instalación de moquetas, la instalación de baldosas, jardinería, pintura y tocar un instrumento musical.
• Otras condiciones médicas. Ciertas enfermedades y condiciones sistémicas – tales como la artritis reumatoide, la gota y la diabetes – aumentan el riesgo de desarrollar bursitis.

Síntomas:

Sensibilidad y dolor articular cuando se presiona alrededor de la articulación.
Rigidez y dolor cuando se mueve la articulación afectada.
Hinchazón, calor o enrojecimiento sobre la articulación.

Diagnóstico:

Durante el examen físico, el médico presionará en varios lugares alrededor de la articulación afectada para tratar de determinar si una bolsa específica es la causa de su dolor.

A menudo los médicos pueden diagnosticar la bursitis basado en una historia médica y un examen físico. Si se necesitan pruebas adicionales, es posible someterse a:
Las pruebas de imagen. Imágenes de rayos X no pueden establecer positivamente el diagnóstico de bursitis, pero pueden ayudar a descartar otras causas de su malestar. Ecografía o resonancia magnética (RM) puede ser usado si su bursitis no puede ser fácilmente diagnosticada por un examen físico.

El médico puede realizar análisis de sangre o un análisis de líquido de la bursa inflamada para determinar la causa de la inflamación de las articulaciones y el dolor.

Tratamiento:

Las bursitis tienen un tratamiento común para todas ellas y un tratamiento especifico que dependerá de la causa que lo produzca.

Las medidas generales incluyen el tratamiento con reposo, vendaje, inmovilización y protección de la zona, tratamiento con antiinflamatorios, en ocasiones drenaje de la bursa mediante aspiración con jeringa.

Bursitis infecciosas: Se deberá realizar tratamiento antibiótico para el germen responsable y requerirá el drenaje quirúrgico y la extirpación de la bursa en ocasiones.
Bursitis inflamatorias: Se deberá realizar el tratamiento de la enfermedad causante de la bursitis. En el caso de la gota se deberá tratar la hiperuricemia. Si es un reumatismo el responsable pues se deberá realizar el tratamiento propio de la enfermedad en cuestión.
Bursitis traumática: Cuando es un traumatismo único se podrá drenar la bursa y en ocasiones introducir un corticoide con el fin de evitar la recidiva o re-aparición. Cuando es debida a traumatismos repetidos, será de especial importancia las medidas preventivas y la protección de las partes lesionadas, así como los cambios posturales.
En el caso de las bursitis que se forman por encima de las prominencias óseas anormales, el tratamiento requerirá la extirpación de la prominencia o la corrección de la deformidad que origina la bursitis.

Salvo en el caso de la causa infecciosa la cirugía es necesaria en raras ocasiones, y consiste en la extirpación de la bursa. Esto suele realizarse solo en los casos más insidiosos y persistentes de bursitis que se reproducen de manera repetida y que no responden a otros tratamientos.

Consejos para aliviar el dolor de la bursitis:
Aplicar hielo de 3 a 4 veces al día durante los primeros 2 o 3 días. Cubra la zona adolorida con una toalla y colocar hielo sobre ella durante 15 minutos.
No quedarse dormido con el hielo puesto. Si se deja demasiado tiempo, puede sufrirse una quemadura.
Al dormir, no acostarse sobre el lado que tiene bursitis.
Para la bursitis alrededor de la cadera, las rodillas o los tobillos:
Tratar de no estar de pie durante largos períodos de tiempo.
Al estar de pie, pararse sobre una superficie suave y acolchada. Pararse con la misma cantidad de peso en cada pierna.
Colocar una almohada entre las rodillas cuando se esté acostado de lado puede ayudar a disminuir el dolor.
Los zapatos planos que estén acolchados y confortables a menudo ayudan.
Si se tiene sobrepeso, bajar de peso también puede ser útil.
Evitar las actividades que involucren movimientos repetitivos de cualquier parte del cuerpo siempre que sea posible.

Otros tratamientos abarcan:
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno
Fisioterapia
Extracción de líquido de la bolsa y recibir una inyección de corticoesteroides.
A medida que el dolor desaparece, el médico o el personal de enfermería pueden recomendar ejercicios para aumentar la fuerza y mantener el movimiento en la zona adolorida.

La cirugía rara vez es necesaria.

Pronóstico:

Algunas personas responden bien al tratamiento. Cuando la causa no se puede corregir, puede presentarse dolor crónico.

Prevención:

Aunque no todos los tipos de bursitis se pueden prevenir, se puede reducir su riesgo y reducir la gravedad de los ataques de bursitis al cambiar la forma de llevar a cabo ciertas tareas. Algunos ejemplos son:
Usar almohadillas para arrodillarse. Utilizar algún tipo de relleno para reducir la presión sobre las rodillas si el trabajo o pasatiempo requiere estar mucho tiempo de rodillas.
Levantarse correctamente. Doblar las rodillas al levantar un peso. No hacerlo pone tensión adicional en las bolsas en las caderas.
Cargas pesadas pone la tensión de las bolsas en los hombros. Use una carretilla o un carro con ruedas en su lugar.
Tomar descansos frecuentes. Tareas repetitivas alternos con el descanso u otras actividades.
Caminar alrededor. Tratar de no sentarse en una posición durante mucho tiempo, especialmente en superficies duras, ya que ejerce presión sobre las bolsas en las caderas y las nalgas.
Mantener un peso saludable. Tener sobrepeso agrega más estrés en sus articulaciones.
Ejercicio. Fortalecimiento de los músculos puede ayudar a proteger la articulación afectada.
Calentamiento y estiramiento antes de realizar actividades vigorosas para proteger las articulaciones del daño.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Osteogénesis Imperfecta

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O. imperf.

Definición:

La osteogénesis imperfecta (enfermedad de los huesos frágiles), causa más frecuente de osteoporosis hereditaria, es un trastorno generalizado del tejido conjuntivo debido a defectos del colágeno de tipo I.
Es una enfermedad congénita que se caracteriza porque los huesos de las personas que la sufren se rompen muy fácilmente, con frecuencia tras un traumatismo mínimo e incluso sin causa aparente. El espectro de la Osteogénesis Imperfecta es sumamente amplio, y abarca desde una forma mortal en el periodo perinatal hasta una forma leve cuyo diagnóstico puede ser dudoso o ambiguo en el adulto.

Frecuencia:

Es difícil determinar el número de personas afectadas por la enfermedad, ya que no hay censos donde consten semejantes datos. Además, podemos partir de la base de que hay gran cantidad de afectados con síntomas muy leves que no han sido ni serán nunca diagnosticados.

Se afirma que la incidencia es de uno entre veinte o treinta mil nacimientos (OIF), y otras según las cuales la cifra debe de andar por un afectado entre cada diez mil nacidos, incluyendo los casos que son diagnosticados a posteriori.

Historia:

Osteogénesis Imperfecta fue un término difundido por Vrolik (1849) para designar este síndrome congénito de naturaleza genética, y de presentación variable, caracterizado por fragilidad ósea, osteoporosis y fracturas. Ekman en 1788 lo denominó osteomalacia congénita, Lobstein en 1853 osteopsatirosis, Eddowes en 1900 síndrome de las escleróticas azules, Porak-Durante distrofia periostal o síndrome de Van Der Hoeve (sordera en 1917).
Originalmente la enfermedad estaba dividida en dos tipos: Osteogénesis Imperfecta Congénita y Osteogénesis Imperfecta Tardía. Esta clasificación fue superada por investigaciones realizadas por el Doctor Sillence quién la dividió en cuatro tipos:
Tipo I: es el tipo más frecuente, de transmite como autosomal dominante pero también puede ser el resultado de una mutación espontánea.
Tipo II: abarca aproximadamente el 10% de las personas afectadas. Resulta de una nueva mutación y es la forma más severa que de Osteogénesis Imperfecta.
Tipo III: abarca el 20%. Los enfermos sufren con frecuencia fracturas espontáneas.
Tipo IV: es de leve a moderado. La mayoría de las fracturas se presentan durante la infancia.

Patogenia:

Abarca todos los grupos raciales y étnicos. Este trastorno óseo generalmente se presenta en el nacimiento como una enfermedad hereditaria. La Osteogénesis Imperfecta se clasifica en cuatro grandes tipos (y otros subtipos), todas ellas son ocasionadas por defectos en la cantidad o estructura del colágeno Tipo 1, el cual es una parte importante de la matriz del hueso. El problema con el colágeno usualmente resulta de un defecto genético dominante que puede ser adquirido por diversos y diferentes mecanismos:

El defecto puede ser heredado en un patrón autosómico dominante de un padre afectado. Esto significa que un padre afectado que porta un gen único para este trastorno tiene un 50 % de posibilidades de tener hijos que lo padezcan y cualquier niño que lo herede resultará afectado.
El defecto puede adquirirse por una mutación espontánea que se presenta en el óvulo o espermatozoide individual que formó al niño. En este caso, ninguno de los padres porta el gen para el trastorno o está afectado por el mismo. Los padres, en este caso, no tienen más riesgo que la población general para tener otro hijo con dicho problema.
El defecto se puede adquirir a través de un patrón de herencia denominado mosaiquismo. Este fenómeno se presenta cuando un padre no está afectado, pero es portador de un porcentaje de espermatozoides u óvulos que portan el trastorno genético. Por lo tanto, aunque los padres no estén afectados, algunos de sus hijos pueden tener el trastorno y otros no. Se estima que más o menos del 2 al 7% de las familias no afectadas que han tenido un hijo con osteogénesis imperfecta tendrán otro hijo con esta enfermedad debido al fenómeno de mosaiquismo.
Una de cada 20.000 personas padece Osteogénesis Imperfecta. Una de cada 50.000 a 60.000 personas desarrolla las formas más graves de la enfermedad.

Todos los tipos de Osteogénesis Imperfecta se deben a defectos cualitativos o cuantitativos del colágeno de tipo I (principal componente de la matriz extracelular del hueso y la piel).

Debido al alto predominio del colágeno en el hueso se produce una desmineralización ósea anormal, pero también a otros niveles: escleróticas, piel, dientes, oídos, etc.

Causas:

La osteogénesis imperfecta se debe a la insuficiente y/o defectuosa formación del colágeno del cuerpo, como consecuencia de un fallo genético. El colágeno es una proteína de los tejidos y su función en la formación de los huesos se puede comparar a la de las nervaduras metálicas en torno a las cuales se monta la estructura de hormigón de una viga. Si la nervadura no es fuerte o no existe, la pieza de hormigón no adquirirá la forma adecuada o será sumamente frágil.

Trasmisión:

En cuanto a la forma en que se transmite, los especialistas no acaban de ponerse de acuerdo. Hasta no hace mucho parecía claro que la forma de transmisión de los tipos I y IV era dominante (estos dos tipos se pueden estudiar en familias donde la enfermedad aparece a lo largo de generaciones). La opinión generalmente aceptada era hasta hace muy poco que tanto el tipo II como el tipo III son el resultado de una transmisión recesiva, pero los más recientes estudios parecen reflejar dudas fundadas sobre esta generalización y apuntan a la posibilidad de que el mosaicismo (error genético en las células germinales de los progenitores) desempeñe un papel importante en la transmisión de los casos más graves de OI.

Además, la enfermedad también puede ser el resultado de una mutación espontánea y aparecer en familias sin ningún antecedente. En algunos casos, lo que puede parecer una mutación espontánea no lo es: hay afectados con síntomas tan leves que ignoran su condición hasta que tienen hijos con la enfermedad.

En cualquier caso, está claro que los afectados por osteogénesis imperfecta tienen un cincuenta por ciento de probabilidades de transmitirla a su descendencia.

Clasificación:

Se conocen varios tipos de la enfermedad, y su variación es muy grande de un individuo a otro. Incluso dentro del mismo tipo, puede haber personas con una mayor o menor impregnación.

Por decirlo con un ejemplo práctico, algunos pacientes sufren diez fracturas a lo largo de su vida, en tanto que otros pueden llegar a tener varios cientos de ellas.

El Dr. Sillence, una de las mayores autoridades mundiales en materia de Osteogénesis Imperfecta, estableció hace ya algunos años una clasificación de la misma en cuatro tipos: Tipo I, Tipo II, Tipo III y Tipo IV. Las clasificaciones no siempre son exactas, hay gente que comparte características de los tipos III/IV, otros que se definen como II/III, y otros que simplemente quedan fuera.

Síntomas:

Están compuestos por una triada:
• Fragilidad ósea.
• Escleróticas azules.
• Sordera prematura.

En los diversos tipos de Osteogénesis Imperfecta se puede encontrar una variedad de síntomas:

Fractura ósea:

• Presencia de más de un hueso fracturado en un sólo episodio (múltiple).
• Presente en el nacimiento.
• Después de un trauma menor.
• Deformidad de las extremidades o extremidades cortas.
• Sordera (la pérdida de la audición conductiva se puede presentar en adolescentes y adultos).
• Cifosis.
• Cifoescoliosis.
• Baja estatura.
• Deformidades dentales.
• Puente nasal bajo.
• Tórax en quilla.
• Tórax excavado.
• Pie plano.
• Laxitud de las articulaciones.
• Hipermovilidad.
• Piernas en arco.
• Huesos Vormianos (pequeños osículos dentro de las líneas de sutura craneana, que se pueden percibir en las radiografías del cráneo).

Otras manifestaciones:

• Tendencia a la formación de hematomas.
• Voz aguda.
• Estreñimiento.
• Sudoración excesiva.
• Músculos débiles.
• Rostro en forma triangular.

Sordera:

La pérdida significativa del sentido del oído se da aproximadamente en el 50% de las personas con Osteogénesis Imperfecta. En el caso de Osteogénesis Imperfecta tipo I, la forma más frecuente de aparición de pérdida del oído, comienza alrededor del los 20 – 30 años.

Hay tres tipos principales de alteración:
1-Conducción: resultado de un problema físico en el oído medio o externo; puede ser consecuencia de una infección del oído, obstrucción o por fractura de la cadena de huesecillos que se encuentran en el oído, por dentro del yunque.
2-Neurosensorial: cuando el oído interno no transmite la señal de sonido de forma adecuada al cerebro.
3-Mezcla: cuando están implicados el oído medio e interno.
La pérdida del oído también se puede clasificar según el grado de severidad (leve, moderada, severa y profunda) o por la frecuencia afectada (bajo, alto o todas las frecuencias).

Los síntomas que podemos encontrar son:
• Dificultad para entender ciertas palabras o partes de palabras.
• Preguntas frecuentes al interlocutor para que éste repita las palabras.
• Dificultad para entender por teléfono.
• Volumen excesivo de la televisión o la radio.
• Sensación de entorno ruidoso.
• Si el mal progresa, la pérdida del sentido del oído puede interferir con la comunicación normal, el rendimiento en el trabajo y en las actividades sociales y personales. Si no se trata adecuadamente puede provocar aislamiento y depresión.

Osteogénesis Imperfecta TIPO I (leve):

Presenta la tríada clínica en el 30-60% de los casos. A su vez la tipo I se subdivide en A o B según falte o exista dentinogénesis imperfecta, dientes descoloridos y frágiles debidos a la defectuosa formación de la dentina, que conlleva la decoloración y la fragilidad de los dientes. Además puede presentar facilidad para sangrar con los roces, laxitud articular, estatura baja comparado con otros familiares. Las fracturas son secundarias a traumatismos y disminuyen con la pubertad. Los huesos más afectados son los huesos largos que se rompen con facilidad aunque, consolidan en el tiempo adecuado con grandes callos fracturarios (a veces confundidos con tumores debido a su tamaño) y que no protegen contra nuevas fracturas en ese punto por lo que, hay que extremar las precauciones ya que, un movimiento mal controlado puede provocar una nueva fractura. Además las múltiples fracturas dan lugar con el tiempo a un arqueamiento de los huesos de las extremidades.
Dientes descoloridos y frágiles. La defectuosa formación de la dentina, que conlleva la decoloración y la fragilidad de los dientes

Osteogénesis Imperfecta TIPO II (letal):

Este tipo se hereda con carácter autosómico recesivo aunque también ocurre de forma esporádica. Es la forma más grave y también recibe el nombre de Osteogénesis Imperfecta congénita. Aparece en el momento del nacimiento, los niños afectados presentan numerosas fracturas incapacitantes producidas en el mismo útero o debidas a las maniobras del parto, mostrando al examen radiológico “huesos arrugados”.
Hay intensa micromielia e incurvación de los miembros, las piernas están en abducción y forman un ángulo recto con el cuerpo, que adopta una postura en “piernas de rana”. Normalmente conduce a la muerte en poco tiempo (nacen muertos o fallecen a las pocas horas). Los neonatos afectados son de baja estatura y presentan severas deformidades de las extremidades, éstas generalmente cortas aunque la longitud de las manos y pies es normal. Presentan escleróticas gris azulado oscuro, la piel muestra una estriación transversal o pliegues, el cráneo generalmente grande se palpa blando por la defectuosa o nula osificación, de consistencia elástica llamado por esto “cráneo en pelota de goma”, no obstante, el desarrollo mental es normal. Las suturas y fontanelas son amplias pero la proporción entre la base del cráneo y la calota está conservada.

Osteogénesis Imperfecta TIPO III (deformante progresiva):

Representa la forma progresiva y deformante de la enfermedad (no mortal), se caracteriza por numerosas fracturas óseas retraso en el crecimiento y severas deformaciones del esqueleto. Esta forma se hereda con carácter autosómico recesivo. El peso y longitud al nacer suelen ser inferiores a lo normal. Las fracturas se encuentran presentes al nacer (los huesos son menos frágiles que en el Tipo II). Debido a la desorganización de la matriz ósea, las radiografías de las metáfisis producen una imagen en “palomitas de maíz”. Si bien las escleróticas son azules al nacer se tornan blancas. Las alteraciones dentarias son comunes.

Osteogénesis Imperfecta TIPO IV (moderadamente severa):

Se hereda con carácter autosómico dominante similar al Tipo I pero, con escleróticas normales. Estos pacientes nacen con fracturas e incurvaciones de los huesos largos de los miembros inferiores. Esta enfermedad parece ser heterogénea y puede asociarse a alteraciones en los dientes (tipo IV A) o no (tipo IV B). El colágeno anormal no permite la maduración de la cortical ósea de modo que, la cortical está compuesta por hueso primitivo y pequeñas áreas de hueso laminar, con los años (adolescencia o más tarde) la cortical madura. Las radiografías revelan osteoporosis, ensanchamiento metafisario y compresiones vertebrales. Son tratados con medidas ortopédicas y rehabilitación, presentan una disminución del colágeno Tipo I, muestran dentinogénesis imperfecta, escleróticas blancas y no hay sordera. Suele presentar cifoescoliosis y laxitud ligamentosa.

Diagnóstico:

El diagnóstico se hace por medio de estudios de colágeno que se realizan con una biopsia de perforación. Se aprecia una disminución del colágeno Tipo I (que forma las laminillas óseas a nivel de la piel) y mayor proporción del colágeno Tipo III, en todos los tipos de osteogénesis imperfecta. Los análisis bioquímicos suelen dar resultados normales aunque, muchas veces se descubre una hiperfosfatasemia sobretodo del tipo ácido y un aumento en la excreción urinaria de Mucopolisacaridosis e hidroxiprolona pero carece de significación para el diagnóstico diferencial, pues son síntomas secundarios de osteopatía.

Una vez conocido el diagnóstico molecular específico, a los miembros de la familia se les puede hacer una prueba por medio de un examen de sangre para ADN.

En la mayoría de las personas afectadas de OI, los rayos x se convierten en una prueba frecuente y necesaria de asistencia al diagnóstico y tratamiento. Hay peligro para la salud con la exposición frecuente a los rayos x, directamente relacionada con la intensidad de éstos. Es conveniente guardar un registro con las fechas en las que se le han realizado radiografías.

Diagnóstico prenatal:

La prueba de ADN en muestras prenatales de vellosidades coriónicas puede ayudar a hacer el diagnóstico durante el embarazo. La Osteogénesis Imperfecta severa se puede detectar por medio de un ultrasonido prenatal a las 16 semanas de gestación.

Tratamiento:

La OI no se puede paliar, por tanto, suministrando calcio a los enfermos. No existe hasta el presente ninguna forma de inducir a las células del cuerpo a producir más colágeno o producir colágeno de calidad.
Cuando hablamos de terapia de la osteogénesis imperfecta nos estamos refiriendo a tratamientos correctivos y paliativos de la enfermedad, no a una curación. Hasta ahora no se ha hallado ningún método para inducir a las células a mejorar o incrementar su producción de colágeno.
En este sentido, hay tres aspectos terapéuticos interesantes: la fisioterapia, el correcto tratamiento de las fracturas y la introducción de agujas telescópicas Bailey en los huesos largos para prevenir curvaturas y fracturas.
Mención aparte merece el empleo de diferentes sustancias que ayudan a incrementar la densidad ósea, bifosfonatos y pamidronato; así como también el trasplante de médula ósea. Durante estos últimos años se están llevando a cabo en todo el mundo experimentos en este campo y los resultados parecen ser muy prometedores.

Las fracturas se deben reparar rápidamente de manera convencional para evitar deformidades. No existe un tratamiento específico para la enfermedad subyacente. Sin embargo, existen diversas terapias que pueden mejorar la calidad de vida en pacientes que tienen Osteogénesis Imperfecta:

La buena nutrición y el ejercicio supervisado son puntos claves para ayudar a optimizar la fortaleza ósea y muscular. La fisioterapia y la rehabilitación pueden ser muy beneficiosas. La natación es un excelente ejercicio para ponerse en forma en muchos pacientes con Osteogénesis Imperfecta.

Los procedimientos quirúrgicos como el implante de varillas metálicas en los huesos pueden ayudar a su fortalecimiento y a prevenir deformidades. El uso de bragueros y de ayudas para la marcha es útil en algunas personas.
El uso de bifosfonatos en los niños con Osteogénesis Imperfecta se está investigando en la actualidad con algunos resultados prometedores. Otras intervenciones médicas que incluyen el trasplante de médula ósea, el uso de la hormona del crecimiento y la terapia genética también se están investigando.
Los bifosfonatos tienen una influencia directa sobre el metabolismo del hueso: inhiben la actividad de las células que “eliminan” hueso. De esa forma, el organismo produce más masa ósea de la que pierde, y lógicamente, el hueso se hace más grueso, por lo tanto se hace más estable y menos propenso a las fracturas. Otro de los efectos colaterales de este tratamiento es la desaparición de los dolores crónicos que suelen afectar a estos pacientes. Un efecto que se ha observado en niños es el aumento del apetito, el incremento de la actividad y, en general, una considerable mejora en el estado general del paciente.

Hay diferentes tipos de bifosfonatos: el pamidronato, el alendronato y recientemente, el zolendronato, que aún se encuentra en fase de prueba y del que se esperan resultados muy prometedores.

El pamidronato tiene la propiedad de “adherirse” al hueso y de no acumularse en ningún tejido blando (corazón, riñón, pulmón, hígado, cerebro, etc.). Todo el pamidronato que no se depositó en el esqueleto es eliminado del organismo a las pocas horas de haber sido inyectado o tomado por boca. Por ello, es una medicación considerada muy segura por las autoridades sanitarias, ya que resulta difícil que provoque malestar secundario. En el hueso, el pamidronato se concentra en los sitios de destrucción o de recambio del mineral y paraliza al osteoclasto. No afecta adversamente al osteoblasto, por el contrario, estudios muy nuevos indican que hasta podría mejorarse la vitalidad del mismo.

Al cabo de cierto tiempo de tratamiento, se consigue alcanzar un balance positivo a favor del aumento de mineral en todo el esqueleto por eso el hueso se calcifica más. Los resultados pueden variar según el tipo de Osteogénesis Imperfecta, el tipo de metabolismo óseo, el período de crecimiento del paciente, el grado de movilidad del mismo, su alimentación, etc. Estos son factores que hacen que la experiencia con pamidronato en un niño no sea igual en otro.

Los trasplantes de médula ósea tal como se realizan en la actualidad, no constituyen una cura, pero si se realizan con suficiente anticipación, existe la esperanza de que disminuyan o hasta evitarán los síntomas de la OI. Se está dirigiendo un ensayo clínico de trasplante de médula ósea mediante el cual se realiza un trabajo de ingeniería en la médula, y se investiga si se puede mejorar el desenlace en los niños. Durante los próximos años, analizarán de qué manera este nuevo trasplante de médula ósea es positivo para los niños, y cuánto tiempo pueden durar los beneficios de esos trasplantes.

Complicaciones:

• Neumonía recurrente.
• Falla cardíaca (cor pulmonale).
• Lesión cerebral.
• Deformidad permanente.
• Problemas de respiración.
• Pérdida de la audición.

Consideraciones obstétricas:

• Las complicaciones que se pueden presentar son:
• Compromiso respiratorio en especial en mujeres de talla muy baja y con escoliosis asociada.
• Desproporción céfalo-pélvica.
• Diastasis de la sínfisis pubiana.

La forma de terminación del embarazo debe ser por cesárea para evitar traumatismos del feto durante su pasaje por el canal de parto, excepto en los casos de Osteogénesis Imperfecta Tipo II. El parto por fórceps está contraindicado por el riesgo de producir fracturas craneales y hemorragia intracraneal. El uso de anestesia general se ha visto asociado a mayor riesgo de hipertermia maligna y las anestesias raquídeas y peridural pueden producir fracturas vertebrales en casos de severa osteopenia.

Pronóstico:

La osteogénesis imperfecta tiene un pronóstico muy variable, dependiendo del grado en que cada individuo esté afectado. La enfermedad en sí no es letal. Sin embargo, las personas afectadas por las formas más graves pueden tener importantes problemas colaterales.

Mientras que los afectados por tipos más leves (I y IV según la clasificación de Sillence), en general no tienen más complicaciones que las que impongan sus fracturas y deformaciones óseas, así como las intervenciones quirúrgicas que sean necesarias para tratarlas, la OI del tipo II (siempre según Sillence) suele revestir mucha gravedad y puede llegar a ser letal, debido a las hemorragias que causan las fracturas múltiples en el recién nacido.

El tipo III de Sillence tiene un pronóstico variable. En los casos en que la deformación ósea es grave y el volumen torácico es escaso, se pueden presentar problemas de ventilación, que en algunos casos pueden dar lugar a neumonías.

En todos los tipos se pueden presentar también problemas cardiovasculares de diferente pronóstico.

A pesar de la deformación ósea y la frecuencia de fracturas, la longevidad de una persona afectada por OI es igual a la de cualquier otra. Sus cualidades intelectuales no están mermadas de ninguna forma por la enfermedad y pueden llevar una vida normal, dentro de las limitaciones que imponga el grado de movilidad de cada uno.

Se puede presentar deformidad permanente de las extremidades y puede ocurrir daño cerebral debido a las fracturas de cráneo. Dicho trastorno puede ser fatal y se clasifica según el tipo:
Tipo I. Compatible con una expectativa normal.
Tipo II. La mayoría de las personas afectadas, aunque no todas, mueren en etapas tempranas de la niñez.
Tipo III. Deformidad progresiva con reducción de la expectativa de vida.
Tipo IV. Compatible con una expectativa de vida normal.
En todos los tipos se pueden presentar también problemas cardiovasculares de diferente pronóstico.

A pesar de la deformación ósea y la frecuencia de fracturas, la longevidad de una persona afectada por Osteogénesis Imperfecta es igual a la de cualquier otra. Sus cualidades intelectuales no están mermadas de ninguna forma por la enfermedad y pueden llevar una vida normal, dentro de las limitaciones que imponga el grado de movilidad de cada uno.

En la actualidad a pesar de los avances tecnológicos, la radiología convencional continua siendo el pilar para el diagnóstico imagenológico de Osteogénesis Imperfecta, utilizándose sólo métodos complementarios para eventuales complicaciones.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Juanetes o Hallux Valgus

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juanete

Definición:

Es un problema médico que aparece por afectación de la articulación que está en la base del primer dedo del pie.
Consiste en “una desviación progresiva del primer dedo y un crecimiento óseo en la cabeza del primer metatarsiano. Además, suele ir acompañado por bursitis, dolor e inflamación.

Historia del nombre:

El nombre juanete viene de España, porque se creía que la enfermedad era de campesinos o gente rústica, y Juan era un nombre común en la gente del pueblo. Hallux Valgus es el término médico que identifica esta enfermedad, donde hallux se refiere al dedo gordo del pie y valgus significa hacia fuera.

Curiosamente, este problema nunca aparece en las culturas que no utilizan calzados, ya que está probado que el calzado con puntera puntiaguda contribuye de forma muy importante a su aparición.

Frecuencia:

Los juanetes son más frecuentes entre las mujeres, pues existe “una relación directa con el tipo de calzado que se utilice. Se refiere, concretamente, al uso de zapatos “con punteras estrechas y tacón alto.

Es posible disminuir el desarrollo de esta deformidad si se utilizan zapatos cómodos y amplios para que los dedos no estén comprimidos ni se limite su movilidad.

Causas:

La aparición de los juanetes se debe a diferentes causas. Un componente hereditario, enfermedades reumáticas, alteraciones como los pies planos o el uso de calzado poco apropiado pueden originar esta patología.

Diversos estudios realizados demuestran que aproximadamente el 80% de las mujeres utilizan calzados inadecuados, y que el 55% de ellas desarrollan juanetes. No debe sorprendernos, por tanto, que éstos sean nueve veces más frecuentes entre las mujeres que entre los hombres.
En general, el hallux valgus es causado por una interacción entre un calzado inadecuado muy ajustado y con tacones altos de más de 5 cts. y una predisposición genética. En las poblaciones que no usan calzado, como los indios del Amazonas, la enfermedad prácticamente no se conoce, pero la comienzan a padecer al mudarse a nuestra civilización. También llama la atención que casi todos los pacientes tienen un familiar con la enfermedad, de manera que el factor hereditario es también importante.
No solo se presenta en adultos, se conoce una forma en adolescentes conocida como hallux valgus juvenil.

Son muchas las hipótesis sobre la etiología o causa última del Hallux Abductus Valgus (HAV). A lo largo del pasado siglo, y continuándose en la actualidad, numerosos estudios científicos se han encaminado a analizar los distintos posibles factores relacionados con la aparición de HAV. Dado que en la mayoría de estudios se han corroborado diferentes hipótesis, actualmente está aceptado por la comunidad científica que el Hallux Abductus Valgus es una patología multicausal.

El grado en que unos factores u otros intervienen depende mucho de cada persona. No obstante, algunos de los factores estudiados son los siguientes:
• Genética y herencia:
Numerosos estudios han documentado casos de HAV con una clara relación padres-hijos. Asimismo, se han documentado casos de HAV en etapa adolescente-juvenil, siendo éstos casos una minoría ya que, normalmente, esta deformidad se manifiesta con claridad a partir de los 30-40 años. Estos estudios sugieren la existencia de un componente genético en la deformidad para los casos de HAV juvenil, y de una predisposición en los casos de herencia padres-hijos. Esta predisposición quizá venga justificada no porque se herede directamente la deformidad, sino porque lo que sí se hereda (y hay evidencias científicas de ello), es la forma y el funcionamiento del pie.
• Calzado:
El uso de calzado de tacón ha sido siempre la justificación popular al hecho de que el HAV se dé generalmente en mujeres. Sin embargo, no puede aseverarse que el calzado de tacón provoque por sí solo HAV, ni que todos los HAV estén relacionados con el uso de calzado inadecuado. Esto puede observarse de forma objetiva en el hecho de que haya mujeres que pese a usar tacón no presenten HAV, así como que el HAV también afecta a los hombres (aunque en menor medida), y hay estudios que han documentado la presencia de esta deformidad en poblaciones indígenas descalzas. Además, existen casos de personas que presentan la deformidad en un pie y no la presentan en el otro, pese a que ambos hayan usado el mismo calzado durante toda la vida. Estos hechos, y los numerosos estudios al respecto, apoyan la hipótesis de que el calzado es un factor agravante de la deformidad (más si cabe en el caso de las mujeres, ya que el diseño del calzado femenino tiende a ser más perjudicial que el masculino) pero en ningún caso puede atribuírsele una relación causa-efecto con la misma.
• Factor hormonal y sexo:
La morfología del pie femenino tiene diferencias respecto al masculino. Además, por otro lado, existen diferencias hormonales evidentes entre hombres y mujeres, algunas de las cuales afectan a la laxitud de los diferentes tejidos, entre ellos los ligamentos. La hiperlaxitud ligamentosa, más propia de las mujeres, favorece que ante la presencia de fuerzas deformantes sea más sencillo que la deformidad se produzca. A esto hay que sumarle el hecho de que durante el embarazo y en la menopausia los niveles de relaxina (hormona que determina la laxitud de los ligamentos) aumentan. Por esta razón no es extraño encontrar casos de mujeres que advierten que, a partir del embarazo, la deformidad ha aparecido o se ha acentuado. En cualquier caso, como esto no ocurre con todas las mujeres, de nuevo no puede atribuírsele una relación causa-efecto.

Patogenia:

Se trata de un engrosamiento que aparece en el lateral del dedo gordo del pie, pero en realidad el problema es mucho más complejo. Curiosamente, este problema es relativamente raro en las culturas que no utilizan calzados, ya que está probado que el calzado con puntera puntiaguda contribuye de forma muy importante a su aparición. Los zapatos anchos, con abundante sitio para los dedos de los pies disminuyen la incidencia de esta deformidad y ayudan a reducir el dolor si ya la padece.

Dicha patología tiene componentes hereditarios además de incidencias externas que van progresando y agravan el cuadro.

El origen del problema está justo en esta desviación de ciertos huesos que componen el primer dedo del pie. Estos huesos son el primer metatarsiano y la primera falange, debido a esta desviación, la cabeza del metatarsiano se hace prominente en el borde interno del pie y esa prominencia provoca que la piel que lo cubre se inflame y endurezca, y se haga dolorosa por el roce continuo del calzado.

Además, la presión que ejerce su primer dedo cuando se desvía, va o bien solapándose al segundo, o bien provocando una desviación progresiva del segundo dedo, que tiende a solaparse sobre el tercero o se incurva en forma de garra y aparece una prominencia dorsal muy dolorosa, comúnmente conocida como “ojo de gallo”.

La creencia más extendida es pensar que el primer dedo se angula hacia adentro, no es del todo cierta, el factor principal es la brevedad del primer metatarsiano, que al ser más corto de lo normal se desplaza hacia fuera dejando al dedo en posición semilujada respecto a este metatarsiano con lo que rota sobre si mismo y se coloca de forma infraducta (debajo) o supraducta (arriba) respecto a los demás.

planta del pieEl pie se apoya en un triángulo que se compone de:
Cabeza 1er metatarsiano).
Cabeza de 5º metatarsiano) y
Centro de talón o calcáneo).
Al poseer un metatarsiano 1º más corto de lo fisiológico este triángulo de sustentación se descompensa y cae de su vértice antero-interno o sea a nivel del primer dedo.

Se desplaza hacia dentro el primer metatarsiano, que vemos es más corto, provocando a la vez un efecto de abanico en todo los metatarsianos del antepié por la laxitud del ligamento anular del metatarso y fallo de los grupos de abductores y aductores del primer dedo, que colocan a los sesamoideos fuera de lugar que contribuyen a estructurar la deformación.

Síntomas:

Según el problema va progresando, la marcha puede ir haciéndose más difícil y dolorosa, el dolor se hará crónico y aparecerá artrosis localizada en este punto.

Pueden existir además otros problemas asociados, como la aparición de “durezas” muy dolorosas en la planta del pie, ya sea en la zona central o justo debajo del dedo gordo, durezas que son secundarias a un exceso de presión sobre esta zona anterior de la planta, y que no se resuelven con acudir al podólogo para que las retire periódicamente.

El principal síntoma de los juanetes es el dolor, que suele ser de naturaleza punzante. En la mayoría de los casos, los juanetes resultan dolorosos, sobre todo en los estadios iniciales, cuando la enfermedad va avanzando.

El dolor ocasionado por el crecimiento del hueso se produce por la irritación de un complejo vásculo-nervioso que recorre la zona lateral del dedo gordo, así como por la alteración estructural y mecánica que conlleva la desviación de los huesos.
La desviación del dedo produce que el segundo dedo se desvíe, ocasionando lo que se conoce como dedo en garra o martillo.

También tenemos asociados otros tipos de dolores debido a la alteración en la marcha del paciente, como es el caso de la fascitis plantar, las metatarsalgias, tendinitis, bursitis o dolor de rodillas y caderas.

No obstante, también existen pacientes que cursan la enfermedad sin ningún tipo de dolor.

Tratamiento:

Aunque la mayor parte de los juanetes pueden tratarse con cirugía, la prevención es siempre lo mejor.
Cuando el juanete ya se ha producido, existen distintos métodos para su tratamiento. En estadios iniciales podemos utilizar ortesis de silicona para corregir la posición del dedo.

Las ortesis son una suerte de prótesis hechas de silicona que pueden utilizarse con diferentes fines, tales como alinear los dedos del pie o proteger zonas que sufren roces o presión, dependiendo de la patología a tratar.

Entre los tratamientos aplicados a los juanetes, también están las movilizaciones y ejercicios con los dedos. Asimismo, con plantillas hechas a medida podemos ayudar a un mejor apoyo y favorecer la biomecánica del pie. De este modo, impedimos que se la enfermedad se produzca o avance.

Si la deformidad y sobre todo el dolor han progresado hasta hacerse insoportables y dificultar su marcha, a pesar de usar ya calzado especial, y los analgésicos ya no son eficaces, puede precisarse cirugía.

Según vaya informándose de las posibilidades de la cirugía para corregir el problema, se debe ser consciente de los llamados procedimientos “menores” o “cirugía sencilla”, porque la mayoría de las veces son “arreglos o retoques rápidos” que pueden provocar más problemas que beneficios. Hay que desconfiar de aquellos que ofrecen un pie “nuevo” o “perfecto”. El objetivo de la cirugía es hacer desaparecer o aliviar de forma importante el dolor y corregir la deformidad tanto como se pueda. No se trata de una cirugía estética.

El tratamiento quirúrgico depende del tipo de hallux valgus que tenga el paciente. Existen más de 130 técnicas quirúrgicas para el tratamiento del hallux valgus. El médico escoge, entre estas técnicas, la que más se adecue al paciente.

En los casos leves se practican técnicas quirúrgicas sencillas, en los casos severos hay que realizar generalmente cortes en el hueso que implican un postoperatorio más prolongado.
Loa estudios radiológicos previos, son muy importantes, en base a ellos y al examen físico el traumatólogo elige la intervención que va a realizar
El postoperatorio varía según la técnica a utilizar. Se aplica un vendaje bien acolchado por 48 a 72 horas, durante este tiempo el paciente debe permanecer en su casa con los pies en alto, levantándose sólo para ir al baño. Puede apoyar los pies a las 72 horas, dependiendo de la técnica a emplear. Es muy importante la rehabilitación después de la operación.
La reanudación de sus actividades habituales depende de dos cosas, del tipo de operación que se realizó y del tipo de trabajo que usted tenga. Si se realiza una técnica que sólo involucre partes blandas y su trabajo requiere estar sentado, puede volver al trabajo en una semana a 10 días. Si el caso es más severo y se practicó un corte en el metatarsiano o la falange, y su trabajo exige esfuerzo físico, tal vez tenga que esperar hasta 2 meses para reincorporarse a su trabajo.
Si se realiza una correcta evaluación preoperatoria y se siguen las indicaciones en el postoperatorio se puede obtener hasta un 90% de buen resultado con esta operación. Es muy importante el vendaje postoperatorio, y la rehabilitación.

El aspecto estético del pie es muy importante, especialmente para la mujer. De manera que muchas veces consultan pacientes cuya única preocupación es el aspecto de su pie y no el dolor. La decisión de operarse o no depende del paciente, pero hay que advertirle que toda intervención quirúrgica tiene riesgos y es normal que la articulación después de la operación se ponga algo rígida.
El edema es normal después de la intervención y dura más en los pacientes mayores y en los casos de Hallux Valgus severo.
La operación no es dolorosa. Durante la operación se bloquean los nervios del pie con un anestésico de manera que al salir a su habitación no tenga dolor el paciente. Se indican analgésicos tomados al egresar.

El estudio y valoración que le realizará su médico consistirá de tres partes:
1-Una Historia Clínica, donde se le preguntará por su salud en general, sobre el dolor que presenta, la capacidad para caminar y el tipo de calzado que usa. Se le realizarán además análisis de sangre y estudios para asegurarse de que no presenta Vd. problemas de salud que contraindiquen la intervención.

2-Un examen físico para valorar la desalineación y deformidad existente y valorar la existencia de otras deformidades y problemas acompañantes.

3-Un estudio de Rayos X para determinar la situación y desalineación de los huesos del pie y cuál será la corrección más adecuada.

La anestesia que se le aplicará será, en la mayoría de los casos raquídea, esto es, mediante una pequeña punción en su espalda que le bloqueará temporalmente la sensibilidad de sus piernas y, de este modo, no sentirá ningún dolor durante el procedimiento quirúrgico.

Los cirujanos ortopédicos utilizan diferentes procedimientos quirúrgicos para tratar los juanetes.

El objetivo habitual de todos ellos es realinear el dedo y la articulación, aliviar el dolor y corregir las deformidades.

Estos procedimientos pueden ser:
A-Si el juanete es muy leve y apenas existe deformidad, puede ser que la simple retirada de la prominencia ósea (exostosis) que se forma en el lateral interno del pie (exostosectomía), sea suficiente tratamiento. Esta operación se realiza con una pequeña incisión sobre el área prominente y el hueso se recorta y prepara con la ayuda de una sierra o un pequeño escoplo.

B-Lo más habitual es que sea también necesaria la realineación del dedo gordo. La decisión más importante es sobre si será o no preciso cortar y realinear el hueso metatarsiano del primer dedo. Para tomar esta decisión se mide el ángulo formado entre los dos primeros metatarsianos, y si es mayor de un determinado valor, probablemente sea preciso realizar el corte y la realineación. Nuevamente, este procedimiento se realiza mediante una incisión sobre la piel y con la ayuda de una sierra. Puede ser preciso sujetar el hueso ya corregido mediante agujas, tornillos o simplemente mediante hilo de sutura. Su cirujano tomará la decisión más adecuada dependiendo de la técnica empleada.

C-Puede ser preciso también realizar un corte sobre la primera falange del dedo gordo para ayudar a corregir la deformidad, retirando a veces una pequeña cuña de hueso. El procedimiento a emplear es similar al descrito para el metatarsiano y para la fijación de los cortes de hueso realizados, a veces se precisa la colocación de alguna grapa, aguja o hilo de sutura especial.

D-Para acabar de corregir la deformidad, y sobre todo para evitar en lo posible su reaparición, puede ser necesario cortar ciertas estructuras tendinosas y ligamentos que contribuyen a mantener la deformidad. Estas estructuras cicatrizan posteriormente sin dificultad, pero ya en una disposición más adecuada.

E-Si además del juanete, hay dolor en la planta del pie y durezas que dificultan la marcha, puede ser preciso actuar sobre algunos otros huesos del pie, realizando pequeños cortes y corrigiendo la deformidad que provoca la sobrecarga sobre las zonas dolorosas, para ello se realizarán una o dos pequeñas incisiones dorsales a través de la(s) cual(es) se realizarán los cortes con la ayuda de una pequeña sierra. Su cirujano determinará si es preciso o no fijar los cortes realizados con alguna pequeña aguja o tornillo o si simplemente con hilo de sutura será suficiente.

Una vez que el cirujano está satisfecho de las correcciones realizadas, las heridas serán cerradas con puntos de sutura y se le colocará un vendaje muy acolchado que además contribuye a mantener la corrección.

Se le proporcionará medicación para aliviar el dolor que puede presentar durante los primeros dos o tres días. Dependiendo de la complejidad de la técnica realizada y de los cortes sobre hueso que haya sido preciso realizarle, su ingreso hospitalario puede ir desde unas pocas horas hasta uno o dos días.

Tras la cirugía pasarán aproximadamente unos dos meses hasta que todos los huesos que se han cortado cicatricen adecuadamente. Durante este tiempo podrá caminar, pero sin cargar el peso sobre la parte anterior del pie. Será de ayuda un calzado especial para evitar cargar demasiado sobre los huesos que se han corregido, y para caminar podrá ayudarse de una o dos muletas.

El vendaje se le mantendrá durante unas dos semanas, al igual que los puntos de sutura, que serán retirados en el mismo plazo.

Se le realizarán nuevas radiografías durante los próximos meses para asegurarse de que la corrección ha sido la adecuada.

La inmensa mayoría de los pacientes que deciden realizarse la cirugía correctora quedan muy satisfechos ya que la reducción del dolor suele ser muy importante si no completa.

El éxito de la intervención dependerá mucho de que siga las instrucciones que su médico le indique en cada momento.

La cirugía se convierte en una opción necesaria para los pacientes que no han tenido éxito con los tratamientos conservadores. Hoy en día, debido a los avances en cirugía, tenemos técnicas que han reducido tanto el dolor como el reposo postoperatorio.

La cirugía no está recomendada en adolescentes a menos que el dolor persista tras los tratamientos no quirúrgicos. Si el adolescente se somete a la intervención quirúrgica, sobre todo antes de que los juanetes estén completamente desarrollados, hay más posibilidades de que reaparezcan.

En algunas ocasiones, la cirugía se convierte en el único recurso válido para combatir los juanetes, una patología que puede precipitar la aparición de otros trastornos.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El desgarro muscular

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Definición:

Un desgarro o distensión es una lesión sufrida en un músculo o un tendón (el tejido que conecta al músculo con el hueso). Cuando ocurre un desgarro, el músculo o el tendón se distiende o se rompe.

Causas:

Un desgarro surge cuando un músculo o un tendón sufren una torcedura o un tirón. Los desgarros pueden ocurrir de repente o se pueden desarrollar durante el curso de varios días o semanas.

Un desgarro repentino (agudo) es causado por:
• Una lesión reciente
• Levantar objetos pesados de manera inapropiada
• El uso excesivo de los músculos.

Los desgarros crónicos ocurren generalmente al mover los músculos y tendones de la misma manera una y otra vez.

Localización:

Dos sitios comunes para los desgarros son la espalda y el músculo detrás del muslo (tendones isquiotibiales).

Los desgarros en la espalda o las piernas ocurren frecuentemente en deportes como el fútbol, fútbol americano, hockey sobre hielo, boxeo y lucha libre. Las personas que practican gimnasia, tenis, remo y golf usan mucho las manos y los brazos.
Estas personas a veces se desgarran la mano o el brazo. Los desgarros en los codos también pueden ocurrir al practicar deportes.

Síntomas:

Un desgarro puede causar:
• Dolor
• Contracción o espasmos musculares
• Debilidad muscular
• Hinchazón
• Calambres
• Dificultad para mover el músculo.

Cuando un músculo o un tendón se desgarran completamente, muchas veces causan dolor intenso y dificultad de movimiento.


Diagnóstico:

La evaluación de la gravedad del traumatismo se ve facilitada si podemos saber o comprender el mecanismo que lo produce, por un lado, y por otro por la inspección metódica de las estructuras lesionadas, para evitar de esta manera que pasen desapercibidos signos de gravedad.

Para poder comprender el mecanismo de la lesión es necesario que el sujeto nos relate como sucedió y los sucesos que lo llevaron a ello. Así también debemos tener referencia de lo que oyó o sintió en el momento de producirse y por último preguntar si había sufrido ya alguna lesión con anterioridad en la misma zona.
En segundo lugar buscar deformidades evidentes, cambios en la coloración de la piel, hinchazón o edema, hematomas o equimosis. Para todo ello es práctico identificar los relieves óseos característicos de las articulaciones, así como poder comparar todo lo anterior con el lado sano o contralateral. Todo esto constituye la tercera fase o exploración de la lesión.
Con todo esto podemos estar en condiciones de sospechar si la lesión que padece el paciente es una contusión, un esguince o un desgarro, o si sospechamos que pueda ser una fractura. En definitiva podemos valorar la importancia de la lesión.

Buscar deformidades evidentes, tumefacción y cambios en la coloración de la piel.
Comparar siempre con el lado contralateral o no afectado palpación.

Tocar la parte lesionada buscando diferencia de temperatura entre el lado lesionado y el lado sano, también buscando alteración de la sensibilidad, deformidades o crepitación

Tratamiento:

Para reducir la hinchazón y el dolor durante el primer o segundo día, los médicos por lo general le indicarán al paciente que:
• Mantener el área lesionada en reposo. Si el tobillo o la rodilla están lesionados, el médico podrá recomendarle que use muletas o un bastón.
• Colocar bolsas de hielo sobre la lesión durante periodos de aproximadamente 20 minutos. El médico le puede indicar que repita esto de cuatro a ocho veces al día.
• Comprimir la lesión usando vendajes especiales, una férula o yeso, botas o tablillas. Su médico le aconsejará cuál es la mejor para usted y cuán ajustada debe estar.
• Elevar el tobillo, la rodilla, el codo o la muñeca lesionada usando una almohada.
• El médico tal vez le recomiende que tome medicamentos tales como aspirina o ibuprofeno.

Después de tratar el dolor y la hinchazón, los médicos generalmente recomiendan ejercitar el área lesionada. Esto ayuda a prevenir la rigidez y aumenta la fuerza. Algunas personas necesitan fisioterapia. El paciente quizás tenga que ejercitar el área lesionada o ir a fisioterapia por varias semanas. El médico o el fisioterapeuta indicarán cuando se pueden comenzar las actividades normales, incluyendo las actividades deportivas. Si se comienza muy pronto, puede volver a lesionarse.

Prevención:

Para ayudar a prevenir los desgarros hay que:
• Evitar hacer ejercicio o actividades deportivas cuando se esté cansado o tenga dolor.
• Tener una dieta balanceada para mantener los músculos fuertes.
• Mantener un peso saludable.
• Evitar las caídas.
• Usar zapatos que queden bien.
• Conseguir zapatos nuevos si el tacón se ha gastado por un solo lado.
• Hacer ejercicios diariamente.
• Mantener una buena condición física para practicar deportes.
• Hacer ejercicios de calentamiento y estiramiento antes de practicar un deporte.
• Usar equipo protector mientras se juega.
• Correr en una superficie plana.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El esguince

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Nombre relativo:

Torcedura

Consideraciones generales:

Constituyen las lesiones más frecuentes en la práctica traumatológica. En general no son lesiones graves que precisen de grandes tratamientos, pudiendo ser tratadas por la propia persona, por el entrenador, el preparador físico, por otro compañero y en última instancia por personal sanitario, lo que en ocasiones lleva a malos resultados y recidivas frecuentes sobre todo en el mundo deportivo.

Es frecuente escuchar a la gente decir “que un esguince puede ser peor que una fractura”.

Definición:

Un esguince o torcedura es la rasgadura, torsión, distensión o estiramiento excesivo de algún ligamento (banda resistente de tejido elástico que une los extremos óseos en una articulación).

Características:

Los esguinces causan dolor, inflamación e impotencia funcional. Su tiempo de recuperación varía en función de la gravedad y la cronicidad de la lesión. Se distingue entre esguinces leves, los ligamentos están simplemente distendidos, y esguinces graves cuando los ligamentos están rotos.
Son más comunes en el tobillo, codo, muñeca, pulgar, cuello y algunas zonas como la columna vertebral, aunque también afectan a otras regiones corporales. Las lesiones en los deportistas suelen ser esguinces de tobillo; en general el ligamento lateral externo. Son frecuentes en balonmano, baloncesto, skateboarding, fútbol y salto largo. En el tobillo, el ligamento que se ve afectado en un 90% de los casos es el ligamento del astrágalo, peroné o calcáneo.
Un esguince puede ocasionar una parálisis temporal en el miembro en el cual es afectado y un dolor intenso.

Causas:

Se produce debido a un movimiento brusco, caída, golpe o una fuerte torsión de la misma, que hace superar su amplitud normal. No debe confundirse con la luxación, la cual es una lesión más severa que involucra el cambio de posición de la articulación y la separación de sus huesos.

Generalmente suelen deberse a traumatismos de baja o moderada intensidad. Habitualmente en un traumatismo que origina un esguince o una contusión, el paciente puede referir que inicialmente no presentó ninguna limitación, apareciendo ésta al paso del tiempo siendo frecuente la expresión: ” en caliente no me dolía”. Y en ocasiones resulta difícil establecer una relación entre el momento del traumatismo y la aparición de los síntomas por el tiempo transcurrido, motivando ello cierta incertidumbre al paciente.

Las contusiones pueden afectar a cualquier parte del organismo y son el resultado de un golpe directo contra un objeto o persona. La intensidad es variable. Si es muy elevada puede ocasionar la rotura de los elementos de sostén, que son los huesos, produciéndose una fractura. Las zonas más afectadas suelen ser las extremidades seguidas del tórax.

Los esguinces por el contrario solo pueden producirse a nivel articular ya que afectan a las estructuras estabilizadoras que hacen posible la unión de dos estructuras óseas que son los ligamentos y las cápsulas articulares. Cuando una articulación es forzada más allá de los límites anatómicos normales se pueden distender y desgarrar el tejido y en ocasiones los ligamentos pueden arrancar las inserciones óseas. Las articulaciones más vulnerables de sufrir esguinces son los tobillos, rodillas, dedos de la mano y muñeca.

Las causas de los esguinces son diversas. Algunas caídas, torceduras o golpes pueden desplazar la articulación de su posición normal, distendiendo o rompiendo los ligamentos que mantienen esa articulación. Un esguince puede ocurrir cuando uno se:
• Cae en un brazo
• Cae en un lado del pie
• Tuerce una rodilla.

Los esguinces más frecuentes son los de:
• Tobillo
• Rodilla
• Hombro
• Codo

Los esguinces ocurren más a menudo en el tobillo. Los esguinces en la muñeca se pueden producir al caerse sobre la mano. Los esguinces del pulgar son comunes en actividades deportivas como el esquí.

Síntomas:

• Dolor intenso, que además aumentará conforme intentemos mover la zona.
• Amoratamiento o enrojecimiento de la zona afectada.
• Incapacidad de movimiento.
• Hinchazón o inflamación.

A veces cuando ocurre la lesión se puede sentir un crujido o una ruptura. Un esguince puede ser leve, moderado o fuerte.

Clasificación:

Según la gravedad de la lesión, los esguinces pueden ser de distintos tipos:
• Grado I: distensión parcial del ligamento (tratamiento conservador, farmacoterapia, fisioterapia, masoterapia)
• Grado II: rotura parcial o total del ligamento (tratamiento conservador o quirúrgico, en función de la lesión).
• Grado III: rotura total del ligamento con arrancamiento óseo (tratamiento quirúrgico).La rotura de varios ligamentos puede causar una luxación si se pierde completamente la congruencia articular.

Esguinces benignos:

Los esguinces benignos, a veces llamados entorsis, corresponden a un estiramiento violento de los ligamentos articulares, sin verdadera rotura ni arrancamiento.
Son frecuentes en enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo como el Síndrome de Ehlers-Danlos y el Síndrome de Hiperlaxitud articular.

En el examen clínico, la articulación suele aparecer hinchada y es muy dolorosa, pero pueden efectuarse los movimientos, y estos son normales. La radiografía no revela ninguna lesión.
El tratamiento consiste en aplicar una inmovilización ligera, mediante una férula o vendas adhesivas (vendaje compresivo), lo que permite la cicatrización del ligamento. Si el esguince es muy doloroso, puede colocarse un yeso para inmovilizar mejor la extremidad o la articulación lesionada. Se recomienda mantener reposo.

Esguinces graves:

Los esguinces graves se caracterizan por la producción de un desgarre o un arrancamiento del ligamento. Ellos dan lugar a movimientos anormalmente amplios de la articulación. En el examen clínico, la articulación es dolorosa y aparece hinchada, pero -en algunas ocasiones- muy poco más que en el caso de un esguince benigno. La radiografía es indispensable para detectar los esguinces graves, que pueden dejar secuelas (dolores persistentes, rigidez, inestabilidad y fragilidad de la articulación). Puede bastar con una inmovilización durante varias semanas, pero generalmente es necesario realizar una intervención quirúrgica. Esta consiste en reparar el ligamento arrancado o sustituirlo por uno artificial de materiales sintéticos. En todos los casos, un tratamiento con fisioterapia puede ayudar al paciente a recuperar la movilidad de la articulación y una función muscular normal.

Primeros Auxilios en caso de esguince:

• Elevar la extremidad afectada, incluso durante las noches.
• Reposo absoluto de la zona.
• Aplicación de frío local, con hielo, pero nunca en contacto directo.
• Envolver el hielo en una tela limpia y aplicarlo en intervalos de tiempo.

Traslado a un centro hospitalario para las correspondientes pruebas y en caso necesario inmovilizar con una férula o escayola.
Se deberá guardar reposo durante varios días, siempre dependiendo del grado de gravedad del esguince.
Por lo general, será de 10 días para esguinces leves y 3 a 5 semanas para esguinces graves.
Puede ser necesario que la persona lesionada necesite el uso de muletas para caminar.

Pruebas complementarias:

No se debería realizar un estudio radiológico a todos los pacientes que acudan por traumatismos banales sin antes realizar una anamnesis y exploración, ya que el estudio radiológico simple no aporta datos significativos diagnósticos ni pronósticos en el caso de contusiones y esguinces. Por lo tanto solo debe ser practicado si existe sospecha de fractura o luxación.

En contra de esto se encuentra el miedo al error diagnóstico o por omisión, que lleva en muchas ocasiones a realizarlas olvidando los efectos secundarios que, aunque mínimos, los hay.

Tratamiento:

El tratamiento de los esguinces depende del tamaño de la lesión y de la articulación involucrada. Algunos medicamentos como antiinflamatorios no esteroideos pueden utilizarse para aliviar el dolor. El peso que debe soportar la lesión deberá incrementarse gradualmente dependiendo de la tolerancia del paciente al dolor. En general, el tratamiento más común es:
• Descanso/Reposo: La lesión debe permanecer inmóvil y no se debe aplicar fuerza adicional en el sitio del esguince: por ejemplo, en el caso de un esguince de tobillo, se debe evitar el caminar.
• Hielo: Se debe aplicar hielo inmediatamente en el esguince para reducir el dolor e hinchazón producidos por la lesión. Puede ser aplicado durante 10-15 minutos (una aplicación más prolongada puede agravar la lesión en lugar de curarla), de 3 a 4 veces al día. El hielo puede combinarse con un vendaje para proporcionar soporte al miembro afectado.
• Compresión: Es necesario usar apósitos, vendajes u otro tipo de envolturas para inmovilizar la lesión y brindar soporte. Cuando se hace el vendaje de un esguince, debe aplicarse más presión en la parte más distal de la lesión y disminuirla en dirección del corazón; esto permite que parte de los fluidos de la herida sean dirigidos hacia el torrente sanguíneo y se reciclen. En ningún caso la compresión deberá cortar o comprimir drásticamente la circulación del miembro comprometido.
• Elevación: Mantener elevado el miembro afectado por un esguince (en relación con el resto del cuerpo) permitirá minimizar aún más la hinchazón y ayudará a disminuir los moratones.

El hielo y la compresión (terapia de compresión fría) no quitarán del todo el dolor y la inflamación, pero ayudarán a reducirlo lo suficiente mientras el esguince se cura por sí solo. El tratamiento cuidadoso de la inflamación es crucial para el proceso de curación ya que el fluido de esta puede saturar el área de la lesión.

La articulación tendrá que ser ejercitada prontamente: en los casos de esguinces leves, puede hacerse de 1 a 3 días tras la lesión. A veces son necesarios ejercicios especiales para poder recuperar la fuerza y ayudar a reducir el riesgo de problemas subsecuentes. La articulación podría necesitar de soporte como ortesis o férulas para así protegerla de posibles nuevas lesiones.

Para reducir la hinchazón y el dolor durante el primer o segundo día, los médicos por lo general indicarán al paciente:
• Mantener el área lesionada en reposo. Si el tobillo o la rodilla están lesionados, el médico podrá recomendarle que use muletas o un bastón.
• Colocar bolsas de hielo sobre la lesión durante periodos de aproximadamente 20 minutos. El médico le puede indicar que repita esto de cuatro a ocho veces al día.
• Comprimir la lesión usando vendajes especiales, una férula o yeso, botas o tablillas. Su médico le aconsejará cuál es la mejor para usted y cuán ajustada debe estar.
• Elevar el tobillo, la rodilla, el codo o la muñeca lesionada usando una almohada.
• El médico tal vez le recomiende que tome medicamentos tales como aspirina o ibuprofeno.

Después de tratar el dolor y la hinchazón, los médicos generalmente recomiendan ejercitar el área lesionada. Esto ayuda a prevenir la rigidez y aumenta la fuerza. Algunas personas necesitan fisioterapia. Tal vez se tenga que ejercitar el área lesionada o ir a fisioterapia por varias semanas. Su médico o su fisioterapeuta le indicarán cuando puede comenzar sus actividades normales, incluyendo las actividades deportivas. Si comienza muy pronto, puede volver a lesionarse.

Rehabilitación funcional:

Una inmovilización prolongada usualmente conlleva a la aparición de atrofia muscular y rigidez de la articulación. Los componentes de una rehabilitación efectiva de todas las lesiones por esguinces involucran el aumento del rango de movimientos y el fortalecimiento muscular con ejercicio

Prevención:

Para ayudar a prevenir los esguinces hay que:
• Evitar hacer ejercicio o actividades deportivas cuando esté cansado o tenga dolor.
• Tener una dieta balanceada para mantener los músculos fuertes.
• Mantener un peso saludable.
• Evitar las caídas.
• Usar zapatos que queden bien
• Conseguir zapatos nuevos si el tacón se ha gastado por un solo lado.
• Hacer ejercicios diariamente.
• Mantener una buena condición física para practicar deportes.
• Hacer ejercicios de calentamiento y estiramiento antes de practicar un deporte.
• Usar equipo protector mientras juega.
• Correr en una superficie plana.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La escoliosis

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Consideraciones generales:

La columna vertebral, o espina dorsal, ayuda a mantener el cuerpo erguido. Sin ella, no podrías caminar, correr ni hacer deporte.
La columna vertebral tiene tres leves curvaturas: una en el cuello, una en la parte superior de la espalda, y otra en la parte inferior de la espalda.
Estas curvaturas son normales y se pueden ver desde una vista lateral.

Al mirarse al espejo de lado o mirar a un amigo de perfil, es posible darse cuenta de esta condición.. A pesar de esta leve curvatura vista de perfil, una columna vertebral sana parece descender en línea recta por el centro de la espalda.

Definición:

El término escoliosis proviene de una palabra griega que significa “torcido”. Es una deformación de la columna vertebral que muestra una flexión lateral a la izquierda o/y la derecha, una rotación de las vértebras flexionadas y una rectificación del perfil sagital. En otras palabras, la curva fisiológica de la cifosis torácica está rectificada. La escoliosis puede tener una curva o varias.

Frecuencia:

Aproximadamente tres de cada cien personas tiene algún tipo de escoliosis, aunque para la gran mayoría no representa ningún problema.
Tanto los niños como las niñas pueden desarrollar escoliosis. Más o menos el mismo número de niños que de niñas desarrollan la forma leve. Las formas moderada y severa son más comunes en las niñas.
Hasta 10 de cada 100 jóvenes desarrollarán por lo menos un caso leve de escoliosis. Solamente algunos de estos casos se convertirán en moderados o severos.
La escoliosis es más frecuente en algunas familias que en otras. También ocurre con mayor frecuencia en personas que tienen parálisis cerebral, polio, distrofia muscular o espina bífida.
La escoliosis se desarrolla usualmente durante los años en que los huesos crecen más rápidamente (entre 9 y 14 años de edad). Con frecuencia se detecta por primera vez alrededor de los 11 años de edad.

Epidemiología:

La escoliosis suele manifestarse en la adolescencia y tiene tendencia a progresar hasta el término del crecimiento físico. La mayoría de las escoliosis se detectan entre los 10 y 12 años. Pero la deformación empieza entre los 5 y 8 años.

En 2-4% de la población existe una escoliosis con una curva de más de 10º grados. Una curva inferior a 10º no se considera escoliosis.

La enfermedad se manifiesta con mayor frecuencia en el sexo femenino, en una relación de 4:1 con respecto al sexo masculino.

La causa de la manifestación y el momento de su inicio se desconocen. Como los pacientes no sufren dolor, la escoliosis pocas veces llega a detectarse en la fase inicial. Sin embargo, el diagnóstico precoz es importante ya que cuanto antes se diagnóstica tanto mejor es el pronóstico.

Causas:

Nadie conoce la causa del tipo más común de escoliosis, denominada escoliosis idiopática. (“Idiopático” es una palabra curiosa que significa de causa desconocida). Los médicos saben que la escoliosis se da en las familias. De modo que, si uno de los padres, una hermana o un hermano tiene escoliosis, otro más podría tenerla.

La mayoría de tipos de escoliosis afectan más a las niñas que a los niños y las niñas con escoliosis son más propensas a requerir tratamiento.

Clasificación:

• Escoliosis congénita.
• Escoliosis neurógena.
• Escoliosis miógena.
• Escoliosis en base a enfermedades metabólicas o sistémicas.
• Escoliosis idiopática.

La escoliosis idiopática (es decir, con causa desconocida) es la más frecuente con una frecuencia del 85%, por lo que las explicaciones ofrecidas en esta página se centran en ella.

Riesgo:

Las personas casi nunca sienten dolor cuando se está desarrollando la escoliosis. Por eso es muy importante hacerse exámenes regularmente. Si la escoliosis se detecta tempranamente, se puede recibir tratamiento que puede controlar la condición o prevenir otros problemas.
Si la curvatura aumenta, puede que eventualmente se sienta dolor, se pierda flexibilidad y parezca encorvado. También se puede estar más propenso a desarrollar artritis, infecciones respiratorias y problemas cardíacos a medida que se va envejeciendo.

Los padres pueden identificar las señales tempranas de la escoliosis. Ellos pueden ver algunas señales cuando su hijo está vestido. Los dobladillos de sus pantalones o camisas se pueden ver disparejos.
Pero las señales más tempranas se pueden ver solamente con una clara mirada a su espalda.
Los exámenes en casa pueden iniciarse a los nueve años y se deben hacer cada seis meses hasta cumplir 14 años.
Aunque tenga una o más de estas señales, no necesariamente quiere decir que tiene escoliosis.
Pero para estar seguro, sus padres deben llamar a un médico o clínica para preguntar si es recomendable hacerle un examen.
Cuando le estén haciendo un examen médico regular, pídale al profesional de salud que le examine para detectar la escoliosis. Los exámenes físicos para la escuela, los deportes o campamentos de verano se pueden aprovechar para verificar si hay escoliosis.

Síntomas:

Alguien con escoliosis puede tener una espalda desviada en forma de “S” o de “C”. Pude o no resultar perceptible por otras personas. Aunque las desviaciones leves no suelen provocar problemas, las desviaciones más marcadas pueden provocar malestar.

Los pacientes raras veces refieren molestias. Lo más frecuente es el dolor de espalda, sobre todo durante o después de realizar trabajos pesados, así como en el deporte de alto rendimiento.

Otras características externas de la escoliosis:

• Hombros desnivelados
• Caderas desniveladas
• Triángulos asimétricos entre tronco/pelvis y brazos colgantes
• Escápula prominente y al lado de la convexidad mayor
• Gibosidad torácica

Diagnóstico:

A veces la escoliosis es claramente perceptible. Una columna vertebral desviada puede hacer que el cuerpo de la persona se incline hacia la izquierda o la derecha. Muchos niños con escoliosis tienen un hombro más alto que el otro o la cintura asimétrica con una clara tendencia a ladearse hacia un costado. Estos problemas pueden ponerse de manifiesto cuando el niño se está probando ropa nueva. Si una pierna del pantalón le queda más corta que la otra, el niño podría tener escoliosis. También es posible que el niño no tenga escoliosis, sino que tenga una pierna un poco más corta que la otra o las costillas asimétricas.

En la escuela o en la consulta del médico es posible determinar si se tiene escoliosis. Se trata de una prueba sencilla denominada “prueba de flexión de tronco adelante” y no duele nada. Consiste en inclinarse hacia delante, sin flexionar las rodillas, y tocarse los pies o tocar el suelo con la punta de los dedos de las manos. Entonces, un médico o enfermero examinará la espalda para ver si la columna está desviada o si las costillas son asimétricas.
Para el diagnóstico preciso de la escoliosis es imprescindible disponer de radiografías.

Tratamiento:

Es posible que el médico opine que la desviación no es lo suficientemente grave como para requerir tratamiento.

Si se necesita tratamiento, se debe acudir a un médico especializado, denominado ortopedista o cirujano ortopédico. Probablemente el ortopedista empezará intentando averiguar lo grave que es la desviación de la columna. Para ello, examinará las radiografías y medirá los grados de la desviación de la columna.

Una persona que tenga una leve desviación de columna probablemente solo necesitará que le hagan revisiones médicas periódicamente para asegurarse de que la desviación no empeora. Alguien con una desviación más grave puede tener que usar corsé o someterse a una operación.

Tratamiento según el grado de desviación:

• Menos de 10º de curva
No hablamos de escoliosis.
Aún no está indicado un tratamiento específico.
Es recomendable realizar un control cada 3-6 meses.
También se recomienda ejercicio físico.

• 10º – 20º de curva
Se debe iniciar fisioterapia según el método de Schroth.

• 20º – 30º de curva
Se requiere una combinación de:
• Fisioterapia tridimensional según Schroth
• Rehabilitación intensiva hospitalaria
• Corsé Chêneau–Rigo

• 30º – 60º de curva

En edades tempranas, es decir con anterioridad de la pubertad, resulta imprescindible el tratamiento con el fin de evitar la intervención quirúrgica:
• Fisioterapia con un corsé de óptima corrección.
• Rehabilitación intensiva hospitalaria repetitiva.
• Fisioterapia según Schroth.
• Programa de entrenamiento.

Tratamiento de la escoliosis con corsé:

Un corsé no permite corregir permanentemente las desviaciones de columna que ya han tenido lugar. En la escoliosis, los corsés se utilizan para sujetar la columna vertebral en su sitio a fin de que la desviación no empeore. Algunos corsés están diseñados para llevarlos puestos solo por la noche y otros para llevarlos tanto de día como de noche.

Si se necesita llevar un corsé, el médico informará qué tipo es el más adecuado. Los corsés se deben utilizar mientras la columna vertebral está creciendo, especialmente cuando crece muy deprisa durante el “estirón de la adolescencia”. Por este motivo, un niño con escoliosis pasará menos tiempo con corsé conforme vaya haciéndose mayor y se vaya aproximando a su estatura adulta. Una vez la columna deja de crecer, el corsé deja de ser necesario o eficaz.

Los médicos se esfuerzan por mejorar los corsés para los niños con escoliosis, de modo que ahora pesan menos, son más cómodos y más fáciles de usar que antes. Hay muchos tipos diferentes de corsés. Los niños con escoliosis suelen llevar un corsé denominado “Ortesis tóraco-lumbo-sacra”, o corsé TLS, para abreviar. Este tipo de corsé se ajusta por debajo de los brazos y es más cómodo que los corsés de mayor tamaño.

Tratamiento quirúrgico de la escoliosis:

Los corsés suelen dar buenos resultados, pero algunos niños con escoliosis importante necesitan, a la larga, someterse a una intervención. Cuando un niño se somete a este tipo de operación, recibirá anestesia, una medicina que duerme a la gente y evita el dolor durante la operación. En la intervención, el cirujano ortopédico fusiona los huesos de la columna para que esta no se siga desviando. El cirujano también utiliza varillas metálicas y tornillos para corregir la desviación y mantener todo alienado hasta que los huesos cicatricen. Las partes metálicas se introducen profundamente bajo los músculos vertebrales y en la mayoría de los casos no se notan ni duelen. Una vez introducidas, se dejan en la espalda permanentemente.

La operación dura varias horas, dependiendo de lo marcada que sea la desviación y de cuántos huesos deban fusionarse. Normalmente, un niño que se somete a esta operación podrá levantarse de la cama y empezar a caminar al día siguiente, no necesitará llevar yeso ni corsé y generalmente podrá volver a casa en menos de una semana. Habitualmente, los niños pueden volver a ir a la escuela aproximadamente un mes después de la intervención, reanudar algunas de sus actividades al cabo de tres o cuatro meses y realizar la mayoría de actividades normales al cabo de seis a 12 meses. Pero es preciso tener en cuenta que la intervención y el tiempo de recuperación son distintos en cada paciente, en función del tipo de cirugía realizada y de la edad del paciente.

Varilla metálica en la espalda de un niño:

Puede parecer extraño, pero esa varilla desempeña una importante función mientras los huesos crecen conjuntamente: corregir la desviación y sujetar la columna vertebral en su sitio durante el proceso de cicatrización. El niño todavía seguirá pudiéndose mover para acariciar a un perro, hacer largos de piscina y encestar canastas. Una vez que los huesos se fusionen, la varilla metálica dejará de ser necesaria. Pero, como no duele, se dejará allí. Para retirarla, habría que realizar otra intervención. Antes de que se utilizaran varillas metálicas, un niño intervenido de escoliosis tenía que llevar puesta un yeso corporal durante hasta un año para que la columna se mantuviera en su sitio durante el período de recuperación.

Con el tiempo, los tratamientos de la escoliosis han mejorado y cada vez hay más niños con escoliosis que llevan una vida normal. Los médicos no conocen ninguna actividad, incluyendo el deporte, que pueda empeorar la escoliosis. Pero los niños que tengan que operarse de escoliosis deberían hablar con sus médicos sobre cómo participar en distintas actividades de una forma segura.

La escoliosis puede desviar algo la espalda, pero con el cuidado adecuado, un niño puede crecer sano y sentirse bien.

Evolución:

La evolución de la escoliosis es singular en cada caso. No existen patrones comunes y aplicables universalmente.
Sin embargo, sí se puede decir que los casos de escoliosis diagnosticados precozmente tienen una evolución menos grave.

Pronóstico:

Los siguientes aspectos son significativos de cara a un pronóstico de la tendencia progresiva de la escoliosis.

Número de curvas: cuánto más elevado el número de curvas, peor.
Edad: cuánto más joven sea el paciente, peor.
Rotación: cuántos más grados y más ángulos de rotación, peor.
Sexo: peor en niñas que en niños.
Menarquia: pre-menarquia peor.
Signos de madurez ósea: cuánta mayor inmadurez, peor.
Perfil sagital: cuánto más rectificado, peor.

Prevención:

Al desconocerse la causa de la enfermedad, tampoco existen recomendaciones para prevenir la escoliosis.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Osteoporosis

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Definición:

La osteoporosis es una condición en la cual los huesos pasan a ser frágiles y pueden romperse muy fácilmente.

Frecuencia:

La mitad de las mujeres de más de 50 desarrollan osteoporosis. Uno de cada cuatro hombres tiene osteoporosis. Uno de cada tres hombres no sobrevive el año después de una fractura de cadera. Las fracturas de cadera y columna vertebral frecuentemente llevan a la muerte.

Sin embargo, al ser una enfermedad silenciosa, no se toma real conciencia hasta que el diagnóstico se realiza.

Patogenia:

El remodelado óseo es un proceso natural del cuerpo por medio del cual unas células denominadas osteoclastos degradan el hueso viejo, mientras que los osteoblastos regeneran el tejido. El desbalance entre dichas células puede desmineralizar la estructura ósea, proporcionándole esa textura porosa característica de la osteoporosis.
El estrógeno es esencial para mantener ese equilibrio celular durante el recambio óseo. El déficit de esta hormona al llegar a la menopausia acelera la resorción de hueso, además de dificultar la absorción de calcio y la formación de hueso nuevo, por lo que las mujeres después de la menopausia son mucho más propensas a presentar osteoporosis. El deterioro de la micro estructura del sistema óseo puede pasar desapercibido, hasta que se manifiesta por medio de una fractura.

Riesgos:

En casos serios un simple estornudo puede romper un hueso.

La pérdida ósea y la osteoporosis en la mayoría de los casos se presentan en individuos de 50 o más. Pero su prevención y tratamiento debería comenzar tan temprano como en la adolescencia porque el 85% de la masa ósea se adquiere hasta los 18 años en mujeres y 20 en hombres.

Las mujeres pueden perder hasta 20% de su densidad mineral ósea en los cinco a siete años después de la menopausia. La pérdida ósea en el hombre es más lenta y usualmente ocurre más tarde que en la mujer.

Aproximadamente el 20% de la población afectada es hombre y el 80% mujer. Sin embargo, en los hombres mayores el porcentaje es mayor y los hombres son más propensos de morir después de una fractura de cadera que las mujeres. La osteoporosis no es más un tema “sólo de mujer”.

Síntomas:

Pequeñas fracturas, generalmente en la columna, muñeca, o costillas, durante actividades cotidianas como flexión o ligeros impactos, pueden ser los principales síntomas de desmineralización ósea. 40% de las fracturas vertebrales pasan inadvertidas, convirtiéndose en grandes factores de riesgo, ya que el paciente más que presentar dolor agudo, simplemente siente una ligera molestia en el raquis a nivel dorsal o lumbar.
Las fracturas de cadera representan una de las mayores causas de sufrimiento durante esta enfermedad, por tratarse de un área que compromete el movimiento de gran parte del cuerpo. Es esta una de las complicaciones que afecta la independencia física, pudiendo ocasionar hasta la muerte en pacientes ancianos.

Diagnóstico:

El test de Densidad Mineral Ósea (BMD) también conocido como test de Densidad Ósea puede determinar si hay osteoporosis. Este test ayuda a estimar la densidad de los huesos en la espina dorsal y caderas, estimando el riesgo futuro de fractura en un período de 10 años.

Tratamiento:

La osteoporosis es un gran problema de salud a nivel mundial. La mejor manera de luchar contra la osteoporosis es a través de la educación de las personas acerca de la salud de los huesos. Cuando usted piensa acerca de mantenerse saludable, probablemente piensa acerca de cambios en el estilo de vida para prevenir el cáncer o enfermedad cardíaca. La salud de los huesos no estará entre sus prioridades, pero debería.

Medicamentos como el ácido zoledrónico de 5mg representan una opción para el tratamiento del déficit de calcio y densidad en el sistema óseo, por su acción protectora ante fracturas vertebrales y no vertebrales. Se trata de una molécula que, además de estar indicada para todos los pacientes que tengan riesgo de fracturas por osteoporosis, garantiza la adherencia a la terapia ya que se administra una vez al año vía endovenosa.

La alimentación y la actividad física son fundamentales sobre todo entre los 8 y 14 años, que es cuando el cuerpo humano logra formar el 80% del pico de masa ósea. Hay dos cosas vitales: el calcio, para mantener la mineralización del hueso; y la proteína, esencial en mantener la estructura muscular ideal para la estimulación del crecimiento óseo.

En general, las modificaciones de estilo de vida son recomendables para prevenir y tratar la osteoporosis incluyendo adecuado calcio y vitamina D, ejercicio regular de sustentación de peso y consumo moderado del alcohol. Numerosos agentes farmacológicos se encuentran disponibles para el tratamiento de la osteoporosis. Los bisphosphonates son considerados el tratamiento de elección para hombres y mujeres con osteoporosis.

El calcio adecuado y vitamina D son importantes en las personas de todas las edades, especialmente en niños y en la madurez.

La nutrición adecuada con ejercicio apropiado es la clave para ganar la lucha contra la osteoporosis. El ejercicio ayuda mejorando la densidad ósea, fortaleciendo músculos y reduciendo el riesgo de caídas.

El ejercicio de alta intensidad no tiene más beneficios extras que el ejercicio de baja intensidad. Entonces, nosotros sugerimos que hombres y mujeres tomen un régimen regular de ejercicio de sustentación de peso que disfruten, para así facilitar la adherencia a largo plazo.

En general, la ingesta adecuada de calcio es 1.000 mg de calcio elemental y 600 IU de vitamina D por día. La dosis recomendada de calcio para hombres y mujeres con osteoporosis es de 1.200-1.500 mg diarios. El calcio es importante para la mineralización ósea. Hace que los huesos sean más firmes.

Puede obtener calcio de los alimentos como la leche, queso o yogurt. Además, existen muchos suplementos de calcio disponibles en el mercado, que pueden ser adquiridos sin receta médica para proveer los requerimientos diarios adecuados de calcio y vitamina D.

Prevención:

• Tome una cantidad adecuada de calcio diariamente.
• Ejercítese diariamente.
• Agregue ejercicio de sustentación de peso en su programa de acondicionamiento físico.
• Evite factores como el cigarro y el consumo excesivo de alcohol, ya que aumenta la pérdida de hueso y el riesgo de osteoporosis.
• Pregunte a su médico acerca de exámenes para la osteoporosis.
• Sepa más acerca de campañas nacionales o internacionales de lucha contra la osteoporosis.
• Sea un lector activo y aprenda acerca de noticias de salud ósea en los diarios locales o internacionales sobre osteoporosis.

Dr. Avilio Méndez Flores

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