bursitis 3

Definición:

Es la hinchazón e irritación de una bursa (bolsa), un saco lleno de líquido que actúa como amortiguador entre los músculos, los tendones y las articulaciones.
La bursa facilita el deslizamiento entre estas estructuras. Existen varias bolsas alrededor del cuerpo y la bursitis puede desarrollarse en cualquiera de ellas.

Anatomofisiología:

Las bursas son unos sacos o bolsas cuya envoltura esta compuestas por una membrana parecida a la que tapiza por dentro una articulación (membrana sinovial) y esta rellena de liquido sinovial. Estas bursas están distribuidas por todo el cuerpo, localizándose generalmente cercanas a las articulaciones o bien en aquellas zonas donde la piel esta justo por encima de prominencias óseas. Estas bursas se sitúan entre los huesos y los tendones o músculos y su función es favorecer el deslizamiento de estas estructuras sobre el hueso, para así evitar la irritación que produciría el roce de estas con el hueso subyacente.

Existen dos tipos de bursas: Aquellas que están presentes en condiciones normales en todas las personas, cuya finalidad es la ya descrita, de protección de las partes móviles. Además existe otro grupo de bursas que se forman en condiciones patológicas (de enfermedad) cuando se producen prominencias óseas anormales donde la piel esta justo por encima de la prominencia, y surgen en un intento del organismo de proteger la piel que cubre estas protuberancias, un ejemplo típico de estas son las que surgen en los juanetes (en el borde interno de la base del primer dedo del pie) como respuesta a la exóstosis (prominencia patológica del hueso)

Causas:

La bursitis es a menudo el resultado de la sobrecarga. Puede ser causada por un cambio en el nivel de actividad, como el entrenamiento para una maratón o el sobrepeso.

La bursitis también puede ser causada por traumatismo, artritis reumatoidea, gota o infecciones. A veces, la causa no se puede determinar.

La bursitis comúnmente se presenta en el hombro, la rodilla, el codo y la cadera. Otras áreas que pueden verse afectadas abarcan el tendón de Aquiles y el pie.

Las bursitis se producen por los mismos motivos por los que se produce las tendinitis. En términos generales se producen en 4 situaciones:

• Traumatismos que pueden ser únicos e intensos o bien pequeños traumatismos repetidos así como presión o rozamiento repetido.
• Infecciones bacterianas, lo que produciría bursitis muy intensas y a veces rellenas de pus
• Enfermedades inflamatorias como las enfermedades reumáticas, gota, artritis reumatoide, etc.
• Prominencias óseas patológicas como los juanetes.

Localización:

Bursitis subacromial:
Esta bolsa se encuentra justo arriba de un grupo de músculos en el hombro llamado “manguito rotador”. La bursitis en esta área es común y se genera debido a una lesión, artritis, compresión, uso excesivo del hombro o depósitos de calcio. Los síntomas incluyen dolor en la parte superior del hombro o en el tercio superior del brazo y dolor severo al mover el hombro.

Bursitis trocantérea:
Esta bolsa se localiza sobre el hueso más prominente al costado de la cadera. Los síntomas incluyen dolor que ocurre gradualmente al lado de la cadera, dolor al dormir del lado afectado por la bursitis, al levantarse de un asiento bajo, el asiento de un carro o al subir las escaleras y ocasionalmente, al caminar o correr. También puede afectar a quienes tienen las piernas de distinta longitud, por lo regular en la pierna más larga. Podría resultar incluso por hacer ejercicios de fortalecimiento para caderas luego de un remplazo de cadera.

Bursitis isquial:
Se halla debajo del hueso ubicado en los glúteos, llamado el isquion. La inflamación puede ocurrir como consecuencia de una lesión o por sentarse demasiado tiempo en superficies duras. Los síntomas incluyen dolor al sentarse directamente en una superficie dura y dolor que viaja hacia la parte posterior del muslo.

Bursitis olecraniana:
La hinchazón de esta bolsita ubicada abajo del codo, se debe a una lesión, gota, artritis reumatoide, infección o por recargarse continuamente sobre los codos. Los síntomas son inflamación dolorosa y enrojecimiento en la punta del codo.

Bursitis prepatelar:
Esta bolsa se encuentra bajo la piel y delante de la rótula (hueso al frente de la rodilla). Se inflama como resultado de una infección, lesión, gota o constante irritación al arrodillarse. Los síntomas incluyen hinchazón de la rodilla acompañada de dolor intenso, lo que dificulta o impide ponerse de rodillas. Puede ocurrir enrojecimiento y/o calor con infección o gota.

Bursitis infrapatelar (rodilla de sacerdote):
Es un trastorno similar que afecta la bolsa localizada justo debajo de la rótula (también llamada patela).

Bursitis anserina (o de la pata de ganso):
Esta bolsa se encuentra justo debajo de la rodilla en la parte interior de la pierna. Puede irritarse en personas que trotan, en aquellas con sobrepeso, que tengan las rodillas hacia adentro o quienes tengan osteoartritis de la rodilla. También puede irritarse en adultos con diabetes. Entre los síntomas se cuentan dolor en la parte interior arriba de la rodilla, dolor al dormir de lado si junta las piernas, dolor al subir escaleras y dolor que se extiende a la parte interna, posterior del muslo.

Bursitis retrocalcánea:
Esta bolsa está ubicada en la parte posterior del talón, debajo del tendón de Aquiles que conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. Los síntomas incluyen inflamación dolorosa a los lados del talón. Esta bursitis frecuentemente resulta de la inflamación asociada a otras formas de artritis como la espondilitis anquilosante, la artritis reumatoide, la artritis reactiva o la artritis psoriásica. Puede ocurrir por excederse en actividades atléticas tales como el tenis, el voleibol y el baloncesto.

Bursitis aquílea:
Esta bolsa también causa inflamación de la parte de atrás del talón. La bursitis en esta área puede ocurrir como consecuencia de fricción del talón contra la parte posterior de zapatos inadecuados. También puede darse como resultado de movimientos repetitivos en personas que corren. La presencia de un nódulo en el área a consecuencia de artritis reumatoide puede también causar este tipo de bursitis.

Riesgos:

Cualquier persona puede padecer bursitis, pero ciertos factores pueden incrementar el riesgo:
• Edad. La ocurrencia de la bursitis se vuelve más común con el envejecimiento.
• Ocupaciones o pasatiempos. Si usted trabaja en una profesión o tener un pasatiempo que requiere movimientos repetitivos o presión en particular, las bursas, están en un mayor riesgo de desarrollar bursitis. Los ejemplos incluyen la instalación de moquetas, la instalación de baldosas, jardinería, pintura y tocar un instrumento musical.
• Otras condiciones médicas. Ciertas enfermedades y condiciones sistémicas – tales como la artritis reumatoide, la gota y la diabetes – aumentan el riesgo de desarrollar bursitis.

Síntomas:

Sensibilidad y dolor articular cuando se presiona alrededor de la articulación.
Rigidez y dolor cuando se mueve la articulación afectada.
Hinchazón, calor o enrojecimiento sobre la articulación.

Diagnóstico:

Durante el examen físico, el médico presionará en varios lugares alrededor de la articulación afectada para tratar de determinar si una bolsa específica es la causa de su dolor.

A menudo los médicos pueden diagnosticar la bursitis basado en una historia médica y un examen físico. Si se necesitan pruebas adicionales, es posible someterse a:
Las pruebas de imagen. Imágenes de rayos X no pueden establecer positivamente el diagnóstico de bursitis, pero pueden ayudar a descartar otras causas de su malestar. Ecografía o resonancia magnética (RM) puede ser usado si su bursitis no puede ser fácilmente diagnosticada por un examen físico.

El médico puede realizar análisis de sangre o un análisis de líquido de la bursa inflamada para determinar la causa de la inflamación de las articulaciones y el dolor.

Tratamiento:

Las bursitis tienen un tratamiento común para todas ellas y un tratamiento especifico que dependerá de la causa que lo produzca.

Las medidas generales incluyen el tratamiento con reposo, vendaje, inmovilización y protección de la zona, tratamiento con antiinflamatorios, en ocasiones drenaje de la bursa mediante aspiración con jeringa.

Bursitis infecciosas: Se deberá realizar tratamiento antibiótico para el germen responsable y requerirá el drenaje quirúrgico y la extirpación de la bursa en ocasiones.
Bursitis inflamatorias: Se deberá realizar el tratamiento de la enfermedad causante de la bursitis. En el caso de la gota se deberá tratar la hiperuricemia. Si es un reumatismo el responsable pues se deberá realizar el tratamiento propio de la enfermedad en cuestión.
Bursitis traumática: Cuando es un traumatismo único se podrá drenar la bursa y en ocasiones introducir un corticoide con el fin de evitar la recidiva o re-aparición. Cuando es debida a traumatismos repetidos, será de especial importancia las medidas preventivas y la protección de las partes lesionadas, así como los cambios posturales.
En el caso de las bursitis que se forman por encima de las prominencias óseas anormales, el tratamiento requerirá la extirpación de la prominencia o la corrección de la deformidad que origina la bursitis.

Salvo en el caso de la causa infecciosa la cirugía es necesaria en raras ocasiones, y consiste en la extirpación de la bursa. Esto suele realizarse solo en los casos más insidiosos y persistentes de bursitis que se reproducen de manera repetida y que no responden a otros tratamientos.

Consejos para aliviar el dolor de la bursitis:
Aplicar hielo de 3 a 4 veces al día durante los primeros 2 o 3 días. Cubra la zona adolorida con una toalla y colocar hielo sobre ella durante 15 minutos.
No quedarse dormido con el hielo puesto. Si se deja demasiado tiempo, puede sufrirse una quemadura.
Al dormir, no acostarse sobre el lado que tiene bursitis.
Para la bursitis alrededor de la cadera, las rodillas o los tobillos:
Tratar de no estar de pie durante largos períodos de tiempo.
Al estar de pie, pararse sobre una superficie suave y acolchada. Pararse con la misma cantidad de peso en cada pierna.
Colocar una almohada entre las rodillas cuando se esté acostado de lado puede ayudar a disminuir el dolor.
Los zapatos planos que estén acolchados y confortables a menudo ayudan.
Si se tiene sobrepeso, bajar de peso también puede ser útil.
Evitar las actividades que involucren movimientos repetitivos de cualquier parte del cuerpo siempre que sea posible.

Otros tratamientos abarcan:
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno
Fisioterapia
Extracción de líquido de la bolsa y recibir una inyección de corticoesteroides.
A medida que el dolor desaparece, el médico o el personal de enfermería pueden recomendar ejercicios para aumentar la fuerza y mantener el movimiento en la zona adolorida.

La cirugía rara vez es necesaria.

Pronóstico:

Algunas personas responden bien al tratamiento. Cuando la causa no se puede corregir, puede presentarse dolor crónico.

Prevención:

Aunque no todos los tipos de bursitis se pueden prevenir, se puede reducir su riesgo y reducir la gravedad de los ataques de bursitis al cambiar la forma de llevar a cabo ciertas tareas. Algunos ejemplos son:
Usar almohadillas para arrodillarse. Utilizar algún tipo de relleno para reducir la presión sobre las rodillas si el trabajo o pasatiempo requiere estar mucho tiempo de rodillas.
Levantarse correctamente. Doblar las rodillas al levantar un peso. No hacerlo pone tensión adicional en las bolsas en las caderas.
Cargas pesadas pone la tensión de las bolsas en los hombros. Use una carretilla o un carro con ruedas en su lugar.
Tomar descansos frecuentes. Tareas repetitivas alternos con el descanso u otras actividades.
Caminar alrededor. Tratar de no sentarse en una posición durante mucho tiempo, especialmente en superficies duras, ya que ejerce presión sobre las bolsas en las caderas y las nalgas.
Mantener un peso saludable. Tener sobrepeso agrega más estrés en sus articulaciones.
Ejercicio. Fortalecimiento de los músculos puede ayudar a proteger la articulación afectada.
Calentamiento y estiramiento antes de realizar actividades vigorosas para proteger las articulaciones del daño.

Dr. Avilio Méndez Flores

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