Salud Mental

El autismo

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Definición:

El autismo es un padecimiento complejo del cerebro que conlleva a problemas sociales, de conducta y del lenguaje. La gente con autismo tiene dificultad para comunicarse y establecer relaciones.

Frecuencia:

El autismo ocurre en alrededor de 1/1000 niños.

Causas:

El autismo es causado por problemas en el desarrollo del cerebro. Los estudios sugieren que los genes juegan un papel. El autismo parece estar presente en algunas familias. Varios genes pueden estar involucrados.
Los problemas durante el embarazo y el parto pueden interferir con el desarrollo normal del cerebro.
Algunas veces, el medio ambiente al que el niño está expuesto puede ser el factor.

Riesgo:

Sexo: masculino (los niños son 4 veces más propensos a tener autismo que las niñas)
Antecedentes familiares: los hermanos de un niño con autismo tienen la posibilidad del 3 al 7% de adquirir el padecimiento

Diferentes padecimientos están asociados con el autismo, aún cuando la relación entre ellos no es clara:

  • Neurofibromatosis
  • Esclerosis tuberosa
  • Síndrome del cromosoma X frágil
  • Fenilcetonuria (PKU)
  • Síndrome de Moebius
  • Epilepsia
  • Encefalitis por herpes
  • Citomegalovirus
  • Problemas durante el embarazo o parto
  • Contraer rubeola durante el parto (un riesgo para el niño)

Síntomas:

El autismo aparece en niños de tres años o menores. La gravedad de los síntomas varía. Las conductas y habilidades pueden diferir de un día a otro. Los síntomas pueden disminuir conforme el niño va creciendo. Los niños autistas pueden presentar una combinación de conductas anormales.

Los síntomas incluyen:
• Evita el contacto social
• No tiene lenguaje y si lo tiene presenta alteraciones.
• Ríe sin motivo.
• Uso de palabras incorrectamente; cambio del significado de una palabra común
• Gesticulaciones frecuentes
• No hace contacto visual.
• Problemas con la comunicación no verbal
• Falta de interés en las actividades normales de su edad.
• Pasa mucho tiempo solo
• No juega imaginariamente
• No inicia juegos fingidos
• No imita a los demás
• Aparente insensibilidad al dolor.
• No siente temor ante peligros reales.
• Responde a estímulos en una forma anormal
• Conductas motoras repetitivas.
• No reacciona a las sonrisas de la manera esperada
• Hiperactivo o muy pasivo.
• Llanto, pataleta o tristeza sin causa aparente.
• Mentalidad solitaria
• Agresión
• Automutilación; herirse así mismo
• Golpea o agita una mano
• Resistencia al cambio
• Tener cariño raro a objetos
• Oler o lamer juguetes
• No entender a las necesidades o sentimientos de otras personas

Algunos pacientes con autismo sufren de otros padecimientos, incluyendo:

  • Convulsiones
  • Retraso mental
  • Desórdenes genéticos como síndrome de X frágil

Algunos tienen habilidades inusuales. En primera instancia pueden memorizar cosas o ser capaces de tocar instrumentos sin lecciones. Los niños con autismo pueden mostrar signos de incapacidad cognitiva, pero tener una inteligencia normal. Los niños con este padecimiento pueden ser muy buenos armando rompecabezas o resolviendo problemas, pero aún así, tener problemas en otras áreas como platicar o hacer amigos. El autismo, el cual es un grupo de padecimientos de inhabilidades del desarrollo causado por anormalidad en el cerebro, es un padecimiento altamente individualizado.

Diagnóstico:

Cualquier comportamiento anormal antes de los 18 meses debe ser aclarado (ver más abajo).
Los médicos especialistas en autismo observarán las conductas, contactos sociales y habilidades comunicativas en los niños. Valorarán el desarrollo social y mental y les preguntarán a los padres acerca de la conducta del niño. Algunos médicos le pedirán traer video de los niños en casa.

Las pruebas podrían incluir:

  • Exámenes psicológicos
  • Cuestionarios y observación de los horarios
  • Exámenes del coeficiente intelectual

Exámenes médicos para descartar otras condiciones que causen síntomas similares, pueden incluir:

  • Pruebas de sangre
  • Pruebas de orina
  • Prueba de DNA
  • Electroencefalograma (EEG).

Aunque un diagnóstico formal requiere un análisis clínico completo, las pruebas en las etapas claves del desarrollo pueden ayudar a los profesionales a identificar a los niños que podrían estar presentando signos de autismo.

Tratamiento:

No hay cura para el autismo. La gravedad de los síntomas puede disminuir con el paso de los años, pero el padecimiento dura toda la vida. Los niños con autismo y sus familias se pueden beneficiar con una intervención temprana. Estos niños responden bien con programas previsibles estructurados. Con ayuda, muchos niños con autismo aprender a arreglárselas solos con sus discapacidades. La mayoría necesita asistencia y soporte durante sus vidas. Otros son capaces de trabajar y vivir independientemente cuando crecen.

Los programas que ayudan a los niños con autismo son:

Educación Especial:

Programas diseñados para conocer las necesidades especiales de los niños para mejorar sus habilidades de aprendizaje. Los niños con autismo pueden tener problemas con las tareas asignadas, la concentración y ansiedad. Los maestros que entienden el padecimiento pueden formar habilidades únicas en el niño. Los programas deben incorporar los intereses del niño. Algunos se desenvuelven mejor en pequeños grupos, otros en salones regulares con apoyo especial. El entrenamiento vocacional puede preparar a los jóvenes adultos para un trabajo.

Servicios de Terapia:

Las terapias de lenguaje, físicas y ocupacionales pueden mejorar las actividades de lenguaje. Los niños con autismo necesitan desarrollar sus patrones sociales.

Servicios Familiares:

El apoyo profesional puede ayudar a lidiar con un niño con autismo. Los consejeros ayudan a los padres a aprender la forma de manejar las conductas. Además el cuidado de un niño con autismo puede ser exhaustivo y frustrante. Agregar pausa ocasional en el cuidado es esencial, así algunos cuidadores pueden tener algunos descansos.

Medicamentos:

Aunque no hay medicinas para tratar el autismo, algunos son usados para ayudar a controlar los síntomas. Por ejemplo, las medicinas prescritas para la ansiedad y depresión pueden ayudar a disminuir el tono de las conductas agresivas y obsesivas.

Prevención:

No existen pautas para prevenir el autismo debido a que la causa es desconocida. Los científicos están investigando las formas de prevenirlo.

Estudios y observaciones recientes sobre el autismo:

El trastorno, que afecta la forma como un niño se relaciona con su entorno, a menudo solo puede ser detectado años más tarde. Pero responder a preguntas sobre la manera como el bebé hace uso del contacto visual, de sonidos, palabras, y otras formas de comunicación, podría indicar prematuramente si es necesario llevar a cabo estudios más detallados.

Entre las preguntas que incluye el cuestionario están: ¿Sonríe o se ríe el bebé cuando lo mira? ¿El niño pretende entretenerse con sus juguetes? ¿Puede darse cuenta cuando el niño está contento o enojado?

Los bebés que fallan el cuestionario son referidos a más estudios, que incluyen resonancia magnética y análisis de sangre y se sigue un registro del comportamiento del niño hasta los tres años.
Esta prueba es no sólo es rápida y práctica, aino también ayuda a que los niños que podrían presentar autismo sean referidos a una terapia de comportamiento a la edad de 18 meses, mucho antes de la edad en que hoy en día se trata a los niños con autismo. En promedio, los niños son diagnosticados con algún trastorno del espectro autista recién a los 5 años de edad.

Algunas personas con autismo logran vivir de forma relativamente independiente pero, para otras, la enfermedad está acompañada de discapacidades de aprendizaje y es necesario ofrecerles apoyo especializado durante toda su vida. Cuanto más pronto se diagnostique la enfermedad, más rápido puede ofrecerse ayuda.

Una nueva investigación ha encontrado que en el Síndrome de la X frágil hay un desarrollo tardío de la corteza sensorial, la parte del cerebro que responde al tacto. Este retraso puede desencadenar un efecto dominó y causar grandes problemas con la conexión cerebral correcta. Comprender cómo y cuándo se ve afectada la función del cerebro por la X frágil ofrece un objetivo para una terapia que solucione el desarrollo incorrecto.

Hay un ‘periodo crítico’ durante el desarrollo, cuando el cerebro es muy plástico y cambia rápidamente. “Todos los elementos de este rápido desarrollo han de estar coordinados para que el cerebro se conecte adecuadamente y, por tanto, funcione adecuadamente.

Trabajando con un modelo de ratón de la X frágil, se encontró que el desarrollo de las sinapsis, los lugares donde las neuronas se comunican las unas con las otras, estaban retrasados en la corteza sensorial.

El periodo crítico puede proporcionar una ventana durante la cual la intervención terapéutica pueda corregir el desarrollo sináptico y revertir algunos de los síntomas de la enfermedad.

Las personas con este síndrome tienen un debilitamiento sensorial así como problemas cognitivos. Tienen un mecanismo de defensa táctil. No miran a los ojos, no van a abrazar a sus padres, y son hipersensibles al tacto y al sonido. Todo esto causa ansiedad en la familia y amigos así como para los propios pacientes con el Síndrome de la X frágil. Ahora tenemos una primera compresión de lo que va mal en el cerebro

La sobrecarga sensorial en personas con X frágil da como resultado aislamiento social, hiperexcitabilidad y ansiedad. Se manifiesta en la infancia temprana y empeora durante la infancia.

El Síndrome de la X frágil se produce por una mutación genética en el cromosoma X, que interfiere en la producción de una proteína llamada “Proteína X Frágil del Retraso Mental” (FMRP). Ésta proteína dirige la formación de otras proteínas que construyen las sinapsis en el cerebro. A las personas con X frágil les falta la FMRP. Es como si el capataz no se encontrara en el lugar clave de construcción del cerebro. El X frágil recibe este nombre porque el cromosoma X aparece roto o quebrado.

Los niños se encuentran más afectados por el X frágil, ya que sólo tienen un cromosoma X. Las niñas, que tienen dos cromosomas X, se ven menos afectadas por este defecto.

Investigadores descubrieron que la corteza sensorial tardaba en madurar registrando las señales eléctricas que fluyen a través de las sinapsis de los animales. Esto proporcionó una imagen de cómo y cuándo se desarrolla esta parte del cerebro. La capacidad del cerebro para procesar correctamente la información de entrada se basa en el correcto desarrollo de estas sinapsis, señaló.

Éste es uno de los primeros estudios en demostrar que las sinapsis de esta región están alteradas. Se empieza a construir un marco de trabajo para cómo se desarrolla en realidad esta parte de la corteza. El próximo paso es descubrir qué va mal y cómo la falta de este gen FMR1 perturba los procesos normales del desarrollo.

Las personas con autismo utilizan su cerebro de forma distinta que los demás, lo cual explicaría por qué algunos tienen extraordinarias capacidades para recordar y dibujar algunos objetos en detalle. Según algunos expertos, en los autistas las zonas cerebrales que controlan la información visual están más desarrolladas, mientras que otras áreas están menos activas. De esta manera el área que procesa la información visual está altamente desarrollada. Y esto ocasiona que las áreas que controlan la toma de decisiones y la planificación tengan menos capacidad.

Esto podría explicar por qué algunas personas con autismo son mejores que otras en la ejecución de tareas visuales. Por ejemplo, algunas son capaces de dibujar de memoria imágenes extremadamente precisas y detalladas. Sin embargo, a estos individuos se les dificulta interpretar otras cosas, como las expresiones faciales.

El trastorno autista varía en su severidad. Algunas personas pueden funcionar bien, pero otras son totalmente incapaces de participar en la sociedad. Este hallazgo podría conducir a nuevas formas de ayudar a estos individuos a vivir con el autismo.

El autismo es un trastorno neuronal que afecta la interacción social y la comunicación. Al alterarse las células nerviosas se produce un deterioro de las sinapsis, y por tanto del procesamiento de la información. Las personas que lo padecen suelen tener conductas repetitivas y rígidas. Su causa es eminentemente genética, aunque no se conocen a fondo sus mecanismos.

Ya antes de que el niño cumpla los tres años se tienen señales evidentes de que es autista. Los síntomas más frecuentes del autismo tienen que ver con que el niño muestra una menor atención a los estímulos sociales, algo que normalmente atrae a los menores. Los autistas no sonríen y miran poco a las otras personas.

Tampoco es usual que respondan cuando se les llama. En general tienen problemas para hacer cualquier reconocimiento facial, así como contacto emocional.

Contra toda creencia los niños autistas no prefieren estar solos. Para ellos es altamente difícil hacer amigos y establecer relaciones sociales, razón por la cual sufren la soledad más que los niños normales. Lo más común en este tipo de personas es que no desarrollen el habla adecuadamente como para poder garantizar todas sus necesidades comunicacionales.

Varios son los comportamientos rígidos que tienen los autistas. La mayoría se relaciona con la estereotipia o repetición de conductas; actitudes compulsivas, como poner todos los objetos en un orden determinado; resistencia al cambio, negándose a mover las cosas de lugar, por ejemplo; repetición diaria de rituales; espectro de intereses restringido, como un solo programa de tv o una preferencia fija, y la automutilación, como pellizcarse, rascarse, etc.

Aunque este tipo de conductas no es específico de los autistas, lo que sí parece haberse verificado es que tienen una ocurrencia y gravedad muy elevadas en este tipo de alteración mental. Otros desórdenes aparejados son los ataques epilépticos, los ataques de ansiedad, el retardo mental y los trastornos del sueño.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Enfermedad de Alzheimer

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Nombres alternativos:

Demencia senil de tipo Alzheimer (DSTA); Mal de Alzheimer

Definición:

La demencia es una pérdida de la función cerebral que se presenta con ciertas enfermedades. El mal de Alzheimer es una forma de demencia que gradualmente empeora con el tiempo y afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento.

Causas:

Esta alteración neurodegenerativa primaria suele presentarse a partir de los 60 años de edad, aunque también puede manifestarse en gente un poco más joven.

La gran mayoría de los que la padecen tienen o han tenido algún familiar con dicha enfermedad.

La causa no se conoce por completo, pero se cree que abarca tanto factores genéticos como ambientales. A medida que uno envejece el riesgo de desarrollar Alzheimer aumenta, sin embargo, desarrollar esta enfermedad no es parte del envejecimiento normal, el tener antecedentes familiares cercanos como padres o hermanos aumenta el riesgo, también se reporta la combinación de genes que determinan la aparición de proteínas anormales que aparecen en depósitos cerebrales de los enfermos.

Otros factores de riesgo no están comprobados: dietas ricas en grasas, presión arterial alta por mucho tiempo, antecedentes de traumatismo craneal y pertenecer al sexo femenino, entre oros.

La edad y los antecedentes familiares son factores de riesgo para el mal de Alzheimer.

A medida que uno envejece, el riesgo de desarrollar el mal de Alzheimer aumenta. Sin embargo, desarrollar esta enfermedad no es parte del envejecimiento normal.
Tener un pariente consanguíneo cercano, como un hermano, hermana o padre que desarrolló la enfermedad aumenta el riesgo.
Tener cierta combinación de genes para proteínas que parecen ser anormales en el mal de Alzheimer incrementa el riesgo.

Otros factores de riesgo que no están bien comprobados abarcan:

  • Presión arterial alta por mucho tiempo
  • Antecedentes de traumatismo craneal
  • Pertenecer al género femenino

Clasificación:

Existen dos tipos de mal de Alzheimer: de aparición temprana y de aparición tardía.

En el mal de Alzheimer de aparición temprana, los síntomas aparecen primero antes de los 60 años y es mucho menos común que el de aparición tardía; sin embargo, tiende a progresar rápidamente. La enfermedad de aparición temprana puede ser hereditaria y ya se han identificado varios genes. El mal de Alzheimer de aparición tardía, la forma más común de la enfermedad, se desarrolla en personas de 60 años en adelante. Esta forma de la enfermedad puede ser hereditaria en algunas familias, pero el papel de los genes es menos claro.

Fisiopatología:

Una persona con este padecimiento experimenta cambios microscópicos en el tejido de ciertas partes de su cerebro, fundamentalmente a nivel de la corteza, y una pérdida progresiva de una sustancia química vital para el funcionamiento cerebral, llamada acetilcolina. Esta sustancia permite que las células nerviosas (neuronas) se comuniquen entre ellas y está implicada en actividades mentales vinculadas con el aprendizaje, la memoria y el pensamiento.

Anatomopatología:

La única forma de saber con certeza que alguien sufrió el mal de Alzheimer es examinar una muestra de tejido cerebral después de la muerte.

Los siguientes cambios son más comunes en el tejido cerebral de personas con Alzheimer:

• “Nudos neurofibrilares” (fragmentos enrollados de proteína dentro de las neuronas que las obstruyen).
• “Placas neuríticas” (aglomeraciones anormales de células nerviosas muertas y que están muriendo, otras células cerebrales y proteína).
• “Placas seniles” (áreas donde se han acumulado productos de neuronas muertas alrededor de proteínas).

Cuando las células nerviosas (neuronas) se destruyen, hay una disminución en los químicos que ayudan a dichas células a enviar mensajes entre sí (llamados neurotransmisores). Como resultado, se desconectan áreas del cerebro que normalmente trabajan juntas. Ya no se cree que la acumulación de aluminio, plomo, mercurio y otras sustancias en el cerebro sea una causa del mal de Alzheimer.

Síntomas:

Los síntomas de demencia abarcan dificultad en muchas áreas de la función mental, incluyendo:

  • El lenguaje,
  • La memoria.
  • La percepción.
  • El comportamiento emocional y la personalidad.
  • Las habilidades cognitivas (como el cálculo, el pensamiento abstracto o la capacidad de discernimiento).

Los síntomas dependerán de la etapa en que se encuentre el paciente.
Entre ellos se pueden mencionar:

  • Extraviar artículos.
  • Perderse en rutas conocidas.
  • Cambios de personalidad y pérdida de habilidades sociales.
  • Perder interés en cosas que previamente disfrutaba, estado anímico indiferente.
  • Dificultad para realizar tareas que exigen pensar un poco, pero que solían ser fáciles, tales como llevar el saldo de la chequera, participar en juegos de mesa y aprender nueva información o rutinas.
  • Olvidos transitorios.

Al inicio hay deterioro cognitivo leve, tiene ligeros problemas con el pensamiento y la memoria que no interfieren con las actividades cotidianas del enfermo y que con frecuencia son conscientes del problema que les aqueja pero le restan importancia. La demencia aparece primero, generalmente, como olvidos transitorios y frecuentes (puede olvidar hechos o conversaciones recientes), tienen dificultad para realizar más de una tarea a la vez, hay dificultad para resolver problemas y puede tardar más tiempo para resolver actividades mentales más difíciles, extravían artículos, se desorientan aún en áreas conocidas.

A medida que la enfermedad empeora, los síntomas son más llamativos e interfieren con las capacidades y la interrelación con el medio, como:

  • Olvidar detalles acerca de eventos corrientes.
  • Olvidad eventos acerca de su propia vida, perder la noción de quién es.
  • Cambio en los patrones de sueño, despertarse con frecuencia en la noche.
  • Mayor dificultad para leer o escribir.
  • Deficiente capacidad de discernimiento y pérdida de la capacidad para reconocer el peligro.
  • Uso de palabras erróneas, no pronunciar las palabras correctamente, hablar con frases confusas.
  • Retraerse del contacto social.
  • Tener alucinaciones, discusiones, comportamiento violento y dar golpes.
  • Tener delirios, depresión, agitación.
  • Dificultad para realizar tareas básicas como preparar las comidas, escoger la ropa apropiada o conducir.

En etapas finales estos enfermos se hacen dependientes al perder el validismo (capacidad de valer por sí mismo) para llevar a cabo actividades básicas de la vida diaria, como comer, bañarse y vestirse. Otros síntomas que pueden ocurrir tardíamente es la incontinencia urinaria y fecal. Hay casos de aparición temprana en los cuales los síntomas aparecen antes de los 60 años y es mucho menos común que la aparición tardía, sin embargo, estos tienden a progresar rápidamente. La enfermedad de aparición temprana puede ser hereditaria y ya se han identificado varios genes. La aparición tardía es la forma más común de la enfermedad, se desarrolla en personas de 60 años en adelante. Esta forma de la enfermedad puede ser hereditaria en algunas familias, pero el papel de los genes es menos claro. La demencia aparece primero generalmente como olvido.

El deterioro cognitivo leve (DCL) es la fase entre el olvido normal debido al envejecimiento y el desarrollo del mal de Alzheimer. Las personas con deterioro cognitivo leve tienen ligeros problemas con el pensamiento y la memoria que no interfieren con las actividades cotidianas y, con frecuencia, son conscientes del olvido. No todas las personas con deterioro cognitivo leve desarrollan mal de Alzheimer.

Los síntomas del deterioro cognitivo leve abarcan:

  • Olvidar hechos o conversaciones recientes
  • Dificultad para realizar más de una tarea a la vez
  • Dificultad para resolver problemas
  • Tardar más tiempo para llevar a cabo actividades mentales más difíciles

Los síntomas tempranos del mal de Alzheimer abarcan:

  • Problemas del lenguaje, como tener dificultad para encontrar el nombre de objetos familiares
  • Extraviar artículos
  • Perderse en rutas familiares
  • Cambios de personalidad y pérdida de habilidades sociales
  • Perder interés en cosas que previamente disfrutaba, estado anímico indiferente
  • Dificultad para realizar tareas que exigen pensar un poco, pero que solían ser fáciles, tales como llevar el saldo de la chequera, participar en juegos (como bridge) y aprender nueva información o rutinas

A medida que el mal de Alzheimer empeora, los síntomas son más obvios e interfieren con la capacidad para cuidar de sí mismo. Los síntomas pueden abarcar:

  • Olvidar detalles acerca de eventos corrientes
  • Olvidar eventos en la historia de su propia vida, perder la noción de quién es
  • Cambio en los patrones de sueño, despertarse con frecuencia por la noche
  • Mayor dificultad para leer o escribir
  • Deficiente capacidad de discernimiento y pérdida de la capacidad para reconocer el peligro
  • Uso de palabras erróneas, no pronunciar las palabras correctamente, hablar con frases confusas
  • Retraerse del contacto social
  • Tener alucinaciones, discusiones, comportamiento violento y dar golpes
  • Tener delirios, depresión, agitación
  • Dificultad para realizar tareas básicas, como preparar las comidas, escoger la ropa apropiada o conducir
  • Las personas con mal de Alzheimer severo ya no pueden:
  • Entender el lenguaje
  • Reconocer a los miembros de la familia
  • Llevar a cabo actividades básicas de la vida diaria, como comer, vestirse y bañarse
  • Otros síntomas que pueden ocurrir con el mal de Alzheimer:
  • Incontinencia urinaria o fecal.
  • Problemas para deglutir

Diagnóstico:

El deterioro de la memoria, al igual que otros problemas con el lenguaje, la capacidad de toma de decisiones, la capacidad de discernimiento y la personalidad son rasgos necesarios para el diagnóstico. El mal de Alzheimer se puede diagnosticar con frecuencia a través de una historia clínica y un examen físico por parte de un médico o enfermera experimentados. Un médico elaborará una historia clínica, hará un examen físico (incluyendo un examen neurológico) y llevará a cabo un examen del estado mental.

Se pueden ordenar exámenes para ayudar a determinar si otros problemas médicos pueden estar causando la demencia o empeorándola. Estas afecciones abarcan:

• Enfermedad de la tiroides
• Deficiencia vitamínica
• Tumor cerebral
• Accidente cerebro vascular
• Intoxicación por medicamentos
• Infección crónica
• Anemia
• Depresión severa
• La tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM) del cerebro se puede hacer para buscar otras causas de demencia, como tumor cerebral o accidente cerebro vascular.

En las etapas tempranas de la demencia, la imagen cerebral en las gammagrafías puede ser normal. En etapas posteriores, una resonancia magnética puede mostrar una disminución en el tamaño de diferentes áreas del cerebro.
Aunque estos exámenes no confirman el diagnóstico de Alzheimer, sí excluyen otras causas de demencia (como accidentes cerebrovasculares y tumor).

Tratamiento:

Infortunadamente, no existe cura para la enfermedad de Alzheimer. Los objetivos del tratamiento son:

  • Disminuir el progreso de la enfermedad (aunque esto es difícil de hacer)
  • Manejar los problemas de comportamiento, confusión, problemas del sueño y agitación
  • Mantener el adecuado ambiente del hogar (las modificaciones radicales tienen a aumentar la confusión en el paciente).
  • Apoyar a los miembros de la familia y otros cuidadores
  • Los tratamientos más prometedores abarcan cambios en el estilo de vida, medicamentos y suplementos antioxidantes como la vitamina E.

Manejo farmacológico:

La mayoría de los fármacos empleados para tratar el mal de Alzheimer apuntan a retardar la tasa a la cual los síntomas empeoran. El beneficio de estos fármacos con frecuencia es pequeño y los pacientes y sus familias no lo perciben suficientemente.

Pronóstico:

La rapidez con la cual empeora esta enfermedad es diferente para cada persona. Si el mal de Alzheimer se desarrolla rápidamente, es más probable que empeorar también de manera rápida.

Los pacientes con mal de Alzheimer con frecuencia mueren antes de lo esperado, aunque un paciente puede vivir entre 3 y 20 años después del diagnóstico.

La última fase de la enfermedad puede durar desde unos meses hasta varios años. Durante ese tiempo, el paciente se torna inmóvil y totalmente inválido.

La muerte por lo regular ocurre por una infección o una insuficiencia de otros sistemas corporales.

Complicaciones:

• Pérdida de la capacidad para desempeñarse o cuidar de sí mismo
• Úlceras de decúbito, contracturas musculares (pérdida de la capacidad para mover articulaciones debido a la pérdida de la función muscular), infección (particularmente infecciones urinarias y neumonía) y otras complicaciones relacionadas con la inmovilidad durante las etapas finales de la enfermedad
• Caídas y fracturas
• Pérdida de la capacidad para interactuar
• Desnutrición y deshidratación
• Insuficiencia en los sistemas corporales
• Comportamiento dañino o violento hacia sí mismo o hacia los otros
• Maltrato por parte de un cuidador demasiado estresado

Si está cuidando a una persona con este trastorno y la afección se deteriora a tal punto que ya no la puede cuidar en casa, hable sobre la situación con el médico, siempre puede sugerirle algunos cambios.

Prevención:

Al no tener claro el origen de la enfermedad no hay, como en otras tantas enfermedades, una prevención clara: se establece que llevar dietas sanas, ejercitar la memoria, la lectura, el control de enfermedades metabólicas asociadas como la diabetes, el hipotiroidismo y la hipertensión arterial retrasan el inicio y progresión de la enfermedad.

Aunque no existe una forma comprobada de prevenir el mal de Alzheimer, existen algunas prácticas que vale la pena incorporar en la rutina diaria, particularmente si usted tiene antecedentes familiares de demencia. Hable con el médico acerca de cualquiera de estas propuestas, especialmente aquellas que implican tomar medicamentos o suplementos.

  • Consumir una dieta baja en grasa.
  • Consumir pescado de agua fría (como atún, salmón y caballa) rico en ácidos grasos omega-3, al menos dos a tres veces a la semana.
  • Reducir la ingesta de ácido linoleico que se encuentra en las margarinas, la mantequilla y los productos lácteos.
  • Incrementar los antioxidantes, como los carotenoides, la vitamina E y la vitamina C, consumiendo muchas frutas y verduras de color oscuro.
  • Mantener una presión arterial normal.
  • Permanecer activo mental y socialmente durante toda la vida.

Pensar en tomar antiinflamatorios no esteroides (AINES), como ibuprofeno. Las drogas estatinas, un tipo de medicamento normalmente usado para el colesterol alto, pueden ayudar a disminuir el riesgo del mal de Alzheimer. Sin embargo, hable con el médico acerca de los pros y contras de la utilización de estos medicamentos para la prevención.
Además, se están haciendo las primeras pruebas de una vacuna contra el mal de Alzheimer.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El síndrome bipolar

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Definición:

Este trastorno hace fluctuar al individuo entre episodios de depresión profunda con fases de euforia, alegría o irritabilidad, conocidas como manías o hipomanías dependiendo de su intensidad. Ambos polos se alternan con estados de normalidad. Estos cuadros pueden durar días, semanas o meses.

Consideraciones generales:

Cuando se trata de una enfermedad mental, hay un montón de estereotipos, pero en realidad, los trastornos del estado de ánimo pueden ser difíciles de detectar, especialmente en personas con síntomas del trastorno bipolar.
Los cambios de humor, problemas en el trabajo o el cansancio son muy comunes en casi todas las personas normales, pero a continuación hay algunas otros síntomas que pueden denotar una personalidad bipolar:

Causas:

El primer episodio de la enfermedad que ataca al 3.65 % de la población venezolana no es fortuito, se presenta tras una ruptura amorosa, hogares disfuncionales, al consumir estupefacientes, trasnocharse o estresarse.

Estos antecedentes son el detonante de la enfermedad, pero la causa suele ser genética. No es la regla. Sí hay bipolares que no tienen herencia familiar. Normalmente tienen antecedentes de suicidios, conductas violentas, hospitalizaciones psiquiátricas, depresiones, alcoholismo o medicación con litio. La bipolaridad suele presentarse entre los 16 y 25 años. También se manifiesta tras el alumbramiento como una depresión postparto. Puede aparecer en niños y en mayores de 65 años.

En los pequeños se sospecha del síndrome por déficit de atención, hiperactividad, conductas pendencieras y exploración de la sexualidad precoz.

Manifestaciones:

Gran estado de ánimo:

El trastorno bipolar se caracteriza por tener episodios eufóricos y caer en una depresión luego. Durante una fase maníaca, algunos pacientes pueden tener una ruptura total de la realidad.

La hipomanía, es también un síntoma de la enfermedad, es un estado de alta energía en el que una persona se siente exuberante, pero no ha perdido su contacto con la realidad. La hipomanía puede ser un estado muy agradable, realmente, pueden tener una gran cantidad de energía y creatividad, y pueden experimentar euforia. Este es el lado del “arriba” del trastorno bipolar que en realidad algunas personas lo disfrutan mientras dura.

Incapacidad para completar las tareas:

Tener una casa llena de proyectos a medio terminar es una característica del trastorno bipolar. Las personas que pueden aprovechar su energía cuando se encuentran en una fase de hipomanía puede ser un proceso más productivo.

Los que a menudo no pueden pasar de una tarea a otra, la planificación de grandes proyectos, por lo general nunca terminan un proyecto y pasan a otra cosa. Pueden ser bastante distraído y puede iniciar un millón de cosas y nunca acabar con ninguno de ellos.

Por desgracia, los antidepresivos típicos no funcionan bien en los pacientes que son bipolares. Incluso puede terminar empeorando su estado. Los antidepresivos pueden ser francamente peligrosos en personas con trastorno bipolar, ya que puede enviarlos a la manía.

Rápida intervención:

Algunas personas son naturalmente habladoras; la persona habla con rapidez y si usted trata de hablar, simplemente no se puede. También a veces saltan a temas diferentes.

Problemas en el trabajo:

Las personas con este trastorno suelen tener dificultades en el lugar de trabajo porque muchos de sus síntomas pueden interferir con su capacidad para presentarse a trabajar, hacer su trabajo, e interactuar de manera productiva con los demás.

Además de tener problemas para completar las tareas, pueden tener dificultad para dormir, irritabilidad, y un ego inflado durante una fase de manía y depresión en otras ocasiones, lo que provoca exceso de sueño y otros problemas del estado de ánimo.

Abuso de alcohol o drogas:

Alrededor del 50% de las personas con trastorno bipolar también tiene un problema de abuso de sustancias, en particular el consumo de alcohol.
Mucha gente va a beber cuando están en una fase maníaca para reducir la velocidad y el consumo de alcohol para mejorar su estado de ánimo cuando están deprimidos.

Funcionamiento irregular:

Cuando están en una fase maníaca, las personas con trastorno bipolar pueden tener un aumento de la autoestima. Dos de los tipos más comunes de comportamiento que puede resultar de esto son gastos excesivos y el comportamiento sexual inusual.

Problemas de sueño:

Las personas con esta afección a menudo tienen problemas para dormir. Durante una fase de depresión, pueden dormir demasiado, y se sienten cansadas todo el tiempo.
Durante una fase maníaca, no puede dormir lo suficiente, pero nunca todavía se siente cansado. Incluso con sólo unas pocas horas de sueño cada noche, se puede sentir muy bien y tienen mucha energía.

Vuelo de las ideas:

Este síntoma puede ser algo que es difícil de reconocer, pero ocurre con frecuencia cuando alguien está en una fase maníaca. Las personas sienten que su mente está compitiendo y que no pueden controlar o frenar sus pensamientos. Las personas con trastorno bipolar no pueden reconocer o admitir que su mente está fuera de control.

Síntomas:

La enfermedad se asoma cuando la persona presenta irritabilidad, noctambulismo, productividad nocturna, dificultad para despertar, períodos proactivos, jocosos, conversadores, sociables y extrovertidos. Estas facetas se alternan con apatía, aislamiento y pesimismo. Al trasnocharse se es hiperactivo, al beber en exceso se es desinhibido o irritable. Se cometen locuras, hay déficit de atención, se piensa en muchas cosas a la vez y se tiene fuga de ideas.

La gente los acepta así y piensan que se levantaron con el pie izquierdo o están alegres. Esos cambios pueden ser drásticos.

Fases de la enfermedad:

En la manía la efusividad es incontrolable para el individuo y su entorno.
Muchas veces requiere hospitalización por ideas delirantes, alucinaciones. Se tornan muy agresivos, sobre todo si se les lleva la contraria.

En esta faceta se está alegre, con sentimientos de grandeza, se piensa rápido, habla mucho, deja de dormir e incrementa la libido al punto de ser promiscuos. Son invasivos e impertinentes. En cambio, en la hipomanía, la euforia o irritabilidad es leve, generalmente se maneja ambulatoriamente: con trabajo de psicoterapia el paciente puede tomar conciencia.

En la depresión bipolar se sienten deseos de quedarse en cama, se abandona la apariencia, responsabilidades, se tienen ideas hipocondríacas, exceso de sueño e incremento del apetito. 90% de los bipolares tienen ideas suicidas y lamentablemente 15% se suicida.

En este episodio se tiende a comprar compulsivamente, caer en la ludopatía y drogas. No lo hacen por placer sino para aliviar un displacer. 60% de los bipolares abusan en primer lugar del alcohol, en segundo de la marihuana y en menor cantidad de pastillas, fármacos y cocaína.

Diagnóstico:

Existen seis tipos de bipolaridad, los más conocidos son el I y el II. No hay estadísticas que apunten que la mujer es más propensa a todas las versiones de esta enfermedad, sin embargo, sí lo es a la depresión y a la bipolaridad II.

La bipolaridad I se manifiesta con manías severas y depresiones agudas. No discrimina sexo y lo más alarmante son los períodos eufóricos, porque las depresiones no son tan frecuentes o devastadoras.

El tipo II cursa con hipomanía y depresiones severas. Se presentan euforias leves y depresiones profundas, duraderas y resistentes al tratamiento.

Tratamiento:

Se advierte la importancia de frenar el ciclo rápido que ocurre cuando se fluctúa drásticamente de una fase a otra. Para lo cual hay que atenderse oportunamente con un especialista, porque de lo contrario se deteriora la salud y no se consigue mejoría. El daño se traduce en pacientes que pierden facultades cognoscitivas con dificultad para reinsertarse en la sociedad. Sería riesgoso que un psiquiatra trate a un bipolar sin medicarlo. Se les debe dar un tratamiento para que el mecanismo cerebral que regula su estado de ánimo funcione”.

Además del tratamiento farmacológico terapias familiares, interpersonales, de ritmo social y cognitiva. Se puede llevar una vida normal, formar una familia y ser productivo. Los bipolares medicados pueden ser más creativos que el resto de la gente. Son más ocurrentes y asertivos, donde alguien ve dos soluciones, ellos ven cinco.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La memoria

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La memoria reproduce hechos en los que el individuo se ha visto involucrado de una u otra manera; tener esa habilidad ayuda a mantenerse conectado con las relaciones personales, sean amistosas, amorosas, familiares, laborales entre otras.


Definición:

La memoria es la capacidad mental que posibilita a un sujeto registrar, conservar y evocar las experiencias (ideas, imágenes, acontecimientos, sentimientos, etc.). El Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española la define como: «Potencia del alma, por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado».

Cambios con la edad:

Al envejecer, ocurren ligeros cambios en nuestra cognición que afecta a la memoria. Un olvido normal (como “no saber donde están las llaves”) y demoras para recordar nombres, fechas y eventos puede formar parte del proceso normal de envejecimiento. Aun así, la memoria tiene varias formas que puedan verse afectadas de maneras distintas al envejecer.

Prevalencia de la memoria:

Funciones de la memoria preservadas:

• Memoria remota.
• Memoria procesal (para realizar tareas).
• Recuerdo semántico (cultura general).

Funciones de la memoria que disminuyen:

• Aprender nueva información.
• Recordar nueva información.

Otros cambios que ocurren con el envejecimiento:

El idioma, el lenguaje, el habla (“las palabras, su pronunciación, y los métodos de combinarlas que se usan y se entienden en la comunidad”) se ven ligeramente afectados por el envejecimiento. La comprensión del lenguaje (entender las reglas del lenguaje) se mantiene, así como el vocabulario (memoria semántica) y la sintaxis (la manera en que se ponen las palabras juntas).
Se ve una modesta disminución para encontrar palabras espontáneamente (“en la punta de la lengua”) y en fluidez verbal (se tarda más en “sacar las palabras”).
Mientras que la inteligencia verbal (vocabulario) se mantiene sin cambios al envejecer, la velocidad con que procesamos información disminuye gradualmente (como nuestra habilidad para resolver problemas). Las funciones ejecutivas (planear, abstraer) se mantienen normales para las tareas diarias, pero se ralentizan cuando nos encontramos con una tarea nueva o tenemos que dividir nuestra atención entre varias cosas (hacer varias tareas a la vez). Al envejecer también ocurre una disminución en la velocidad del proceso cognitivo y del tiempo de reacción.

Cambios anormales de la memoria:

La amnesia (“pérdida de la memoria”) no es parte de un proceso de envejecimiento normal. Mientras que es verdad que se tarda más tiempo en aprender información nueva (por ejemplo, los nombres de amigos cuando los ven en una foto), pero con un poco de tiempo y un esfuerzo extra acaban acordándose. Algunas personas son más olvidadizas, pero esto puede ser debido a razones de salud (por ejemplo, depresión, enfermedades cardíacas, trastornos del tiroides, y deficiencias vitamínicas) o como consecuencia de efectos secundarios de algún medicamento.

La pérdida de la memoria no es normal en gente con deterioro cognoscitivo (o del conocimiento), o demencia (pérdida de las funciones intelectuales lo suficientemente severa como para interferir con el normal funcionamiento diario, ya sea social como ocupacional).

Ligero deterioro cognoscitivo:

Cuando ocurren deterioros importantes de la memoria, pero sin pérdida del funcionamiento independiente.
Olvidos y dificultad para realizar tareas diarias de cuidado personal (por ejemplo, tomar medicamentos, pagar recibos), pero todavía es capaz de hacerlo sin la ayuda directa de nadie.

Demencia:

La memoria, el lenguaje, y el conocimiento se hayan tan dañados que ya no pueden realizar las tareas diarias de cuidado personal sin la ayuda de otra persona.

Envejecimiento y memoria normal:

Las investigaciones y estudios que se han hecho han demostrado lo siguiente:
• Una buena educación (la universidad) ayuda a mantener “la reserva cognitiva” y demora el comienzo de la demencia.
• Una dieta saludable (con alto contenido de antioxidante y aceite de oliva) disminuye los riesgos de contraer demencia.
• Los ejercicios cognitivos (ejercicios de memoria, ejercicios de razonamiento, ejercicios para la velocidad de procesar mejoran la cognición.
• Disminuir los riesgos cardiovasculares (por ejemplo, tratando la hipertensión).

Dr. Avilio Méndez Flores

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Síndrome de Münchausen

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Consideraciones generales:

Uno de los trastornos -o comportamientos- que durante más de seis décadas ha dejado perplejos a los expertos es el síndrome de Münchausen.
La gente que sufre síndrome de Münchausen se ve en la necesidad de buscar atención médica repetidamente para enfermedades que no existen o que son inducidas.

También puede crear enfermedades o inducir lesiones en otra persona, por lo general un hijo, con el único propósito de buscar ayuda médica.
Aunque fue descrita hace más de 60 años, este complejo y raro trastorno sigue siendo muy desconocido.
Los expertos ni siquiera han logrado ponerse de acuerdo en si realmente es una enfermedad mental. Para muchos, éste es un “comportamiento” que presenta patrones que van desde leves hasta severos.
En lo que todos los psiquiatras sí están de acuerdo es en que el síndrome de Münchausen es un fenómeno muy peculiar que surge de una profunda necesidad emocional que la persona tiene de ser cuidada y atendida.

Historia:

El síndrome fue descrito por primera vez en 1951 en un artículo en la revista The Lancet del doctor Richard Asher, un endocrinólogo británico.
El experto hablaba entonces de un patrón de auto lesiones, en el cual los individuos fabricaban historias, signos y síntomas de enfermedad.

En su artículo el doctor Asher nombró al fenómeno síndrome de Münchausen recordando al barón de ese nombre que supuestamente contaba muchas historias y aventuras fantásticas e imposibles sobre sí mismo.

Toma su nombre del ficticio Barón de Munchausen (“Baron Munchausen´s Narrative of his Marvelous Travels and Campaigns in Russia”, obra publicada en 1784). En este libro se describen las increíbles aventuras de un oficial alemán que relata gestas heroicas y exageradas difíciles de concebir. Por la descripción fantástica, irreal, de sus aventuras, Asher en 1951 hace un símil y lo aplica a estos enfermos, quienes suelen tener explicaciones inadecuadas, exageradas, acerca de sus padecimientos. También se denomina Trastorno Ficticio y a estos pacientes se les conoce como “adictos al hospital” o “pacientes profesionales”.

Definición:

La persona que sufre este desconcertante trastorno crea los síntomas de alguna enfermedad, ya sea en sí misma o en otro individuo.
El individuo con Münchausen puede pretender que tiene síntomas que no existen en realidad o deliberadamente puede causarse daño o lesiones a sí mismo, como cortaduras o magulladuras o ingiriendo medicamentos o sustancias tóxicas.
En otra forma del trastorno, el síndrome de Münchausen por poder (que ahora suele llamarse enfermedad fabricada o inducida (EFI)) el enfermo puede inventar o fingir síntomas en otra persona, por lo general sus hijos.
Muchos de los pacientes con Münchausen tienen un conocimiento muy amplio de los términos y procedimientos médicos.
Así que son capaces de crear explicaciones plausibles para sus afirmaciones.
La forma como presentan sus síntomas a menudo es tan convincente que es necesario llevar a cabo análisis e investigaciones médicas para descartar un posible trastorno médico subyacente.

Predisposición:

La forma como presentan sus síntomas a menudo es tan convincente que es necesario llevar a cabo análisis e investigaciones médicas para descartar un posible trastorno médico subyacente.

La enfermedad a menudo se inicia en las primeras etapas de la adultez y es más común entre los hombres. Quienes trabajan en un ambiente de servicios médicos están en mayor riesgo de desarrollar el trastorno.
Los expertos creen que la gente que sufrió abuso o abandono durante su infancia tiene un mayor riesgo de sufrir el síndrome de Münchausen.
Como se conoce muy poco sobre las causas del trastorno, es difícil saber cómo prevenir su desarrollo.

Alguien con Münchausen puede tener un largo historial de enfermedades que, a pesar de haber sido investigadas, continúan sin explicarse.
Muchas veces los pacientes con Münchausen son sometidos a cirugía exploratoria para encontrar una explicación para sus síntomas.
El daño auto inducido deliberadamente o la cirugía exploratoria resulta en múltiples cicatrices en su cuerpo. A menudo tienen un extenso historial médico.

Síntomas:

El trastorno es un comportamiento que deja perplejos a los expertos.
Los síntomas más comunes que los pacientes con Münchausen dicen tener son problemas respiratorios, reacciones alérgicas, diarrea, vómito, convulsiones, dolor abdominal y desmayos.
A menudo, quienes sufren Münchausen acuden a distintos hospitales y clínicas. Y cada vez cuentan la misma historia o una similar, e informan que tienen los mismos síntomas.
De esta forma son sometidos a los mismos exámenes una y otra vez.
E incluso si acuden al mismo hospital regularmente, la precisión de la representación de sus síntomas resulta en que el personal médico no tenga otra alternativa más que volver a realizar los exámenes.
En la enfermedad fabricada e inducida la persona inventa los signos de una enfermedad en otra persona. Por lo general se trata de un padre que crea síntomas de una enfermedad en su hijo.
Esta forma del trastorno puede llegar a extremos más peligrosos cuando el padre o madre provoca daños o lesiones reales en su hijo para poder apoyar sus afirmaciones.

Diagnóstico:

El diagnóstico del síndrome de Münchausen es muy difícil, y su tratamiento aún más.

Si un médico sospecha que se trata de Münchausen y comienza a interrogar al paciente sobre su comportamiento, a menudo éstos se vuelven extremadamente inquietos o defensivos.
Por lo general los pacientes desaparecen para evitar la detección y después buscan ayuda en un hospital distinto donde no son conocidos.
Es importante que el personal médico establezca una relación de apoyo con un paciente y trate de evitar pruebas o tratamientos innecesarios.

Síndrome de Münchausen por poderes:

Es una forma de abuso infantil en la que el padre o la madre induce en el niño síntomas reales o aparentes de una enfermedad.
El padre o la madre pueden simular síntomas falsificando fiebres, dejando de alimentarlo, dándole laxantes para provocar diarreas, o eméticos para que vomite o usar otros métodos como manipular la sangre o la orina del niño añadiendo sustancias, maniobras estas que buscan la atención médica.

El niño aparenta estar enfermo o en realidad está enfermo, situación provocada por el progenitor involucrado. Suelen ser hospitalizados por presentar síntomas que no se ajustan a enfermedades claras o no concuerdan entre sí y se les somete a exámenes, incluso a cirugía u otros procedimientos molestos e innecesarios.

Los síntomas del niño mejoran en el hospital pero recurren al regresar a casa, llevando de cabeza a los pediatras. La madre o padre suele ser muy colaborador y apreciado por el personal sanitario por su abnegación en el cuidado del niño enfermo, lo que hace poco probable que el médico sospeche el diagnóstico real.

Esta forma de abuso puede atentar contra la vida del niño, pudiendo llegar hasta el punto de daño físico grave e incluso la muerte.
Ocurre por problemas psicológicos del adulto y es generalmente un comportamiento que busca llamar la atención de los demás. Es un trastorno difícil de tratar en los padres y requiere años de apoyo terapéutico.
Se trata de un síndrome raro, pero es labor nuestra el estar atentos para reconocerlo.

La detección precoz del “Síndrome de Münchausen por poderes” puede evitar la continuidad del abuso, los exámenes médicos, los tratamientos innecesarios y posiblemente peligrosos y el riesgo de complicaciones sicológicas como depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático.
Una vez reconocido es necesario notificarlo a las autoridades para proteger al niño y retirarlo del cuidado directo de la madre o padre involucrado, a quien se le debe ofrecer ayuda con tratamiento psiquiátrico.

Con la aparición de las redes sociales el entorno se hace más extenso, y por tanto, los posibles episodios ficticios inimaginables. Con lo que podemos empezar a hablar del síndrome de Münchausen en la red.

El síndrome de Münchausen en la red o síndrome de Münchausen por Internet:

Es un patrón de conducta en la que los internautas buscan llamar la atención fingiendo enfermedades u otro tipo de desgracias personales en sitios en los que otros usuarios están en línea, como las salas chats, foros, y comunidades virtuales o redes sociales.

Este patrón de conducta fue identificado en 1998 por el psiquiatra Marc Feldman, quien creó el término “Münchausen por Internet” en el año 2000.
Seguramente muchos de los que participamos en redes sociales hemos detectado algún caso de ‘Münchausen por Internet’, pero el dilema es cómo reaccionar ante ellos. Si les seguimos la corriente, hacemos crecer esa bola de nieve que puede tener resultados imprevisibles e incluso dramáticos. Si los ignoramos, el enfermo/a multiplica su estado de ansiedad, volviéndose aún más peligroso.

Tratamiento:

Si la persona que sufre Münchausen logra reconocer que tiene un problema, la participación de un psiquiatra o un psicólogo y de los servicios sociales será esencial.

Tal como señalan los especialistas, los tratamientos para Münchausen deben centrarse el trastorno psiquiátrico que subyace a este comportamiento, que puede ser un trastorno de ansiedad, del estado de ánimo o una enfermedad de la personalidad.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Alcoholismo

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Definición:

Se considera hoy una enfermedad, si bien, se ha asociado más frecuentemente con debilidad de carácter, vicio o inmoralidad. Aún ahora, se advierte una permisividad social, que pone en entredicho los programas más ambiciosos de salud pública, en cuanto a prevención y/o tratamiento del alcoholismo.

Causa:

Es bien conocido que la dependencia del alcohol es un problema que a menudo surge en las familias. En el pasado, estudios mostraron que tener un padre alcohólico cuadruplica el riesgo de una persona de desarrollar un problema de alcoholismo.

Fisiopatología

:

El alcohol (etanol) es un potente tóxico que disminuye la actividad de las neuronas, aunque en pequeñas cantidades provoca cierta estimulación del comportamiento. El organismo es capaz de metabolizar aproximadamente una copa por hora. Cuando se ingiere en exceso, el alcohol daña casi todos los sistemas de órganos. También está vinculado con índices más elevados de fallecimientos y con un mayor porcentaje de delitos que la mayoría de las otras drogas, incluyendo la heroína.
En el hígado, el etanol se transforma en un compuesto (acetaldehído) cuya acumulación puede ser dañina. Una borrachera (aunque algunos de nuestros jóvenes crean que ciertas bebidas pueden considerarse “refrescos”) pueden producir hasta amnesia temporal alcohólica.

Sin duda la principal afección asociada con el abuso del alcohol es la cirrosis hepática, pero la ingesta alcohólica igualmente produce hipertensión arterial y enfermedad cardíaca, aumenta el riesgo de infecciones pulmonares como neumonías, abscesos pulmonares y tuberculosis.
Cerca de la mitad de los adultos diagnosticados con abuso alcohólico tienen algún trastorno psiquiátrico como consumo de drogas (21,5%), neurosis de ansiedad, personalidad antisocial y desórdenes afectivos. También tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades de transmisión sexual con infección por VIH.

Tipos de alcohólicos:

Es importante conocer algunas definiciones internacionales sobre este tópico:

• Bebedor en riesgo:

Hombre que ingiere más de 14 tragos de alcohol por semana o cuatro tragos por ocasión; o mujer que ingiere más de 7 tragos por semana o más de tres tragos por ocasión.

• Abuso de alcohol:

Trastorno que implica, en un período de 12 meses, una o más de las siguientes situaciones: fracaso en cumplir obligaciones laborales, escolares o sociales. Uso repetido de alcohol que conduce a situaciones peligrosas, problemas legales por ebriedad y continuación dl consumo a pesar de crearle problemas.

• Dependencia al alcohol:

Condición que se caracteriza porque el paciente en un período de 12 meses, presenta tres o más de los siguientes rasgos: desarrollo de tolerancia (requiere aumentar las cantidades de licor para obtener efecto, o menos efecto con la misma cantidad); supresión o abstinencia (aparición de síntomas al suprimirlo, y al usarlo nuevamente desaparecen estos síntomas); uso de cantidades cada vez mayores y en períodos de tiempo cada vez más largos; mayor cantidad de tiempo en el período de recuperación; intentos infructuosos por dejar el hábito, importante limitaciones sociales, ocupacionales o recreativas, continuar usando el alcohol a pesar del conocimiento de los problemas físicos o psicológicos que el alcohol le produce.

Otra clasificación sería:

• Moderado:

Bebedor de vino en las comidas, rara vez ingiere bebidas blancas como ginebra o vodka. No busca intoxicarse y evita la ebriedad, no siente necesidad de beber y no le trae trastornos o complicaciones.

• Bebedor Social:

Personas que siempre que se encuentran en una situación social, necesitan beber para sentirse más sueltas y divertidas. Pueden estar sin beber, pero en reuniones sociales no limitan el consumo de alcohol, y lo hacen hasta sentirse “alegres”.

• Bebedor Fuerte:

Bebedores que toman mucha cantidad de alcohol, independientemente o no de las comidas, y casi todos los días de la semana. Para estos, la bebida es una parte importante de su vida, y una fuente de placer y diversión. A pesar de que durante el día toma mucho alcohol, no ha perdido la capacidad de controlar cuánto y hasta cuándo tomar, por lo que rara vez llegan a tener complicaciones sociales, familiares o laborales. El bebedor fuerte raramente se embriaga en momentos o lugares no adecuados, y suele elegir cuando, donde y con quien beber.

• Ebrio ocasional:

En general, son bebedores “fuertes”, que ocasionalmente buscan embriagarse. Suelen ser grupos de “compañeros” con los que salir a “festejar”, y ya antes de comenzar con la fiesta tienen intención de emborracharse. Su forma de beber se relaciona con una idea de diversión, sin que exista necesidad física.

• Bebedor alcohólico:

La línea que separa a este bebedor, de los anteriores “bebedores problema”, es la pérdida de control sobre la ingestión de alcohol. No puede elegir el momento, ni la cantidad, ni los efectos del alcohol en su organismo. No puede decir “basta y por tanto beberá hasta quedar intoxicado. En este caso, y progresivamente, aparecen los trastornos asociados al alcoholismo en todas las áreas de su vida: Física, emocional, familiar, social y laboral. (Clasificación del Dr. A Cormillot)

Como vemos es muy delgada la línea que separa a unos bebedores de otros, y con gran facilidad, un bebedor social, puede convertirse en alcohólico con más rapidez de lo que él mismo puede pensar. Ello es así, entre otras cosas, porque vivimos en una cultura del alcohol, en donde está perfectamente tolerado que la gente, incluso la más joven, se emborrache de vez en cuando. En ocasiones el hecho es tomado como un signo del paso a la edad adulta, cuando se trata de jóvenes bebedores, y difícilmente se concibe una fiesta, cualquiera que sea el evento, sin la abundante presencia de bebidas alcohólicas. Si a estas consideraciones, añadimos la publicidad indiscriminada, la facilidad con que es posible conseguir alcohol y la permisividad para ello, encontramos que la abstinencia total es, cuanto menos, un objetivo poco realista, por lo que la prevención en niños y adolescentes, ha de ser un objetivo prioritario.

Diagnóstico:

El diagnóstico no siempre es fácil pues el alcohólico muchas veces no asume que tiene una enfermedad. El alcohólico típico tiene casi siempre familia y trabajo y no demuestra claramente a quienes les rodean que padece esta adicción. Apenas un 5% de los alcohólicos tiene el aspecto y la actitud del clásico “borrachito”.

Tratamiento

:

El tratamiento del paciente alcohólico debe realizarse en equipo con el médico internista y el psiquiatra. Pueden ser útiles los grupos de autoayuda, como Alcohólicos Anónimos.
Se ha demostrado que la intervención del médico induce la reducción del consumo alcohólico por lo menos en un 50%.

Resumen de las líneas generales del tratamiento preventivo:

• Control de la publicidad
• Restricción real del consumo de alcohol a menores
• Alternativas de ocio sin alcohol
• Limitación de horarios de los bares
• Educación para la Salud eficaz, es decir, con incidencia en los adolescentes y jóvenes
• Promover actitudes y estilos de vida incompatibles con el alcohol.
• Mensajes objetivos y no alarmistas, centrados en las ventajas de no beber, más que en los inconvenientes al hacerlo.
• Manifestación de actitudes negativas con respecto de la bebida por parte de padres y profesores.
• Información que contemple el objetivo de contrarrestar las presiones a las que están sometidos los jóvenes por la publicidad y los tópicos culturales.

Sería muy interesante que los niños aprendieran a una edad temprana, y sin ningún género de duda, (del mismo modo que han aprendido que respirar aire puro es saludable), que las supuestas “ventajas” del alcohol, (combatir el frío, eliminar la ansiedad, tratar el insomnio, etc.) no son más que creencias sin fundamento.

Por último, y como se apunta más arriba, no es realista pretender una “ley seca”, en países con tradición de consumo de alcohol, por lo que se trataría de suprimir mitos incentivos y aprender, como con tantas otras cosas se hace, que el umbral entre la moderación y la adicción es muy, muy frágil.

Cálculo de consumo alcohólico:

Existe una sencilla fórmula para averiguar si se está consumiendo una cantidad excesiva de alcohol con los perjuicios que ello supone, mediante el cálculo de los gramos de alcohol. Esta fórmula consiste en multiplicar la cantidad de bebida en ml o cc por el número de grados de alcohol y por 0,8, y este resultado se divide entre 100 para conocer los gramos de alcohol de la bebida en cuestión.

Se considera un consumo excesivo diario, 40 gramos de alcohol en hombres, debido a su mayor tolerancia al alcohol, y 32 gramos de alcohol en mujeres. Un detalle que se puede mencionar también en la ingesta desmedida de alcohol son los patrones de personalidad de la personas adicta a tales sustancias. Muchos alcohólicos llegan al alcoholismo por beber para salir de un estado de dificultad para socializar, o por problemas de baja autoestima. En algunos casos también el mayor o menor efecto que produce en relación al tiempo de ingestión hasta el momento en que la tolerancia y procesamiento dejan de ser efectivos. Una persona con un complejo de inferioridad, entre otros ejemplos, es más propensa a la poca resistencia al alcohol, pero no es una regla general. Se han observado en pacientes alcohólicos tolerancia negativa y tolerancia positiva sin una relación causal aparente.

Cuestionario sobre alcoholismo (desde Alcohólicos Anónimos – A.A.)

1 – ¿Ha tratado alguna vez de dejar de beber durante una semana o más, sin haber podido cumplir el plazo?
La mayoría de los A.A. hicimos todo tipo de promesas a nosotros mismos y a nuestras familias. No pudimos cumplirlas. Luego llegamos a A.A., y A.A. nos dijo: Trate de no beber hoy. (Si no bebe hoy, hoy no se emborrachará.)

2 – ¿Le fastidian los consejos de otras personas en cuanto a su forma de beber—le gustaría que dejasen de entrometerse en sus asuntos?
En A.A. no decimos a nadie lo que tiene que hacer. Hablamos simplemente de nuestras experiencias con la bebida, los líos en que nos metíamos, y cómo logramos dejar de beber. Nos agradaría ayudarle si así lo desea.

3 – ¿Ha cambiado de una clase de bebida a otra con objeto de evitar emborracharse?
Intentamos multitud de trucos. Nos hacíamos bebidas suaves. Tomábamos solamente cerveza. No tomábamos cócteles. Bebíamos solamente los fines de semana. Todo lo que se pueda imaginar, ya lo hemos probado. Pero si tomábamos algo que contuviera alcohol, generalmente acabábamos por emborracharnos.

4 – ¿Se ha tenido que tomar algún trago al levantarse por la mañana durante el año pasado?
Necesita un trago para ponerse en marcha, o para quitarse los temblores? Esta es una indicación bastante segura de que usted no es un bebedor “social”.

5 – ¿Tiene envidia de las personas que pueden beber sin meterse en líos?
Casi todos nosotros nos hemos preguntado alguna vez por qué no somos como la mayoría de la gente, que pueden realmente tomarlo o dejarlo.

6 – ¿Ha tenido algún problema relacionado con la bebida durante el año pasado?
Sea sincero! Los médicos dicen que si se tiene un problema con el alcohol y se sigue bebiendo, el problema va a empeorar, nunca mejorar. Al final, morirá, o acabará en una institución para pasar confinado lo que le quede de vida. La única esperanza está en dejar de beber.

7 – ¿Ha causado su forma de beber dificultades en casa?
Antes de llegar a A.A., casi todos solíamos decir que lo que nos impulsaba a beber eran nuestros problemas familiares o las personas con quienes vivíamos. No se nos ocurrió nunca que la bebida lo hacía todo cada vez peor, que nunca solucionó problema alguno.

8 – ¿Trata usted de conseguir tragos “extras” en las fiestas, por temor de no tener suficiente?
La mayoría de nosotros solíamos tomarnos “unos cuantos” tragos antes de ir a una fiesta, si creíamos que no nos iba a bastar la ración. Y si no nos servían con la suficiente rapidez, íbamos a otra parte para conseguir más.

9 – ¿Persiste usted en decir que puede dejar de beber en el momento que quiera, a pesar de que sigue emborrachándose cuando no quiere?
Muchos de nosotros nos engañábamos diciendo que bebíamos porque queríamos beber. Después de unirnos a A.A., llegamos a saber que una vez que empezábamos a beber, no podíamos parar.

10 – ¿Ha faltado a su trabajo o a la escuela a causa de la bebida?
Muchos de nosotros ahora reconocemos que a menudo nos ausentábamos “por estar enfermos” cuando en realidad estábamos con resaca o borrachos.

11 – ¿Ha tenido “lagunas mentales”?
Ha pasado horas o días bebiendo sin poder acordarse de lo que hizo o qué le pasó? Al llegar a A.A., descubrimos que esa era una indicación bastante segura del alcoholismo.

12 – ¿Ha pensado que llevaría una vida mejor si no bebiera?
Muchos de nosotros empezamos a beber porque la bebida hacía que la vida nos pareciera más agradable, al menos por algún tiempo. Luego nos sentimos atrapados. Estábamos bebiendo para vivir y viviendo para beber. Estábamos hartos de estar hartos y recurrimos a A.A.

Resultado:

¿Respondió SÍ a cuatro o más preguntas? De ser así, es probable que tenga un problema con el alcohol. ¿Por qué decimos esto? Porque miles de miembros de A.A. lo han dicho durante muchos años. La dura experiencia les ha enseñado la verdad respecto a sí mismos. Pero repetimos que solamente usted puede decidir si le parece que A.A. le puede ser útil. Considérelo con mente abierta.

Si responde afirmativamente, nos agradaría enseñarle cómo nosotros logramos dejar de beber. No tiene que hacer más que llamarnos. A.A. no promete resolver los problemas de su vida. Pero podemos enseñarle cómo vamos aprendiendo a vivir sin beber “un día a la vez.” Nos mantenemos alejados de aquel primer trago. Si no nos tomamos el primer trago, no podremos tomarnos el décimo. Al liberarnos de la bebida, encontramos la vida mucho más fácil de manejar.”

Dr. Avilio Méndez Flores

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La hiperquinesia

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Sinónimos:

La hiperquinesia ha recibido varios nombres: disfunción cerebral mínima, hiperactividad, o trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad, que es el más correcto ya que así está clasificada como enfermedad.

Definición:

Hiperquinesia es un término usado años atrás para designar sencillamente conductas caracterizadas por un exceso de actividad, inquietud e impulsividad en niños a los que se suponía afectados por algún daño cerebral orgánico. Con el tiempo, y en la medida que fue imposible demostrar ese supuesto mal, fue sustituido por el de “daño cerebral leve” y, por último, quedó en pie algo tan vago como disfunción cerebral mínima

Actualmente, la definición de hiperquinesia, según la Organización Mundial de la Salud, debe ser aplicada para aquellos trastornos en que la extrema hiperactividad, pobremente organizada y regulada, la distraíbilidad y la impulsividad son sus más importantes características. El trastorno no es secundario, en forma clara, a ningún otro síndrome psiquiátrico. La agresión y las marcadas fluctuaciones de los estados de ánimo son también síntomas comunes a ella.

Es así como, una última revisión de esta afección, considera que un rasgo esencial, unido a la hiperactividad, es la manifiesta dificultad que presentan todos estos niños para mantener la atención.
De tal modo que se ha propuesto un nuevo término para categorizarlo, poniendo énfasis en el trastorno de la atención, a saber trastorno con déficit de la atención e hiperactividad.

Frecuencia:

Es la enfermedad mental más frecuente en los niños. En general, entre el 4% y el 10% de los niños, y el 1% y el 3% de las niñas pueden recibir el diagnóstico preciso de hiperquinesia.

Tipos de comportamiento hiperquinéticos:

En la hiperquinesia hay dos tipos de comportamiento anormal: la hiperactividad/impulsividad y la falta de atención.
La hiperactividad se manifiesta como inquietud constante, desplazarse o mover4se todo el tiempo “como si el niño tuviera un motor”, incapacidad para aguardar turnos, interrumpir a otros, etc.
La falta de atención se presenta como desorganización, distracción fácil, falta de concentración: el niño parece no escuchar o pierde todas sus cosas, etc.

Causas:

Los hiperquinéticos, como grupo, tienden a provenir de hogares problemáticos. Sin embargo, no es claro si esta situación es causa o consecuencia. Podría ser que niño hiperquinético se vuelva peor en un ambiente de ese tipo, y por eso más probable sea diagnosticado como hiperquinético. O quizá un hogar se convierte en un caos cuando un niño hiperquinético vive en él. Ambas aseveraciones son parcialmente ciertas.

Hiperquinesia no es igual a “mal comportamiento”
La hiperquinesia es distinta al mal comportamiento o la simple inquietud. En la hiperquinesia el niño no puede controlar su comportamiento, y más importante, no puede terminar lo que emprende. A veces ni siquiera es capaz de jugar solo o en grupo: saca todos los carritos y los deja tirados porque ya no sabe qué hacer con ellos, o abandona la portería a medio partido de futbol. Esto provoca rechazo en adultos y amigos, y por eso algunos hiperquinéticos son niños en conflicto y poco felices.

Se inicia el mismo, por lo general, alrededor de los dos o los tres años e incluso antes, pero resulta incómodo y manifiesto al comienzo de la escolaridad. La descripción de estas conductas es bastante característica. El niño “no está un momento quieto”, “no puede quedarse sentado”, y la actividad —que es extrema— no parece guardar un propósito determinado. No es rara la destructividad, y, en cuanto a la escuela, es imposible su adaptación a ningún tipo de disciplina. Hay un constante tocar y manipular objetos que, al fin, terminan rotos. El niño se distrae con cualquier tipo de impresión por irrelevante que sea, y es casi imposible hacerle mantener la atención. Consecuencia lógica, la escolaridad y el aprendizaje se resienten seriamente.

Es importante consignar que la gran mayoría de estos niños no presentan trastornos neurológicos conocidos, aunque pueda haber disfunciones perceptuales y motoras. El problema máximo de diagnóstico se presenta al tratar de diferenciarla del exceso de actividad secundaría a la ansiedad o a la depresión. En este último caso, va acompañada generalmente de miedos, preocupaciones, trastornos del sueño o pesadillas. Con todo, es imposible asegurar que la ansiedad no sea el verdadero motor de la hiperquinesia. Algunos autores ha sugerido cierta similitud con la esquizofrenia.

Diagnóstico:

La hiperquinesia es un diagnóstico grave.
Algunos niños hiperquinéticos tienen rasgos de hiperactividad y falta de atención, otros sólo son hiperactivos y algunos más sólo tienen el déficit de atención. Estos últimos tienen más problemas, porque su diagnóstico puede pasarse por alto y como parece que sueñan con los ojos abiertos o no terminan las tareas, suelen ser etiquetados como flojos o mal diagnosticados como disléxicos.

Tratamiento:

Un niño o niña con hiperquinesia que no reciba tratamiento tiene más probabilidades de desarrollar alcoholismo, farmacodependencia, depresión y/o conducta antisocial entre otros trastornos. No es una condición pasajera o, como algunos padres erróneamente creen, una situación ventajosa. En efecto, ha habido mucha gente brillante con hiperquinesia. También ha habido farmacodependientes, alcohólicos y deprimidos muy famosos, pero esto no quiere decir que estos problemas deban ignorarse.
El tratamiento siempre requiere la combinación de medicamentos y psicoterapia. Es inútil iniciar una terapia psicológica si el niño no puede estarse quieto. En el otro extremo, el uso de fármacos sin terapia sólo controla la hiperquinesia pero no enseña al niño a vigilar su conducta.
El medicamento pertenece al grupo de los psicoestimulantes, que en el niño hiperquinético tiene un efecto paradójico. Si en alguien normal un psicoestimulante provoca aumento de la actividad, en el niño con hiperquinesia la disminuye. Esto es porque en él, el psicoestimulante actúa sobre la corteza cerebral inhábil para controlar la conducta. Al recibir un estímulo extra con el medicamento, la corteza alcanza un nivel capaz de controlar los impulsos.

El psicoestimulante bien manejado no provoca daños, ni adicción, ni otros problemas que otros insisten en atribuirle. Es la única solución para la mayoría de los hiperquinéticos. A la fecha, ningún producto natural, cambio en la dieta, eliminación de colorantes y otras alternativas han producido mejorías fuera de algunas anécdotas.

Es importante hacer el diagnóstico con certeza. En esta enfermedad no vale probar si el medicamento mejora al niño, porque los fármacos psicoestimulantes producen mejoría de la conducta aun en los niños no hiperquinéticos: un niño normal al que se da psicoestimulantes se comporta mejor pero corre el riesgo de desarrollar adicción. Por otro lado, el hiperquinético suele tomar su última dosis en la adolescencia o vida adulta y no tiene problema al dejar de golpe el fármaco.

La niña con hiperquinesia tiene un pronóstico más sombrío que el niño, ya que su comportamiento impulsivo y temerario tiende a ser rechazado socialmente: si un niño hiperquinético es molesto, una niña hiperquinética es insoportable. Además, son más rebeldes al tratamiento farmacológico. Y como por cada 10 niños hiperquinéticos sólo hay una niña, el diagnóstico es más fácilmente pasado por alto en ellas.

Consecuencias:

No es claro el futuro de estos niños librados de esta suerte a sus propios recursos. Lo cierto es que la hiperquinesia acarrea en potencia la posibilidad de serias consecuencias respecto al desarrollo de la personalidad, aunque antiguamente se creyese que esas manifestaciones decrecían con el transcurso del tiempo hasta desaparecer completamente en la adolescencia.

Pronóstico:

La hiperquinesia es un problema crónico que puede controlarse con suficiente paciencia. Es un reto para las familias, que deben poner todo de su parte para que el pequeño hiperquinético pueda controlar su conducta y tener una vida feliz.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Claustrofobia

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Definición:

El Manual diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV, APA, 1994) la clasifica dentro de los Trastornos de ansiedad como una Fobia Específica, es decir, un miedo intenso y específico a situaciones y objetos concretos. Cuando la persona se enfrenta a ese objeto o situación experimenta ansiedad intensa de forma inmediata. No es únicamente el pánico a los espacios cerrados, sino el miedo a caer en situaciones que produzcan la indeseable situación de estar en un reducido recinto flanqueado por cuatro paredes. La persona tiende a evitar la situación fóbica, aunque reconoce que el miedo es excesivo o irracional.

Se trata de eventos de ansiedad donde la víctima llega al extremo de experimentar una sensación de muerte inminente.

Frecuencia:

Las personas que padecen de este miedo a los espacios cerrados (se estima que entre un 2 y un 5% de la población) suelen evitar en consecuencia los ascensores, el metro, los túneles, las habitaciones pequeñas, hasta las puertas giratorias les pueden presentar dificultades, así como también el uso de equipos para técnicas de diagnóstico médico como el TAC.

Causas:

Suele aparecer después de haber vivido una experiencia traumática en un espacio cerrado. Como quedarse encerrada en un ascensor, un castigo en una habitación pequeña. La claustrofobia como otras fobias se puede adquirir por imitación, si alguien le cuenta un suceso o ver una película o una noticia y le llega a impresionar mucho, o también, indirectamente, por recibir información sobre experiencias desagradables en espacios cerrados o ver a alguien pasar por una experiencia de este tipo.

Características:

No temen al espacio cerrado en sí mismo, sino a las posibles consecuencias negativas por encontrarse en este lugar. Por ejemplo, temen quedarse encerrados para siempre o a morir asfixiados, debido a que creen que no hay suficiente aire en espacios cerrados. Asimismo, muchos espacios pequeños y cerrados implican poca libertad de movimientos, lo que hace que las personas claustrofóbicas se sientan muy vulnerables.

Al anticipar que van a entrar, o al ingresar a un espacio cerrado, quienes sufren esta fobia experimentan una ansiedad intensa y síntomas tales como falta de aire, mareo, palpitaciones, etc. Los fóbicos tienden a evitar los espacios cerrados, a los cuales describen con la sensación de estar atrapados sin una salida.

Las situaciones que más frecuentemente evita una persona que sufre claustrofobia:

• Ascensores
• Túneles
• El metro
• Habitaciones pequeñas
• Sótanos
• Técnicas de diagnostico como el TAC

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Síntomas:

Cuando una persona que sufre este problema anticipa que va a entrar o entra en un espacio cerrado experimenta una reacción de ansiedad intensa (sensación de opresión, ataques de pánico, falta de aire, palpitaciones, intensa sudoración fría, mareos, respiración acelerada y hasta ganas de salir corriendo, etc.). Debido a esto, normalmente se evitan los espacios cerrados. Por ejemplo, subir por las escaleras 12 pisos antes de usar un ascensor, negarse a que le practiquen un TAC incluso cuando es necesario, no utilizar el tren o el metro, etc. Como en otras fobias específicas, la respuesta de ansiedad disminuye considerablemente cuando la persona abandona el sitio cerrado. En algunos casos puede haber Ansiedad Anticipatoria: Solo pensar en la situación temida predispone a la ansiedad.

A propósito de los 33 mineros chilenos que fueron rescatados, tras unos cuantos meses de estar bajo tierra, sería una situación que causaría un colapso inmediato a cualquier claustrofóbico, sería imposible que alguna persona que padezca este trastorno trabaje en una mina. Sólo con acercarse a una mina, y estar consciente de lo estrecho de sus espacios, podría perder el control, lo cual descarta que cualquiera de los 33 trabajadores chilenos sea un claustrofóbico.

Y en ese caso en particular, la ventaja es que es una situación colectiva; si estuviera un sólo, la cuestión sí sería mucho más complicada, para determinar que ese encierro compartido puede mitigar cualquier riesgo de que haga acto de presencia eventos de claustrofobia. Lo que sí es probable que sufran los mineros es “estrés postraumático”.

Diagnóstico:

Se realiza el diagnóstico de Fobia Específica sólo si la fobia interfiere significativamente en la vida cotidiana del individuo.

Se puede reconocer que una persona sufre de claustrofobia si presenta algunas de las siguientes conductas:

• Al entrar a un cuarto, chequea dónde están las salidas, se sitúa cerca de ellas y se siente incómodo si las puertas o las ventanas están cerradas;
• Evita conducir o entrar a un automóvil durante la hora pico de tráfico;
• Evita usar el ascensor y escoge las escaleras, aunque sean muchos pisos;
• En una fiesta llena de gente, elige situarse cerca de las salidas; Siente pánico si se cierra una puerta en la habitación donde está.

Tratamiento:

La claustrofobia se trata con psicoterapia (la exposición R.V. –realidad virtual-, técnicas de relajación, respiración y visualización, terapia cognitiva del comportamiento y en algunos casos medicamentos, como los antidepresivos o los ansiolíticos.

Algunos especialistas relacionan la claustrofobia con la agorafobia (miedo a los espacios abiertos) ya que las consideran dos caras de la misma moneda. En ambas fobias, quienes las padecen reconocen que sus temores son irracionales, pero no pueden controlarlos. Los síntomas de ansiedad experimentados son similares. Y en ambos casos, la solución a la fobia comienza por enfrentar los propios temores.

Complicaciones:

La situación es grave para los cardiópatas que son víctimas de esa fobia: Pudiera desencadenarles crisis cardíacas, hipertensión arterial e incluso un accidente cerebro vascular (ACV). Pero ese riesgo sólo existe para quien tiene predisposición a ese tipo de patologías. Peor aún, un episodio de claustrofobia puede llevar a estas personas a un desenlace fatal: Los cardiópatas pueden morir de un infarto.

Dr. Avilio Méndez Flores

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