Urología

Trastornos urinarios

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función renalAnatomía:

El Sistema Urinario, está formado por un par de riñones que son los órganos que producen la orina, un par de conductos llamados uréteres, que conducen la orina desde los riñones a la vejiga urinaria. La vejiga urinaria, es una bolsa muscular y elástica en la que se acumula la orina antes de ser expulsada al exterior por un conducto llamado uretra.

Fisiología:

El Aparato urinario se compone de estructuras que filtran los fluidos corporales como la sangre o linfa (líquido transparente que recorre los vasos linfáticos). En el ser humano se compone, fundamentalmente de dos partes:

Los órganos secretores son los riñones, que producen la orina
La vía excretora, recibe la orina producida y la expulsa al exterior.

Síntomas generales:

Los síntomas causados por los trastornos del riñón y de las vías urinarias varían de acuerdo con cada tipo de trastorno y con la parte del sistema afectado.

La fiebre y la sensación de malestar generalizado son síntomas frecuentes, aunque la infección de la vejiga (cistitis) casi nunca cause fiebre. La infección bacteriana del riñón (Pielonefritis) generalmente provoca fiebre elevada. Ocasionalmente, el cáncer de riñón causa fiebre.

La mayoría de las personas orina aproximadamente cuatro a seis veces diarias, principalmente durante el día. La micción frecuente sin incremento del volumen diario de orina, es un síntoma de infección vesical o de algo que causa su irritación, como un cuerpo extraño, un cálculo o un tumor. Este último u otra masa que presione la vejiga también pueden provocar una micción frecuente. La irritación de la vejiga puede provocar dolor al orinar (disuria) y una necesidad compulsiva de orinar (urgencia), que puede sentirse como una tensión dolorosa casi constante (tenesmo). Por lo general, la cantidad de orina que se elimina es poca, pero si una persona no orina de inmediato puede perder el control de la vejiga.

Nicturia o nocturia:

Es la micción nocturna frecuente. Puede manifestarse en las etapas iniciales de una enfermedad renal, aunque la causa puede ser simplemente que se beba un gran volumen de líquidos antes de acostarse, especialmente alcohol, café o té. Durante la noche se puede sentir la necesidad de orinar con frecuencia, debido a que los riñones no concentran bien la orina. También es habitual la micción frecuente por la noche en las personas que sufren de insuficiencia cardíaca, insuficiencia hepática o diabetes, aunque no padezcan una enfermedad de las vías urinarias. Orinar pequeñas cantidades repetidas veces durante la noche puede producirse cuando la orina se devuelve a la vejiga porque su salida se encuentra obstruida. En los varones mayores, la causa más frecuente es el aumento del tamaño de la próstata.

Polaquiuria

Según fuentes documentales, procede del griego pollakis, que significa “a menudo”, y ourein, “orinar”; y la definen como la frecuencia exagerada de las micciones que no coincide necesariamente con el aumento del volumen total de orina.

Es un signo urinario, componente del síndrome miccional, caracterizado por el aumento del número de micciones (frecuencia miccional) durante el día, que suelen ser de escasa cantidad y que refleja una irritación o inflamación del tracto urinario. Suele acompañarse de nicturia y de otros síntomas del síndrome miccional como tenesmo vesical y disuria.

Se habla de Polaquiuria nocturna cuando el aumento anormal del número de micciones se produce exclusivamente por la noche.

Poliuria

Es un signo médico que consiste en una emisión de un volumen de orina superior al esperado. Es un gasto urinario excesivo.

Se define como un volumen superior a 2 litros = 2000 ml en 24 horas para adultos y superior a 2-2,5 litros/24 horas para niños. La cantidad de orina excretada depende del equilibrio hidroelectrolítico del organismo. El exceso de líquido o la necesidad de eliminar un exceso de sustancias disueltas puede conducir a un aumento en la cantidad de orina producida por los riñones. También depende de la capacidad de filtración del riñón: cuando existe insuficiencia renal los túbulos pueden ser incapaces de reabsorber la sangre filtrada lo que determina un incremento en la cantidad de orina formada.

Enuresis

Orinarse en la cama es normal durante los 2 o 3 primeros años de vida. A partir de esta edad, puede ser indicativo de un problema tal como una maduración retardada de los músculos y de los nervios de las vías urinarias inferiores, una infección, un estrechamiento de la uretra o un control inadecuado de los nervios de la vejiga urinaria (vejiga neurogénica). Con frecuencia el problema es de tipo genético y algunas veces psicológico.

Disuria:

Los síntomas más frecuentes son:
• la dificultad para iniciar la micción,
• la necesidad de esforzarse,
• un chorro débil e irregular de orina y el goteo al final de la micción.

En los varones es muy frecuente que estos síntomas sean provocados por una próstata aumentada de tamaño y, con menos frecuencia, por un estrechamiento (estenosis) de la uretra. En un niño, síntomas similares pueden significar que nació con una uretra estrecha o que la estrechez esté localizada en el orificio externo. Este orificio puede también ser anormalmente estrecho en las mujeres.

Incontinencia urinaria:

Una gran variedad de afecciones pueden causar una pérdida incontrolada de orina. La orina se puede escapar cuando una mujer con un cistocele (una herniación de la vejiga en la vagina) tose, se ríe, corre o se levanta. En general, la causa de un cistocele se debe al estiramiento y al debilitamiento de los músculos pélvicos durante el parto. También puede ser el resultado de las alteraciones que se producen cuando el nivel de estrógenos disminuye tras la menopausia. La obstrucción de la salida de la orina de la vejiga puede causar incontinencia cuando la presión interior de la vejiga excede la fuerza de la obstrucción; sin embargo, en estas condiciones la vejiga no se vacía completamente.

Generalmente, los adultos producen alrededor de 1 a 2 litros de orina al día. Numerosas formas de enfermedades de los riñones dañan su capacidad para concentrar la orina, en cuyo caso la producción diaria de orina puede exceder los 2 litros y medio. La emisión de grandes cantidades de orina por lo general es la consecuencia de una concentración elevada de glucosa (azúcar) en la sangre, de una baja concentración de hormona antidiurética producida por la hipófisis (diabetes insípida) o de una falta de respuesta por parte de los riñones a la hormona antidiurética (diabetes insípida nefrogénica).

La producción diaria de orina se puede reducir a menos de dos tazas a causa de una enfermedad renal, por la obstrucción de un uréter, de la vejiga o de la uretra. La producción persistente de menos de una taza de orina diaria conduce a la formación de desechos metabólicos en la sangre (azoemia). Este volumen escaso de producción puede indicar que los riñones se han afectado de forma repentina o que un problema renal crónico se ha agravado.

Cambios de color de la orina:

Normalmente la orina es de un color amarillo pálido.
La orina diluida puede ser casi incolora, mientras que la concentrada es de color amarillo oscuro. Los pigmentos de los alimentos pueden producir una orina coloreada de rojo y los fármacos pueden producir una variedad de colores: marrón, negro, azul, verde o rojo. Los colores distintos del amarillo pálido son anormales, a menos que sean causados por alimentos o fármacos. La orina marrón puede contener hemoglobina degradada (la hemoglobina es la proteína que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos) o proteínas musculares. La orina puede contener pigmentos, de color rojo causados por la porfiria, o de color negro por un melanoma. La orina turbia sugiere la presencia de pus proveniente de una infección de las vías urinarias, o bien de cristales de ácido úrico o de ácido fosfórico. En general, se puede identificar la causa de esta coloración anormal mediante un examen microscópico del sedimento de la orina y el análisis químico de la misma.

Hematuria:

La sangre en la orina puede darle una coloración entre roja y marrón, dependiendo de la cantidad de sangre presente, el tiempo que haya estado en la orina y el grado de acidez de ésta. Es posible detectar mediante un análisis químico o un examen microscópico una cantidad muy reducida de sangre en la orina, aunque ésta no tenga una coloración roja. La sangre en la orina que no causa dolor puede deberse a un cáncer de la vejiga o del riñón. Dichas formas de cáncer suelen sangrar de forma intermitente. Sin embargo, el sangrado se puede detener espontáneamente, aunque el cáncer persista y siga estando ahí. Otras causas de sangre en la orina son la Glomerulonefritis, los cálculos y quistes del riñón, la drepanocitosis y la hidronefrosis.

Dolor de origen renal:

Generalmente se siente en el costado o en la región lumbar. Algunas veces, el dolor se irradia hacia el centro del abdomen. La causa probable del dolor es el estiramiento de la envoltura externa del riñón (cápsula renal), que es sensible al dolor. Éste puede manifestarse en cualquier afección que provoque hinchazón del tejido renal. Si los riñones son presionados por cualquier razón, normalmente se produce dolor.

Un cálculo renal causa un dolor muy agudo cuando entra al uréter, que se contrae en respuesta al cálculo, provocando un dolor agudo en la zona lumbar, que a menudo se irradia hacia la ingle. El dolor cesa cuando el cálculo cae en la vejiga.

Un dolor referido a la zona de la vejiga generalmente se debe a una infección bacteriana. El malestar se siente generalmente por encima del hueso púbico (pubis) y en el extremo final de la uretra durante la micción. La obstrucción del flujo de orina de la uretra causa dolor por encima del pubis. Sin embargo, una obstrucción que se desarrolle lentamente puede dilatar la vejiga sin causar dolor.

El cáncer de la próstata y el aumento de tamaño de ésta son generalmente indoloros, pero una inflamación de la próstata (prostatitis) puede causar un malestar impreciso o una sensación de llenura en la zona que se encuentra entre el ano y los genitales. Por otra parte, los trastornos de los testículos generalmente provocan un dolor agudo que se siente directamente en el lugar del proceso.

Algunas veces, el semen que se eyacula puede ser sanguinolento. Por lo general no se puede encontrar la causa. El semen puede ser sanguinolento después de una abstinencia sexual prolongada o tras una actividad sexual frecuente o interrumpida. Los varones que sufren trastornos de la coagulación que provocan sangrados excesivos pueden eyacular semen mezclado con sangre. Algunos tendrán episodios repetidos mientras que otros tienen sólo uno. Aunque la sangre en el semen produce inquietud, el trastorno generalmente no es grave. Algunos urólogos recomiendan tomar tetraciclinas acompañadas de masajes suaves de la próstata, pero el efecto beneficioso no está probado, sea cual sea el tratamiento.

Trastornos más comunes:

Cálculo renal:

Es un trozo de material sólido que se forma dentro del riñón, a partir de sustancias que están en la orina. El cálculo se puede quedar en el riñón o puede desprenderse e ir bajando a través del tracto urinario.

Síntomas:

Los cálculos al ir pasando por los uréteres, en la vejiga o en la uretra, producen:
• Dolor en cualquier lugar del recorrido.
• Dolor al orinar.
• Presencia de sangre en la orina.

Tratamiento

(depende del tamaño, ubicación y tipo de cálculo):
•a veces se eliminan solos
•otras veces se debe hacer un procedimiento quirúrgico o romper el cálculo con ondas de choque

Prevención:

Cuando hay predisposición hereditaria para formar cálculos, es conveniente tomar dos y medio litros de agua al día y comer pocas carnes rojas.

Infección urinaria:

Es la invasión, colonización y multiplicación de gérmenes en el tracto urinario. Debe estudiarse con cuidado y diagnosticarse lo más tempranamente posible para evitar que dañe el riñón.

Según la localización, la infección se denomina:
• Ureteritis (inflamación de los uréteres)
• Cistitis (inflamación de la vejiga urinaria)
• Uretritis (inflamación de la uretra)
• Pielonefritis aguda (PNA), si hay compromiso bacteriano agudo del riñón.
• Pielonefritis crónica, si es de curso prolongado en el tiempo o en caso de cuadros recurrentes de infección urinaria.

Síntomas:

• Dolor al orinar
• orinar muchas veces y en poca cantidad cada vez.
• Fiebre
• Sangre en la orina
• orinas de mal olor

Tratamiento:

Se hace con antibióticos y depende del germen que se desarrolle en el examen de orina (urocultivo) solicitado por su médico.

Prevención:

Existen tres maneras de evitar estas infecciones:
• No retener o aguantar mucho las ganas de orinar.
• Evitar el uso de protectores diarios, en el caso de las mujeres.
• Usar ropa interior holgada y de algodón.

Cáncer de próstata:

Es el cáncer que se desarrolla en un órgano glandular del sistema reproductor masculino denominado próstata. Las células prostáticas mutan y comienzan multiplicarse de forma descontrolada. Es el segundo tipo de cáncer más común en los hombres pero en muchos de ellos se presenta sin síntomas. Frecuentemente se desarrolla en hombres mayores de 50 años.

Síntomas:

• Dolor al orinar
• Orinar con dificultad
• Disfunción eréctil

Diagnóstico:

Las formas de detectar este cáncer son:
• Prueba sanguínea, llamada PSA (antígeno prostático específico).
• Exploración al examen físico de la glándula prostática (tacto rectal).
• Los casos que resulten ser sospechosos se continúan con la extracción de una muestra de tejido prostático para ser examinada en laboratorio

Tratamiento:

Factores como la edad y estado de salud previo del paciente son muy importantes para determinar el resultado del tratamiento..
Este puede incluir:
• Cirugía
• Radioterapia
• Quimioterapia o bien una combinación de todas

Retención urinaria:

Es la imposibilidad de vaciar adecuadamente y de forma voluntaria el contenido vesical. Cuando el sistema urinario no funciona correctamente, entonces aparecen problemas como la retención urinaria, incontinencia urinaria, entre otros trastornos. La incontinencia urinaria sobre todo es frecuente en hombres de avanzada edad.

Síntomas:

Se presenta de dos formas clínicas:
• Retención Urinaria aguda: frecuente en los varones debido casi siempre a una causa obstructiva (hiperplasia prostática), y en el caso de las mujeres suele ser de origen farmacológico o multifactorial (inmovilidad, neuropatía, nutricional). La manifestación clínica típica suele ser la imposibilidad para orinar, que habitualmente se presenta con dolor abdominal, lo que conlleva en el paciente anciano una serie de repercusiones orgánicas.
• Retención Urinaria crónica: en el anciano está descrita por alteraciones mentales (agitación, desorientación, delirium), y del comportamiento (alteraciones conductuales, agresividad).

Infecciones renales:

La infección de los riñones es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Cuando ésta sucede, los riñones se inflaman. Esta enfermedad hace que la orina sea poca o no haya orina.

La nefritis es ocasionada por una bacteria que provoca la inflamación de los riñones. Esta infección ataca a niños y a adolescentes. Debido a su gravedad, es necesario aplicar grandes dosis de antibiótico. La uremia ocurre cuando los riñones no eliminan uno de los desechos de la sangre, la urea. Esta enfermedad provoca otras complicaciones como la hipertensión, la insuficiencia cardíaca y hemorragias gastrointestinales.

Insuficiencia renal:

Es la disminución en la capacidad de filtración que tienen los riñones. Esto obstaculiza la salida de las sustancias de desecho a través de la orina, lo que origina alteraciones importantes en todas las funciones del cuerpo.

La insuficiencia renal se produce, generalmente, como consecuencia de otras enfermedades crónicas no controladas, como la diabetes y la hipertensión arterial. Los síntomas iniciales de esta enfermedad son inflamación de los pies y piernas; después se inflama todo el cuerpo, se orina poco y se presenta un malestar generalizado, debilidad, falta de aire, diarrea y vómitos frecuentes. Es una enfermedad grave de larga evolución que requiere de atención y control médicos.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Incontinencia urinaria

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Otros Nombres:

Disminución del control de la vejiga; Micción incontrolable.

Consideraciones generales:

La facultad de retener y controlar la salida de orina depende de una anatomía y funciones normales de las vías urinarias y del sistema nervioso. Además, el individuo tiene que poseer la facultad física y psicológica de reconocer y responder apropiadamente a la urgencia de evacuar orina.

El proceso de micción comprende dos fases:
La fase de llenado y almacenamiento
La fase de vaciado.
De forma normal, mientras la fase de llenado y almacenamiento, la vejiga comienza a llenarse de orina proveniente de los riñones. La vejiga se estira para acomodar la creciente cantidad de orina.

La primera sensación de ganas de orinar aparece cuando se han almacenado cerca de unos 200 ml de orina (un poco menos de una taza) en la vejiga. Un sistema nervioso sano responde ante esta sensación de estiramiento alertándolo a uno sobre las ganas de orinar, permitiendo a la vez que la vejiga se siga llenando.

La persona promedio puede retener entre 350 y 550 ml (más de 2 tazas) de orina. Dos músculos ayudan a controlar el flujo de orina:

El esfínter (los músculos circulares que rodean la abertura de la vejiga) tiene que ser capaz de contraerse para impedir el escape de orina.
El músculo de la pared vesical (detrusor) tiene que permanecer relajado de manera que la vejiga se pueda expandir.
Cuando llega el momento de vaciar la vejiga, el músculo de la pared vesical (detrusor) se contrae o comprime para forzar la orina a salir de la vejiga. Antes de que este músculo se comprima, el cuerpo debe ser capaz de relajar el esfínter para permitir que la orina salga del cuerpo.

Definición:

La incontinencia urinaria es la pérdida del control urinario o la incapacidad de contener la orina hasta poder alcanzar el baño. Las mujeres tienen el doble de probabilidad que los hombres de desarrollar incontinencia urinaria. La incontinencia urinaria puede ser una condición temporal o ser el resultado de una enfermedad.
Esto puede variar desde un escape ocasional de orina hasta una incapacidad total para contener cualquier cantidad de orina.

Frecuencia:

Aproximadamente 30% de las mujeres se ven obligadas a aislarse de su mundo profesional e incluso de su vida social porque sufren de incontinencia urinaria. En los hombres el padecimiento se da en un porcentaje mucho menor (de 5% a 10%).

La incontinencia es más común en las personas de edad avanzada.
Los bebés y los niños hasta la edad en que aprenden a ir al baño no se consideran incontinentes sino que simplemente no han aprendido. Los accidentes ocasionales son normales en los niños hasta los 6 años. Las niñas pequeñas (y a veces las adolescentes) pueden tener una pequeña fuga de orina al reír.

La micción nocturna en los niños es posible hasta la edad de 5 ó 6 años.

Las mujeres orinan muy mal. Para empezar no deberían aguantar las ganas. Una de las cosas que deben aprender las pacientes es la rutina de vaciamiento de la vejiga. Hay que ir al baño, cada dos o tres horas, se tengan o no ganas de orinar, hasta que se produzca el hábito miccional. La agresión a la vejiga comienza con esa insistente letanía de las mamás “No vayas a hacer pipí en ningún baño afuera. Aguanta todo lo que puedas hasta que llegues a la casa”. Luego, el hábito se hace tan arraigado que durante la vida adulta la mujer pasa horas y horas sin orinar, bien sea porque se halla atareada con el trabajo o se encuentra muchas horas en la calle.

Causas:

Cambios específicos en la función del cuerpo como consecuencia de enfermedades
Medicamentos
Inicio de una enfermedad.
Infección del tracto urinario.
Malformaciones génito-urinarias.
Problemas neurológicos o cerebrales
Trastornos musculares y nerviosos (trastornos neuromusculares)
Demencia u otros problemas psicológicos que afectan la capacidad para reconocer y responder a las ganas de orinar

La incontinencia puede ser repentina y temporal o continua y prolongada. Las causas de la incontinencia súbita o temporal son, entre otras:
• Reposo en cama, por ejemplo, durante la recuperación de una cirugía
• Ciertos medicamentos (como diuréticos, antidepresivos, tranquilizantes, algunos remedios para la tos y los resfriados y antihistamínicos para alergias)
• Incremento de la cantidad de orina como sucede con la diabetes mal controlada
• Confusión mental
• Embarazo
• Infección o inflamación de próstata
• Retención fecal, debido al estreñimiento severo, que ejerce presión sobre la vejiga
• Inflamación o infección de las vías urinarias
• Aumento de peso

Las causas que pueden ser más prolongadas abarcan:

• Enfermedad de Alzheimer
• Cáncer en la vejiga
• Espasmos vesicales
• Depresión
• Próstata grande en los hombres
• Anomalías neurológicas como esclerosis múltiple o accidente cerebro vascular
• Daño nervioso o muscular después de una radiación pélvica
• Prolapso pélvico en las mujeres: caída o deslizamiento de la vejiga, uretra o recto hacia el espacio vaginal, comúnmente asociada con el hecho de haber tenido embarazos y partos múltiples.
• Problemas con la estructura de las vías urinarias
• Lesiones de la columna
• Debilidad del esfínter, los músculos circulares de la vejiga que se encargan de abrirla y cerrarla. Esto puede suceder luego de una cirugía de próstata en los hombres o vaginal en las mujeres.

Incontinencia urinaria en mujeres:
Existe lo que se llama incontinencia urinaria de urgencia. La mujer siente ganas de orinar pero no le da tiempo de ir al baño y se orina.
Hay otros casos, en los que la mujer se ríe, tose o estornuda e inmediatamente se moja. También hay un tipo de incontinencia que se debe a la edad avanzada y por el que la paciente sufre una serie de limitaciones y no puede llegar al baño.
Y entre las más frecuentes destacan las de las mujeres que han tenido muchos hijos. Entre los signos de alerta, se menciona aquellos casos de mujeres que siente un peso vaginal y cuando hacen un esfuerzo pierden alguna gota de orina. Sin embrago, este no es un problema que afecta solamente a las mujeres que han tenido muchos hijos. Muchas de ellas tienen problemas desde pequeñas, cuando se orinaban en la cama, problema que puede persistir en el futuro por un control indebido de la vejiga. Al mismo tiempo, hay que descartar en esos casos las que orinan a cada instante por tener una vejiga muy pequeña. Estos casos bien diagnosticados pueden tratarse médicamente.

Clasificación:

La incontinencia urinaria generalmente se divide en cuatro grupos, según el trastorno de función que provoca la incontinencia: incontinencia de urgencia, de esfuerzo, funcional e incontinencia por sobrecarga.

Con frecuencia se presenta más de un tipo de incontinencia; aproximadamente el 40% de los casos de incontinencia se puede agrupar en más de una de estas cuatro categorías:
• Incontinencia de urgencia – es la incapacidad de contener la orina el tiempo suficiente para alcanzar el baño. Es frecuente en personas que sufren de enfermedades como la diabetes, derrames cerebrales, demencia, enfermedad de Parkinson y esclerosis múltiple; pero puede ser el indicio de otras enfermedades o condiciones que también podrían necesitar atención médica.
• Incontinencia de esfuerzo – el tipo más común de incontinencia asociado con el derrame de orina al practicar ejercicio, al toser, al estornudar, al reír, al levantar objetos pesados, o al realizar otros movimientos del cuerpo que hagan presión en la vejiga.
• Incontinencia funcional, el estado del sistema urinario es normal, pero el paciente no puede utilizarlo debidamente debido a algunos trastornos físicos graves, como la enfermedad de Parkinson, o enfermedades mentales como la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia.
• Incontinencia por sobrecarga – derrame de orina que ocurre cuando la cantidad de orina producida excede la capacidad de almacenamiento de la vejiga.

Síntomas:

• Incapacidad para orinar.
• Dolor relacionado con el llenado de la vejiga o dolor relacionado con la micción sin comprobarse infección de la vejiga.
• Debilidad progresiva del chorro urinario con o sin sensación de completo vaciado de la vejiga.
• Aumento de la frecuencia al orinar sin que haya infección de la vejiga.
• Necesidad de alcanzar el baño rápidamente o derrame de orina si no alcanza el baño a tiempo.
• Cambio o anormalidad al orinar relacionados con el sistema nervioso.
• Anormalidades tales como derrame cerebral, lesión de la médula espinal, esclerosis múltiple.
• Derrame de orina que impide las actividades.
• Derrame de orina que comenzó o continuó después de la cirugía.
• Derrame de orina que ocasiona incomodidad social.
• Infecciones frecuentes de la vejiga.

Diagnóstico:

El primer paso en el diagnóstico de la incontinencia urinaria es hacer un historial detallado, que debe incluir cualquier trastorno urinario, así como una historia de la forma de micción. Con el fin de proveer esta información al médico, es posible que al paciente le resulte fácil escribir un diario durante los dos o tres días previos a la visita médica. Este diario tiene que ser un registro detallado de los hábitos alimentarios, los hábitos de consumo de líquidos, la hora y la cantidad de la micción normal. También se debería incluir cada una de las incidencias de incontinencia, la cantidad de la pérdida de orina, si se sintió deseo de orina y si el paciente estaba realizando alguna actividad física en ese momento.

Lo que se puede esperar en el consultorio médico:
El médico realizará la historia médica y hará un examen físico, enfocándose en el abdomen, los genitales, la pelvis, el recto y el sistema neurológico.

Exámenes complementarios:

• Análisis de orina
• Urocultivo para verificar la presencia de infecciones, si está indicado
• Cistoscopia (inspección del interior de la vejiga)
• Estudios urodinámicos (pruebas para medir la presión y flujo de la orina)
• Uroflujo (para medir el patrón de flujo urinario)
• Residuo postmiccional (RPM) para medir la cantidad de orina que queda luego de la micción

Se pueden realizar otras pruebas para descartar una debilidad pélvica como causa de la incontinencia. Una de esas pruebas es la denominada prueba del hisopo o Q-tip. Este examen implica la medición del cambio en el ángulo de la uretra cuando está en reposo y cuando está haciendo esfuerzo. Un cambio de ángulo de más de 30° con frecuencia muestra que hay una debilidad significativa en los músculos que sostienen la vejiga.

Tratamiento:

En muy pocas ocasiones el tratamiento de la incontinencia puede ser rápido, fácil y eficaz. Por ejemplo, las infecciones en el tracto urinario pueden ser tratadas con antibióticos y si se ha detectado incontinencia, a menudo desaparece en poco tiempo. Además, es posible que la medicación que produce la incontinencia no sea continuada o que se modifique.

Sin embargo, por lo general el paciente tiene un problema crónico que requiere distintos tratamientos y técnicas de control para mejorar su calidad de vida. Entre los posibles tratamientos se encuentran:

• Técnicas de comportamiento
• Electro estimulación de la musculatura perineal: Consiste en estimular los músculos perineales; es un método inocuo e indoloro que se puede seguir en el propio domicilio.
• Medicación.
• La cirugía si la incontinencia se relaciona con problemas estructurales como anormalidades en la posición de la vejiga u obstrucción.
• Productos para la absorción o bloqueo del flujo urinario: pañales, toallas sanitarias, colectores de goteo para los hombres
• Prótesis vaginales: son los llamados pesarios que se aconsejan en casos de mujeres de edad avanzada y salud quebrantada, y para las que no están indicados los métodos quirúrgicos.

De acuerdo con el diagnóstico del caso y de la clase de vejiga, existe un tipo de tratamiento quirúrgico, farmacológico y de tipo conductual. En relación con este último se le enseña a la mujer a no aguantar las ganas de orinar, y a hacer ejercicios especiales para ayudarle a fortalecer el piso pélvico.

Manejo:

Los siguientes métodos se utilizan para fortalecer los músculos del piso pélvico:

Re-entrenamiento de la vejiga:
Esto involucra orinar de acuerdo con un horario así se sienta la necesidad de orinar o no. Entre esas horas, trate de esperar al siguiente momento programado. Al principio, tal vez necesite programar intervalos de 1 hora. Gradualmente, puede ir incrementando por espacios de media hora hasta que llegue a orinar cada 3 a 4 horas sin goteo.

Ejercicios de Kegel:
Contraiga los músculos pélvicos por 10 segundos y después relájelos por 10 segundos. Repita 10 veces. Realice estos ejercicios 3 veces al día. Usted puede hacer estos ejercicios en cualquier momento y en cualquier lugar.
Para encontrar los músculos pélvicos apenas comience a hacer los ejercicios de Kegel, detenga el flujo de la orina a mitad de la micción. Los músculos que se necesitan para hacer esto son los del piso pélvico. NO contraiga los músculos abdominales, de los muslos ni los glúteos. NO exagere con estos ejercicios, dado que esto puede fatigar los músculos y empeorar la incontinencia.

Existen dos métodos llamados biorretroalimentación y estimulación eléctrica que le pueden ayudar a aprender cómo hacer los ejercicios de Kegel:
• La biorretroalimentación utiliza electrodos colocados en los músculos del piso pélvico, dándole al paciente retroalimentación acerca de cuándo están contraídos y cuando no.
• La estimulación eléctrica utiliza una corriente eléctrica de bajo voltaje para estimular los músculos del piso pélvico. Esto se puede hacer en casa o en una clínica por 20 minutos cada 1 a 4 días.

La biorretroalimentación y la estimulación eléctrica ya no serán necesarios una vez que usted haya identificado los músculos del piso pélvico y haya dominado los ejercicios por su propia cuenta.

Los conos vaginales mejoran la realización de los ejercicios de Kegel en las mujeres. También hay disponibilidad de otros dispositivos para la incontinencia.

Para el goteo y pequeños accidentes, use prendas interiores y parches absorbentes. Hay muchos productos bien diseñados que pasan completamente inadvertidos para todo el mundo.

Otras medidas abarcan:
• Regular el intestino para evitar el estreñimiento y tratar de incrementar la fibra en la dieta.
• Dejar de fumar para reducir la tos y la irritación de la vejiga. Fumar también incrementa el riesgo de contraer cáncer de la vejiga.
• Evitar el alcohol y las bebidas con cafeína, particularmente el café que puede estimular en exceso la vejiga.
• Bajar de peso si es necesario.
• Evitar comidas y bebidas que puedan irritar la vejiga como por ejemplo las que son muy condimentadas, bebidas carbonatadas y frutas y jugos cítricos.
• Mantener los niveles de glucemia bajo control si tiene diabetes.

El médico puede recomendar medicamentos o cirugía, en especial si las medidas caseras no están ayudando o si los síntomas están empeorando.

Los medicamentos que se pueden prescribir incluyen fármacos para relajar la vejiga, incrementar el tono muscular vesical y fortalecer el esfínter.

Se puede requerir cirugía para la eliminación de una obstrucción o deformidad en el cuello de la vejiga y la uretra.

Si usted padece incontinencia urinaria por rebosamiento o no puede vaciar completamente la vejiga, se le puede recomendar una sonda, aunque el uso de ésta lo expone a una infección secundaria.

Prevención:

Hacer los ejercicios de Kegel mientras está embarazada y poco después del parto puede ayudar a prevenir la incontinencia relacionada con el parto.

Los ginecólogos y los urólogos son los especialistas más familiarizados con esta afección y son quienes pueden evaluar las causas y recomendar los métodos de tratamiento.

Acuda al médico si:
• Ha tenido estreñimiento por más de una semana.
• Tiene dificultad para iniciar el flujo urinario, goteo, micción nocturna, dolor o sensación de ardor al orinar, incremento en la frecuencia o urgencia u orina turbia o con sangre.
• Está tomando medicamentos que puedan estar causando incontinencia. NO suspenda ni ajuste ningún medicamento sin consultar primero con el médico.
• Es mayor de 60 años y la incontinencia es nueva, especialmente si también se tienen problemas con la memoria o para cuidar de sí mismo.
• Siente ganas de orinar con frecuencia pero solo salen pequeñas cantidades de orina.
• Siente llena la vejiga aun después de haber acabado de orinar.
• La incontinencia persiste por más de 2 semanas aun con ejercicios para fortalecer los músculos de la pelvis.

Las dos clases principales de incontinencia urinaria son:
Incontinencia urinaria de esfuerzo: acontece mientras ciertas actividades como tos, estornudo, risa o ejercicio físico.
Incontinencia imperiosa: implica una necesidad imperiosa y repentina de evacuar orina seguida de una contracción instantánea y la disminución involuntaria de orina. El individuo no tiene suficiente tiempo entre el momento que primero se percibe la necesidad de evacuar orina y el momento en que se da la descarga de orina.

Precauciones en el hogar:

Se debe visitar al médico para una evaluación inicial y para crear un plan de método de tratamiento. Las opciones varían pendiendo de las causas y de la clase de incontinencia. Afortunadamente, hay muchas cosas que se pueden hacer para manejar este problema.
Los siguientes métodos se utilizan para fortalecer los músculos del piso pélvico:
Re-entrenamiento de la vejiga: Esto involucra evacuar orina de acuerdo a un horario así se sienta la necesidad de evacuar orina o no. Entre los tiempos, se hace lo probable para esperar al siguiente turno. Al inicio se tendrá la necesidad de hacer intervalos de 1 hora. Gradualmente, se pueden incrementar por espacios de media hora hasta que se llegue a evacuar orina cada 3 a 4 horas sin goteo entre tiempos.
Se debe hablar de la incontinencia con el médico. Los ginecólogos y los urólogos son los especialistas más familiarizados con esta afección y son quienes pueden evaluar las causas y recomendar los métodos de método de tratamiento.

Es importante recordar que la situación de los pacientes con incontinencia urinaria ha cambiado En los últimos años la gente habla más abiertamente acerca de ella. Hay ayuda disponible, la cual puede cambiar la vida de las personas con incontinencia urinaria. Esta es con frecuencia curable y siempre manejable.

Dr. Avilio Méndez Flores

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