Embarazo

Pilas y baterías, tóxicos en potencia

0

Consideraciones generales:

Están en todas partes. Como no sabemos que son peligrosas, las dejamos cerca de los bebés, en los juguetes de los niños, dormimos con ellas al lado, las colocamos sobre la mesa de la cocina, en la despensa, en el baño, junto a la oreja, en la sala, nos las llevamos a la calle, nos acompañan a las fiestas, están en la oficina, han sido encontradas en el desierto, en la selva, a lado de las autopistas, en las cuevas, en el campo, en los ríos y hasta en los mares.

Si bien las pilas representan un gran avance tecnológico, éste se ha desvirtuado para potenciar su uso irracional en la vida cotidiana inundada de productos que necesitan de este tipo de fuente de energía altamente tóxica. La publicidad las presenta como algo ineludible, inofensivo y tierno: el conejito incansable o la princesa triste porque su radio ya no suena. Pero las pilas son sustancias peligrosas con las que convivimos todos los días: 30% de su contenido es tóxico.
Todos los días manejamos productos que utilizan pilas; pero las pilas y baterías contienen sustancias peligrosas, y cuando dejan de funcionar, no sabemos qué hacer con ellas.

Los metales pesados y otras sustancias químicas que contienen las pilas y baterías representan un grave problema para la salud y el ambiente.
Greenpeace considera a las empresas fabricantes de pilas y baterías corresponsables del acopio de estos materiales al final de su vida útil y responsables absolutas de innovar su tecnología y sustituir los tóxicos por sustancias que no dañen la salud ni el ambiente. Así que, cuando una pila cumpla su ciclo de vida útil, regrésasela al fabricante.
El crecimiento de la industria eléctrica y electrónica y la fabricación de aparatos portátiles dispararon la producción y el consumo de pilas. La industria y el comercio no se preguntaron el impacto que causarían en el ambiente tales productos.

Pilas peligrosas:

Las pilas tienen sustancias como mercurio, cadmio, litio, plomo, que son sumamente tóxicas para la salud y el ambiente. En nuestro país, cuando ya no sirven, las pilas y baterías generalmente son tiradas en la basura doméstica o a cielo abierto. Esto significa que pronto pararán en un basurero, en el campo o lo que es peor, serán incineradas. Así, las pilas y baterías se convertirán en un residuo tóxico y sus componentes químicos-tóxicos se modificarán en el ambiente, volviéndose en algunos casos incluso más tóxicos. Por ejemplo, el mercurio y el cadmio, y otros metales, no se destruyen con la incineración: son emitidos a la atmósfera.

Metales como el mercurio se pueden vaporizar. Otros metales, como el cadmio y el plomo, pueden concentrarse en las cenizas producto de la incineración. Cualquiera que sea el camino, causa enormes problemas ambientales. La fuente más grande de mercurio en la basura doméstica, es la de las baterías de la casa, especialmente alcalinas y baterías de botón, vía por la que se aumenta el riesgo de contaminación del agua, que después beberemos. Una manera de reducir el número de baterías que desechamos es usar pilas recargables. Las pilas de los teléfonos inalámbricos, computadoras y teléfonos celulares contaminan bastante por su contenido de metales pesados como el cadmio.

Elementos de las pilas:

Mercurio:

Al respirar aire contaminado, al ingerir agua y alimentos contaminados.
Posible cancerígeno. Una Alta exposición puede dañar el cerebro, los riñones y al feto, provocando retraso mental, en el andar o el habla, falta de coordinación, ceguera y convulsiones.
Atraviesa la barrera placentaria y daña el cerebro de los neonatos. Se trasmite a través de leche materna. En los niños provoca retraso mental y ceguera. En los adultos, cambios de personalidad, pérdida de la memoria, daños en riñones y pulmones.
El mercurio puede contaminar el agua o a la tierra a causa de depósitos naturales de este metal o por el que se emite en los basureros.
El metilmercurio es bioacumulable, es decir se acumula en los tejidos de peces.

Cadmio:

Lugares donde se manufacturan productos de cadmio, al consumir alimentos o agua contaminados con cadmio.
Respirar altos niveles de cadmio produce lesiona los pulmones e ingerirlo produce daños a los riñones. En dosis altas, puede producir la muerte. Ingerir alimentos o tomar agua con cadmio irrita el estómago e induce vómitos y diarrea. El cadmio y sus compuestos son carcinogénicos.
El cadmio entra al aire de fuentes como la minería, industria, y al quemar carbón y desechos domésticos. Las partículas pueden viajar largas distancias antes de depositarse en el suelo o en el agua. El cadmio entra al agua y al suelo de vertederos y de derrames o escapes en sitios de desechos peligrosos.

Níquel:

Ingerir alimentos contaminados con níquel es fuente de exposición. Reacción alérgica y contacto de la piel con suelo, agua o metales que contienen níquel.
Efectos más comunes del níquel son sobre la piel. Respirar altas cantidades produce bronquitis crónica y cáncer del pulmón y de los senos nasales.
El níquel es liberado a la atmósfera por industrias que manufacturan o usan níquel, por plantas que queman petróleo o carbón y por incineradores de basura. En el aire, se adhiere a partículas de polvo que se depositan en el suelo. El níquel liberado en desagües industriales termina en el suelo o en el sedimento.

Litio:

El hidróxido de litio tiene aplicación en la industria de cerámica y en la medicina como antidepresivo y en sistemas de aire acondicionado.
Neurotóxico y nefrotóxico.
Intoxicación por litio produce fallas respiratorias, depresión del miocardio, edema pulmonar y estupor profundo.
Daño al sistema nervioso, llegando a estado de coma e incluso la muerte.
El litio puede lixiviarse fácilmente a los mantos acuíferos, se ha encontrado en pequeñas cantidades en diferentes especies de peces. El litio no es volátil por lo que pueden regresar a la superficie a través de deposición húmeda o seca.

Manganeso:

Problemas respiratorios y alteraciones de la función sexual.

Plomo:

Puede ocurrir al respirar aire o polvo, al comer o tomar agua contaminada y al ingerir trozos de pintura seca con plomo o jugar en tierra contaminada.
El plomo puede causar daño al sistema nervioso, los riñones y el sistema reproductivo.
El plomo no se degrada. Compuestos de plomo son transformados por la luz solar, el aire y el agua. Cuando se libera al aire puede ser transportado largas distancias antes de sedimentar. Se adhiere al suelo. Su paso a aguas subterráneas depende del tipo de compuesto y de las características del suelo.

Zinc:

Produce intoxicación por inhalación.

Dato:
Un Mp3 player usado 5 horas a la semana durante un año gasta: 116 pilas de carbón, 38 alcalinas y menos de 1 recargable.

Tipos de pilas y baterías
Las pilas desechadas son uno de los objetos más contaminantes, por la lenta degradación y toxicidad de sus componentes.
Se conocen como pilas primarias aquellas que son desechables ya que sus componentes químicos al convertirse en energía eléctrica ya no pueden recuperarse y secundarias a las recargables ya que pueden recargarse invirtiendo su reacción química.

Toxicidad:

Secas o de carbón zinc
Contienen muy poco mercurio (0,01%)
Linternas, radios, juguetes, caseteras
(Muchas de manufactura asiática)

Alcalinas Tienen un contenido en mercurio del 0.5%.
Juguetes, tocacintas, cámaras fotográficas, grabadoras.
(Duran el triple o más que las secas)

Botón
Oxido de mercurio (HgO)
Algunas contienen hasta un 30% de mercurio y litio
Aparatos de sordera, calculadoras, relojes e instrumentos de precisión

Litio de 10 a 30%
Equipos de comunicación, radios portátiles, transmisores, instrumentos médicos, computadoras, calculadoras, celulares, cámaras, agendas.

Verdes
Carecen de cadmio y mercurio, aunque se desconocen parte de sus componentes. Tienen alcohol

Secundarias
Recargables
Contienen cadmio, plomo y níquel. No contienen mercurio.
(Una pila recargable puede sustituir 300 desechables)

Níquel-Cadmio
(Ni-Cd). Cadmio 18%
Juguetes, lámparas, artículos electrónicos, eq. electrónico portátil, teléfonos inalámbricos. Pueden durar 500 veces más que una pila de carbón-zinc

Níquel-Metal Hidruro (NiMH) Níquel 25%.
Productos electrónicos portátiles

Ion-Litio (Ion-Li)
Telefonía celular, computadoras, cámaras fotográficas y de video

Plomo
Uso automotriz, industrial y doméstico

Además de los costos ambientales, son muy altos los costos económicos que conlleva consumir baterías alcalinas y de uso pesado (heavy dutty) frente al gasto tan pequeño que llevan las recargables a lo largo de un año, o varios que son los que duran. Las pilas recargables pueden recargarse más de 200 veces y duran más de 900 horas de uso. Existen ya en el mercado cargadores solares para pilas recargables.

Dato: para fabricar una pila se consume 50 veces más energía de la que produce y que la corriente generada por cada pila es 450 veces más cara que la generada por la red eléctrica

Cantidad de agua contaminada por tipo de pila o batería
Pilas, micro pilas y baterías Agua contaminada/ unidad carbón-zinc
3 mil litros
Zinc-aire 12 mil litros
Óxido de plata 14 mil litros
Alcalinas 167 mil litros
Mercurio 600 mil litros

Ejemplo: 11 pilas de botón de óxido de mercurio pueden contaminar 6.5 millones de litros de agua.
A todos estos contaminantes tendríamos que mencionar que existen otros como los retardantes de fuego bromados que se encuentran en las pilas y baterías de celulares, computadoras y otros aparatos eléctricos y electrónicos. Este químico se bioacumula, es neurotóxico y puede deteriorar las funciones de aprendizaje y memoria, interfiere con las hormonas tiroidea y estrógeno y la exposición en la gestación puede relacionarse con problemas de comportamiento.
.
Si las pilas y baterías son residuos peligrosos, esto significa que:
• deben tener una disposición final segura;
• Su transporte y tratamiento lo deben hacer sólo empresas autorizadas;
• La responsabilidad del manejo y disposición final de los residuos peligrosos corresponde a quién los genera

No son los consumidores sino los fabricantes los responsables de la generación de tóxicos, así que deben ser responsables del acopio y reciclaje seguro.

Greenpeace está trabajando para que se definan los planes de manejo adecuado de pilas y baterías en zonas urbanas y rurales del país, para que se frene la contaminación y daños a la salud que provocan estos materiales tóxicos que se encuentran fuera de control. Urge evitar que las pilas y baterías terminen en tiraderos, basureros municipales y zonas rurales cerca de ecosistemas frágiles y cuerpos de agua, donde la basura se incendia de manera periódica agravando la contaminación.

Consejos:

Cambia tus hábitos, consume de manera ambientalmente responsable:
• Exige depósitos adecuados para que pongas tus pilas y baterías cuando ya no las uses.
• Exige al Ministerio de Salud no permitir la importación ilegal de pilas y baterías.
• No permitas la incineración de pilas y baterías. Las campañas de recolección de pilas en comercios u otros sitios no siempre solucionan el problema, averigua cuál será el destino de las pilas recolectadas.
• Prefiere las pilas recargables, pues pueden sustituir 300 desechables.
• Evita el uso de pilas siempre que sea posible.
• Usa y promueve productos que funcionen con cuerda, energía solar y energía eléctrica.
• Prefiere los productos que se pueden conectar a la red eléctrica, además de no contaminar,
es más eficiente desde el punto de vista energético.
• La mitad de las pilas utilizadas son para esparcimiento, disminuye dicho consumo.
• No compres pilas piratas: es ilegal, duran menos y son más tóxicas.
• No tires las pilas en la basura, en el campo, en la calle. Evita que lleguen a cuerpos de agua y jamás las queme, pues los metales tóxicos desprendidos irán a la atmósfera.
• No entierres las pilas, ya que contaminan la tierra, el subsuelo y el agua una vez que se oxide su cubierta de metal.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Enfermedades metabólicas congénitas

0


Hipotiroidismo congénito:

Descripción: Consiste en la baja actividad de la glándula tiroides y por ende de hormona tiroidea vital para el desarrollo del sistema nervioso.

Consecuencias: Retardo mental irreversible.

Fenilcetonuria:

Descripción: Carencia de enzima llamada fenilalanina hidroxilasa necesaria para descomponer uno de los ocho aminoácidos esenciales presente en los alimentos que contienen proteínas. El niño nace aparentemente bien pero al comenzar a alimentarse su metabolismo no puede procesar la fenilalanina y esta se acumula hasta intoxicar el organismo.

Consecuencias: Daño cerebral y retardo mental severo.

Galactosemia:

Descripción: Aparece por el exceso de galactosa, uno de los dos azúcares que contiene la leche y sus derivados y que el organismo no puede procesar.

Consecuencias: Daño al hígado, sistema nervioso central (retardo mental severo) y ojos.

Hemoglobinopatías:

Descripción: Grupo de trastornos hereditarios que alteran el transporte de oxígeno- Se dividen en dos categorías:

1-Drepanocitosis: Alteración morfológica de los glóbulos rojos.

Consecuencias: Crisis dolorosa, infecciones bacterianas y necrosis

2-Talasemia: Poca producción de hemoglobina encargada de transportar el oxígeno a todo el organismo.

Consecuencias: Órganos no reciben el aporte necesario de oxígeno y dejan de funcionar adecuadamente.

Prevención:

Pueden ser diagnosticadas al nacimiento con una muestra de orina y en caso positivo iniciar tratamiento, con lo que disminuyen notablemente la posibilidad de los daños descritos.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Diabetes gestacional

0

Antes del descubrimiento de la insulina por Banting y Best en 1921, la mitad de las diabéticas embarazadas fallecían. La mortalidad fetal era sumamente alta y aquellos que alcanzaban a nacer tenían, frecuentemente, malformaciones congénitas. Hoy, con un excelente control metabólico, es posible que la embarazada diabética logre culminar la gestación con un resultado similar a una embarazada no diabética.

Definición:

Se define la diabetes gestacional como la intolerancia a la glucosa que se detecta por primera vez durante el embarazo. Esta definición es válida aunque el tratamiento se realice con dieta o con fármacos, o si la condición persiste durante el embarazo. No excluye la posibilidad de que la intolerancia haya precedido al embarazo o se haya iniciado simultáneamente con él. Seis semanas después de finalizada la preñez, esta paciente debe ser reclasificada.

Frecuencia:

La diabetes gestacional complica alrededor de 3% de los embarazos y significa 90% de los casos de la asociación diabetes y embarazo. Este binomio puede implicar mayor riesgo de hipertensión, infecciones urinarias y cesáreas. 50% de las pacientes con diabetes gestacional desarrollarán diabetes tipo 2 en las edades medias de la vida. Como la diabetes gestacional es asintomática, se ha propuesto que se trate de establecer su diagnóstico en todas las embarazadas.

Causas:

La causa de este padecimiento es la alteración del metabolismo, especialmente de los carbohidratos, producida por el aumento de hormonas que tienen efecto sobre la insulina, como son cortisol, glucagon, prolactina, somatropina coriónica y otras.

Manejo:

Como toda persona con diabetes, el tratamiento está basado en educación, dieta, ejercicio y medicamentos. Cada caso debe ser considerado en forma individual. La ganancia de peso durante el embarazo debe ser similar a la de una embarazada no diabética (es decir, 10 a 15 kilos). En las mujeres muy obesas no es recomendable dietas muy intensas de restricción, pues pueden provocar otros problemas para el feto.
Es indispensable hacerse ver por el equipo de trabajo integrado por el médico tratante, el endocrinólogo o internista, el obstetra y el neonatólogo. El autocontrol es un extraordinario aliado. Las glicemias realizadas con apenas una gota de sangre obtenida por punción, y cuantificada por un pequeño aparato de medición de la glicemia (glucómetro), permiten regular adecuadamente el tratamiento nutricional y la administración de insulina. Afortunadamente, una embarazada diabética bien educada por el equipo de salud, con el deseo de lograr el feliz término de su embarazo, colabora con entusiasmo en lograr el control de la glicemia lo más cercano posible a los valores normales (70 a 110 mg/dl) las 24 horas del día.

Consecuencias:

El hijo de la madre diabética puede ser grande para la edad del embarazo, y fisiológicamente inmaduro, debido a la hiperglicemia materna, que produce hiperglicemia del feto, que trata de compensarla a través de la secreción de más insulina. Esta hiperinsulinemia aumenta la producción de proteínas y la captación de grasas por el feto, lo cual origina un mayor crecimiento.
En el caso de la diabética que queda encinta, los efectos metabólicos de la enfermedad sobre el embrión pueden iniciarse desde el momento mismo de la concepción, durante toda la vida uterina, en la etapa de formación de órganos y de crecimiento. El feto recibirá influencias del trastorno hormonal y metabólico de la madre. El riesgo para el recién nacido en el momento del parto es que nazca deprimido y posteriormente puede convulsionar por la disminución brusca de la glicemia al dejar de recibirla de la madre, esto lo colocaría en la condición de recién nacido de alto riesgo.
El éxito del embarazo dependerá de su planificación. Por ello, el control prenatal debe iniciarse desde antes de la concepción.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Espina bífida

2

Consideraciones generales:

El sistema nervioso humano se desarrolla de una placa de células pequeña y especializada a lo largo de la espalda del embrión. Al comienzo del desarrollo, los bordes de esta placa comienzan a enrollarse:: y acercarse entre sí, creando el tubo neural, un tubo estrecho que se cierra para formar el cerebro y la médula espinal del embrión. A medida que progresa el desarrollo, la parte superior del tubo se convierte en el cerebro y el resto se convierte en la médula espinal. Este proceso generalmente se completa en el día 28 del embarazo. Pero si ocurrieran problemas durante este proceso, el resultado puede ser trastornos cerebrales llamados defectos del tubo neural, incluida la espina bífida.

Definición:

La espina bífida, que literalmente significa “columna hendida,” está caracterizada por el desarrollo incompleto del cerebro, la médula espinal, o las meninges (la cubierta protectora alrededor del cerebro y la médula espinal).

Este defecto de nacimiento es el causante de discapacidad severa que se presenta con mayor frecuencia. Más niños son afectados por este problema que por distrofia muscular, esclerosis múltiple y fibrosis quística juntos.

La gravedad de esta anomalía es variable, porque el nombre espina bífida engloba a todos los defectos de cierre de la columna vertebral. En su forma más benévola, si bien una o más vértebras pueden no haberse formado adecuadamente, la médula espinal y las meninges no sobresalen (espina bífida oculta). En el meningocele, una forma más seria de espina bífida, se observa que las meninges sobresalen a través de las vértebras defectuosas. En el mielomeningocele también sobresale la médula espinal y se asocia con serias discapacidades

Patogenia:

La espina bífida es un defecto de nacimiento complicado que ocurre en los seres humanos desde hace miles de años. En algunos bebés, aparentemente por una combinación de factores ambientales y genéticos, el desarrollo normal se ve interrumpido en algún punto entre el cerebro y el extremo de la médula espinal, lo que produce el defecto conocido como espina bífida. Este problema ocurre muy al principio del embarazo, probablemente en la tercera o cuarta semana luego de la concepción. Es posible que sólo los huesos de la columna vertebral estén desarrollados de manera incompleta y que los nervios debajo de éstos sean normales. Esta afección, llamada espina bífida oculta, no ocasiona problemas neurológicos como parálisis o debilidad y no es significativa desde el punto de vista clínico. No obstante, cuando la médula espinal en sí no está completamente formada, los nervios no se desarrollan como deberían y el bebé padece de mielomeningocele, la forma más grave de espina bífida
Se trata de una patología que deja al descubierto la médula espinal del feto, debido a un déficit o desarrollo incompleto del cierre del canal óseo de la columna vertebral, en los primeros 26 días de gestación. Las fibras nerviosas que forman parte de la medula espinal, quedan abiertas y no desarrollan su función transmisora de una forma correcta. Como todos sabemos la medula espinal es una estructura muy importante porque lleva impulsos sensitivos hacia los centros nerviosos superiores, y conducen respuestas elaboradas desde aquellos a los músculos.

La espina bífida puede localizarse en cualquier punto de la médula espinal, aunque sea en la zona lumbar y sacra, donde existen más incidencias. El grado de afectación motora dependerá de la altura en que la medula está dañada, pudiendo causar desde una pérdida de la flexibilidad de los dedos de los pies, hasta la paraplejia total en sus casos más graves. Cuanto más cerca de la cabeza esté localizada la lesión, más graves son sus consecuencias y, al contrario, cuanto más lejos esté de la cabeza menos graves serán.

Frecuencia:

La espina bífida ocurre con mayor frecuencia en ciertos grupos raciales/étnicos, en particular los hispanos y los blancos de extracción europea, y es menos común entre los judíos Ashkenazi, la mayoría de los asiáticos y los negros.

Aunque la espina bífida parece tener predisposición en algunas familias, no sigue alguna ley específica de la herencia. Si los padres tienen un niño con espina bífida, el riesgo de que vuelva a tener otro hijo con este padecimiento en cualquier otro embarazo posterior es cerca de 1 por 40. Si hay dos niños afectados, el riesgo en cualquier embarazo posterior es cerca de 1 por 20. La espina bífida generalmente es un defecto congénito aislado, también puede ocurrir como parte de un síndrome con otros defectos congénitos. En tales casos, los modelos de herencia pueden diferir de los de la espina bífida aislada.
Tres de cada mil bebés nacen con espina bífida.

Clasificación:

Existen cuatro tipos de espina bífida: oculta, defectos del tubo neural cerrado, meningocele y mielomeningocele.

La oculta es la forma más común y más leve en la cual una o más vértebras están malformadas. El nombre “oculta” indica que la malformación o apertura en la columna está cubierta por una capa de piel. Esta forma de espina bífida raramente causa incapacidad o síntomas.
Oculta: En esta forma generalmente asintomática de la espina bífida, hay un defecto o boquete pequeño en una o varias de las vértebras, que constituyen la espina dorsal. La médula espinal y los nervios generalmente son normales y la mayoría de los individuos afectados no tienen problemas causados por esta anormalidad menor.

Los defectos del tubo neural cerrado componen el segundo tipo de espina bífida. Esta forma consiste en un grupo diverso de defectos espinales en los que la columna vertebral está marcada por una malformación de grasas, huesos o membranas. En algunos pacientes hay pocos o ningún síntoma; en otros la malformación causa parálisis incompleta con disfunción urinaria e intestinal.

En el tercer tipo, el meningocele, las meninges sobresalen de la apertura espinal, y la malformación puede o no estar cubierta por una capa de piel. Algunos pacientes con meningocele pueden tener pocos o ningún síntoma mientras que otros pueden tener síntomas similares a los defectos del tubo neural cerrado.
Meningocele: En esta forma más rara de la espina bífida, un quiste o una masa que se forma de las membranas que cubren la medula espinal (meninges) atraviesa la parte abierta de la espina dorsal. La médula espinal y los nervios generalmente son normales. El quiste, que puede ser tan pequeño como un fríjol o tan grande como una toronja, puede ser extraído por la cirugía, permitiendo que el bebé se desarrolle normalmente.

El mielomeningocele, la cuarta forma, es la más grave y se produce cuando la médula espinal está expuesta a través de la apertura en la columna, dando como resultado una parálisis parcial o completa de las partes del cuerpo por debajo de la apertura espinal. La parálisis puede ser tan grave que el individuo afectado no puede caminar y puede tener disfunción urinaria e intestinal.
Mielomeningocele: En esta forma más severa de la espina bífida, el quiste atrapa las raíces nerviosas de la médula espinal y muchas veces el cordón mismo. O puede no haber quiste, sino solamente una sección de la médula espinal y de los nervios plenamente expuesta. El líquido cefalorraquídeo puede fugarse fuera y el área a menudo está cubierta con úlceras. Los bebés afectados están en alto riesgo de la infección hasta que la espalda sea cerrada quirúrgicamente. (El tratamiento con antibióticos también se emplea para ayudar a prevenir las infecciones). A pesar de la cirugía, quedan grados variables de parálisis de las piernas y problemas con el control de los esfínteres e intestinos.

Causas:

La causa exacta de la espina bífida sigue siendo un misterio. Nadie sabe qué interrumpe el cierre completo del tubo neural, haciendo que se desarrolle una malformación. Los científicos sospechan que juegan un papel los factores genéticos, nutricionales y ambientales. Los estudios de investigación indican que la ingesta insuficiente de ácido fólico, una vitamina B común, en la dieta de la madre es un factor clave en la causa de espina bífida y otros defectos del tubo neural. Las vitaminas prenatales que se recetan a la mujer embarazada típicamente contienen ácido fólico al igual que otras vitaminas.

En un pequeño número de mujeres, la causa parece ser ciertos medicamentos, casi siempre anticonvulsivos. En algunos casos hay antecedentes familiares, pero esto es poco frecuente.
Como un mayor número de casos se da en nacimientos ocurridos en invierno, se ha postulado que ciertas infecciones virales pueden desencadenar esta anomalía.

Síntomas:

Los síntomas de espina bífida varían entre las personas, dependiendo del tipo. A menudo, los individuos con espina bífida oculta no tienen signos externos del trastorno. Generalmente, los defectos del tubo neural cerrado se reconocen al comienzo de la vida debido al mechón de pelo anormal o un hoyuelo pequeño o marca de nacimiento sobre la piel en el sitio de la malformación espinal.

El meningocele y mielomeningocele generalmente involucran un saco lleno de líquido, visible en la espalda, que sobresale de la columna vertebral. En el meningocele, el saco puede estar cubierto de una capa fina de piel, mientras que en la mayoría de los casos de mielomeningocele, no hay una capa de piel cubriendo el saco y generalmente está expuesta una sección del tejido de la médula espinal.

La mayor parte de los casos afecta a la zona lumbar baja o sacra, porque esta es el área que se conforma a último momento. Este defecto puede acompañarse de parálisis parcial o total de las piernas y falta de control de esfínteres. En el recién nacido se puede observar debilidad de caderas, piernas y pies.

Este defecto al nacimiento provoca varios grados de parálisis y pérdida de sensibilidad en las extremidades inferiores, así como diversas complicaciones en las funciones intestinales y urinarias.

Los defectos de cierre del tubo neural tales como la espina bífida, mielomeningocele, anencefalia, etc. originan alteraciones neurológicas que van desde algún trastorno motor mínimo hasta la parálisis cerebral.
La espina bífida en muchos casos va acompañada de hidrocefalia, que es una acumulación de líquido cefalorraquídeo (LCR) dentro de la cavidad craneana.

Diagnóstico:

La espina bífida a menudo puede detectarse antes del nacimiento empleando dos o más prueba, un análisis de sangre llamado prueba de examen selectivo de alfafetoproteínas (PFA) detecta embarazos con mayor riesgo.

Sí una mujer tiene un resultado alto de pruebas de PFA que no puede ser explicado por factores como un mal cálculo de la edad fetal, se recomiendan dos pruebas adicionales que son muy exactas en detectar casos graves de la espina bífida. Estos son un examen detallado de ultrasonido de la espina dorsal fetal, y la perforación del saco amniótico, en la cual una aguja se emplea para retirar una cantidad pequeña de líquido amniótico para que los niveles de la PFA en el líquido amniótico puedan medirse.
Sin embargo, algunos casos leves pueden pasar desapercibidos hasta después del nacimiento, o postnatal. Los casos muy leves, donde no hay síntomas, pueden no detectarse nunca.

El mielomeningocele es un defecto visible en el recién nacido. El examen neurológico puede indicar la pérdida de ciertas funciones y radiografías de columna pueden indicar la localización y la extensión de la lesión. Una ecografía también puede detectar un mielomeningocele.

Diagnóstico prenatal:

Los métodos de evaluación más comunes usados para detectar espina bífida durante el embarazo son la alfa fetoproteína sérica materna del segundo trimestre (MSAFP) y el ultrasonido fetal. El panel MSAFP mide el nivel de una proteína llamada alfa-fetoproteína (AFP), hecha naturalmente por el feto y la placenta. Durante el embarazo, una pequeña cantidad de AFP normalmente cruza la placenta y entra en el torrente sanguíneo materno. Pero si aparecen niveles altos anormales de esta proteína en el torrente sanguíneo materno, eso puede indicar que el feto tiene un defecto del tubo neural. La prueba MSAFP, sin embargo, no es específica para espina bífida, y no puede determinar categóricamente que hay un problema con el feto. Si se detecta un nivel alto de AFP, el médico puede solicitar más pruebas, como ultrasonido o amniocentesis para ayudar a determinar la causa. Un error en la fecha del embarazo, un embarazo múltiple u otros defectos de nacimiento también pueden producir un valor anormal. Si la concentración de alfafetoproteína es anormal, se recomienda efectuar más pruebas.

El panel MSAFP del segundo trimestre descrito arriba puede realizarse solo o como parte de un panel más grande y con marcadores múltiples. Los paneles con marcadores múltiples buscan no sólo defectos del tubo neural, sino otros defectos de nacimiento, como síndrome de Down y otras anormalidades cromosómicas. También existen los paneles del primer trimestre para anormalidades cromosómicas, pero los signos de espina bífida no son evidentes hasta el segundo trimestre cuando se realiza el panel MSAFP.

La amniocentesis, un examen en el cual el médico extrae muestras de líquido del saco amniótico que rodea al feto, también puede usarse para diagnosticar espina bífida. Aunque la amniocentesis no puede revelar la gravedad de la espina bífida, encontrar niveles altos de AFP puede indicar que el trastorno está presente.

Diagnóstico postnatal:

Los casos leves de espina bífida no diagnosticados durante pruebas prenatales pueden detectarse en forma postnatal por radiografías durante un examen de rutina. Los médicos pueden usar imágenes por resonancia magnética (IRM) o una tomografía computarizada (TC) para obtener una imagen más clara de la columna y las vértebras. Los individuos con las formas más graves de espina bífida a menudo tienen debilidad muscular en los pies, caderas y piernas. Si se sospecha hidrocefalia, el médico puede solicitar una TC o radiografías del cráneo para buscar líquido adicional en el cerebro.

Tratamiento:

No hay cura para la espina bífida. El tejido nervioso dañado o perdido no puede reemplazarse o repararse, ni puede restablecerse la función de los nervios dañados. El tratamiento depende del tipo y la gravedad del trastorno. Generalmente, los niños con la forma leve no necesitan tratamiento, aunque algunos pueden necesitar cirugía al crecer.

Las prioridades clave para tratar el mielomeningocele son prevenir que se contraiga una infección en los nervios y tejido expuestos del defecto en la columna, y proteger los nervios expuestos y las estructuras de un trauma adicional. Típicamente, un niño nacido con espina bífida se someterá a cirugía para cerrar el defecto y prevenir la infección o más trauma en los primeros días de vida.

Los médicos han comenzado recientemente a hacer cirugía fetal para el tratamiento de mielomeningocele. La cirugía fetal, realizada en el útero, involucra una apertura del abdomen y el útero maternos y el cierre de la apertura en la médula espinal del bebé en desarrollo. Algunos médicos creen que lo antes que se corrija el defecto, mejor será el resultado para el bebé. Aunque el procedimiento no puede restablecer la función neurológica perdida, puede evitar que se produzca pérdida adicional. Sin embargo, la cirugía se considera experimental y existen riesgos para el feto al igual que la madre.

Los riesgos principales para el feto son los que pueden ocurrir si la cirugía estimula el parto prematuro, como inmadurez de órganos, hemorragia cerebral y muerte. Los riesgos para la madre son la infección, pérdida de sangre que lleve a la necesidad de una transfusión, diabetes gestacional, y aumento de peso debido al reposo.

Aún así, los beneficios de la cirugía fetal son prometedores, y comprenden menor exposición de los tejidos nerviosos espinales vulnerables y huesos al ambiente intrauterino, en particular el líquido amniótico, que se considera tóxico. Como beneficio añadido, los médicos han descubierto que el procedimiento afecta la manera en que el cerebro se desarrolla en el útero, permitiendo que algunas complicaciones—como Chiari II con hidrocefalia asociada—se corrijan solas, reduciendo así, o en algunos casos eliminando la necesidad de la cirugía para implantar una derivación.

Muchos niños con mielomeningocele contraen una afección llamada ancla progresiva, o síndrome de la médula anclada, donde sus médulas espinales están fijas a una estructura inamovible, como membranas y vértebras cubrientes, haciendo que la médula espinal se estire anormalmente y las vértebras se alarguen con el crecimiento y el movimiento. Esta afección puede causar la pérdida de la función muscular de las piernas, los intestinos y la vejiga. La cirugía temprana de la médula espinal puede permitir que el niño recupere el nivel normal de funcionamiento y evitar mayor deterioro neurológico.

Algunos niños necesitarán cirugías subsiguientes para manejar los problemas con los pies, las caderas o la columna. Los individuos con hidrocefalia generalmente requerirán operaciones adicionales para reemplazar la derivación, que puede quedar pequeña o atascarse.

Algunos individuos con espina bífida requieren dispositivos de asistencia como aparatos, muletas o sillas de ruedas. La ubicación de la malformación en la columna a menudo indica el tipo de dispositivos de asistencia necesarios. Los niños con un defecto alto en la columna y parálisis más extensa a menudo necesitarán una silla de ruedas, mientras que aquéllos con un defecto más bajo pueden usar muletas, sondeos vesicales, aparatos para las piernas o andadores.

El tratamiento de la parálisis y los problemas vesicales e intestinales típicamente comienzan poco después del nacimiento, y puede incluir ejercicios especiales para las piernas y pies para ayudar al niño a prepararse para caminar con aparatos o muletas cuando sea mayor.

Además del cariño y de la atención de su familia, del control y del cuidado de su pediatra, los bebés con espina bífida necesitarán también de la orientación de especialistas pediátricos, como neurólogo, neurocirujano, urólogos, ortopedas, durante toda su niñez. En las primeras 72 horas de vida, se realiza una cirugía para reparar el defecto óseo. A partir de ahí, si es necesario, se hace otra cirugía para resolver el problema de la hidrocefalia. Lo demás será a base de terapias, medicinas, y controles.
En casa, el cuidado es el mismo que para cualquier recién nacido. Los padres recibirán orientaciones médicas y ayudas específicas para tratar al bebé.

Tratamientos para los niños y adultos con espina bífida:

Debido a que la espina bífida afecta a tantos sistemas corporales distintos es importante consultar a profesionales de diversas especialidades a fin de lograr que la evaluación, el tratamiento y el apoyo médico, psíquico y social sean actualizados y completos. Hay muchas clínicas dedicadas a la espina bífida en todo el país que reúnen a los especialistas adecuados para brindar la atención necesaria.

La búsqueda de tratamientos más efectivos para las personas con espina bífida aún continúa. En muchos centros de todo el país desde hace varios años se vienen operando bebés con espina bífida para cerrar el defecto abierto en la columna mientras todavía se encuentran en el útero materno. Los resultados preliminares son alentadores, pero hasta ahora no se sabe qué es mejor, si la cirugía antes o después de nacer.

Complicaciones:

Las complicaciones de la espina bífida pueden variar desde problemas físicos menores a incapacidades físicas y mentales graves. Es importante notar, sin embargo, que la mayoría de las personas con espina bífida tiene inteligencia normal. La gravedad está determinada por el tamaño y ubicación de la malformación, si está cubierta o no por piel, si sobresalen nervios espinales de ella, y qué nervios están implicados. Generalmente todos los nervios ubicados por debajo de la malformación están afectados. Por ello, cuanta más alta esté la malformación en la espalda, mayor será la cantidad de daño nervioso y la pérdida de función muscular y sensación.

Además de la pérdida de sensación y parálisis, otra complicación neurológica asociada con la espina bífida es la malformación de Chiari II, una afección rara (pero común en los niños con mielomeningocele) en la cual el tallo cerebral y el cerebelo o porción posterior del cerebro sobresale hacia abajo en el canal espinal o el área del cuello. Esta afección puede llevar a la compresión de la médula espinal y causar una variedad de síntomas como dificultades para alimentarse, tragar y respirar; ahogos y rigidez de los brazos.

La malformación de Chiari II también puede dar como resultado el bloqueo del líquido cefalorraquídeo, causando una afección llamada hidrocefalia, que es una acumulación anormal de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. El líquido cefalorraquídeo es un líquido claro que rodea el cerebro y la médula espinal. La acumulación de líquido coloca presión perjudicial sobre el cerebro. La hidrocefalia comúnmente se trata implantando quirúrgicamente una derivación, un tubo hueco, en el cerebro para drenar el exceso de líquido hacia el abdomen.

Algunos recién nacidos con mielomeningocele pueden contraer meningitis, una infección de las meninges. La meningitis puede causar lesión cerebral y puede poner en riesgo la vida.

Los niños con mielomeningocele e hidrocefalia pueden tener problemas de aprendizaje, como dificultad para prestar atención, problemas con el lenguaje y comprensión de la lectura y dificultad para aprender matemáticas.

Puede haber problemas adicionales como alergias al látex, problemas de la piel, afecciones gastrointestinales y depresión a medida que crecen los niños con espina bífida.

Aunque la espina bífida afecta principalmente al sistema nervioso central, no afecta a la capacidad intelectual ni al desarrollo cognitivo del feto, pero puede provocar malformaciones en multitud de sus órganos:
Hidrocefalia: acumulación de líquido en el cerebro que provoca un aumento del tamaño de la cabeza. Se suele utilizar un drenaje para eliminar el exceso de líquido.
Parálisis de las extremidades con sensibilidad por debajo del nivel de lesión medular.
Alteraciones ortopédicas: con luxación de cadera y deformaciones de los pies.
Alteraciones de los esfínteres: con incontinencia urinaria y fecal.

Prevención:

El ácido fólico, también llamado folato, es una vitamina importante en el desarrollo de un feto sano. Aunque tomar esta vitamina no puede garantizar tener un bebé sano, puede ayudar. Estudios recientes han mostrado que al agregar ácido fólico a sus dietas, las mujeres en edad de procrear reducen significativamente el riesgo de tener un hijo con un defecto del tubo neural, como la espina bífida. Por ello, se recomienda que todas las mujeres en edad de procrear consuman diariamente 400 microgramos de ácido fólico. Los alimentos con alto contenido de ácido fólico comprenden verduras verde oscuras, yemas de huevo y algunas frutas. Muchos alimentos, como algunos cereales para el desayuno, panes enriquecidos, harinas, pastas, arroz, y otros productos integrales, ahora vienen fortificados con ácido fólico. Muchas multivitaminas también contienen la dosis recomendada de ácido fólico.
Tomar ácido fólico es una medida de prevención muy sencilla y eficaz ya que consigue prevenir un 78% de que el feto padezca espina bífida. La administración de un preparado polivitamínico, rico en ácido fólico, desde un mes antes de quedarse embarazada hasta la segunda falta menstrual, reduce con éxito el riesgo de que se repita la espina bífida en el próximo embarazo. Para la madre que haya dado a luz a un bebé con espina bífida, existe el riesgo, de aproximadamente un 4%, de que vuelva a tener otro bebé con el mismo problema. El riesgo es pequeño pero real. Por ello, en caso de un nuevo embarazo, los padres deben acudir lo más pronto posible al obstetra para su control y vigilancia.

Las mujeres que tienen un hijo con espina bífida, y tienen ellas espina bífida, o ya han tenido un embarazo afectado por cualquier defecto del tubo neural están a mayor riesgo de tener un hijo con espina bífida u otro defecto del tubo neural. Estas mujeres pueden necesitar más ácido fólico antes de embarazarse.

Pronóstico:

Los niños con espina bífida pueden llevar vidas relativamente activas. El pronóstico depende del número y la gravedad de las anormalidades y complicaciones asociadas. La mayoría de los niños con el trastorno tiene inteligencia normal y puede caminar, generalmente con dispositivos de asistencia. Si se desarrollan problemas de aprendizaje, es útil la intervención educativa precoz.

Principales efectos de la espina bífida sobre el cuerpo:

Efectos sobre la médula espinal:
La espina bífida puede afectar adversamente muchos sistemas del cuerpo, inclusive el sistema nervioso. El punto en la médula espinal donde ocurre el área subdesarrollada se llama el “nivel” de la espina bífida. Cuanto más alto en la médula espinal está el “nivel”, mayor es el efecto sobre la función nerviosa normal. Algunas personas con espina bífida en un nivel muy bajo pueden caminar con muy poca ayuda o sin ella mientras que aquellas que tienen un nivel más alto necesitarán aparatos ortopédicos para desplazarse y, si el nivel es muy alto, silla de ruedas.

Efectos sobre el cerebro:
La mayoría de las personas con espina bífida tendrán diferencias en el desarrollo del cerebro en sí. En las personas con espina bífida el cerebro generalmente está ubicado más abajo de lo que debería estar, hacia la parte superior de la columna vertebral. Este cambio de posición se debe a una afección llamada malformación de Chiari II. El tejido cerebral desplazado hacia la parte superior del canal espinal bloquea el flujo normal de líquido cefalorraquídeo (LCR). Esto produce una acumulación de líquido dentro de las cavidades o “ventrículos” del cerebro. Esta enfermedad se conoce con el nombre de hidrocefalia. En el 80 por ciento de las personas afectadas por espina bífida, la hidrocefalia sólo se puede tratar insertando un tubo de drenaje llamado “derivación de líquido cefalorraquídeo”. No existen medicamentos que puedan tratar la hidrocefalia con eficacia. La derivación se coloca debajo de la piel desde la cabeza hasta la cavidad abdominal, donde el exceso de líquido cefalorraquídeo es rápidamente reabsorbido por el cuerpo. Las derivaciones no son una solución perfecta para el tratamiento de la hidrocefalia, ya que pueden quebrarse, taponarse o infectarse y a veces es necesario cambiarlas a medida que el niño crece. Cuando la derivación falla, suele ser necesario reemplazarla. En la mayoría de los casos las derivaciones son necesarias durante toda la vida.

Efectos sobre los intestinos y la vejiga:
El funcionamiento de los intestinos y la vejiga es controlado por nervios que parten de los niveles más bajos de la columna vertebral. Por lo tanto, la mayoría de las personas con espina bífida tienen problemas para controlar el funcionamiento de los intestinos y la vejiga. Es esencial poner mucha atención al vaciamiento de la vejiga, tratar enseguida las infecciones urinarias y preservar el funcionamiento de los riñones para preservar la salud de las personas afectadas por espina bífida.

Efecto sobre los músculos y los huesos:
El efecto de la espina bífida sobre los músculos y los huesos es complejo y varía mucho según el nivel del defecto en la médula espinal. En la mayoría de los casos de espina bífida ocurre un cierto grado de parálisis. Los niveles más altos pueden producir una pérdida más seria de la función muscular. Debido a que los músculos del cuerpo soportan los huesos y los mantienen en equilibrio, la pérdida de función muscular puede derivar en una diversidad de problemas como dislocación de las articulaciones, deformaciones de los huesos y curvatura de la columna vertebral. Los problemas ocasionados por la pérdida de la función muscular se controlan con una combinación de aparatos ortopédicos, fisioterapia y cirugía.

Otros problemas médicos:
Las personas con espina bífida también tienen mayor riesgo de otras afecciones que sufre la población general. Estos problemas incluyen fracturas, convulsiones, ojo perezoso (ambliopía), pubertad precoz y alergia al látex (goma natural).

La espina bífida puede afectar el desarrollo educativo, social y psíquico.

Problemas educativos:
La inteligencia de las personas con espina bífida varía, del mismo modo que la de la población general. El coeficiente intelectual de las personas con espina bífida ronda los 70 – 90 puntos en comparación con los 100 de las personas sin este defecto de nacimiento. Los individuos afectados con frecuencia padecen de mala memoria a corto plazo y sus habilidades organizativas son deficientes. Algunos niños con espina bífida se desenvuelven bien en el aula de clases regular mientras que otros necesitan recibir enseñanza especializada.

Problemas sociales:
En muchos casos, los bebés y niños con espina bífida requieren ser hospitalizados a temprana edad y con frecuencia. Esto puede interrumpir su desarrollo social normal. El desafío consiste en balancear las necesidades médicas con la necesidad de permitir al niño convertirse en un adulto seguro de sí mismo, autosuficiente e independiente.

Problemas Psicológicos:
Los niños con necesidades especiales de cualquier tipo muchas veces se rebelan contra su discapacidad al darse cuenta de que no pueden deshacerse de ella por mucho que lo deseen. Pueden volverse deprimidos, desafiantes o ensimismados. Es crucial atender lo antes posible a estos problemas por medio de grupos de apoyo y/o psicoterapia a fin de lograr un desarrollo psicológico saludable.

Expectativa de vida de los niños nacidos con espina bífida:

Ésta es una pregunta difícil de responder ya que el tratamiento de las personas con espina bífida ha ido mejorando constantemente en las últimas décadas. En general, las personas que reciben tratamiento desde el comienzo y se someten a exámenes periódicos con especialistas familiarizados con los problemas médicos de las personas con espina bífida evolucionan mucho mejor que aquéllos que no lo hacen. Cuando no existen problemas serios con la hidrocefalia, problemas inusuales derivados de la malformación de Chiari II o daño renal significativo, la gran mayoría de las personas con espina bífida llegan a la madurez y tienen expectativas de vida normal o casi normal.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

La placenta

0


Definición:

La placenta es el órgano que relaciona estrechamente al bebé con su madre y atiende las necesidades de respiración y excreción del feto durante su desarrollo.
El término placenta parece provenir de un vocablo latino que quiere decir “Torta Circular” y aparentemente fue introducido en 1559 por un médico llamado Realdus Columbus.

Anatomofisiología:

La placenta es una estructura de origen fetal, la placenta pertenece al bebé y no a la madre, de hecho, las características genéticas de la placenta son idénticas a la del bebé en formación.

Se forma aproximadamente a las dos semanas de la concepción y toma su forma final aproximadamente al cuarto mes, aunque sufre algunos cambios menores hasta el final del embarazo. En el caso de un embarazo múltiple dicigótico puede ocurrir que durante el proceso de implantación del huevo, las placentas se unan y los embriones compartan placenta pero siempre con su propio saco amniótico (saco que envuelve el feto y que no se tiene que confundir con la placenta).

La placenta es una estructura redondeada en forma de disco de unos 25 cm de diámetro, unos 2,5 cm de grosor y unos 500 grs. de peso (hacia el final del embarazo) que adosada a la cara interna del útero materno le permite al bebé nutrirse mediante la extracción de los elementos necesarios provenientes de la sangre materna.

Pocos días después de la fecundación del óvulo se forma una masa celular microscópica que parece una mora (múltiples pelotitas); pocos días después esta mora se separa en su interior en dos masas celulares que darán origen al bebé y a su placenta. La masa celular placentaria se va alejando del bebé y se adosa fuertemente al útero materno manteniéndose unida al bebé mediante el cordón umbilical.

La placenta es un órgano que se comporta como un filtro de sangre fetal con múltiples compartimientos que bañados por sangre materna permiten el intercambio entre la circulación materna y la fetal evitando su contacto directo, pero en relación tan cercana e intima que permiten que las sustancias nutritivas y los desechos sean intercambiados sin inconvenientes.

El bebé esta unido a la placenta mediante el cordón umbilical (que está definido a los 45 días de gestación). Es un conducto vascular encargado de llevar la sangre con desechos dióxido de carbono, urea, bilirrubina, etc., desde el bebé hasta la placenta, para que se haga el intercambio necesario con la madre y retornar oxigenada y rica en nutrientes hacia el bebé. El intercambio se da a través de la placenta pero funcionando como una barrera muy efectiva que solo permite el paso de sustancias bien determinadas y sin mezclar la sangre del bebé con la de su madre.

La sangre “impura” es enviada a la placenta gracias a los latidos cardiacos del bebé a través de dos (2) arterias umbilicales (dentro del Cordón Umbilical) que al llegar a la placenta se dividen infinidad de veces hasta formar capilares que son bañados por la sangre materna. En estos capilares u ovillos vasculares se da el intercambio feto-materno en cuestión de fracciones de segundo. La sangre “purificada” es conducida de regreso por múltiples venas que se van uniendo sobre la superficie placentaria hasta formar una (1) sola vena que ingresando al cordón umbilical lleva la sangre nuevamente hasta el bebé: esta sangre lleva todo lo que el bebé necesita, esta oxigenada, cargada de nutrientes y “limpia”.

Funciones:

La placenta ejerce un papel fundamental durante el embarazo, ya que actúa como vínculo entre la madre y el feto.

Como se ha dicho la placenta es un órgano que permite la alimentación ininterrumpida del feto en desarrollo. Cuando las circulaciones materna y fetal se encuentran (separadas por la placenta) el bebé extrae de la sangre materna todos los elementos que le son necesarios para su existencia: Oxigeno, Aminoácidos (proteínas), Ácidos grasos (grasas) y Glucosa (carbohidratos). Lo que la madre come nunca le llegara directamente al bebé, nunca tendrá hambre y siempre obtendrá alimentos aun cuando la madre esté en ayunas. Un sistema perfecto, al menos para el bebé.

La placenta también interviene activamente en el parto, a través de generar las hormonas necesarias para iniciar el proceso. Al final del trabajo de parto lo primero que se producirá será el nacimiento del bebé y posteriormente la salida de la placenta (alumbramiento propiamente dicho).

Eliminación de desechos:

El feto transfiere a su madre los productos de desecho que se producen por su metabolismo y que no puede eliminar por si solo dado que sus órganos son inmaduros y que se encuentra en un claustro aislado del mundo exterior; así, se podría decir que la placenta permite al feto purificar su sangre utilizando los órganos maternos.

Función endocrina:

La placenta produce hormonas que permiten la permanencia del embarazo y modifican el metabolismo y las funciones fisiológicas maternas para la subsistencia del bebé en crecimiento. La hormona placentaria más conocida es la que dio origen a la prueba de embarazo. La prueba de embarazo se hace positiva gracias a que la placenta produce la Gonadotrofina Coriónica Humana (hCG), hormona que permite el embarazo en sus etapas precoces (y otras múltiples funciones posteriores sobre la madre) y que de manera secundaria nos permite detectar un embarazo antes de que siquiera se pueda ver por Ecosonografía.

Tolerancia inmunológica:

La placenta y los profundos cambios inmunológicos que imprime el embarazo sobre la madre permiten que el feto no sea atacado por el sistema de defensa de la madre. La placenta juega un papel fundamental para “esconder” al bebé del sistema inmunológico de la madre y evitar su rechazo: si esto no fuese cierto, el sistema inmune activaría sus anticuerpos y células de defensa para atacar al bebé y “eliminarlo” del claustro materno.

En efecto, la placenta y el feto tienen un código genético diferente al de la madre, en teoría corren el riesgo de ser atacados por el sistema inmunológico de ésta. En investigaciones se ha encontrado que la proteína NKB de la placenta contiene la molécula fosfocolina, que también es utilizada por parásitos como los nemátodos (pequeños gusanos) para evitar el ataque del sistema inmunológico del huésped en el que habitan. Se ha descubierto que muchas de las proteínas de la placenta poseen esta molécula de superficie que les hace pasar desapercibidas frente al sistema inmunológico.

Protección biológica:

La placenta se comporta como un excelente filtro que impide el paso de muchas sustancias, parásitos, virus y bacterias que pudiesen afectar al bebé. La placenta no es perfecta en este aspecto y desgraciadamente una lista importante de agentes pueden ganar acceso al bebé y causarle daños importantes: alcohol, cigarrillo, fármacos fetotóxicos, rubéola, toxoplasmosis, sífilis, etc.

Protección física:

La placenta, las membranas de la “Bolsa de Aguas” y el líquido amniótico que ellas engloban proporcionan un ambiente cerrado, estéril y de temperatura controlada que mantienen al bebé completamente aislado de los factores físicos que podrían generarle problemas: golpes, cambios bruscos de temperatura, infecciones bacterianas, etc.

Envejecimiento placentario:

Este es un término que se utiliza con bastante frecuencia al encontrar placentas cuyo proceso normal de calcificación ha ocurrido antes de lo esperado. Anteriormente se tomaba como evidencia de trastornos de la función placentaria pero en la actualidad ha perdido importancia ya que en la mayor parte de los casos, y en ausencia de factores importantes de riesgo, no se asocia con alteraciones en las pruebas básicas y/o avanzadas de salud fetal.

Disfunción placentaria:

Existen múltiples y variadas causas, pero las enfermedades maternas como la Diabetes Mellitus, Hipertensión Arterial Crónica, Preclampsia, Enfermedad renal crónica y las enfermedades Autoinmunes predisponen con relativa frecuencia a la disfunción placentaria y las madres que sufran alguna o varias de estas condiciones deben ser vigiladas estrechamente.

Anomalías placentarias:

Existen diversas variantes en el número (Embarazos Múltiples), la forma, tamaño y estructura de la placenta, en el número de núcleos placentarios, la invasión uterina de la placenta y en la inserción del cordón pero quizás los términos que con mayor frecuencia oirás son los de Placenta Previa (PP) y el Desprendimiento Prematuro de Placenta (DPP):

Placenta Previa:

Es la inserción anormalmente baja de la placenta de forma tal que una vez avanzado el embarazo uno de sus bordes ocluye total o parcialmente el orificio interno del cuello uterino obstruyendo la salida vaginal del bebé y al estar expuesta genera un sangrado profuso de origen materno que puede conducir a la Prematuridad del bebé debido a la interrupción anticipada del embarazo.

Desprendimiento Prematuro de Placenta:

Esta es una condición aun más seria ya que la placenta normalmente insertada se desprende parcial o totalmente del útero durante el embarazo (lo normal es que se desprenda después del nacimiento del bebé).

Esto genera dos graves problemas:

(1) Reduce peligrosamente la superficie de intercambio materno-fetal de manera que el bebé puede quedarse sin nutrientes ni oxigeno de forma inmediata; esto puede matar al bebé en cuestión de minutos y
(2) Hemorragia retroplacentaria que puede comprometer severamente la salud y vida de la madre y por ende comprometer aun más la precaria situación del bebé.

Afortunadamente esta es una condición infrecuente pero observada principalmente en mujeres con enfermedades crónicas, pacientes con Preclampsia, usuarias de cocaína y grandes fumadoras.

Prevención de trastornos placentarios:

Aunque algunas situaciones son impredecibles o con pocas opciones terapéuticas lo cierto es que la mayoría de los embarazos son normales y no habrá problemas placentarios en su evolución.

Recomendaciones:

• Control prenatal precoz,
• Dieta adecuada,
• Reportar y eliminar factores de riesgo manejables (cigarrillo, cocaína, conductas inseguras),
• Reportar y tratar adecuadamente enfermedades crónicas (Hipertensión, Diabetes),
• Reportar inmediatamente episodios de sangrado genital, dolor abdominal continuo o disminución de los movimientos fetales,
• Asistir a todos tus controles y seguir todas las indicaciones de tu obstetra.

La placenta le permite al feto parasitar a su madre para poder nutrirse, vivir, crecer y mantener su propio embarazo. El bebé no da a cambio nada a su madre desde un punto de vista beneficioso para ella, pero le permite entregarle, finalmente, el milagro de la vida…

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Preclampsia

0


Definición:

Además de las molestias propias del embarazo, casi siempre pasajeras, en esta etapa especial para toda mujer pueden surgir complicaciones tan graves como para poner en peligro la vida del bebé y de la madre misma.
La más frecuente es un problema llamado toxemia gravídica o preclampsia, porque son precisamente toxinas que se generan en la placenta las que ocasionan el problema que al complicarse degenera en lo que se conoce como eclampsia.

Frecuencia:

La preclampsia, que afecta a un 10 % de las mujeres embarazadas en general y hasta un 25 entre las gestantes de nivel socioeconómico bajo, es un mal que se caracteriza por hipertensión arterial (presión alta), edema (hinchazón) por retención de líquidos, y entre otras alteraciones, fallas en la función renal.

Causas:

No se conoce la causa de estos problemas, pero se distinguen factores de riesgo que pueden predisponer a una mujer a padecerlos: que se trate del primer embarazo o que el embarazo sea gemelar o molar (cuando no hay embrión y la placenta sufre cambios degenerativos y aparecen en ella vesículas que semejan un racimo de uvas), que la mujer sea mayor de 35 años, tenga antecedentes de hipertensión arterial o problemas en los riñones.

Síntomas

:

Puede ser leve, moderada o severa y constituye además, un estado anterior a la eclampsia, el mismo cuadro pero mucho más grave a un grado extremo en que la paciente puede presentar crisis convulsivas.

Uno de los síntomas más claros de la preclampsia es la hipertensión arterial.
Los valores normales de presión arterial durante el embarazo son 120/80, pero si el valor de la presión diastólica (el número menor, 80, cuando es normal) se eleva, se considera indicativo de preclampsia.
Cuando el número llega a 90 se considera que la preclampsia es leve; si sube de 100 a 110, moderada; y por encima de 110, severa.

A la elevación de la presión suelen agregarse otros síntomas como la proteinuria o pérdida de proteínas por la orina, que es un signo de que los riñones no están trabajando como debieran; y el edema o hinchazón, que evidencia una retención de líquidos.

Estos síntomas pueden presentarse en cualquier momento del embarazo, pero usualmente lo hacen alrededor del quinto mes de gestación.

Manejo:

Es muy importante que la mujer esté en contacto con su obstetra durante el embarazo y que acuda a las citas periódicas para atender estos síntomas oportunamente, en caso de aparecer.
Lo usual es que se recomiende a la mujer controlar su peso, llevar una alimentación baja en sal y reposar si la preclampsia es leve.
Cuando es de moderada a severa pueden indicarse además medicamentos antihipertensivos y, si esto ocurre cerca del séptimo mes de embarazo, previendo que pudiera presentarse un trabajo de parto prematuro, se pueden indicar también inductores de madurez pulmonar (como betametasona) para acelerar la maduración de los pulmones del feto.
Sin embargo, si con estas medidas no se controlan los síntomas ni la presión, se interrumpe el embarazo para evitar daños al bebé o a la salud de la madre. Esto es debido a que, si la toxemia se agrava y degenera en eclampsia, la madre puede presentar hemorragia cerebral o en hígado.

Complicaciones:

• Insuficiencia aguda renal.
• Problemas en la coagulación de la sangre,
• Desprendimiento de la placenta en un 100 por ciento con un sangrado que si no se detecta puede provocar la muerte del feto.

Entre los datos que pueden predecir que una mujer entre en un estado de eclampsia están los siguientes:

• Zumbido de oídos.
• Destellos o pérdida momentánea de la vista.
• Fuerte dolor de cabeza.
• Dolor en la parte superior del abdomen (indica probable ruptura hepática).
• Falta de coordinación de las ideas.
• Respuesta exagerada en reflejos de rodilla.

Prevención:

• Desde el primer momento del embarazo, acudir con un especialista para evaluación y determinación si es una paciente de alto riesgo, sobre todo si en el primero, o en embarazos previos presentó preclampsia.
• Llevar una dieta balanceada y baja en sales.
• Controlar bien su peso, debe aumentar no más de 10 a 12 kilos en todo el embarazo.
• Llevar un control prenatal adecuado, no faltar a las citas periódicas y siguir las indicaciones del médico.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Anatomía y fisiología de la mama

0

En el feto, a la quinta semana del embarazo, se forma la areola y el pezón, a las 15 semanas ya hay esbozo de los segmentos mamarios. Al octavo mes ocurre la canalización y diferenciación de las estructuras alveolares y el desarrollo de la musculatura lisa de la areola y el pezón.

Al nacimiento solamente están presentes los conductos galactóforos principales de los segmentos mamarios. Sin embargo, las hormonas placentarias que entran en la circulación fetal en los últimos estadios del embarazo Pueden estimular la producción de leche en la mama del neonato.

El pezón en el extremo de la mama contiene gran inervación responsable de los reflejos de la lactancia. La areola, superficie circular que rodea al pezón, de color más oscuro que el resto de la mama, también tiene gran inervación y glándulas sebáceas encargadas de protegerla y que se conocen como glándulas de Montgomery.

La glándula en sí se forma de los alvéolos, grupo de células donde se produce la leche, los lobulillos, grupos de 10 a 100 alvéolos aglutinados alrededor de un conducto, son los encargados de expulsar la leche que desemboca en los conductos galactóforos, los que al llegar a la base del pezón, forman los senos lactíferos o galactóforos que son los depósitos de la leche en el amamantamiento.

En la pubertad, por influencia de varias hormonas (prolactina, estrógenos, progesterona, hormona de crecimiento, etc.), se produce un alargamiento y ramificación de los conductos, a partir de los cuales brotan los lobulillos, cambios que ocasionan un aumento en el tamaño y densidad de las mamas. Los cambios son más pronunciados en las nulíparas y en las que no han amamantado. Durante las menstruaciones y durante el embarazo, aumentan de volumen y se hacen más firmes, la piel se oscurece, los pezones crecen y durante la menopausia disminuyen de volumen por reducción de los niveles de estrógenos en la mujer.

En el tercer trimestre del embarazo, los niveles plasmáticos de prolactina están muy elevados pero su acción lactogénica permanece bloqueada por los niveles de esteroides placentarios, especialmente progesterona, pero al expulsarse la placenta, descienden estas hormonas, permitiendo la acción de la prolactina, lo que aunado al instinto natural de la madre de amamantar al estímulo del pezón por el niño, conducen al aumento de la prolactina y por consiguiente, a la síntesis y producción láctea. Al mismo tiempo, la producción de ocitocina que facilita la emisión de la leche y en las primeras semanas contribuye a la contracción y reducción del tamaño del útero a su condición de reposo.

Para que se sostenga la producción láctea es necesario que se mantengan niveles altos de prolactina, lo que se consigue con el vaciamiento adecuado y frecuente de la mama.

Dr. Avilio Méndez Flores

Embarazo sano

0


Las alteraciones de un bebé en gestación pueden deberse a muchas causas: algunas se relacionan con la genética de la pareja, con las condiciones de la mujer y del medio ambiente uterino, y otras son factores muy diversos del medio ambiente externo.

Recomendaciones:

Una alimentación nutritiva que incluye alimentos que contengan los cinco elementos esenciales: proteínas y grasas, carbohidratos, minerales y vitaminas. La mala alimentación de la madre durante el embarazo ponen en serio peligro a la salud del niño por nacer y favorecen la aparición de diferentes discapacidades, tanto biológicas como psicoafectivas.

Control prenatal:

porque una embarazada puede estar aparentemente sana, y estar incubando una enfermedad, o tener molestias que resueltas a tiempo eviten poner en peligro la vida del niño por nacer.

No automedicarse:

ya que muchas sustancias químicas y medicamentosas pueden afectar la salud del niño, produciendo deficiencias o incapacidades. Tomar medicinas sin prescripción médica durante el embarazo puede producir malformaciones congénitas, sordera, trastornos mentales, etc. Por eso se recomienda tomar exactamente la dosis que indique el médico, y durante el tiempo que se ha recetado.

Cuidar la salud en general llevando una vida tranquila y momentos de descanso en los días agitados, ayudarán a la mujer embarazada a mantenerse en buenas condiciones con su sistema inmunológico fuerte y listo para defender el cuerpo frente a enfermedades infecciosas como las que se transmiten de unas personas a otras. Las vías de transmisión pueden ser por el aire y por el contacto de la piel y mucosas. Todas las infecciones aumentan el riesgo de parto prematuro. Enfermedades como la lechina y la rubéola pueden producir discapacidades en el niño a partir de su etapa intrauterina. La toxoplasmosis es otra enfermedad de mucho riesgo. Por ello, la embarazada debe evitar el contacto cercano con los gatos, así como no comer carnes crudas, semicrudas o mal cocidas.

Dr. Avilio Méndez Flores

Go to Top