Otorrinolaringología

Rinosinusitis

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Consideraciones generales:

La rinosinusitis es el término correcto para lo que anteriormente se conocía como sinusitis ya que siempre existe participación nasal en los procesos sinusales. La rinosinusitis es un problema de salud pública que ha aumentado en los últimos años.

Anatomofisiología:

Los senos paranasales son cavidades vacías llenas de aire, que se encuentran en los huesos de la cara, alrededor de los ojos y detrás de la nariz, las que están en comunicación a través de unos orificios denominados meatos nasales.

Existen cuatro pares de senos paranasales: los frontales, los etmoidales, que se encuentran a los lados de la nariz; los maxilares, y los esfenoidales. Los senos paranasales se comunican con la cavidad nasal y su función es conducir, calentar, humedecer y filtrar el aire para que llegue a los pulmones limpio y caliente. Los meatos permiten ventilar y mantener en su interior una presión similar a la atmosférica. Otra función de los senos paranasales es producir resonancia en la voz, protección y disminución del peso del cráneo, olfación, humidificación, regulación del moco y la presion intranasal.

Estas cavidades están recubiertas en su interior por una mucosa de tipo respiratorio con células ciliadas que, a modo de escobillas, efectúan la limpieza de la mucosa y drenan las fosas nasales. Si esta limpieza falla por obstrucción de los orificios que les unen con las fosas nasales -los meatos- o porque las células ciliadas no funcionan bien, se puede producir la infección del moco acumulado o una infección próxima puede propagarse al interior de los senos, lo que provoca la sinusitis

Debido a que la inflamación de los senos paranasales (sinusitis) es precedida, en la mayoría de los casos, por inflamación de la mucosa de la cavidad nasal (rinitis), es frecuente utilizar el término “rinosinusitis”.

sinusitis

Definición:

Según la Academia Americana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, se define como rinosinusitis a la inflamación de mucosa de la cavidad nasal y senos paranasales. Ésta se caracteriza por la presencia de 2 o más síntomas, entre los que necesariamente debe estar bloqueo-obstrucción- congestión nasal, o la secreción nasal antero-posterior; acompañado de dolor-presión facial y/o pérdida del olfato.

Frecuencia:

La afección nasal y de los senos paranasales son enfermedades que representan alta prevalencia en niños y adultos jóvenes. Son un problema de salud pública de gran magnitud debido a su alta prevalencia y que empeora cuando se vive en ciudades contaminadas, lo que ocasiona gran demanda en términos de consultas ambulatorias, deterioro significativo de la calidad de vida del paciente y sus familiares; además, los altos costos socioeconómicos que genera.

Causas:

Las causas de la rinosinusitis no están completamente establecidas, pueden tener su origen, tanto en niños como en adultos, en infecciones, alergias, algunos fármacos, entre otras causas. En ocasiones también se debe a cambios de temperatura, presión atmosférica o contaminantes ambientales (como la contaminación atmosférica, el humo del tabaco, la sequedad del aire…) pero la causa más común son las infecciones por virus, hongos o bacterias, aunque la causa más frecuente es la infección vírica, sobretodo en invierno, como los virus de la gripe.

En otras ocasiones puede tener una causa física, como obstrucciones (estrechamiento de conductos de drenaje de la nariz), pólipos nasales, desviaciones del tabique nasal, traumatismos o tumoraciones entre otras causas.

El cuadro clínico se produce después de un proceso infeccioso viral, en el cual hay inflamación y bloqueo del sistema de drenaje de los senos paranasales, este bloqueo puede se ocasionado también por desviaciones septales, alergia, pólipos nasales y cuerpos extraños.

Factores potenciales:

Además de las infecciones causadas por la obstrucción de los orificios, otros factores también pueden influir en su aparición:
• Factores locales: Los pólipos nasales, la deformidad del tabique nasal, la hipertrofia de cornetes o los engrosamientos de la mucosa nasal por procesos alérgicos o infecciosos dificultan el drenaje de los senos a través de los meatos.
• Factores ambientales: La exposición al frío, la sequedad ambiental y la contaminación atmosférica disminuyen la actividad de los filamentos de las células llamados cilios y el drenaje de los senos.
• Factores generales: El estrés, la fatiga, la diabetes, alteraciones hormonales, y otras situaciones que disminuyen las defensas del organismo favorecen la aparición de sinusitis.

Mención aparte merecen las bacterias y virus que pueden infectar los senos nasales y acabar provocando una sinusitis. Entre las primeras, las habituales son el estreptococo neumoniae, el Haemophilus influenzae y la moraxella catarralis, gérmenes responsables de las infecciones respiratorias agudas invernales. Entre los virus hay que destacar los rinovirus, adenovirus y los virus de la influenza y parainfluenza, también habituales en los procesos agudos respiratorios.

Patogenia:

La rinosinusitis es una inflamación de la nariz y de las cavidades perinasales que la rodean. Las cavidades perinasales son espacios de aire en el cráneo (por detrás de la frente, las mejillas y los ojos) que están recubiertos con membrana mucosa. Cuando están sanos, están abiertos y no contienen bacterias ni otros organismos (son estériles), lo que permite que las secreciones drenen y que el aire circule. Pero cuando se inflaman, se bloquean con las secreciones y pueden llegar a infectarse. Los factores que ayudan a que un cuadro viral se convierta en una rinosinusitis son todos aquellos que alteran el movimiento normal de limpieza de secreciones que hacen los cilios respiratorios (pelos microscópicos que barren las mucosidades que se producen). Algunos de estos factores son el frío, la contaminación, el humo y el cigarro. Estos paralizan los cilios y las secreciones quedan detenidas facilitando el desarrollo de bacterias. Para prevenir la rinosinusitis, lo más recomendable es tener un tratamiento adecuado de los resfríos y en las personas alérgicas, un tratamiento apropiado de rinitis alérgica. Y, por supuesto, los fumadores deben dejar de fumar.

Lo más común es que esta enfermedad sea precedida por un resfrío, una crisis de alergia o una irritación nasal por contaminantes ambientales. Sin embargo, y a diferencia de esas patologías, la rinosinusitis bacteriana requiere de un diagnóstico médico y de un tratamiento con antibióticos para curar la infección y evitar complicaciones. Los pacientes con rinosinusitis generalmente consultan por síntomas como dolor facial, dolor de cabeza, obstrucción nasal, secreción purulenta anterior o retro nasal, pérdida del olfato (parcial o total), halitosis, dolor dental, tos nocturna (especialmente en los niños) y/o dolor de oídos. Es muy importante saber que las personas con rinitis alérgica, los fumadores y quienes están constantemente en ambientes climatizados (con aire acondicionado) tienen una mayor predisposición de sufrir esta enfermedad.

Síntomas:

Algunos de los síntomas pueden confundirse con los de resfriado común. Entre los síntomas más habituales o frecuentes están la obstrucción de la nariz, ojos o frente, taponamiento de la nariz (congestión), mucosidad excesiva y espesa, dificultad para oler, dolor y presión en la cara. También pueden aparecer dolor de cabeza, dolor ocular, fiebre, tos de predominio nocturno (más frecuente en niños), a veces también dolor de oídos y dolor dental. Son todos ellos síntomas que alteran la calidad de vida y del sueño de las personas que los sufren.
En fases graves la rinosinusitis puede provocar la falta de concentración, cansancio y alteraciones del sueño.

Los síntomas principales son:

obstrucción nasal, secreción mucopurulenta, fiebre, dolor en la región que ocupan los senos paranasales (frente, pómulos).

La rinosinusitis puede darse en adultos o niños y puede ser crónica o aguda. La aguda es la que lleva menos de un mes y presenta los típicos dolores de cabeza, contorno de ojos y frente. También hay una descarga posterior (se traga mucosidad) y rinorrea purulenta (se expulsa mucosidad verde o amarilla). La rinosinusitis crónica es la que lleva más de 12 semanas y en la que predomina la descarga posterior y la tos productiva.

Clasificación:

• Las rinosinusitis se clasifican de acuerdo a la presencia y duración de los síntomas en:
• Rinosinusitis aguda: Menor o igual a cuatro semanas. Existe resolución completa con tratamiento médico.
• Rinosinusitis subaguda: Dura entre cuatro y doce semanas. Existe resolución completa con tratamiento médico.
• Rinosinusitis aguda recurrente: Cuatro o más episodios al año y el episodio dura entre 7 y 10 días. Presenta resolución completa de los síntomas entre los cuadros.
• Rinosinusitis crónica: Es aquella que dura más allá de 12 semanas.
• Exacerbaciones agudas de la rinosinusitis crónica: En pacientes con rinosinusitis crónica se presentan empeoramientos súbitos de su rinosinusitis volviendo al estado basal después del tratamiento.

Diagnóstico:

La evaluación de una posible rinosinusitis la debe hacer un otorrinolaringólogo, quien hace un examen nasal con un endoscopio que permite ver desde dónde está drenando el pus. Si para el especialista queda claro, se indica un tratamiento inmediato al paciente. Si hay alguna duda, o bien se trata de una rinosinusitis crónica, se hace un scanner de las cavidades perinasales sin contraste. Dentro del diagnóstico, la información más importante no es el examen de laboratorio ni el estudio radiológico, sí el criterio clínico, por medio de la sintomatología.

Durante el diagnóstico el profesional sanitario requiere de información previa para poder diagnosticar correctamente al paciente, por lo que el paciente debe participar activamente durante el mismo aportando todos los datos que ayuden en su diagnóstico. En primer lugar a través de la historia clínica, los antecedentes, las manifestaciones, su duración, si se ha padecido en otras ocasiones, si se padecen alergias y con qué frecuencia, resfriados recientes, lesiones o alteraciones físicas de las vías nasales o los senos paranasales. Por esta razón es necesario realizar una exploración física que incluye nariz, ojos, oídos, garganta, tórax y piel.
El médico puede revisar el interior de la nariz utilizando instrumentos apropiados, como un espejo nasal, y se pueden realizar otras pruebas complementarias para determinar el tipo de rinosinusitis y los mecanismos que actúan en la inflamación o infección de los senos paranasales. También se puede hacer el estudio a través de un cultivo bacteriano para comprobar el tipo de gérmenes que la causan; una endoscopia para estudiar el interior de la nariz y determinar el grado de inflamación de la mucosa, así como estudios de imagen como radiografías, ecografía, TAC, y especialmente la resonancia magnética que evalúa el grado de oclusión de los senos. También se usa en algunas ocasiones la punción de senos. No siempre es necesario realizar todas ellas y el médico ha de valorar en cada paciente las que pueden proporcionar el mejor diagnóstico.

El diagnóstico de rinosinusitis se basa en la presencia de 2 o más manifestaciones mayores, o una manifestación mayor y dos menores. El único elemento diagnóstico por sí es la presencia de secreción purulenta al examen.

Manifestación mayor:

• Dolor o sensación de presión facial
• Congestión facial
• Obstrucción nasal
• Rinorrea o romadizo que puede ser purulenta, o descarga posterior
• Falta de olfato o Hiposmia/anosmia
• Pus en la cavidad nasal en el examen
• Fiebre, sólo en la rinosinusitis aguda

Manifestación menor:

• Cefalea o dolor de cabeza
• Fiebre, en todas las no agudas
• Halitosis o mal aliento
• Decaimiento
• Dolor dental
• Tos
• Otalgia

Se señala que la fiebre y el dolor facial no constituyen una historia sugerente de rinosinusitis en ausencia de signos y síntomas nasales.

Diagnóstico diferencial:

Una de las dificultades que se presenta es el diferenciar en un paciente si éste está resfriado ó si tiene una Rinosinusitis.

No confundir resfriado con Rinosinusitis.

Es decir, durante un resfriado se puede encontrar compromiso de las cavidades paranasales. Estas anormalidades que parecen comprender retención de secreciones espesas, son autolimitadas y se resuelven sin antibiótico ni tratamiento sintomático. Sin embargo en un pequeño porcentaje de casos puede haber una sobreinfección bacteriana. Se dice que un 0.5 a 2% de los adultos y un 10% de los niños con una rinosinusitis viral (resfriado común), pueden presentar una rinosinusitis bacteriana. Otros estudios han demostrado que en el caso del resfriado estos síntomas desaparecen entre el 5º y 7º día con una disminución significativa de los signos radiológicos.

En general se dice que se trata de un resfriado, o rinosinusitis viral un cuadro que dura menos de 10 días

La sinusitis puede afectar a uno o varios senos, aunque en bebés recién nacidos se da en el único que tienen desarrollado, el etmoidal, y por encima de los 3-4 años en el maxilar. Lo habitual es la infección de un solo seno, pero también se puede dar la poli sinusitis (varios senos afectados) y la pan sinusitis (todos ellos).

Se piensa en una sobreinfección bacteriana cuando hay un empeoramiento de los síntomas después de 5 días de evolución, en caso de que los síntomas sean desproporcionadamente severos a pesar de llevar pocos días, o en caso de persistencia de síntomas por más de 10 días.

Rinosinusitis en niños:

En los menores, la rinosinusitis se presenta de una forma muy variable. Los síntomas se confunden con los de la alergia, con la obstrucción nasal y con otros procesos menos obvios.

En los niños con sinusitis crónica, la tos es la queja más habitual y la fiebre es menos frecuente. El diagnóstico es más difícil porque es raro que los menores se quejen de dolor de cabeza. Normalmente en estos casos la sospecha se da si llevan más de 10 días con mucosidad amarillo verdosa, descarga posterior, tos productiva y respiración bucal.

Tratamiento:

El tratamiento más adecuado dependerá del origen de la rinosinusitis. Si es un problema físico, como desviación de tabique o pólipos, se puede recurrir a la cirugía. Si se trata de un origen bacteriano puede resolverse con antibióticos, antihistamínicos en el caso de alergias, fungicidas si hay infección por hongos, y también tratamientos para paliar los síntomas, como descongestivos para diluir el moco acumulado. Es contraproducente auto medicarse porque el problema no se resolverá si el tratamiento no es el adecuado. Es importante tener en cuenta los efectos secundarios de los medicamentos y consultar con el profesional sanitario antes de tomar cualquiera de ellos. Una rinosinusitis puede volverse crónica si no recibe la atención y tratamiento necesarios.
En un tratamiento adecuado, la rinosinusitis aguda tiene una resolución completa y en alrededor del 40% de los pacientes los síntomas de rinosinusitis se resuelven espontáneamente. esto quiere decir que la persona se mejora totalmente. Sin embargo, esto no implica que frente a otro cuadro viral no se pueda presentar nuevamente. En ese caso se debe hacer un nuevo tratamiento. En la rinosinusitis crónica, el tratamiento médico alivia los síntomas parcialmente pero persisten secreciones infectadas en las cavidades perinasales y se puede terminar en una cirugía endoscópica.

No obstante, el tratamiento médico está indicado en cualquier caso para proporcionar alivio sintomático, acelerar la resolución del cuadro, prevenir las posibles complicaciones y evitar la evolución hacia la cronicidad. El tratamiento de la rinosinusitis tiene por objeto revertir las anomalías fisiopatológicas implicadas mediante el restablecimiento del drenaje sinusal y la erradicación de la infección bacteriana frecuentemente asociada. En los pacientes con rinosinusitis aguda la utilización de antibióticos apropiados y fármacos o medidas destinadas a reducir el edema tisular o facilitar de manera inespecífica la función mucociliar y el drenaje de las secreciones ha relegado el tratamiento quirúrgico a casos excepcionales. Conviene destacar el hecho de que excepto con los antibióticos, y recientemente los corticoides tópicos nasales, la eficacia de muchas de las terapias dirigidas a facilitar el drenaje sinusal no ha sido rigurosamente investigada en ensayos clínicos controlados.

Tratamiento sintomático:

• Corticoesteroides: Los esteroides reducen el edema del complejo osteomeatal, actuando así sobre el principal desencadenante de la sinusitis. Sin embargo, la administración sistémica de esteroides sistémicos no está indicada en el tratamiento de esta enfermedad. Por el contrario los corticoides tópicos sí parecen tener un papel tanto en los pacientes con sinusitis agudas como en los que presentan cuadros crónicos. Su eficacia se ha podido demostrar en asociación con antibióticos, así como en su utilización aislada.
• Descongestionantes: Su efecto terapéutico en la rinosinusitis se basa en la disminución del edema nasal y del complejo osteomeatal, la mejora de la ventilación de las cavidades paranasales y la facilitación del drenaje sinusal. Los descongestionantes nasales se pueden administrar en forma tópica o sistémica. Los distintos preparados tópicos tienen un inicio de acción rápido y se diferencian fundamentalmente entre sí por la duración del efecto. En términos generales se prefieren aquellos de acción prolongada, como la oximetazolina, que pueden administrarse sólo 2 veces al día. El principal efecto indeseable es la producción de congestión de rebote cuando su administración se prolonga durante más de 5 a 7 días, lo cual debe evitarse. Los descongestionantes sistémicos tienen un efecto vasoconstrictor menor que los de uso tópico, pero actúan tanto sobre la mucosa nasal como sobre la de los senos paranasales y no producen la congestión de rebote asociada con el empleo prolongado de los prepara dos tópicos. Por este motivo están particularmente indicados cuando se han de utilizar descongestionantes nasales durante períodos superiores a 1 semana. Los fármacos sistémicos empleados con mayor frecuencia son la efedrina y la fenilpropanolamina. Ambos productos tienen una acción similar y pueden ocasionar efectos colaterales por estimulación adrenérgica a, tales como nerviosismo, insomnio, taquicardia e hipertensión arterial.
• Mucolíticos: No existen pruebas de la eficacia clínica de los fármacos con supuesta actividad mucolítica o fluidificante.
• Antihistamínicos: En los pacientes con resfriado común los antihistamínicos reducen la frecuencia de los estornudos y el volumen de la rinorrea, por lo que teóricamente podrían disminuir el riesgo de que los microorganismos que se hallan en la nasofaringe alcancen el interior de los senos paranasales. Sin embargo, en los pacientes con rinosinusitis aguda no existen datos que confirmen su eficacia. Un motivo de preocupación adicional respecto a la utilización de estos fármacos es la posibilidad de que aumenten la viscosidad de las secreciones y dificulten su drenaje. Actualmente los antihistamínicos no tienen una indicación clara en el tratamiento de la rinosinusitis, excepto quizás en los enfermos con rinitis alérgica o en aquellos en los que se ha descartado la etiología bacteriana.
• Otras medidas terapéuticas: La aplicación de calor local mediante la inhalación de vapor de agua puede mejorar la función ciliar, la permeabilidad nasal y el dolor facial. El lavado nasal con solución salina fisiológica isotónica o hipertónica ayuda a eliminar las costras y secreciones purulentas y proporciona alivio sintomático de la congestión nasal. Estos tratamientos junto con el tratamiento quirúrgico orientado a mejorar el drenaje del complejo osteomeatal sólo podrían tener interés en los casos crónicos.

Para reducir las molestias es importante:
• Evitar fumar y los ambientes cargados.
• Si se tiene alergia debe evitarse el contacto con las sustancias que la producen (polvo, polen, pelo de animal, etc.)
• También es importante beber mucha agua, pues hace que el moco sea menos espeso, por lo que disminuye la congestión.
• Los cambios de presión (ante una tormenta, en los viajes de avión…) empeoran los síntomas.
• Antes de viajar en avión se pueden utilizar gotas nasales descongestionantes o inhalantes antes de un vuelo, para evitar el dolor facial, al bloquearse los senos paranasales y/o Trompa de Eustaquio, por el cambio de presión en la cabina. En este caso es conveniente consultar previamente con su profesional sanitario.
• Además, es conveniente evitar nadar en piscinas tratadas con cloro, dado que irritan el recubrimiento de la nariz y los senos paranasales.
• Se debe procurar no realizar frecuentes lavados nasales, sobre todo cuando hay infección.
• El aire húmedo en mucho casos es beneficioso, incluso se puede recurrir a un humidificador.

Complicaciones:

Cuando las rinosinusitis no han sido bien tratadas se pueden presentar complicaciones. Estas van desde la ocular, con inflamación del párpado, su enrojecimiento o celulitis orbitaria hasta la pérdida de visión. Los casos extremos pueden llevar a complicaciones como meningitis y abscesos cerebrales. Afortunadamente esto no se da mucho.

Las complicaciones vienen determinadas por las características del brote de la rinosinusitis como ya se ha comentado. En la mayoría de casos se produce un acúmulo de moco y una obstrucción que puede derivar en una infección, pérdida de olfato o falta de la percepción del olor, dolor facial. Si los síntomas son de gravedad puede complicarse con fiebre elevada, dolor de cabeza intenso y dolores oculares y dentales, otitis, conjuntivitis alérgica; trastornos en el sueño por obstrucción nasal y de la rinofaringe; asma bronquial; dermatitis atópica; trastornos dentarios y faciales o pólipos nasales. Ante un brote de estas características hay que acudir al médico, para tratar los síntomas y la propia enfermedad.

Prevención:

Aunque no se pueden prevenir todos los trastornos de los senos paranasales, en determinadas ocasiones si es posible. Si la rinosinusitis es alérgica se puede intentar controlar evitando el contacto con las substancias que la provocan (polvo, pelo de animales, etc.). En estos casos, tener la alergia controlada es fundamental. Más difícil es cuando el origen es físico, como una desviación de tabique, o se presentan pólipos. En esos casos se puede recurrir preventivamente a la cirugía.

Si la rinosinusitis tiene un origen bacteriano o producida por hongos, se debe seguir un tratamiento con antibióticos y antifúngicos, si el médico lo considera oportuno. En caso de origen vírico se puede prevenir mediante vacunación. En cualquier caso siempre es beneficioso mantener unos hábitos higiénico-dietéticos saludables (como lavarse las manos con frecuencia, sobre todo después de haber estado en contacto con lugares o personas que pueden transmitir virus y bacterias, una alimentación correcta, rica en antioxidantes, con frutas y verduras y nutrientes para mantener el sistema inmunitario reforzado; evitar el estrés, el humo del tabaco y realizar actividades que mejoren la salud en general, tanto la actividad física como lúdica pueden ayudar al organismo a resistir las infecciones. Además, siempre que el médico lo recomiende puede ser beneficioso el uso de un humidificador.

La mejor manera de evitar la rinosinusitis es tratando adecuadamente los resfriados y las crisis alérgicas. Sin embargo, hay otros factores que también pueden ayudar:
• Vacunarse anualmente contra la influenza.
• Lavarse las manos frecuentemente.
• Comer mucha fruta y vegetales, ya que refuerzan el sistema inmunológico y ayudan a resistir infecciones.
• Evitar exponerse al humo del tabaco y a la contaminación ambiental.
• Utilizar un humidificador para incrementar la humedad en la nariz y en las áreas sinusales.
• Beber bastante líquido para aumentar la humedad en el cuerpo.
• Reducir el estrés.

La rinosinusitis impacta negativamente en la calidad de vida de quien la sufre, tanto en el entorno laboral, escolar, personal, etc. Además, en algunos casos produce un incremento del absentismo laboral causado por los síntomas que conlleva: dolor de cabeza, cansancio, falta de concentración, alteraciones de sueño, entre otros. Es por ello de vital importancia diagnosticarla tempranamente para buscar su causa y tratamiento más idóneo que repercuta en la mejora de la calidad de vida.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Laberintitis

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Consideraciones generales:

Los trastornos del sistema vestibular son frecuentemente llamados laberintitis por la población en general, y no es así. La laberintitis es una de las causas de los trastornos del sistema vestibular que puede originar vértigo, sensación ilusoria de movimiento, por ello no todo lo que causa vértigo, necesariamente, tiene que ser laberintitis. De 40 pacientes mensuales, evaluados con vértigo, sólo cuatro tienen laberintitis; quiere decir que la laberintitis no es tan común como se piensa.


Anatomía:

En el oído se distinguen tres partes: oído externo, que comprende el pabellón auricular (oreja) y el conducto auditivo externo; oído medio, que abarca la membrana y caja timpánica; y el oído interno que incluye el laberinto y el caracol (cóclea). El laberinto es el órgano que da información sobre los movimientos angulares y lineales a los cuales es sometido el cuerpo, permitiendo junto con los otros elementos que conforman el sistema vestibular, la postura adecuada, el equilibrio, la estabilidad ocular y la posición en el espacio. El compromiso inflamatorio del laberinto es llamado laberintitis

Definición:

Es la inflamación de la región laberíntica durante un proceso infeccioso agudo o crónico del oído medio que penetra hacia el laberinto a través de la ventana oval, la ventana redonda.

Es una complicación que, a pesar de lo que ha avanzado la otología, no ha desaparecido, por lo que se aconseja vigilar la función laberíntica en los oídos otorréicos ante su eventual aparición. Acostumbra a ser el primer paso a ulteriores complicaciones meningoencefálicas y deja siempre una pérdida auditiva sensorial definitiva.

Causas:

No es un trastorno genético, porque depende de un proceso infeccioso adquirido. Es importante acotar las causas que producen esa inflamación o infección. El inicio de la laberintitis puede ser una simple infección del oído medio, que es la estructura vecina al laberinto, estas infecciones generalmente son producidas por virus o bacterias, donde las protagonistas son Streptococcus neumonie, Haemophylus influenza y Moraxella catahrralis, que son las mismas que producen otitis media y por continuidad afectan el laberinto.

Por ejemplo, si una persona tiene una otitis media aguda (infección del oído medio) por cercanía, esa infección, o las toxinas producidas por las bacterias que están causando esa infección, pasan a través de unas estructuras conocidas como ventana oval, llegan al oído interno, contaminan el laberinto y éste se inflama.

Otra de las formas, son casos de pacientes con otitis media crónica (otitis media de larga data con más de tres meses de evolución) en la que se genera un tejido llamado colesteatoma, producto de la inflamación crónica, que tiene la particularidad de ir destruyendo el hueso creando continuidad con el oído interno por lo que las bacterias pasan al laberinto y lo infectan.

Además de la etiología otógena, la laberintitis puede tener su etiología en una meningitis cerebroespinal o piógena (laberintitis meningógena), en una infección diseminada por vía hemática (sarampión) y en traumatismos accidentales o quirúrgicos.

Síntomas:

Sentir que rota. Las cosas dan vuelta. Tener la sensación de que el piso se mueve o se hunde. Dificultad para leer. Escuchar con dificultad. Si la mayoría de las respuestas son positivas, seguramente existe un trastorno en el sistema vestibular. La sensación de desequilibrio e inestabilidad, los movimientos oculares involuntarios, la pérdida de la audición y los pitos en el oído son los principales síntomas de la laberintitis. Este es uno de los trastornos del sistema vestibular que implica la inflamación de los canales del oído interno. No es más que un proceso inflamatorio-infeccioso del laberinto.

Tipos de laberintitis:

Laberintitis circunscrita:

Es la comunicación anormal entre el oído interno y el oído medio. También es conocida como laberintitis crónica, perilaberintitis, o fístula laberíntica.
Esta complicación es específica de la otitis media colesteatomatosa y se produce por erosión de la cápsula ótica del laberinto con exposición del endostio e irritación laberíntica. Se calcula que el 10% de los colesteatomas producen fístulas.
Las fístulas laberínticas como complicación de una Otitis Media no colesteatomatosa son muy raras.
Pueden tener también un origen postquirúrgico, inmediato o retardado, incluso muy retardado.
Estas fístulas laberínticas cuyo origen es una Otitis Media se ha de diferenciar de la fístula perilinfática postraumática de la ventana oval.
Su lugar de asentamiento más frecuente es en la eminencia ósea del CSE, situada en el antro mastoideo, pero también puede localizarse en el resto de los canales y en el promontorio. La erosión da lugar a una fístula entre la cavidad timpánica y la luz laberíntica. Actualmente se puede considerar como la complicación más frecuente de la Otitis media crónica colesteatomatosa.

Laberintitis serosa:

También denominada laberintitis aguda tóxica. Las laberintitis son clásicamente serosas antes de llegar a ser infecciosas, por tanto esta forma es considerada como de transición hacia la infecciosa o supurada.
Se trata de una inflamación intralaberíntica difusa, discreta y reversible, total o parcialmente, producida por una reacción inflamatoria de vecindad, es decir, un proceso agudo o crónico en el oído medio.

Laberintitis supurada:

También denominada aguda supurada, aguda supurada clásica, destructiva o necrosante. Su terminología ha sido siempre un tanto imprecisa. Consiste, como su nombre indica, en la invasión de los espacios laberínticos por contenido purulento, bacterias y presencia de detritus.
Se trata de un proceso muy serio que en su evolución natural conlleva la anulación irreversible del laberinto y que cursa con un síndrome vertiginoso muy acusado e hipoacusia profunda irreversible. Hoy es una complicación excepcional.

Etiología.

Puede producirse en el transcurso de una Otitis Media Aguda o de una Otitis Media Crónica, o bien establecidas ya otras complicaciones como mastoiditis o meningitis.
En la OMC colesteatomatosa, la infección se propaga desde el oído medio al laberinto por una osteítis que llega a producir efracción ósea que lo más frecuente es que sea por erosión del CSE y más raramente a través de las ventanas o del promontorio. Otras efracciones pueden ser las quirúrgicas o traumáticas.
También puede propagarse sin efracción ósea a través del ligamento de la platina del estribo.
En la meningitis se ha propuesto una vía retrógrada a través del Conducto Auditivo Interno.
Se ha descrito algún caso sin lesión parietal ni penetración microbiana, siendo la patogenia totalmente oscura a falta de una constatación anatómica.

Anatomía patológica.

En una primera fase aumenta la tensión de la perilinfa produciéndose una autentico hidrops endolinfático, encontrándose en el líquido gérmenes, leucocitos y aumento de proteínas. En una segunda fase la infección forma una colección purulenta en el oído interno. Este empiema provoca la destrucción de los epitelios neurosensoriales de la cóclea y del laberinto posterior, lo que conlleva a la pérdida de la función vestibular y cofosis. Finalmente hay una tercera fase de cicatrización, es la de las lesiones sensoriales, pues se presenta una necrosis de las partes blandas del laberinto y unas lesiones óseas que consisten en aparición de hueso neoformado. La curación pasa a través de la pérdida de funciones.

Síntomas:

Se caracteriza por la aparición, en un paciente aquejado de un proceso ótico previo, de crisis vertiginosas, nauseas, vómitos y agravación de la hipoacusia que pasa a ser de tipo perceptivo. Los acúfenos pueden o no estar presentes. Siempre hay otorrea purulenta. Es un síntoma de estado grave.
Los vértigos son violentos y acompañados de intensa sintomatología vegetativa. Nistagmo hacia el lado sano, de tipo destructivo.
Hipoacusia profunda o cofosis.
Frecuente asociación de otras complicaciones endocraneales.
Aparece un nistagmo en la exploración que es de tipo ablativo, paralítico o de destrucción, es decir, hacia el lado sano, hacia el oído no afectado.

Diagnóstico:

Se hace sobre la base clínica y antecedentes del paciente: Que haya tenido una infección respiratoria superior, un dolor de oído, gripe fuerte, fiebre, malestar, mareos o vértigo, sensación de que todas las cosas se mueven a su alrededor y además no escucha bien (hipoacusia), permiten inferir que esa persona pudiera tener una laberintitis. Esto se puede corroborar con la evaluación clínica, al examinar al paciente se constatan signos de otitis media y trastornos del equilibrio, complementado con exámenes de laboratorio que revelan si se está en presencia de un proceso infeccioso, viral o bacteriano.

Otros exámenes:

• La audiometría permite conocer el umbral auditivo del paciente y finalmente si es necesario, se puede realizar la tomografía axial computarizada de oído medio y mastoides (TAC).

• La electronistagmografía permite ver cómo está el funcionamiento del sistema vestibular, y no debe realizarse en la fase aguda de la enfermedad. Sólo en casos específicos se hace la resonancia magnética cerebral, que es un estudio más completo, especialmente cuando se sospecha de complicaciones intracraneales de otitis media. Por ejemplo meningitis y absceso cerebral.

Diagnóstico diferencial con la enfermedad de Meniére:

Entre ambos procesos puede existir una relación. El hidrops ha podido ser constatado en temporales afectados por una OMC. Pueden darse casos de OMC que presentan una sintomatología cócleo-vestibular fluctuante, habiéndose comprobado mediante estudio anatomopatológico la existencia de lesiones características del hidrops con predominio en la zona apical. El mecanismo fisiopatológico de este cuadro se basa en el paso de productos enzimáticos a través de la ventana oval. La fístula puede cursar con un agravamiento de la hipoacusia, acúfenos, sensación de plenitud ótica y diploacusia, sintomatología que hace pensar siempre en un Meniére. La hipoacusia, al contrario que en el Meniére suele ser de predominio en agudos.

Tratamiento:

Se deben tomar en cuenta los medicamentos para tratar la infección e inflamación, y los sedantes vestibulares, que controlan el trastorno del equilibrio que comúnmente tiene la laberintitis; el tratamiento quirúrgico se reserva para los casos de otitis media crónica colesteatomatosa.
En general el antibiótico constituye la primera droga de elección y este va a depender del tipo de bacteria que exista en esa laberintitis o en ese compromiso del laberinto.

La precocidad del tratamiento es muy importante en el pronóstico, si el tratamiento se inicia con celeridad y en forma adecuada este trastorno tendrá una buena recuperación.

El tratamiento quirúrgico es requerido:
• Cuando es producida por una OMA y no hay respuesta al tratamiento. Cuando aparecen complicaciones endocraneales.
• Cuando es producida por una OMC, no debe de realizar laberintectomía en caso de que quede algún resto auditivo.
• Timpanoplastia, si existe colesteatoma.
• Mastoidectomía cuando la laberintitis está producida como complicación de una mastoiditis.

Evolución:

La resolución de la inflamación es lo más frecuente que acarree daño permanente por fibrosis y neoformación ósea (laberintitis osificante).
Muchos autores afirman que no es posible diferenciar entre una laberintitis serosa de una supurada hasta valorar el estado cócleo-vestibular a posteriori, es decir, si existe o no reversibilidad en la audición. Aunque excepcionalmente, puede evolucionar produciendo una difusión endocraneal de la infección, originando una meningitis o un absceso endocraneal.

Prevención:

• Evitar los procesos infecciosos en el oído medio
• Controlar las alergias y las hipertrofias (crecimiento) de amígdalas y adenoides para garantizar una buena ventilación de la vía aérea superior
• Hacer ejercicios

Cuando ya se tiene es recomendable:
• Práctica de ejercicios especializados para lograr la recuperación funcional del sistema vestibular
• Disminuir los niveles de estrés
• Practicar cualquier deporte o modalidad que proporcione paz y tranquilidad
• Evitar estar sentado o tumbado con la cabeza quieta, esto puede prolongar y hasta impedir el proceso de recuperación
• Evitar en la fase aguda leer, las luces brillantes y los movimientos bruscos
• Evitar tratamientos prolongados con sedantes vestibulares
• Mantener cierto grado de reposo; no es recomendable, por ejemplo, manejar.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Sordera o hipoacusia

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Consideraciones generales:

En 2005, había cerca de 278 millones de personas con defectos de audición moderados o profundos. El 80% de ellas vivían en países de ingresos bajos y medianos.
La mitad de los casos de sordera y defectos de audición pueden evitarse a través de la prevención y el diagnóstico y tratamiento tempranos.

La audición constituye un factor fundamental en la vida del individuo, en especial, en el aprendizaje y en las relaciones interpersonales.

Definición:

La hipoacusia es la disminución del nivel de audición por debajo de lo normal. Es un trastorno relativamente común, que puede empezar en cualquier época de la vida y tener muchas causas. Aproximadamente la mitad de los casos de sordera se debe a causas genéticas.

El término sordera hace referencia a la pérdida completa de la capacidad auditiva en uno o ambos oídos, mientras que en los defectos de audición la pérdida de la facultad de oír puede ser parcial o total.

Causas:

La pérdida auditiva tiene muchas causas; puede aparecer desde el nacimiento, ser ocasionado por una lesión, infección, por tratamientos con medicamentos ototóxicos, exposición prolongada a ruidos muy fuertes y constantes. Como parte del proceso de envejecimiento, con frecuencia se presentan pérdidas de audición progresivas. Cuando esta pérdida es más severa se presenta en la comprensión de la palabra.

La sordera congénita es la que está presente desde el nacimiento (aunque rara vez es detectada antes de los 6 meses) Afecta a uno de cada 400 bebes que suelen ser por lo demás normales, sin ninguna característica que los diferencie de otros (sordera aislada o no síndromática).

La sordera congénita puede ser causada por cambios (mutaciones) en los genes, o por agentes que dañaron el oído durante el desarrollo dentro del útero, llamados teratógenos. Hay que tener en cuenta que en muchos casos, la causa de la sordera no llega a ser determinada.
Se conoce más de 80 genes cuya mutación puede causar sordera congénita no sindrómática, es decir sin defectos asociados; el más frecuentemente implicado en estos casos es el gen de la conexina 26 (GJB2), situado en el cromosoma 13.

Alrededor de un tercio de los casos es heredado. Esto incluye aquellos en que los padres son oyentes, pero portadores sanos de una mutación determinante de sordera. Esta forma de herencia se llama recesiva

No siempre la sordera es congénita. Algunos niños son oyentes en los primeros años, aprenden a hablar y luego pierden progresivamente la audición durante la infancia o adolescencia, Aquí también los factores genéticos juegan un papel preponderante, lo mismo que en la pérdida auditiva del adulto, la que muchas veces es familiar, con herencia dominante, y es más frecuente conforme la persona envejece.

Algunas características o defectos asociados a la sordera:

En algunos casos, la persona sorda presenta además otros rasgos o características que determinan un síndrome genético; por ejemplo, un mechón blanco en el pelo y ojos de diferente color o de color inusualmente claro son característicos del Síndrome de Waardenburg; en el Síndrome de Usher se encuentran defectos visuales y en el Síndrome de Alport, anomalías en la función de los riñones. Hay más de 400 síndromes genéticos conocidos que cursan con hipoacusia, cada uno de ellos causado por un gen diferente y con distintas formas de herencia.

Otras causas de sordera:

La sordera congénita puede ser provocada por teratógenos, agentes que causan defectos congénitos en el feto de una mujer expuesta, dañando el nervio auditivo u otros elementos anatómicos del oído. Entre los teratógenos causantes de sordera están las infecciones maternas, especialmente rubéola o citomegalovirus, ciertos antibióticos y otros medicamentos, como el ácido retinoico, que se asocia a malformaciones faciales y del oído.
La prematuridad extrema o la falta de oxígeno (hipoxia) durante el parto pueden también influir.

Algunas causas de hipoacusia adquirida, tanto en la infancia como en la edad adulta, son las infecciones como otitis y meningitis, los traumatismos y los tumores. Ciertos medicamentos, como la gentamicina, kanamicina y la estreptomicina pueden dañar el nervio auditivo y producir sordera, pero esto no sucede siempre ya que sus efectos varían en función de la constitución genética de cada persona.

Dada la variedad de factores que puede causar hipoacusia, cada persona y cada familia debe ser evaluada individualmente. El examen clínico permitirá detectar defectos asociados, si los hubiera, y el trazado de la genealogía, orientará sobre la forma de herencia. Sólo después de esta evaluación podría sugerirse algún examen genético de ser necesario.

Causas de los defectos de audición y la sordera:

La sordera puede ser hereditaria. Si uno o ambos progenitores o un familiar nacen con sordera, el riesgo de que un niño nazca con el mismo problema es más elevado.
Los defectos de audición también pueden estar causados por problemas durante el embarazo o el nacimiento, entre ellos:
• El parto prematuro;
• La asfixia perinatal;
• La rubéola, la sífilis u otras infecciones que pueda sufrir la madre durante el embarazo;
• El uso inadecuado de medicamentos ototóxicos (un grupo de más de 130 fármacos, como el antibiótico gentamicina) durante el embarazo; y la ictericia, que puede dañar el nervio auditivo del recién nacido.
• Las enfermedades infecciosas como la meningitis, el sarampión, la parotiditis y las infecciones del oído pueden provocar defectos de audición, especialmente cuando aparecen durante la infancia, pero también en fases posteriores de la vida.
• El uso de medicamentos ototóxicos a cualquier edad, incluidos algunos antibióticos y antipalúdicos, puede dañar el oído interno. Los traumatismos craneoencefálicos o del oído pueden causar defectos de audición.
• El cerumen o los cuerpos extraños que obstruyen el conducto auditivo externo pueden causar una pérdida de audición a cualquier edad.
• El ruido excesivo al que se puede estar expuesto al trabajar con maquinaria ruidosa o al escuchar música a un volumen muy alto, así como otros ruidos fuertes, como disparos o explosiones, pueden dañar el oído interno y mermar la capacidad auditiva. A medida que se envejece, la exposición acumulada al ruido y a otros factores puede causar sordera o defectos de audición.

Tipos de pérdida auditiva:

Dependiendo de la parte del oído que esté afectada, los defectos de audición pueden ser de dos tipos: de conducción o neurosensorial.

• Conductiva:
Se caracteriza por cualquier condición o enfermedad que impida el paso del sonido a través del oído externo o medio; generalmente se puede tratar con fármacos o cirugía. Un ejemplo frecuente es la infección crónica del oído medio y obtener una mejoría total o parcial de la audición.

• Neurosensorial:
Resulta de la disfunción del oído interno o del nervio auditivo. Con frecuencia la causa no puede ser determinada y comúnmente es irreversible y permanente, y requiere algún tipo de rehabilitación como el uso de un audífono. Los defectos de audición de tipo neurosensorial suelen deberse al ruido excesivo, al envejecimiento o a enfermedades infecciosas como la meningitis, el sarampión, la rubéola o la parotiditis.

Mixta: es la combinación de las pérdidas auditivas conductiva y neurosensorial.

Tratamiento:

En primer lugar, es importante conocer la causa para un mejor tratamiento y la prevención de complicaciones que pudieran asociarse al tipo particular de hipoacusia que presenta cada persona.

En segundo lugar porque permite la asesoría genética y prevención de nuevos casos en la familia.

El tratamiento para las pérdidas neurosensoriales y mixta puede realizarse a través del uso de auxiliares auditivos, que son aparatos diseñados para que los sonidos suaves sean percibidos amplificados, entendiendo estos con más facilidad.
La ventaja de usar estos dispositivos es que el individuo pueda desarrollar sus actividades cotidianas, mantener relaciones interpersonales sin dificultad y sobre todo mejorar su calidad de vida.

Igualmente, se recomienda a todos los padres realizar chequeos a sus hijos durante los primeros cinco años de vida; el sentido de la audición es una parte fundamental en su desarrollo. Una pérdida leve o parcial puede afectar la capacidad del niño de hablar y entender el lenguaje. Asimismo, existen varios métodos para examinar la audición, la opción escogida dependerá en parte de su edad, desarrollo, condición de salud y por supuesto de la recomendación del especialista.

La audición es pieza fundamental para nuestro desarrollo social, emocional y cognitivo, para ello se sugiere a toda la colectividad no exponerse a factores de riesgo como ruidos altos y constantes y realizarse las evaluaciones pertinentes a fin de descartar cualquier anormalidad.

Es importante tomar conciencia y en consideración la salud auditiva como un componente indispensable de atención primaria de salud.

Recuerde:

• La mitad de las personas sordas, lo son por mutaciones en sus genes.
• La mayoría de niños sordos nacen de padres oyentes
• Las parejas sordas pueden tener hijos oyentes
• Cada caso es diferente y debe evaluarse en forma individual
• Se conocen más de 80 genes que causan sordera sin otros defectos, y más de 400 síndromes genéticos que cursan con sordera.

Carga social y económica:

Los defectos de audición pueden constituir una pesada carga social y económica para las personas, las familias, las comunidades y los países.
En niños, estos defectos pueden retrasar el desarrollo del lenguaje y las capacidades cognitivas, lo que puede obstaculizar su evolución escolar. En adultos, los defectos de audición suelen dificultar la obtención, el desempeño y el mantenimiento de un empleo. Los niños y adultos con déficit auditivo con frecuencia son estigmatizados y viven aislados de la sociedad.
La población pobre sufre más defectos de audición ya que no puede permitirse ni la atención preventiva y habitual para evitar la pérdida auditiva ni los audífonos que facilitan el tratamiento de la discapacidad. Los defectos de audición también son un obstáculo para salir de la pobreza, pues dificultan el progreso escolar o laboral y provocan el aislamiento social de los afectados.
Para los países, el costo de la educación especial y la pérdida de empleo debida a los defectos de audición pueden constituir una carga para la economía.

La producción actual de audífonos satisface menos del 10% de las necesidades mundiales. En los países en desarrollo, sólo ven atendida su necesidad menos de 1 de cada 40 personas.

Prevención:

Las soluciones para los defectos de audición se centran en la prevención, la detección y tratamiento tempranos, y la rehabilitación.
Los defectos de audición de tipo neurosensorial se pueden prevenir con las siguientes medidas:

• Vacunar a los niños contra enfermedades infantiles como el sarampión, la meningitis, la rubéola y la parotiditis.
• Vacunar contra la rubéola a las mujeres en edad fecunda antes de que se queden embarazadas.
• Realizar pruebas de detección y tratar la sífilis y otras infecciones en embarazadas.
• Mejorar la atención prenatal y perinatal.
• Evitar el uso de medicamentos ototóxicos, a menos que sean recetados por un profesional sanitario cualificado y se supervise de forma adecuada la dosis correcta.
• Derivar a los niños con ictericia para su diagnóstico y eventual tratamiento.
• Reducir la exposición (tanto en el trabajo como en actividades recreativas) a ruidos fuertes mediante la utilización de dispositivos para la protección personal y el establecimiento de medidas para controlar el ruido.
• Los defectos de conducción se pueden evitar a través de la detección temprana y, posteriormente, con las intervenciones médicas o quirúrgicas correspondientes.
• En lactantes y niños pequeños, la detección y tratamiento tempranos evitan los problemas con el desarrollo del lenguaje y la evolución escolar.
• Las personas con discapacidad auditiva pueden beneficiarse de un mejor acceso a audífonos asequibles y bien adaptados, así como a los servicios de seguimiento.

Actividades de la OMS:

La OMS ayuda a los Estados Miembros a reducir y, en última instancia, a eliminar los defectos de audición y los casos de sordera evitables a través de medidas de prevención y rehabilitación como:

• La creación de una base de datos mundial sobre la sordera y los defectos de audición que demuestre la magnitud y los costos económicos del problema y facilite así la comparación de la costo-eficacia de las intervenciones;
• La formación de los profesionales sanitarios de la atención primaria para que puedan atender los problemas auditivos;
• La elaboración y difusión de directrices para luchar contra las principales causas prevenibles de los defectos de audición;
• El establecimiento de alianzas para ofrecer audífonos y servicios asequibles a las personas que los necesitan;
• La sensibilización acerca de la importancia del problema y los costos económicos de los defectos de audición y las posibilidades de prevención; y
• El fomento de la creación de programas nacionales de prevención.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La epistaxis

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Es el sangrado o hemorragia nasal, lo cual es muy frecuente, puede que una de cada 10 personas lo haya sufrido, bien de forma ocasional o repetida. En los niños, sobre todo entre los 2 y los 10 años es bastante habitual, mientras que en los menores de 2 años y en los adolescentes es menos frecuente.

La nariz, sobre todo algunas zonas del tabique, tiene muchos vasos sanguíneos, lo que permite que pequeños golpes -a veces sólo con rascarse-, un catarro, alergias o la sequedad ambiental puedan lastimarlos y comenzar a sangrar. En los niños es muy frecuente cuando están acatarrados y puede ocurrir mientras duermen. Es muy raro que la causa sea alguna enfermedad como una alteración de la coagulación de la sangre o la tensión arterial aumentada.

Cuando un niño sangra por la nariz es muy fácil ponerse nervioso y asustar al propio niño que muchas veces está bastante tranquilo, por eso lo primero y fundamental es mantener la calma.

La epistaxis en los niños suele ser leve y es muy raro que tenga alguna repercusión importante, aparte de lo que mancha.

El sangrado suele ser en forma de goteo y puede ceder por sí solo o con algunas maniobras. Para cortar la hemorragia la maniobra más sencilla y eficaz es apretar la nariz con los dedos, haciendo pinza con el dedo índice y el pulgar con la fuerza suficiente para que deje de sangrar, aunque a veces resulta molesto porque el niño tendrá que respirar por la boca. La postura del niño debería ser sentado o de pie, con la cabeza en la posición habitual, ¡no hace falta echarla hacia atrás! La compresión se puede mantener unos 5-30 minutos hasta que deje de sangrar. Si pasado ese tiempo la hemorragia no ha cedido, es aconsejable buscar asistencia sanitaria.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Ronquera

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Sinónimo: Disfonía: Voz alterada

Término alternativo:

Afonía: pérdida total o parcial de la voz.

Definición:

La voz es un tema de investigación actual en el campo de la otorrinolaringología. Sin embargo, no hay estudios basados en hallazgos científicos que se centren en el diagnóstico y tratamiento de la disfonía. Como positivo, se reconoce que se ha logrado una mejor definición de las infecciones, alergia, reflujo e irritantes ambientales relacionados con la laringe, al igual que la diferenciación entre el entrenamiento y las características de las mucosas.

La ronquera, o disfonía, es el resultado de la dificultad para producir sonidos al tratar de hablar, o un cambio en el tono o calidad de la voz, la cual puede sonar débil, excesivamente velada, chillona o ronca.

Por lo general, la ronquera se atribuye a un problema en las cuerdas vocales y la mayoría de los casos están asociados con inflamación de la laringe (laringitis).

También puede tornarse persistente (por semanas o meses) y ser causada por una variedad de problemas que van desde triviales hasta peligrosos.

Causas comunes:

Enfermedades del aparato respiratorio: Entre estas la más importante es la laringitis, también la faringitis, la amigdalitis (anginas), alergias (hipersensibilidad a una particular sustancia que, si se inhala, ingiere o se toca, produce unos síntomas característicos), nódulos, tumores, etc. Inhalación o ingestión de sustancias irritantes (pimienta, vinagre, productos químicos abrasivos, etc.). El hábito de fumar, el alcohol u objetos extraños puede originar un cambio temporal o permanente de la voz. Tos (puede ser producida por alergias o por algunas enfermedades como la bronquitis). Malos usos de la voz: El forzar demasiado la voz por motivos de trabajo (maestros, cantantes, vendedores, relaciones públicas, etc.), como una manera de mostrar el enfado (grandes gritos de rabia o reprimenda), los lloros prolongados, especialmente en los niños, pueden causar los mismos resultados. Enfermedad viral. Reflujo gastroesofágico (ácido estomacal que irrita la laringe).

Otras causas:

• Debilidad generalizada causada por otras enfermedades.
• Amigdalitis (inflamación de una amígdala o ambas.
• Cuerpo extraño en el esófago o la tráquea.
• Mononucleosis infecciosa (fiebre glandular).
• Goteo retronasal (secreción).
• Nódulos o parálisis de las cuerdas vocales (postoperatoria).
• Broncoscopia u otros exámenes (temporal).
• Pubertad.
• Cáncer de la laringe.
• Fractura laríngea.
• Trastornos psiquiátricos, mentales (Neurosis histérica, fonastenia, síndrome de ronquera por estrés).

Una voz afónica, o con un timbre o intensidad diferente puede aparecer en ciertos casos de nerviosismo. A veces surge ronca o, a veces, aguda y chillante como un pitido.

Anatómico Obstrucción traqueobronquial Laringoespasmo. Edema laríngeo

Manipulaciones de la laringe: Ciertas operaciones o procedimientos médicos como una operación de pólipos, una inserción de cánulas para una revisión del aparato digestivo o respiratorio (broncoscopia) pueden producir afonías o cambios de la voz.

El frío excesivo: El contacto del frío con la garganta bien mediante el clima o al beber agua fría o helados puede producir un cambio en la voz.

Diagnóstico:

Ante una pérdida de la voz, voz que no se oye, voz ronca y hasta de baja intensidad hay que tener presente si:

• Hay dificultad para respirar o deglutir junto con la ronquera.
• La ronquera está acompañada de babeo, en especial en un niño pequeño.
• La ronquera se presenta en un niño menor de 3 meses de edad.
• La ronquera ha persistido por más de 1 semana en un niño o más de 2 semanas en un adulto.

En estas condiciones la asistencia médica debe ser inmediata y una vez que la condición de la persona esté estable, el médico examinará la garganta y la boca. A la persona se le harán preguntas acerca de los síntomas y la historia clínica, en cuanto a la calidad, el tiempo, los factores agravantes y otros síntomas acompañantes como fiebre, tos y debilidad.

Algunos de los exámenes médicos que se realizan son:

• Conteo sanguíneo completo, o fórmula leucocitaria.
• Examen de la garganta con un espejo pequeño.
• Tomografía axial computarizada o radiografía del cuello.
• Laringoscopia (visualización de la laringe con laringoscopio)
• Cultivo de muestra faríngea.

Tratamiento:

La ronquera puede ser aguda o crónica, pero el tratamiento es el mismo en la mayoría de los casos.

El reposo y el tiempo son en realidad la única forma de curar la ronquera que no está asociada con otros síntomas. El hecho de llorar, gritar, hablar o cantar en exceso tendrán como único efecto el empeoramiento del problema. Se debe tener paciencia, dado que el proceso de curación puede tomar varios días. Es recomendable no hablar, a menos que sea estrictamente necesario, y evitar susurrar, dado que puede causar más tensión en las cuerdas vocales que el hecho de hablar.

La humidificación del aire con un vaporizador o la ingestión de líquidos pueden proporcionar algún alivio.

Se deben tratar otros trastornos subyacentes como bronquitis, alergias, laringitis o alcoholismo, tabaquismo.

Una afonía o cambio de la voz que no desaparece en tres o cuatro días requiere la atención de un especialista para que diagnostique las causas reales del problema.

Cuidados generales:

La ronquera puede ser aguda o crónica, pero el tratamiento es el mismo en la mayoría de los casos.

El reposo y el tiempo son en realidad la única forma de curar la ronquera que no está asociada con otros síntomas. Este tipo de ronquera es muy resistente al tratamiento médico. El hecho de llorar, gritar, hablar o cantar en exceso tendrán como único efecto el empeorar el problema. Se debe tener paciencia dado que el proceso de curación puede tomar varios días. Se recomienda no hablar, a menos que sea estrictamente necesario, y evitar susurrar puesto que puede causar más tensión en las cuerdas vocales que el hecho de hablar.

Las gárgaras no tienen ningún efecto terapéutico en las cuerdas vocales. Se deben evitar los descongestionantes porque resecan las cuerdas vocales y prolongan la irritación. En caso de fumar, se debe reducir o dejar el consumo del cigarrillo.

La humidificación del aire con un vaporizador o la ingestión de líquidos pueden proporcionar algún alivio.

Si se presenta dificultad respiratoria grave, la primera prioridad es asegurarse de que haya una respiración normal, para lo cual puede ser necesario colocar un tubo respiratorio

Dr. Avilio Méndez Flores

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