Músculos

La enfermedad de Parkinson

0


Nombres relativos:

Parkinsonismo idiopático, Parálisis agitante, Mal de Parkinson.

Consideraciones generales:

Afección caracterizada esencialmente por un temblor especial, acentuado sobre todo en los dedos (movimiento de amasador de pan, de rodar una bolita, etc.), y por una rigidez muscular que da al paciente una actitud rígida particular, correspondiente a la flexión media de los miembros (piernas ligeramente flexionadas, tronco inclinado, brazos doblados, etc.), y un rostro inmóvil e inexpresivo, denominado facies parkinsoniana.

Definición:

Trastorno neurodegenerativo crónico debida a una lesión del cuerpo estriado y del locus niger que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva, producida a consecuencia de la destrucción, por causas que todavía se desconocen, de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra, productoras de dopamina, Las cuales se encargan de la coordinación del movimiento, el equilibrio, el mantenimiento del tomo muscular y la postura.

Historia:

La enfermedad fue descrita y documentada en 1817 por el médico británico Dr. James Parkinson; los cambios bioquímicos asociados fueron identificados en los años 1960.
En el año 1997, la Organización Mundial de la Salud estableció que el 11 de abril se celebraría el Día mundial del Parkinson, con el objetivo de acrecentar la concienciación de las necesidades de las personas aquejadas de esta dolencia. Fue esta la fecha escogida al coincidir con el nacimiento de James Parkinson, el médico británico que describió por vez primera la «parálisis agitante», término que él mismo acuñó.

Frecuencia:

De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) siete millones de personas padecen esta enfermedad neurodegenerativa. Afecta a una de cada mil personas en todo el mundo y aproximadamente al 1% de la población mayor de 65 años.
Puede presentarse en cualquier edad después de los 40 años. Por lo general entre los 45 y 65 años de edad. Afecta a todas las razas y se presenta en todas las regiones del mundo sin tener predilección por alguno de los dos sexos.

Esta enfermedad representa el segundo trastorno neurodegenerativo por su frecuencia, situándose únicamente por detrás de la enfermedad de Alzheimer. Además de esta variedad tardía, existe otra versión precoz que se manifiesta en edades inferiores a los cuarenta años.

Es casi imposible obtener un recuento exacto del número de casos porque muchas personas en las etapas iniciales de la enfermedad consideran que sus síntomas son el resultado del envejecimiento normal y no buscan ayuda de un médico.

Epidemiología:

Globalmente, la incidencia anual de EP es de dieciocho nuevos casos por cada cien mil habitantes, pero la alta esperanza de vida que suelen presentar los pacientes hace que la prevalencia de la enfermedad en la población sea cuantitativamente mayor que la incidencia, registrándose unos ciento sesenta y cuatro casos por cada cien mil habitantes.

Es una enfermedad presente en todas las regiones del mundo y en todos los grupos étnicos, aunque su prevalencia en la raza caucásica (fluctúa entre los ochenta y cuatro y los doscientos setenta casos por cada cien mil habitantes) es más importante que entre las personas de raza negra y en los orientales, donde parece ser que se registran muchos menos casos. En el ámbito mundial, se ha sugerido la existencia de un patrón de prevalencia que decrece de norte a sur. Por otra parte, varios estudios han puesto al descubierto una incidencia acentuada de EP en el medio rural, especialmente entre los varones. Esto podría ser debido a que la vida en el campo podría incluir diferentes exposiciones medioambientales, como algunas sustancias identificadas en el agua de los pozos o a los pesticidas e insecticidas.

Causas:

Se sabe que hay ciertos elementos genéticos y predisposición familiar para desarrollar esta enfermedad, aunque un estudio reciente publicado por la revista Journal of the American Medical Association JAMA, indica que el mal de Parkinson diagnosticado después de los 50 años, no tiene componentes genéticos y que determinados factores medioambientales, pueden ser causantes de este trastorno. Sugieren que los estudios relativos a la herencia vinculados con la enfermedad, se dirijan a sujetos que tengan una manifestación más temprana de la dolencia.

Han surgido múltiples hipótesis patogénicas. Entre las mejor fundamentadas se encuentran las que implican un factor tóxico, hasta ahora desconocido, y factores genéticos.

Independientemente de cuál sea la causa última, se conocen diversos procesos probablemente implicados en la producción del daño neuronal. Entre ellos la formación de radicales libres. Estos son compuestos inestables debido a que carecen de un electrón. En un intento por reemplazar el electrón que falta, los radicales libres reaccionan con las moléculas circundantes (especialmente metales tales como el hierro), en un proceso llamado oxidación. Se considera que la oxidación ocasiona daño a los tejidos, incluidas las neuronas. Normalmente, los antioxidantes, productos químicos que protegen a las células de este daño, mantienen bajo control el daño producido por los radicales libres. Las pruebas de que los mecanismos oxidativos pueden ocasionar o contribuir a la enfermedad de Parkinson incluyen el hallazgo de que los pacientes con la enfermedad tienen niveles elevados de hierro en el cerebro, en especial en la materia gris, y niveles decrecientes de ferritina, que sirve como mecanismo protector rodeando o formando un círculo alrededor del hierro y aislándolo.

Otros científicos han sugerido que la enfermedad de Parkinson puede ocurrir cuando una toxina externa o interna destruye selectivamente las neuronas dopaminérgicas. Un factor de riesgo ambiental tal como la exposición a pesticidas, o una toxina en el suministro de alimentos, es un ejemplo de la clase de desencadenante externo que pudiera, hipotéticamente, ocasionar la enfermedad de Parkinson. La teoría tiene entre sus apoyos el hecho de que algunas toxinas, tales como tetrahidropiridina (MPTP) inducen síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson así como lesiones en las neuronas de la materia gris en los seres humanos y en animales. Sin embargo, hasta la fecha, ninguna investigación ha proporcionado prueba definitiva de que una toxina sea la causa de la enfermedad.

Una teoría relativamente nueva explora el papel de los factores genéticos en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. De un 15 a un 25 por ciento de los pacientes de Parkinson tienen un familiar cercano que ha experimentado síntomas de Parkinson.

Después de que los estudios en animales demostraran que MPTP interfiere con el funcionamiento de las mitocondrias dentro de las células nerviosas, los investigadores se interesaron en la posibilidad de que el deterioro en el ADN de las mitocondrias puede ser la causa de la enfermedad de Parkinson. Las mitocondrias son orgánulos esenciales que se encuentran en todas las células animales que convierten la energía de los alimentos en combustible para las células.

Por último, otra teoría propone que la enfermedad de Parkinson ocurre cuando, por causas desconocidas, el desgaste de las neuronas productoras de dopamina normal, relacionado con la edad, se acelera en ciertas personas. Esta teoría se sustenta en el conocimiento de que la pérdida de mecanismos protectores antioxidativos está asociada con la enfermedad de Parkinson y el envejecimiento.
Muchos investigadores creen que una combinación de estos cuatro mecanismos – daño oxidativo, toxinas ambientales, predisposición genética y envejecimiento acelerado – finalmente se identificarán como causas de esta enfermedad.

Patogenia:

La enfermedad de Parkinson ocurre cuando algunas células nerviosas, o neuronas, en un área del cerebro conocida como sustancia nigra, mueren o sufren deterioro. Normalmente, estas neuronas producen un producto químico cerebral importante conocido como dopamina. La dopamina es un mensajero químico responsable de transmitir las señales entre la sustancia nigra y la siguiente “estación relevadora” del cerebro, el cuerpo estriado, para producir actividad muscular fluida y con un propósito.

La pérdida de dopamina hace que las células nerviosas del estriado actúen sin control, dejando al paciente incapaz de dirigir o controlar sus movimientos de forma normal. Los estudios han demostrado que los pacientes de Parkinson tienen una pérdida del 80% o más de las células productoras de dopamina en la sustancia nigra. La causa de esta muerte o deterioro celular se desconoce, pero resultados significativos obtenidos por científicos de investigación continúan produciendo pistas nuevas y sumamente interesantes de la enfermedad.

En los últimos años los investigadores han identificado un defecto cerebral fundamental que es el distintivo de la enfermedad: las pérdidas de células cerebrales que producen un neurotransmisor -la dopamina- fundamental, entre otros, en los circuitos cerebrales implicados en el control del movimiento. Este descubrimiento llevó a los científicos a encontrar el primer tratamiento eficaz de la enfermedad de Parkinson y sugirió formas de elaborar terapias nuevas y aún más eficaces. Es el ejemplo más común de una serie de trastornos neurodegenerativos caracterizados por la acumulación en las neuronas presinápticas de la proteína α-sinucleina. Casi todas las formas de parkinsonismo son el resultado de la reducción de la transmisión dopaminérgica en las neuronas de los ganglios basales.

Síntomas:

Está aceptado que síntomas no motores anteceden, con frecuencia, a la aparición de los síntomas motores clásicos. Los mejor documentados son la pérdida de olfato y el llamado trastorno de conducta en fase REM, es decir, pesadillas nocturnas asociadas a agitación.

Se manifiesta básicamente por la presencia de temblor, rigidez de los músculos y lentitud y dificultad para iniciar el movimiento. En los comienzos pueden aparecer molestias muy variables, difíciles de relacionar con la enfermedad. No es raro que los pacientes acudan inicialmente al traumatólogo, aquejando dolores en las articulaciones, o al psiquiatra buscando el tratamiento de un estado depresivo.

Los síntomas de este mal son lentamente progresivos de manera que la interferencia en la vida cotidiana del enfermo puede ser mínima durante varios años. No es raro que en algunos casos los síntomas permanezcan aparentemente estables por largos periodos de tiempo.

Más adelante se presentan los síntomas más característicos: La lentitud de los movimientos se manifiesta en la falta de expresión de la cara y en una lentitud y torpeza general en la realización de los movimientos, ya sean automáticos (parpadear, tragar, balancear los brazos al caminar) como voluntarios (vestirse, levantarse de una silla, escribir).

El temblor de 4 a 6 ciclos por segundo, es más notable cuando se está en reposo, disminuye con el movimiento voluntario y se incrementa con el estrés emocional. Por lo general el temblor se presenta en una extremidad o las extremidades de un lado durante meses o años antes de tornarse más generalizado.

Las anomalías de la postura se reflejan en la inclinación del tronco y cabeza hacia adelante (la espalda del paciente está encorvada). Resulta dificultoso el control del equilibrio, por lo que pueden producirse caídas.

La rigidez de la musculatura en general, es la responsable de la postura flexionada, característica de estos pacientes, y en muchos casos, las facciones son menos expresivas.

La marcha de quien padece este mal es de pequeños pasos pero con un ritmo acelerado, como un trotecillo. El enfermo de Parkinson muestra una tendencia a sufrir estados depresivos, estreñimiento y exceso de producción de saliva. El exceso de grasa en la cara y cuero cabelludo resulta bastante común.

Como puede verse, la mayor parte de estos síntomas afectan la actividad psíquica, pero no lesionan la actividad intelectual.

En resumen:

• Rigidez muscular.
• Temblor, puede ser de diferentes intensidades.
• Hipocinesia, falta de movimientos.
• Dificultades al andar, parece que se siguen a sí mismos.
• Mala estabilidad al estar parado, parece que pendulan.
• Al comenzar a andar tienen problemas, les cuesta empezar.
• Si un movimiento no se termina tiene dificultades para reiniciarlo o terminarlo.
• Cara de pez o máscara, por falta de expresión de los músculos de la cara.
• Acatisia, se dice de una falta de capacidad de estar sentado sin moverse.
• Movimiento de los dedos como si estuvieran contando dinero.
• Boca abierta, con dificultad para mantenerla cerrada.
• Sialorrea. (Producción excesiva de saliva)
• Anosmia. (Pérdida o disminución del sentido del olfato)
• Voz de tono bajo, y monótona.
• Dificultad para escribir, para comer, o para movimientos finos. Micrografía (Estado en que la letra manuscrita del paciente cada vez se hace más pequeña e ilegible).
• Estreñimiento.
• Atrofia muscular.

Manifestaciones mentales:

• La ansiedad, el estrés y la tensión
• Confusión
• Demencia
• Depresión
• Desmayo
• Deterioro intelectual ocasional.
• Alucinaciones
• Pérdida de la memoria

Manifestaciones secundarias:

La disfunción autonómica se acompaña de diversas manifestaciones: hipotensión ortostática, estreñimiento, urgencia miccional, sudoración excesiva, seborrea. La hipotensión ortostática puede ser ocasionada tanto por la denervación simpática del corazón como por efecto colateral de la terapia dopaminomimética.
La depresión afecta a aproximadamente el 50% de los pacientes con enfermedad de Parkinson y puede presentarse en cualquier momento de evolución de la enfermedad, sin embargo se debe tener en cuenta que puede ser agravada por la administración de agentes antiparkinsonianos y psicotrópicos; otras causas de depresión refractaria a tratamiento incluyen: hipotiroidismo, hipogonadismo, déficit de vitamina B12.
Los síntomas psicóticos (más que una genuina psicosis se trata de la semiología de una demencia) afectan a 6 – 45% de los pacientes, en etapas tempranas incluyen alucinaciones visuales, aunque la depresión y la demencia son los principales desencadenantes de la psicosis, también lo es la administración de agentes dopaminérgicos, anticolinérgicos, amantadina, selegilina.

Diagnóstico:

El diagnóstico de EP, que es puramente clínico (no existen marcadores biológicos), puede llegar a revestir una gran complejidad. Esta dificultad en la diagnosis es corriente que aparezca en los primeros estadios de la enfermedad, cuando los síntomas que el paciente presenta pueden ser atribuidos a otros trastornos. Consecuencia directa de este hecho es la elaboración de diagnósticos erróneos.

No existe ninguna prueba de laboratorio o estudio radiológico que permita diagnosticar la enfermedad, pero es frecuente que se realicen analíticas sanguíneas con el objetivo de descartar otros posibles trastornos, como el hipotiroidismo (al igual que EP, conlleva una ralentización en los movimientos), una disfunción hepática o patologías autoinmunes. Por otra parte, las técnicas de imagen cerebral, como son la resonancia magnética, la tomografía por emisión de positrones o la tomografía por emisión de fotón único, son eficaces a la hora de excluir otras dolencias que desencadenen síntomas parecidos a los de EP, como un accidente cerebro vascular o un tumor cerebral.
Resulta habitual que los facultativos formulen preguntas al paciente con las que pretenden dilucidar si este consumió alguna clase de estupefaciente o si estuvo expuesto a virus o toxinas medioambientales, para así determinar si un factor específico pudo haber sido la causa de un parkinsonismo. Es objeto de observación la actividad muscular del paciente durante un periodo de tiempo, pues con el avance de la enfermedad los trastornos motores específicos se vuelven más evidentes, por lo cual el contexto de síntomas es muy característico, y para confirmar el diagnóstico se realiza un TAC que suele presentar lesiones típicas en el mesencéfalo.

Se debe tener en cuenta que la osteoporosis puede producir actitudes musculares similares al Parkinson. De allí que el examen de los reflejos osteotendinosos, muy exagerados en el Parkinson, será imprescindible para el diagnóstico.

Tratamiento:

De acuerdo a los investigadores, en la actualidad el mal de Parkinson sólo puede ser controlado. Los tratamientos que se conocen permiten aliviar la mayor parte de los síntomas, aunque no eliminan la causa. La posibilidad de control, junto con la aceptación y adaptación a la enfermedad por parte del paciente, significaría que la mayor parte de las personas que la sufren, puedan llevar una vida independiente y activa.

En la etapa temprana de la evolución del Parkinson no se requiere tratamiento farmacológico, pero es necesario hablar con el especialista sobre la naturaleza del trastorno y la disponibilidad de tratamiento médico para su utilización en el momento que sea necesario.

Una medida quirúrgica es la Talamotomía, técnica que destruye las células nerviosas hiperactivas que causan los temblores, mismos que afectan el habla, la debilidad o insensibilidad. Esta técnica aún se encuentra bajo evaluación.

Entre los medicamentos útiles en el tratamiento de este padecimiento, se encuentra la Levodopa, cuya acción es sustituir el déficit de Dopamina disminuyendo las características principales del Parkinsonismo. Este fármaco suaviza los efectos neuro-psiquiátricos que se presentan, como la demencia, la depresión, las alucinaciones y la psicosis, sin embargo ninguno ha conseguido dominar la enfermedad o detenerla.

La Levodopa es menos eficaz en el control del temblor y de las alteraciones de la postura. Con el paso del tiempo algunos pacientes han experimentado regresiones en la mejoría inicial obtenida. Los efectos adversos comunes de esta sustancia son las náuseas, vómito e hipotensión (baja presión arterial), pero también suelen presentarse arritmias cardiacas.

El insomnio, la confusión y otros cambios en la conducta pueden presentarse un poco más tarde volviéndose más frecuentes con el tiempo. Médicos mexicanos han desarrollado un dispositivo eléctrico el cual permite la disminución del temblor corporal en los enfermos de Parkinson.

Otra técnica utilizada para suprimir los temblores de pacientes con Parkinson, es la de electrodos implantados en el cerebro y cuyo nombre es el de Técnica de Estimulación Profunda del Cerebro, la cual consiste en implantar un cable en la zona del Tálamo, que actúa como estación transmisora de información sensorial.

Complicaciones:

Dificultad para realizar las actividades diarias
Dificultad para tragar o comer
Discapacidad (difiere de una persona a otra)
Lesiones por caídas
La neumonía por la inhalación (aspiración) saliva
Los efectos secundarios de los medicamentos

Evolución:

La enfermedad es crónica, lo que significa que persiste por un largo periodo de tiempo, como progresiva, que significa que sus síntomas empeoran con el tiempo. No es contagiosa ni usualmente se hereda, es decir, no pasa directamente de un miembro de la familia o de una generación a la siguiente.

Pronóstico:

Sin tratamiento, la enfermedad empeorará hasta que la persona esté totalmente incapacitada. El Parkinson puede llevar a un deterioro de todas las funciones cerebrales, y una muerte temprana.
La mayoría de las personas responden a los medicamentos. Hasta qué punto el alivio de los síntomas y por cuánto tiempo puede ser muy diferente en cada persona. Los efectos secundarios de los medicamentos pueden ser graves.

Prevención:

En los últimos años se han realizado múltiples estudios con el fin de identificar factores exógenos que pudieran modificar el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Mediante estudios caso-control retrospectivo se ha intentado relacionar el consumo regular de antiinflamatorios no esteroideos y de ciertas vitaminas con un menor riesgo de enfermedad de Parkinson pero los resultados de estos estudios son contradictorios y no es posible en estos momentos inferir que el consumo de estos fármacos reduzca el riesgo de padecer Parkinson. La asociación más firme actualmente es la mayor incidencia de la enfermedad entre no fumadores: existe una relación en la alteración en los niveles de dopamina producidas por el tabaco y un decremento del riesgo de contraer Parkinson, pero los mecanismos de tal relación aún no se encuentran determinados.
Algunos estudios sugieren una relación entre el consumo de lácteos y la enfermedad de Párkinson.

Evolución de la mortalidad:

Los estudios sobre la mortalidad en la EP se encuentran limitados por la escasez de precisión de los certificados de defunción, así como por la confusión diagnóstica entre el parkinsonismo idiopático y otros tipos de trastornos neurodegenerativos. Con todo ello, puede establecerse que las tasas de mortalidad por EP son bajas para cualquier estrato de edad y que la edad de la muerte de los pacientes ha ido desplazándose hasta edades más avanzadas, por un progresivo aumento de la esperanza de vida. Además, todo parece indicar que el tratamiento con levodopa reduce el riesgo de muerte de los pacientes, especialmente durante los primeros años de la enfermedad. De hecho, y en efecto la mortalidad estandarizada de la EP se situaba en 2,9 antes de haberse producido la introducción de la levodopa, pues tras la aparición del fármaco la cifra experimentó un colosal descenso que la dejó en 1,3, proporcionándoles a los pacientes una esperanza de vida que rozaba la normalidad. Sin embargo, una revisión sistemática del efecto de levodopa en el cambio de la esperanza de vida demostró que la mejora que se había producido a consecuencia del tratamiento farmacológico era menor, con una estimación de la mortalidad estandarizada de 2,1.
Cuando se sobreviene la muerte en los pacientes aquejados de EP, esta suele ser debida a una infección intercurrente, generalmente torácica, o a un traumatismo producido en alguna de las caídas ocasionadas por la inestabilidad postural. Cabe destacar, que los pacientes con EP tienen una menor probabilidad de fallecer a consecuencia de cáncer o de enfermedades cardiovasculares que la población general.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

El desgarro muscular

0


Definición:

Un desgarro o distensión es una lesión sufrida en un músculo o un tendón (el tejido que conecta al músculo con el hueso). Cuando ocurre un desgarro, el músculo o el tendón se distiende o se rompe.

Causas:

Un desgarro surge cuando un músculo o un tendón sufren una torcedura o un tirón. Los desgarros pueden ocurrir de repente o se pueden desarrollar durante el curso de varios días o semanas.

Un desgarro repentino (agudo) es causado por:
• Una lesión reciente
• Levantar objetos pesados de manera inapropiada
• El uso excesivo de los músculos.

Los desgarros crónicos ocurren generalmente al mover los músculos y tendones de la misma manera una y otra vez.

Localización:

Dos sitios comunes para los desgarros son la espalda y el músculo detrás del muslo (tendones isquiotibiales).

Los desgarros en la espalda o las piernas ocurren frecuentemente en deportes como el fútbol, fútbol americano, hockey sobre hielo, boxeo y lucha libre. Las personas que practican gimnasia, tenis, remo y golf usan mucho las manos y los brazos.
Estas personas a veces se desgarran la mano o el brazo. Los desgarros en los codos también pueden ocurrir al practicar deportes.

Síntomas:

Un desgarro puede causar:
• Dolor
• Contracción o espasmos musculares
• Debilidad muscular
• Hinchazón
• Calambres
• Dificultad para mover el músculo.

Cuando un músculo o un tendón se desgarran completamente, muchas veces causan dolor intenso y dificultad de movimiento.


Diagnóstico:

La evaluación de la gravedad del traumatismo se ve facilitada si podemos saber o comprender el mecanismo que lo produce, por un lado, y por otro por la inspección metódica de las estructuras lesionadas, para evitar de esta manera que pasen desapercibidos signos de gravedad.

Para poder comprender el mecanismo de la lesión es necesario que el sujeto nos relate como sucedió y los sucesos que lo llevaron a ello. Así también debemos tener referencia de lo que oyó o sintió en el momento de producirse y por último preguntar si había sufrido ya alguna lesión con anterioridad en la misma zona.
En segundo lugar buscar deformidades evidentes, cambios en la coloración de la piel, hinchazón o edema, hematomas o equimosis. Para todo ello es práctico identificar los relieves óseos característicos de las articulaciones, así como poder comparar todo lo anterior con el lado sano o contralateral. Todo esto constituye la tercera fase o exploración de la lesión.
Con todo esto podemos estar en condiciones de sospechar si la lesión que padece el paciente es una contusión, un esguince o un desgarro, o si sospechamos que pueda ser una fractura. En definitiva podemos valorar la importancia de la lesión.

Buscar deformidades evidentes, tumefacción y cambios en la coloración de la piel.
Comparar siempre con el lado contralateral o no afectado palpación.

Tocar la parte lesionada buscando diferencia de temperatura entre el lado lesionado y el lado sano, también buscando alteración de la sensibilidad, deformidades o crepitación

Tratamiento:

Para reducir la hinchazón y el dolor durante el primer o segundo día, los médicos por lo general le indicarán al paciente que:
• Mantener el área lesionada en reposo. Si el tobillo o la rodilla están lesionados, el médico podrá recomendarle que use muletas o un bastón.
• Colocar bolsas de hielo sobre la lesión durante periodos de aproximadamente 20 minutos. El médico le puede indicar que repita esto de cuatro a ocho veces al día.
• Comprimir la lesión usando vendajes especiales, una férula o yeso, botas o tablillas. Su médico le aconsejará cuál es la mejor para usted y cuán ajustada debe estar.
• Elevar el tobillo, la rodilla, el codo o la muñeca lesionada usando una almohada.
• El médico tal vez le recomiende que tome medicamentos tales como aspirina o ibuprofeno.

Después de tratar el dolor y la hinchazón, los médicos generalmente recomiendan ejercitar el área lesionada. Esto ayuda a prevenir la rigidez y aumenta la fuerza. Algunas personas necesitan fisioterapia. El paciente quizás tenga que ejercitar el área lesionada o ir a fisioterapia por varias semanas. El médico o el fisioterapeuta indicarán cuando se pueden comenzar las actividades normales, incluyendo las actividades deportivas. Si se comienza muy pronto, puede volver a lesionarse.

Prevención:

Para ayudar a prevenir los desgarros hay que:
• Evitar hacer ejercicio o actividades deportivas cuando se esté cansado o tenga dolor.
• Tener una dieta balanceada para mantener los músculos fuertes.
• Mantener un peso saludable.
• Evitar las caídas.
• Usar zapatos que queden bien.
• Conseguir zapatos nuevos si el tacón se ha gastado por un solo lado.
• Hacer ejercicios diariamente.
• Mantener una buena condición física para practicar deportes.
• Hacer ejercicios de calentamiento y estiramiento antes de practicar un deporte.
• Usar equipo protector mientras se juega.
• Correr en una superficie plana.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

El esguince

0


Nombre relativo:

Torcedura

Consideraciones generales:

Constituyen las lesiones más frecuentes en la práctica traumatológica. En general no son lesiones graves que precisen de grandes tratamientos, pudiendo ser tratadas por la propia persona, por el entrenador, el preparador físico, por otro compañero y en última instancia por personal sanitario, lo que en ocasiones lleva a malos resultados y recidivas frecuentes sobre todo en el mundo deportivo.

Es frecuente escuchar a la gente decir “que un esguince puede ser peor que una fractura”.

Definición:

Un esguince o torcedura es la rasgadura, torsión, distensión o estiramiento excesivo de algún ligamento (banda resistente de tejido elástico que une los extremos óseos en una articulación).

Características:

Los esguinces causan dolor, inflamación e impotencia funcional. Su tiempo de recuperación varía en función de la gravedad y la cronicidad de la lesión. Se distingue entre esguinces leves, los ligamentos están simplemente distendidos, y esguinces graves cuando los ligamentos están rotos.
Son más comunes en el tobillo, codo, muñeca, pulgar, cuello y algunas zonas como la columna vertebral, aunque también afectan a otras regiones corporales. Las lesiones en los deportistas suelen ser esguinces de tobillo; en general el ligamento lateral externo. Son frecuentes en balonmano, baloncesto, skateboarding, fútbol y salto largo. En el tobillo, el ligamento que se ve afectado en un 90% de los casos es el ligamento del astrágalo, peroné o calcáneo.
Un esguince puede ocasionar una parálisis temporal en el miembro en el cual es afectado y un dolor intenso.

Causas:

Se produce debido a un movimiento brusco, caída, golpe o una fuerte torsión de la misma, que hace superar su amplitud normal. No debe confundirse con la luxación, la cual es una lesión más severa que involucra el cambio de posición de la articulación y la separación de sus huesos.

Generalmente suelen deberse a traumatismos de baja o moderada intensidad. Habitualmente en un traumatismo que origina un esguince o una contusión, el paciente puede referir que inicialmente no presentó ninguna limitación, apareciendo ésta al paso del tiempo siendo frecuente la expresión: ” en caliente no me dolía”. Y en ocasiones resulta difícil establecer una relación entre el momento del traumatismo y la aparición de los síntomas por el tiempo transcurrido, motivando ello cierta incertidumbre al paciente.

Las contusiones pueden afectar a cualquier parte del organismo y son el resultado de un golpe directo contra un objeto o persona. La intensidad es variable. Si es muy elevada puede ocasionar la rotura de los elementos de sostén, que son los huesos, produciéndose una fractura. Las zonas más afectadas suelen ser las extremidades seguidas del tórax.

Los esguinces por el contrario solo pueden producirse a nivel articular ya que afectan a las estructuras estabilizadoras que hacen posible la unión de dos estructuras óseas que son los ligamentos y las cápsulas articulares. Cuando una articulación es forzada más allá de los límites anatómicos normales se pueden distender y desgarrar el tejido y en ocasiones los ligamentos pueden arrancar las inserciones óseas. Las articulaciones más vulnerables de sufrir esguinces son los tobillos, rodillas, dedos de la mano y muñeca.

Las causas de los esguinces son diversas. Algunas caídas, torceduras o golpes pueden desplazar la articulación de su posición normal, distendiendo o rompiendo los ligamentos que mantienen esa articulación. Un esguince puede ocurrir cuando uno se:
• Cae en un brazo
• Cae en un lado del pie
• Tuerce una rodilla.

Los esguinces más frecuentes son los de:
• Tobillo
• Rodilla
• Hombro
• Codo

Los esguinces ocurren más a menudo en el tobillo. Los esguinces en la muñeca se pueden producir al caerse sobre la mano. Los esguinces del pulgar son comunes en actividades deportivas como el esquí.

Síntomas:

• Dolor intenso, que además aumentará conforme intentemos mover la zona.
• Amoratamiento o enrojecimiento de la zona afectada.
• Incapacidad de movimiento.
• Hinchazón o inflamación.

A veces cuando ocurre la lesión se puede sentir un crujido o una ruptura. Un esguince puede ser leve, moderado o fuerte.

Clasificación:

Según la gravedad de la lesión, los esguinces pueden ser de distintos tipos:
• Grado I: distensión parcial del ligamento (tratamiento conservador, farmacoterapia, fisioterapia, masoterapia)
• Grado II: rotura parcial o total del ligamento (tratamiento conservador o quirúrgico, en función de la lesión).
• Grado III: rotura total del ligamento con arrancamiento óseo (tratamiento quirúrgico).La rotura de varios ligamentos puede causar una luxación si se pierde completamente la congruencia articular.

Esguinces benignos:

Los esguinces benignos, a veces llamados entorsis, corresponden a un estiramiento violento de los ligamentos articulares, sin verdadera rotura ni arrancamiento.
Son frecuentes en enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo como el Síndrome de Ehlers-Danlos y el Síndrome de Hiperlaxitud articular.

En el examen clínico, la articulación suele aparecer hinchada y es muy dolorosa, pero pueden efectuarse los movimientos, y estos son normales. La radiografía no revela ninguna lesión.
El tratamiento consiste en aplicar una inmovilización ligera, mediante una férula o vendas adhesivas (vendaje compresivo), lo que permite la cicatrización del ligamento. Si el esguince es muy doloroso, puede colocarse un yeso para inmovilizar mejor la extremidad o la articulación lesionada. Se recomienda mantener reposo.

Esguinces graves:

Los esguinces graves se caracterizan por la producción de un desgarre o un arrancamiento del ligamento. Ellos dan lugar a movimientos anormalmente amplios de la articulación. En el examen clínico, la articulación es dolorosa y aparece hinchada, pero -en algunas ocasiones- muy poco más que en el caso de un esguince benigno. La radiografía es indispensable para detectar los esguinces graves, que pueden dejar secuelas (dolores persistentes, rigidez, inestabilidad y fragilidad de la articulación). Puede bastar con una inmovilización durante varias semanas, pero generalmente es necesario realizar una intervención quirúrgica. Esta consiste en reparar el ligamento arrancado o sustituirlo por uno artificial de materiales sintéticos. En todos los casos, un tratamiento con fisioterapia puede ayudar al paciente a recuperar la movilidad de la articulación y una función muscular normal.

Primeros Auxilios en caso de esguince:

• Elevar la extremidad afectada, incluso durante las noches.
• Reposo absoluto de la zona.
• Aplicación de frío local, con hielo, pero nunca en contacto directo.
• Envolver el hielo en una tela limpia y aplicarlo en intervalos de tiempo.

Traslado a un centro hospitalario para las correspondientes pruebas y en caso necesario inmovilizar con una férula o escayola.
Se deberá guardar reposo durante varios días, siempre dependiendo del grado de gravedad del esguince.
Por lo general, será de 10 días para esguinces leves y 3 a 5 semanas para esguinces graves.
Puede ser necesario que la persona lesionada necesite el uso de muletas para caminar.

Pruebas complementarias:

No se debería realizar un estudio radiológico a todos los pacientes que acudan por traumatismos banales sin antes realizar una anamnesis y exploración, ya que el estudio radiológico simple no aporta datos significativos diagnósticos ni pronósticos en el caso de contusiones y esguinces. Por lo tanto solo debe ser practicado si existe sospecha de fractura o luxación.

En contra de esto se encuentra el miedo al error diagnóstico o por omisión, que lleva en muchas ocasiones a realizarlas olvidando los efectos secundarios que, aunque mínimos, los hay.

Tratamiento:

El tratamiento de los esguinces depende del tamaño de la lesión y de la articulación involucrada. Algunos medicamentos como antiinflamatorios no esteroideos pueden utilizarse para aliviar el dolor. El peso que debe soportar la lesión deberá incrementarse gradualmente dependiendo de la tolerancia del paciente al dolor. En general, el tratamiento más común es:
• Descanso/Reposo: La lesión debe permanecer inmóvil y no se debe aplicar fuerza adicional en el sitio del esguince: por ejemplo, en el caso de un esguince de tobillo, se debe evitar el caminar.
• Hielo: Se debe aplicar hielo inmediatamente en el esguince para reducir el dolor e hinchazón producidos por la lesión. Puede ser aplicado durante 10-15 minutos (una aplicación más prolongada puede agravar la lesión en lugar de curarla), de 3 a 4 veces al día. El hielo puede combinarse con un vendaje para proporcionar soporte al miembro afectado.
• Compresión: Es necesario usar apósitos, vendajes u otro tipo de envolturas para inmovilizar la lesión y brindar soporte. Cuando se hace el vendaje de un esguince, debe aplicarse más presión en la parte más distal de la lesión y disminuirla en dirección del corazón; esto permite que parte de los fluidos de la herida sean dirigidos hacia el torrente sanguíneo y se reciclen. En ningún caso la compresión deberá cortar o comprimir drásticamente la circulación del miembro comprometido.
• Elevación: Mantener elevado el miembro afectado por un esguince (en relación con el resto del cuerpo) permitirá minimizar aún más la hinchazón y ayudará a disminuir los moratones.

El hielo y la compresión (terapia de compresión fría) no quitarán del todo el dolor y la inflamación, pero ayudarán a reducirlo lo suficiente mientras el esguince se cura por sí solo. El tratamiento cuidadoso de la inflamación es crucial para el proceso de curación ya que el fluido de esta puede saturar el área de la lesión.

La articulación tendrá que ser ejercitada prontamente: en los casos de esguinces leves, puede hacerse de 1 a 3 días tras la lesión. A veces son necesarios ejercicios especiales para poder recuperar la fuerza y ayudar a reducir el riesgo de problemas subsecuentes. La articulación podría necesitar de soporte como ortesis o férulas para así protegerla de posibles nuevas lesiones.

Para reducir la hinchazón y el dolor durante el primer o segundo día, los médicos por lo general indicarán al paciente:
• Mantener el área lesionada en reposo. Si el tobillo o la rodilla están lesionados, el médico podrá recomendarle que use muletas o un bastón.
• Colocar bolsas de hielo sobre la lesión durante periodos de aproximadamente 20 minutos. El médico le puede indicar que repita esto de cuatro a ocho veces al día.
• Comprimir la lesión usando vendajes especiales, una férula o yeso, botas o tablillas. Su médico le aconsejará cuál es la mejor para usted y cuán ajustada debe estar.
• Elevar el tobillo, la rodilla, el codo o la muñeca lesionada usando una almohada.
• El médico tal vez le recomiende que tome medicamentos tales como aspirina o ibuprofeno.

Después de tratar el dolor y la hinchazón, los médicos generalmente recomiendan ejercitar el área lesionada. Esto ayuda a prevenir la rigidez y aumenta la fuerza. Algunas personas necesitan fisioterapia. Tal vez se tenga que ejercitar el área lesionada o ir a fisioterapia por varias semanas. Su médico o su fisioterapeuta le indicarán cuando puede comenzar sus actividades normales, incluyendo las actividades deportivas. Si comienza muy pronto, puede volver a lesionarse.

Rehabilitación funcional:

Una inmovilización prolongada usualmente conlleva a la aparición de atrofia muscular y rigidez de la articulación. Los componentes de una rehabilitación efectiva de todas las lesiones por esguinces involucran el aumento del rango de movimientos y el fortalecimiento muscular con ejercicio

Prevención:

Para ayudar a prevenir los esguinces hay que:
• Evitar hacer ejercicio o actividades deportivas cuando esté cansado o tenga dolor.
• Tener una dieta balanceada para mantener los músculos fuertes.
• Mantener un peso saludable.
• Evitar las caídas.
• Usar zapatos que queden bien
• Conseguir zapatos nuevos si el tacón se ha gastado por un solo lado.
• Hacer ejercicios diariamente.
• Mantener una buena condición física para practicar deportes.
• Hacer ejercicios de calentamiento y estiramiento antes de practicar un deporte.
• Usar equipo protector mientras juega.
• Correr en una superficie plana.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Mal de Chagas

0


Nombres relativos:

Enfermedad de Chagas, Tripanosomiasis americana.

Definición:

El de Mal de Chagas es una enfermedad parasitaria tropical, generalmente crónica, causada por el protozoo flagelado Trypanosoma Cruzi y trasmitida por triatomideos.

Historia:

El Dr. Carlos Chagas (1879-1934), celebre investigador brasileño; realizo un descubrimiento que tiene un historial muy interesante, pocas veces repetido: el parasito fue encontrado antes que la enfermedad.

Cuando este investigador fue enviado a Lassance – estado de Minas Gerais, Brasil- para estudiar algunos problemas sanitarios encontró que los “barbeiros”, nombre popular de los chipos en el Brasil, tenían en sus deyecciones unos protozoarios que identifico como parásitos del genero Tripanosoma, de que se conocían algunas especies en otras partes del mundo.

La nueva especie la denominó Tripanosoma cruzi en homenaje a Oswaldo Cruz, su maestro.

En la Argentina, la enfermedad de Chagas fue estudiada principalmente por el Dr. Salvador Mazza, trabajador infatigable, quien mostro su gran importancia sanitaria, describió formas clínicas y difundió sus análisis a través de la Misión de Estudios de Patología Regional Argentina, que fundara.

Epidemiología:

En Venezuela el 68% del territorio nacional es susceptible a contraer la enfermedad del Mal de Chagas, la estadística de años anteriores en cuanto a su propagación es la siguiente:

de 1959 a 1968 la enfermedad alcanzó un 44 %,
de 1980 a 1983 disminuyó a 12%
de 1990 hasta el 2005 la enfermedad alcanzó un registro de 5 a 8,2%.

En Venezuela se estima que 6 millones de personas están en riesgo de contraer la enfermedad conocida como “Mal de Chagas”. Actualmente, en Caracas se ha detectado la presencia de uno de los vectores transmisores el Pastrongylus geniculatus.

Este vector, que habita en zonas montañosas, bosques y zonas silvestres, en los últimos años ha sido invadido por la sobrepoblación rural y urbana, lo que ha traído como consecuencia la ocupación del hábitat natural del Chipo por parte de los humanos.

Lamentablemente los humanos hemos ido invadiendo sus espacios, a nivel de los bosques, hemos estado ocupando su sitio, y se ha ido eliminando la fauna de la cual ellos se alimentaban en los bosques. Por lo tanto, ellos buscan comida a como dé lugar y como lo más cercano es la gente ellos están llegando a sus casas para conseguir su alimento por excelencia: la sangre humana o de animal.

Agente vector:

Existen varios tipos de Chipos: Rhodnius prolixus, Triatoma infestans que son domiciliarios, triatoma maculata peri domiciliario, y el Pastrongylus geniculatus silvestre.
Son más de 100 especies que pueden portar el parásito.

Son insectos hematófagos cuyo hábitat natural son las zonas boscosas, copas de arboles, malezas, matorrales, nidos de aves, madrigueras, gallineros, conejeras cochineras, palomares. En los espacios domésticos se pueden encontrar en rendijas, huecos, fisuras, grietas de paredes, techos, ropa, cajas, escombros y espacios desordenados y antihigiénicos.

Como en todos los insectos, el cuerpo está compuesto de tres regiones: cabeza, tórax y abdomen. Exteriormente podemos observar que la cabeza posee los órganos sensoriales, en el tórax están insertados los órganos locomotores y en el abdomen, el aparato reproductor y las aberturas respiratorias.

La cabeza es alargada, fusiforme en la mayoría de las especies. Posee un par de ojos compuestos, que son globosos y salientes, un par de ojos menores, los ocelos y un par de antenas, órganos receptores de sensaciones que no han sido bien determinadas aun.
En la cara ventral del tórax se insertan las patas que son delgadas y relativamente largas. Gran parte del dorso del abdomen está cubierto por alas. Queda descubierto el reborde que rodea el abdomen y se destaca por mostrar manchas transversales claras, característica muy importante para identificar a los chipos.

Hay más de un centenar de especies, pero no todas tienen importancia epidemiológica en la transmisión del Tripanosoma Cruzi.

Un grupo de especies tiene hábitos silvestres y son vectores del tripanosoma entre los mamíferos salvajes. Otro grupo suele invadir la zona peri domiciliaria, estableciéndose en gallineros, corrales, conejeras, etc.; se alimenta de los animales domésticos, participando en la transmisión del parasito al perro, gato y otros mamíferos que se crían cerca de las viviendas: estas especies de chipos están muy cerca del hombre, pero no llegan a invadir sus viviendas y por lo tanto no se alimentan sobre él ni le transmiten la enfermedad.

El adulto mide entre 2 ½ y 3 cm de largo; el macho es algo menor que la hembra. Una manera bastante segura de diferenciar el chipo domiciliario de otras especies, es observar las bases de las patas, que presenta un color amarillo que se destaca del negro de la coloración general del insecto.

Ciclo de vida:

Se reproduce por huevos. La hembra pone hasta 200 de forma elíptica y de color blanco cuando son recién puestos. Luego este color va cambiando a rosado al adelantar el desarrollo del embrión, cuya evolución se completa entre 20 y 50 días, según sea la temperatura. Los huevos son depositados en la tierra, en las grietas de las paredes y en otros lugares más o menos ocultos.

Desde que sale el huevo hasta que alcanza el estado adulto, el insecto experimenta una serie de transformaciones (proceso de metamorfosis, que tiene una duración variable en relación con la temperatura, la humedad y la alimentación).

Al nacer; el insecto tiene unos tres milímetros de largo y es parecido al adulto, pero carece de alas. Unas semanas después, la ninfa muda de piel y aumenta de tamaño pero sigue careciendo de alas. Estas mudas se repiten en número de cinco: cada una de ellas da origen a una ninfa cada vez mayor. Con la última muda aparecen las alas y el insecto adquiere su aspecto definitivo.

Todo este proceso dura alrededor de 7 meses en condiciones óptimas: la vida del insecto adulto es de unos quince meses.

El chipo (triatoma infestans) es una especie casi exclusivamente domiciliaria. Se la encuentra principalmente en la vivienda del hombre y también en los lugares propios de animales domésticos (gallineros, palomares, conejeras).

Si consideramos la vivienda del hombre, vemos que no cualquiera es elegida para anidar y mantenerse. Elige las que tienen características especiales favorecedoras de sus hábitos: el insecto se refugia sobre todo en las grietas de los pisos y paredes, detrás de los muebles y otros objetos, en las partes que no son periódicamente limpiadas, debajo de la cubierta de los techos o paredes que ofrecen resquicios, entre el empajado de ranchos y en las soluciones de continuidad de paredes de adobe mal embarradas o sin frisar. Los depósitos donde las cosas se mueven con poca frecuencia también son lugares predilectos.

En las viviendas, la presencia se descubre con relativa facilidad por medio de sus deyecciones, de color pardo amarillento y negro que manchan las paredes como si fueran gotas de tinta china.

En las noches calurosas o templadas, cuando las personas se retiran a dormir y apagan la luz los chipos comienzan a salir de sus refugios; si están en los techos o en la parte alta de las paredes se dejan caer desde la altura, siendo característico el ruido que provocan. Solo se alimentan de noche y de día no salen de sus escondrijos. Esta característica explica una frecuente costumbre de los moradores de las zonas más afectadas; la de dormir con la luz prendida para ahuyentar a estos insectos.

Para llegar al hombre dormido el chipo suele demostrar mucha astucia; por eso cuando se procure proteger de su ataque con mosquitero, conviene meter los extremos de este debajo del colchón, pues el insecto procurara encontrar cualquier lugar descuidado para penetrar. Además, el mosquitero deberá colocarse también de forma tal, que, al dormir, los brazos y las piernas no se pongan en contacto con el tul, a través del cual suelen picar.

Una vez sobre el hombre o animal del que se alimentará, que habitualmente esta inmóvil por estar descansando, el insecto endereza su pico, que lleva normalmente plegado a la parte inferior de la cabeza, apoya su extremo en la piel, introduce sus largos estiletes, inyecta saliva irritante y anticoagulante y comienza a chupar sangre durante algunos minutos. La picadura no produce en el momento molestia alguna, por lo que el insecto puede alimentarse con toda tranquilidad y ausentarse luego sin ser advertida en la mayor parte de las veces. Después de la picadura, la región afectada suele presentar una ligera hinchazón rojiza que produce escozor, a veces se hace algo dolorosa pero luego pasa sin mayores consecuencias.

Una vez atiborrado de sangre, el chipo llega a presentar el aspecto de una uva; no puede volar y regresa a su refugio caminando por el piso y subiendo luego por la pared, tarea en la que por los frecuentes descansos, emplea largos minutos y aun horas.

La resistencia del chipo al ayuno es notable: la ninfa del primer estado vive hasta tres meses sin necesidad de alimentarse; la máxima resistencia se observa en la ninfa del quinto estado que puede soportar hasta 200 días de ayuno.

Agente causal:

Este parásito lo adquiere el Chipo de los principales reservorios de los que se alimenta como lo son: los cachicamos, marsupiales, roedores, murciélagos y primates silvestres, rabipelados, además de ciertos animales domésticos como perros, gatos, incluso ratas.
El Chipo por lo tanto no nace con el parásito este lo contrae, lo porta y lo trasmite, por lo tanto la simple picadura del Chipo no representa, necesariamente, el contagio de la enfermedad.

El Trypanosoma cruzi pertenece al subreino Protozoario. Son organismos flagelados que tienen un núcleo y orgánulos, el cinetoplasto que da lugar a una mitocondria y ADN mitocondrial. El T. cruzi se reproducen asexualmente por fisión binaria. Como todos los otros trypanosomas. viven una etapa de sus vidas en la sangre y / o tejidos de los huéspedes vertebrados y en otras etapas que viven en el tracto digestivo de vectores invertebrados (los portadores temporales).

El T. cruzi pertenecen a la subespecie A. stercoria, debido a que el parásito se desarrolla su etapa infestante en el tracto digestivo del insecto. Cuando el vector defeca, el parásito viaja en las heces. El parásito entra en la herida de la picadura o a través de abrasiones en la piel causadas por la víctima al rascarse la picadura irritada. Como prevención, no rascarse la picadura y el lavado de la herida por la mañana puede ayudar a disminuir el mal de Chagas. La eficacia en la difusión de la enfermedad está relacionada con la infestación de viviendas por T. infestans, y el tiempo corto entre la proximidad y la alimentación de la sangre y la defecación, y la falta de higiene personal.

El T. cruzi cambia las formas en su ciclo de vida a medida que viaja desde los insectos hasta los humanos. Las formas generales son trypomastigote, amastigote, trypomastigote lenta, y epimastigotes. Debido a que se somete a diferentes formas, se adapta fácilmente a diferentes ambientes hostiles y se hace un objetivo difícil y evasivo para el ataque por el sistema inmune y la inmunización porque cambia su área superficial. Los Trypomastigotes metacíclicos son formas efectivas de T. cruzi en su pase del intestino posterior del insecto en la materia fecal y la introducen en la piel, ya sea a través del sitio de la picadura o abrasiones de la piel. Los Trypomastigotes metacíclicos tienen un núcleo, cerca de la parte posterior de sus cuerpos. Tienen un flagelo libre (cola) unido a una membrana ondulante en el cuerpo. Los flagelos le permiten moverse en la sangre de la persona y en el insecto se adhieren a la pared intestinal. Después de los Tripomastigotes metacíclicos pasar a través de la piel, brevemente viajan en el torrente sanguíneo para luego colonizar el tejido muscular y neuronal. Los amastigotes se enquistan después de haber entrado en el tejido muscular. Los amastigotes son intracelulares, redondos y ovalados y sin flagelos. Ellos son de 1,5 a 5 micras de longitud. Suelen agruparse en paquetes de quistes de evolución de forma que hacen erupción en el torrente sanguíneo donde se desplazan a las células de otros tejidos. Esto proporciona una rápida proliferación. Los amastigotes también proporcionan tripomastigotes rechonchos que son ingeridos por el chipo durante la picadura. Esto sostiene el ciclo de vida del parásito.

Cuando los chipos se alimentan de sangre sobre un animal o humano infestado, ingieren tripomastigotes rechonchos de las víctimas de Chagas. Los chipos se convierten en portadores de T. cruzi de por vida, ya que el parásito se reproduce y se transforma. Estos tripomastigotes viajan al intestino del insecto y se transforman en epimastigotes, que son más adaptables a sobrevivir en los intestinos del insecto. Los Epimastigotes tienen flagelo unido cerca del centro del cuerpo, que difieren de tryps cuyo flagelo comienza cerca del extremo posterior del cuerpo. Los Epimastigotes tienen un núcleo central y cinetoplasto. Se multiplican por fisión binaria. Son de 10 a 20 micrones de largo en un primer momento, pero crecen otras 10 micras en su viaje al intestino posterior del insecto, donde se transforman en tripomastigotes metacíclicos. La etapa en los insectos del T. cruzi toma de seis a dieciséis días, y el parásito, aparentemente no hace daño a los chipos.

Esta relación compleja y delicada entre T. cruzi y de triatomideos es el resultado de millones de años de evolución selectiva, la selección natural, y estrategias de adaptación que ofrece el T. cruzi con excelentes defensas contra los sistemas inmunológicos de humanos y animales. El T. cruzi emplear una estrategia de adaptación común a muchos parásitos en el mantenimiento de sus niveles de población dentro de los portadores. No es a su favor para destruir el organismo huésped demasiado rápido, ya que esto destruiría su hogar. Esto conduce a niveles relativamente bajos de parasitemia para aquellos con la fase aguda de Chagas. Después de la fase aguda, los pacientes rara vez sufren de mal de Chagas en otra fase aguda de la enfermedad, porque esta es adversa a la supervivencia de T. cruzi.

Contagio:

Por picada:

El chipo se infesta al picar a un animal o a una persona enferma. Al picar a una persona, el chipo expulsa heces que contienen el parásito del Chagas.
Las heces pueden ingresar al cuerpo a través de mucosas o cortadas en la piel. Asimismo, es importante destacar que la enfermedad de Mal de Chagas no es contagiosa entre las personas directamente. Solamente se transmite mediante la intervención del Chipo.

Por alimentos contaminados:

Al consumir alimentos frescos frutas y hortalizas que contengan heces contaminadas del chipo.

Por vía trasplacentaria:

La infestación prenatal por pasaje trasplacentario de tripanosomas desde la circulación materna con infestación aguda o crónica, es posible, pero no obligada. Se ha verificado nacimiento de niños no infectados, aun en presencia de placenta con elevado parasitismo. Se ha comprobado igualmente la inversa: madre con bajísima parasitemia, placenta sin parásitos y neonato con enfermedad de Chagas franca (distrofia, edemas, fiebres y parasitemia elevada).

Muchas de las formas de enfermedad de Chagas en lactantes, sin puerta de entrada y sin seguridad de exposición a chipos, son de transmisión trasplacentaria; hijos de madres que apenas dan una reacción de desviación del complemento positiva.

Por transfusión de sangre no segura y trasplante de órganos:

Un considerable número de infecciones se produce mediante este procedimiento proveniente de dadores con infecciones ignoradas, generando cuadros clínicos atípicos. Si bien se han registrado casos mortales fulminantes, la mayoría mejoran espontáneamente, aun en presencia de alta parasitemia inicial. La posibilidad de evolución está condicionada por la cepa infestante y la inmunidad del receptor. (En Venezuela se descarta la enfermedad de Chagas a todos los donantes).

Por leche materna:

La posibilidad de infestación del hijo por la leche de madre que padece la enfermedad de Chagas es posible; ha sido verificada clínicamente y cuenta con ratificación experimental. Sin embargo, su ocurrencia es excepcional y muchos especializados consideran que es un riesgo remoto. No obstante, es prudente que el hijo de una mujer que sufre enfermedad de Chagas aguda, no sea amamantado por su madre.

Por contaminación accidental en el Laboratorio:
Son múltiples los casos conocidos de enfermedad de Chagas por infestación accidental en laboratorios médicos, por manipulación de chipos y animales infestados, cultivos de T cruzi o material biológico proveniente de enfermos graves o de animales infestados.

Por manejo de animales contaminados:

Se han relatado casos contraídos al desollar animales silvestres o semidomesticos enfermos. Se ha encontrado el tripanosoma en la saliva de perros infectados con alta parasitemia; el manejo promiscuo de canes y gatos con infestación natural acentuada puede ser medio de contagio.

El periodo de incubación (que es el lapso que media entre la introducción del tripanosoma en el organismo y la aparición de los primeros síntomas) es de duración variable, con un término medio de una semana.

Síntomas:

Abarca 3 períodos:
Agudo o de comienzo que dura alrededor de 20 a 30 días.
Intermedio o de latencia, cuya duración es variable y puede alcanzar varios años.
Crónico, con una duración que depende de la gravedad que alcance el proceso.

Periodo Agudo:

La mayor parte de los afectados por la enfermedad son niños, no porque estos sean más susceptibles que los adultos, sino simplemente por tener antes en la vida la posibilidad de ser infestados por el chipo.

El inicio de las molestias es súbito, presentando el enfermo fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y de los músculos del cuerpo, malestar general e inapetencia. Algunas veces hay signos en el organismo que delatan la puerta de entrada de la infestación: son el complejo oftalmoganglionar y los habones de inoculación.

El complejo oftalmoganglionar o signo de eje, representa una manifestación de valor diagnostico. Lamentablemente se ve solo en no más del 4% del total de formas agudas.

Se caracteriza por comienzo habitualmente súbito, hinchazón blanda e indolora de los parpados superior e inferior de un solo ojo, que toman color morado (como si fuera un “ojo en compota”); conjuntivas rojas; hinchazón moderada del lado facial correspondiente al ojo afectado. Esta inflamación ocular desaparece lentamente en el curso de la fase aguda de la afección.

Los “habones de inoculación”, otro signo de puerta de entrada de la infestación, consisten en zonas de endurecimiento cutáneo que pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo, especialmente en las partes descubiertas. Estas zonas generalmente tienen un color rojo y alta temperatura local; surgen como si brotara del interior de la piel. Son poco dolorosos. El habón de inoculación tiende a desaparecer espontáneamente al cabo de 2 o 3 meses; queda en ese sitio una pigmentación característica.

Periodo de Latencia:

Pasado el primer mes, el enfermo entra en un segundo periodo, o de latencia; este periodo puede durar años y durante ese tiempo no hay ningún síntoma; solamente se puede poner en evidencia la enfermedad por medio de análisis de sangre en la que se comprueba las alteraciones provocadas por la enfermedad o también (aunque más difícilmente), viendo los tripanosomas.

La mayor parte de las personas permanece en este periodo todo el resto de sus vidas, y aun hay quienes han curado espontáneamente.

Periodo Crónico:

Por lo general es una manifestación tardía de la infestación. Se la encuentra en casi un 15% de quienes han padecido el contagio y sus manifestaciones más evidentes están en la relación directa con las alteraciones del corazón. Sus síntomas más comunes son: palpitaciones, disnea, dolores referidos al área cardiaca, dolor en la zona hepática y sobre todo, manifestaciones típicas que se observan en el electrocardiograma, aunque no haya síntomas clínicos.

La mayor parte de los síntomas son indicación de daño cardiaco, que cuando es importante lleva a grados variables de insuficiencia cardiaca. La gravedad del proceso es variable, pero lo que le da la característica alarmante es la frecuencia con que el daño cardiaco se produce. Si tenemos en cuenta que hay regiones del país de las cuales la mayor parte de la población está infectada con Tripanosoma cruzi, el porcentaje que resulta con lesión cardiaca da una cifra que justifica todo esfuerzo para combatir el mal de Chagas.

Otro dato a tener en cuenta es cuando la cardiopatía chagasica se produce en personas jóvenes; es decir que, teniendo un organismo relativamente sano, presenta invalidez para la vida normal debido a la lesión del corazón. El Trypanosoma cruzi afecta también al sistema nervioso, al aparato digestivo, al sistema muscular, etc.

Tratamiento:

A pesar del portentoso avance de las ciencias medicas, todavía no se ha encontrado el remedio idea para curar la enfermedad. En realidad, el problema es grave: porque una vez instaladas las lesiones en el organismo, lesiones que son destructivas, ya nunca más se puede alcanzar la restitución integral de la zona afectada. A lo más que se llega muchas veces es a aminorar los síntomas determinados por dicha lesión, que persistirá durante toda la vida de la persona enferma.

Si se detecta a tiempo el Mal de Chagas se puede curar. En caso contrario, el enfermo mejorará pero entraría en una fase de latencia, es decir, que el mal aparecerá de nuevo entre 10 a 20 años, aproximadamente.
Se recomienda que los infectados no sean olvidados sino que se les sometan a un control cardiológico, pues la cepa común de Venezuela es del tipo cardiotropa que ataca directamente a las células del corazón.

Pronóstico:

En la fase aguda de la enfermedad de Chagas-Mazza, el pronóstico depende de una serie de factores, tales como la edad, el estado de nutrición, el tipo y la intensidad de las manifestaciones presentadas por el paciente.

Casi siempre la enfermedad tiene carácter más grave en los lactantes, sobre todo en los de corta edad, a los que les puede ocasionar la muerte. En las zonas endémicas, donde la enfermedad es muy frecuente, es un importante factor de mortalidad infantil.

El pronóstico de la cardiopatía chagasica crónica es variable y depende, principalmente del grado de aumento del corazón, del tipo de trastorno de ritmo cardiaco, del grado de insuficiencia cardiaca y de la tendencia evolutiva de la infestación. La muerte puede sobrevenir súbitamente o bien luego de un tiempo de padecimiento.

Prevención:

Ha de procederse a un estudio y a medidas de acción general para lograr la modificación fundamental de la vivienda rural y ciudadana infestada por chipos o susceptible de serlo. Comprende la erradicación del rancho con todas sus implicaciones de deformación social y familiar y la creación de modelos de habitaciones higiénicas adaptadas tanto a las posibilidades materiales y económicas, como al uso, clima y particularidad de cada región y cada comunidad.
Ha de ponerse en marcha un programa y una acción de Educación Sanitaria, en todos los niveles y por todos los medios, inicial y fundamentalmente por el escolar y el trabajo social-sanitario directo, hasta llevar el conocimiento de la enfermedad, sus riesgos y su profilaxis, a la mayor masa de población posible.
Tratar de cortar la cadena de morbilidad, actuando sobre el punto más accesible: impedir el desarrollo domiciliario y destruir el chipo en todos sus periodos de desarrollo en la habitación humana y su entorno, con un insecticida lo más especifico posible, de acción prolongada, residual, de costo accesible y de mínimo riesgo de toxicidad para el hombre y los animales domésticos.
Modificación del biotopo peri domiciliario para alejar los huéspedes y transmisores silvestres de la vivienda humana; además para evitar, durante los rociados de insecticidas de las casas, que los chipos encuentren refugio en el entorno y, en sumo, para crear, a todo alcance, condiciones ecológicas generales adversas para la continuación de la morbilidad del tripanosoma.

Cómo combatir a este insecto:

Mantener las viviendas limpias, ordenadas y en buen estado.
Evitar dejar ladrillos, tejas, madera y materiales de construcción cerca de la casa.
Limpiar detrás de los cuadros y muebles.
Alejar la cama, enseres y demás muebles de la pared.
Mantener el hogar libre de insectos a través de la fumigación.
Lavar bien los alimentos antes de consumirlos.
Mantener la casa ventilada y bien iluminada.
Colocar mallas o protectores de insectos en ventanas y puertas.
Tener a los animales en lugares limpios, seguros y alejados de la casa. Preferiblemente, no dormir con ellos dentro de la vivienda.
Mantener las paredes limpias.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Hernia discal cervical

1


Nombres relativos:

Radiculopatía cervical; Hernia discal; Hernia de disco intervertebral; Radiculopatía lumbar; Prolapso de disco intervertebral; Disco roto; Hernia de disco

Definición:

Los discos son estructuras que existen entre cada dos vértebras y que sirven para amortiguar las cargas que soporta la columna vertebral. Cuando los discos degeneran por la edad o cuando todo o parte del disco es forzado a pasar a través de una parte debilitada del mismo por los esfuerzos repetidos, pueden llegar a salirse de su localización normal, lo que se conoce como hernia de disco. Al salirse pueden comprimir estructuras nerviosas. Aunque los discos están por toda la columna, las hernias de disco se localizan sobre todo en el cuello (cervicales) y región lumbar.

Anatomofisiología:

Los huesos (vértebras) de la columna protegen los nervios que salen del cerebro y bajan por la espalda para formar la médula espinal. Las raíces nerviosas son nervios grandes que se desprenden de la médula espinal y salen de la columna por entre cada vértebra.

Las vértebras de la columna están separadas por discos. Estos discos le suministran amortiguamiento a la columna vertebral y espacio entre las vértebras. Los discos favorecen el movimiento entre las vértebras, lo cual le permite a uno inclinarse y alcanzar algo.

Patogenia:

La hernia de disco es generalmente debido al estiramiento y flexión constante del cuerpo, como se sabe a veces seguimos de pie o sentado en constante mantenimiento de una posición que le da tensión a nuestros discos, esta tensión constante que produce un aplastamiento del anillo y lo hace más delgado causando ruptura en cierto punto y esta ruptura de la cubierta del disco externo hace que el núcleo se exprima y forme una hernia del disco. La hernia de los discos es muy dolorosa, ya que por lo general alrededor de la zona donde hay nervios y las raíces nerviosas se presiona por las formaciones de hernia y dar dolor y el malestar de mucha gente. La causa principal de los discos de hernia es generalmente el estrés, malas posiciones prolongadas ya veces puede ser de origen genético

Causas:

Estos discos se pueden salirse de su lugar (herniar) o romperse a causa de un trauma o esfuerzo. Cuando esto sucede, puede haber presión sobre los nervios raquídeos. Esto puede llevar a dolor, entumecimiento o debilidad.
La parte baja (región lumbar) de la columna es el área más común para una hernia de disco. Los discos cervicales (del cuello) resultan afectados en un pequeño porcentaje, mientras que los discos de la espalda alta y media (torácicos) rara vez están comprometidos.

Radiculopatía es cualquier enfermedad que afecte las raíces nerviosas de la columna. Una hernia discal es una causa de radiculopatía.

La hernia discal ocurre con mayor frecuencia en las personas de mediana edad y de edad avanzada, generalmente después de una actividad extenuante. Otros factores de riesgo comprenden enfermedades presentes al nacer (congénitas) que afecten el tamaño del conducto raquídeo lumbar.

Síntomas:

Al igual que otras lesiones en la espalda, una hernia de disco cervical puede no causar dolor hasta mucho más tarde, a veces, no hasta años después de la lesión original .De hecho, el dolor asociado con una hernia de disco cervical, sólo puede ocurrir espontáneamente, sin ningún tipo de presión sobre la espalda. Un individuo puede ser simplemente sentarse y experimentar el dolor de una hernia de disco cervical que se produjo años antes. En otros casos, sin embargo, la persona puede sentir el dolor constante, desde el momento en que originalmente se lesionó.

A pesar de la hernia de disco cervical es una lesión que es común, hay varios discos específicos que podrían resultar lesionados. Ciertos discos cervicales podrían causar dolor en diferentes áreas del cuerpo, como resultado directo de la lesión. Por ejemplo, una lesión en un disco específico puede causar dolor en los pies, mientras que otro disco espinal puede causar dolor severo en los brazos. Una hernia de disco cervical es más comúnmente asociado con el dolor en los brazos y las manos. Además, la lesión puede presentar entumecimiento tan grave en las extremidades, a veces en un solo lado del cuerpo. Cada individuo puede experimentar los diferentes niveles de dolor, así como dolor en las diferentes áreas del cuerpo, como consecuencia de una hernia de disco cervical. En cualquier caso, la lesión debe ser tomada en serio ya que puede progresar y causar un mayor daño a la columna vertebral, la espalda y las extremidades. Las personas nunca deben ignorar las lesiones en la espalda, el cuello o la cabeza, ya que puede causar complicaciones graves en el futuro. Esas lesiones pueden impedir que las personas sean capaces de manejar las tareas diarias, algunas tan simples como conducir un coche o ir de compras. En algunos casos, un individuo puede ser incapaz de levantarse de la cama, o incluso puede ser incapaz de caminar debido al dolor extremo causado por una hernia de disco cervical.

Manifestaciones más comunes:

• Debilidad:
Si la hernia de disco se encuentra en la columna cervical, entonces posiblemente puede causar debilidad en algún cuerpo las partes como el cuello, hombros, brazos o manos. Este signo de enfermedad o problema se puede sentir, ya sea en una extremidad o en ambas extremidades depende del área y gravedad de la hernia de disco. Haciendo un poco de las actividades normales como levantar y agarrar ningún artículo puede ser difícil ya causado por la debilidad en las extremidades.

• Entumecimiento:
Otro síntoma que se asocia con una hernia discal en la columna cervical es el adormecimiento y hormigueo. Esto sucede debido a la presión que el disco desplazado puede afectar los nervios en el cuello y sentirse principalmente en los brazos, las manos o los dedos y puede ocurrir en uno o ambos lados.

Este signo de enfermedad o problema, posiblemente, puede ser diagnosticado erróneamente como un túnel del carpo y a veces es necesario hacer pruebas exhaustivas para detectar la verdadera causa de la insensibilidad.

• Dolor:
Los que tienen hernia de disco de la columna cervical por lo general se quejan de dolor en las extremidades cuello, hombro o parte superior. El dolor puede irradiar posiblemente al tronco o las extremidades inferiores en algunos.

Además, también puede retrasar el movimiento del cuello y los hombros, causando una limitación de las actividades que se pueden hacer sobre una base diaria.

• Espasmos musculares:
Espasmos musculares dolorosos son, tal vez, debido a la hernia de disco y esto sucedió como resultado de cualquiera de una inflamación del tejido muscular. El movimiento natural del cuerpo o la flexibilidad podría verse obstaculizado debido a una hernia de disco. Un paciente puede variar la posición de su cabeza, el brazo o el cuello de una forma que elimina el dolor, por lo tanto, ejerciendo una presión adicional en algunos músculos con distensión o inflamación podría dar lugar a espasmos.

Tratamiento:

Los que han sufrido una lesión en hernia de disco cervical primero debe buscar el tratamiento de un quiropráctico, que puede ser capaz de tratar con eficacia la lesión, evitando un mayor perjuicio a la parte de atrás. De hecho, aquellos que buscan tratamiento de la forma de un quiropráctico, inmediatamente después de una lesión en el cuello o la espalda, son los más propensos a recuperarse por completo de tales lesiones. En algunos casos, el tratamiento de un quiropráctico puede no ser suficiente para tratar con eficacia la lesión. De hecho, algunas personas requieren de cirugía de la columna con el fin de tratar su hernia de disco cervical. Cirugía de hernia de disco cervical puede ser muy complicada y peligrosa, que a menudo significa que la cirugía es el último recurso para la hernia de disco cervical. Los que se someten a cirugía debido a una hernia de disco cervical, probablemente se recuperarán, pero el proceso es muy lento y doloroso y que es sólo una razón por la cirugía de la a menudo un último recurso.

No existe una cura adecuada a esta enfermedad ya que la mayoría de los medicamentos llega a las partes del cuerpo debido al flujo sanguíneo y de oxígeno; esta zona de nuestro cuerpo dispone de menos el oxígeno y flujo de sangre por lo que es difícil de curar con medicamentos directamente. Los únicos medicamentos que los médicos ofrecen son los analgésicos y otros medicamentos antiinflamatorios para librarnos del dolor y la inflamación. El último recurso es la cirugía que tiene una tasa de éxito de sólo el 16%. Este problema vuelve a aparecer en la mayoría de los casos, incluso después de la cirugía, por lo que es recomendable conocer el problema y prevenir su agravado.

Las ventajas de las técnicas no invasivas es que acortan el tiempo de recuperación de una hernia de disco cervical, evitando una intervención quirúrgica.

Estas estrategias incluyen:

• Descanso: Descansar permite que la presión de la hernia de disco cervical del nervio espinal disminuya. Esto sólo funciona si el paciente no tiende más a comprimir el nervio, a moverse. Esto permite al nervio recuperarse de la irritación y compresión. La presión que se quita al nervio permite que los síntomas disminuyan eventualmente

• Collar cervical: Un collarín cervical limita el movimiento del cuello que puede en el caso de una hernia de disco cervical aumenta la presión y puede agitar aún más el dolor del nervio espinal que causa. El collar de fuerza al usuario a mantener estable el cuello que permite la hernia para detener la compresión y la irritación del nervio dando tiempo al nervio para recuperarse.

• Medicamentos anti-inflamatorios: los medicamentos recetados para reducir la hinchazón de los tejidos alrededor de la hernia sirven a su vez para aliviar un poco la presión sobre el nervio. Estos medicamentos también pueden tener propiedades analgésicas.

• Medicamentos esteroides: un régimen prescrito de los esteroides orales se pueden utilizar para reducir la hinchazón y la inflamación del nervio afectado en la paciente que sufre de una hernia de disco cervical. Sin embargo, los esteroides no se pueden tomar durante un período prolongado de tiempo.

• Relajantes musculares: El nervio irritado algunas veces pueden causar espasmos musculares en las regiones afectadas. Tomando relajantes musculares pueden aliviar los espasmos.

• Fisioterapia: Un paciente con una hernia de disco cervical se puede poner en la tracción cervical, lo que aumenta el espacio entre los discos que causan la hernia vuelva a caer en el espacio de disco para aliviar los síntomas de dolor.

• Otros tratamientos físicos, como el ejercicio y el fortalecimiento de los entrenamientos pueden ayudar a desarrollar una postura correcta al fortalecer los músculos. Esto puede ayudar a desarrollar la fuerza y la flexibilidad en un paciente con una hernia de disco cervical.
Si el tratamiento conservador no ayuda a resolver el dolor asociado con una hernia de disco cervical el médico puede recomendar la cirugía. Sin embargo, es interesante notar que el 90 por ciento de los pacientes con una hernia de disco cervical son tratados con éxito con el tratamiento conservador.

Tratamiento quirúrgico:

Cuando la hernia de disco es muy grande, existe lesión de los nervios o no se mejora con el tratamiento médico, ni rehabilitador, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico.

La operación de hernia de disco, espondilosis cervical o ambas depende de cada caso y a veces es la experiencia de cada cirujano elegir una técnica por vía posterior o por vía anterior. La cirugía por vía anterior se hace mediante una operación a través de los pliegues de piel de la mitad derecha y anterior del cuello. Existen diferentes técnicas para realizarlo. El objetivo de la operación es extraer el disco herniado o los osteofitos. Frecuentemente después de quitar el disco, se coloca una pieza de hueso u otro material (artrodesis anterior) para evitar demasiada movilidad entre dos vértebras. En algunos pacientes se puede preservar la movilidad de la columna cervical mediante el uso de prótesis de disco. Algunos cirujanos prefieren por esta vía quitar casi todo el cuerpo de las vértebras (corporectomía), fijar las vértebras con placas de titanio, etc. La cirugía por vía posterior se hace a través de una incisión mayor en la línea media del cuello, se reseca la parte posterior de una o varias vértebras (laminectomía) y se quita la compresión a los nervios o a la médula

Complicaciones:

Las más frecuentes son las molestias en el cuello y dolor al tragar. Estas molestias ceden a los pocos días y se controlan fácilmente con tratamiento. Más raramente pueden producirse problemas con las piezas óseas que se colocan entre las vértebras, infecciones de la herida y las derivadas de cualquier anestesia general. Las complicaciones más graves que se han descrito, aunque excepcionales, son las que se deben a lesión de las zonas cercanas a la columna cervical (médula espinal, esófago y tráquea), que pueden oscilar entre una mayor o menor lesión nerviosa hasta ser causa de muerte (excepcionalmente).

Evolución postoperatoria:

En general, después de la operación, el paciente puede levantarse llevando un collarín cervical. La herida se revisará con curas locales y la sutura se retirará a los 7 días. Habitualmente se da el alta a los 7 días, pudiendo adelantarse o retrasarse según el estado de cada paciente. En el informe de alta, que recibirá antes de marcharse, se describirá la intervención y se recomendará seguir reposo relativo, llevar collarín cervical y tomar analgésicos si apareciera dolor.

No importa qué opción de tratamiento decide un paciente, lo que es importante es contar con un régimen de seguimiento que evite que la hernia de disco cervical se repita.

Prevención:

Hay algunas cosas que debemos recordar para evitar rupturas del disco y por lo tanto la formación de hernias:
En primer lugar debemos siempre cuidar y dormir en un nivel bajo de la almohada, evitar el estrés innecesario en el cuello, en segundo lugar, nunca debe acostarse sobre el estómago, pero si de un lado o la espalda recta que ayuda a liberar la presión y la distribuyen por igual. Precaución tercera es que podemos ejercer sobre una pelota de rebote que se utiliza habitualmente en el gimnasio para los músculos abdominales, que puede simplemente sentarse en él y comenzará a saltar. Esto aumentará la circulación sanguínea y el suministro de oxígeno a la columna vertebral, por lo tanto curar cualquier ruptura menor de forma natural. Si mantenemos esto en mente, podemos evitar pasar por un gran trauma.

Otra radiculopatía es la Espondilosis cervical:

Definición:

Es una degeneración o artrosis de las articulaciones que hay entre las vértebras cervicales, incluido el disco, por pequeños traumatismos repetidos, enfermedades reumáticas o por la edad. Esta degeneración se manifiesta por rugosidades, picos u osteofitos, que se pueden comportar de la misma forma que la hernia discal.
Las hernias discales son más blandas y los osteofitos de la espondilosis son más duros. Sin embargo muchas veces se asocian en el mismo enfermo.

Síntomas:

Varía mucho de unos pacientes a otros; desde molestias mínimas hasta parálisis para caminar. Las hernias de disco cervicales típicamente producen dolor en el cuello, tortícolis, dolor y/o acorchamiento en brazos, manos y dedos y, mareos y, en ocasiones, pérdida de fuerza y sensibilidad en los brazos. Más raro es que compriman la médula y causen trastornos en miembros inferiores (que afectan a la marcha), y en los esfínteres (que pueden producir dificultades para orinar).

Diagnóstico:

Sobre todo por los síntomas y la exploración. La espondilosis se diagnostica con las radiografías simples y La TAC. En Resonancia Magnética se hace un diagnóstico más preciso, sobre todo de la hernia de disco y de las estructuras que puede afectar. A veces la electromiografía indica cuál es el nervio afectado.
La interpretación de todas estas pruebas puede ser difícil, porque muchas personas sanas tienen alteraciones en sus radiografías e incluso en la Resonancia Cervical.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Lumbago

0


Definición:

El lumbago o lumbalgia se define como un dolor más o menos fuerte en la región lumbar de la espalda. El dolor puede ser agudo (de inicio brusco y fuerte) o crónico, si dura más de 3 meses. El lumbago aparece con frecuencia en gente joven cuyo trabajo requiere un esfuerzo físico, pero no es infrecuente en personas mayores, ya retiradas.

Patogenia:

El lumbago, neuralgia o reumatismo que afecta la región lumbar o parte inferior de la espalda, está causado, la mayoría de las veces, por un movimiento giratorio repentino e incontrolado del tronco, o por forzar la espalda al levantar un objeto pesado. El dolor, la rigidez y la contractura en la zona lumbar son los primeros síntomas.

La región lumbar, de la cual toma su nombre el lumbago, es la más expuesta a las tensiones que suponen los movimientos de giro horizontal o vertical cuando median la rapidez o el levantamiento de objetos de cierto peso. Las contracturas musculares que originan estos movimientos son la causa de dolores de diverso grado, que pueden llegar a ser tan intensos como para que dificulten, o lo hagan imposible, cualquier movimiento de esta región del cuerpo. La mayor parte de las personas que padecen lumbago se recuperan casi de forma espontánea en un tiempo que no suele superar los quince días; no obstante, si el daño producido en los músculos, en los ligamentos o en el disco intervertebrales es elevado, su curación se prolongará durante mucho más tiempo.

Frecuencia:

Es la enfermedad músculo-esquelética regional más frecuente a toda edad y en todos los estratos socioeconómicos de la población y se refiere como un dolor en la región baja de la espalda. Sin embargo, la mayoría de las personas que lo padecen no consultan por considerarlo una molestia menor, habitualmente transitoria. Se suele presentar como dolor agudo, entre los 30 y los 50 años de edad, que cede después de 8 semanas como plazo máximo en el 90% de los casos, sin importar que intervención se haya hecho. Es importante que los enfermos sepan que los ataques agudos se resolverán espontáneamente en la inmensa mayoría de los casos. Evite por tanto aconsejar reposo prolongado y al contrario, el médico puede indicar el regreso a las actividades habituales lo más pronto posible.
Existe un porcentaje bajo de enfermos que hace crisis repetidas de dolor lumbar o que desarrollará un lumbago crónico y que constituyen un gran problema social y médico.

Causas:

En la mayoría de los casos no es posible definir cuál es la causa exacta del dolor de espalda. En el 25% de los casos, sin embargo, se puede identificar una causa responsable del cuadro. Frecuentemente estos pacientes sufren una hernia discal, o una osteoporosis (disminución de la calcificación de los huesos), o una curva anormal de la columna vertebral (escoliosis), y en raras ocasiones, una lesión esquelética provocada por un tumor o una infección.

Aunque se han delimitado las causas más corrientes del lumbago, debe tenerse presente que también pueden producirlo algunas enfermedades, entre las que figuran algunas de naturaleza inflamatoria, como la espondilitis anquilopoyética, una artritis inflamatoria de la columna vertebral con tendencia a la anquilosis, cuyos dolores lumbares suelen ser recurrentes y de gran persistencia. Muy persistentes son también los dolores que producen la osteoartritis tuberculosa, una lesión conjunta del hueso y de la articulación. La osteoporosis es la causante que el lumbago, en los ancianos, sea más agudo, debido a la fragilidad que han adquirido los huesos y a la afectación de la cara articular de éstos.

Además de estas dolencias, también una caída, un accidente, así como el aplastamiento de una vértebra, pueden producir lumbago.

El lumbago rara vez representa la expresión de una dolencia orgánica grave, pero hay dos casos en que puede serlo, aunque, por fortuna, son poco frecuentes. El primero obedece a la compresión de la médula espinal por un desplazamiento grave de un disco intervertebral, condición que puede llegar a producir parálisis y otras alteraciones neurológicas; el segundo se origina como consecuencia de infecciones o tumores malignos en la columna vertebral, o por metástasis de tumores primarios que se han desarrollado en otros órganos.

De todas las causas de dolor lumbar el Lumbago Mecánico es la causa más frecuente. El 80% de las personas padece lumbago mecánico alguna vez en su vida, aunque sólo una fracción muy pequeña consulta por ello. El carácter de lumbago mecánico está dado porque el dolor característicamente se produce con el movimiento y se alivia con el reposo, aunque si se está sentado o de pie por mucho rato también duele. Los enfermos refieren que comenzó por una acción específica, o una postura particular o después de un traumatismo menor. Si bien el dolor es máximo en la zona lumbar baja también duele por irradiación hacia el muslo hasta la rodilla. Nunca el dolor de un lumbago mecánico se irradiará más abajo de la rodilla. Las causas más probables son la espondilosis y los esguinces de músculos y ligamentos.

En el lumbago mecánico, el enfermo refiere dolor lumbar de comienzo relativamente repentino (a veces “después de una fuerza mal hecha”), que aumenta al moverse o al cargar peso y que alivia en reposo, generalmente acostado. Las limitaciones funcionales más frecuentes son dificultad para subir escalas, agacharse y para levantar objetos; en casos más graves hay dificultad para deambular y dificultad para realizar las labores de la vida diaria.

En el examen físico se puede encontrar disminución de la flexión y de la extensión lumbar. En casos más graves pueden estar presentes una musculatura para espinal sensible y contracturada, una limitación importante de la flexión lumbar, de la flexión lateral, de la extensión y de la rotación. El mayor valor del examen físico es el de descartar compromiso neurológico, irradiación de patología originada en la cadera o en las bursas trocantéricas o dolor originado por enfermedades de la pelvis o de la próstata. En el lumbago mecánico el estudio radiológico simple de columna se realiza en general para descartar otras patologías vertebrales. No existe buena correlación entre los síntomas y los hallazgos en las radiografías propios de cambios artrósicos o “degenerativos” de la columna, ya que estos son extremadamente frecuentes después de los 40 años.

Síntomas:

Dolor en la región lumbar, que en ocasiones irradia hacia las nalgas, la parte posterior de los muslos y la ingle. El dolor empeora con el movimiento.

Limitación en la movilidad de la columna, especialmente al inclinarse hacia adelante o hacia atrás.

Contracturas de los músculos que rodean la columna, provocando rigidez de espalda.

Cuando existe dolor y contractura, la espalda puede inclinarse hacia un lado, provocando un cambio de postura.

El dolor a veces se acompaña de una sensación de hormigueo o pérdida de sensibilidad en la región lumbar, en las nalgas o en las piernas.

El dolor, la rigidez y la contractura en la zona lumbar son los primeros síntomas del lumbago. Suelen producirse dentro de las 24 horas subsiguientes a una distensión o contracturas de los ligamentos o, también, a un arrancamiento muscular. Toda la zona puede sentirse dolorida y cualquier movimiento, como, por ejemplo, la tos, puede agudizar el dolor.

Este tipo de lumbago puede confundirse a veces, dada su similitud, con el que se produce cuando se lesiona un disco intervertebral de la zona lumbar, aunque en este caso el dolor es mucho más intenso y sostenido, y aún puede hacerse más agudo con una simple tos, un estornudo o carcajada.

Como el lumbago se confunde a veces con la ciática, hay que tener en cuenta que el dolor del primero se limita a la región lumbar, mientras que el de la ciática se proyecta hacia las nalgas y las piernas.

Signos de alarma:
Si de repente advierte que ha perdido el control de la vejiga o pérdida de control de esfínteres (comienza a orinar y defecar de manera involuntaria), o aparece una pérdida de sensibilidad, total o parcial, en la región lumbar o en las piernas, debe ponerse en contacto con su médico o acudir a urgencias inmediatamente.

Si sufre dolores de espalda y comienza a notar una pérdida de fuerza o de masa muscular en una o en las dos piernas, debe ponerse en contacto con su médico.

Estos casos anteriores son debidos a que el dolor lumbar es una manifestación de un cuadro más complejo, como puede ser una hernia discal lumbar, que además de producir dolor lumbar puede provocar dolor ciático.

Diagnóstico:

En la mayoría de los casos el médico llega al diagnóstico a partir de la información ofrecida por el paciente. Los quiroprácticos habitualmente realizan una detallada exploración observando los movimientos de las articulaciones de la columna, las caderas y la pelvis, realizando test musculares y articulares y comprobando si existe algún pinzamiento nervioso en la columna.

Habitualmente no es necesario hacer radiografías o análisis de sangre para descartar causas más serias del dolor lumbar.

Se distinguen 5 tipos de lumbago:

• Mecánico: más del 90% de los casos, secundario a patología articular o periarticular de columna (por ejemplo esguinces) o a lesión de músculos o ligamentos.
• Neurogénico o ciática: 5% de los casos, mayoritariamente por hernias del núcleo pulposo.
• Inflamatorio: 1% de los casos, por ejemplo una espondiloartritis anquilosante
• Causas sistémicas o neoplásicas: 1% de los casos, como por ejemplo metástasis espinales, tuberculosis de la columna.
• Psicogénico: En este caso los individuos simulan dolor lumbar y buscan algún tipo de compensación emocional o económica.

Con la historia clínica se tratará de catalogar el dolor del enfermo en alguno de estos 5 tipos de lumbago. Además tiene relevancia el hecho puntual que desencadenó el dolor (traumatismo, postura anormal) y si se relaciona con el trabajo. Precisar en lo posible el estado psicológico y social del enfermo y el impacto que el dolor tiene sobre sus actividades y desempeño. Se debe saber cuales son los medicamentos o substancias que el enfermo utiliza para tratar su dolor. Revise la lista de alerta roja cada vez que tome la historia de un enfermo con lumbago ya que le permitirá identificar a aquellos en que será necesario estudiar detenidamente.

Examen físico:

Inspección: el enfermo deberá estar de pie y desvestido por detrás. Se buscan asimetrías y deformaciones de la columna como escoliosis, xifosis, hiperlordosis y espamos musuculares

Palpación: se busca sensibilidad en un punto localizado, espamos, espondilolistesis

Movimientos: Flexión, extensión y flexión lateral para conocer la limitación a los mismos

Examen neurológico: se busca la prueba de Lasègue que si es positiva refleja compromiso de raíz nerviosa por lumbociática y compruebe que los reflejos y la potencia muscular sean normales.

Examen abdominal: se buscan masas palpables, aneurismas de la aorta, infecciones renales que pueden presentarse como lumbago.

Exámenes complementarios:

La mayoría de las veces los exámenes de laboratorio y de imágenes no son necesarios. NO hay estudios de rutina para estos enfermos. El médico tendrá que revisar cuidadosamente la lista de alerta roja para Lumbago que contiene 12 puntos para identificar sólo a los enfermos en riesgo de tener lumbago por una enfermedad grave y evitarle al resto las molestias de exámenes innecesarios.

Diagnóstico diferencial (Posibilidades diagnósticas)

:
• Dolor y rigidez: molestias que son peores por las mañanas y que se alivian mediante el ejercicio
• Espondiloartritis anquilosante: dolor que empeora al caminar y por la hiperextensión de la columna
• Estenosis espinal: dolor agudo muy intenso y grave sin razón aparente (sin relación con la actividad)
• Hernia del disco: dolor que se irradia bajo la rodilla, empeora con la tos o estornudos y que se siente como un disparo o quemadura
• Compresión de una raíz nerviosa: irradiación del dolor hacia ambas piernas

Frente a un enfermo con lumbago, hay que precisar si éste es mecánico, inflamatorio, tumoral, infeccioso, secundario a fractura por osteoporosis u osteomalacia o irradiado.

El lumbago inflamatorio se observa en persona jóvenes, suele despertar a los enfermos al amanecer y se acompaña de rigidez general de columna a veces de horas de duración. Es propio de las espondiloartropatías.

En el lumbago tumoral, el dolor es persistente y no se alivia con el reposo.

En el lumbago infeccioso, aparte del dolor persistente hay fiebre y compromiso del estado general; habitualmente tienen gran rigidez funcional y el examen físico revela gran dolor a la movilización o palpación.

El lumbago que se presenta en enfermos con Osteoporosis u Osteomalacia, se debe a fractura vertebral por aplastamiento. Aquí el dolor es de instalación brusca, localizado en un punto y es auto delimitado, disminuyendo notoriamente de intensidad entre 2 a 4 semanas.

Más raramente, un lumbago puede ser secundario a enfermedades de la pelvis o retro peritoneo. Su evolución suele ser crónica, con dolor sordo, que no cede en reposo.

El Lumbago Mecánico puede ser Agudo o Crónico:

Lumbago agudo
Es el que dura menos de seis semanas. Es auto delimitado y pasa solo. A las 2 semanas el 70% de los pacientes está muy mejorado y a los 3 meses el 90% se habrá recuperado. Sin embargo los episodios recurrentes son frecuentes.

Tratamiento:

El tratamiento del lumbago varía, como es natural, de acuerdo con la causa que lo produce. Para los dolores más corrientes, es decir, para los producidos por movimientos extremos de la espalda, los tratamientos suelen basarse en el reposo sobre una superficie dura, la aplicación de calor sobre la zona lumbar, ya sea mediante una bolsa de agua caliente o rayos infrarrojos, los masajes especiales o la simple aplicación de linimentos y bálsamos. En cuanto a medicamentos, los que con mayor frecuencia suelen recetar los médicos son los analgésicos, como la aspirina, antiinflamatorios y relajantes musculares; estos tratamientos no suelen prolongarse por más de dos semanas y, en muchos casos, lo que mejor resultado da es el reposo.

Cuando el lumbago está producido por un esfuerzo excesivo que llega a ocasionar un esguince muscular o ligamentoso, el tratamiento será, sin duda, más prolongado.

Si el lumbago aparece como consecuencia de determinadas afecciones vertebrales, puede ser muy persistente, y desaparecer sólo cuando secura la dolencia inicial, ya sea por medios clínicos o mediante intervenciones quirúrgicas.

Algunos enfermos de lumbago crónico deben usar corsés o cinturones de soporte para poder realizar las tareas normales sin sentir un dolor que les incapacite para ejecutarlas.

Cualesquiera que sean las causas, deberán extremarse todas las precauciones para evitar forzar la espalda y, con mayor razón, cuando se trata de una persona que se encuentre en el período de recuperación de un reciente ataque de lumbago.

En los casos del lumbago agudo:

Los antiinflamatorios no esteroideos y los relajantes musculares son eficaces. Los analgésicos pueden ayudar a aliviar el dolor. Recuerde consultar con su médico si padece o ha padecido del estómago antes de iniciar un tratamiento con antiinflamatorios.

El mantenerse activo es beneficioso. Siga con su actividad diaria hasta donde se lo permita el dolor.

Calor local con una almohadilla caliente. Natación en una piscina caliente.

Descanse y duerma sobre una superficie firme y plana si es posible.

Evite agacharse doblando la espalda, hágalo flexionando las piernas. Evite levantar objetos pesados y sentarse en sillas bajas.

Es importante tener en cuenta que el lumbago raramente está provocado por una enfermedad grave, y el dolor generalmente desaparecerá en un par de días.

En los casos de lumbago crónico:

Si ha sufrido dolores de espalda durante un periodo prolongado, deberá consultar con su médico. Raramente una exploración radiográfica (rayos X) aporta información adicional sobre el cuadro o la causa, pero se realiza si existe alguna sospecha por parte del médico, para descartar procesos más graves que sean responsables del cuadro. Acudir a un fisioterapeuta o un quiropráctico para una manipulación de la columna puede ser beneficioso, produciendo un alivio del dolor. Pero este alivio no siempre es duradero. Recuerde acudir a profesionales que estén en posesión de la correspondiente titulación oficial, huyendo de los autodenominados masajistas que pueden producir un empeoramiento de las lesiones.

La higiene postural al igual que los ejercicios de fortalecimiento de la musculatura abdominal y de la espalda pueden ser muy beneficiosos para el alivio del dolor, y su prevención.

No existe evidencia de que los siguientes tratamientos sean eficaces: utilización de antidepresivos, la tracción, las inyecciones en la faceta articular y el biofeedback (retroalimentación) con EMG (electromiografía).

Tratamiento (pro y contra):

Lumbago agudo:
Resulta beneficioso la administración de antiinflamatorios no esteroideos y el mantenerse activo.

Es posiblemente beneficioso la administración de analgésicos y la manipulación de la columna.

Con ventajas y desventajas: tomar relajantes musculares.

No se conoce la eficacia de la colchicina, las inyecciones epidurales de corticoides, las inyecciones en la faceta articular, la higiene postural, la retroalimentación por EMG, los ejercicios de espalda, el uso de lumbostato (faja), las sesiones de fisioterapia, la TENS (estimulación nerviosa transcutanea eléctrica).

Resultan posiblemente nocivos el reposo en cama y la tracción.

Lumbago crónico:
Son beneficiosos los ejercicios de fortalecimiento de la musculatura de la espalda y la higiene postural.

Son posiblemente beneficiosos: los analgésicos, los antiinflamatorios no esteroideos, las inyecciones en ligamentos y puntos gatillo, las manipulaciones de columna.

Resultan de eficacia desconocida la colchicina, los antidepresivos, los relajantes musculares, las inyecciones epidurales de corticoides, la acupuntura, la TENS, la fisioterapia, el uso de lumbostato, mantenerse activo.

Son posiblemente no beneficiosos el reposo en cama, la retroalimentación con EMG.

Son posiblemente nocivas las inyecciones en la faceta articular y la tracción.

Las indicaciones solicitadas a los Servicios de Kinesiterapia consisten en:

• Calor superficial
• Ejercicios de báscula de pelvis. Relajación y elongación
• Ejercicios de fortalecimiento de las musculaturas abdominal y lumbar
• Educación e instrucciones posturales para la vida diaria y el trabajo.
El plan puede consistir en 2 sesiones por semana durante varios meses; el enfermo practicará lo aprendido en los días sin sesión. La mejoría se suele notar a los 6 meses de terapia continua.

Termoterapia:

La aplicación de calor en la zona lumbar es una de las medidas que ayudan a calmar el dolor, ya que relaja los músculos, alivia la tensión de las terminaciones nerviosas y activa el flujo sanguíneo. Los métodos de aplicación de calor más utilizados para las lumbalgias son:

• La bolsa de agua caliente
• La esterilla o la manta eléctrica
• La lámpara de rayos infrarrojos, que se aplica sobre la zona afectada y cuyo calor sólo penetra hasta unos dos centímetros de profundidad.
• La hidroterapia, que consiste en baños de agua a una temperatura suficiente como para relajar los músculos y asegurar un buen flujo sanguíneo.

Lumbago y ciática

Características de la ciática por hernia del núcleo pulposo:

Alrededor de un 5% de los lumbagos agudos tienen su origen en un cuadro neurogénico derivado de una hernia del núcleo pulposo. El dolor neurogénico es un dolor agudo, lancinante, que se irradia a la pierna o el pie en el mismo recorrido de los dermatomas de la raíz nerviosa afectada en general L5 o S1, o a veces L4. Se asocia con un espasmo muscular y parestesias. Otras causas de dolor neurogénico son la estenosis espinal, fracturas, infecciones y las neoplasias. Causa: protrusión del núcleo pulposo del disco intervertebral sobre la raíz nerviosa que se comprime. La ciática suele estar precedida por un episodio de lumbago mecánico o por un cuadro de una ruptura mecánica del disco que permitió la hernia del núcleo.

En el examen físico se observan espasmo muscular, escoliosis y la prueba de Lasègue está presente (estiramiento del ciático). Los enfermos prefieren estar con la columna flexionada y con las rodillas dobladas. La mayoría de los casos de ciática mejorarán luego de un período de reposo en cama con antiinflamatorios o esteroides.

NO se recomienda estudio mayor de imágenes a menos que el cuadro empeore o desarrolle signos neurológicos como debilidad muscular o pérdida de reflejos. En estos casos se debe referir al enfermo al traumatólogo o neurocirujano para que considere la cirugía como una opción de tratamiento.

Evolución:

La evolución es buena siempre y cuando la persona permanezca activa y reciba un tratamiento adecuado en fases tempranas del cuadro.

Está demostrado que una musculatura lumbar y abdominal débil aumenta el riesgo de sufrir lumbago, por lo que se recomienda un ejercicio moderado encaminado a fortalecer dicha musculatura.

Prevención:

Con frecuencia adoptamos costumbres y posturas que, con el tiempo, acaban perjudicando seriamente la espalda. Pero los ataques de lumbago más habituales pueden evitarse si se siguen unas cuantas recomendaciones sencillas:
• Para levantar un peso es conveniente no agacharse inclinando la espalda; lo correcto es hacerlo flexionando las rodillas.
• Asimismo, para mover objetos pesados son los brazos los que deben realizar todo el esfuerzo, sin que la espalda se resienta por ello.
• Se debe llevar un calzado adecuado, cómodo y evitar los tacones altos.
• Es conveniente dormir en una cama dura; los colchones excesivamente blandos obligan a la espalda a curvarse de forma poco natural.
• Conviene realizar ejercicios destinados al fortalecimiento de los músculos de la espalda; la práctica de la natación es excelente para este fin.
• Cuando se está muchas horas sentado trabajando en una oficina, es conveniente mantener la espalda totalmente recta.
• Las personas propensas a padecer lumbago deben tratar de mantener la espalda recta de manera constante y, en particular, cuando inclinan la espala o levantan algún objeto de cierto peso; en este último caso, el esfuerzo debe hacerse de forma exclusiva con los brazos, sin doblar el tronco y flexionando las rodillas. También es válido este consejo para quienes realizan determinadas tareas, como puede ser la jardinería, que implican agacharse y levantarse de forma casi constante.
• Ayudan a prevenir o evitar el lumbago algunos ejercicios físicos destinados a fortalecer la musculatura abdominal, el denominado “corsé muscular abdominal”; entre ellos destacan las flexiones laterales del tronco, que se realizan de pie y con las manos apoyadas sobre la cintura, y la elevación del tronco con las manos unidas por debajo de la barbilla, tras haberse tumbado en el suelo boca abajo. El más favorecedor de los deportes es la natación y, dentro de ella, la práctica de la brazada.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

El síndrome de fatiga crónica

0


Definición:

Se trata de una afección compleja y debilitante, cuyo rasgo principal, como su nombre lo indica, es la aparición de una fatiga intensa que no cesa tras el descanso, y que se acentúa luego de una actividad física o mental de esfuerzo mínimo. A esta enfermedad se le asocia también con la neurastenia, un padecimiento que tiene ya más de un siglo, con el cual el SFC tiene similitudes sintomáticas.

Frecuencia:

Es más común en las mujeres entre los 40 y 60 años de edad, pero cualquiera puede tenerlo.

Causas:

Hasta ahora, no se ha determinado una causa única del síndrome de fatiga crónica. Actualmente, diversos grupos médicos de Estados Unidos (donde la enfermedad arroja cifras alarmantes) se dedican a estudiar las mutaciones genéticas que pueden hacer que una persona se vuelva “vulnerable” a sufrir un SFC, frente a determinados estímulos como: infecciones virales, pesticidas o insecticidas. Hoy en día, es improbable que sea una enfermedad contagiosa. En todo caso, siempre se le ha asociado con factores específicos de orden psíquico y orgánico como: el estrés, la depresión, la ansiedad, las toxinas, enfermedades infecciosas, alergias, enfermedades reumáticas, anemia grave y alteraciones metabólicas y hormonales.

La enfermedad también, tiene que ver con una depresión del sistema inmunológico, al disminuir las defensas naturales del organismo. Por otro lado, los síntomas de la enfermedad, una vez controlados, vuelven a aparecer cuando el organismo se sobreexpone a la actividad por encima de sus capacidades. La relación de la enfermedad con el estrés es casi directa. Bajo una situación de exceso de actividad, sobre todo de trabajo, las defensas bajan y la persona, por ende, tiende a estar más expuesta a adquirir los síntomas que acompañan a la enfermedad.

Síntomas:

Los síntomas del SFC incluyen fatiga durante 6 meses o más y la aparición de otros problemas, tales como dolores musculares, problemas con la memoria, dolores de cabeza, dolor en múltiples articulaciones, dolor de garganta y ganglios linfáticos adoloridos. Dado que otras enfermedades pueden causar síntomas similares, el SFC es difícil de diagnosticar.

Diagnóstico:

Por lo general, el diagnóstico de esta patología es el producto de años de descarte de otras enfermedades de síntomas muy similares, tales como hipotiroidismo, apnea del sueño, narcolepsia, trastornos depresivos graves, mononucleosis crónica, esquizofrenia, cáncer, obesidad y alcoholismo, entre otros padecimientos.

Antes de revisar la lista de síntomas es importante aclarar que el primer paso que debe dar toda persona que sospeche que padece el SFC, es asistir a su doctor de confianza y esperar a que éste le dé un diagnóstico que confirme la existencia del mismo, tomando en cuenta todos los factores de su historia médica particular que puedan estar influyendo en la aparición de la enfermedad.

Lo usual es que el especialista le solicite un examen completo de laboratorio (sangre, orina, heces), un examen físico, y un test psicológico.

Todos estos chequeos de rigor son posteriores a la aparición de las siguientes señales:

• Sensación de cansancio por períodos (promedio) de más de seis meses (aun cuando esté descansando bien y durmiendo lo suficiente).
• Dolor de garganta.
• Nódulos linfáticos adoloridos o sensibles en el cuello o las axilas.
• Dolor inexplicable en los músculos.
• Dolor que se mueve de articulación en articulación, pero que no se presenta con enrojecimiento o hinchazón.
• Dolores de cabeza muy diferentes a los que sufre usualmente.
• Problemas con su memoria o sus niveles de concentración.
• Sensación de cansancio por más de 24 horas, después de hacer ejercicios.
• Problemas para conciliar el sueño.
• Cansancio extremo para levantarse en las mañanas.
• Cambios de peso y apetito.
• Tener algunas décimas de fiebre en las tardes.
• En casos más extremos se presentan síntomas más severos como: dolor abdominal, flatulencia, dolor pectoral, tos crónica, diarrea, mareo, sequedad en los ojos y en la boca, dolor de oído, arritmia cardíaca, dolor en la mandíbula, náuseas, trastornos psicológicos, sensibilidad dérmica, sensación de hormigueo y pérdida de peso.

Tratamiento:

No existe una cura para el SFC, de modo que el objetivo del tratamiento es mejorar los síntomas. El dolor, los trastornos del sueño y otros problemas pueden tratarse con medicinas.

Recomendaciones:

Dependiendo del paciente, el médico recetará un tratamiento determinado. No obstante, existen indicaciones generales para contrarrestar el SFC. Ellas son las siguientes:

• Tratar de lograr un equilibrio entre actividad y reposo, en períodos de tiempo predeterminados.
• En los casos más drásticos, hay que recurrir a cambios importantes en el área laboral, o bien a un cambio de funciones dentro de la oficina. Oportunamente, podría recomendarse un cambio de trabajo.
• En la medida de lo posible se requiere cambiar, también, los hábitos cotidianos: programar actividades recreativas fuera de casa, no fumar, beber abundantes líquidos no alcohólicos y disminuir el consumo de café, entre otros.
• Tratar de identificar las horas del día en las que se sienta mayor energía y programar la mayor cantidad de actividades para esas horas.
• Antes de seguir una rutina moderada de ejercicios físicos, consulte con su médico sobre sus niveles de fuerza. La microgimnasia es una de las opciones válidas en este sentido.
• Lamente abiertamente la energía que ha perdido; permítase reconocer y expresar sentimientos como la tristeza y la frustración.
• Si su memoria y concentración se ven muy afectadas por el SFC, haga su lista de cosas importantes a realizar durante el día. Además, consulte con su médico sobre los productos que le pueden ayudar a incrementar sus habilidades mentales.
• La psicoterapia cognitiva conductual es una alternativa que ha traído resultados muy favorables para combatir la enfermedad. De ella se beneficia no sólo el paciente, sino toda la familia.

Dado que el síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia tienden a confundirse, aquí les presentamos un cuadro comparativo de similitudes y diferencias entre ambos padecimientos:

Las personas que padecen fibromialgia o Síndrome de fatiga crónica suelen tener síntomas comunes como:

• Insomnio.
• Dolores de cabeza.
• Incidencia superior en mujeres que en hombres.
• Depresión.
• Cansancio.
• Dificultad para pensar (lentitud mental).
• Dolor en las articulaciones.

Aunque el síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia parecen iguales, hay unas diferencias notables, estas son:

Fatiga crónica:

• Edad inicio 29-35 años.
• Empeora con ejercicio.
• Fatiga extenuante.
• Puede causar fiebre.
• Adenopatías forman parte del diagnóstico.
• Cursa con dolor garganta.
• Agotamiento al hablar.
• Fatiga que no se alivia.

Fibromialgia:

• Edad inicio 45-55 años.
• Mejora con ejercicio.
• Fatiga no extenuante
• No hay fiebre.
• Adenopatías no forman parte del diagnóstico
• No cursa con dolor garganta.
• No agotamiento al hablar.
• Fatiga se alivia con el sueño

Se puede padecer fibromialgia y síndrome de fatiga crónica a la vez, sobre todo la fatiga crónica suele ser la primera fase de la fibromialgia causando extrema fatiga, aunque son enfermedades de carácter limitante tanto física como mentalmente hay esperanza de recuperación, no debemos desanimarnos, ser constantes sobre los tratamientos que el médico nos diga y sobre todo mirar al futuro con optimismo ya que el estado de ánimo en estas enfermedades juegan un papel importantísimo.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

La fibromialgia

0

Definición:

Es una condición caracterizada por dolor permanente en diversas partes del cuerpo acompañado por una lista bastante heterogénea de síntomas, que hace que el paciente sufra física y emocionalmente al percatarse de que su vida es cada vez más limitada.

Es una enfermedad reumática caracterizada, además de dolor crónico generalizado, por la presencia de 11 de 18 puntos dolorosos específicos a la palpación intencionada por el médico.

Suele acompañarse de trastornos en el sueño, rigidez, tensión y de fatiga, además de ciertos padecimientos emocionales como ansiedad o depresión. Ha sido detectada en todos los grupos de edad, aunque afecta principalmente a mujeres entre 40 y 50 años de edad. Se trata de un problema de salud que produce un fuerte impacto social sin distinción de clase.

En esta patología no se presenta inflamación ni alteraciones físicas u otras anormalidades en exámenes de laboratorio.

La Fibromialgia se presenta en 2% de la población y afecta 8 veces más a las mujeres que a los hombres.

Causas:

Actualmente, se reconoce que una causa importante de esta enfermedad es un mal funcionamiento del sistema nervioso que aumenta la sensibilidad al dolor. También se encuentran alteraciones en algunas de las sustancias que circulan en el sistema nervioso, llamadas neurotransmisores y en el flujo sanguíneo cerebral.

Puede influir también el componente genético, variables que produzcan estrés físico y psicológico, enfermedades virales y reumáticas

Síntomas:

Las tres características principales son: dolor, fatiga y alteraciones del sueño.

Las personas con Fibromialgia padecen mucho dolor ante un estímulo que normalmente causaría poco dolor, así como dolor en respuesta a estímulos no dolorosos (como el roce de la ropa sobre la piel).

Describen mucha fatiga que se presenta más en las mañanas, también se asocia a una mala calidad de sueño, ya sea con dificultad para conciliarlo o con despertares frecuentes. También se puede presentar rigidez, sensibilidad en la piel, dolor después de un esfuerzo, colitis, dolor de cabeza, mareos y alteraciones del ánimo.

[ad code=1 align=center]

Diagnóstico:

Dar con el diagnóstico de esta patología puede tomar varios años. Esto se debe a que el paciente acude a muchos médicos para paliar los síntomas, en lugar de tratar la enfermedad como una condición general.

Por tal razón, para el diagnóstico deben cumplirse varios criterios:
Primero, debe entrevistarse al paciente para conocer la relación de sus síntomas, luego se debe descartar cualquier otra afección y finalmente, se comprueba que el dolor haya persistido por al menos tres meses en 11 de los 18 puntos sensibles repartidos entre la cara anterior de tórax, el espacio intercostal, zonas lumbar y cervical, codos, glúteos y cara interna de las piernas. (Imagen en la parte superior)

Quienes padecen esta enfermedad poseen sustancias generadoras de dolor en una concentración tres veces mayores que el resto de las personas, al tiempo que experimentan una disminución de los inhibidores del dolor (serotonina y norepinefrina). Otra evidencia es que mediante una resonancia magnética funcional, se observa flujo sanguíneo en áreas de dolor ante estímulos no dolorosos.


El diagnóstico se realiza con base en los criterios del Colegio Americano de Reumatología, con los cuales el médico evalúa la presencia la presencia de dolor en 18 puntos específicos del cuerpo al aplicar presión y debe existir dolor generalizado con duración de al menos 3 meses en distintas regiones del cuerpo.

Tratamiento:

Aunque esta enfermedad es crónica y compleja y no tiene una cura definitiva, existen indicaciones farmacológicas y no farmacológicas que pueden producir beneficios. El médico indicará cuál es el tratamiento más apropiado para cada caso.

La terapia farmacológica incluye antiepilépticos y antidepresivos bajo supervisión médica.

Además, a principios de 2009, el Ministerio de la Salud aprobó el uso de la pregabalina para el manejo de esta patología. Este fármaco actúa sobre el sistema nervioso central y posee efectos analgésicos y ansiolíticos. Es un medicamento seguro, porque no se metaboliza en el organismo y no disminuye el efecto de otros fármacos. También se conoce que tiene efectos sobre la depresión y los trastornos del sueño.

[ad code=1 align=center]

En segundo lugar, la persona debe ser tratada psicológicamente porque puede limitación en sus movimientos y la depresión se debe a todos los ajustes que el individuo afectado tiene que hacer en su vida.

El enfoque cognitivo-conductual parece ser el más efectivo, porque consiste en modificar pensamientos alrededor de la enfermedad que producen actitudes que obstaculizan el desarrollo de la vida cotidiana del paciente.

Conjuntamente, debe incluirse la fisioterapia ya que la meta es que el paciente mejore su calidad de vida y logre mayor independencia, mediante terapias basadas en la aplicación de calor y que impliquen reforzamiento de la motricidad. Es importante la realización de actividades como caminar o hacer ejercicios en el agua para mitigar el dolor, estirar los músculos y liberar endorfinas.

Recomendaciones:

Reducir el estrés: desarrollar un plan para evitar o limitar el estrés emocional. Tratar de estar relajado y de no cambiar su rutina por completa. Cuando, las personas con Fibromialgia abandonan por completo, los síntomas tiende a empeorar. Se debe probar con técnicas de manejo de estrés como ejercicios de respiración o meditación.

Tratar de irse a la cama y levantarse a la misma hora todos los días y limitar las siestas durante el día.

Ejercitarse regularmente. Comenzando lentamente a un nivel tolerable, después puede ir incrementándose la intensidad del esfuerzo y su duración. Al principio el ejercicio puede incrementar el dolor que siente, pero al realizarlo regularmente los síntomas disminuirán. Algunos ejercicios apropiados son caminar, nadar, andar en bicicleta o ejercicios aeróbicos acuáticos. Un terapeuta físico puede ayudar a desarrollar un programa de ejercicios en casa, de acuerdo al caso.

[ad code=1 align=center]

Mantener un estilo de vida saludable. Comer sólo alimentos, limitar el café. Realizar alguna actividad de disfrute y bienestar todos los días.

Compartir información con familiares, amigos y compañeros de trabajo su el padecimiento. Siempre es bueno que el paciente sepa que no está solo. También existen organizaciones que pueden proporcionar ayuda y promueven el contacto con otros pacientes que pueden entender su padecimiento.

Consultar siempre al médico para informarse sobre los tratamientos farmacológicos innovadores aprobados en Venezuela para el tratamiento de la Fibromialgia, uno de los padecimientos más comunes de dolor crónico y generalizado en el mundo.

Fibromialgia y alimentación:

Una alternativa para entender la fibromialgia podría ser estudiar la nutrición y revisar si está acoplada a los ritmos de las hormonas energéticas. En segundo lugar, se podría analizar el metabolismo de los azúcares y la captación muscular de la glucosa que promueve la insulina, así como los niveles de la hormona hGH y la serotonina, mediadores cuya deficiencia ha sido implicada en el dolor muscular.
Recordemos que los músculos no solo sirven para movernos y desarrollar fuerza. También constituyen una fuente proteínas que pueden ser convertidas en azúcar cada vez que ocurre una baja en la sangre. Esta utilización de los músculos como combustible ocurre especialmente en las primeras horas de la mañana, cuando el organismo está controlado por una hormona denominada cortisol. Esta hormona promueve la utilización de las proteínas como combustible de reemplazo cada vez que disminuye el azúcar en la sangre. Así pues, si nuestro desayuno contiene abundantes proteínas (leche, queso, pollo, atún), son progresivamente convertidas en glucosa a lo largo de la mañana. De este modo, no ocurren bajas de azúcar y el cerebro no necesita extraer proteínas de los músculos para obtener energía. En cambio, un desayuno escaso en proteínas, que solo contenga jugos, galletas, cereales y frutas, produce una secuencia de bajas de azúcar a lo largo de la mañana. Cada baja de azúcar pone en peligro las células del cerebro, que se ve obligado a poner en marcha los sistemas de supervivencia. Estos degradan ávidamente las proteínas musculares, que una vez transportadas al hígado se convierten en glucosa.

Si este desayuno escaso en proteínas se repite por un tiempo prolongado, los sistemas de alarma se activarán cada mañana y al cabo de un tiempo habrán destruido una significativa parte de la masa muscular. La pérdida de proteínas musculares ocasiona cambios en los receptores musculares y con ello produce dolores generalizados.

Paralelamente, los grandes altibajos de azúcar matutinos, ocasionados por un desayuno falto en proteínas, afecta la disponibilidad de combustible para los propios músculos, que entonces acumulan ácido láctico, lo cual exacerba el dolor. A la par, las caídas de glucosa también afectan los niveles de serotonina cerebral, cuyo descenso está estrechamente relacionado con los dolores musculares. De esta manera, podría entenderse el problema de dolor muscular generalizado característico de la fibromialgia.

Dr. Avilio Méndez Flores

Go to Top