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Los parásitos intestinales

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Son pequeños organismos alojados en nuestro intestino perfectamente adaptados para vivir y permanecer en él.Se estima que más del 90% de nuestra población está parasitada, especialmente niños. Y solo un 10% tendrá síntomas.

Para mejor comprensión los parásitos intestinales los podemos dividir en dos grupos: Los que se pueden ver a simple vista y los que sólo se pueden ver al microscopio. Entre los que se pueden ver a simple vista están: la lombriz o áscaris lumbricoides, tricocéfalos (trichuris trichuria), oxiuros (enterobius vermicularis), estrongiloides, tenias (tenia solium o tenia saginata), necator o anquilostomas, etc. Los visibles sólo al microscopio son: amibas, giardias, tricomonas, etc.

Pueden contraerse por vía digestiva a través del agua y alimentos contaminados con huevos o quistes que son sus formas infestantes; otros pueden hacerlo por medio de sus larvas penetrando la piel al caminar descalzo por terrenos húmedos contaminados. Casi todos necesitan cumplir su ciclo evolutivo en el medio externo, excepto el oxiuro que al depositar sus huevos en la región anal pueden adherirse a los dedos al rascarse el paciente por el prurito que produce la presencia del parásito en la zona.

Los síntomas van a depender de 2 factores; o por la agresividad del parásito (Ej. Amiba) o por su número excesivo (Ej. Áscaris).

En general, las manifestaciones pueden ser variadas: diarreas, cólicos vómitos, flatulencia, inapetencia, anemia, desnutrición, alergias o complicaciones agudas como obstrucción intestinal (áscaris lumbricoides), prolapso rectal (tricocéfalos), absceso hepático o cerebral (amiba histolítica). Sin embargo, se pueden portar parásitos sin que se sientan molestias.

Se sospechará por los síntomas y se confirmará por el examen de heces.

Cada tipo de parásito tendrá su medicación específica, aunque existen medicamentos de acción polivante, es decir, capaces de actuar contra varios parásitos a la vez y con poco riesgo de efectos secundarios, pero, aún así, no deben administrarse en forma periódica y sin una indicación precisa. Solo cuando los síntomas lo delaten o un examen de heces sea positivo o porque se observe su expulsión.

La mejor arma para contrarrestar la parasitosis intestinal es el mantenimiento de adecuadas condiciones sanitarias, buenos hábitos higiénicos personales (lavado de manos) y la cuidadosa preparación de los alimentos.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Oncocercosis

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Esta enfermedad la produce un gusano parásito, que responde al nombre científico de oncocerca volvulus, y que es transportado por las moscas comunes que habitan cerca de los ríos de cauce rápido.

Con la picada del insecto, las larvas entran, a través de la herida, al cuerpo humano. Desfiguran la piel y comienzan su migración hacia las extremidades. Pueden alcanzar los ojos y ocasionar una lesión en la córnea, e incluso, la ceguera total. De allí el nombre común que se le da de “ceguera de los ríos”.

Los primeros síntomas de la oncocercosis son fiebre e inflamación de los ganglios linfáticos. Posteriormente edemas y dermatitis grave.

Un estado más avanzado de la enfermedad muestra a los pacientes con lo que se conoce como “piel de lagarto” o “piel de leopardo”. La ceguera puede ser parcial o total, dependiendo de la lesión en la córnea. En los hombres se produce una tumefacción del escroto.

Las poblaciones al sur de Venezuela son las de mayor riesgo, y una de las más afectadas es la Yanomami por sus costumbres migratorias y el paso por ríos y zonas boscosas que los expone al contagio.

Por varios años la oncocercosis se atacó mediante la colocación de larvicidas en los ríos, hasta que a principio de la década de los ochenta se comenzó a ensayar con el medicamento Mestizan, que dio buenos resultados.

Si la persona es picada por una mosca en alguna de las zonas donde se ha detectado oncocercosis se debe acudir a las autoridades de Sanidad para determinar si se trata del insecto transmisor.

La Organización Panamericana de la Salud espera que esta enfermedad pueda ser erradicada en Latinoamérica.

Dr. Avilio Méndez Flores

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