La placenta ejerce un papel fundamental durante el embarazo, ya que actúa como vínculo entre la madre y el feto, al que proporciona nutrientes esenciales. Pero, como la placenta y el feto tienen un código genético diferente al de la madre, en teoría corren el riesgo de ser atacados por el sistema inmunológico de ésta. En investigaciones se ha encontrado que la proteína NKB de la placenta contiene la molécula fosfocolina, que también es utilizada por parásitos como los nemátodos (gusanos microscópicos) para evitar el ataque del sistema inmunológico del huésped en el que habitan. Se ha descubierto que muchas de las proteínas de la placenta poseen esta molécula de superficie que les hace pasar desapercibidas frente al sistema inmunológico. Desarrollar un mecanismo con el que se pueda hacer que las células sean invisibles al sistema inmunológico puede llevar a encontrar el remedio para muchas enfermedades.

La placenta es el órgano que relaciona estrechamente al bebé con su madre y atiende las necesidades de respiración y excreción del feto durante su desarrollo.

Se forma aproximadamente a las dos semanas de la concepción y toma su forma final aproximadamente al cuarto mes, aunque sufre algunos cambios menores hasta el final del embarazo. En el caso de un embarazo múltiple dicigótico puede ocurrir que durante el proceso de implantación del huevo, las placentas se unan y los embriones compartan placenta pero siempre con su propio saco amniótico (saco que envuelve el feto y que no se tiene que confundir con la placenta) Todos los nutrientes y el oxígeno llegan al feto, desde la madre, a través del cordón umbilical (que está definido a los 45 días de la gestación) y a la placenta. La placenta también interviene activamente en el alumbramiento, a través de generar las hormonas necesarias para iniciar el trabajo de parto. Además protege al feto de infecciones y sustancias nocivas. También se encarga de extraer los catabolitos: dióxido de carbono, urea, bilirrubina, etc. que genera el feto.

Este órgano llega a pesar unos 500 g, midiendo aproximadamente entre 15 y 18 cm, generalmente en forma de disco. Una vez que se ha producido el nacimiento del niño, la placenta carece de utilidad para la madre y es expulsada.

Dr. Avilio Méndez Flores

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