Posts tagged Virosis.

Varicela o lechina

61

Consideraciones generales:

La varicela es una enfermedad común entre los niños, particularmente entre los menores de 12 años. Se manifiesta con la aparición en todo el cuerpo de una erupción que se asemeja a ampollas y que produce picazón, y puede estar acompañada por síntomas seudogripales. Por lo general, los síntomas desaparecen por sí solos. Sin embargo, debido a que la infección es muy contagiosa, se recomienda que un niño con la enfermedad permanezca en su casa y descanse hasta que los síntomas desaparezcan.

Definición:

La varicela es una virosis aguda generalizada, de comienzo repentino, con fiebre moderada, síntomas generales leves y una erupción cutánea maculo papulosa que dura pocas horas y se transforma en vesiculosa durante tres o cuatro días y cuando se secan las vesículas deja costras granulosas. Las vesículas son uniloculares y se colapsan al pincharlas. Las lesiones suelen aparecer en brotes sucesivos y se observan en diversas etapas de maduración al mismo tiempo. Esta es la forma más fácil de identificar una varicela: en un determinado momento unas lesiones están en forma maculopapular, otras en forma de vesículas y otras en forma de costras.

Frecuencia:

La varicela no debería considerarse como “una parte normal del crecimiento”. En Estados Unidos, aproximadamente 4 millones de personas, la mayoría de ellos niños menores de 15 años, contraen varicela cada año. Esta enfermedad puede causar graves problemas e inclusive la muerte. La mayoría de los niños tienen suerte y solamente sufren de comezón, malestar y de la ausencia a la escuela y a otras actividades. Pero cada año, cerca de 7,500 niños y adolescentes (menores de 15 años) tienen que ser hospitalizados por los problemas médicos (complicaciones) de la varicela. Cerca de 40 niños mueren al año a causa de estas complicaciones.
La varicela es una infección de difusión mundial. En climas templados un 90% de la población ha tenido varicela antes de los 15 años de edad y un 95% antes de llegar a la edad adulta.
En las zonas templadas se presenta durante el invierno y a principios de la primavera.

Agente causal:

La varicela es causada por el herpes virus humano 3 (alfa), también conocido como el virus de la varicela-zóster (VVZ), miembro del grupo Herpesvirus.

Contagio:

La varicela es sumamente contagiosa. El modo de transmisión es de persona a persona por contacto directo, por gotitas respiratorias o por diseminación aérea de secreciones de las vías respiratorias de los pacientes o del líquido de las vesículas; indirectamente por objetos recién contaminados con secreciones de las vesículas y las mucosas de las personas infectadas. Las costras de las lesiones de la varicela no son infectantes.

Las personas infectadas pueden transmitir la varicela desde casi dos días antes de saber que tienen la enfermedad y hasta que todas las ronchas hayan formado costra. No es necesario tener contacto físico con una persona infectada para que la enfermedad se disemine. Si su hijo tiene varicela, es importante que no asista a la escuela hasta que las ampollas estén secas, lo que generalmente ocurre en una semana. Si usted no está seguro de si su hijo puede regresar a la escuela, consúltelo con su médico.

La mayoría de los niños cuyos hermanos han tenido varicela también la padecen (si todavía no tuvieron la enfermedad o no recibieron la vacuna correspondiente) y presentan síntomas dos semanas después de que su hermano los ha presentado. Para evitar que el virus se propague, asegúrese que sus hijos se laven las manos frecuentemente, en particular antes de comer y después de ir al baño. Si su hijo tiene varicela, manténgalo lo más alejado posible de los hermanos que no estén vacunados.

Todos los niños que jamás hayan tenido varicela están en riesgo de adquirir la enfermedad y pueden desarrollar complicaciones graves. La varicela es más común en los niños que asisten a la guardería o a la escuela.

Es importante evitar que los niños con varicela estén en contacto con niños susceptibles hasta que dejen de representar un riesgo de contagio para otros (cuando todas las ampollas hayan formado costra ya que éstas no son infectantes).

Cuando se presenta la varicela en casa, un niño o adulto susceptibles tienen 90% de probabilidad de contagiarse de un hermano, hermana o incluso de sus padres.
Las personas que no hayan contraído varicela o recibido la vacuna correspondiente también pueden contraerla de una persona que tenga culebrilla, pero no pueden contraer culebrilla. Esto se debe a que la culebrilla solamente puede desarrollarse a partir de una reactivación del virus varicela zóster en una persona que haya tenido varicela previamente.

La varicela es una de las enfermedades más fácilmente transmisibles, en especial durante las primeras etapas de la erupción. El herpes zóster o culebrilla tiene una menor tasa de transmisión, sin embargo los contactos que no hayan padecido la varicela al entrar en contacto con un herpes zóster enfermarán de varicela. La probabilidad de infectarse, en el medio familiar, de las personas susceptibles es de un 80 a 90%.

Susceptibilidad:

La susceptibilidad a la varicela es universal. La infección confiere inmunidad prolongada. El herpes-zóster (culebrilla) es la manifestación local de una infección recurrente, reactivada por el mismo virus que causa la varicela.

El hombre es el único reservorio del virus.

Periodo de incubación:

El periodo de incubación es de dos a tres semanas, generalmente de 14 a 16 días.

Periodo de trasmisibilidad:

El periodo de transmisibilidad, generalmente comienza uno o dos días antes de la erupción de varicela y dura hasta que todas las lesiones estén en fase de costras: unos cinco días después de que aparece el primer brote de vesículas.

Síntomas:

Los síntomas de la varicela pueden empezar con irritabilidad, dolor generalizado y fiebre; además el niño puede perder el apetito y en general, parecerá que “se va a enfermar de algo”.

Manifestaciones:

La varicela causa una erupción cutánea de color rojo que produce comezón en la piel. Dicha erupción aparece primero en el abdomen, el rostro o la espalda y, luego, se propaga a casi todas las partes del cuerpo, incluidos el cuero cabelludo, la boca, la nariz, las orejas y los genitales.

La erupción comienza con varios bultos rojos pequeños que parecen granos o picaduras de insectos. Luego, se transforman en ampollas frágiles con un líquido transparente, que se torna turbio. Cuando las ampollas se rompen, dejan pequeñas heridas abiertas que, al secarse, generan una costra de color marrón.

Las lesiones tienden a ser más frecuentes en las partes cubiertas del cuerpo que en las descubiertas. Pueden localizarse en el cuero cabelludo, vértice de las axilas, mucosas de la boca y de las vías respiratorias superiores y en las conjuntivas. Pueden ser tan escasas que pasen inadvertidas. Cuando afecta a adolescentes o adultos las manifestaciones generales pueden ser intensas.

Las ampollas de la varicela suelen medir menos de medio centímetro de diámetro, tienen una base roja y aparecen en tandas en el transcurso de dos a cuatro días. La erupción puede ser más extensa o grave en niños con otros trastornos de la piel, como eczema.

Algunos niños presentan fiebre, dolor abdominal, dolor de garganta, dolor de cabeza o una sensación de malestar indefinido uno o dos días antes de que la erupción aparezca. Estos síntomas pueden durar algunos días y la fiebre permanece en el rango de 37.7° C a 38.8° C. En casos poco frecuentes, la temperatura puede elevarse. Los niños más jóvenes suelen tener síntomas más leves y menos ampollas que los niños más grandes o los adultos.

Por lo general, la varicela es una enfermedad leve, pero puede ser grave en algunos lactantes, adolescentes, adultos y personas con sistemas inmunitarios debilitados. Algunas personas pueden presentar infecciones bacterianas graves relacionadas con la piel, los pulmones, los huesos, las articulaciones y el cerebro (encefalitis). En ocasiones, aun los niños con sistemas inmunitarios normales pueden presentar complicaciones a causa de la varicela; la complicación más frecuente es una infección de la piel cerca de las ampollas.

El niño empezará a sentirse mejor en cuanto las ampollas empiecen a formar costra, pero a fin de reducir el contagio de la enfermedad al mínimo, el niño no deberá tener contacto con personas que no hayan padecido varicela hasta que todas las ampollas hayan formado costra, lo que puede tardar de 5 a 10 días.

Cualquier persona que haya tenido varicela (o recibido la vacuna contra la varicela) en la niñez corre el riesgo de contraer culebrilla más adelante en su vida. De hecho, hasta el 20% la contrae. Después de una infección, el VVZ puede permanecer inactivo en las células nerviosas de la médula espinal y, luego, reactivarse en forma de culebrilla, que puede provocar una sensación de hormigueo, comezón o dolor seguidos de una erupción con bultos rojos y ampollas. A veces, la culebrilla se trata con medicinas antivirales, esteroides y medicamentos para el dolor. En la actualidad, hay una vacuna contra la culebrilla disponible para personas mayores de 60 años o más.

La varicela y el embarazo:

Las embarazadas y las personas con problemas en el sistema inmunitario no deben estar cerca de una persona con varicela. Si una embarazada que no ha padecido varicela previamente contrae la enfermedad (especialmente durante las primeras 20 semanas del embarazo), el feto corre riesgo de tener defectos de nacimiento y la mujer tiene el riesgo de padecer más complicaciones que si hubiera contraído la enfermedad antes de quedar embarazada. Si la mujer presenta varicela justo antes o después de que nazca el bebé, el recién nacido corre el riesgo de tener complicaciones graves de salud. No existe ningún riesgo para el bebé si la mujer contrae culebrilla durante el embarazo.

Si una embarazada ha tenido varicela antes del embarazo, el bebé está protegido contra la infección durante los primeros meses de vida, debido a que la inmunidad de la madre es transmitida al bebé a través de la placenta y la leche materna.

Es posible que las personas que corren el riesgo de tener enfermedades o complicaciones graves, como recién nacidos cuyas madres han tenido varicela en el momento del parto, pacientes con leucemia o deficiencias inmunológicas y niños que reciben drogas inmunosupresoras, reciban inmunoglobulina de varicela zóster después de la exposición a la varicela a fin de disminuir su gravedad.

Riesgo en los adultos:
Aunque la enfermedad ocurre más frecuentemente en niños de entre 5 y 9 años de edad, los adolescentes (de 15 años de edad y mayores) y adultos que no han tenido varicela se consideran “susceptibles” a la enfermedad. Cuando en esta población de mayor edad se presenta varicela, los resultados pueden ser más graves que en los niños.

Evolución:

La evolución de la varicela variará en cada niño; sin embargo, la fase más grave de la enfermedad dura habitualmente de 4 a 7 días. Las ampollas nuevas generalmente dejan de aparecer por el quinto día, una gran parte forma costra alrededor del sexto día y la mayoría de ellas desaparecen dentro de los 20 días posteriores al comienzo de la erupción cutánea. Sin embargo, si existen complicaciones, el periodo de recuperación puede ser aún más largo.

El Virus de la Varicela Zóster (VVZ) se acantona en los ganglios de las raíces dorsales y, en ocasiones, puede reactivarse una infección latente apareciendo una lesión local denominada Herpes Zóster. Las vesículas, de base eritematosa se limitan a las zonas de la piel inervadas por los nervios sensitivos de uno o varis grupos contiguos de ganglios de las raíces dorsales. Las lesiones, que son idénticas a las de la varicela salvo que son unilaterales, pueden surgir en brotes irregulares siguiendo el trayecto de los nervios (dermatoma). Es frecuente que sean dolorosas y se acompañen de parestesias

Tratamiento:

La varicela es causada por un virus, por lo que el médico no recetará antibióticos. Sin embargo, es posible que se requieran antibióticos si las heridas se infectan con bacterias. Esto ocurre con bastante frecuencia entre los niños, ya que generalmente se rascan o tocan la zona de las ampollas.

El médico puede recetar Aciclovir, un medicamento antiviral, a las personas con varicela que corren el riesgo de tener complicaciones. El fármaco, cuya función es disminuir la gravedad de la infección, debe administrarse durante las primeras 24 horas a partir de la aparición de la erupción. El Aciclovir puede tener ciertos efectos secundarios, por ello, sólo se recomienda su administración cuando sea necesaria. Su médico puede indicarle si el medicamento es adecuado para su hijo.

Manejo de las molestias de la varicela:

• Para la comezón use compresas húmedas frías o prepare baños en agua fría o templada cada tres o cuatro horas durante los primeros días. Los baños de avena, disponibles en supermercados y farmacias, pueden ayudar a aliviar la comezón. (Los baños no hacen que la erupción se propague).
• Seque el cuerpo suavemente sin frotar.
• Aplique loción de calamina en las áreas con comezón (pero no la aplique en el rostro, especialmente cerca de los ojos).
• Prepare comidas frías, blandas y fáciles de digerir, ya que la varicela en la zona de la boca puede dificultar comer y beber. Evite ofrecer a su hijo alimentos que sean muy ácido o salado, como el jugo de naranja las papitas o los tostones.
• Pregunte a su médico o al farmacéutico acerca de las cremas para aliviar el dolor que se pueden aplicar en las heridas del área genital.
• Dele a su hijo acetaminofén regularmente para aliviar el dolor si tiene ampollas en la boca.
• Pregúntele al médico sobre otros medicamentos de venta libre que alivien la comezón.
• Nunca use aspirina para bajar la fiebre o disminuir el dolor en niños con varicela, ya que la aspirina ha estado asociada con una enfermedad grave conocida como el síndrome de Reye, la cual puede producir insuficiencia hepática e incluso la muerte.

En la mayor medida posible, evite que su hijo se rasque. Quizás, esto sea difícil para su hijo; por eso, usted puede cubrir las manos de su hijo con guantes o medias para evitar que se rasque mientras duerme. Además, puede cortarle las uñas y mantenerlas limpias para disminuir los efectos por haberse rascado, incluidas las ampollas abiertas y la infección.

La mayoría de las infecciones de varicela no requieren tratamiento médico especial. Pero algunas veces, surgen problemas. Llame al médico en caso de que su hijo tenga lo siguiente:

• Fiebre que dure más de cuatro días o ascienda a más de 38.8° C
• Tos severa o dificultad para respirar
• Áreas de erupción que supuren pus (un líquido espeso e incoloro) o que se tornen rojas, doloridas, hinchadas y calientes
• Dolor de cabeza intenso
• Mareos inusuales o dificultad para despertarse
• Dificultad para poder ver luces brillantes
• Dificultad para caminar
• Confusión
• Aspecto de enfermo o vómitos
• Cuello rígido

Cuando lleve a su hijo al médico, avise con anterioridad que es posible que su hijo tenga varicela. Esto es importante para evitar que otros niños en el consultorio estén expuestos al virus; para algunos de ellos, estar expuestos a la varicela puede causar graves complicaciones.

Complicaciones:

No es raro que un niño llegue a presentar de 250 a 500 ronchas, cualquiera de las cuales puede infectarse y dejar cicatrices permanentes. Algunas de estas infecciones pueden tener consecuencias graves. Dentro de las complicaciones menos comunes en los niños se encuentran la inflamación del cerebro, la pérdida del equilibrio y neumonía. En los adultos, la neumonía es la complicación más común de la varicela y se presenta en casi 20% de los adultos infectados.

La varicela también puede causar la pérdida de días de trabajo debido a que las familias deben pasar más tiempo con los niños y darles la atención necesaria cuando contraen la varicela. Los adultos susceptibles que se enferman también pierden días laborales. Los costos de las consultas médicas y las medicinas pueden ser una carga extra inesperada para las familias.

Las sobre infecciones bacterianas de las vesículas pueden dejar cicatrices u ocasionar fascitis necrosante o septicemia.

Si la infección ocurre durante las 20 primeras semanas de embarazo, podría dar lugar un Síndrome de varicela congénita, aproximadamente en un 0,7% de los casos.

Prevención:

Para evitar que los niños contraigan dicho virus, deben recibir la vacuna contra la varicela, que suele administrarse cuando los niños tienen entre 12 y 15 meses. Se recomienda la administración de una vacuna de refuerzo a niños de entre 4 y 6 años para una mayor protección. Asimismo, la administración de dos dosis de la vacuna con un intervalo de 28 días como mínimo a las personas de 13 años o más que nunca hayan tenido varicela o recibido la vacuna contra esta enfermedad.

La vacuna tiene alrededor de un 70% a 85% de efectividad en la prevención de una infección leve y, más de un 95% de efectividad en la prevención de formas moderadas o graves de la infección. Por lo tanto, aunque algunos niños que recibieron la vacuna contraerán varicela de todas maneras, los síntomas suelen ser mucho más leves que los de los niños que no han sido vacunados y contraen la enfermedad.

Los niños sanos que han padecido varicela no necesitan la vacuna, generalmente cuentan con protección de por vida contra la enfermedad.
La vacuna contra la varicela es de virus vivos atenuados: 1 dosis de 0,5ml por vía subcutánea a los a los 15 meses y un refuerzo a los 11 años de edad.
La vacuna está contraindicada en personas inmunodeprimidas, embarazadas, enfermedad grave y trastornos inmunitarios graves.

La transmisión de la infección puede prevenirse aislando al paciente infectado:
Exclusión de los niños de la escuela, consultorios médicos, salas de urgencias y sitios públicos durante cinco días como mínimo después de que aparece la erupción o hasta que se secan las vesículas.
El aislamiento estricto en los hospitales es indispensable para evitar la infección grave de los pacientes inmunodeficientes.
Desinfección de los objetos contaminados con secreciones nasofaríngeas y de las lesiones.

La inmunoglobulina varicela-zoster (IGVZ), preparada a partir del plasma de donantes de sangre normal con altos títulos de los correspondientes anticuerpos específicos es eficaz para modificar o prevenir la enfermedad siempre y cuando se administre dentro de las 96 horas siguientes a la exposición.

Generalmente, una persona tiene un episodio de varicela en su vida, pero el virus que causa la varicela puede permanecer en el cuerpo en estado latente y manifestarse en un tipo de erupción cutánea diferente conocido como culebrilla o herpes zóster. La vacuna contra la varicela reduce considerablemente las posibilidades de que un niño contraiga esta enfermedad, pero, de todas maneras, puede tener culebrilla más adelante.

El haber estado previamente expuesto a personas con varicela no asegura que usted esté protegido y, por lo tanto, aún puede contraer la enfermedad.

En el huésped normal la profilaxis de varicela tiene poca importancia ya que la enfermedad es benigna, pero se debe proteger de exposiciones al virus a las personas de alto riesgo:

Recién nacidos no inmunes
Inmunodeficientes.

Actualmente se dispone de una vacuna que protege contra el virus de la varicela, que puede utilizarse en personas de 12 meses de edad y mayores antes de ser contagiados. La protección que brinda la vacuna es duradera y provoca que nuestro cuerpo forme defensas específicas contra el virus de la varicela. Esta vacuna generalmente es bien tolerada.

Si tiene alguna pregunta sobre la vacuna contra la varicela, pregúntele a su médico. Las visitas al médico programadas con regularidad son el momento oportuno para comentar sobre la salud de sus hijos. Él es la mejor fuente de información sobre el cuidado de la salud.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Enfermedad por virus del papiloma humano

19

Otros nombres:

Verrugas, papilomas, pólipos, condilomas, crestas de gallo.


Definición:

Son lesiones cutáneas producidas por el virus del papiloma humano. Este mismo virus puede originar diferentes tipos de estas excrecencias.

Frecuencia:

La aparición de verrugas es más frecuente durante la infancia. Esto se debe a que el sistema inmunológico de un adulto ya ha creado defensas contra el virus del papiloma humano o, al menos, contra alguno de sus tipos.

Por el contrario, el sistema inmune de un niño que nunca ha estado en contacto con el virus todavía no ha desarrollado anticuerpos contra él.

Cada 2 minutos muere una mujer en el mundo a causa del cáncer del cuello uterino, asociado directamente al virus del papiloma humano.

Dos terceras partes de las personas que tienen contacto sexual con una persona infectada por el virus del papiloma humano (VPH), desarrollan también la infección en un período de tres a seis meses, según indican las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud. Con tal índice, el VPH es considerado una de las trasmisiones de infección sexual más frecuentes, y sin embargo, es poco lo que se ha difundido sobre esta dolencia.

La mayor incidencia de las infecciones por este virus recaen en la población femenina, ya que en el cuello uterino se encuentra una zona conocida como ectopia cervical, área altamente vulnerable al ataque de los agentes infectantes, por ser muy delgada y sensible, que es la eversión o salida del tejido endocervical que normalmente está en el canal cervical y no es visible hacia fuera, de manera que resulta visible solo cuando exploramos la vagina con el espéculo. Además, por efecto hormonal, esta zona se hace más evidente y activa en mujeres jóvenes, en embarazadas y en aquellas que usan anticonceptivos hormonales, convirtiéndolas en población de alto riesgo a esta infección.

Clasificación:

Actualmente existen más de 150 tipos conocidos de este virus en humanos, treinta de ellos ubicados especialmente en el área genital. Sus cepas se dividen en dos grupos: de bajo riesgo (que no producen cáncer, pero si las llamadas verrugas genitales o condilomas) y los de alto riesgo, que pueden producir lesiones intraepiteliales que, de no ser tratadas, pueden evolucionar hasta generar un cáncer invasor de cuello uterino.

Contagio:

Las verrugas se transmiten por contacto directo. Necesitan una puerta de entrada, que suele ser una pequeña rotura en la piel o en las mucosas.

Pero estas lesiones no sólo se contagian de persona a persona. También es posible contraerlas tocando un objeto o pisando un lugar contaminado con el virus, algo que puede ocurrir en piscinas, gimnasios o duchas.

Sin embargo, es falsa la creencia popular que afirma que la sangre procedente de una verruga es capaz de trasmitir estas lesiones cutáneas a cualquier parte de la piel con el que entre en contacto. Esto se debe a que el virus no está en la sangre, sino en la piel.

Además, hay otro tipo de patologías cutáneas a las que coloquialmente se llama verrugas pero no lo son. Se trata de lunares abultados, de fibromas y de distintos tipos de tumores benignos de la piel.

Elementos de riesgo:

Adicionalmente, existen varias condiciones que ayudan a que el VPH desarrolle lesiones en el organismo que puedan degenerar en cáncer.; éstas son:
• Estados de desnutrición.
• Antecedentes de múltiples partos.
• El uso prolongado de anticonceptivos orales.
• Otras infecciones ginecológicas.
• Presencia de enfermedades autoinmunes.
• Y en especial el tabaquismo.

El VPH es menos frecuente en los hombres ya que, a diferencia del área ectópica en la mujer, la piel del pene es más gruesa y se encuentra queratinizada. De manera que para que el virus penetre en el epitelio, debe haber presencia de micro fisuras en la piel del pene o el escroto, que pueden ocasionarse por la frotación durante el coito.

Síntomas:

Pueden surgir en diferentes partes del cuerpo, pero lo más común es que se den en la cara, en las manos y en los pies, las zonas más expuestas a traumatismos. De esta manera, si se producen pequeñas heridas, por ahí penetra el virus.

Las verrugas vulgares se presentan como elevaciones papulosas, de tamaño y número variable, con una superficie en cresta de gallo. Por su parte, las verrugas filiformes son delgadas, están unidas a la piel por un estrecho pedículo y aparecen generalmente en los párpados.

Las planas suelen ser múltiples y localizarse en la cara, mientras que las plantares se dan en las plantas de los pies y son más frecuentes en personas que tienen la costumbre de caminar descalzas.

Asimismo, las verrugas ano genitales, también llamadas condilomas acuminados, se caracterizan por esta peculiar localización y por su posible transmisión sexual.

En el caso de trasmisión sexual, la única señal externa de esta enfermedad es la aparición de verrugas genitales, que en el caso de la mujer se ubica en la vulva, pared vaginal, ano y periné; en el caso del hombre, se desarrollan en el prepucio, glande, cuerpo del pene, escroto y región perianal (en el caso de las relaciones anales). En algunos casos estas lesiones pueden estar acompañadas de prurito o sensación de escozor. Sin embargo, la mayoría de las personas infectadas no sufren los efectos del contagio, ya que el VPH puede permanecer en estado latente por mucho tiempo sin producir cambios aparentes. De allí que muchos portadores ni se enteran que tienen el virus, pero tienen la posibilidad de infectar a otros.

Hay virus del papiloma humano capaces, incluso, de hacer que una verruga genital se transforme en cáncer. Sin embargo, otros tipos de este virus originan condilomas que no degenerarán en un tumor.

Diagnóstico:

La consulta con un especialista se convierte en la principal herramienta de diagnóstico. Esto se hace mediante un examen físico detallado y una citología aplicando el método de Papanicolaou, que es un medio de pesquisa para descubrir si hay células anormales en el área del cuello del útero. En caso de hallarlas, el ginecólogo pasa a revisar el cuello con un aparato llamado colposcopio y toma una muestra para realizar un análisis histológico, solo cuando el médico reciba el informe de la biopsia es cuando puede actuar; antes no puede haber diagnóstico ni tratamiento.

Tratamiento:

Existen tratamientos que acaban con las verrugas, pero en ningún caso destruyen el virus que las produce, que quien finalmente elimina el virus es nuestro propio sistema inmunológico.

Existen diferentes métodos para eliminar las verrugas. Estas excrecencias se pueden combatir con líquidos anti verrugas. Se trata de unas sustancias llamadas queratolíticos, que van pelando la dureza que tienen las verrugas y disminuyendo su tamaño hasta que finalmente las hacen desaparecer. También se pueden eliminar empleando nitrógeno líquido (lo que se denomina criocirugía) o bien se pueden quemar con bisturí eléctrico.

Otra técnica, más sofisticada y compleja, consiste en infiltrar ciertos fármacos en las verrugas.

Estos tratamientos acaban con las verrugas pero en ningún caso destruyen el virus que las produce, que quien finalmente elimina el virus es nuestro propio sistema inmunológico.

Cuando esto ocurre, las verrugas se desvanecen. Por eso algunas veces decimos los médicos que se eliminan con paciencia. El 30 por ciento desaparecen en seis meses y el 40 por ciento a los 2 años.

Aun cuando la mujer no haya logrado hacer desaparecer la enfermedad mediante su sistema inmunológico, tiene la posibilidad de tratarlo si es detectado oportunamente. “Nadie se acuesta sano y amanece con cáncer de cuello uterino”, por eso es injusto que sigan muriendo mujeres por esa enfermedad; ya que lo que hoy la está matando de una manera tan dolorosa, hace unos años era un pre cáncer que se hubiera podido tratar con atención médica sencilla, ambulatoria y no dolorosa.

Evolución:

En la mayoría de los casos, las infecciones por VPH, desaparecen espontáneamente sin ningún tratamiento, en un período entre los doce y veinticuatro meses; esto depende factores como el tipo de virus, de la cantidad de virus adquirida y la respuesta inmunológica del individuo. Aunque la resistencia del virus es baja, ya que el 2% de los casos infectados no logra eliminarlo, es necesario estar atento ante el riesgo que representa. “El cáncer de cuelo uterino es una enfermedad poco común, causada por una infección muy común”.

Prevención:

Algunas verrugas genitales se pueden prevenir con la vacuna del virus del papiloma humano. Pero debemos tener en cuenta que hay más de cien tipos de este virus del papiloma que se transmite entre las personas.

Actualmente se comercializa un tipo de vacuna contra el VPH, la cual previene la aparición de verrugas y un 70% del cáncer de cuello uterino. La misma es de naturaleza preventiva, de allí que se recomienda su aplicación en niñas y jóvenes que no han iniciado su vida sexual, por lo que no han sido expuestas al virus todavía.

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Go to Top