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Meningitis meningocócica

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Consideraciones generales:

La meningitis, frecuentemente referida por el público en general como la meningitis espinal, es una infección en las capas del tejido que cubren el cerebro y la espina dorsal. Puede ser causada por muchos gérmenes diferentes. Es generalmente una enfermedad muy seria la cual puede resultar en ceguera, sordera, amputaciones, daño permanente al cerebro o aún hasta la muerte. Sin embargo, con tratamiento apropiado, muchas personas se recuperan totalmente.

Definición:

La meningitis meningocócica es una infección bacteriana grave de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal causada por la bacteria Neisseria meningitidis.

Historia:

El primer reporte de una bacteria específica que cause meningitis fue hecha por el bacteriólogo australiano Anton Weichselbaum, quien en 1887 describió al Meningococo. Los primeros reportes indicaban que la tasa bruta de mortalidad era tremendamente alta, cerca del 90%. Para 1906 se produjo un antisuero extraído de caballos, mejorado por Simon Flexner, un científico estadounidense que disminuyó marcadamente la mortalidad por la enfermedad meningocócica. En 1944, se reportó por primera vez que la penicilina era efectiva combatiendo la meningitis. Finalmente, con la producción de la vacuna anti Haemophilus conllevó a una caída notoria en el número de casos de meningitis asociados con esa bacteria, y evidencias publicadas en el año 2002 demostraron que el tratamiento con esteroides mejoraba el pronóstico de la meningitis bacteriana.

Frecuencia:

La mayor frecuencia de la enfermedad se registra en el África subsahariana, en el llamado «cinturón de la meningitis», que va desde el Senegal al oeste hasta Etiopía al este.
En la temporada epidémica de 2009, 14 países africanos que reforzaron la vigilancia notificaron 88.199 casos sospechosos, 5.352 de ellos mortales, que es la cifra más elevada desde la epidemia de 1996.
Existen varias vacunas que permiten controlar la enfermedad: una vacuna conjugada contra los meningococos del grupo A, vacunas conjugadas contra el grupo C, vacunas tetravalentes (grupos A, C, Y y W135) y vacunas a base de polisacáridos meningocócicos.

Tendencias de los brotes:

La meningitis meningocócica produce en todo el mundo pequeños conglomerados de casos y presenta variaciones estacionales que explican una proporción variable de las meningitis bacterianas epidémicas.

Riesgos:

La mayor carga de enfermedad meningocócica corresponde a una zona del África subsahariana conocida como el «cinturón de la meningitis», que va del Senegal al oeste hasta Etiopía al este. Durante la estación seca, entre diciembre y junio, los vientos cargados de polvo, el frío nocturno y las infecciones de las vías respiratorias altas se combinan para dañar la mucosa nasofaríngea, con el consiguiente aumento del riesgo de enfermedad meningocócica. Al mismo tiempo, la transmisión de N. meningitidis puede verse facilitada por el hacinamiento de los hogares y los grandes desplazamientos regionales de población con motivo de peregrinaciones y mercados tradicionales. Esta combinación de factores explica las grandes epidemias que se producen durante la estación seca en el «cinturón de la meningitis».

Debido a la inmunidad colectiva, gracias a la cual se bloquea la transmisión cuando un porcentaje crítico de la población ha sido vacunado o ha estado en contacto con la bacteria, y a otras razones que todavía no se comprenden bien, las epidemias se presentan en ciclos plurianuales.

Agente causal:

Hay diferentes bacterias causantes de meningitis. Neisseria meningitidis es una de ellas, y puede causar grandes epidemias. Se han identificado 12 serogrupos de N. meningitidis, cinco de los cuales (A, B, C, W135 y X) pueden causar epidemias. La distribución geográfica y el potencial epidémico varían según el serogrupo.

N. meningitidis solo infecta al ser humano; no hay reservorios animales. Hay personas que son portadoras faríngeas de la bacteria, que a veces, por razones no totalmente esclarecidas, puede superar las defensas del organismo y propagarse al cerebro a través del torrente sanguíneo. Aunque nuestros conocimientos tienen lagunas, se cree que un 10 a 20% de la población es portadora de N. meningitidis, aunque la tasa de portadores puede ser más elevada en situaciones epidémicas.

Contagio:

La bacteria se transmite de persona a persona a través de pequeñas gotas de las secreciones respiratorias o de la garganta. La propagación de la enfermedad se ve facilitada por el contacto estrecho y prolongado (besos, estornudos, tos, dormitorios colectivos, vajillas y cubiertos compartidos) con una persona infectada.

Susceptibilidad:

Aproximadamente 15-20% de las personas normales y saludables llevan gérmenes de meningococo en su nariz y garganta y, permanecen en buen estado. El por qué algunas personas repentinamente se enferman a causa de este germen no es todavía entendido y sucede de una manera impredecible.

Se conocen dos grupos de personas quienes cuentan con una mayor probabilidad de enfermarse, como un resultado de un contacto directo con un caso de infección:

El primer grupo son personas quienes viven juntas bajo el mismo techo en donde hay un caso de meningitis en el hogar.
El segundo grupo son los niños en edad preescolar en centros de cuidado diurno en dónde ha habido un caso de meningitis.
En general, los niños en la misma escuela no cuentan con un riesgo mayor de enfermase y deberán únicamente ser observados. Es ciertamente lo mismo en el caso de los adultos quienes trabajan juntos.

En un hospital, las únicas personas que pueden tener mayor probabilidad de contraer meningitis meningococo son aquellas quienes tienen un contacto directo de cara a cara con un caso, como el que puede ocurrir durante la respiración artificial.

Precauciones:

Aquellos quienes son contactos cercanos (miembros del hogar, alumnos de centros de cuidado diurno y maestros y, “sus mejores amigos”) usualmente se les aconsejarán que tomen antibióticos durante el curso de dos días para reducir el riesgo a la meningitis. Dependiendo del antibiótico que se use, esta puede ser una sola dosis o hasta un máximo de dos días de medicamento. Los medicamentos que se usan son ciprofloxacina o rifampicina los cuales se administran oralmente, o ceftriaxona administrado por medio de inyección.

Período de incubación:

El periodo de incubación medio es de 4 días, pero puede oscilar entre 2 y 10 días.

En la mayoría de las situaciones, existe una muy pequeña probabilidad de que un individuo quien ha sido expuesto a un caso de meningitis meningococo por consiguiente también se enferme. Sin embargo, cualquier persona quien ha estado cerca de algún caso de meningitis deberá estar bajo alerta de la posibilidad de portar la enfermedad en sí misma y, deberá buscar atención médica si desarrolla síntomas de meningitis. Si la persona va a enfermar, los síntomas se presentarán después de tan solo unos días. La mayoría de las personas se enfermarán después de dos a diez (2-10) días; lo normal es de tres a cuatro (3-4) días.

Síntomas:


Los síntomas más frecuentes son rigidez de nuca, fiebre elevada, foto sensibilidad, confusión, cefalea y vómitos. Incluso cuando se diagnostica tempranamente y recibe tratamiento adecuado, un 5 a 10% de los pacientes fallece, generalmente en las primeras 24 a 48 horas tras la aparición de los síntomas.

En adultos:
Fiebre
Dolor de cabeza severo
Rigidez del cuello
Náuseas y quizás vómitos
Una erupción de la piel que se ve como pequeñas manchas, rojas o purpurinas.

Cualquier infante con fiebre de 38.3 °C o más a quien no se le despierta fácilmente deberá ser visto por un doctor.

Las personas con meningitis pueden también encontrarse confusas o muy mareadas; a veces pueden entrar en coma del cual no se les puede despertar. El obtener consejo médico temprano cuando una persona tiene fiebre, cuello rígido y dolor de cabeza, especialmente cuando se ha reportado la meningitis en la comunidad, puede salvar la vida.

Diagnóstico:

El diagnóstico inicial de la meningitis meningocócica puede establecerse a partir de la exploración física, seguida de una punción lumbar que muestra un líquido cefalorraquídeo (LCR) purulento. A veces se puede observar la bacteria en el examen microscópico del LCR. El diagnóstico es respaldado o confirmado por el cultivo positivo de la sangre o del LCR, las pruebas de aglutinación o la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). La identificación de los serogrupos y el antibiótico son importantes para definir las medidas de control.

Tratamiento:

La enfermedad meningocócica puede ser mortal y debe considerarse siempre como una urgencia médica. Hay que ingresar al paciente en un hospital o centro de salud, aunque no es necesario aislarlo. El tratamiento antibiótico apropiado debe comenzar lo antes posible, de preferencia después de la punción lumbar, siempre que esta se pueda practicar inmediatamente. El inicio del tratamiento antes de la punción puede dificultar el crecimiento de la bacteria en el cultivo de LCR y la confirmación del diagnóstico.

Se pueden utilizar diferentes antibióticos, como la penicilina, ampicilina, cloramfenicol y ceftriaxona. En condiciones epidémicas en zonas de África con escasos recursos e infraestructura sanitaria deficiente los fármacos de elección son el cloranfenicol oleoso o la ceftriaxona, pues se ha demostrado la eficacia de una dosis única frente a la meningitis meningocócica.

Secuelas:

La meningitis bacteriana puede producir daños cerebrales, sordera o discapacidad de aprendizaje en un 10 a 20% de los supervivientes.

Pronóstico:

Puede causar importantes daños cerebrales y es mortal en el 50% de los casos no tratados.

Aún cuando sea tratada con los antibióticos correctos, cerca de 10-20% de las personas que contraen esta enfermedad mueren, con frecuencia dentro de unas cuantas horas después de la primera manifestación de los síntomas de la enfermedad.

Complicación:

Una forma menos frecuente pero aún más grave de enfermedad meningocócica es la septicemia meningocócica, que se caracteriza por una erupción cutánea hemorrágica y colapso circulatorio rápido.

Prevención:

Hay tres tipos de vacunas.
Las vacunas a base de polisacáridos están disponibles desde hace más de 30 años. Dichas vacunas pueden ser bivalentes (grupos A y C), trivalentes (grupos A, C y W) o tetravalentes (grupos A, C, Y y W135).
No se pueden desarrollar vacunas contra el grupo B a base de polisacáridos por el mimetismo antigénico de estos con polisacáridos del tejido nervioso humano. Por consiguiente las vacunas contra el meningococo del grupo B desarrolladas en Cuba, Noruega y los Países Bajos son a base de proteínas de la membrana externa.
Desde 1999 disponemos de vacunas conjugadas contra el meningococo del grupo C que han sido ampliamente utilizadas. Desde 2005 se ha autorizado en los Estados Unidos de América, Canadá y Europa una vacuna conjugada tetravalente (grupos A, C, Y y W135) para niños y adultos.
Se ha demostrado que todas estas vacunas son seguras y eficaces, y producen efectos colaterales leves e infrecuentes. Las vacunas pueden no proporcionar protección hasta 10 a 14 días después de su administración.

Respuesta mundial de salud pública:

La OMS fomenta una estrategia en dos frentes que comprende la preparación y la respuesta frente a las epidemias. La preparación se centra en la vigilancia, desde la detección e investigación de los casos hasta su confirmación de laboratorio. Esto requiere un reforzamiento de la vigilancia y de la capacidad de laboratorio para detectar tempranamente las epidemias, crear reservas nacionales y subregionales de vacunas y elaborar o actualizar planes de gestión de las epidemias que incluyan planes de preparación, de contingencia y de respuesta. La OMS presta regularmente apoyo técnico sobre el terreno a los países que sufren epidemias.

La respuesta a las epidemias consiste en el tratamiento rápido y apropiado de los casos con cloramfenicol oleoso o ceftriaxona y la vacunación reactiva en masa en los distritos afectados por las epidemias. Se calcula que, cuando se instaura rápidamente, una campaña de vacunación reactiva en masa puede prevenir hasta un 70% de los casos.

Las epidemias que se producen en el «cinturón de la meningitis» constituyen una enorme carga para la salud pública. La OMS está comprometida con la eliminación de la enfermedad meningocócica como problema de salud pública y la capacitación de los servicios de salud convencionales para controlar los casos esporádicos lo antes posible. La disponibilidad y asequibilidad de las vacunas conjugadas es esencial para que se pueda alcanzar este objetivo.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Gripe o resfriado

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Consideraciones generales:

Uno de los problemas de la gripe es que sus síntomas son muy similares a los de los resfriados comunes, lo que provoca que mucha gente crea que padece la gripe cuando lo que tiene en realidad es un vulgar catarro. Algunos de los síntomas que pueden ayudar a distinguirla son la fiebre alta (en los cuadros catarrales no suelen alcanzarse temperaturas tan elevadas), su aparición repentina, y la duración de los síntomas, que pueden llegar a durar entre una y dos semanas. Otros de los síntomas que permiten reconocer la enfermedad son el dolor de cabeza, la congestión nasal, dolor de garganta y tos seca, los dolores abdominales y articulares, el agotamiento extremo y en algunos casos incluso problemas gastrointestinales.

En este sentido muchos facultativos admiten que muchos de los procesos que tienen lugar en la temporada de gripe, coincidiendo con los cambios térmicos, tienen un diagnóstico clínico que no corresponde con el de la gripe.

El resfriado o catarro común

Definición:

El catarro común es una infección vírica de las vías respiratorias altas, que normalmente cursa sin fiebre y se manifiesta con inflamación de las vías respiratorias superiores: nariz, garganta, tráquea, laringe, senos nasales y oído.
Ayuda a crear defensas para posteriores infecciones víricas. Existen más de 200 tipos de virus que pueden causar el resfriado.

Frecuencia:

Es muy habitual sufrirlo varias veces al año, aunque estemos sanos.
Se ha observado mayor incidencia con los cambios de estaciones (en los países tropicales estación lluviosa y estación de verano). Todos los niños, incluidos los sanos, tienen varias infecciones catarrales al año (entre 7 y 14). Son la forma más natural para que el niño adquiera sus defensas contra los distintos virus a los que estamos expuestos a lo largo de nuestra vida.

Causas:

El tipo de virus varía según la estación del año. Por ejemplo, los resfriados en verano suelen estar causados por un picornavirus, mientras que en épocas de lluvias suelen ser infecciones causadas por paramixovirus o mixovirus, rinovirus, coronavirus y otros.

Entre un 30-60% de los catarros están causados por rinovirus. Otros virus que también pueden causarlo son los virus paragripales (parainfluenza), los coronavirus y el virus sincitial respiratorio.

Contagio:

Es un proceso que se contagia fácilmente, a través del contacto directo con objetos o a través de gotitas de saliva lanzadas al hablar o al estornudar.

Síntomas:

El periodo de incubación viral dura entre 24 y 72 horas. Tras este periodo comienza a aparecer molestias nasales con aumento de la mucosidad nasal y la consiguiente congestión, esta mucosidad es al principio clara y acuosa y posteriormente se transforma en un moco espeso y persistente que puede llegar a ser purulento. Pueden aparecer molestias faríngeas con picor y dolor de garganta.

En ocasiones, más frecuentemente en niños, puede acumularse moco en la zona de los oídos, apareciendo molestias por desequilibrio de presiones entre el exterior y la trompa de Eustaquio. Si se acumula gran cantidad de moco y se sobreinfecta da lugar a una otitis media, causando dolor, en estas ocasiones es necesario acudir al pediatra. Habitualmente el catarro cursa sin fiebre, pero, sobre todo en niños pequeños o personas inmunodeprimidas, puede existir un aumento de temperatura.

Tratamiento:

No existe un tratamiento específico para la causa del resfriado dado que está causado por numerosos tipos y cepas de virus, y suele ser autolimitada.

Tratamiento sintomático:
No es necesario el uso de antibióticos, ya que se trata de una enfermedad vírica y no bacteriana.

Si aparece fiebre, cefalea, malestar general es conveniente tomar paracetamol, ácido acetilsalicílico o ibuprofeno.

Descongestionantes nasales: se emplean fármacos alfa-adrenérgicos o simpaticomiméticos que actúan reduciendo la congestión nasal y facilitando la ventilación nasal. Pueden administrarse por vía tópica (por la nariz) o por vía sistémica.

• Descongestionantes tópicos: efedrina, fenilefrina, fenoxazolina, tramazolina, oximetazolina, xilometazolina…Los descongestionantes nasales por vía tópica tienen menos efectos a nivel sistémico pero pueden dar lugar al efecto rebote, es decir cuanto más medicamento se use mayor congestión nasal. La dosis recomendada suele ser 3-4 veces al día.
• Descongestionantes sistémicos: efedrina, fenilpropanolamina, pseudoefedrina. Los descongestionantes nasales por vía sistémica tienen la ventaja de que la duración de su acción es mayor y producen menos irritación local. No producen efecto rebote pero tienen la desventaja que provocan efectos a nivel sistémico como puede ser un aumento de la presión arterial, aumento de la glucosa…

La forma de administración en gotas es más conveniente en niños pequeños. En adultos y niños mayores se recomiendan los espray y nebulizadores. Se administran en posición vertical, presionando una vez en cada fosa nasal. A los 3-5 minutos se sonará la nariz para extraer el moco. Son de uso exclusivamente individual. – En el proceso catarral pueden darse dos tipos de tos. La tos improductiva o seca y la tos productiva que ayuda a eliminar la mucosidad y por lo tanto no es conveniente suprimirla a no ser que sea tan molesta que impida el sueño o realizar una actividad normal.

* Acetilcisteína, Ambroxol, Bromhexina, Carbocisteína…En el caso de que la tos sea productiva es necesario beber abundantes líquidos para facilitar la salida del moco y en ocasiones se pueden tomar fármacos mucolíticos y fármacos expectorantes que son sustancias capaces de aumentar el volumen de las secreciones bronquiales y de estimular los mecanismos de eliminación.
* En el caso de que la tos sea seca e improductiva se puede utilizar fármacos antitusígenos que inhiban, a nivel central, el reflejo de la tos. Es necesario ser cuidadoso con estos fármacos porque pueden provocar numerosos efectos secundarios a nivel del sistema nervioso central. En este grupo se encuentran la codeína y el dextrometorfano.

Se debe consultar:

• Cuando sean pacientes con riesgo: niños pequeños, embarazadas, ancianos, personas con una enfermedad de base o inmunodeprimidas.
• Cuando exista aumento de la dificultad respiratoria.
• Cuando la expectoración tenga un aspecto verdoso o sanguinolento
• Cuando exista fiebre mayor de 39,5ºC (39,3 ºC si el niño es menor de 2 años)
• Si la fiebre dura más de 4 días o reaparece tras haber estado sin fiebre durante 24 horas.
• Si aparece dolor o supuración de oídos
• Si existe mal estado general
• Si la tos no disminuye pasados lo días, es intensa y dificulta las actividades normales.

Prevención:

• Se aconseja lavarse bien las manos y utilizar pañuelos desechables. El lavado frecuente de las manos constituye una clara medida preventiva del catarro.
• Tápese la nariz al toser y al estornudar para evitar contagios.
• Evite los ambientes cargados. Evite el tabaco.
• Evite los cambios bruscos de temperatura. Protéjase del frío.
• Beba gran cantidad de líquidos para que las secreciones nasales sean más fluidas.
• Mantenga las vías respiratorias húmedas, puede ser conveniente humidificar el ambiente y realizar inhalaciones de vapor.
• En niños pequeños suele ser útil el hacer lavados de las fosas nasales con suero fisiológico.

La gripe

Definición:

Es una enfermedad respiratoria aguda causada por el virus “Influenza”.

Causa:

Virus influenza

Contagio:

La puerta de entrada del virus es respiratoria. El virus se contagia por medio de las gotitas procedentes de la tos y estornudos de las personas infectadas. . La gripe es una enfermedad muy contagiosa que se transmite rápidamente.

Incubación:

Su periodo de incubación es de aproximadamente 36 horas. La enfermedad aparece entre 18 y 36 horas después de haber sido infectado.

Síntomas:

Los síntomas (fiebre alta y malestar generalizado) duran una media de 5 a 7 días

Recomendaciones:

Si bien es verdad que las bajas temperaturas predisponen a sufrir infecciones respiratorias, no son una causa directa. Los virus penetran en las células de la mucosa nasal cuando ésta se enfría, y desde allí se multiplican y se extienden de forma progresiva a la faringe, laringe y bronquios. Para evitarlo, evite respirar por la boca y tápese la cara con una bufanda.

Hacer reposo es una medida casi obligatoria cuando la fiebre supera los 37,50C. Pero si tu agenda no te permite quedarte en casa, puedes optar por tomar compuestos antigripales. Otra medida para evitar que éstos empeoren es quedarse en un lugar con una temperatura estable. Si no puede ser en casa, que sea en la oficina..

Más que los ambientes excesivamente calurosos, son los cambios de temperatura los que pueden propiciar infecciones respiratorias. La temperatura de ambiente óptima en invierno es de 220C durante el día y de 190C por la noche. Además del termómetro, deberías controlar también la humedad. A mayor sequedad ambiental, más vulnerables son tus vías respiratorias a los virus. Procura colocar un recipiente con agua al lado de los radiadores, podrás ver con tus propios ojos cómo se evapora.

En épocas de estrés o de altibajos emocionales sueles estar más débil físicamente, y no es casualidad. En este tipo de situaciones, somos más vulnerables a gripes y resfriados y, además, nos cuesta más superarlos. En cambio, mantener un estado emocional positivo se asocia con un sistema inmunológico más fuerte y dispuesto para preservarnos de múltiples enfermedades. Las personas insatisfechas con su situación personal (tanto en el plano laboral como a nivel emocional) no pueden mantener un buen funcionamiento del sistema inmunológico: no sólo padecen infecciones comunes con mayor frecuencia, también son más propensas a desarrollar patologías más graves de carácter inflamatorio.

El caldo y la sopa son alimentos excelentes para ayudar a aliviar los síntomas del resfriado común o la gripe. Hasta tal punto, que prácticamente podemos considerarlos como verdaderos medicamentos: además de sus propiedades nutritivas, aportan los líquidos imprescindibles para compensar las pérdidas de agua y electrolitos producidas por la infección y la fiebre.

La actual vacuna de la gripe está producida con virus “muertos” que mantienen su capacidad de estimular nuestro sistema inmunitario, pero que en ningún caso pueden desencadenar la infección. Sí es cierto, en cambio, que puede causar una pequeña inflamación local en la zona de punción (hinchazón, enrojecimiento y algo de dolor), pero son síntomas leves y benignos que no duran más de dos o tres días. En el peor de los casos, puede producirse una ligera reacción general, con síntomas similares a los del resfriado aunque mucho más sutiles y que suelen remitir al cabo de 48 horas. Si no formas parte de los grupos de riesgo (personal sanitario, tercera edad), pero eres propenso a contraer la gripe muy a menudo, puedes solicitarle la receta a tu médico de cabecera y comprarla en la farmacia.

Tomar un trago de una bebida alcohólica ayuda a calentar el organismo y proporciona sensación de bienestar, pero es un efecto transitorio. La verdad es que el alcohol no surte efecto alguno sobre los síntomas. Al contrario: está totalmente contraindicado si estás tomando antigripales.

Sudar alivia la fiebre de la gripe. Efectivamente, la sudoración es el mecanismo fisiológico del organismo para combatir el aumento de la temperatura corporal. Pero no hace falta que te sepultes bajo 10 mantas; es más, este remedio resulta contraproducente. Cuando nos tapamos demasiado, la sudoración se enfría sobre la piel y puede provocar desde escalofríos hasta un aumento de la temperatura como “efecto rebote”. Por eso, “actualmente, los médicos recomendamos a nuestros pacientes que no se tapen en exceso y que tomen baños de agua tibia para ayudar a refrescar el organismo. Pero si necesitas un remedio rápido y eficaz para aliviar la fiebre, recurre a los antitérmicos.

Los antibióticos no curan ni los resfriados ni la gripe. Ambas infecciones respiratorias están causadas por virus y estos fármacos son incapaces de destruirlos.

Aunque tienen causas distintas, la gripe y los resfriados presentan síntomas muy parecidos.

A continuación te revelamos las 13 claves para diferenciar una dolencia de la otra.

01-Periodo de incubación:

Resfriado: 48-72 horas

Gripe: 18-36 horas

02-Fiebre:

Resfriado: Raramente

Gripe: Muy alta (38-40 grados)

03-Mialgias:(dolor muscular):

Resfriados: A veces, leves

Gripe: Frecuentes y molestas

04-Cefalea (dolor de cabeza):

Resfriado: Raramente

Gripe: Muy intensa

05-Dolor lumbar:

Resfriado: Ausente

Gripe: Presente

06-Estornudos:

Resfriado: Frecuentes

Gripe: Ocasionalmente

07-Deglución dolorosa:

Resfriado: Común

Gripe: A veces

08-Irritación ocular:

Resfriado: Frecuente

Gripe: A veces

09-Secreción nasal:

Resfriado: Abundante al principio

Gripe: A veces

10-Congestión nasal:

Resfriado: Sí

Gripe: A veces

11-Dolor de garganta:

Resfriado: Frecuente

Gripe: A veces

12-Tos:

Resfriado: Frecuente. Tos seca, de suave a moderada

Gripe: Muy común. Puede llegar a ser severa.

13-Fatiga, debilidad:

Resfriado: Moderada

Gripe: Sí. Pronunciada al inicio, puede durar tres semanas.

Complicaciones:

Generalmente la gripe tiene un curso benigno y no produce complicaciones excepto en determinados grupos de población de mayor riesgo, como los ancianos o los enfermos crónicos, entre otros. Los signos de alarma son:

• Expectoración purulenta
• Dolor torácico
• Sensación de ahogo
• Disminución del nivel de conciencia
• Persistencia de la fiebre más de 5 días
• Dolor de oídos importante
• Empeoramiento de los síntomas

En cuanto al resfriado es conveniente consultar en las siguientes situaciones:

• No mejoría o empeoramiento de los síntomas al cabo de 5-7 días
• Aparición de fiebre
• Dolor torácico
• Cualquier síntoma diferente a los habituales en el resfriado

Prevención:

Tanto en la gripe como en el resfriado algunas medidas de prevención ayudan a reducir la exposición al virus:

* Lavarse las manos siempre que estén sucias y en momentos clave, como después de sonarse la nariz, después de cambiar pañales a un niño con resfriado o ir al baño, antes de comer y antes de preparar alimentos.
• Utilizar pañuelos desechables.
• Evitar el humo de tabaco y fumar.
• Evitar el contacto con personas que tengan gripe.
• Evitar los locales cerrados o con aglomeraciones.
• En el caso de la gripe es importante la Vacunación en aquellos grupos de población en los que esté indicado. Se puede informar en su centro de atención primaria. Las campañas de vacunación se realizan en los meses finales de cada año.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Dolor de cabeza o cefalea

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Definición:

El dolor de cabeza o cefalea se puede definirse como cualquier dolor o molestia de la bóveda craneana. Cefalalgia y jaqueca son también términos sinónimos de los primeros. El dolor de cabeza es una de los trastornos o enfermedades más frecuentes que padecen las personas, se trata de un síntoma de muy variada etiología (enfermedad, cansancio, estrés, etc.).

Causas:

Son múltiples las causas, siendo la mayoría de ellas de origen poco conocido (Cefaleas Primarias); y las asociadas a procesos identificables, generalmente más graves (Cefaleas secundarias).

Clasificación:

Cefaleas Primarias: cuyo mecanismo de origen no se conoce bien, y son generalmente benignas. Afortunadamente, cerca del 90% son cefaleas que no revisten mayor peligrosidad, son de carácter más bien benigno.
Entre estas están la cefalea tensional (la más frecuente); la migraña o jaqueca, la cefalea en racimos y la hemicránea paroxística.

Cefalea tensional:

Se caracteriza por producir una sensación de presión que genera un dolor intenso y continuo. Es el tipo de dolor de cabeza más frecuente en la consulta médica y se debe a una tensión de los músculos del cuello, hombro o cabeza. Esta tensión puede tener su origen en el uso de posturas incorrectas, el estrés, y el cansancio.

Migraña o jaqueca:

Es otro de los tipos de cefaleas más frecuentes, que clínicamente se presentan con un dolor en una mitad del cráneo (pero también puede ser bilateral), es episódico, y existen en la mayoría de los casos antecedentes familiares. Se pueden asociar a otros síntomas como náuseas, vómitos, palidez, y en algunos casos a algún trastorno neurológico motor o sensitivo (jaquecas complicadas o acompañadas).

Cefaleas Secundarias: que se asocian a alguna enfermedad identificable y son síntomas de ella:

• Hipertensión o aumento de la presión intracraneal.
• Dilatación o distensión de las arterias extra e intracraneales, produciendo un dolor pulsátil.
• Compresión o inflamación de los nervios craneales y medulares (médula espinal)
• Irritación meníngea
• Alteración de proyecciones serotonérgicas intracerebrales.
• Inflamación, espasmo o traumatismo de los músculos craneales o cervicales
• Desplazamiento de venas importantes de la cabeza, tanto del córtex como de los senos.
• Presencia de masas tumorales.

Un tumor cerebral puede no causar cefalea, pero cuando la presenta, suele ser constante, tipo opresivo, de intensidad variable, y a menudo acompañada de alguna otra sintomatología o signología neurológica; debilidad progresiva en un lado del cuerpo, convulsiones, vómitos explosivos, cambios del estado mental, alteraciones visuales, etc., según el área cerebral afectada.

Otros tipos de cefalea secundaria pueden deberse a la ingesta de medicinas o drogas, algunos trastornos del metabolismo, infecciones, gripe, otitis, sinusitis, etcétera.

A continuación algunos tipos de dolor de cabeza:

Cefalea por irritación meníngea: El dolor es agudo e intenso y se caracteriza por producir rigidez en el cuello. Está originada por una hemorragia o infección.

Cefalea de origen ocular: Como su nombre indica el dolor está localizado en los ojos. Suele estar causada por cuadros de miopía y astigmatismo.

Cefalea por punción lumbar: El dolor es constante y se localiza, bien en la zona frontal de la cabeza, bien en la zona occipital o posterior.

Cefaleas causadas por alteraciones de músculos, ligamentos y articulaciones de la parte superior de la columna vertebral: Se trata de un dolor continuo y de origen articular que hace que los movimientos de la cabeza sean limitados por causa del dolor.

Cefalea por afectación de los de senos: Se caracteriza por tratarse de un dolor pulsátil que afecta a los senos etmoides y esfenoides y localizarse alrededor de los ojos.

Cefalea febril: Como el nombre indica, se trata del dolor de cabeza producido por aumento de la temperatura intracraneana.

Cefaleas que requieren atención médica inmediata:

• Cuando el dolor es crónico y nunca ha consultado por ello a un médico.
• Cuando el dolor es crónico y nunca se ha hecho algún examen complementario (escáner, resonancia magnética, etc.) que descarte alguna patología asociada.
• Cuando el dolor es crónico y presenta sintomatología asociada grave.
• Cefalea en un niño, sobre todo si está asociada a otros síntomas.
• Y cuando frente a una duda, se crea pertinente visitar a un médico.

Gravedad de los dolores de cabeza:

En algunas situaciones los dolores de cabeza pueden se indicativos de procesos graves. A continuación se enumeraran algunos de los síntomas que indican que una cefalea puede ser causada por una patología de cierta gravedad:

– Cuando los dolores de cabeza se producen sólo en un hemisferio del cráneo.
– Una hemorragia subaracnoidea puede provocar un cuadro de cefalea con inicio brusco o durante la realización de ejercicio físico, sobre todo si el dolor de cabeza es muy intenso y de nueva aparición.
– Cuando en las cefaleas se producen cambios en el patrón del dolor.
– Dolores de cabeza que producen alteraciones del nivel de conciencia pueden ser indicativos de meningitis u otras infecciones.
– Un dolor de cabeza en aumento gradual puede indicar el crecimiento de una lesión ocupante de espacio craneal, como por ejemplo un tumor cerebral.

Tratamiento de la cefalea:

El tratamiento será diferente dependiendo de la causa y el tipo de dolor de cabeza. Los fármacos y medicinas más empleados son los analgésicos, entre los que se encuentran el paracetamol y la aspirina, y los ergotamínicos..

Recomendaciones:

No es posible dar un consejo general sobre el manejo de las cefaleas, ya que como se ha observado sus causas son muy diversas en origen y gravedad. Por tal motivo, una vez realizado el diagnóstico, a través de la evaluación de su médico y de los exámenes que el solicite, se podrá determinar la mejor forma de terapia y el seguimiento más adecuado, caso a caso; siendo a veces muy simple (analgésicos apropiados, medidas generales, etc.) mientras en otras habrá que investigar a fondo y tratar la causa subyacente.

Algunas notas importantes a recordar:

Que los dolores de cabeza o cefaleas más frecuentes son: la Cefalea Tensional y la Migraña, y que no revisten mayor riesgo vital o de secuelas (a menos que se trate de un tipo de jaqueca complicada).

Que hay múltiples tipos de cefaleas (más de 310 tipos), y es por eso que es bueno consultar al médico para hacer un acertado diagnóstico, descartar las causas graves de cefalea e indicar el tratamiento más adecuado.

Que las cefaleas de inicios recientes o agudos y las crónicas progresivas pueden ser síntomas de una enfermedad grave.

Que los medicamentos para el dolor siempre deben tomarse según indicación médica, paras no generar problemas por la toma de medicamentos que no corresponden al tipo de dolor de cabeza.

Dr. Avilio Méndez Flores

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