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Sudor excesivo

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Sinónimos: Hiperhidrosis, Diaforesis, Transpiración excesiva.

Definición:

Es un trastorno por el cual una persona suda excesivamente y de manera impredecible debido a la actividad aumentada de las glándulas sudoríparas.

La sudoración es el mecanismo por el cual el cuerpo regula su propia temperatura. Pero en algunas personas el organismo puede producir mayor cantidad de sudoración de la que necesita para esta función por lo que pueden sudar incluso cuando la temperatura está fresca o cuando están en reposo.

Este trastorno se conoce como hiperhidrosis; esto se debe al fallo del sistema nervioso simpático que forma parte del sistema nerviosos autónomo. Esta humedad excesiva afecta principalmente a manos, pies, axilas y cara que son las zonas con mayor cantidad de glándulas sudoríparas. Este es un trastorno que no se le suele dar mayor importancia, hasta por los propios médicos, además de ser muy mal manejada, generalmente de forma empírica.

Causa:

La sudoración ayuda al cuerpo a permanecer fresco y, en la mayoría de los casos, es perfectamente natural. Las personas sudan más en temperaturas cálidas, cuando hacen ejercicio o en respuesta a situaciones que las hacen poner nerviosas, furiosas, avergonzadas o temerosas.

Sin embargo, la sudoración excesiva puede ocurrir sin que se presenten tales desencadenantes. Las personas con hiperhidrosis parecen tener glándulas sudoríparas bastante activas. La sudoración incontrolable puede llevar a que se presente molestia significativa, tanto a nivel físico como emocional.

Cuando la sudoración excesiva afecta las manos, los pies y las axilas, se denomina hiperhidrosis primaria o focal y afecta del 2 al 3% de la población, aunque menos del 40% de los pacientes con dicha afección busca asesoría médica. En la mayoría de los casos de hiperhidrosis primaria, no se puede encontrar la causa, y es un padecimiento que parece darse en familias.

Si la sudoración ocurre como resultado de otra afección médica, se denomina hiperhidrosis secundaria. La transpiración puede darse en todo el cuerpo o puede estar localizada en un área. Las afecciones que causan hiperhidrosis secundaria abarcan:

Condiciones de ansiedad, Cáncer, Ciertos medicamentos y sustancias adictivas, Trastornos de control de la glucosa, Cardiopatías, Hipertiroidismo, Menopausia, Acromegalia, Enfermedad de Parkinson, Tuberculosis u otras infecciones.

Por lo general se inicia al final de la infancia o en la pubertad y normalmente dura toda la vida. Muchos consideran que es hereditario y que ciertos alimentos pueden incidir más en el trastorno. Como hemos dicho antes, el exceso de transpiración puede ser palmar y plantar, axilar y sudoración facial (un fenómeno asociado a esta última es el rubor facial que consisten en el enrojecimiento del rostro).

Se considera que más de 170 millones de personas en todo el mundo la sufren, tanto hombres como mujeres.

Síntomas:

El síntoma principal de la hiperhidrosis es la humedad frecuente sobre la piel.

La mayor afectación que padecen estas personas es en su calidad de vida, porque limita su desenvolvimiento social, no dan la mano, generalmente usan ropas holgadas, usan chaquetas aunque el ambiente sea caluroso, entre otras cosas; ya que la sudoración molesta se presenta independientemente del clima y del estado emocional. En los casos más agudos provoca que las personas eviten la manipulación de herramientas, teclados, equipos electrónicos, papeles. La incomodidad de evitar el saludo de manos obliga a muchos pacientes a buscar tratamiento.

La sudación excesiva (hiperhidrosis) puede afectar a toda la superficie de la piel, pero por lo general está limitada a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o las ingles. La zona afectada suele ser rosada o blanco-azulada y en los casos graves la piel puede presentar fisuras, descamarse y ablandarse, especialmente en los pies. A veces la zona afectada desprende un olor fétido (bromidrosis), causado por bacterias y levaduras que descomponen el sudor y la piel mojada.

Diagnóstico:

Los signos visibles de sudoración se pueden notar durante una visita al médico y se pueden utilizar igualmente muchas pruebas para diagnosticar la sudoración excesiva.

Prueba de yodo-almidón: Se aplica una solución de yodo al área que presenta sudoración y, después de secarse, se esparce almidón sobre dicha área. La combinación de yodo y almidón hace que cualquier parte que presente exceso de sudor se torne de color azul oscuro.

Prueba del papel. Se coloca un papel especial en el área afectada para absorber el sudor y luego se pesa. Cuanto más peso tenga, mayor cantidad de sudor se habrá acumulado.

Un buen interrogatorio es útil para precisar el diagnóstico:

• Localización: Si se presenta en la cara, las palmas de las manos o las axilas o en todo el cuerpo.
• Patrón de tiempo: Si ocurre en la noche o comenzó súbitamente.
• Desencadenantes: Se presenta en respuesta a recordatorios de algo que al paciente le perturba (como un hecho traumático)
• Otros síntomas presentes: Por ejemplo, Pérdida de peso, Latidos cardíacos fuertes, Manos frías y pegajosas, Fiebre, Inapetencia.

Tratamiento:

El tratamiento puede abarcar:

Antitranspirantes: la sudoración excesiva se puede controlar con antitranspirantes fuertes, los cuales taponan los conductos sudoríparos. Los productos que contienen del 10 al 15% de hexahidrato de cloruro de aluminio son la primera línea de tratamiento para la sudoración en las axilas. A algunos pacientes se les puede prescribir un producto que contenga dosis más altas de cloruro de aluminio, que se aplica en las noches en las áreas afectadas. En primer lugar se seca la zona afectada, a continuación se aplica la solución y por último se recubre todo ello con una fina película plástica. Por la mañana, se retira la película y se lava la zona. Algunas personas necesitan dos aplicaciones diarias; esta pauta suele aliviar el problema durante una semana. Si la solución irrita la piel, debería interrumpirse el uso de la película plástica.

Los antitranspirantes pueden causar irritación de la piel y las grandes dosis de cloruro de aluminio pueden estropear la ropa. Nota: los desodorantes no previenen la sudoración, pero ayudan a reducir el olor corporal.

Los medicamentos anticolinérgicos, como el glucopirrolato, ayudan a prevenir la estimulación de las glándulas sudoríparas, pero, aunque son efectivos con algunos pacientes, estos medicamentos no han sido estudiados tan bien como otros tratamientos. Los efectos secundarios son, entre otros: boca reseca, mareo y problemas con la micción. Los betabloqueadores o las benzodiazepinas pueden ayudar a reducir la sudoración relacionada con el estrés.

Iontoforesis: este procedimiento aprobado por la FDA utiliza electricidad para cerrar temporalmente la glándula sudorípara y es más efectivo para la sudoración de las manos y de los pies. Las manos y los pies se meten en agua y luego se pasa una corriente eléctrica suave a través de ésta. La electricidad se incrementa gradualmente hasta que el paciente sienta una ligera sensación de hormigueo. La terapia dura aproximadamente de 10 a 20 minutos y requiere varias sesiones. Los efectos secundarios, aunque son poco comunes, abarcan ampollas y agrietamiento de la piel.

La toxina botulínica tipo A (Botox) está aprobada por la FDA para el tratamiento de la sudoración intensa en las axilas, una afección llamada hiperhidrosis axilar primaria. Pequeñas dosis de toxina botulínica purificada inyectadas debajo del brazo bloquean temporalmente los nervios que estimulan la sudoración. Esta sustancia produce un bloqueo neuronal igual al producido para eliminar las líneas finas y las arrugas de expresión del rostro; actúa como un inhibidor bloqueando las señales químicas que transmiten los nervios que controlan la sudoración, de esta manera se interrumpe porque las glándulas sudoríparas no pueden recibir los estímulos que llegan por los nervios. Esto se demostró al observar que pacientes tratados con infiltración de toxina botulínica para disminuir las arrugas de la frente se producía una disminución significativa de la sudoración en esa zona. Los pacientes que se beneficiando este procedimiento son los que presentan sudoración excesiva en los pies, las palmas de las manos o las axilas lo cual tiene un impacto en su calidad de vida. Es importante que estas personas se encuentren saludables a nivel físico y mental y tener expectativas realistas con respecto a los resultados del tratamiento.

El proceso se realiza de manera ambulatoria y es poco doloroso y consiste en la aplicación de una inyección de toxina botulínica tipo A bajo la piel con una aguja muy fina; la dosis a usar siempre es alta para concentrar el efecto en las zonas de mayor sudoración. Es por esto que previo a la infiltración se realiza una prueba de marcado con yodo y almidón de la zona a tratar poniendo en evidencia con un tinte marrón oscuro las áreas más problemáticas. En la mayoría de los casos se requiere una sola sesión que se repite cada 8 a 12 meses. Los efectos secundarios incluyen dolor en el sitio de la inyección y síntomas similares a la gripe. Si se está pensando en aplicarse Botox en otras áreas de sudoración excesiva, se recomienda hablar con el médico en detalle. El Botox utilizado para el sudor en las palmas de las manos puede causar debilidad leve pero temporal e intenso dolor. Las contraindicaciones serán: terapia conjunta con antibióticos del grupo de los aminoglucósidos y sensibilidad conocida a la toxina.

Una solución de metenamina también puede ayudar a controlar la sudación abundante.

Simpatectomía torácica endoscópica (STE): en casos graves, se puede recomendar un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo, llamado simpatectomía, cuando otros tratamientos fallan. Este procedimiento cierra la señal que le ordena al cuerpo sudar excesivamente y, por lo general, se lleva a cabo en pacientes cuyas palmas de las manos sudan mucho más copiosamente de lo normal. También se puede utilizar para tratar la sudoración extrema de la cara. La STE no funciona igual de bien para aquellas personas con sudoración excesiva en las axilas.

Cloruro de aluminio: es posible que inicialmente el paciente necesite utilizarlo de tres a siete veces a la semana, pero después de normalizarse la sudoración, es probable que la persona necesite usarlo únicamente una vez cada una a tres semanas. Si la irritación de la piel es un problema, un médico puede prescribir temporalmente una crema a base de esteroides.

Botox: la inflamación desaparece en unas cuantas semanas. El efecto de una sola inyección puede durar hasta unos cuantos meses y algunos pacientes necesitan inyecciones adicionales.

Iontoforesis: la sudoración se puede reducir después de 6 a 10 sesiones. Después de eso, la persona puede necesitar tratamiento una vez cada una a cuatro semanas.

Ante una sensación de sudoración molesta, se debe consultar si es:

• Sudoración prolongada, excesiva e inexplicable.
• Sudoración acompañada o seguida de dolor o presión en el pecho.
• Sudoración con pérdida de peso.
• Sudoración que se presenta con más frecuencia durante el sueño.
• Sudoración acompañada de fiebre, pérdida de peso, dolor torácico, dificultad para respirar o latidos cardíacos rápidos y fuertes. Estos síntomas pueden ser un signo de una enfermedad subyacente, como hipertiroidismo.

Prevención:

Las principales medidas para la sudoración de los pies son:

• Emplear calcetines o medias de materiales naturales: hilo, algodón, lana o medias de seda, que permiten la transpiración.
• Cambiar los calcetines varias veces al día.
• Usar ácido bórico o polvos de talco para regular la sudación.

Dr. Avilio Méndez Flores

Sudor maloliente

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Sinónimo: Bromhidrosis.

Hay dos clases diferentes de secreción de las glándulas sudoríparas: Las Glándulas Ecrinas que se encuentran en todo el cuerpo, predominando en frente, palmas de las manos y plantas de los pies. Produce secreción con características fluida. Y las Glándulas Apocrinas que se desarrollan en la pubertad y están localizadas en axilas y zonas púbicas.

El sudor de las glándulas apocrinas es menos fluido que el de las glándulas ecrinas. Si bien este sudor es inodoro, cuando se mezcla con las bacterias en la superficie de la piel puede causar un fuerte olor corporal. Esto es debido a la descomposición del sudor por medio de bacterias, las cuales lo degradan.

Además de la secreción excesiva, un indeseable e intenso olor puede estar presente y convertirse en una carga muy fuerte para las personas afectadas, lo cual hace que empeore la situación.

Dentro del contexto de hiperhidrosis, esta forma de enfermedad representa un subgrupo, que con respecto a la misma es de mayor padecimiento. El término Bromhidrosis significa transpiración olorosa (de bromos: hedor e hidros: líquido).

La bromhidrosis apocrina nunca ocurre antes de la pubertad porque las glándulas responsables no son activas. También es menos probable en las personas ancianas. El sudor apocrino es estéril e inodoro cuando aparece por primera vez en la superficie de la piel. Sin embargo, antes de una hora la bacteria degrada el color hasta el punto en que el clásico olor acre es detectable. Los ácidos grasos y el amoniaco son los principales productos odoríferos de esta descomposición bacteriana. Por lo tanto puede detectarse una gama de olores: olor a humedad, rancio, fecal, agrio y dulce, reflejando por supuesto las diferencias en la composición química de la transpiración axilar de cada persona. El pelo y la ropa también proporcionan lugares de retención del sudor oloroso lo cual contribuye mucho al problema de producción de olor.

Las glándulas apocrinas no tienen una importancia fisiológica conocida en la vida moderna, ya que su papel de “glándulas productoras de aromas” se perdió hace mucho tiempo en nuestro pasado evolutivo, desgraciadamente hay varios trastornos dermatológicos característicos en las que estas glándulas están implicadas. El control del olor penetrante del sudor apocrino es considerado como un problema importante por la mayor parte de la sociedad moderna. Tan sólo los norteamericanos gastan más de 800 millones de dólares anuales en la compra de desodorantes y antitranspirantes axilares.

La cera de los oídos y el sudor producidos por la glándula apocrina son los únicos productos naturales del cuerpo que cuando son descompuestos por bacteria producen el olor apocrino clásico. Nada puede ser sustituido por el sudor apocrino y producir el mismo olor: ni sebo, pelo, sudor ordinario (ecrino), escamas de keratina ni ninguna combinación de éstos. En realidad, este olor puede ser tan penetrante y prominente que a pesar de que su origen esté en la axila solamente se le ha dado la designación común de “olor corporal”.
La bromhidrosis ocurre en todas las razas aunque hay variaciones en su frecuencia. Las glándulas apocrinas de personas de ascendencia africana son las mayores y las más activas. Los asiáticos tienen las glándulas más pequeñas y menos activas. Más allá de esto, las variaciones en la frecuencia de la bromhidrosis no se han explicado. Hay diferencias individuales en la composición del sudor apocrino pero todavía no se han realizado estudios para determinar los factores causales. Los hábitos de higiene (o la falta de los mismos) probablemente explique por qué el problema es más frecuente en los hombres.

Sin embargo, nada tiene que ver la edad, el sexo, la raza o la higiene que la persona tenga, ya que no es algo constitucional, sino que se debe a la acción de la flora bacteriana de la piel, que en los afectados de Bromhidrosis es mucho mayor de lo normal.

Es bastante común y puede comenzar en el inicio de la pubertad, cuando los niños de ocho años en adelante comienzan a tener olor axilar, aunque puede darse también en cualquier momento de la vida. También influye la alimentación, ya que en personas orientales o que ingieren comida con gran cantidad de condimentos se puede alterar el sudor.

Para controlar el olor es necesario mantener minuciosamente limpia la zona afectada; de este modo se eliminan los microorganismos responsables del olor. El baño diario con un jabón líquido que contenga clorhexidina u otro antiséptico y la aplicación de un preparado de clorhidróxido de aluminio (presente en la mayoría de los desodorantes comerciales) son eficaces contra el olor; puede ser útil el afeitado del pelo de las axilas. Algunas personas pueden necesitar cremas antibacterianas o lociones con antibióticos (como clindamicina o eritromicina) para eliminar el olor.

Dr. Avilio Méndez Flores

Síndrome del ojo seco

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Otros nombres:

Queratoconjuntivitis seca
Queratitis seca
Xeroftalmía

Definición

:

Es una enfermedad caracterizada por la poca secreción de lágrimas y/o por una evaporación excesiva de las mismas.
El término xeroftalmia procede del griego xeros (seco) + ophthalmos (ojo) + ia.

Consideraciones generales.

La conjuntiva está constantemente lubricada por las lágrimas, cuyas funciones son favorecer el deslizamiento de los párpados sobre el globo del ojo y prevenir la resequedad de la mucosa externa del ojo expuesta al aire.
En principio tenemos que comenzar por conocer que son las lágrimas. La lágrima tiene tres fracciones diferentes, que se producen en glándulas distintas: Las glándulas lagrimales segregan la fracción acuosa, que constituye el 99% del total de la lágrima. La conjuntiva, que tapiza lo blanco del ojo y la pared posterior de los párpados, está compuesta por células calciformes que producen mucina, la cual constituye tan solo el 0’5% del total lacrimal. Y los párpados tienen en su espesor las glándulas de Meibomio (que cuando enferman producen los orzuelos y los chalazión) que producen grasa en cantidades ínfimas.
La responsable de que la superficie ocular se mantenga húmeda es la película lacrimal. Ésta se compone de tres capas: una mucosa, muy lubricante; otra acuosa, formada básicamente por agua y electrolitos encargada de purificar y refrigerar y una cobertura lipídica que controla la evaporación de la capa acuosa.
Cuando existe una alteración en cualquiera de estas tres capas que modifica la película lagrimal tiene lugar el ojo seco provocando una producción deficiente de humedad o una evaporación excesiva de la lágrima.

Cada uno de estos componentes se dispone de la siguiente manera:

I La mucina se extiende sobre la superficie de la córnea, siendo el estrato más posterior de la lágrima.

II La lágrima acuosa se coloca sobre la mucina formando el estrato medio.

III La lágrima grasa, se extiende como una finísima película sobre la acuosa, formando el estrato más externo.

La superficie de la córnea es hidrofóbica, es decir, rechaza la lágrima, al igual que una superficie grasa rechaza el agua. El párpado extiende la mucina sobre la superficie corneal, y la hace hidrofílica, es decir, que acepte la lágrima. Sobre esta superficie de mucina, que se renueva a cada parpadeo, se extiende la lágrima acuosa, que es la que mantiene húmeda la superficie ocular y lubrica el parpadeo. Sobre la capa acuosa se extiende la capa lipídica, como una mancha de aceite se extiende sobre el agua. Esto evita que la lágrima acuosa se evapore fácilmente, además de facilitar la extensión de la capa acuosa sobre la mucínica.

Existe un cuarto tipo de ojo seco, el ojo seco epiteliopático, en el que aunque abunden las tres fracciones lagrimales, el epitelio enfermo de la córnea, capa externa de la misma, no se deja untar por la mucina, rechazando así los tres componentes lagrimales. Algunos autores clasifican un quinto grupo de ojo seco, el ojo seco por incongruencia párpado/ojo, es decir, el ojo en el que el párpado padece deformidades o parálisis, y en consecuencia no se aplica adecuadamente sobre la superficie ocular, y por consiguiente, aunque la producción de los tres componentes lagrimales sea normal, el párpado no los extiende sobre el ojo.

Frecuencia:

Es uno de los trastornos oculares más frecuentes en las consultas oftalmológicas (alrededor del 30%).

Causas:

El ojo seco puede deberse a una hipersecreción del componente acuoso de las lágrimas, o a una excesiva evaporación por déficit de la secreción de lípidos, aunque ninguno de estos factores es excluyente del otro.

Según lo que falte, lágrima acuosa, mucínica o grasa se habla de ojo seco, acuodeficiente, mucodeficiente y lipodeficiente.

La causa puede ser una o varias unidas, que produzcan la disfunción o destrucción de las diversas glándulas que producen la lágrima. Otras causas menos frecuentes de ojo seco serían las lesiones del epitelio corneal, o alteraciones palpebrales, deformidades y parálisis. El caso más frecuente de sequedad ocular es la involución senil. Conforme aumenta la edad de una persona, el ojo produce menos lágrima. Las mujeres posmenopáusicas padecen ojo seco con mucha mayor frecuencia que los varones de su misma edad. Durante el embarazo o cuando toma anticonceptivos también es más frecuente el ojo seco. El ojo seco de las postmenopaúsicas se acompaña de otras sequedades, afectando la mucosa de nariz, boca y vagina, y a este síndrome se le conoce como de Sjögren tipo I. Con gran frecuencia el síndrome de Sjögren se acompaña de enfermedades sistémicas como artritis reumatoide o lupus eritematoso, y a esta asociación se le llama síndrome de Sjögren tipo II.
También por quemaduras químicas o térmicas.

Existen muchos medicamentos que cuando se toman por razones extraoculares, hacen segregar menos lágrimas y saliva. Entre ellos están los ansiolíticos (Valium), antidepresivos, antipsicóticos, antihistamínicos, anticolinérgicos (Buscapina, Papaverina), antihipertensivos, antiparkinsonianos, diuréticos, etc. Si se deja de tomar la medicación, se recupera lentamente la secreción lagrimal normal. Las blefaritis marginales, es decir, la inflamación del borde de los párpados, es otra causa frecuente del ojo seco. Cuando los bordes palpebrales se inflaman, se produce una secreción grasa anormal o deficitaria que no protege a la película lagrimal de la evaporación, por lo que la lágrima acuosa se evapora en mayor cuantía, y las sales que contiene disueltas se hacen más concentradas, dañando el epitelio corneal y conjuntival.

El síndrome del ojo seco, es un problema benigno que puede ser muy molesto.
Tiene lugar cuando se produce una sequedad excesiva de la superficie ocular por distintos motivos: algunas enfermedades, toma de medicamentos, excesiva contaminación ambiental, edad avanzada, etc.

Tres tipos de ojo seco:

Leve: provoca síntomas al paciente pero muestra escasos cambios en el ojo cuando es evaluado por el oftalmólogo.

Moderado: aparecen síntomas acompañados de cambios en la superficie ocular que se observan fácilmente en la exploración oftalmológica.

Grave: tiene importantes cambios en la superficie ocular y notable alteración visual. Éste último es el que se conoce desde los tiempos de Hipócrates y se debe a procesos autoinmunes y quemaduras químicas, entre otros.

De todos ellos, los tipos de ojo seco que más se encuentran los oftalmólogos son el leve y el moderado.

Síntomas:

La sensación de arena en los ojos, la sequedad, el escozor y el parpadeo compulsivo son los principales síntomas de esta patología ocular.

El síntoma principal es la sensación de cuerpo extraño o quemazón, que ocasiona gran disconfort, principalmente tras el sueño, una lectura o la visualización de una pantalla de forma prolongada
El ojo seco se manifiesta principalmente por enrojecimiento y por sensación de arenilla. Otros signos y síntomas se hacen más evidentes cuando hay viento, ventiladores o aire acondicionado porque la lágrima se evapora más.
El ojo seco medio se manifiesta objetivamente por notoria escasez de lágrima y microulceraciones, erosiones, pequeñas heridas, corneales, y subjetivamente por sensación de cuerpo extraño al parpadear con disminución de visión cuando la córnea se queda seca.
El ojo seco grave se manifiesta por sequedad intensa de la superficie ocular, leucomas corneales, manchas blancas y disminución de visión. Este tipo es muy raro.

En las formas leves y medias de ojo seco, en ocasiones el paciente tiene crisis de lagrimeo intenso, lo que parece negar la existencia del ojo seco. Lo anterior es debido a que hay 3 tipos de lacrimación: la basal, la refleja y la emocional. La lacrimación basal es la que se tiene habitualmente para humedecer la córnea, formar una película lagrimal ante la córnea que facilite la visión, y lubricar el parpadeo; esta producción basal se tiene continuamente, pero en los pacientes de ojo seco es muy escasa. La lacrimación refleja es la que se tiene ocasionalmente cuando algún cuerpo extraño (piedrecita, pestaña) entra detrás de los párpados o se forma una úlcera; el ojo, así irritado, responde con un reflejo de hipersecreción. La lacrimación emocional ocurre en algunos estados de ánimo de depresión o de solidaridad; en estas situaciones el paciente con ojo seco llora como una persona normal.

Con el transcurso de la enfermedad se produce un engrosamiento de la córnea y una disminución de la agudeza visual.

Diagnóstico:

Existen pruebas específicas para el diagnóstico del ojo seco: aquellas que demuestran la inestabilidad de la película lagrimal (TRPL, tiempo de ruptura de la película lagrimal) y las que demuestran la disminución de la producción acuosa de la lágrima, para lo cual se realiza la prueba de Schirmer, que consiste en colocar una tira de papel secante colgando del párpado inferior y observar cuánta longitud del papel se empapa de lágrimas.

Tratamiento:

El tratamiento debe ser el de la enfermedad de base que lo produce.
Los corticoides pueden ser eficaces en fases iniciales de la enfermedad. Los suplementos de vitamina A se administrarán cuando se demuestre su deficiencia. La pilocarpina es un fármaco que aumenta la producción lacrimal.

En el tratamiento del ojo seco se deben de conseguir 3 objetivos:

1) Prevenir y tratar las causas predisponentes. Estudios destinados a descartar causas locales, generales y ambientales.

2) Tratamiento higiénico, observando al máximo las precauciones que se mencionan posteriormente.

3) Tratamiento sustitutivo de la lágrima o intentar mantenerla en el ojo, evitando su eliminación, en el primer caso se recomienda el uso de “lágrima artificial”, que están compuestas por agua (98%), una solución salina y sustancias que permiten que se mantenga en la superficie ocular y conservantes; y en el segundo caso, se puede proceder al taponamiento de los puntos lagrimales, para ocluir la vía lagrimal o aumento del depósito de retención de la lágrima, por medio de intervenciones quirúrgicas, sobre los párpados.

El propósito de las diferentes modalidades de tratamiento es reducir los síntomas y molestias asociadas al ojo seco y prevenir las lesiones corneales.

Reducción de la evaporación: se puede conseguir aumentando la humedad ambiental mediante el uso de evaporadores y reduciendo la temperatura de la habitación.

Sustitutos de lágrimas: son numerosos los preparados comerciales que se utilizan como lágrimas artificiales.

Agentes mucolíticos: la aplicación de gotas de acetil-cisteína al 5% puede ser útil para reducir las placas mucosas. Sin embrago, el acetil-cisteína puede también causar irritación.

Reducción del drenaje lagrimal: consiste en la oclusión de los puntos lagrimales por donde drenan las lágrimas. De esta manera se evita que se pierdan las lágrimas naturales o artificiales.

Transplante de una glándula salival: recientemente se han descrito transplantes de la glándula salivar submandibular, que se han implantado en sustitución de la glándula lacrimal.

En caso de ojo seco grave, se puede efectuar un cierre de ambos párpados, cosiendo uno a otro (blefarorrafia).

Recomendaciones:

Las personas con ojo seco deberán de evitar el viento y las corrientes de aire de ventiladores, aire acondicionado de habitaciones, coches o aviones o en su defecto protegerse manteniendo los ojos cerrados o usando gafas cerradas. La calefacción por radiador apenas da corrientes de aire por lo que molesta menos que la de aire acondicionado. Evitar los ambientes secos, de cocinas y fuegos. Humedecer las habitaciones con nebulizadores o colocar un recipiente con agua sobre los radiadores. Parpadear frecuentemente y no tener los ojos muy abiertos. Evitar irritaciones oculares de cualquier tipo (falta de sueño, viento con partículas, humo de tabaco, irritantes químicos volátiles, piscinas cloradas, etc.) a las que el ojo seco tiene menor resistencia.
No se trata de un problema grave, pero puede afectar la calidad de vida de la persona que lo sufre, por lo que es aconsejable prevenirla o tratarla cuanto antes en el caso de estar padeciéndola.

 

Dr. Avilio Méndez Flores
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