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La presbicia

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Nombre relativo:
Vista cansada
Presbiopía

Consideraciones generales:

La presbicia ha sido clasificada por la Organización Mundial de la Salud, fuera del rango de las enfermedades, para convertirse en una condición natural que ocurre en todos los seres humanos, tanto hombres como mujeres, a partir de los 45 años causando dificultades para ver de cerca.

Definición:

La presbicia (del griego πρέσβυς ‘anciano’) o presbiopía, también denominada vista cansada, es un defecto ocular que aparece generalmente a partir de los 45 años y ocasiona dificultad para ver de cerca. Y es que, esta dolencia está provocada por el envejecimiento del cristalino y del músculo ciliar, las dos estructuras del ojo que sirven para enfocar de cerca a través de un procedimiento llamado acomodación.

Anatomofisiología:

El cristalino, situado en la posterior del iris, es una lente biconvexa y transparente que nos permite enfocar correctamente los objetos a diferentes distancias. Esta lente está suspendida en el interior del globo ocular mediante ligamentos suspensorios (fibras zonulares) unidos al cuerpo ciliar (músculos ciliares). Al contraerse este músculo ciliar, las citadas fibras se relajan para permitir al cristalino cambiar de forma, haciéndose más grueso para poder enfocar los objetos más cercanos, mientras que para la visión de objetos lejanos el cristalino se afina al máximo.

La luz procedente de un objeto lejano y otro cercano incide en el mismo punto de la retina gracias a cambio en la curvatura del cristalino (acomodación). Para que la imagen de un objeto observado muy de cerca se vea nítida, es necesario que el cristalino se curve de tal manera que pueda hacer converger los rayos luminosos y se enfoquen sobre la retina.

El ojo humano infantil tiene la capacidad de pasar del enfoque de objetos lejanos a otros próximos, a una distancia muy corta de unos 5 cm, gracias a su gran poder de acomodación, de unas 20 dioptrías.

Patología:

Con el paso de los años, el cristalino pierde plasticidad, y por tanto, su poder para curvarse.
La presbicia es el resultado de la pérdida de la capacidad de acomodación del ojo, lo cual ocurre en toda la población a partir de los 40 años. La acomodación es la capacidad que nos permite ver con nitidez objetos cercanos gracias al músculo ciliar que cambia la forma del cristalino y aumenta el poder óptico del ojo. Sin embargo hacia los 40 años, esta capacidad ha disminuido únicamente a entre 3 o 4 dioptrías, y continua disminuyendo hasta los 65 años, ello impide leer textos situados a distancias cortas, los cuales se ven desenfocados y borrosos, el sujeto necesita alejarse el texto para poderlo ver con nitidez, pero al hacerlo no puede distinguir las letras y precisa gafas para la lectura y la visión a distancias cortas.
Esta situación natural, denominada presbicia, ocurre cuando las fibras que sostienen al cristalino al cuerpo, llamadas zónulas, pierden esa capacidad de contracción y elasticidad, lo cual se traduce en que el cristalino queda flácido, impidiendo la acomodación para la visión cercana.

Las zónulas tienen una capacidad especial de contraerse y relajarse; cuando pierden esa condición, también de forma común se habla del “síndrome de la vista cansada”, y es cuando el ojo hace un mayor esfuerzo para poder formar con claridad los objetos y sobre todo las letras, ajustando la distancia que se lo permite.

Algunas personas de más de 50 años pueden leer sin ayuda de gafas, ello se debe generalmente a que presentan algún grado de miopía o astigmatismo miópico, o a que están desarrollando una catarata que altera la forma del cristalino, lo que paradójicamente les permite ver de cerca sin necesidad de lentes.

Síntomas:

Los síntomas aparecen alrededor de los 45 años y progresan hasta los 65 aproximadamente. Consisten en una dificultad creciente para la visión nítida de objetos cercanos.
La lectura se va haciendo difícil, pues es preciso alejar los textos a una distancia superior a 33 cm para poderlos leer con nitidez. A esa distancia muchos caracteres están demasiado lejos para ser identificados con facilidad. Los síntomas se acentúan en condiciones de baja luminosidad y al final del día.

Habitualmente, la presbicia o vista cansada se comienza a detectar cuando surge la dificultad para leer la letra pequeña o para enfocar objetos cercanos que lleva a tener que alejarlos para poder verlos correctamente (de ahí que muchos la conozcan como “el síndrome de los brazos largos”). Además, la persona que padece presbicia puede sufrir dolores de cabeza ocasionales y fatiga visual. La presbicia puede aparecer acompañada de defectos de la refracción como la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía.

Aunque afecta por igual a personas con miopía que a hipermétropes, en los segundos aparece antes. También hay que tener en cuenta que afecta igualmente a las personas que nunca han requerido usar gafas, ya que se trata de un problema relacionado con la edad.

Diagnóstico:

La vista cansada se puede detectar mediante un examen completo de los ojos con dilatación de pupilas. Por esta razón, los especialistas recomiendan revisiones visuales anuales a partir de los 55 años, ya que a partir de esta edad las personas sean más propensas a sufrir otras enfermedades oftalmológicas como las cataratas, el glaucoma o la Degeneración Macular acorde con la Edad (DMAE).

Durante la consulta médica, el oftalmólogo estudiará el caso concreto e indicará el tratamiento más adecuado en función de la edad del paciente, del defecto previo que tenga y del estado en el que se encuentre el cristalino.

Tratamiento:

La vista cansada, al ser un defecto fisiológico asociado al envejecimiento de los órganos, es imposible de prevenir. Hasta hace pocos años, la forma más habitual de corrección de la presbicia era a través de la utilización de gafas o lentillas. Actualmente, también tiene solución quirúrgica definitiva a través de dos técnicas: la implantación de una lente intraocular multifocal y el láser presbicia.

Tratamiento óptico de la presbicia mediante lentes:
Existen diversos tipos de lentes que pueden ser utilizados por las personas con presbicia, entre ellas encontramos:

Lentes monofocales: indicadas para aquellos que tienen vista cansada pero ven bien de lejos. Son útiles si se tiene que realizar un trabajo que requiera vista cercana durante un largo periodo de tiempo. El inconveniente de estas lentes es que ofrecen una visión de lejos totalmente borrosa, pudiendo llegar a marear.
Lentes bifocales: la parte superior de la lente permite enfocar los objetos de lejos y la parte inferior posibilita ver bien los cercanos. El problema es que impiden ver nítidamente los objetos situados en una zona intermedia y además no son muy estéticas.
Lentes trifocales: a diferencia de las bifocales no sólo cubren la visión de lejos y la lejana, sino también la intermedia. El impedimento que presentan es que es complicado adaptarse a ellas, y estéticamente se notan las tres zonas ópticas diferentes de la lente.
Lentes progresivas y lentes de contacto progresivas o multifocales: la solución más completa, ya que permite una correcta visión desde cualquier distancia sencillamente variando la inclinación de la cabeza o la mirada, sin penalizar la estética. Eso sí, la adaptación a este tipo de lentes es más difícil.

Tratamientos quirúrgicos de la vista cansada:
La presbicia se puede operar de dos maneras, mediante una lente intraocular o con láser. Ambos tratamientos son ambulatorios, se realizan con anestesia tópica y permiten dejar de depender de las gafas y lentillas rápidamente, eliminando su uso para la visión lejana, y poder alcanzar un grado de visión próxima adecuado para la vida cotidiana. Todo ello sin apenas molestias. Veamos en qué consisten:

Tratamiento con lente intraocular (visión multifocal): consiste en sustituir el cristalino por una lente intraocular multifocal, que funciona como un cristalino artificial. Esta lente ofrece dos planos de enfoque, próximo y lejano, siendo el cerebro el que elige el plano más adecuado según queramos ver de cerca o de lejos. Esta operación posibilita, además, eliminar defectos asociados como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo y prevenir la aparición de cataratas.
Tratamiento con láser (visión combinada): es parecido al empleado para corregir la miopía, al que conocemos como Láser-Visión Combinada o Monovisión. Permite corregir la vista cansada, mejorando notablemente la visión intermedia y próxima. Cuando miramos vemos con ambos ojos, sin embargo un ojo (el dominante) está más especializado en ver de lejos mientras que el otro (ojo lector) está más especializado en ver de cerca. Este tratamiento Láser-Visión Combinada lo que hace es potenciar esta especialización, sin alterar la consciencia de visión binocular próxima y remota.

Gafas: Se emplean lentes convexas con una graduación adecuada que oscila habitualmente entre 1 y 3 dioptrías. Mediante su uso se debería poder leer con claridad a una distancia de 33 centímetros. Antes de adquirir las gafas es recomendable una visita al oftalmólogo u optometrista para que realice una valoración de la capacidad visual. Cuando existe un defecto visual previo a la aparición de la presbicia que dificulta la visión de lejos, por ejemplo una miopía, será necesario utilizar dos gafas distintas, una para la visión próxima y otra para la visión lejana, o bien lentes especiales bifocales o multifocales progresivas.
Lentes de contacto bi o multifocales. Estas lentes permiten la visión próxima y lejana con la misma lente.
Monovisión. Consiste en corregir un ojo para la visión lejana y otro para la visión cercana. Este procedimiento precisa de un periodo de adaptación y en ocasiones puede interferir con la percepción de profundidad.

Cirugía. Son posibles varios procedimientos.
Lente intraocular: Consiste en una intervención en la que se extrae el cristalino y se sustituye por una lente intraocular multifocal. Este procedimiento se emplea con frecuencia en pacientes que se operan de catarata y no desean utilizar gafas después de la operación para la visión próxima. Como en toda cirugía, pueden existir complicaciones que en este caso son muy similares a las de la intervención de catarata, en ocasiones después de la intervención se perciben destellos luminosos y puede haber dificultades con la visión nocturna.
Cirugía sobre la córnea: Puede realizarse una intervención con técnica láser diferente para cada ojo, de tal forma que uno de ellos quede adaptado para ver de cerca y otro para la visión lejana (monovisión). También es posible tratar la córnea con láser de tal forma que simule una lente bifocal o multifocal, pero está técnica tiene sus limitaciones y es complicado obtener una corrección adecuada y estable en el tiempo similar a la que se consigue con las lentes intraoculares multifocales.

Prevención:

Una vez que las personas cumplen 40 años deben acudir al médico oftalmólogo, hay casos de gente que, por gozar de excelente salud visual nunca han visitado un especialista visual en toda su vida, sin embargo, al arribar a las cuatro décadas lo ideal es que un profesional haga el chequeo respectivo para determinar en qué condiciones se encuentran los ojos.

Mucha gente llega a los 45 o 50 años y nunca se revisa los ojos, simplemente hacen el ejercicio de ir estirando cada vez más el brazo para enfocar, y cuando ya el brazo no da para más y no logran ver, van al médico, sin saber que la solución es muy simple, es usar lentes correctivos con una fórmula adecuada a la edad del paciente.

Partiendo de que la presbicia aparece a los 40 años y es progresiva hasta los 60 años de edad, imposibilita cada vez más la visión, entonces hace ineludible el uso de los lentes correctivos. Todos estamos marcados para usar lentes en algún momento de la vida.

La visita al médico oftalmólogo al menos una vez al año, ayuda a controlar a tiempo diversos defectos visuales.

Si la persona padece hipermetropía, defecto ocular que consiste en que los rayos de luz que inciden en el ojo, se enfocan en un punto situado detrás de la retina, en lugar de en la misma retina como sería normal, causando una imagen borrosa y falta de agudeza visual; entonces la aparición de la presbicia puede ser precoz, presentándose antes de los 40 años y acentuando el cansancio visual.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Presbicia

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Otros nombres:

Vista cansada, presbiopía

 

Definición:

La presbicia es una alteración progresiva y esperada de la visión cercana. Esta palabra proviene del griego presbys que significa viejo y opos – opto que significa ojo. El sistema acomodativo del ojo, mediante el cual éste se contrae y se relaja modificando la forma del cristalino permite a la persona ver de lejos y de cerca sin el auxilio de lentes correctivos o con el uso de ellos para visión lejana corrigiendo un defecto preexistente como miopía, hipermetropía ó astigmatismo.

La presbicia (conocida popularmente como vista cansada) es la consecuencia de una pérdida progresiva de la capacidad que tiene el ojo para enfocar y producir en la retina una imagen nítida de los objetos que están cerca (acomodación). Al aumentar la edad, va disminuyendo paulatinamente la amplitud de acomodación. Este proceso se produce desde la adolescencia, que es cuando mayor amplitud de acomodación tenemos. Cuando la amplitud de acomodación disminuye hasta ser solamente de 4 dioptrías, empezamos a notar dificultades para ver nítido a la distancia próxima. A este fenómeno le llamamos presbicia.

 

Consideraciones generales:

Muchos adultos comienzan a manifestar tener la vista cansada. Su principal síntoma es que cuando están leyendo la visión es borrosa. Se trata más bien de una cuestión de deterioro inherente a la edad, ya que con el tiempo la vista, al igual que otras partes del cuerpo, pierde su capacidad.

Una vez que se entra en los cincuenta, todos estamos expuestos a padecer un fenómeno natural que afecta nuestra percepción. Nos referimos a la presbicia, una alteración de la visión puramente mecánica en que el cristalino comienza a endurecerse y por falta de acomodación se va perdiendo la facultad de enfocar y por lo tanto de ver de cerca. Es muy normal ver a un hombre adulto alejar el diario porque no lo puede leer.

Este problema es sumamente común, y afecta a más de dos millones de personas que no pueden leer bien a causa de la presbicia.

La presbicia no puede solucionarse con lentes convencionales. Sin embargo, en los últimos años se han desarrollado diferentes mecanismos y prótesis visuales que sirven a las personas con presbicia para ver mejor.

Aunque muchos temen por esta manifestación, que asoma a la tercera edad, el 100 por ciento de los seres humanos cuarentones que nunca han usado lentes, alejan los textos a 50 centímetros de distancia, aproximadamente, para detallarlos con nitidez.

Como es un proceso asociado a la edad, se puede iniciar en la niñez sin ser notado. A medida que la persona envejece los ojos sufren ciertos cambios produciéndose una incapacidad para ver los objetos cercanos. Muchas personas, desde los 40 o 50 años padece de este mal y una de sus primeras señales es que, para ver bien, deben alejar más de lo normal aquello que tienen en sus manos porque las cosas se comienzan a ver borrosas.

En el ámbito médico, estos cambios se conocen como presbicia (palabra derivada del griego que significa ojo viejo). Un simple examen de visión sirve para diagnosticar los cambios característicos del ojo en la edad adulta. Para saber fehacientemente si el problema es presbicia, es preciso que un oftalmólogo u optometrista haga el examen, y será él quien recete la corrección necesaria. En la mayoría de los casos, la vista cansada se soluciona usando lentes que ayuden a ver de cerca con claridad.

 

Causas:

El poder de enfoque del ojo depende de la elasticidad del cristalino, la cual gradualmente se pierde a medida que los individuos envejecen. El resultado es una reducción lenta de la facultad del ojo para enfocar los objetos cercanos.

Los individuos usualmente se percatan de esta afección alrededor de 45 años, cuando se dan cuenta que necesitan sostener los materiales de lectura a una mayor distancia para poderlos enfocar. La presbicia es parte natural del proceso de envejecimiento y afecta a todos los individuos.

La alteración que ocurre en la vista cansada es el resultado de cambios normales que suceden en el cristalino del ojo con el paso del tiempo. El cristalino está compuesto por un grupo de fibras que se relajan o contraen para cambiar la forma del ojo según la distancia al objeto a enfocar, y ante un objeto distante se estrecha y aplana. En cambio, frente a un objeto cercano, el cristalino se engrosa y ensancha.

Por lo tanto, la causa que lo provoca es un acumulo de fibras en el cristalino con la edad. El proceso puede empezar en la niñez, pero mucha gente no se da cuenta hasta que es adulta y padece de vista cansada. Esta acumulación de fibras en el cristalino reduce la elasticidad de las mismas y hace más difícil que el ojo pueda enfocar con nitidez objetos cercanos.

La capacidad de acomodación que tiene el ojo depende del funcionamiento correcto de algunas de sus estructuras: el cristalino, los cuerpos ciliares y el músculo ciliar. Cuando miramos a un objeto cercano, se produce un desenfoque de la imagen en la retina. La percepción de este desenfoque desencadena la visión borrosa.

 

Evolución del trastorno:

El cristalino, ubicado detrás del iris, permite enfocar a distancias lejanas y cercanas. Alrededor de él hay unos músculos ciliares que lo contraen: él se engruesa para ver nítidos los objetos de cerca y, cuando se afina, busca el enfoque de lejos. A este proceso de le llama acomodación; pero, con los años, el músculo y el cristalino pierden potencia, elasticidad y flexibilidad. Es allí cuando aparece la presbicia y obliga a quienes nunca hayan usado lentes en su vida a portarlos de allí en adelante. Esta condición tiene como consecuencia que la persona no puede ver los objetos de cerca y, al contrario, su visión es borrosa. Deberán tratarse con prontitud quienes se desempeñen en trabajo de exigencias visuales como comunicadores sociales, diseñadores, ingenieros, técnicos, entre otros.

Si la persona sufre de otras afecciones visuales, igual recibirá a la presbicia en su edad adulta. Resulta más precoz en los hipermétropes y aparece con tardía en los miopes. También se le conoce como presbiopía y puede cambiar la vida para quienes hayan gozado de buena visión en su juventud, ya que deben acostumbrarse al uso de gafas. Deben evaluarse cada dos años, ya que la presbicia evoluciona con el tiempo.

 

Síntomas:

Debemos sospechar de la existencia de presbicia si a partir de cierta edad, generalmente 35-40 años pero puede ser algo antes o después, es necesario alejar la lectura o la costura más allá de lo que teníamos por costumbre. Este alejamiento lo producimos generalmente estirando los brazos, lo que tiene como efecto que veamos más nítidas las letras del texto o los hilos de la costura. También hace sospechar la presencia de presbicia la necesidad de acercar la lectura o la costura a una fuente de luz, con el mismo efecto de nitidez que con el alejamiento. Si se realizan las dos maniobras (estiramiento de brazos y acercamiento a la luz), los efectos pueden sumarse.

 

En resumen:

– Dificultad para ver de cerca al leer, escribir o coser.

– Necesidad de quitarse los anteojos para poder ver de cerca.

– Dificultad para enfocar de un objeto a otro.

– Reducción en la facultad para enfocar objetos cercanos

– Fatiga ocular tras observar algo cercano.

– Dolor y molestia en la cabeza.

 

Diagnóstico:

Siempre que al llegar a una cierta edad (a partir de los 30-35 años dependiendo de la latitud) se tengan dificultades para ver nítidos los objetos próximos se puede sospechar la presencia de presbicia. A veces, las personas no son concientes de sus dificultades de visión, que pueden ir evitando alejándose la tarea (estirando los brazos), aumentando la iluminación o dejando de leer o coser con la excusa de que cada vez les gusta menos. Si estas dificultades se presentan demasiado pronto (antes de los 30-35 años) es posible que exista otro problema visual añadido como la hipermetropía o el astigmatismo.

En cuanto se tenga dificultad para ver de cerca, se sufra de cansancio ocular o de dolores de cabeza, de inmediato se debe consultar a un especialista. Es importante recordar que a partir de los 35 o 40 años hay que ver al médico para detectar posibles aumentos en la presión del ojo (glaucomas).

 

En cuanto el médico reciba al paciente seguirá estos pasos:

– Hará una historia clínica poniendo especial interés en los problemas oculares.

– Preguntará por los medicamentos que se toman, ya que es posible que los síntomas se deban a los efectos secundarios de algún fármaco.

– Efectuará un examen completo del ojo, realizándole diversas pruebas como leer las letras de un cartel.

 

Entre los exámenes se encuentran:

– Agudeza visual

– Examen de refracción

– Integridad muscular

– Examen con lámpara de hendidura

– Examen de la retina

 

Tratamiento:

Aunque no existe un tratamiento efectivo, sí hay varias maneras de tolerar mejor estos cambios en la visión, como por ejemplo: leer con luz adecuada, que ésta esté sobre el hombro, utilizar una lupa o una linterna para leer textos con letra chica, y utilizar espejos de aumento para afeitarse.

El ojo para enfocar de cerca pone en marcha el mecanismo de acomodación, mediante el cual y por la acción de los músculos ciliares se varía el espesor del cristalino, aumentando por tanto la potencia del mismo. Esto hace que la imagen de un punto cercano se forme en la retina pudiendo verlo con nitidez. Con el paso del tiempo, los músculos ciliares se van haciendo menos potentes. Al mismo tiempo, el cristalino se va haciendo menos flexible, por lo que la capacidad para acomodar y poder ver de cerca va disminuyendo con la edad.

Entonces se puede decir que la presbicia es una condición óptica en la cual, debido a los cambios producidos por la edad, disminuye en forma irreversible el poder de acomodación. La presbicia es, por tanto, una condición fisiológica y no patológica.

La presbicia afecta por igual a miopes e hipermétropes, poniéndose de manifiesto antes en los últimos que en los primeros. Y, por supuesto, afecta a quienes nunca han usado anteojos. Aunque esto le resulte un problema a las personas que la padecen, les debe quedar claro que no lo es, pues se trata de una cuestión en absoluto fisiológica.

En los años sesenta se inventó la primera lente bifocal que revolucionó la visión de los individuos con presbicia, quienes dejaron de utilizar varios anteojos intercambiables para adoptar este único nuevo mecanismo.

Desde entonces, los científicos especializados en el tema no han dejado de investigar para encontrar una solución definitiva a este molesto problema. Los optometristas han avanzado bastante en este terreno. Se ha descubierto que las personas con problemas de presbicia necesitan más luz que cualquier individuo normal para poder percibir a la perfección.

Por ello, recomiendan equipar la casa con luces potentes, sobre todo en los lugares de lectura y de trabajo. También han trabajado sobre otros artículos y prótesis, como por ejemplo:

* Gafas: estos cristales de aumento vienen en diferentes estilos. Pueden ser de mano, de mesa, o estar montados sobre los propios lentes, e incluso alrededor del cuello. Muchos modelos tienen la luz integrada e incorporan diversas graduaciones de aumento en la misma lente.

* Mini telescopios y binoculares: sirven para ver de lejos y pueden adosarse fácilmente a los anteojos.

* Sistemas de alta tecnología: existen sistemas de video que permiten al paciente ajustar la amplificación de las letras hasta sesenta veces su tamaño normal, según sus necesidades.

Existen varias maneras para corregir esta condición como el uso de lentes convencionales, de contacto, cirugía de córnea o la implantación de lentes intraoculares, el paciente debe entender todos los procedimientos posibles; hay unos que recomiendan hacérselos y otros no.

Por ello, antes de tomar una decisión, tiene que ser tratado por un especialista en la materia. Será él quien le explique los beneficios y consecuencias de lo que implica una cirugía: Debe entender las opciones y que la intervención es selectiva, no obligatoria.

La corrección de la presbicia, por medio de una intervención quirúrgica, vio la luz en Venezuela por primera vez en el año 2000, cuando se operó a una mujer de 56 años en el Hospital de Clínicas Caracas.

Como ya hemos dicho, la presbicia es inevitable y no tiene solución. Lo que sí tiene solución es la consecuencia de la presbicia, que son las dificultades antes nombradas y sus posibles consecuencias futuras, que luego detallaremos. Sea cual sea el momento en que se presentan las dificultades visuales, se debe consultar a un especialista de la visión. Si es un poco pronto para que sea presbicia, el especialista determinará la causa de las dificultades, que puede ser otro problema visual (hipermetropía y/o astigmatismo) o, más raramente, un problema patológico. Siempre que se averigüe que es auténtica presbicia, la solución a las molestias y dificultades pasa por la utilización de lentes de adición, que restituyen la amplitud de acomodación necesaria y suficiente para poder realizar tareas de cerca cómodamente.

 

Métodos de tratamiento:

La presbicia se puede corregir con anteojos o lentes de contacto y, en algunos casos, basta con adicionar lentes bifocales a los ya existentes.

La prescripción se debe cambiar gradualmente ya que la facultad para enfocar disminuye con el paso del tiempo.

Cerca de a los 65 años, los ojos han perdido casi toda la elasticidad necesaria para enfocar de cerca, pero todavía se puede leer con la ayuda de la prescripción apropiada. Aun así, es muy probable que sea necesario conservar los materiales de lectura a una distancia mayor, con más luz y con letras más grandes.

Los individuos que no necesitan gafas para ver a distancia sólo requieren media gafa o gafas para leer.

Con el uso de los lentes de contacto, algunos individuos deciden corregir un ojo para visión cercana y el otro para visión lejana. Esto se llama “monovisión” y elimina la necesidad de los lentes bifocales o las gafas para leer, pero puede interferir con la percepción de la profundidad. También están disponibles nuevos lentes de contacto que pueden corregir tanto la visión cercana como la lejana con un mismo lente.

Existen nuevos procedimientos quirúrgicos que pueden también aportar soluciones para quienes no desean usar anteojos ni lentes de contacto.

 

Complicaciones:

Si no se corrige, el problema visual progresivo puede llevar al individuo a tener problemas con el estilo de vida, la conducción de vehículos o el trabajo.

 

Prevención:

No existe una forma comprobada para evitar la presbicia.

 

Pronóstico:

La visión se puede corregir con gafas y lentes de contacto.

Dr. Avilio Méndez Flores

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