Del griego emphysema, emphysan, soplar.
Estado de un tejido distendido por gases, especialmente la presencia de aire en el tejido celular subcutáneo o pulmonar.


Definición:

El enfisema pulmonar es un trastorno pulmonar caracterizado por hiperinsuflación con alteraciones destructivas de las paredes alveolares que conduce a la perdida de elasticidad pulmonar y disminución del intercambio gaseoso.

Esta pérdida de tejido pulmonar significa que una menor cantidad de oxígeno podrá ser absorbido, por lo que el dióxido de carbono acumulado en estos espacios agrandados provocará dificultades en la respiración.

Causas:

La investigación científica ha demostrado que los pulmones normales tienen un notable equilibrio entre dos clases de agentes químicos con efectos opuestos. El desequilibrio de esos agentes químicos causa una destrucción de las fibras elásticas que permiten la contracción y la expansión de los pulmones. Esto es lo que ocurre en el enfisema.

Este desequilibrio químico ocurre por diversos motivos. El fumar es responsable por el 82 por ciento de las muertes causadas por la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, incluyendo el enfisema.

La deficiencia de una proteína conocida como alfa-1 antitripsina (AAT) que puede conducir a un tipo de enfisema hereditario llamado enfisema relacionado con la Deficiencia de la Alfa-1 Antitripsina.

A medida que envejecemos, todas las personas presentamos cierto grado de enfisema y el cuerpo pierde la capacidad de sustituir el tejido pulmonar destruido, pero a menudo el enfisema aparece a edades más tempranas y en grados avanzados a causa del tabaquismo y de infecciones recurrentes en personas con bronquitis crónica, tuberculosis o incluso con asma mal tratado. La exposición al aire contaminado, así como polvo y gases irritantes en el lugar de trabajo también pueden producir una anomalía en el equilibrio químico que protege a los pulmones.

Patogenia:

El enfisema comienza con la destrucción de los sacos aéreos (alvéolos) en los pulmones, en los que el oxígeno del aire se intercambia por el dióxido de carbono en la sangre. Las paredes de los sacos aéreos son delgadas y frágiles. El daño a los sacos aéreos es irreversible y resulta en “agujeros” permanentes en los tejidos de la parte inferior de los pulmones.

A medida que los sacos aéreos se van destruyendo, los pulmones van perdiendo la capacidad de transferir oxígeno al torrente sanguíneo, causando falta de aire. Los pulmones también pierden su elasticidad. Al paciente le cuesta mucho trabajo exhalar.

El enfisema no ocurre de manera repentina, sino muy gradualmente. En general, el enfisema está precedido por años de exposición a la irritación del humo del cigarrillo.

Inicialmente, es posible que una persona vaya al médico porque ha comenzado a sentir que le falta el aire cuando está activa o hace ejercicio físico. A medida que la enfermedad progresa, una caminata corta puede ser suficiente para que al paciente le cueste respirar. Algunas personas tienen bronquitis crónica antes de tener enfisema.

Síntomas:

En el enfisema pulmonar se presenta disnea (dificultad para respirar), tos, cianosis, ortopnea (disnea intensa que obliga a estar de pie para poder respirar), expansión torácica asimétrica, taquipnea (respiración superficial y rápida), taquicardia y fiebre. En casos de enfisema pulmonar agudos se presenta ansiedad, narcosis por dióxido de carbono, inquietud, confusión, debilidad, anorexia, insuficiencia cardiaca congestiva, edema pulmonar.

Los síntomas dependen en gran medida del grado de daño pulmonar que tenga el paciente. Inicialmente suele presentar tos crónica, falta de aliento y sibilancias (silbidos audibles al respirar). Otros síntomas frecuentes son:
• Fatiga
• Pérdida de peso involuntaria
• Edema de tobillos, pies y piernas
• Ansiedad

Diagnóstico:

Además de un examen físico y la historia clínica del paciente, el médico puede solicitar algunos estudios para confirmar el diagnóstico, entre ellos: Pruebas de la función pulmonar: Sirven para medir la capacidad de los pulmones para realizar el intercambio de oxígeno y de dióxido de carbono adecuadamente. La medición puede incluir:

• Espirometría: A través de un espirómetro se mide el volumen de aire que pueden contener los pulmones. Es una prueba sencilla en la que la persona inhala profundamente, luego exhala con fuerza y lo más rápidamente posible a través de un tubo mientras se hacen las mediciones.

• Medidor de flujo máximo: Es un instrumento que sirve para medir la velocidad máxima con que una persona puede expulsar el aire de los pulmones. Tras inhalar profundamente, la persona sopla con fuerza dentro de este aparato

• Exámenes de sangre: Las pruebas de gases en sangre permiten medir los niveles de oxígeno y dióxido de carbono. Esta concentración en la sangre arterial es un indicativo importante de la función pulmonar porque muestra la capacidad de los pulmones para proporcionar oxígeno a la sangre y extraer de ella el dióxido de carbono.

• Rayos-X: Las radiografías de tórax pueden ayudar a complementar la información requerida por el médico para la elaboración del diagnóstico.

Tratamiento:

Dependerá en gran medida del estado general de salud del paciente y la severidad del padecimiento.

Los médicos pueden ayudar a las personas con enfisema a vivir con mayor comodidad con su enfermedad. El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas y prevenir el empeoramiento de la enfermedad con un mínimo de efectos secundarios. El asesoramiento y el tratamiento del médico pueden incluir:

Dejar de fumar: el factor más importante para mantener los pulmones sanos.

Fármacos broncodilatadores (fármacos de venta bajo receta médica que relajan y abren los pasajes de aire en los pulmones): pueden ser recetados para tratar el enfisema si hay una tendencia hacia la contracción de las vías aéreas. Estos fármacos se pueden inhalar o tomar por boca.

Antibióticos: si tiene una infección bacteriana, como la neumonía neumocócica.

Ejercicios: incluyendo ejercicios de respiración para fortalecer los músculos que se emplean en la respiración como parte de un programa de rehabilitación pulmonar para mejorar el estado físico del resto del cuerpo.

Tratamiento con terapia de reemplazo/sustitutiva alfa-1 anti tripsina (AAT): recomendado sólo si el paciente tiene enfisema relacionado con una deficiencia de la proteína AAT. Esta terapia no se recomienda para las personas que padecen de enfisema por fumar cigarrillos u otros factores ambientales.

Transplante de pulmón: Los informes recientes son promisorios.

La cirugía de reducción del pulmón es una nueva modificación de una intervención quirúrgica en la que se extirpan las partes más afectadas del pulmón, para permitir que el pulmón y los músculos respiratorios restantes funcionen mejor. Hasta ahora, los estudios son promisorios. Pero, por el momento, la experiencia es limitada.
Los pacientes que presentan menor daño pulmonar pueden responder bien al tratamiento.

Complicaciones:

En algunos casos el paciente puede presentar algunas complicaciones como enfermedades respiratorias recurrentes o hipertensión pulmonar.

Prevención:

Una vez destruido el tejido pulmonar, es poco probable que el organismo sea capaz de reemplazarlo. Por consiguiente, detectar cuanto antes el enfisema y prevenir su progresión es el mejor tratamiento.

La mejor manera de prevenirlo es:
• Dejar de fumar
• Si no fuma, es conveniente evitar el humo de segunda mano, que se produce cuando otros fuman a sus alrededor.
• Evitar hacer ejercicio en exteriores cuando la calidad del aire es mala.
• Evitar la exposición al aire contaminado en lugares cerrados.
• Consultar al médico al principio de un resfrío o de una infección de las vías respiratorias, porque las infecciones pueden empeorar los síntomas del enfisema. Preguntar al profesional de la salud si se debe vacunar contra la gripe y la neumonía neumocócica.

Dr. Avilio Méndez Flores