Consideraciones generales:

Hepatitis significa inflamación del hígado. Inflamación es la hinchazón dolorosa y de color rojo que ocurre cuando los tejidos del cuerpo se infectan o lesionan. La inflamación puede causar que los órganos no funcionen adecuadamente.

Función del hígado:
El hígado es un órgano que desempeña muchas funciones importantes.
Elimina sustancias químicas dañinas de la sangre.
Combate las infecciones.
Ayuda en la digestión de los alimentos.
Almacena nutrientes y vitaminas.
Almacena energía.
Usted no puede vivir sin hígado.

Definición:

La hepatitis A es una enfermedad viral del hígado.

Historia:

La hepatitis A, también conocida como Ictericia epidémica (Hipócrates) o Ictericia catarral, ya se describía en el siglo XVII generalmente asociada a campañas militares. En la década de los 40 fue diferenciada de la hepatitis B a través de pruebas serológicas para esta última; y en la década de los 70 se aisló el virus de la hepatitis A (VHA), además de desarrollarse otras técnicas de diferenciación de otras hepatitis no B.

Frecuencia:

La hepatitis A se presenta esporádicamente y en epidemias en el mundo entero, y tiende a reaparecer periódicamente. A nivel mundial, las infecciones por VHA ascienden aproximadamente a 1,4 millones de casos al año.

Es una enfermedad distribuida en todo el mundo, que afecta anualmente a alrededor 10 millones de personas. Dicha enfermedad alcanzó sus máximos picos de incidencia en los años 1961 y 1971, para casi desaparecer en la década de los 80. Sin embargo, desde entonces la tasa de incidencia de hepatitis A ha ido en aumento, unos 200.000 casos anuales, de forma que por ejemplo en países tan desarrollados como Estados Unidos, la hepatitis A supone el 25% de los casos de hepatitis y produce alrededor de 100 muertes anuales.

Agente causal:

El virus de la hepatitis A es una partícula sin envoltura de 27-32 nm de diámetro y pertenece a la familia de los picornavirus. Una de sus características es su estricto tropismo por el hígado donde realiza su replicación. La infección celular por picornavirus provoca la lisis de la célula infectada .Sin embargo en el caso del VHA no es necesaria la lisis celular para la liberación de las partículas infecciosas. Por este motivo se cree que la salida del VHA se produce de forma inespecífica a través de la membrana celular.

El virus de la hepatitis A es una de las causas más frecuentes de infección de transmisión alimentaria. Los virus persisten en el medio y pueden resistir los procesos de producción de alimentos usados habitualmente para inactivar y/o controlar las bacterias patógenas.

La enfermedad puede tener consecuencias económicas y sociales graves en las comunidades. Los pacientes pueden tardar semanas o meses en recuperarse y reanudar sus actividades laborales, escolares o cotidianas. La repercusión en los establecimientos de comidas contaminados por el virus y en la productividad local en general puede ser grave.

Epidemiología:

Se pueden distinguir zonas geográficas de nivel elevado, intermedio o bajo de infección por VHA:

• Zonas con altos niveles de infección:
En los países en desarrollo con condiciones de saneamiento y prácticas de higiene deficientes, la mayoría de los niños (90%) han sufrido la infección antes de los 10 años. Los infectados durante la infancia no padecen síntomas visibles. Las epidemias son poco frecuentes porque los niños más mayores y los adultos suelen estar inmunizados. En estas zonas las tasas de morbilidad sintomática son bajas y los brotes epidémicos son raros.

• Zonas con niveles intermedios de infección:
En los países en desarrollo, los países con economías en transición y las regiones con niveles desiguales de saneamiento, los niños suelen eludir la infección durante la primera infancia. Paradójicamente, esas mejoras de la situación económica y del saneamiento pueden traducirse en una mayor vulnerabilidad en los grupos de más edad y en tasas de morbilidad superiores, pues la infección afecta a adolescentes y adultos, y pueden producirse grandes brotes epidémicos.

• Zonas con bajos niveles de infección:
En los países desarrollados con buen nivel de saneamiento e higiene las tasas de infección son bajas. Puede haber morbilidad entre los adolescentes y adultos de los grupos con mayor riesgo, como los consumidores de drogas inyectables, los hombres homosexuales y las personas que viajan a zonas de alta endemicidad, así como en algunas poblaciones aisladas, por ejemplo comunidades religiosas cerradas.

Riesgos:

Cualquier persona puede contraer la hepatitis A. Pero algunas personas son más propensas que otras, entre las que se incluyen
Cualquier persona que no haya sido vacunada o no se haya infectado antes puede contraer la hepatitis A.
En las zonas donde el virus está extendido (alta endemicidad), la mayoría de las infecciones se producen durante la primera infancia.
Las personas que viajan a países en vías de desarrollo.
Las personas que viven con alguien que tiene hepatitis A.
Las personas que usan drogas ilegales, entre las que se incluyen drogas no inyectables.
Entre los elementos de riesgo cabe citar los siguientes:
• Saneamiento deficiente
• Falta de agua salubre
• Drogas inyectables
• Convivencia con una persona infectada
• Relaciones sexuales con una persona con infección aguda por VHA.

Contagio:

Esta enfermedad se transmite por medio de las comidas o de las aguas contaminadas o el contacto con personas infectadas en el momento.

Se puede contraer la hepatitis A mediante el contacto con las heces de una persona infectada.
• Comer alimentos preparados por alguien con hepatitis A que no se lavó las manos después de usar el baño
• Beber agua contaminada o ingiere alimentos lavados con agua contaminada.
• Meter en la boca los dedos o un objeto que estuvo en contacto con las heces infectadas de una persona con hepatitis A.
• Tener contacto personal cercano con una persona infectada, ya sea mediante relaciones sexuales o al cuidar de alguien que contrajo hepatitis A.

La enfermedad está estrechamente asociada a la falta de agua potable, un saneamiento deficiente y una mala higiene personal.

Las epidemias asociadas a alimentos o agua contaminados pueden aparecer de forma explosiva, como la epidemia registrada en Shangai en 1988, que afectó a unas 300 000 personas.

No hay contagio de:
• Alguien que estornuda o que esta tosiendo cerca de usted.
• Sentarse junto a una persona con hepatitis A
• Abrazar a una persona infectada

Incubación:

El virus de la hepatitis A se aloja en las heces de una persona infectada durante el período de incubación de 15 a 45 días antes de que se presenten los síntomas y durante la primera semana de la enfermedad. La sangre y las secreciones corporales también pueden ser infectantes.

Síntomas:

Tienen carácter moderado o grave y comprenden:
• fiebre,
• malestar,
• pérdida de apetito,
• diarrea,
• náuseas,
• molestias abdominales,
• coloración oscura de la orina (coluria),
• ictericia (coloración amarillenta de la piel y la esclerótica ocular).

Los infectados no siempre presentan todos esos síntomas.
Los adultos desarrollan signos y síntomas con mayor frecuencia que los niños, y la gravedad de la enfermedad, así como la mortalidad, aumentan con la edad. Los menores de seis años infectados no suelen tener síntomas apreciables, y solo el 10% muestran ictericia. Entre los niños más mayores y los adultos la infección suele causar síntomas más graves, con ictericia en más del 70% de los casos.

Los síntomas asociados con la hepatitis A son similares a los de la gripe, pero la piel y los ojos se tornan amarillos (ictericia), debido a que el hígado, por la inflamación, no es capaz de filtrar la bilirrubina de la sangre.

Los niños menores de 6 años por lo general no presentan síntomas. Los niños de mayor edad y los adultos usualmente presentan síntomas leves parecidos a los de la gripe o influenza.

A diferencia de las hepatitis B y C, la hepatitis A no causa hepatopatía crónica y rara vez es mortal, pero puede causar síntomas debilitantes y hepatitis fulminante (insuficiencia hepática aguda), que se asocia a una alta mortalidad.

El virus de la hepatitis A no permanece en el cuerpo después de que la infección se ha resuelto y no hay estado de portador (una persona o animal que disemina la enfermedad a otros pero que no resulta enfermo).

Diagnóstico:

En el examen físico del abdomen, el médico puede descubrir un agrandamiento y sensibilidad del hígado.

En sangre se encontrarán disminuidos los linfocitos y elevadas las transaminasas y la bilirrubina. En orina aparecerá aumentada también esta última o sus derivados.
Los análisis de sangre indicarán si es hepatitis A o algún otro tipo de hepatitis.

Diagnóstico diferencial:

Otras infecciones comunes por el virus de la hepatitis son la hepatitis B y de la hepatitis C, pero la hepatitis A es la menos grave y la más leve de estas enfermedades. De hecho, la hepatitis A, a diferencia de las otras dos, no se vuelve crónica.

Tratamiento:

No existe un tratamiento específico para la hepatitis A, pero se recomienda al paciente estar en reposo durante la fase aguda de la enfermedad, cuando los síntomas son más severos. Además, las personas con hepatitis aguda deben evitar el consumo de alcohol y cualquier sustancia que sea tóxica para el hígado, incluyendo el acetaminofén

Las comidas grasosas pueden causar vómitos debido a que las secreciones del hígado que se necesitan para digerir las grasas están disminuidas y lo mejor es evitarlas durante la fase aguda.

Más del 85% de las personas con hepatitis A se recuperan en un período de tres meses y más del 99% se recuperan dentro de un período de 6 meses.
La hepatitis A usualmente mejora sin tratamiento alguno en pocas semanas. Descansar mucho y evitar bebidas alcohólicas ya que causan problemas al hígado. El médico le puede recetar medicamentos para aliviar los síntomas o le hará saber qué medicamentos deberá evitar.

Al recuperarse, el cuerpo habrá aprendido a combatir futuras infecciones de hepatitis A. De todas formas, aún así puede contraer otros tipos de hepatitis.

Generalmente no hay complicaciones.

Prevención:

La transmisión del virus se puede prevenir evitando agua y alimentos que puedan no estar limpios, y mediante un lavado cuidadoso de las manos después de usar el sanitario, así como con una limpieza minuciosa si hay algún contacto con la sangre, las heces o cualquier líquido corporal de una persona afectada.

Las personas que permanecen en guarderías o en instituciones en las que están en contacto cercano con otras personas pueden ser más susceptibles a la rápida transmisión de la hepatitis A. Sin embargo, un lavado minucioso de las manos y buenos hábitos de higiene antes y después de cada cambio de pañal, antes de servir los alimentos y después de usar el sanitario pueden ayudar a prevenir epidemias institucionales.

La inmunoglobulina se debe administrar a todos los que están en contacto cercano con personas con hepatitis A.

Las personas que se deben vacunar son, entre otras, las siguientes:

Aquellas que viajen a áreas o países con niveles altos de hepatitis A. También los drogadictos y aquellas que padezcan la infección crónica de hepatitis B ó C

La vacuna contra la hepatitis A se aplica mediante dos inyecciones. La segunda inyección se administra de 6 a 12 meses después de la primera inyección. Se requieren ambas inyecciones para estar totalmente protegido del virus.
Todos los niños deben recibir la vacuna y haber cumplido al menos 12 meses de edad para recibir la primera inyección.
Los adultos corren mayor riesgo de contraer la hepatitis A y las personas con enfermedad crónica del hígado también se deben vacunar.

Si usted tiene planeado viajar a países donde la hepatitis A es común, trate que le administren ambas inyecciones antes de su viaje. Si usted no tiene tiempo para recibir ambas inyecciones antes del viaje, haga que le administren la primera inyección lo antes posible.
La mayoría de personas desarrollan cierta protección en las primeras 2 semanas luego de la primera inyección.

Usted puede protegerse a sí mismo y proteger a los demás de la hepatitis A de las siguientes maneras:
Siempre lávese las manos con agua tibia enjabonada después de ir al baño, cambiar pañales y antes de preparar alimentos o comer.
Cuando visite un país en vías de desarrollo, use agua embotellada para beber, hacer cubitos de hielo y lavar frutas y verduras.

La mejora del saneamiento, la inocuidad de los alimentos y la vacunación son las medidas más eficaces para combatir la hepatitis A.

La propagación de la hepatitis A puede reducirse mediante:
• Sistemas adecuados de abastecimiento de agua potable
• Eliminación apropiada de las aguas residuales de la comunidad
• Prácticas de higiene personal tales como el lavado regular de las manos con agua salubre.

No hay ninguna vacuna autorizada para niños menores de un año.
Al cabo de un mes de haber recibido una sola dosis de la vacuna, casi el 100% de las personas habrá desarrollado niveles protectores de anticuerpos. Incluso después de la exposición al virus, una dosis de la vacuna dentro de las dos semanas posteriores al contacto con el virus tiene efectos protectores. Aun así, los fabricantes recomiendan dos dosis de la vacuna para garantizar una protección a más largo plazo, de entre cinco y ocho años.
Millones de personas han sido vacunadas en todo el mundo y no han sufrido efectos adversos graves. La vacuna se puede administrar en el marco de los programas ordinarios de vacunación infantil y puede emplearse junto con otras vacunas administradas a los viajeros.

Dr. Avilio Méndez Flores

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