Se habla de hipertensión cuando hay una elevación crónica de la presión arterial por encima de los límites numéricos establecidos por convenio por la OMS. Se es hipertenso cuando la tensión es igual o superior a 140/90 mmHg.

La hipertensión pasa desapercibida hasta que se descubre por casualidad en una revisión médica rutinaria.

Para una correcta medición el paciente debe evitar: Tomar café o té, o realizar ejercicio físico por lo menos durante la hora previa de medición, no fumar los 15 minutos anteriores, no hablar durante la medición. El paciente debe estar cómodamente sentado, haber orinado antes de la medición y permanecer relajado.

Los factores de riesgo son muchos, por lo que es recomendable, a partir de los 40, comprobar de vez en cuando la presión arterial.

Así tenemos que la obesidad está asociada con una elevación de la presión arterial. Varios estudios han comprobado que el consumo de sal afecta la presión. El consumo de potasio y calcio tiene el efecto contrario del sodio; es decir, ayuda a disminuirla. La actividad física atenúa, incluso, la elevación normal que acompaña al envejecimiento. El hábito de fumar es un factor importante de riesgo, al igual que aquellas personas que padecen diabetes, enfermedad renal y todo el que esté sometido a estrés.

En consecuencia, es aconsejable reducir el peso y el consumo de sal. Incorporar verduras y frutas a la dieta. Disminuir el consumo de productos animales. Evitar el alcohol y seguir el tratamiento indicado por el médico.

Dr. Avilio Méndez Flores