La respuesta de por qué unos niños son zurdos y otros diestros está en una configuración cerebral diferente. El hemisferio derecho dirige los movimientos del lado izquierdo de nuestro cuerpo y el hemisferio izquierdo el derecho. La lateralidad es el predominio de una parte del cuerpo sobre la otra, esta lateralidad puede ser diestra o zurda. Es alrededor de los cuatro años cuando se establece la preferencia sobre una u otra, pero será alrededor de los siete a ocho años aproximadamente, cuando opta por la mano de la escritura, y se sabrá definitivamente si el niño es diestro o zurdo.

Es importante que el niño defina su lateralidad de manera espontánea, para que use la mano que maneja con más habilidad, sea la izquierda o la derecha.

No es de extrañar que un niño zurdo, por ataques por su condición, llegue a cambiar de actitud y sentirse frustrado, incomprendido, inseguro e introvertido. El ser izquierdo no tiene que ver con deficiencia física ni psicológica. La mayoría de los investigadores postulan que la lateralidad de la persona está influida tanto por factores genéticos como ambientales.

Se dice que los zurdos no son tan hábiles, pero se piensa que esto tiene que ver como se ha organizado el mundo en función de que hay mayoría de derechos. Muchos de los grandes pintores han sido zurdos, como el caso de Leonardo Da Vinci, aunque eran torpes con los instrumentos fabricados para los derechos. En los niños, la inquietud se debe a la torpeza motora fina que presentan al manejar las tijeras u otros instrumentos escolares. Y también, sentarse en pupitres para derechos, entre otras cosas.

La realidad es que todo niño es apto si se le enseña como, y en el caso de los zurdos hay que estar concientes que necesitan mayor atención y mayor estimulación dirigida a la habilidad motora fina para manejar instrumentos para derechos. Nunca impedirle ser zurdo, porque un niño a quien obligaron a usar la mano derecha en vez de su mano izquierda, pueden llegar a ser no tan hábiles con ambas y, en situaciones de peligro, torpes en las decisiones inmediatas.

Es fácil descubrir la lateralidad de su hijo. Fíjese en el pie que emplea para chutar un balón, o en la mano con la que abre un caramelo u hojea un libro; lo que debe tener presente es ayudar a su hijo a definir su lateralidad de forma correcta. Y que no incide para nada en la normalidad de un niño el hecho de que utilice perfectamente su lado izquierdo o su lado derecho.

Se deben conocer sus limitaciones en relación a los instrumentos del mundo “derecho” que lo rodea. Es necesario que los padres de familia sean tolerantes y entiendan su dificultad y debe existir respeto para que el niño use los objetos como mejor le acomode de acuerdo a sus condiciones y posibilidades.

Dr. Avilio Méndez Flores

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