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El hábito vegetariano

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Al hacer un cambio de hábitos en lo que comemos seguramente no se nos ha ocurrido consultar a un nutricionista, ni hemos pensado en cómo suplir las proteínas y vitaminas que aporta la carne, sólo pensamos en que estar gordos no es sano y cambiamos nuestra alimentación; si por ésta razón nos convertimos en vegetarianos, podemos estar escondiendo detrás de ese repentino apego por los vegetales, un trastorno alimentario llamado ortorexia (una manía de comer sólo alimentos “sanos”), y puede convertirse también en una forma de anorexia.

Algunas personas empiezan a preocuparse por su salud sólo por moda, y entonces se preocupan de una manera obsesiva porque la carne contiene toxinas, hormonas, colesterol, y por los daños que esto provocará. Empiezan generalmente por no comer carne de cerdo, luego la de res y finalmente la de pollo, hasta casi convertirse en vegetarianos o sólo consumir leche y huevos.

Esto puede convertirse en un problema grave, ya que no se trata de vegetarianos por convicción o porque sus creencias religiosas así se lo exigen, y se arriesgan a sufrir una deficiencia proteínica y de vitaminas muy fuerte.

En esos casos es común encontrar deficiencia de vitaminas del complejo B que puede ocasionar problemas de anemia, caída de cabello, debilidad y al hacer ejercicio no se fortalezcan músculos.

Las personas con una baja autoestima y una mala comunicación con la familia, son más propensas a sufrir éste tipo de trastornos.

La idea de que comer carne no es saludable, que el cerdo mata y el pollo es tóxico, fomenta decisiones que no tienen ningún fundamento y que nos llevan a comer sólo cereales, verduras, frutas y estar convencidos de que con legumbres o leguminosas puede substituirse todo lo demás y eso no es verdad.

La alimentación variada, moderada y en los horarios convenientes, es la mejor conducta.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Salud intestinal

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El intestino desempeña un papel fundamental en el sistema inmunológico. Además, la microflora intestinal es esencial para el funcionamiento de ambos sistemas.

Existen varios cientos de especies de bacterias diferentes, situadas principalmente en el colon. El tracto gastrointestinal es estéril cuando nacemos, pero desarrolla rápidamente una microflora que varía en función de factores tales como las circunstancias del nacimiento, la alimentación en la infancia, el uso de antibióticos, la dieta y la edad.

Microflora y digestión:

La función principal del intestino es absorber agua y nutrientes. La labor específica de la microflora del colon durante la digestión consiste en fermentar las sustancias aportadas por los alimentos (por ejemplo, las fibras alimentarias), que no pueden digerirse en el intestino delgado.

Esta fermentación produce, entre otras moléculas, ácido láctico y ácidos grasos de cadena corta (acético, propiónico y butírico). Este último proporciona energía al revestimiento de la pared del colon, mejora la absorción de minerales e influye de manera beneficiosa en el
metabolismo de la glucosa y los lípidos en el hígado.

Microflora y función inmunológica:

Existen tres vías principales a través de las cuales el intestino actúa como sistema de defensa. La primera es mediante la microflora que alberga, que protege contra las invasiones bacterianas. Entre los mecanismos se encuentran la disputa por los nutrientes y los receptores en la pared del intestino y la creación de un medio adverso para los patógenos (por ejemplo, un pH bajo). En segundo lugar, las células de la pared intestinal no solo absorben nutrientes, sino que además constituyen una barrera protectora que impide la entrada de sustancias dañinas. En tercer lugar, el intestino dispone de un sistema inmunológico compuesto por células (inmunecitos) especializadas. Los inmunecitos son capaces de generar una respuesta innata propia y al mismo tiempo desencadenan la producción de anticuerpos, proteínas que atacan a otras proteínas llamadas antígenos (en este caso, el patógeno invasor)para desactivarlas y eliminarlas del cuerpo. Nuestra flora intestinal comunica con las células del sistema inmunológico gastrointestinal y el hígado para presentar una respuesta coordinada ante los antígenos alimentarios y los microorganismos nocivos.
Por tanto, la microflora intestinal es esencial para que el mecanismo de protección funcione correctamente. De hecho, no tener un buen equilibrio bacteriológico en el intestino se asocia con afecciones como el síndrome del intestino irritable, la inflamación del intestino, el cáncer de colon y la gastroenteritis.

Los cambios en la dieta y en los hábitos alimentarios, así como el uso de antibióticos, pueden desestabilizar el equilibrio de la microflora intestinal, disminuyendo la cantidad de bacterias beneficiosas, como el lactobacilo y la bifidobacteria, con respecto a la presencia de microorganismos dañinos o patógenos, como el clostridium o el enterococo.

Según los expertos, la mayoría de los trastornos de salud, se dan a consecuencia de un colon intoxicado. Simplemente porque la tradición de comer y beber comidas cargadas con preservantes, químicos, harina blanca, azúcar, grasas, derivados de la leche, tabaco, alcohol y aun el aire que respiramos, causan una acumulación de materia fecal estancada en el tracto intestinal.

El colon es un sistema de desagüe, pero por negligencia y abuso se convierte en un basurero.

Cuando el colon está limpio y normal, estamos bien y felices. Dejarlo estancarse destilará venenos, fermentación y pudrición, dañando el cerebro y el sistema nervioso, el corazón, la piel y la sangre, los órganos digestivos; en fin, todo el cuerpo en general.

La acumulación de materia fecal puede causar un estado de putrefacción que puede resultar en múltiples enfermedades como diabetes, inflamación del hígado, cansancio, sobrepeso, arrugas, envejecimiento prematuro, infecciones, hipertensión, defectos físicos, colesterol alto, pulmones débiles, olores desagradables, dolores de cabeza, cáncer, problemas de la piel como psoriasis, acné y muchas más.

Recomendaciones:

Para tener un cuerpo sano, saludable, activo, libre de problemas, es importante recurrir a procesos de desintoxicación. La desintoxicación es el proceso natural del cuerpo para eliminar y neutralizar las toxinas a través del hígado, los riñones, el colon, los pulmones, la piel, por medio de la bilis, la orina, las heces, la respiración y la transpiración. La acumulación de toxinas en el organismo humano ahora se produce a una velocidad más rápida.

Dr. Avilio Méndez Flores

La dieta ideal

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Es importante conocer previamente la clasificación de los alimentos.

Estos se dividen en tres grupos:

1º Carnes rojas, carnes blancas (aves, pescados), leche y derivados. Suministran mayor proporción de proteínas.

2º Hortalizas y frutas. Suministran mayor proporción de minerales y vitaminas.

3º Legumbres, verduras, tubérculos y plátanos. Suministran mayor proporción de carbohidratos.

En líneas generales, debe haber un representante de cada grupo en cada una de las tres comidas principales. Si a esto se agrega el cumplimiento de estos importantes consejos, poder hablar de que estamos muy cerca de la “dieta ideal”.

A la hora de la compra, confeccione una lista de los alimentos que va a necesitar, así irá directamente por lo que precise sin tener que ojear todos los estantes en una incierta búsqueda y le será más fácil evitar compras de productos “que entran por los ojos”.

· Nunca haga la compra diaria con hambre. Si lo hace así tenderá a añadir al carrito de compras más alimentos de los que realmente pensaba comprar. Pero es más, tenderá a elegir alimentos de consumo rápido que no hay que cocinar y que están diciendo “cómeme”. Estos alimentos suelen ser precisamente los que más engordan: galletas, chocolates, papas fritas, aceitunas, embutidos, quesos grasos, salchichas, platos precocidos, etc.

· Coma siempre sentado a la mesa, es decir, no coma nunca de pie en la cocina, andando por la casa o por la calle, etc. Esto ayuda a evitar el hábito de picoteo que con tal impunidad echa por tierra la dieta.

· Coma despacio, masticando poco a poco y saboreando los alimentos. no por disfrutar más de cada bocado se engorda más, al contrario, con la masticación se inicia la disgregación de algunos nutrientes como las proteínas con lo que se facilita la digestión.

· Cuando coma, coma, no esté pendiente de otras cosas, no se entretenga con la televisión o revistas y procure no estar dando constantes paseos. Siéntese tranquilamente y concéntrese en su comida.

· Sírvase en platos no muy grandes. Esto llevará a nuestro cerebro de que la cantidad que vamos a comer es suficiente. Si el plato es muy grande la comida se verá escasa y nos predispondrá a esperar más comida detrás de la que ya tenemos en el plato.

· Cuando salga con amistades, pida una cerveza sin alcohol, un vino blanco o un refresco light.

· Evite los frutos secos como maníes, nueces y mereces, tienen un gran aporte nutricional pero tienen también muchas calorías. Evite también las aceitunas, las papas fritas y las frituras en general (croquetas, empanadas, rebozados, etc.).

· Si sale a comer fuera de la casa, procure pedir de primer plato un consomé o una sopa de verduras. De segundo un pescado blanco a la plancha. Para postre, mejor comer fruta o yogurt, y si lo desea, puede tomar alguna infusión (té, menta etc.) o un café con sacarina.

· Una comida bien preparada y servida es una de las mayores tentaciones de un restaurante, y un postre casero el mayor de los antojos. Pero no debemos olvidar que todo lo que no quede en un mero placer visual, se transforma en un volumen de grasa no tan estético pegado a nuestras caderas.

· Si en casa hay personas que no necesitan hacer régimen quizá tenga que tener alimentos que usted no debe consumir. Mantenga estos alimentos en algún lugar donde no pueda verlos. Cuanto más alejados de la vista y de la mano estén, menos probable caer en la tentación.

· Si cae en la tentación de saltarse la dieta picando algo, comiendo de más en alguna celebración o por una crisis en nuestro convencimiento de adelgazar; no tire la toalla.

Es frecuente pensar que “ya que me lo he saltado, para que voy a seguir esforzándome, total, ya lo he echado todo a perder”. Pero este comportamiento jamás le dejará comprobar hasta qué punto tiene voluntad. Si cae, borrón y cuenta nueva.

Siga su dieta pensando que cada día será más capaz de dominar estos deslices. Además, conforme vaya viendo que pierde peso y que sus esfuerzos tienen resultado, su voluntad se irá reforzando cada vez más, al tener evidencia de que sus sacrificios se transforman en el objetivo deseado, un mejor cuerpo y una mejor salud.

Datos importantes:

La dieta diaria ideal del venezolano debería incluir los siguientes nutrientes, de acuerdo con el consenso de los especialistas.

Calorías: 2.300

Proteínas: 65 gramos. Intervienen en el crecimiento, reposición y mantenimiento de tejidos: generar enzimas, hormonas, anticuerpos; garantizar la respuesta inmunológica. Se hallan en carnes rojas y blancas, lácteos, leguminosas.

Vitamina A: 840 microgramos. Es necesaria para la vista, función inmune y reproductiva. Abunda en zanahoria, espinacas, brócoli, auyama, melocotones, melón.

Vitamina C: 60 miligramos. Actúa como antioxidante, en la síntesis de colágeno, en el mantenimiento del sistema inmune y en la absorción de hierro. Se halla en lechosa, naranjas, guayaba, limón, tomates, cambures plátanos, papas.

Folatos: 360 microgramos. Son imprescindibles para evitar cierto tipo de anemia. Se encuentran en carnes, hígado, cereales integrales, lechuga, espinaca, repollo, levadura y algunas frutas.

Hierro: 12 miligramos. Es fundamental para la vida: crecimiento, desarrollo del sistema nervioso. Presente en carnes rojas, hígado, pescado. Pero debería estar acompañado con alimentos que mejoran su absorción, tales como frutas cítricas, zanahoria, espinaca, brócoli, auyama, melón.

Calcio: 1gramo. Tiene múltiples funciones, como vasodilatación y vasoconstricción, transmisión nerviosa. Su insuficiencia está asociada con la osteoporosis. Se encuentra en leche y derivados, cereales, pescados.

Tiamina 1 miligramo. Su ausencia propicia el beriberi (debilidad). Las fuentes de tiamina son cereales integrales, carne de cerdo, vísceras, leche y derivados, harina de maíz, arroz, pastas, caraotas negras.
Riboflavina: 1,10 miligramos. Su déficit puede producir inflamación de las mucosas bucales y de la faringe, dermatitis, un tipo de anemia. La riboflavina se halla en harina de maíz, pastas, carne de res, y de aves, huevos, sardinas, pan de trigo.

Niacina: 14 miligramos. Su carencia puede desencadenar pelagra, afección que provoca dermatitis, diarrea y demencia. Se puede obtener en la carne de res y de aves, caraotas negras, sardinas, arroz, plátanos, harina de maíz, pastas, leche, vegetales de hojas verdes.

Un consejo importante es que los desayunos completos son los que contienen proteínas (carnes, leche, huevos) carbohidratos (cereales, granos, tubérculos, plátanos), vitaminas y minerales (hortalizas y frutas). Por lo menos un representante de cada grupo.

Dr. Avilio Méndez Flores

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