Posts tagged Depresión

Alcoholismo

0


Definición:

Se considera hoy una enfermedad, si bien, se ha asociado más frecuentemente con debilidad de carácter, vicio o inmoralidad. Aún ahora, se advierte una permisividad social, que pone en entredicho los programas más ambiciosos de salud pública, en cuanto a prevención y/o tratamiento del alcoholismo.

Causa:

Es bien conocido que la dependencia del alcohol es un problema que a menudo surge en las familias. En el pasado, estudios mostraron que tener un padre alcohólico cuadruplica el riesgo de una persona de desarrollar un problema de alcoholismo.

Fisiopatología

:

El alcohol (etanol) es un potente tóxico que disminuye la actividad de las neuronas, aunque en pequeñas cantidades provoca cierta estimulación del comportamiento. El organismo es capaz de metabolizar aproximadamente una copa por hora. Cuando se ingiere en exceso, el alcohol daña casi todos los sistemas de órganos. También está vinculado con índices más elevados de fallecimientos y con un mayor porcentaje de delitos que la mayoría de las otras drogas, incluyendo la heroína.
En el hígado, el etanol se transforma en un compuesto (acetaldehído) cuya acumulación puede ser dañina. Una borrachera (aunque algunos de nuestros jóvenes crean que ciertas bebidas pueden considerarse “refrescos”) pueden producir hasta amnesia temporal alcohólica.

Sin duda la principal afección asociada con el abuso del alcohol es la cirrosis hepática, pero la ingesta alcohólica igualmente produce hipertensión arterial y enfermedad cardíaca, aumenta el riesgo de infecciones pulmonares como neumonías, abscesos pulmonares y tuberculosis.
Cerca de la mitad de los adultos diagnosticados con abuso alcohólico tienen algún trastorno psiquiátrico como consumo de drogas (21,5%), neurosis de ansiedad, personalidad antisocial y desórdenes afectivos. También tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades de transmisión sexual con infección por VIH.

Tipos de alcohólicos:

Es importante conocer algunas definiciones internacionales sobre este tópico:

• Bebedor en riesgo:

Hombre que ingiere más de 14 tragos de alcohol por semana o cuatro tragos por ocasión; o mujer que ingiere más de 7 tragos por semana o más de tres tragos por ocasión.

• Abuso de alcohol:

Trastorno que implica, en un período de 12 meses, una o más de las siguientes situaciones: fracaso en cumplir obligaciones laborales, escolares o sociales. Uso repetido de alcohol que conduce a situaciones peligrosas, problemas legales por ebriedad y continuación dl consumo a pesar de crearle problemas.

• Dependencia al alcohol:

Condición que se caracteriza porque el paciente en un período de 12 meses, presenta tres o más de los siguientes rasgos: desarrollo de tolerancia (requiere aumentar las cantidades de licor para obtener efecto, o menos efecto con la misma cantidad); supresión o abstinencia (aparición de síntomas al suprimirlo, y al usarlo nuevamente desaparecen estos síntomas); uso de cantidades cada vez mayores y en períodos de tiempo cada vez más largos; mayor cantidad de tiempo en el período de recuperación; intentos infructuosos por dejar el hábito, importante limitaciones sociales, ocupacionales o recreativas, continuar usando el alcohol a pesar del conocimiento de los problemas físicos o psicológicos que el alcohol le produce.

Otra clasificación sería:

• Moderado:

Bebedor de vino en las comidas, rara vez ingiere bebidas blancas como ginebra o vodka. No busca intoxicarse y evita la ebriedad, no siente necesidad de beber y no le trae trastornos o complicaciones.

• Bebedor Social:

Personas que siempre que se encuentran en una situación social, necesitan beber para sentirse más sueltas y divertidas. Pueden estar sin beber, pero en reuniones sociales no limitan el consumo de alcohol, y lo hacen hasta sentirse “alegres”.

• Bebedor Fuerte:

Bebedores que toman mucha cantidad de alcohol, independientemente o no de las comidas, y casi todos los días de la semana. Para estos, la bebida es una parte importante de su vida, y una fuente de placer y diversión. A pesar de que durante el día toma mucho alcohol, no ha perdido la capacidad de controlar cuánto y hasta cuándo tomar, por lo que rara vez llegan a tener complicaciones sociales, familiares o laborales. El bebedor fuerte raramente se embriaga en momentos o lugares no adecuados, y suele elegir cuando, donde y con quien beber.

• Ebrio ocasional:

En general, son bebedores “fuertes”, que ocasionalmente buscan embriagarse. Suelen ser grupos de “compañeros” con los que salir a “festejar”, y ya antes de comenzar con la fiesta tienen intención de emborracharse. Su forma de beber se relaciona con una idea de diversión, sin que exista necesidad física.

• Bebedor alcohólico:

La línea que separa a este bebedor, de los anteriores “bebedores problema”, es la pérdida de control sobre la ingestión de alcohol. No puede elegir el momento, ni la cantidad, ni los efectos del alcohol en su organismo. No puede decir “basta y por tanto beberá hasta quedar intoxicado. En este caso, y progresivamente, aparecen los trastornos asociados al alcoholismo en todas las áreas de su vida: Física, emocional, familiar, social y laboral. (Clasificación del Dr. A Cormillot)

Como vemos es muy delgada la línea que separa a unos bebedores de otros, y con gran facilidad, un bebedor social, puede convertirse en alcohólico con más rapidez de lo que él mismo puede pensar. Ello es así, entre otras cosas, porque vivimos en una cultura del alcohol, en donde está perfectamente tolerado que la gente, incluso la más joven, se emborrache de vez en cuando. En ocasiones el hecho es tomado como un signo del paso a la edad adulta, cuando se trata de jóvenes bebedores, y difícilmente se concibe una fiesta, cualquiera que sea el evento, sin la abundante presencia de bebidas alcohólicas. Si a estas consideraciones, añadimos la publicidad indiscriminada, la facilidad con que es posible conseguir alcohol y la permisividad para ello, encontramos que la abstinencia total es, cuanto menos, un objetivo poco realista, por lo que la prevención en niños y adolescentes, ha de ser un objetivo prioritario.

Diagnóstico:

El diagnóstico no siempre es fácil pues el alcohólico muchas veces no asume que tiene una enfermedad. El alcohólico típico tiene casi siempre familia y trabajo y no demuestra claramente a quienes les rodean que padece esta adicción. Apenas un 5% de los alcohólicos tiene el aspecto y la actitud del clásico “borrachito”.

Tratamiento

:

El tratamiento del paciente alcohólico debe realizarse en equipo con el médico internista y el psiquiatra. Pueden ser útiles los grupos de autoayuda, como Alcohólicos Anónimos.
Se ha demostrado que la intervención del médico induce la reducción del consumo alcohólico por lo menos en un 50%.

Resumen de las líneas generales del tratamiento preventivo:

• Control de la publicidad
• Restricción real del consumo de alcohol a menores
• Alternativas de ocio sin alcohol
• Limitación de horarios de los bares
• Educación para la Salud eficaz, es decir, con incidencia en los adolescentes y jóvenes
• Promover actitudes y estilos de vida incompatibles con el alcohol.
• Mensajes objetivos y no alarmistas, centrados en las ventajas de no beber, más que en los inconvenientes al hacerlo.
• Manifestación de actitudes negativas con respecto de la bebida por parte de padres y profesores.
• Información que contemple el objetivo de contrarrestar las presiones a las que están sometidos los jóvenes por la publicidad y los tópicos culturales.

Sería muy interesante que los niños aprendieran a una edad temprana, y sin ningún género de duda, (del mismo modo que han aprendido que respirar aire puro es saludable), que las supuestas “ventajas” del alcohol, (combatir el frío, eliminar la ansiedad, tratar el insomnio, etc.) no son más que creencias sin fundamento.

Por último, y como se apunta más arriba, no es realista pretender una “ley seca”, en países con tradición de consumo de alcohol, por lo que se trataría de suprimir mitos incentivos y aprender, como con tantas otras cosas se hace, que el umbral entre la moderación y la adicción es muy, muy frágil.

Cálculo de consumo alcohólico:

Existe una sencilla fórmula para averiguar si se está consumiendo una cantidad excesiva de alcohol con los perjuicios que ello supone, mediante el cálculo de los gramos de alcohol. Esta fórmula consiste en multiplicar la cantidad de bebida en ml o cc por el número de grados de alcohol y por 0,8, y este resultado se divide entre 100 para conocer los gramos de alcohol de la bebida en cuestión.

Se considera un consumo excesivo diario, 40 gramos de alcohol en hombres, debido a su mayor tolerancia al alcohol, y 32 gramos de alcohol en mujeres. Un detalle que se puede mencionar también en la ingesta desmedida de alcohol son los patrones de personalidad de la personas adicta a tales sustancias. Muchos alcohólicos llegan al alcoholismo por beber para salir de un estado de dificultad para socializar, o por problemas de baja autoestima. En algunos casos también el mayor o menor efecto que produce en relación al tiempo de ingestión hasta el momento en que la tolerancia y procesamiento dejan de ser efectivos. Una persona con un complejo de inferioridad, entre otros ejemplos, es más propensa a la poca resistencia al alcohol, pero no es una regla general. Se han observado en pacientes alcohólicos tolerancia negativa y tolerancia positiva sin una relación causal aparente.

Cuestionario sobre alcoholismo (desde Alcohólicos Anónimos – A.A.)

1 – ¿Ha tratado alguna vez de dejar de beber durante una semana o más, sin haber podido cumplir el plazo?
La mayoría de los A.A. hicimos todo tipo de promesas a nosotros mismos y a nuestras familias. No pudimos cumplirlas. Luego llegamos a A.A., y A.A. nos dijo: Trate de no beber hoy. (Si no bebe hoy, hoy no se emborrachará.)

2 – ¿Le fastidian los consejos de otras personas en cuanto a su forma de beber—le gustaría que dejasen de entrometerse en sus asuntos?
En A.A. no decimos a nadie lo que tiene que hacer. Hablamos simplemente de nuestras experiencias con la bebida, los líos en que nos metíamos, y cómo logramos dejar de beber. Nos agradaría ayudarle si así lo desea.

3 – ¿Ha cambiado de una clase de bebida a otra con objeto de evitar emborracharse?
Intentamos multitud de trucos. Nos hacíamos bebidas suaves. Tomábamos solamente cerveza. No tomábamos cócteles. Bebíamos solamente los fines de semana. Todo lo que se pueda imaginar, ya lo hemos probado. Pero si tomábamos algo que contuviera alcohol, generalmente acabábamos por emborracharnos.

4 – ¿Se ha tenido que tomar algún trago al levantarse por la mañana durante el año pasado?
Necesita un trago para ponerse en marcha, o para quitarse los temblores? Esta es una indicación bastante segura de que usted no es un bebedor “social”.

5 – ¿Tiene envidia de las personas que pueden beber sin meterse en líos?
Casi todos nosotros nos hemos preguntado alguna vez por qué no somos como la mayoría de la gente, que pueden realmente tomarlo o dejarlo.

6 – ¿Ha tenido algún problema relacionado con la bebida durante el año pasado?
Sea sincero! Los médicos dicen que si se tiene un problema con el alcohol y se sigue bebiendo, el problema va a empeorar, nunca mejorar. Al final, morirá, o acabará en una institución para pasar confinado lo que le quede de vida. La única esperanza está en dejar de beber.

7 – ¿Ha causado su forma de beber dificultades en casa?
Antes de llegar a A.A., casi todos solíamos decir que lo que nos impulsaba a beber eran nuestros problemas familiares o las personas con quienes vivíamos. No se nos ocurrió nunca que la bebida lo hacía todo cada vez peor, que nunca solucionó problema alguno.

8 – ¿Trata usted de conseguir tragos “extras” en las fiestas, por temor de no tener suficiente?
La mayoría de nosotros solíamos tomarnos “unos cuantos” tragos antes de ir a una fiesta, si creíamos que no nos iba a bastar la ración. Y si no nos servían con la suficiente rapidez, íbamos a otra parte para conseguir más.

9 – ¿Persiste usted en decir que puede dejar de beber en el momento que quiera, a pesar de que sigue emborrachándose cuando no quiere?
Muchos de nosotros nos engañábamos diciendo que bebíamos porque queríamos beber. Después de unirnos a A.A., llegamos a saber que una vez que empezábamos a beber, no podíamos parar.

10 – ¿Ha faltado a su trabajo o a la escuela a causa de la bebida?
Muchos de nosotros ahora reconocemos que a menudo nos ausentábamos “por estar enfermos” cuando en realidad estábamos con resaca o borrachos.

11 – ¿Ha tenido “lagunas mentales”?
Ha pasado horas o días bebiendo sin poder acordarse de lo que hizo o qué le pasó? Al llegar a A.A., descubrimos que esa era una indicación bastante segura del alcoholismo.

12 – ¿Ha pensado que llevaría una vida mejor si no bebiera?
Muchos de nosotros empezamos a beber porque la bebida hacía que la vida nos pareciera más agradable, al menos por algún tiempo. Luego nos sentimos atrapados. Estábamos bebiendo para vivir y viviendo para beber. Estábamos hartos de estar hartos y recurrimos a A.A.

Resultado:

¿Respondió SÍ a cuatro o más preguntas? De ser así, es probable que tenga un problema con el alcohol. ¿Por qué decimos esto? Porque miles de miembros de A.A. lo han dicho durante muchos años. La dura experiencia les ha enseñado la verdad respecto a sí mismos. Pero repetimos que solamente usted puede decidir si le parece que A.A. le puede ser útil. Considérelo con mente abierta.

Si responde afirmativamente, nos agradaría enseñarle cómo nosotros logramos dejar de beber. No tiene que hacer más que llamarnos. A.A. no promete resolver los problemas de su vida. Pero podemos enseñarle cómo vamos aprendiendo a vivir sin beber “un día a la vez.” Nos mantenemos alejados de aquel primer trago. Si no nos tomamos el primer trago, no podremos tomarnos el décimo. Al liberarnos de la bebida, encontramos la vida mucho más fácil de manejar.”

Dr. Avilio Méndez Flores

[ad code=2 align=center]

Depresión por estrés

0


Una de las hormonas, el cortisol, que permite conexiones neuronales y su adaptación en situaciones de estrés, si es segregada en gran cantidad o durante mucho tiempo, puede ser la causa de la depresión, según trabajos realizados con ratones por científicos franceses.

Esta hormona “aumenta la movilidad de los receptores situados en la superficie de las neuronas”, lo que incrementa su plasticidad, permite más conexiones y una “adaptación más eficaz de las demandas de la actividad cerebral”, afirman los investigadores.

Por el contrario, si el estrés es reiterado, la secreción de cortisol en gran cantidad y de modo durable, reduce las capacidades de plasticidad en los puntos de contacto de las neuronas. Esta hipersecreción, se vuelve nefasta, al punto que acelera el envejecimiento y facilita la aparición de enfermedades como la depresión.

Estas exploraciones deben permitir a los científicos la identificación de nuevos ángulos de ataques terapéuticos en las patologías psiquiátricas como el estado de estrés post traumático o la depresión.

Dr. Avilio Méndez Flores

Depresión posparto

0


Definición:

La Organización Mundial de la Salud ha reconocido la depresión como una de las primeras causas de enfermedad y discapacidad en el mundo, con un riesgo del 20% al 25% de presentarse a lo largo de la vida de la mujer, prácticamente el doble que el riesgo de presentarse en el hombre, que oscila entre el 7% y el 12%.

La diferencia radica en que a lo largo de la vida, la mujer sufre varios cambios en su organismo y en su ciclo reproductivo: durante la pubertad, el embarazo, el post-parto, y la menopausia; que combinados con la influencia de factores hereditarios y factores de estrés psicológico dan lugar a una mayor vulnerabilidad para estos padecimientos.

Estudios han demostrado que los hijos de madres con depresión son más propensos a sufrir retrasos en su desarrollo psicológico y motor, y es mas frecuente que en la infancia sean niños con comportamiento evasivo e inseguro.

En líneas generales la depresión posparto es sentirse la madre culpable de no poder desempeñar bien su papel.

Es una depresión de moderada a intensa después de que ha parido y se puede presentar poco después del parto o hasta un año más tarde. La mayor parte del tiempo ocurre en algún momento dentro de las primeras 4 semanas después del parto.

Se considera que entre el 20 y el 40 por ciento de las mujeres experimentan una reacción emocional fuerte pero transitoria después del parto. Sin embargo, en algunos casos los cambios que sufre la madre son más profundos, lo que lleva incluso a adoptar una actitud de rechazo frente a su hijo al no sentirse capaz de hacerse cargo de él.

El parto es un acontecimiento demasiado grande e importante en la vida de cualquier mujer. Una serie de cambios emocionales y físicos ocurren dentro de ella frente a la llegada de su nuevo hijo. La natural alegría de ser mamá se combina con sentimientos de inseguridad como temores, angustia, baja autoestima, ansiedad, tristeza, etcétera.

El problema se produce cuando estos cambios y sentimientos son más profundos y no se superan a los pocos días. Por eso la clave es estar atentos para poder pedir ayuda a tiempo.

Generalmente lo que se espera de una mujer que acaba de parir es que se sienta feliz y contenta. Pero, en muchos casos, después de unos pocos días del nacimiento, puede aparecer en ella una extraña melancolía, una tristeza, una sensación de insatisfacción y de vulnerabilidad que le puede asustar y alarmar. Esto es lo que los ingleses denominan “baby blues” o “maternity blues” (“blues” significa tristeza), que afecta a un gran número de mamás recientes.

Según algunas investigaciones, esta tristeza es común después del primer mes o mes y medio del nacimiento del bebé, mientras que, después del primer año, sufre depresión sólo una mujer de cada diez. Pero la depresión posparto es un estado de ánimo común y fisiológico, tomando en cuenta que: desde el embarazo, y después del parto, junto a sentimiento de alegría y felicidad, podrían darse momentos de malestar e infelicidad. Todo esto es normal.

A pesar de que no se habla demasiado sobre el tema, la depresión posparto está comenzando a ser nombrada cada vez con mayor asiduidad. Con la creciente atención que está ganando, el tema está siendo cada vez más conocido; cada vez son más las mujeres capaces de encontrar rápidamente ayuda para tratar su depresión. Afectando, como hemos dicho, a una de cada 10 mujeres, la depresión posparto puede ser tratada con medicamentos y con asesoramiento médico. Si no se la tratara a tiempo, podría seguir empeorando y podría llegar a durar más de un año. A pesar de que la misma es un tipo particular de depresión, la depresión posparto no es la misma cosa que la depresión que puede afectar tanto a hombres como a mujeres en igual medida.

A diferencia de la etapa melancólica, la cual surge dentro de los primeros días posteriores al nacimiento del bebé; la depresión posparto puede surgir en cualquier momento durante el transcurso del primer año después de haber parido. Las mujeres que recientemente hayan sufrido un aborto espontáneo o que hayan destetado a su bebé hace pocos días también podrían verse afectadas por depresión posparto.

Causas:

Casi todas las madres primerizas experimentan un periodo corto de depresión ligera siguiendo al parto (conocido como “baby blues”). Sin embargo, no se considera una depresión posparto a no ser que persista más de una semana o dos y sea muy severa. Los estudios han informado de que entre el 8% y el 20% de las mujeres tienen una depresión posparto diagnosticable en los tres primeros meses después del parto, y en un estudio, el 5% de ellas tenían pensamientos suicidas. Un estudio sugirió que los niveles fluctuantes de estrógenos y progesterona que acompañan al parto pueden jugar un papel importante en la depresión posparto como mínimo en las mujeres que son más sensibles a estos cambios. Las mujeres con episodios depresivos previos, las primerizas cuyos bebés tienen problemas médicos y las mujeres a las que les falta el apoyo social parecen tener un riesgo mayor de depresión posparto.

Depresión puerperal:

Más de la mitad de las mujeres pueden experimentar depresión durante un corto tiempo después del embarazo, manifestada con sentimientos de ansiedad, irritación, tristeza con llanto e inquietud que a menudo se conocen como “depresión puerperal”. Esto generalmente ocurre en las primeras semanas después del embarazo y desaparece pronto, sin necesidad de tratamiento.

Depresión posparto:

La depresión posparto es un trastorno más grave que afecta del 8 al 20% de las mujeres después del embarazo, especialmente durante las primeras 4 semanas, y es necesario buscar atención médica para tratarla.

La depresión post-parto puede tener causas hereditarias, por eso conviene estar alerta si existen antecedentes familiares de ella. Además, si una mujer presenta este tipo de enfermedad, existe una tendencia a que vuelva a ocurrir en partos posteriores.

La melancolía posparto se presenta, a menudo, sin ningún motivo o, por lo menos, sin un motivo aparente. Todo salió bien: tu bebé está sano, familiares y amigos se turnan para decirte lo guapo que es, y todos parecen emocionados y felices. Todos menos tú.

Porque en realidad, el motivo de esta tristeza no es sólo uno, sino que en ellas influyen un conjunto de factores. Los elementos que concurren son de naturaleza.

• Hormonal. Por una parte se trata de una manifestación de la tormenta desencadenada por el parto, mientras que otra tormenta, relacionada con la lactancia, se está preparando.
• Fisiológica. Es una reacción normal ante el cansancio tras el nacimiento de un bebé. También se ven perturbados los ritmos sueño-vigilia, y todas las costumbres anteriores al parto.
• Psicológica. Porque es normal que la madre se sienta estresada después de un acontecimiento tan importante y significativo y, además, porque nos lleva a hacer suposiciones relacionadas con el cuidado del pequeño y la lactancia. También es posible que no se siente la persona más apropiada para desarrollar una tarea tan importante.
• Por último existen los conflictos del nuevo papel de mamá, como estar en la casa mientras que hasta ahora pasaba ocho horas en la oficina (en el caso de que trabaje). También puede afectar el pensar que pronto volverá al trabajo, mientras que lo que realmente desea es permanecer al lado de tu bebé, y no soportas la idea de dejarlo con alguna otra persona.

La mayoría de los expertos creen que una disminución repentina en los niveles de estrógeno y de progesterona es la razón encubierta detrás de la depresión posparto. En el caso de las mujeres que no están embarazadas, la subida y la repentina caída de los niveles hormonales que ocurren cada mes son la causa por la cual muchas mujeres se sienten enojadizas y extremadamente sensibles en el momento anterior a experimentar sus períodos.

Durante el embarazo, los niveles hormonales suben constantemente durante nueve meses antes de caer abruptamente en picada luego de haber dado a luz al bebé. Los mismos continúan cayendo hasta volver a la normalidad, alcanzando a los niveles que poseía anteriores al embarazo. Como consecuencia de ello, muchas mujeres se sienten emocionalmente frágiles luego de haber dado a luz a sus bebés. Para algunas mujeres, este drástico cambio en los niveles hormonales traerá como consecuencia depresión posparto.

Algunos expertos también asocian la depresión posparto con los bajos niveles de la tiroides. Un análisis de sangre podrá determinar si éste sería el factor causante de depresión. Los medicamentos para tratar los problemas de la tiroides podrán ser usados para tratar la depresión.

Las mujeres que padecen depresión posparto deben ser analizadas dentro del contexto del sistema en el que interactúan. Deberían ser examinadas relacionándolas con respecto a su familia, su lugar de trabajo, la comunidad en la que viven, la sociedad y la cultura propia del lugar en el que habitan.

También se cree que los cambios que un bebé recién nacido provoca en la vida de sus mamás contribuyen a que la misma padezca depresión. La falta de sueño, la tensión emocional, los sentimientos abrumadores, el hecho de experimentar pérdida de identidad, y de sentir que ha perdido el control y la libertad de su vida podrían impactar negativamente en su estado anímico. Las mujeres que no cuentan con un fuerte grupo de apoyo social y emocional también son más vulnerables a padecer depresión posparto.

Sin embargo, nadie sabe exactamente qué causa la depresión posparto (DPP.) Los cambios hormonales en el cuerpo de una mujer pueden desencadenar estos síntomas. Durante el embarazo, la cantidad de dos hormonas femeninas en el cuerpo de la mujer, el estrógeno y la progesterona, se incrementa considerablemente. En las primeras 24 horas después del alumbramiento, la cantidad de estas hormonas desciende rápidamente y sigue cayendo hasta llegar al nivel que tenían antes de que la mujer se embarazara. Los estudiosos creen que estos cambios en los niveles de hormonas pueden producir depresión, tal como los pequeños cambios en la producción de hormonas pueden afectar los estados de ánimo de la mujer antes de tener su período menstrual.

La producción de la tiroides también puede disminuir bruscamente después de dar a luz. (La tiroides es una glándula pequeña en el cuello que ayuda a regular la manera en que su cuerpo usa y almacena la energía de los alimentos consumidos.) Los bajos niveles en la producción de la tiroides pueden causar síntomas similares a la depresión, como cambios en el estado de ánimo, fatiga, agitación, insomnio y ansiedad. Una sencilla prueba de la tiroides puede mostrar si esta condición está causando DPP en una mujer.

Otros factores que pueden contribuir a la DPP son:

Sentirse cansada después del parto, experimentar cambios en los hábitos de sueño y falta de descanso, los cuales a menudo evitan que la mujer recobre sus fuerzas por completo durante semanas. Esto sucede sobre todo si ella ha tenido un parto por cesárea.

Sentirse abrumada con un nuevo u otro bebé a quien cuidar, y dudar de su capacidad de ser buena madre.

Sentirse estresada a partir de los cambios en las rutinas del trabajo y del hogar. Algunas veces las mujeres piensan que tienen que ser perfectas o una “súper madre”, lo que no es realista y puede agregar estrés.

Tener una sensación de pérdida – pérdida de identidad (quién es usted, o era, antes de tener el bebé), pérdida del control, pérdida de una figura delgada y sentirse menos atractiva.

Tener menos tiempo libre y menos control sobre el tiempo. Tener que quedarse en casa durante períodos más largos de tiempo y tener menos tiempo para pasar con el padre del bebé.

Tengamos muy presente que lejos de ser causada por falta de voluntad o falta de interés de la madre la depresión post-parto es un padecimiento médico y es resultado de múltiples factores contribuyendo en su aparición: tanto de tipo orgánico como psicológico. Puede presentarse incluso a pesar de haber tenido un parto normal, un bebe sano y a pesar de todas las atenciones y el cariño de los familiares.

La depresión post-parto, también conocida como depresión post-natal, es una forma de depresión que ocurre en la madre luego del nacimiento de su hijo y se conoce desde hace siglos. Los síntomas con los que se presenta son similares a los de la depresión en otras etapas de la vida: ánimo triste, sentimientos de vacío, disminución del placer en las actividades y pasatiempos, un cambio marcado en el apetito y el sueño, falta de energía, sentimientos de poco valor o baja autoestima, sentimientos de culpa, disminución de la concentración y en casos más severos, pensamientos de muerte.

Además del sufrimiento de la madre, lamentablemente, la presencia de estos síntomas en un momento crítico para el recién nacido y para toda la familia tienen efectos adversos adicionales, como conflictos en la pareja, problemas en la interacción madre-hijo y consecuencias en el desarrollo y la conducta del niño. Los primeros años de vida representan un periodo crítico en su desarrollo. La conducta retraída, indiferente o incluso negativa de la madre con depresión parece afectar el vínculo madre-hijo, resultando en bebés más irritables, que vocalizan menos y hacen menores expresiones faciales.

Pero cabe aclarar que la falta de apoyo familiar y los problemas en la relación de pareja, aumentan al doble el riesgo de sufrir depresión en este periodo. Muchas madres aún sufren en silencio y evitan confesar su aflicción ya que normalmente se espera que el nacimiento de su hijo sea motivo de alegría y sienten culpa al no poder disfrutarlo como el resto de la familia, lo que ocasiona el peligro de que menos de la mitad de las madres con depresión puedan ser diagnosticadas.

Síntomas:

Luego del parto es normal que la mujer experimente cambios en su estado de ánimo. Del 60% al 80% de las mamás pueden adquirir una leve forma de depresión llamada tristeza posparto, que comienza a los pocos días de haber nacido el bebé, pero que no dura más de 2 semanas. En esta etapa la mujer puede sentirse sensible, ansiosa, irritable e incluso experimentar problemas para dormir. Con el transcurso de los días, y cuando ya haya descansado lo suficiente y se adapte al cuidado del bebé, la tristeza posparto desaparece. Sin embargo, si esta etapa se extiende más allá de las 2 semanas puede ser un indicio de depresión posparto. Alrededor de 20% de las mamás pueden experimentar este estado clínico de depresión que puede durar hasta un año.

Existen tres tipos de DPP que las mujeres pueden tener después de parir:

Los baby blues son padecidos por muchas mujeres en los días inmediatamente después de parir. Una nueva madre puede tener súbitos cambios en el estado de ánimo, como sentirse muy feliz y de repente sentirse muy triste. Tal vez llore sin una razón y se sienta impaciente, irritable, inquieta, ansiosa, sola y triste. Los baby blues pueden durar sólo unas horas o hasta 1 a 2 semanas después del parto. Los baby blues no siempre requieren de tratamiento. A menudo, ayuda hablar con otras madres.

La depresión posparto (DPP) puede suceder unos días o incluso meses después del parto. La DPP puede ocurrir después del nacimiento de cualquier hijo, no sólo del primero. Una mujer puede tener sentimientos similares a los que se experimentan con la condición baby blues – tristeza, desesperanza, ansiedad, irritabilidad – pero los siente con mucho más intensidad. La DPP a menudo evita que la mujer haga las cosas que necesita hacer diariamente. Cuando la capacidad de una mujer para realizar sus tareas resulta afectada, esto es una señal segura de que necesita cuidado médico de inmediato. Si no recibe tratamiento para su DPP, los síntomas pueden empeorar y durar hasta 1 año. Aunque la DPP es una condición seria, puede ser tratada con medicamentos y asesoramiento.

La psicosis posparto es una enfermedad mental muy seria que puede afectar a las nuevas madres. Esta enfermedad puede suceder rápidamente, con frecuencia dentro de los 3 meses después del alumbramiento. Las mujeres pueden perder el contacto con la realidad y a menudo tienen alucinaciones auditivas (escuchar cosas que no están sucediendo realmente, como oír hablar a una persona) e ilusiones (ver las cosas de manera distinta a la realidad.) Las alucinaciones visuales (ver cosas que no existen) son menos comunes. Otros síntomas incluyen insomnio (no poder dormir), sensación de nerviosismo (agitación) y enojo, así como sentimientos y comportamientos extraños. Las mujeres que padecen de psicosis posparto necesitan tratamiento de inmediato y casi siempre requieren de medicamentos. Algunas veces las mujeres tienen que ser internadas en un hospital ya que están en riesgo de hacerse daño a sí mismas o a otras personas.

El embarazo y nacimiento son grandes transiciones del ciclo vital que afectan a la mujer, al bebé y al resto de la familia. Es un periodo de adaptaciones, de cambios emocionales y psicológicos que afortunadamente en la mayoría de los casos se dan en medio de mucha ilusión y alegría. Sin embargo, aproximadamente el 15% de las mujeres experimentan un episodio depresivo en los 3 meses posteriores al parto. La mayoría de los síntomas son los mismos que en la depresión grave.

La depresión post-parto ocurre entre el tercer y el séptimo día después del parto -es decir, una vez que la mujer llega a la casa- y puede manifestarse incluso hasta 30 días después del nacimiento del niño.

No se sabe porqué se produce, pero algunos lo atribuyen a factores hormonales. Además influyen los cambios experimentados en el cuerpo (la inseguridad de cómo será considerada por su marido ahora que se siente gorda o con baja autoestima); los factores psicológicos previos que al momento del nacimiento se hacen más evidentes (personalidad frágil, problemas en su infancia como sobreprotección o falta de cariño) y la responsabilidad e inquietud de lo que significa ser madre (organización, falta de tiempo, volver a trabajar, ansiedad, etcétera).

La mujer presenta síntomas propios de un estado depresivo: desánimo, desinterés, falta de energía, tristeza, hipersensibilidad, vulnerabilidad, llanto por cualquier motivo. La madre incluso expresa ideas casi irracionales en cuanto a su incapacidad de hacerse cargo de su niño y, muchas veces delega sus responsabilidades con gran sentimiento de culpa.

Al sentir que su hijo la demanda, la mujer no puede responderle en la forma que quisiera, por eso lo evita encerrándose en un estado de angustia que puede durar meses.

Sin embargo, la solución no es obligarla o dejarla sola. Todo lo contrario. Los que la rodean deben estar muy atentos ya que son los únicos que se darán cuenta de lo que está pasando y podrán pedir ayuda médica a tiempo.

Hay trastornos parecidos en apariencia:

• La tristeza y la melancolía después del parto es un hecho normal. Se trata de una tristeza pasajera y que experimentan la mayoría de las mamás recientes.
• La depresión posparto es más rara y sus síntomas son más acentuados y, sobre todo, más prolongados. También se puede presentar muchas semanas después del parto.
Los signos de alarma de la depresión son:
• Presencia de pensamientos negativos, prolongados e intensos.
• Fuerte tendencia al aislamiento.
• Una significativa dificultad para concentrarse, etc.

Los signos y los síntomas típicos de la depresión posparto frecuentemente son similares a aquellos propios de la etapa melancólica. No obstante, las mujeres que padecen depresión posparto tienden a experimentar los síntomas más intensamente. Cuando su depresión comience a interferir en sus actividades diarias, usted debería darse cuenta de que los signos característicos de depresión son más graves que los de la etapa melancólica.

Síntomas de la depresión posparto incluyen:

 Sentirse inquieta o irritable.
 Sentirse deprimida, triste o llorar mucho.
 No tener energía.
 Tener dolores de cabeza, dolor en el pecho, palpitaciones (latidos rápidos del corazón y sentir que se brinca latidos), adormecimiento de las partes del cuerpo o hiperventilación (respiración rápida y superficial.)
 No poder dormir o estar muy cansada, o ambos.
 No poder comer y bajar de peso.
 Comer demasiado y aumentar de peso.
 Tener problemas para concentrarse, recordar o para tomar decisiones.
 Estar extremadamente preocupada por el bebé.
 No tener ningún interés en el bebé.
 Sentirse inútil y culpable.
 Tener miedo de lastimar al bebé o a usted misma.
 No sentir interés o placer por las actividades, incluyendo el sexo.
 Pensamientos de muerte o suicidio.

Una mujer puede sentirse ansiosa después del alumbramiento pero sin tener DPP. Ella puede tener lo que se conoce como ansiedad posparto o trastorno de pánico. Las señales de esta condición incluyen fuerte ansiedad y miedo, respiración rápida, latidos rápidos del corazón, bochornos calientes o fríos, dolor en el pecho y temblores o sensación de mareo.

Después del parto, pueden presentarse algunas molestias que favorecen el mal humor. Las más frecuentes son la incontinencia urinaria y fecal, y las relaciones sexuales dolorosas. Es muy importante que afronte estas molestias de manera inmediata, acudiendo al ginecólogo y evitando descuidarlas.

Predisposición:

La depresión posparto (DPP) afecta a mujeres de cualquier edad, nivel económico y raíces raciales o étnicas sin importar si la misma es madre primeriza o si ha dado a luz a su cuarto hijo/a.. Cualquier mujer embarazada que haya tenido un bebé en los últimos meses, haya perdido a su bebé o que recientemente haya destetado al bebé, puede desarrollar DPP. El número de hijos que tenga la mujer no cambia las posibilidades de desarrollar DPP. Las nuevas madres y las mujeres con más de un hijo tienen las mismas posibilidades de desarrollar DPP. Los estudios han demostrado que las mujeres que han tenido problemas de depresión tienen más riesgo de desarrollar DPP que las mujeres que no han tenido un historial de depresión.

Las mujeres que poseen antecedentes familiares o que hayan tenido una historia personal de depresión son un 30% más propensa a padecer depresión posparto. Las mujeres que hayan padecido depresión posparto en algún embarazo previo son de un 50 a un 80% más propensa a padecer este trastorno en embarazos futuros. Por otra parte, las mujeres que experimenten depresión durante el transcurso de su embarazo también corren mayores riesgos de desarrollar depresión posparto.

Los factores de riesgo para experimentar depresión posparto son:

 Tener menos de 20 años.
 Consumir alcohol, alucinógenos o fumar (éstos también son riesgos médicos serios para la salud del bebé).
 El embarazo no fue planeado o deseado o el sexo no era el deseado.
 Has tenido complicaciones obstétricas durante el embarazo, nacimiento o luego de parir.
 Tener un trastorno de ansiedad o del estado anímico antes o durante el embarazo, incluyendo depresión con un embarazo anterior.
 Padecer de síndrome premenstrual severo.
 Sufrir algún evento estresante durante el embarazo, incluyendo una enfermedad, muerte o enfermedad o pérdida de un ser querido, un parto difícil o de emergencia, parto prematuro o una enfermedad o anomalía del bebé.
 Tener un familiar cercano que haya experimentado depresión o ansiedad.
 Tener una mala relación con el esposo, el novio u otro ser querido en su vida o no está casada.
 Has tenido algún tipo de trauma durante la niñez, abuso o graves problemas con tu familia, los amigos o de otro ser querido.
 Tener problemas económicos (bajos ingresos, alquiler alto). Vivienda deficiente.
 Tener problemas laborales, mudanzas, etc.
 Anteriormente intentó suicidarse.
 Recibió poco apoyo de los padres en la infancia.

Igualmente se recuerda que estos factores de riesgo no siempre causan depresión posparto. Muchas mujeres que han experimentado muchos de estos factores no sufrieron de depresión luego del nacimiento.

Diagnóstico:

No existe un examen único para diagnosticar la depresión posparto. El médico puede solicitarle que llene un cuestionario en su visita al consultorio para buscar signos de depresión o riesgos para esta enfermedad.

Algunas veces, la depresión después del embarazo puede estar relacionada con otros trastornos médicos. El hipotiroidismo, por ejemplo, ocasiona síntomas como fatiga, irritabilidad y depresión. Las mujeres con depresión posparto deben hacerse un examen de sangre con el fin de verificar si hay bajos niveles de las hormonas tiroideas.

Tratamiento:

Su tratamiento oportuno puede lograr la mejoría de los síntomas y la reducción de consecuencias para la madre y el bebé. Investigaciones en los últimos años han demostrado eficacia en el tratamiento con medicamentos y algunos tipos de psicoterapia. No debemos confundir la depresión post-parto con el conocido baby blues o maternity blues. El baby blues es una condición transitoria que altera de forma leve el estado de ánimo y está causada por la disminución abrupta de una hormona llama progesterona al final del embarazo. Ocurre en más del 50% de las madres en las 48 a 72 horas posteriores al parto y se caracteriza por emotividad, llanto, sensibilidad, tristeza y ansiedad, sumados muchas veces a la falta de sueño y al agotamiento físico y mental luego de la labor de parto.

A diferencia de la depresión, no requiere tratamiento y los cambios suelen resolverse durante la primera semana.

El tratamiento para la depresión posparto a menudo incluye medicamentos, terapia o la combinación de ambos. Existen varios tipos de medicamentos antidepresivos que se les pueden administrar a las madres lactantes, incluyendo nortriptilina, paroxetina y sertralina.

Si usted está pensando en hacerse daño a sí misma o al bebé, busque ayuda médica de inmediato. Si se diagnostica depresión, usted puede necesitar un seguimiento minucioso durante al menos seis meses.

Expectativas (pronóstico):

Los medicamentos y la asesoría profesional con frecuencia son efectivos para reducir o eliminar los síntomas.

Cuando una mujer cae en una depresión post-parto, la familia muchas veces no sabe cómo reaccionar. Quisieran ayudarla, pero no encuentran la manera de hacerlo.

Algunas claves importantes son:

 Asumir que la mujer no está en condiciones de hacerse plenamente cargo de su guagua. No obligarla, ayudarla mucho en esas tareas y apoyarla lo más posible.
 Explicarle que lo que le está pasando es normal y tiene tratamiento.
 Entender que no es sólo una “pataleta” sino que se trata de una enfermedad.
 El apoyo del marido es fundamental: ser cariñoso, reafirmarle la unidad que existe entre ellos, mostrarle expresiones de afecto, realizar ciertas tareas del cuidado del niño. Además, es importante que el papá hable con el resto de los hijos para explicarle que la mamá está más vulnerable, cuidando de no exagerar las cosas.
 No dejar que la mujer se hunda en su propia depresión. Entusiasmarla en las tareas cotidianas hasta donde ella pueda hacerse cargo de su hijo. No evadirle toda su responsabilidad.
 Hacer una vida lo más normal posible sin dramatizar la situación.
 Pedir ayuda profesional a tiempo.

En general el tratamiento de la depresión post-parto tiene buenos resultados. Sin embargo, el buen pronóstico dependerá de la detección precoz del problema.

Si la mujer es tratada tarde, los sentimientos negativos se acrecientan y esto puede incluso quedar como secuela.

El tratamiento muchas veces es tanto psicológico como farmacológico, con medicamentos antidepresivos que ayudan a la mujer a salir más rápido de su depresión.

Es muy importante que exista alguien que oriente a la mujer para poder ayudarla ya que sola no se dará cuenta de su enfermedad porque se encontrará confundida y angustiada. Esa persona -que muchas veces es una de las abuelas del niño- debe estar al lado de la madre para poder reconocer el límite de hasta donde puede llegar sin forzarla.

Es importante saber que la depresión posparto (DPP) es tratable y que desaparecerá. El tipo de tratamiento dependerá de la severidad de la DPP. La DPP puede ser tratada con medicamentos (antidepresivos) y psicoterapia. Muchas veces se aconseja a las mujeres que asistan a un grupo de apoyo para hablar con otras mujeres que están pasando por la misma situación. Si una mujer está amamantando, necesita hablar con su proveedor de cuidado médico sobre el consumo de antidepresivos. Algunos de estos fármacos afectan la leche materna y no deberían usarse.

Prevención:

Si se produce DPP, hay cosas que pueden hacerse para salir de la crisis:
• Descansar bastante. Tratar de tomar una siesta cada vez que el bebé duerma.
• Dejar de presionarse tratando de hacer todo. ¡Hacer tanto como pueda y dejar el resto! Pedir ayuda con las tareas de la casa y la alimentación del bebé durante la noche.
• Hablar con el esposo, pareja, familia y amistades acerca de cómo se siente.
• No pasar mucho tiempo sola. Arreglarse y salir de casa – hacer diligencias o caminar un poco.
• Pasar un tiempo sola con el esposo o pareja.
• Hablar con su médico acerca de algún tratamiento. No tener miedo de expresar sus inquietudes. No todos los médicos pueden darse cuenta si usted padece de DPP. Pedir una referencia a un profesional de salud mental que se especialice en el tratamiento de la depresión.
• Hablar con otras madres para que pueda aprender de sus experiencias.
• Unirse a un grupo de apoyo para mujeres con DPP. Llamar a una línea directa o buscar información y servicios en su directorio telefónico.

Si luego de haberse intentado lo que se mencionó anteriormente continúan síntomas de depresión y ya han pasado más de 2 semanas en ese estado, se recomendamos ayuda profesional.

En el caso de que haya experimentado depresión posparto anteriormente es importante que te contactar durante el embarazo con los profesionales que le atendieron la última vez. Si fue medicada seguramente volverán a recetarte las drogas que le habían indicado inmediatamente después del nacimiento. Esto reduce considerablemente la posibilidad de volver a padecerla.

Algunas personas prefieren comenzar a tomar la medicación no bien aparecen los síntomas, sin embargo, de esta forma, va a ser más difícil de tratar.

La depresión posparto no tratada a tiempo puede ser peligrosa porque conduce a la mujer a la falta de cuidado de su bebé, rompe el vínculo natural y provoca un distanciamiento entre ambos. Si persiste, produce inseguridad en el niño y un deterioro en su adquisición de conocimientos y aptitudes.

Es realmente importante que las mujeres que padezcan depresión posparto busquen ayuda profesional sin perder tiempo. Si no se sometiera a los tratamientos apropiados, su depresión podría empeorar y durar hasta un año.
El hecho de tratar la depresión posparto usualmente es bastante sencillo y la mayor parte de las mujeres responden muy bien a los diferentes tipos de terapias.

El asesoramiento psicológico también es frecuentemente recomendado como un tratamiento eficaz; ya sea por sí mismo o en combinación con ciertos medicamentos.

Muchas mujeres también han descubierto que los grupos de apoyo son realmente muy eficaces. Estas reuniones regulares les permiten salir de sus hogares y hablar con otras mujeres que están pasando por su misma situación. También se ha descubierto que el hecho de tener una muy fuerte base de apoyo en su hogar, de hablar abiertamente con su pareja acerca de sus sentimientos y de salir de su hogar regularmente para poder socializar con amigas ayuda significativamente a las mujeres que padecen depresión posparto.

Las terapias no-tradicionales, como por ejemplo: el yoga y la acupresión podrían ayudarla a aliviar algunos de los síntomas de la depresión. El hecho de ejercitarse regularmente y de alimentarse sanamente, consumiendo una dieta balanceada también podría ayudarla a elevar su estado anímico y su sensación general de bienestar.

Si se deseara combatir su depresión posparto sin tener que consumir drogas de prescripción médica, debería considerar consumir suplementos botánicos junto a alguna otra terapia alternativa. Asegúrese de hablar con su doctor de cabecera antes de consumir cualquier clase de suplementos, particularmente si estuviera amamantando.

Escribir sobre su depresión no sólo será una especie de catarsis, sino que también podría llegar a ser algo inspiracional y útil para otras mujeres que estuvieran padeciendo depresión posparto.

Complicaciones:

Sin tratamiento, la depresión posparto puede durar meses o años y usted puede estar en riesgo de hacerse daño a sí misma o al bebé.
Las complicaciones potenciales a largo plazo son las mismas que en la depresión grave.

Prevención:

Lo primero que debe hacer la madre es serenarse y tratar de no pensar demasiado en los problemas o en el futuro del bebé. Sólo disfrutar de su hijo recién nacido y de su tiempo libre, tratando de limitar el vuelo de ideas y ocupándose también de si misma. Descansar y tratar de no sobre exigirse, cuando vea que no puede entonces pedir ayuda.

También es importante que hable mucho con su pareja sobre sus miedos e inquietudes, dejando en claro lo que le sucede y acompañándose lo más que puedan. Él podrá ayudarla y apoyarla siempre y cuando note que confía en él. Hacer planes juntos sobre el cuidado del bebé y charlar sobre quién es la persona indicada para ayudarle en la casa.

El hecho de tener un buen apoyo social por parte de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo puede ayudar a reducir la gravedad de la depresión posparto, pero puede no prevenirla.

Los cuestionarios de evaluación pueden ayudar a la detección temprana de la depresión o los riesgos de padecerla.

La madre debe reflexionar sobre la tendencia a sobrevalorarse y a seguir otros modelos de maternidad establecidos y que tienden a ser perfectos. Es importante que asuma que puede con este papel y que es capaz de hacerse cargo de su propio hijo, sin que tenga que reflejarse en modelos preestablecidos.

La pareja debe estar al tanto de estas reflexiones. Así, no se alarmará al enfrentarse a una posible depresión y podrá ser más paciente frente a los estados de ánimo que presente y se dará cuenta de que su papel no se limita a cambiar pañales de vez en cuando, sino que se le pide un compromiso físico y emocional muy importante.

La madre no debe subestimar la comparación con sus amigas y conocidas que hace poco han tenido un bebé. Esto es válido para que comprenda el compromiso físico que un nuevo nacimiento requiere. También para que conozca los estados de ánimo (incluidos los negativos) por los que puede pasar una mamá reciente, y que no te asustes cuando le llegue tu turno. Algunas de sus amigas que ya sean mamás le pueden compartir sus experiencias.

Debe organizar su tiempo para que cuentes con la ayuda necesaria para atender la casa y cuidar al niño, informarse sobre guarderías, disponibilidad de abuelos y familiares, y lugares cercanos al lugar de residencia en los que puedas dejar a tu bebé por un par de horas. Además de resolver algunos problemas prácticos, esta actividad servirá para redimensionar las expectativas que las mamás tienen hacia sí mismas. De esta manera, desde el principio, hará conciencia en el hecho de que como mamá necesita la ayuda de los demás y que no tiene por qué ser una supermamá, hiperactiva y sonriente a todas horas.

Si asiste a cursos de preparación para el parto, sería conveniente que intercambie números de teléfono. Después de parir, podrían intercambiar, a su vez, confidencias y opiniones con sus amigas que han tenido bebé hace poco. También para que descubra que las dudas y sentimientos pueden compartirse con otras mamás que vivan en la misma situación.

Dr. Avilio Méndez Flores

El trastorno bipolar

0

Es una patología marcada por fluctuaciones del estado de ánimo, que cuenta con períodos de depresión repetitivos que se alternan con temporadas de gran euforia.

Actualmente, no existe cura para este trastorno; puede ser atendido a través de tratamientos que consisten en controlar eficazmente el curso de la enfermedad a largo plazo, lo cual supone el tratamiento de los síntomas emergentes.

Fases del Trastorno Bipolar:

En la fase maníaca del trastorno, es cuando el individuo se siente extraordinariamente productivo, dinámico y entusiasmado en extremo. Además, tiene pensamientos acelerados y descontrolados; suele realizar múltiples actividades al mismo tiempo y a la hora de hablar lo hace tan rápido que es muy difícil que otras personas logren llevar el ritmo de la conversación.

En la fase depresiva, la persona pierde el interés por actividades que antes disfrutaba, se siente triste, derrotado, fatigado, lento y melancólico. También, pueden presentar problemas al dormir, pérdida de peso, del apetito o por el contrario pueden comer en exceso. Otro de los síntomas importantes de esta fase son los sentimientos de culpa o incapacidad que pueden desencadenar en delirios y pensamientos de suicidios y muerte.

El tratamiento puede basarse en fármacos, terapias de psicoeducación que consiste en explicarle al paciente, de qué se trata la enfermedad y ofrecerle estrategias para poder convivir con ella. Igualmente, se le deja saber que aunque noten mejorías significativas con los tratamientos farmacológicos, es fundamental su constancia en el mismo, pues es una enfermedad crónica y la suspensión de la medicación podría generar recaídas y un retroceso en el tratamiento.

Por otra parte, el apoyo familiar representa un factor fundamental para que el individuo sea constante en su tratamiento y pueda llevar una vida completamente normal.

El trastorno de bipolaridad tiene una prevalencia importante, tanto así que representa la sexta causa de discapacidad en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

Por tal motivo es importante que la colectividad en general tome conciencia y en consideración la salud mental como un componente vital de la atención primaria de salud.

Dr. Avilio Méndez Flores

Go to Top