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Obesidad infantil

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Consideraciones generales:

La obesidad infantil Se ha convertido en la otra cara del hambre en América Latina, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La obesidad es igualmente malnutrición y va a comprometer en materia de salud y desarrollo a las nuevas generaciones.

En la última década las ciudades de todo el mundo han sido invadidas por una explosión de franquicias de comida rápida. Si sumamos a su éxito la cantidad de tiempo que pasan los chicos y chicas frente al televisor o el ordenador, así como la vida sedentaria, obtenemos un incremento en el número de niños, niñas y jóvenes con sobrepeso.

Estamos ante un problema grave ya que el número de niños obesos aumenta. Se ha demostrado que si la obesidad infantil se manifiesta o persiste en la segunda década de vida y no se corrige a tiempo es muy probable que se sufra obesidad en la edad adulta.
Se podría decir que la familia juega el papel más importante en la educación de un niño. La niñez es una etapa en la que es factible cambiar conductas, de ahí la importancia que tiene estar dentro de una familia en la que se practiquen hábitos correctos. Un niño que llega a la adolescencia con sobrepeso estará muy propenso a ser obeso en su edad adulta,

En Venezuela es común regocijarse al ver a lactantes y preescolares rellenos, con sus brazos y piernas gorditas, con una prominente barriguita y sus pies cubiertos por una piel esponjosa. Pero esta no es la imagen ideal de un pequeño saludable (es normal que a un niño se le vean sus costillas). Este tipo de percepción errónea puede marcar el futuro del pequeño.

Los pediatras disponen de varias tablas que permiten medir el crecimiento de los niños y de las niñas. Su estudio puede servir para identificar alteraciones y los ayuda a definir cambios necesarios para prevenir o manejar el problema.

Es necesario hacer seguimiento y monitorear el peso desde el nacimiento, pues los niños demasiado grandes al nacer podrían tener una alta probabilidad de sufrir problemas de salud como el sobrepeso/obesidad y mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en el futuro. De la misma forma, la relación talla-peso (ya sea como IMC o porcentaje de peso ideal) no debe ser descuidada. Para sorpresa de muchos padres, en el caso de los niños menores de dos años y cuando solamente se utilizan las curvas de peso/edad, “si el peso se encuentra arriba del 85avo percentil para su edad, podríamos estar ante un futuro niño mayor y, probablemente, adulto joven obeso.

Definición:

La obesidad puede describirse de múltiples formas. Con el objetivo de simplificar las interpretaciones, hoy en día la mayoría de las academias de Medicina califica como obeso al niño que tiene un peso corporal 20% superior al que le corresponde por su edad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC) para evaluar la proporción peso/estatura. Este índice se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2) y, entre otros aspectos, permite saber si un individuo está creciendo lo necesario y si su peso está cerca del promedio para quienes tienen su misma edad.

Los padres generalmente se preguntan si su hijo está bien nutrido, pero suelen tranquilizarse cuando alguien lo califica de gordito o rollizo, pero esta imagen debe preocupar y deben actuar rápidamente ante la sospecha de obesidad infantil, pues un pequeño con kilos de más tiene mayores probabilidades de llegar a adulto con el mismo problema.

Esquema de evaluación:


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Frecuencia:

La obesidad es un serio problema en todo el mundo. Cada año aumenta la cifra de obesos en Venezuela, así como en todos los países en vías de desarrollo.

Veinte de cada 100 niños, tanto de los países desarrollados como de los que están en vías de serlo, tienen sobrepeso u obesidad. Se trata de una cifra sumamente alta y alarmante si se considera que las principales causas de muerte (enfermedad cardiaca, diabetes y distintos tipos de cáncer) están cercanamente relacionadas con esas condiciones.
Según los datos recientemente dados a conocer por el organismo internacional, Argentina lidera los porcentajes de obesidad en niños menores de cinco años en países de América Latina, con un 7,3 por ciento de prevalencia, seguida por Brasil, con uno de cada tres niños de cinco a nueve años con exceso de peso.
En tanto, en México uno de cada cuatro niños de entre 5 y 11 años de edad tiene sobrepeso u obesidad, mientras que en Chile, el 9,8% de los niños menores de seis años de las familias con menores recursos sufre de obesidad.

Causas:

Hay diversos factores que contribuyen con esta ola de obesidad. Existen los de tipo hereditario, que son, sin lugar a dudas, unos de los principales. Y es que un hijo de padre obeso tiene cinco veces más probabilidades de tener, a su vez, un niño obeso.

Hay genes que predisponen la acumulación de grasa excesiva, pero el niño también copiará algunos comportamientos del padre obeso. Es por ello que se habla de factores socio-culturales incluyendo los hábitos alimentarios de la madre durante el embarazo-, que afectan la correcta alimentación de los niños. Si una mujer embarazada tiene un aumento de peso desproporcionado, y sumó más de 10 kilos, es probable que tenga un bebé muy grande. Los bebés muy grandes recién nacidos suelen tener algún problema de sobrepeso y diabetes en el futuro.

Los hábitos alimentarios de la familia tienen mucho que aportar a un niño. Si en la familia no se consumen frutas, vegetales y suficiente agua, el niño jamás aprenderá a ingerirlos en la escuela. Las comidas a deshoras y el exceso de carbohidratos y comidas fritas confunden al cuerpo, el cual, en muchos casos, puede comenzar a tener problemas con la insulina.

La dedicación al trabajo por parte de los padres, quienes se ven obligados a cumplir horarios cada vez más difíciles para así sustentar económicamente a la familia, también afecta la nutrición de los niños. En muchos casos se recurre a la comida rápida, a los alimentos fáciles de cocinar o empacados, procesados y eso implica que estos niños están nutriéndose muy mal, y en general, dejan de recibir nutrientes especiales como fibra y vitaminas que sólo vienen en los vegetales y frutas.

Otro aspecto, ligado íntimamente al tema laboral, es que cada vez se deja más de lado la lactancia materna. En muchos países, menos de 25% de los bebés menores de dos meses reciben lactancia materna exclusiva. Hacia los nueve meses, sólo 5% de los bebés la recibe. El uso de las fórmulas alternativas no ofrece las grandes propiedades nutricionales, inmunológicas y afectivas de la lactancia materna. La leche materna constituye el mejor alimento para cualquier niño menor de seis meses en cualquier lugar del mundo.

Las meriendas de los colegios así como los almuerzos, no suelen ser los de mejor calidad nutricional para los niños. Los padres deben asegurarse que los niños reciban una alimentación balanceada en casa. Generalmente, fuera de ella la posibilidad de comer frutas, legumbres, verduras y derivados de leche es mucho menor, y es alta la oferta de carbohidratos, como pastas y papas fritas, lo que ha impactado fuertemente en la obesidad.

En el hogar, los niños están realizando menos actividad física. La inseguridad acosa a los hogares de miles de personas en todo el planeta, por lo que se convierte en la excusa de los padres para permitir muchas más horas frente al televisor, conectados a Internet o con los videojuegos. Los pequeños hacen menos deportes, están menos expuestos al sol y ni siquiera salen a jugar con los padres durante el fin de semana.

Las horas frente al televisor están muy involucradas con la obesidad (ocho horas de TV diarias incrementan cinco veces la posibilidad de obesidad). Otros factores que inciden son el no desayunar en casa y no dormir lo suficiente.

También se unen las fuertes campañas de marketing emprendidas por grandes compañías que comercializan comida rápida, atrayendo a los niños mediante el reclamo de juguetes coleccionables muy apetecibles para ellos y que hace que la asistencia a este tipo de restaurantes sea masiva.

Consecuencias secundarias:

• Los niños obesos dañan sus pies
• Se ha determinado que los niños obesos tienen pies más anchos y más largos de lo normal.
• Asimismo, los niños obesos tienen problemas de equilibrio y caminan a un paso más lento.

Los expertos advierten que la obesidad pone a los niños en riesgo de sufrir problemas a largo plazo en los pies, piernas y espalda.

Cada pie contiene 26 huesos, unos 19 músculos y un gran número de ligamentos, tendones, vasos sanguíneos y nervios y está diseñando para absorber el impacto que produce el caminar y el correr.

Los podólogos afirman que el peso excesivo y la obesidad pueden dañar los delicados pies de los niños, dejándolos vulnerables a sufrir deformidades y anormalidades.

Los pies de los niños obesos son 15 milímetros más largos y siete más anchos que los pies de los niños normales.

En los niños con obesidad extrema, los pies son un promedio de 18 milímetros más largos y 15 milímetros más anchos.

Dado que los niños obesos tienen más dificultad para hacer ejercicio, los médicos recomiendan prevenir, más que curar.

Los niños obesos tienden a perder el equilibrio al caminar y que lo hacen más lentamente.

El pie plano también puede traer otras consecuencias como por ejemplo problemas en las rodillas, que a su vez, pueden generar complicaciones en el futuro en la espalda y la pelvis.

Algunos niños nacen con los pies más planos que el promedio, y para ellos, subir de peso puede agravar este problema.

Otros nacen con los pies normales, pero el aumento excesivo de peso igualmente puede causarles problemas.

Los podólogos sugieren que esto pone una presión extra en las articulaciones del pie, lo cual puede aparejar problemas en relación a su formación y funcionamiento.

Tener en cuenta que:

Los niños obesos tienen menos estabilidad cuando caminan y no pueden caminar eficientemente.

Hay evidencia no sólo del efecto de la obesidad en el desarrollo del pie, sino también de la manera en que el pie y las extremidades inferiores funcionan durante el acto de camina

Los médicos están al tanto de algunos problemas particulares asociados con la obesidad en los niños, no sólo del efecto de la obesidad en el desarrollo del pie, sino también de la manera en que el pie y las extremidades inferiores funcionan durante el acto de caminar.

La obesidad en los niños genera un círculo vicioso ya que los problemas en los pies limitan la capacidad de los niños de hacer ejercicio.

Recomendación general:

Para prestar atención al problema de la obesidad infantil, la FAO ha propuesto a los gobiernos considerar el tema de la educación alimentaria tal como lo ha hecho con la preocupación por erradicar la pobreza extrema y el hambre.
Ese tema ha sido abandonado porque se cree que todos saben qué comer y cuáles son los alimentos que se pueden reemplazar y eso no es así.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Obesidad abdominal y diabetes

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La obesidad abdominal, caracterizada por la presencia abundante de tejido adiposo en la cintura, es un claro indicador de problemas de índole metabólico. El uso de fármacos que actúan en el metabolismo de las grasas y azúcares, es una alternativa para mejorar la salud de quienes tengan esta condición. Aproximadamente el 8% de la población venezolana tiene diabetes mellitus y 90% de quienes integran este grupo son obesos. La estrecha relación entre la obesidad y la diabetes tipo dos ha llevado a los médicos a desarrollar métodos como la medición de la circunferencia abdominal, para determinar las posibilidades de que el paciente presente ambas patologías de manera simultánea, además de calcular los riesgos cardiovasculares de cada persona. La acumulación de tejido adiposo en el cuerpo, especialmente en el área del abdomen, así como la poca resistencia física y las dificultades para respirar, causados por el sobrepeso, son condiciones que aumentan el riesgo de que los pacientes desarrollen problemas de tipo cardíaco, tales como: insuficiencia cardiaca, infarto al miocardio, ateroesclerosis, entre otros.

“El riesgo cardiometabólico es determinado por la obesidad global y central, la cual se ubica específicamente en el abdomen, y está directamente relacionada con complicaciones metabólicas. Hay personas que poseen un estomago muy abultado, pero no son considerados gordos por que el resto de sus miembros tienen un tamaño y grosor adecuado, es en estos casos cuando hay que tener más cuidado, pues se trata de obesidad abdominal, el tener lo que llaman “cuerpo de manzana” -acumulación de células grasas en la zona abdominal aumenta el riesgo de presentar diabetes mellitus tipo dos y enfermedades cardiovasculares. Esto se debe a que la grasa intraabdominal es muy activa desde el punto de vista metabólico, lo que puede ocasionar trastornos que inducen a la dislipidemia (alteración del colesterol y triglicéridos).

La diabetes tipo dos se presenta cada vez con más frecuencia en los jóvenes, factor que favorece la aparición del síndrome metabólico, el cual comprende hábitos nutricionales inapropiados, sobrepeso, elevación prematura del colesterol y los triglicéridos, así como resistencia a la insulina, lo que coloca al paciente en un estado de prediabético. Al medir circunferencia abdominal y calcular cuidadosamente el porcentaje de grasa intraabdominal se puede estimar cuando el páncreas está produciendo cantidades excesivas de insulina y el organismo comienza a crear resistencia a esta sustancia, lo que puede desencadenar diabetes.

Una medida abdominal en centímetros mayor de 102 centímetros en los hombres y 88 en mujeres, sugiere con bastante aproximación que tienen una gran elevación de insulina.

Lo más importante para prevenir la obesidad y el síndrome metabólico, es un cambio del estilo de vida, dejar de fumar, comer balanceado, realizar ejercicios, hacerse un examen físico integral, mantenerse en control con un especialista y cumplir al pie de la letra las recomendaciones del médico.

Dr. Avilio Méndez Flores
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Síndrome metabólico

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Cuando una persona presenta tres o más de las siguientes condiciones: obesidad, grasa abdominal, hipertensión, diabetes, dislipemia (alto colesterol LDL y bajo colesterol HDL), triglicéridos altos e intolerancia a la glucosa, se dice que presenta síndrome metabólico.

Las cifras promedio normales son:

1- Peso: la relación peso talla: lo que se mida de talla después del metro convertida a kilos sería el peso ideal y la circunferencia abdominal a nivel del ombligo para los hombres 102 cms.y 88 para las mujeres.
2- Tensión arterial: 120/80 mmHg.
3- Glicemia: no más de 110 mg/dl en ayunas.
4- Insulinemia: no más de 54 mg/dl.
5- Colesterol: LDL 100 mg/dl o menos y HDL mayor a 40 mg/dl
6- Triglicéridos: 150 mg/dl o menos.

Complicación:

Ateroesclerosis (endurecimiento, engrosamiento y placas de grasa en las arterias).
Órganos afectados: principalmente corazón, cerebro y riñones.

Prevención:

acudir a controles programados por el médico internista, cardiólogo o endocrinólogo. Mantener una alimentación saludable y con horarios regulares. Evitar el abuso del café y las bebidas alcohólicas. Eliminar el cigarrillo.

Dr. Avilio Méndez Flores

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