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Mitos y verdades en oftalmología

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Mito 1: “Leer en la oscuridad causa pérdida de visión”

No tiene mucho que ver leer con mucha o poca luz, ver mucha o poco TV, usar mucho o poco el computador. Ningún estudio serio ha confirmado daño a los ojos por estas causas.

Mito 2: “Los ojos se desgastan si los usas demasiado”

Los ojos no son como velas, por lo que usarlos no los desgasta. Si tus ojos son saludables y los cuidas, podrán seguir así buena parte de tu vida. Dejar de leer o trabajar en el computador no ayudará ni perjudicará tu vista.

Los ojos son para usarlos y usarlos mucho es muy bueno porque eso permite la estimulación sensorial. Leer mucho mejora la capacidad cerebral, la cultura y permite al cerebro envejecer más lentamente.

Mito 3: “Comer zanahoria mejora la vista”

Este mito se originó durante la 2º Guerra Mundial, cuando la inteligencia británica propagó el rumor de que sus pilotos tenían una excelente vista porque comían muchas zanahorias… pero la verdad es que ellos no querían que los alemanes supieran que hacían uso del radar.

Aunque es cierto que las zanahorias son ricas en vitamina A, que es fundamental para la vista porque es un componente del pigmento de la retina, hay muchos otros alimentos que pueden aportar esta vitamina. Ellos son los espárragos, las naranjas, los berros, la acelga, la espinaca, la betarraga, la papaya, el kiwi, el melón y la leche. La vitamina A en exceso puede ser dañina.

Por ejemplo, hay una enfermedad llamada degeneración macular relacionada a la edad. Dentro del tratamiento de esta enfermedad está el comer productos con Omega 3 como pescados de agua fría: atún, salmón, truchas y verduras como el brócoli, la zanahoria, las espinacas y acelgas, ya que estas verduras aportan nutrientes y minerales y vitaminas para el mejor funcionamiento de la macula, donde están los conos ejes fundamentales de la visión. Pero no nos va a mejorar la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo.

Mito 4: El daltonismo sólo afecta a los niños, nunca a las niñas”

Aunque este mito es falso, las mujeres tienen menos propensión a desarrollar daltonismo que los hombres. Se estima que como máximo el 8% de los niños presenta algún grado de daltonismo, mientras que menos del 1% de las niñas padece este trastorno.

En todo examen de visión del niño se debe estudiar la visión en colores para ver si presenta discromatopsia, que es el nombre clínico del llamado comúnmente daltonismo.

Mito 5: “Tomar gin puede dejarte ciego”

Este mito se inició junto con la creación del gin en 1740 en Inglaterra, época en la que la bebida tenía gran demanda por los sectores populares debido a su bajo precio.

A raíz de ello, para hacerse de un gran negocio, muchos productores comenzaron a adulterar la bebida con alcohol desnaturalizado, lo que provocó graves daños a la salud pública. El gin adulterado tenía grandes cantidades de metanol, alcohol que en exceso puede producir alteración de la vista, visión borrosa y en ocasiones ceguera irreversible, pues el nervio óptico es el sitio de manifestación de la toxicidad del metanol.

Actualmente muchas bebidas, al igual que el gin, contienen pequeñas dosis de metanol en su composición que no son dañinas para la vista. Por ejemplo el whisky contiene 1000mg/l de metanol, el vino tinto 43 mg/l, el vino blanco 38 mg/l, el brandy 1500 mg/l y el ron 800 mg/l.

En Francia también existía un tipo de ceguera llamada Neuropatía óptica tóxica, que se atribuía al alcohol, pero ya no es frecuente.

MITO 6: “Los ojos de los hombres son más grandes que los de las mujeres”

Verdadero. Cada ojo tiene forma de esfera de 2,5 centímetros de diámetro, siendo curiosamente los ojos del hombre medio milímetro más grandes que los de la mujer. Esta diferencia de tamaño no tiene ninguna incidencia en la vista.

Mito 7: “Los ojos claros son escasos”

Verdadero. Un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhague, a raíz del estudio del mapa del genoma humano, asegura que hace cerca de 6 mil años atrás, en el Neolítico, en el norte del Mar Negro, existió la primera persona con ojos azules. Este individuo habría sufrido una mutación genética que bloqueó la producción del pigmento melanina en los ojos y dio lugar a la aparición del azul.

Al parecer, el café sería el color natural de los ojos de los seres humanos y se debe al efecto de la melanina. Entonces, los ojos de otro color serían una mutación genética, según las investigaciones de estos científicos.

El profesor noruego Hans Eiberg, quien ha estudiado por décadas la evolución del color en los ojos humanos en todo el mundo, afirma que el gen OCA2 es el responsable de darle el color al cabello, a la piel y a los ojos. Este gen es el que habría mutado hace 6 millones de años y lo habría hecho de manera tan perfecta, que de aquella mutación surgieron 300 millones de copias en 150 millones de personas, que habrían nacido con ojos azules.

Las personas con ojos claros tienen menos filtro para la luz y por ende mayor grado de toxicidad a la luz. Quizás presentan más riesgo de Degeneración macular relacionada a edad.

Mito 8: “Acostumbrarse a los lentes perjudica la visión y no usar lentes cuando son necesarios, produce que aumente el defecto refractivo”.

No es cierta ninguna de las dos aseveraciones. El papel de los lentes se restringe en llevar el foco de la imagen a la retina mientras los llevamos puestos. Al quitarlos, únicamente deja de hacer su papel. El usarlos o el dejar de hacerlo no va a influir en que el problema aumente o disminuya, sólo hay algunos casos en que con el uso de lentes de contacto en la miopía puede detenerla, pero sólo en algunos casos que ésta avance y es mayormente en adultos.

Mito 9: “La televisión ocasiona problemas visuales” o “Ver televisión con el cuarto oscuro daña los ojos”

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Ambas aseveraciones son falsas, sino seríamos una generación de ciegos, aunque es recomendable no acercarse demasiado a la pantalla. No está demostrado que estas radiaciones dañen la retina o alguna otra zona del ojo. Lo mismo podemos decir de las computadoras. Que aunque se usan mucho más cerca de los ojos, es mejor colocar un filtro para seguridad, aunque su papel no es muy seguro ni necesario, ya que el uso de algún lente protege de la radiación de la pantalla.

Desde que la televisión entró en nuestras las salas de estar, no hay ninguna prueba de que el hecho de ver la televisión acercándose mucho al televisor sea perjudicial para los ojos de los niños. La Academia Americana de Oftalmología (AAO) afirma que, en realidad, los niños pueden enfocar cerca sin desarrollar cansancio ocular mejor que los adultos, de ahí que a menudo adquieran el hábito de colocarse cerca del televisor o sostener lo que están leyendo cerca de los ojos. De todos modos, el hecho de que un niño se ponga muy cerca del televisor puede indicar que es miope.

Del mismo modo, según la AAO, trabajar con computadoras no es perjudicial para los ojos. De todos modos, cuando utilizamos la computadora durante períodos de tiempo largos, los ojos nos parpadean menos de lo normal (como cuando leemos o realizamos otra tarea que implica fijar la vista). Esto puede resecar los ojos, lo que puede producir una sensación de fatiga o cansancio ocular. Por eso es una buena idea hacer que su hijo haga descansos frecuentemente cuando utilice la computadora o juegue con videojuegos.

Mito 10: “Leer con poca luz lesiona los ojos, así como leer acostado o leer en exceso es perjudicial”.

Totalmente falso, claro que al leer con poca luz tenemos menos contraste entre las letras oscuras y el papel blanco, y por eso vemos peor, pero esto no produce ningún daño ocular. Así como tomar una foto con poca luz no daña la cámara, tampoco influye la posición de acostado o parado en los problemas oculares. El leer muy de cerca produce que el ojo acomode más, el cristalino enfocará mucho más y será incomodo quizás dando molestias oculares, pero son problemas pasajeros, no daños permanentes al aparato ocular.

Mito 11: “Si un niño se pone bizco, los ojos se le quedarán así”.

No, contrariamente a lo que afirma el viejo dicho, los ojos de un niño no se quedarán permanentemente estrábicos por el hecho de ponerse bizco.

Mito 12: “Si tengo problemas en la vista, mi hijo heredará ese rasgo”.

Lamentablemente, esto a veces es cierto. Si usted necesita gafas para ver bien o ha desarrollado algún trastorno ocular (como las cataratas), es posible que su hijo herede ese rasgo. Informe al pediatra de su hijo sobre los antecedentes familiares del niño en lo que se refiere a los problemas de la vista.

Mito 13: “Dos padres con ojos azules no pueden tener un hijo con ojos marrones”

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Dos padres con ojos azules pueden tener un hijo con ojos marrones, aunque se trata de algo muy poco frecuente. Del mismo modo, dos padres con ojos marrones pueden tener un hijo con ojos azules, aunque también es algo muy poco habitual.

Mito 14: “La insulina disminuye la agudeza visual”

La diabetes mellitus es una enfermedad del metabolismo caracterizada por un aumento sostenido en la glicemia, secundario a falta de producción de insulina endógena o a una eficiencia disminuida, lo cual lleva a alteraciones en los vasos de la retina, produciéndose la retinopatía diabética; por lo cual se debe mantener la glicemia controlada con el uso de insulina si es necesario para evitar este daño retinal y la disminución visual.

Mito 15: “Es el glaucoma un cáncer”

El glaucoma es un grupo de trastornos oculares que pueden producir perdida de visión, por aumento de la presión intraocular que lleva a daño del nervio óptico y pérdida de campo visual e incluso pérdida de la agudeza visual y ceguera; pero en ningún momento esta enfermedad es un cáncer.

Mito 16: “Usar anteojos mejora el defecto de refracción”

El uso de las gafas no mejora el defecto de refracción, lo que mejora es la calidad de visión si esta se compara con la visión sin anteojos; en los niños el uso de anteojos no mejora el defecto de refracción pero si evita que se produzca ambliopía (ojo perezoso).

Mito 17: “La miopía se produce por forzar los ojos”.

La miopía es un defecto de refracción debido a una variación en el tamaño normal o forma del ojo, también hay evidencia que existe una base genética, pero no hay evidencia que el forzar los ojos, leer con mala iluminación u otro tipo de factores ambientales sean una causa de miopía.

Mito 18: “El oftalmólogo y el optómetra son lo mismo”

No, el oftalmólogo es un profesional del área de la salud, medico con una especialización en oftalmología (salud visual) capacitado para diagnosticar y tratar medica y/o quirúrgicamente las diferentes entidades patológicas de los ojos. El optómetra es un profesional paramédico del área de la salud, que no es medico y no tiene entrenamiento para realizar procedimientos quirúrgicos ni para formular todos los medicamentos oftalmológicos existentes.

Mito 19: “Si miras directamente la acción de soldar te dañarás los ojos”.

Sí, sobretodo la soldadura de arco que tiene longitudes de onda más nocivas ya que de forma directa no pueden ser absorbidas por las estructuras del ojo y pasan directamente a la retina. Existen casos en los que se han visto agujeros maculares y quemaduras en la retina. Es importante el uso de protección necesaria para filtrar las radiaciones.

Mito 20: “Las gotitas de manzanilla alivian los ojos irritados”

Depende de la causa de la irritación. Si te desvelaste o pasaste mucho tiempo frente a un monitor las gotas de manzanilla elaboradas por un laboratorio y que vengan estériles pueden funcionar. Pero lo ideal es que si tienes algún problema en los ojos acudas con un especialista porque a veces los remedios que utilizamos sólo pueden disfrazar la enfermedad o empeorar la situación. Las gotitas de manzanilla pueden ser un descanso, pero no la solución.

Mito 21: “Puedo comprar mis lentes en cualquier lugar”

Eso es malísimo. Los lentes así como los zapatos van diseñados a la medida de cada persona; a la larga los que compramos en algún puesto ambulante sólo van a causar molestias. Por otro lado los anteojos oscuros que compramos en la calle nunca tienen garantía de que de verdad nos protejan contra los rayos ultravioleta. Aunque sean un poco más caros debemos comprar aquellos que tengan un certificado de autenticidad, que nos digan que efectivamente filtrarán los rayos ultravioleta.

Mito 22: “A través de los ojos se puede detectar si tienes alguna enfermedad”

Claro, hay personas que desconocen ser diabéticas y que en un examen oftalmológico se identifica que padecen de esta enfermedad o alguna otra. En el ojo es donde se puede ver en forma directa la vascularización de nuestro cuerpo, si existen venas cerradas, rectificadas o tortuosas, así se podrían identificar padecimientos como hipertensión. Si el ojo se siente seco o lleno de arena puede ser indicio de artritis o lupus.

Dr. Avilio Méndez Flores

Ceguera por diabetes

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La mala alimentación puede incrementar los casos de ceguera por diabetes.

Los médicos no se cansan de insistir en que una dieta sana y equilibrada puede evitar muchos problemas de salud. Ahora, incluso los oftalmólogos hacen suya esta recomendación. La obesidad es una de las razones por la que ciertas personas desarrollan diabetes, que puede desembocar en una ceguera, no es para menos, ya que la diabetes juvenil ha experimentado un notable crecimiento durante los últimos años en los países desarrollados.

Los expertos tienden a unir el repunte de esta enfermedad a los hábitos alimentarios una dieta rica en grasas e hidratos de carbono.

Los niños no nacen con diabetes, sino que algunos nacen con la tendencia a desarrollarla. La diabetes juvenil es la peor de todas. El joven que sufre esta enfermedad y no está tratado médicamente se quedará ciego a los 25 ó 30 años.

La diabetes es una enfermedad que se puede transmitir por herencia de genes. Sin embargo, con una dieta equilibrada, sus efectos pueden ser controlados.

No obstante, los expertos en nutrición han dado la voz de alerta al apreciar un elevado consumo de productos ricos en grasas, azúcares e hidratos de carbono entre los jóvenes. Según estos expertos, los niños que no disfrutan de una dieta equilibrada son más propensos a sufrir en el futuro enfermedades como la diabetes, ceguera o cardiovasculares.

Si no atajamos el problema, no es descartable que en el futuro se incremente el número de niños que padezcan diabetes que puede desembocar en una ceguera.

Dr. Avilio Méndez Flores

Conjuntivitis purulenta neonatal

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La supuración ocular del recién nacido puede verse por la presencia de pus en 1 o dos ojos acompañado o no de inflamación de párpados. Es un problema muy frecuente que puede darse en varias circunstancias. Los ojos del feto están libres de microbios en el ambiente intrauterino, pero al pasar por el canal pelviano materno recoge una gran cantidad de microorganismos que viven en la vagina de su madre, algunas de estos organismos son saprofitos (o sea que viven en ese sitio sin causar daño a la mujer) y otros producen infección vaginal, es así como podemos encontrar estreptococos, estafilococos, colibacilos, gonocococos, monilias, etc. Estos agentes se siembran en la capa externa del ojo que es la conjuntiva y la inflaman.

También puede deberse a obstrucción del conducto naso-lagrimal, el cual va desde la parten interna del párpado inferior hasta la nariz y su función es comunicar el ojo con las fosas nasales, de esta manera las lágrimas secretadas que circulan por la parte externa del ojo se drena hacia la nariz y es por esa razón que cuando lloramos se nos humedecen las fosas nasales; si este conducto está obstruido las lágrimas no pueden derivar hacia la nariz y al detenerse mucho tiempo en el ojo se infecta.

El tratamiento puede ser preventivo por medio de un buen aseo vaginal sobre todo una semana antes del parto. En pleno parto evitar la contaminación fecal del canal pelviano con un efectivo enema rectal al inicio del trabajo de parto. Una vez nacido el niño aplicarle colirio a base de antibióticos para prevenir la infección (tratamiento que debe hacerse en la sala de parto o el servicio de recién nacidos). Si la infección se ha instalado se usará colirio a base de gentamicina-neomicina o polimixina 1 gota cada 4 horas y si no hay mejoría en 3 días llevarlo a consulta médica. Si la supuración ocular durante el tiempo que se aplica el medicamento mejora, pero al suspenderlo de nuevo reaparece el problema debe ser visto por un oftalmólogo pues hay suficiente sospecha que se trate de obstrucción del conducto lagrimal.

Dr. Avilio Méndez Flores

Síndrome del ojo seco

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Otros nombres:

Queratoconjuntivitis seca
Queratitis seca
Xeroftalmía

Definición

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Es una enfermedad caracterizada por la poca secreción de lágrimas y/o por una evaporación excesiva de las mismas.
El término xeroftalmia procede del griego xeros (seco) + ophthalmos (ojo) + ia.

Consideraciones generales.

La conjuntiva está constantemente lubricada por las lágrimas, cuyas funciones son favorecer el deslizamiento de los párpados sobre el globo del ojo y prevenir la resequedad de la mucosa externa del ojo expuesta al aire.
En principio tenemos que comenzar por conocer que son las lágrimas. La lágrima tiene tres fracciones diferentes, que se producen en glándulas distintas: Las glándulas lagrimales segregan la fracción acuosa, que constituye el 99% del total de la lágrima. La conjuntiva, que tapiza lo blanco del ojo y la pared posterior de los párpados, está compuesta por células calciformes que producen mucina, la cual constituye tan solo el 0’5% del total lacrimal. Y los párpados tienen en su espesor las glándulas de Meibomio (que cuando enferman producen los orzuelos y los chalazión) que producen grasa en cantidades ínfimas.
La responsable de que la superficie ocular se mantenga húmeda es la película lacrimal. Ésta se compone de tres capas: una mucosa, muy lubricante; otra acuosa, formada básicamente por agua y electrolitos encargada de purificar y refrigerar y una cobertura lipídica que controla la evaporación de la capa acuosa.
Cuando existe una alteración en cualquiera de estas tres capas que modifica la película lagrimal tiene lugar el ojo seco provocando una producción deficiente de humedad o una evaporación excesiva de la lágrima.

Cada uno de estos componentes se dispone de la siguiente manera:

I La mucina se extiende sobre la superficie de la córnea, siendo el estrato más posterior de la lágrima.

II La lágrima acuosa se coloca sobre la mucina formando el estrato medio.

III La lágrima grasa, se extiende como una finísima película sobre la acuosa, formando el estrato más externo.

La superficie de la córnea es hidrofóbica, es decir, rechaza la lágrima, al igual que una superficie grasa rechaza el agua. El párpado extiende la mucina sobre la superficie corneal, y la hace hidrofílica, es decir, que acepte la lágrima. Sobre esta superficie de mucina, que se renueva a cada parpadeo, se extiende la lágrima acuosa, que es la que mantiene húmeda la superficie ocular y lubrica el parpadeo. Sobre la capa acuosa se extiende la capa lipídica, como una mancha de aceite se extiende sobre el agua. Esto evita que la lágrima acuosa se evapore fácilmente, además de facilitar la extensión de la capa acuosa sobre la mucínica.

Existe un cuarto tipo de ojo seco, el ojo seco epiteliopático, en el que aunque abunden las tres fracciones lagrimales, el epitelio enfermo de la córnea, capa externa de la misma, no se deja untar por la mucina, rechazando así los tres componentes lagrimales. Algunos autores clasifican un quinto grupo de ojo seco, el ojo seco por incongruencia párpado/ojo, es decir, el ojo en el que el párpado padece deformidades o parálisis, y en consecuencia no se aplica adecuadamente sobre la superficie ocular, y por consiguiente, aunque la producción de los tres componentes lagrimales sea normal, el párpado no los extiende sobre el ojo.

Frecuencia:

Es uno de los trastornos oculares más frecuentes en las consultas oftalmológicas (alrededor del 30%).

Causas:

El ojo seco puede deberse a una hipersecreción del componente acuoso de las lágrimas, o a una excesiva evaporación por déficit de la secreción de lípidos, aunque ninguno de estos factores es excluyente del otro.

Según lo que falte, lágrima acuosa, mucínica o grasa se habla de ojo seco, acuodeficiente, mucodeficiente y lipodeficiente.

La causa puede ser una o varias unidas, que produzcan la disfunción o destrucción de las diversas glándulas que producen la lágrima. Otras causas menos frecuentes de ojo seco serían las lesiones del epitelio corneal, o alteraciones palpebrales, deformidades y parálisis. El caso más frecuente de sequedad ocular es la involución senil. Conforme aumenta la edad de una persona, el ojo produce menos lágrima. Las mujeres posmenopáusicas padecen ojo seco con mucha mayor frecuencia que los varones de su misma edad. Durante el embarazo o cuando toma anticonceptivos también es más frecuente el ojo seco. El ojo seco de las postmenopaúsicas se acompaña de otras sequedades, afectando la mucosa de nariz, boca y vagina, y a este síndrome se le conoce como de Sjögren tipo I. Con gran frecuencia el síndrome de Sjögren se acompaña de enfermedades sistémicas como artritis reumatoide o lupus eritematoso, y a esta asociación se le llama síndrome de Sjögren tipo II.
También por quemaduras químicas o térmicas.

Existen muchos medicamentos que cuando se toman por razones extraoculares, hacen segregar menos lágrimas y saliva. Entre ellos están los ansiolíticos (Valium), antidepresivos, antipsicóticos, antihistamínicos, anticolinérgicos (Buscapina, Papaverina), antihipertensivos, antiparkinsonianos, diuréticos, etc. Si se deja de tomar la medicación, se recupera lentamente la secreción lagrimal normal. Las blefaritis marginales, es decir, la inflamación del borde de los párpados, es otra causa frecuente del ojo seco. Cuando los bordes palpebrales se inflaman, se produce una secreción grasa anormal o deficitaria que no protege a la película lagrimal de la evaporación, por lo que la lágrima acuosa se evapora en mayor cuantía, y las sales que contiene disueltas se hacen más concentradas, dañando el epitelio corneal y conjuntival.

El síndrome del ojo seco, es un problema benigno que puede ser muy molesto.
Tiene lugar cuando se produce una sequedad excesiva de la superficie ocular por distintos motivos: algunas enfermedades, toma de medicamentos, excesiva contaminación ambiental, edad avanzada, etc.

Tres tipos de ojo seco:

Leve: provoca síntomas al paciente pero muestra escasos cambios en el ojo cuando es evaluado por el oftalmólogo.

Moderado: aparecen síntomas acompañados de cambios en la superficie ocular que se observan fácilmente en la exploración oftalmológica.

Grave: tiene importantes cambios en la superficie ocular y notable alteración visual. Éste último es el que se conoce desde los tiempos de Hipócrates y se debe a procesos autoinmunes y quemaduras químicas, entre otros.

De todos ellos, los tipos de ojo seco que más se encuentran los oftalmólogos son el leve y el moderado.

Síntomas:

La sensación de arena en los ojos, la sequedad, el escozor y el parpadeo compulsivo son los principales síntomas de esta patología ocular.

El síntoma principal es la sensación de cuerpo extraño o quemazón, que ocasiona gran disconfort, principalmente tras el sueño, una lectura o la visualización de una pantalla de forma prolongada
El ojo seco se manifiesta principalmente por enrojecimiento y por sensación de arenilla. Otros signos y síntomas se hacen más evidentes cuando hay viento, ventiladores o aire acondicionado porque la lágrima se evapora más.
El ojo seco medio se manifiesta objetivamente por notoria escasez de lágrima y microulceraciones, erosiones, pequeñas heridas, corneales, y subjetivamente por sensación de cuerpo extraño al parpadear con disminución de visión cuando la córnea se queda seca.
El ojo seco grave se manifiesta por sequedad intensa de la superficie ocular, leucomas corneales, manchas blancas y disminución de visión. Este tipo es muy raro.

En las formas leves y medias de ojo seco, en ocasiones el paciente tiene crisis de lagrimeo intenso, lo que parece negar la existencia del ojo seco. Lo anterior es debido a que hay 3 tipos de lacrimación: la basal, la refleja y la emocional. La lacrimación basal es la que se tiene habitualmente para humedecer la córnea, formar una película lagrimal ante la córnea que facilite la visión, y lubricar el parpadeo; esta producción basal se tiene continuamente, pero en los pacientes de ojo seco es muy escasa. La lacrimación refleja es la que se tiene ocasionalmente cuando algún cuerpo extraño (piedrecita, pestaña) entra detrás de los párpados o se forma una úlcera; el ojo, así irritado, responde con un reflejo de hipersecreción. La lacrimación emocional ocurre en algunos estados de ánimo de depresión o de solidaridad; en estas situaciones el paciente con ojo seco llora como una persona normal.

Con el transcurso de la enfermedad se produce un engrosamiento de la córnea y una disminución de la agudeza visual.

Diagnóstico:

Existen pruebas específicas para el diagnóstico del ojo seco: aquellas que demuestran la inestabilidad de la película lagrimal (TRPL, tiempo de ruptura de la película lagrimal) y las que demuestran la disminución de la producción acuosa de la lágrima, para lo cual se realiza la prueba de Schirmer, que consiste en colocar una tira de papel secante colgando del párpado inferior y observar cuánta longitud del papel se empapa de lágrimas.

Tratamiento:

El tratamiento debe ser el de la enfermedad de base que lo produce.
Los corticoides pueden ser eficaces en fases iniciales de la enfermedad. Los suplementos de vitamina A se administrarán cuando se demuestre su deficiencia. La pilocarpina es un fármaco que aumenta la producción lacrimal.

En el tratamiento del ojo seco se deben de conseguir 3 objetivos:

1) Prevenir y tratar las causas predisponentes. Estudios destinados a descartar causas locales, generales y ambientales.

2) Tratamiento higiénico, observando al máximo las precauciones que se mencionan posteriormente.

3) Tratamiento sustitutivo de la lágrima o intentar mantenerla en el ojo, evitando su eliminación, en el primer caso se recomienda el uso de “lágrima artificial”, que están compuestas por agua (98%), una solución salina y sustancias que permiten que se mantenga en la superficie ocular y conservantes; y en el segundo caso, se puede proceder al taponamiento de los puntos lagrimales, para ocluir la vía lagrimal o aumento del depósito de retención de la lágrima, por medio de intervenciones quirúrgicas, sobre los párpados.

El propósito de las diferentes modalidades de tratamiento es reducir los síntomas y molestias asociadas al ojo seco y prevenir las lesiones corneales.

Reducción de la evaporación: se puede conseguir aumentando la humedad ambiental mediante el uso de evaporadores y reduciendo la temperatura de la habitación.

Sustitutos de lágrimas: son numerosos los preparados comerciales que se utilizan como lágrimas artificiales.

Agentes mucolíticos: la aplicación de gotas de acetil-cisteína al 5% puede ser útil para reducir las placas mucosas. Sin embrago, el acetil-cisteína puede también causar irritación.

Reducción del drenaje lagrimal: consiste en la oclusión de los puntos lagrimales por donde drenan las lágrimas. De esta manera se evita que se pierdan las lágrimas naturales o artificiales.

Transplante de una glándula salival: recientemente se han descrito transplantes de la glándula salivar submandibular, que se han implantado en sustitución de la glándula lacrimal.

En caso de ojo seco grave, se puede efectuar un cierre de ambos párpados, cosiendo uno a otro (blefarorrafia).

Recomendaciones:

Las personas con ojo seco deberán de evitar el viento y las corrientes de aire de ventiladores, aire acondicionado de habitaciones, coches o aviones o en su defecto protegerse manteniendo los ojos cerrados o usando gafas cerradas. La calefacción por radiador apenas da corrientes de aire por lo que molesta menos que la de aire acondicionado. Evitar los ambientes secos, de cocinas y fuegos. Humedecer las habitaciones con nebulizadores o colocar un recipiente con agua sobre los radiadores. Parpadear frecuentemente y no tener los ojos muy abiertos. Evitar irritaciones oculares de cualquier tipo (falta de sueño, viento con partículas, humo de tabaco, irritantes químicos volátiles, piscinas cloradas, etc.) a las que el ojo seco tiene menor resistencia.
No se trata de un problema grave, pero puede afectar la calidad de vida de la persona que lo sufre, por lo que es aconsejable prevenirla o tratarla cuanto antes en el caso de estar padeciéndola.

 

Dr. Avilio Méndez Flores
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Presbicia

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Otros nombres:

Vista cansada, presbiopía

 

Definición:

La presbicia es una alteración progresiva y esperada de la visión cercana. Esta palabra proviene del griego presbys que significa viejo y opos – opto que significa ojo. El sistema acomodativo del ojo, mediante el cual éste se contrae y se relaja modificando la forma del cristalino permite a la persona ver de lejos y de cerca sin el auxilio de lentes correctivos o con el uso de ellos para visión lejana corrigiendo un defecto preexistente como miopía, hipermetropía ó astigmatismo.

La presbicia (conocida popularmente como vista cansada) es la consecuencia de una pérdida progresiva de la capacidad que tiene el ojo para enfocar y producir en la retina una imagen nítida de los objetos que están cerca (acomodación). Al aumentar la edad, va disminuyendo paulatinamente la amplitud de acomodación. Este proceso se produce desde la adolescencia, que es cuando mayor amplitud de acomodación tenemos. Cuando la amplitud de acomodación disminuye hasta ser solamente de 4 dioptrías, empezamos a notar dificultades para ver nítido a la distancia próxima. A este fenómeno le llamamos presbicia.

 

Consideraciones generales:

Muchos adultos comienzan a manifestar tener la vista cansada. Su principal síntoma es que cuando están leyendo la visión es borrosa. Se trata más bien de una cuestión de deterioro inherente a la edad, ya que con el tiempo la vista, al igual que otras partes del cuerpo, pierde su capacidad.

Una vez que se entra en los cincuenta, todos estamos expuestos a padecer un fenómeno natural que afecta nuestra percepción. Nos referimos a la presbicia, una alteración de la visión puramente mecánica en que el cristalino comienza a endurecerse y por falta de acomodación se va perdiendo la facultad de enfocar y por lo tanto de ver de cerca. Es muy normal ver a un hombre adulto alejar el diario porque no lo puede leer.

Este problema es sumamente común, y afecta a más de dos millones de personas que no pueden leer bien a causa de la presbicia.

La presbicia no puede solucionarse con lentes convencionales. Sin embargo, en los últimos años se han desarrollado diferentes mecanismos y prótesis visuales que sirven a las personas con presbicia para ver mejor.

Aunque muchos temen por esta manifestación, que asoma a la tercera edad, el 100 por ciento de los seres humanos cuarentones que nunca han usado lentes, alejan los textos a 50 centímetros de distancia, aproximadamente, para detallarlos con nitidez.

Como es un proceso asociado a la edad, se puede iniciar en la niñez sin ser notado. A medida que la persona envejece los ojos sufren ciertos cambios produciéndose una incapacidad para ver los objetos cercanos. Muchas personas, desde los 40 o 50 años padece de este mal y una de sus primeras señales es que, para ver bien, deben alejar más de lo normal aquello que tienen en sus manos porque las cosas se comienzan a ver borrosas.

En el ámbito médico, estos cambios se conocen como presbicia (palabra derivada del griego que significa ojo viejo). Un simple examen de visión sirve para diagnosticar los cambios característicos del ojo en la edad adulta. Para saber fehacientemente si el problema es presbicia, es preciso que un oftalmólogo u optometrista haga el examen, y será él quien recete la corrección necesaria. En la mayoría de los casos, la vista cansada se soluciona usando lentes que ayuden a ver de cerca con claridad.

 

Causas:

El poder de enfoque del ojo depende de la elasticidad del cristalino, la cual gradualmente se pierde a medida que los individuos envejecen. El resultado es una reducción lenta de la facultad del ojo para enfocar los objetos cercanos.

Los individuos usualmente se percatan de esta afección alrededor de 45 años, cuando se dan cuenta que necesitan sostener los materiales de lectura a una mayor distancia para poderlos enfocar. La presbicia es parte natural del proceso de envejecimiento y afecta a todos los individuos.

La alteración que ocurre en la vista cansada es el resultado de cambios normales que suceden en el cristalino del ojo con el paso del tiempo. El cristalino está compuesto por un grupo de fibras que se relajan o contraen para cambiar la forma del ojo según la distancia al objeto a enfocar, y ante un objeto distante se estrecha y aplana. En cambio, frente a un objeto cercano, el cristalino se engrosa y ensancha.

Por lo tanto, la causa que lo provoca es un acumulo de fibras en el cristalino con la edad. El proceso puede empezar en la niñez, pero mucha gente no se da cuenta hasta que es adulta y padece de vista cansada. Esta acumulación de fibras en el cristalino reduce la elasticidad de las mismas y hace más difícil que el ojo pueda enfocar con nitidez objetos cercanos.

La capacidad de acomodación que tiene el ojo depende del funcionamiento correcto de algunas de sus estructuras: el cristalino, los cuerpos ciliares y el músculo ciliar. Cuando miramos a un objeto cercano, se produce un desenfoque de la imagen en la retina. La percepción de este desenfoque desencadena la visión borrosa.

 

Evolución del trastorno:

El cristalino, ubicado detrás del iris, permite enfocar a distancias lejanas y cercanas. Alrededor de él hay unos músculos ciliares que lo contraen: él se engruesa para ver nítidos los objetos de cerca y, cuando se afina, busca el enfoque de lejos. A este proceso de le llama acomodación; pero, con los años, el músculo y el cristalino pierden potencia, elasticidad y flexibilidad. Es allí cuando aparece la presbicia y obliga a quienes nunca hayan usado lentes en su vida a portarlos de allí en adelante. Esta condición tiene como consecuencia que la persona no puede ver los objetos de cerca y, al contrario, su visión es borrosa. Deberán tratarse con prontitud quienes se desempeñen en trabajo de exigencias visuales como comunicadores sociales, diseñadores, ingenieros, técnicos, entre otros.

Si la persona sufre de otras afecciones visuales, igual recibirá a la presbicia en su edad adulta. Resulta más precoz en los hipermétropes y aparece con tardía en los miopes. También se le conoce como presbiopía y puede cambiar la vida para quienes hayan gozado de buena visión en su juventud, ya que deben acostumbrarse al uso de gafas. Deben evaluarse cada dos años, ya que la presbicia evoluciona con el tiempo.

 

Síntomas:

Debemos sospechar de la existencia de presbicia si a partir de cierta edad, generalmente 35-40 años pero puede ser algo antes o después, es necesario alejar la lectura o la costura más allá de lo que teníamos por costumbre. Este alejamiento lo producimos generalmente estirando los brazos, lo que tiene como efecto que veamos más nítidas las letras del texto o los hilos de la costura. También hace sospechar la presencia de presbicia la necesidad de acercar la lectura o la costura a una fuente de luz, con el mismo efecto de nitidez que con el alejamiento. Si se realizan las dos maniobras (estiramiento de brazos y acercamiento a la luz), los efectos pueden sumarse.

 

En resumen:

– Dificultad para ver de cerca al leer, escribir o coser.

– Necesidad de quitarse los anteojos para poder ver de cerca.

– Dificultad para enfocar de un objeto a otro.

– Reducción en la facultad para enfocar objetos cercanos

– Fatiga ocular tras observar algo cercano.

– Dolor y molestia en la cabeza.

 

Diagnóstico:

Siempre que al llegar a una cierta edad (a partir de los 30-35 años dependiendo de la latitud) se tengan dificultades para ver nítidos los objetos próximos se puede sospechar la presencia de presbicia. A veces, las personas no son concientes de sus dificultades de visión, que pueden ir evitando alejándose la tarea (estirando los brazos), aumentando la iluminación o dejando de leer o coser con la excusa de que cada vez les gusta menos. Si estas dificultades se presentan demasiado pronto (antes de los 30-35 años) es posible que exista otro problema visual añadido como la hipermetropía o el astigmatismo.

En cuanto se tenga dificultad para ver de cerca, se sufra de cansancio ocular o de dolores de cabeza, de inmediato se debe consultar a un especialista. Es importante recordar que a partir de los 35 o 40 años hay que ver al médico para detectar posibles aumentos en la presión del ojo (glaucomas).

 

En cuanto el médico reciba al paciente seguirá estos pasos:

– Hará una historia clínica poniendo especial interés en los problemas oculares.

– Preguntará por los medicamentos que se toman, ya que es posible que los síntomas se deban a los efectos secundarios de algún fármaco.

– Efectuará un examen completo del ojo, realizándole diversas pruebas como leer las letras de un cartel.

 

Entre los exámenes se encuentran:

– Agudeza visual

– Examen de refracción

– Integridad muscular

– Examen con lámpara de hendidura

– Examen de la retina

 

Tratamiento:

Aunque no existe un tratamiento efectivo, sí hay varias maneras de tolerar mejor estos cambios en la visión, como por ejemplo: leer con luz adecuada, que ésta esté sobre el hombro, utilizar una lupa o una linterna para leer textos con letra chica, y utilizar espejos de aumento para afeitarse.

El ojo para enfocar de cerca pone en marcha el mecanismo de acomodación, mediante el cual y por la acción de los músculos ciliares se varía el espesor del cristalino, aumentando por tanto la potencia del mismo. Esto hace que la imagen de un punto cercano se forme en la retina pudiendo verlo con nitidez. Con el paso del tiempo, los músculos ciliares se van haciendo menos potentes. Al mismo tiempo, el cristalino se va haciendo menos flexible, por lo que la capacidad para acomodar y poder ver de cerca va disminuyendo con la edad.

Entonces se puede decir que la presbicia es una condición óptica en la cual, debido a los cambios producidos por la edad, disminuye en forma irreversible el poder de acomodación. La presbicia es, por tanto, una condición fisiológica y no patológica.

La presbicia afecta por igual a miopes e hipermétropes, poniéndose de manifiesto antes en los últimos que en los primeros. Y, por supuesto, afecta a quienes nunca han usado anteojos. Aunque esto le resulte un problema a las personas que la padecen, les debe quedar claro que no lo es, pues se trata de una cuestión en absoluto fisiológica.

En los años sesenta se inventó la primera lente bifocal que revolucionó la visión de los individuos con presbicia, quienes dejaron de utilizar varios anteojos intercambiables para adoptar este único nuevo mecanismo.

Desde entonces, los científicos especializados en el tema no han dejado de investigar para encontrar una solución definitiva a este molesto problema. Los optometristas han avanzado bastante en este terreno. Se ha descubierto que las personas con problemas de presbicia necesitan más luz que cualquier individuo normal para poder percibir a la perfección.

Por ello, recomiendan equipar la casa con luces potentes, sobre todo en los lugares de lectura y de trabajo. También han trabajado sobre otros artículos y prótesis, como por ejemplo:

* Gafas: estos cristales de aumento vienen en diferentes estilos. Pueden ser de mano, de mesa, o estar montados sobre los propios lentes, e incluso alrededor del cuello. Muchos modelos tienen la luz integrada e incorporan diversas graduaciones de aumento en la misma lente.

* Mini telescopios y binoculares: sirven para ver de lejos y pueden adosarse fácilmente a los anteojos.

* Sistemas de alta tecnología: existen sistemas de video que permiten al paciente ajustar la amplificación de las letras hasta sesenta veces su tamaño normal, según sus necesidades.

Existen varias maneras para corregir esta condición como el uso de lentes convencionales, de contacto, cirugía de córnea o la implantación de lentes intraoculares, el paciente debe entender todos los procedimientos posibles; hay unos que recomiendan hacérselos y otros no.

Por ello, antes de tomar una decisión, tiene que ser tratado por un especialista en la materia. Será él quien le explique los beneficios y consecuencias de lo que implica una cirugía: Debe entender las opciones y que la intervención es selectiva, no obligatoria.

La corrección de la presbicia, por medio de una intervención quirúrgica, vio la luz en Venezuela por primera vez en el año 2000, cuando se operó a una mujer de 56 años en el Hospital de Clínicas Caracas.

Como ya hemos dicho, la presbicia es inevitable y no tiene solución. Lo que sí tiene solución es la consecuencia de la presbicia, que son las dificultades antes nombradas y sus posibles consecuencias futuras, que luego detallaremos. Sea cual sea el momento en que se presentan las dificultades visuales, se debe consultar a un especialista de la visión. Si es un poco pronto para que sea presbicia, el especialista determinará la causa de las dificultades, que puede ser otro problema visual (hipermetropía y/o astigmatismo) o, más raramente, un problema patológico. Siempre que se averigüe que es auténtica presbicia, la solución a las molestias y dificultades pasa por la utilización de lentes de adición, que restituyen la amplitud de acomodación necesaria y suficiente para poder realizar tareas de cerca cómodamente.

 

Métodos de tratamiento:

La presbicia se puede corregir con anteojos o lentes de contacto y, en algunos casos, basta con adicionar lentes bifocales a los ya existentes.

La prescripción se debe cambiar gradualmente ya que la facultad para enfocar disminuye con el paso del tiempo.

Cerca de a los 65 años, los ojos han perdido casi toda la elasticidad necesaria para enfocar de cerca, pero todavía se puede leer con la ayuda de la prescripción apropiada. Aun así, es muy probable que sea necesario conservar los materiales de lectura a una distancia mayor, con más luz y con letras más grandes.

Los individuos que no necesitan gafas para ver a distancia sólo requieren media gafa o gafas para leer.

Con el uso de los lentes de contacto, algunos individuos deciden corregir un ojo para visión cercana y el otro para visión lejana. Esto se llama “monovisión” y elimina la necesidad de los lentes bifocales o las gafas para leer, pero puede interferir con la percepción de la profundidad. También están disponibles nuevos lentes de contacto que pueden corregir tanto la visión cercana como la lejana con un mismo lente.

Existen nuevos procedimientos quirúrgicos que pueden también aportar soluciones para quienes no desean usar anteojos ni lentes de contacto.

 

Complicaciones:

Si no se corrige, el problema visual progresivo puede llevar al individuo a tener problemas con el estilo de vida, la conducción de vehículos o el trabajo.

 

Prevención:

No existe una forma comprobada para evitar la presbicia.

 

Pronóstico:

La visión se puede corregir con gafas y lentes de contacto.

Dr. Avilio Méndez Flores

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