-El leguaje del niño se acelera si se le habla con claridad y concisión.

-El sistema nerviosos del niño es muy frágil; hay que evitarle, por tanto, el ruido excesivo, el bullicio y las emociones fuertes.

-Es preciso no abusar del niño, haciéndole repetir las gracias y juegos que tanto divierten a los mayores.

-A los tres años sobreviene en el niño la crisis de oposición. El niño dice a todo que no, Se rebela ante la autoridad totalitaria de sus padres y afirma su “yo” de la única manera que le es factible hacerlo: negándose a obedecer.

-Los trastornos graves en el desarrollo son siempre el amargo resultado de las desavenencias conyugales.

-A los niños les gusta contraer responsabilidades que estén a su alcance. Es bueno darles oportunidad.

-No se debe interrumpir bruscamente a un niño en sus juegos.

-Los defectos en el niño, como la mentira o el hurto, no revisten la gravedad que tendrían en la edad escolar. El no distingue aún entre la realidad y sus fantasías.

- Los niños tienen un sentido innato de lo justo y de lo injusto; no los decepcionemos obrando a la ligera.

-Los padres son responsables de la envidia y la vanidad de los niños. No se debe establecer comparaciones entre niños, ni obligarles a realizar exhibiciones de pequeños prodigios.

-Los niños deben jugar, pintar y garrapatear a su antojo; un niño que no lo hace debe inspirarnos serias preocupaciones.

Dr. Avilio Méndez Flores