Definición:

Es una enfermedad viral a menudo mortal, que afecta el sistema nervioso de los mamíferos.

En las últimas etapas de la enfermedad, el virus se traslada desde el cerebro a las glándulas salivales y la saliva. Desde allí puede transmitirse a través de una mordedura o por contacto con las membranas mucosas (nariz, boca y ojos). La enfermedad es fatal una vez que se inician los síntomas. Los perros pueden contagiar a otros por 2 semanas antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad, por lo que es sumamente importante confinar y observar todos los animales sospechosos. La rabia es predominantemente una enfermedad de carnívoros salvajes pero puede afectar a cualquier mamífero, incluyendo los seres humanos.

El virus es muy sensible al calor, a los detergentes ligeros (incluyendo jabones ordinarios) y a los desinfectantes, y no puede sobrevivir demasiado tiempo fuera del cuerpo de un animal infectado.

Este germen se localiza en la saliva de un animal infectado. No puede penetrar la piel intacta. Pero puede ser transmitido por los lamidos mutuos entre animales, cuando éstos se acicalan mutuamente y la saliva de un animal infectado entra en contacto con una herida abierta.

El virus se multiplica en el sitio de la mordedura, invade fibras nerviosas, y viaja al cerebro. El período de incubación (el tiempo entre la mordedura y el inicio de síntomas) depende de la distancia de la herida a la cabeza y el cuello: cuanto más cercana es la cabeza, más corta es la incubación. El crecimiento del virus en el cerebro causa severa degeneración nerviosa y, eventualmente, la muerte. El virus también se propaga del cerebro a lo largo de los nervios a otros órganos, incluyendo las glándulas salivales, donde el virus se excreta en la saliva. Las mordeduras en general son exposiciones de riesgo elevado.

La exposición de un ser humano a un animal rabioso no siempre da lugar a la rabia. Si el tratamiento de protección se instituye con prontitud después de una exposición a la rabia, se prevendrá la mayoría de los casos de rabia. Sin embargo, todas las mordeduras de animales deben ser evaluadas por un profesional de salud para determinar si se requiere tratamiento.

El virus de la rabia puede infectar cualquier mamífero, pero la infección es más común entre los perros, gatos, vacas, caballos, murciélagos, zorros. La transmisión ocurre generalmente cuando el animal vector (el animal que lleva la enfermedad) se encuentra en la fase latente (antes de que aparezcan los síntomas).

La rabia es una enfermedad aguda infecciosa viral del sistema nervioso central ocasionada por un Rhabdovirus que causa encefalitis aguda. El virus de la rabia se encuentra difundido en todo el planeta y ataca a los mamíferos domésticos y salvajes, incluyendo al hombre. Se encuentra en la saliva y en las secreciones de los animales infectados y se inocula al hombre cuando éstos lo atacan y provocan en él alguna lesión por mordedura; además puede ser transfundido cuando un individuo que tiene alguna cortada en la piel (vía de entrada del virus) tiene contacto con las secreciones salivales de un animal infectado. Los vectores animales importantes incluyen: perros, gatos, murciélagos, mangostas, zorros, hurones, mapaches, y lobos.

Causas:

La rabia se propaga por medio de saliva infectada que entra al cuerpo a través de una mordedura o un corte en la piel. El virus viaja desde la herida hasta el cerebro, donde causa inflamación. Esta inflamación provoca los síntomas de la enfermedad. La mayoría de las muertes por rabia ocurre en niños.

El período real entre la infección y la aparición de los síntomas (llamado “período de incubación”) varía entre 10 días y 7 años. El período de incubación promedio es de 3 a 7 semanas.

En el pasado, los casos de rabia en humanos en los Estados Unidos generalmente se producían por una mordedura de perro, pero recientemente hay más casos de rabia en seres humanos que han estado relacionados con zorros o murciélagos. Aunque las mordeduras de perro representan una causa común de rabia en los países en desarrollo, en los Estados Unidos no se ha informado de casos de rabia causados por mordeduras de perro en muchos años, debido a la vacunación generalizada de animales.

En muy raras ocasiones, la rabia ha sido transmitida sin una mordedura real y se cree que esto ha sido causado por la saliva infectada que ha llegado al aire.

Síntomas:

Los síntomas de la rabia en los animales pueden incluir uno o más de los síntomas siguientes: excitabilidad; comportamiento o ataques violentos; el morder; agitación; agresividad inusitada; bravura; salivación excesiva; aversión al agua (de donde se deriva el nombre “hidrofobia”); imposibilidad de tragar o de beber; pupilas dilatadas; disfunción muscular; irregularidades de la coordinación o del paso; parálisis; convulsiones; y eventualmente la muerte, casi siempre en el plazo de 10 días. Estos síntomas se definen como “rabia furiosa”.

Algunos animales con la rabia no exhiben síntomas rabiosos típicos. Esto se refiere generalmente como rabia muda. Estos animales pueden demostrar otros síntomas de enfermedad general que pueden incluir una evitación de contacto con los seres humanos u otros animales, letargo, la pérdida de apetito, y eventualmente la muerte. Algunos perros sencillamente aúllan por días enteros y se retiran a lugares oscuros. Pueden perder control de sus piernas traseras.

Un perro puede mostrar solamente síntomas muy leves de anorexia (el no comer) y de apatía, y luego se encuentra muerto en tres o cuatro días. A veces el perro no da en absoluto señales de enfermedad, y repentinamente se encuentra muerto. Una autopsia de post-mortem revela rabia.

Pero estos síntomas no son exclusivos de la rabia. El dolor, el miedo o la confusión extrema pueden hacer un animal agresivo. La salivación profusa y la inhabilidad de tragar pueden resultar de una obstrucción en la garganta, cuerpos extraños en los dientes, o la ingestión de sustancias irritantes o tóxicas. El aullar podría deberse al hambre, al miedo, o al dolor. Además, las infecciones tetánicas son a veces diagnosticadas erróneamente como rabia. Pero, en cualquier caso, tales animales deben siempre tratarse con precaución ya en su dolor pueden atacar. Actualmente, la rabia solamente puede ser diagnosticada mediante el examen del cerebro de un animal infectado, y esto debe llevarse a cabo en un laboratorio apropiado. En estos momentos no hay pruebas disponibles para hacer un diagnóstico definitivo de rabia en un animal vivo.

Los síntomas tempranos en los seres humanos incluyen irritabilidad, la depresión inexplicable, el dolor de cabeza, la fiebre, y a veces la comezón o el dolor en el sitio de la exposición. La enfermedad progresa eventualmente a la parálisis, a los espasmos de los músculos de la garganta, a las convulsiones, al delirium, y a la muerte. Es importante observar que una vez que aparecen los síntomas, la rabia no puede ser tratada con éxito.

El período de incubación:

En los seres humanos (el tiempo entre la exposición y el inicio de síntomas) es variable, pero es normalmente de 3 a 8 semanas. En los perros, el período de la incubación es normalmente entre 21 y 80 días, pero puede ser más corto o más largo.

Sintomáticamente, el enfermo pasa por 4 fases:

1.- Fase de incubación: Dura entre 60 días y 1 año y es asintomática.

2.- Fase prodrómica: Dura entre 2 y 10 días. Aparecen síntomas inespecíficos.

3.- Fase neurológica: Dura entre 2 y 7 días. Afecta a cerebro. El paciente puede manifestar hiperactividad, ansiedad, depresión, delirio, parálisis, espasmos faríngeos…

4.- Fase de coma: Dura entre 1 y 10 días. El paciente entra en coma y finalmente muere, bien por parada cardiaca, bien por infecciones secundarias.

A partir de la segunda fase, es mortal en el 99,9% de los casos. La única opción de tratamiento es suministrar Inmunoglobulinas e inyectar una vacuna contra el virus, lo que sólo es eficaz durante la fase de incubación.

La vacuna se fabrica a partir de virus aislados de animales muertos. Se hacen crecer sobre cultivos celulares y después se purifican e inactivan con distintas sustancias químicas. Es necesario aplicar entre 4 y 6 dosis.

En la mayoría de los casos el diagnóstico suele ser post-mortem. No obstante, se puede diagnosticar por microscopía gracias a la aparición de los “cuerpos de Negri” en las células.

Síntomas:

• Ansiedad, estrés y tensión
• Babeo
• Convulsiones
• Sensibilidad exagerada en el área de la mordedura
• Excitabilidad
• Pérdida de la sensibilidad en un área del cuerpo
• Pérdida de la función muscular
• Fiebre baja, 102° F (38.9° C) o menos
• Espasmos musculares
• Entumecimiento y hormigueo
• Dolor en el sitio de la mordedura
• Reflejo de Babinski positivo
• Inquietud
• Dificultad para deglutir (las bebidas producen espasmos de la laringe) o dificultad para tragar sólo con líquidos

Contagio:

La transmisión de persona a persona es extremadamente rara,

La exposición a un animal rabioso no resulta siempre en rabia. En general, se podrá prevenir la mayoría de los casos si se instituye tratamiento inmediato después de una exposición a la rabia. Aún así, un profesional médico debe evaluar todas las mordeduras.

La transmisión sólo es posible mediante el contacto directo con un vector portador o con material biológico procedente del mismo, ya que al tratarse de un virus con una envuelta lipídica es muy sensible a los factores ambientales pero se deben tomar precauciones para evitar exposición a la saliva de la persona enferma, incluyendo saliva en forma de aerosol debida a la tos, el estornudo, o el escupir.

La rabia es un virus que puede ser trasmitido a cualquier mamífero. Desde un perro hasta casi cualquier animal rural entre los que encontramos el ganado, las ratas etc.

El virus se presenta comúnmente en los nervios o en la saliva del animal afectado. Comúnmente, pero no siempre, el virus es transmitido gracias a una mordida. En muchos casos el animal es extremadamente violento y ataca sin provocación aparente, su comportamiento varia igualmente.

La patología en la especie humana es la siguiente:

1.- Infección por herida o mordedura. Antiguamente también se transmitía por operaciones como el trasplante de córnea.

2.- El virus tiene una primera multiplicación en las células musculares y de ahí pasa a las neuronas y finalmente a los ganglios nerviosos.

3.- El lugar donde la enfermedad de manifiesta más acusadamente es el cerebro (encefalitis). Sin embargo, el tiempo que tarda en desarrollarse esta etapa es bastante largo y depende de muchos factores.

4.- Los virus comienzan a pasar de unas neuronas a otras a través de los contactos sinápticos, lo que hace que el sistema inmune sea incapaz de detectarlos.

5.- Desde el cerebro puede viajar, a través de los nervios, a cualquier parte del cuerpo, dando una infección sistémica.


Tratamiento:

El tratamiento inmediato después de la exposición al virus de la rabia (ej. mordedura) impide el desarrollo de los síntomas, los cuales en ausencia de tratamiento conducirían irremediablemente a la muerte. Es recomendable lavar con agua y jabón, cuidadosamente y sin raspar la herida, ya que de este modo se ayuda a eliminar el virus, y acudir de inmediato a un centro hospitalario para recibir atención especializada. Tal atención en general consiste en la aplicación de la vacuna post exposición en los dos días siguientes a la mordedura. Las medidas de prevención de rabia en humanos comprenden tanto al tratamiento profiláctico pre o post exposición como las de intervención sobre los huéspedes del virus de la rabia. . El Tratamiento post exposición contempla la aplicación de solo vacuna antirrábica (esquema reducido 10 dosis) o aplicación de vacuna antirrábica + suero antirrábico (esquema clásico 14 dosis mas suero) y dicho esquema depende del tipo de exposición y de la condición del animal agresor.

Inducción al coma:

Se ha reportado en el mundo un caso en el cual se sobrevivió a la rabia luego que se indujera al paciente a un estado de coma. Mediante este proceso, los médicos fueron capaces de curar la enfermedad en ese caso particular. Intentos posteriores de coma inducido como método de tratamiento, han fallado.

Exámenes:

En caso de ser mordido por un animal, se debe tratar de reunir toda la información posible sobre dicho animal y llamar a las autoridades locales del servicio de control de animales para capturarlo de manera segura. Si hay sospecha de rabia, se vigilará al animal para detectar signos de esta enfermedad.

Se usa una prueba especial, llamada inmunofluorescencia, para examinar los tejidos cerebrales después de la muerte del animal. Esta prueba puede revelar si el animal tenía rabia o no.

La misma prueba se puede emplear para detectar la rabia en humanos, usando un fragmento de piel del cuello. Los médicos también pueden buscar el virus de la rabia en la saliva o en el líquido cefalorraquídeo

Complicaciones:

Sin tratamiento, la rabia puede llevar al coma y a la muerte. En casos poco frecuentes, algunas personas pueden tener una reacción alérgica a la vacuna antirrábica.

Expectativas (pronóstico)

Es posible prevenir la rabia si la vacuna se administra dentro de los primeros 2 días después de la mordedura. Hasta la fecha, nadie en los Estados Unidos ha padecido de rabia si se le ha administrado la vacuna pronta y adecuadamente.

Una vez que aparecen los síntomas, son pocas las personas que sobreviven a la enfermedad. La muerte por insuficiencia respiratoria generalmente ocurre dentro de los 7 días después del comienzo de los síntomas.

Perros y Rabia:

Los perros son uno de los animales que transmite el virus de la rabia a los humanos. Comúnmente en zonas urbanas con altas densidades de población canina.

La rabia urbana se presenta mayormente en zonas de alta densidad poblacional canina; por ello, la medida de prevención mas eficaz para cortar este ciclo de transmisión de la rabia en población canina son las campañas masivas de vacunación antirrábica canina, de manera de cortar la cadena de transmisión de virus de la rabia, a través de la disminución de canes susceptibles a la rabia.

Los murciélagos son los principales transmisores de la rabia silvestre en zonas de selva, siendo más difícil su control.

Prevención:

• Evitar el contacto con animales desconocidos.
• Hacerse vacunar si la persona trabaja en ocupaciones de alto riesgo o viaja a países con una alta incidencia de esta enfermedad.
• Vacunar los perros y gatos hacia los 4 meses de edad, seguido de una vacuna de refuerzo un año más tarde y después otra cada 1 a 3 años, según el tipo de vacuna que se utilizó.
• Acatar las regulaciones de cuarentena al importar perros y otros mamíferos en países libres de rabia.

En caso de heridas se debe limpiar bien con agua y jabón y buscar atención médica profesional. Es necesario que un médico realice una limpieza minuciosa de la herida y saque cualquier objeto extraño (desbridamiento). La mayoría de las veces, no se deben usar suturas para las heridas por mordeduras de animales.

La mejor protección consiste en que la gente vacune sus animales domésticos contra la rabia, a la vez que cualquier perro o gato callejero que viva cerca de sus hogares, y que las autoridades municipales conduzcan campañas de vacunación masivas entre los perros y gatos vagabundos, y al mismo tiempo esterilizándolos. La matanza de animales nunca ha resultado ser un método efectivo para controlar la propagación de la enfermedad.

En las regiones donde ocurre la rabia transmitida por el murciélago, se debe evitar que los murciélagos hagan nido en áreas donde duerma la gente o animales domésticos. Las transmisiones de rabia por murciélago ocurren típicamente a través de contacto accidental nocturno, y como los murciélagos generalmente no dejan huellas de colmillo más grandes que las picaduras de zancudo, las víctimas con frecuencia no se dan cuenta que han sido mordidas.

No hay cura alguna una vez que aparecen los síntomas de la rabia. Es entonces inevitablemente fatal. Sin embargo, el período relativamente largo de incubación permite que la terapia de post-exposición sea eficaz si se hace correctamente.

Esta enfermedad, si no se trata con la máxima urgencia, acaba provocando la muerte del enfermo. Cuando una persona se contagia, los síntomas de la enfermedad pueden tardar entre 60 y 300 días en manifestarse. En algunas regiones aún es un gran problema de salud pública como en algunos países de Asia y África, en la que causa de más de 55,000 muertes al año, de las cuales la mayoría de las víctimas son persona menores de 15 años de edad.

Dr. Avilio Méndez Flores