Es un padecimiento que solemos confundirlo con un resfriado o una gripe, y está considerada como una enfermedad moderna debido a la contaminación y a la industrialización sin contar con la temporada en que las plantas emiten su polen.

El padecimiento se vuelve más violento en esta época del año, debido a que el polen que esta en el ambiente proviene del monte, los árboles y el pasto y no se termina hasta que aparecen las primeras lluvias de la temporada de invierno.

Las personas que padecen de alergias no diagnosticadas y no tratadas están más predispuestas a desarrollar infecciones frecuentes, inflamación de oído y garganta, conjuntivitis y rinitis y hasta asma bronquial.

La mayoría de las alergias se desarrollan por un factor hereditario de padres o abuelos, sin embargo suelen suceder saltos generacionales y un integrante de la familia puede eventualmente ser el primer alérgico, como se mencionó anteriormente, debido a la contaminación.

La mejor manera de atacar una alergia es aplicando vacunas antialérgicas o inmunoterapia, administradas únicamente por un especialista que hace pruebas al paciente para determinar la reacción del paciente a las diferentes causas. Las vacunas se aplican de forma individual.

Algunas personas acuden a la farmacia a solicitar una vacuna antialérgica y generalmente les venden productos que contienen cortisona, que si tiene un buen efecto, pero manejada de manera errónea puede traer graves consecuencias, por tratarse de una hormona.

Al comienzo la persona puede ser alérgica a una sola causa, picaduras de insecto, por ejemplo, y después se le pueden sumar algunos alimentos o medicamentos.

Dr. Avilio Méndez Flores

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