Posts tagged Piel

La psoriasis

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Definición:

Es una enfermedad caracterizada por la inflamación de la piel, que puede resultar dolorosa y debilitante.

Frecuencia:

Según las cifras que maneja la Organización Mundial de la Salud, actualmente la patología afecta a unas 80 millones de personas, en todo el planeta.

Causas:

El riesgo de padecer psoriasis está asociado a un trastorno genético hereditario. Ocurre cuando el sistema inmunológico del cuerpo toma erróneamente células sanas por sustancias peligrosas.

Síntomas:

La patología no es contagiosa y se presenta con mayor frecuencia en uñas, manos, pies y articulaciones.

Las lesiones ocasionadas por la Psoriasis afectan negativamente la vida de los pacientes, no sólo por las molestias o dolor que pueden causar, sino, por razones estéticas.

Tratamiento:

Aun se no consigue la cura definitiva, por lo que los objetivos actuales son controlar sus síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente.

En algunos casos, cuando la enfermedad pasa a una fase severa, las personas tienden a aislarse socialmente, por temor al rechazo; cuando esto ocurre, los especialistas recomiendan tratamiento psicológico, pues la patología estará presente durante toda la vida del individuo, ya sea de manera continua o intermitente.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El impétigo o “Brasa”

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Consideraciones generales:

Asociado a condiciones de vida insalubres, el impétigo está causado por dos bacterias, estreptococos del grupo A y estafilococo (Staphylococcus aureus) o una combinación de ambas. En ocasiones, la precede una infección respiratoria de vías altas como un simple resfriado. Un mero arañazo, picadura de insecto, mordedura de animal o cualquier traumatismo favorecen que la piel pierda su integridad, es decir, su función de barrera protectora. Las bacterias que comúnmente están en la piel, mediante una puerta de entrada, se incorporan en el organismo produciendo inflamación e infección. De ahí puede diseminarse por todo el cuerpo.

Manifestaciones:

El impétigo se inicia con una úlcera de pequeño tamaño, de color rojizo, que produce mucha picazón y que evoluciona a una ampolla con líquido amarillento claro al principio que evoluciona a purulento, el cual es altamente contagioso. Esta ulceración, que aparece rodeada de un halo rojizo, termina por romperse y producir costra. Las lesiones, que pueden presentarse en cara, labios y orificios nasales, cuero cabelludo, brazos o piernas e, incluso, axilas, se diseminan cuando el afectado se rasca. En bebés usualmente aparecen como una o más ampollas que al romperse dejan el lecho de la herida rojo. Cuando existe la infección, los ganglios cercanos a la zona afectada aparecen inflamados.
Una higiene escrupulosa de manos y uñas ayudará a conseguir la remisión de la infección

Contagio:

Es importante tener en cuenta que un individuo sólo deja de ser contagioso cuando las costras han desaparecido. Por este motivo hay que tomar las precauciones adecuadas. Pese a que la curación de las lesiones es muy lenta y pocas veces cicatrizan sin dejar rastro, la tasa de curación es alta. Sin embargo, en niños pequeños tiende a resurgir con cierta frecuencia.

Tratamiento:

Debido a su gran capacidad de contagio, el tratamiento del impétigo debe efectuarse rápidamente mediante medidas locales y generales. Junto con antibióticos administrados por vía oral en los casos más severos, es importante utilizar antisépticos locales que sean incoloros para evitar que enmascaren las lesiones y poder hacer un correcto seguimiento de las lesiones. Los antibióticos tópicos y los antisépticos tienen como objetivo tratar las puertas de entrada y las regiones colonizadas por microorganismos, como las heridas. Una higiene escrupulosa de manos y uñas ayudará también a conseguir la remisión de la infección. Sin el tratamiento adecuado, el impétigo reaparece de forma frecuente e insidiosa.

Los expertos señalan que el uso abusivo de antibióticos, aunque sea en forma de aplicación tópica, no debe utilizarse para la prevención, y que el uso indiscriminado provoca las temibles resistencias bacterianas.

La mayor parte de la erupciones se solventan con un cuidado suave de la piel y evitando sustancias tópicas irritantes. No rascarse la piel, para realizar la higiene usar agua tibia y la mínima cantidad de jabón con un pH cercano al de la piel (4,5-5,5), secar sin frotar, evitar la aplicación de cualquier producto cosmético y dejar la zona afectada al aire libre siempre que sea posible son el paquete de recomendaciones que hacen los expertos. En caso de duda relacionada con el origen de la dermatitis es necesario tomar medidas para prevenir la posible diseminación: lavarse las manos frecuentemente utilizando cada vez una toalla limpia y no compartirlas con el resto de la familia, y evitar manipular las lesiones.

En presencia de eccema, muy común en niños pequeños y que se suelen resolver a partir del año de vida, la picazón y descamación que produce puede aliviarse con sustancias que contengan en su composición humectantes, que tienen efecto emoliente y lubricante. Con ello se evita, en parte, los efectos negativos de la irritación crónica por rascado. En caso de psoriasis o impétigo, el facultativo prescribirá un tratamiento específico con hidrocortisona o antibiótico, respectivamente.

Complicaciones:

Cuando el impétigo es causado por la bacteria estreptococo existe el riesgo posterior a que se presente Glomerulonefritis Aguda o Reumatismo Articular Agudo por efecto de la toxina que produce.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La alergia

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Es un padecimiento que solemos confundirlo con un resfriado o una gripe, y está considerada como una enfermedad moderna debido a la contaminación y a la industrialización sin contar con la temporada en que las plantas emiten su polen.

El padecimiento se vuelve más violento en esta época del año, debido a que el polen que esta en el ambiente proviene del monte, los árboles y el pasto y no se termina hasta que aparecen las primeras lluvias de la temporada de invierno.

Las personas que padecen de alergias no diagnosticadas y no tratadas están más predispuestas a desarrollar infecciones frecuentes, inflamación de oído y garganta, conjuntivitis y rinitis y hasta asma bronquial.

La mayoría de las alergias se desarrollan por un factor hereditario de padres o abuelos, sin embargo suelen suceder saltos generacionales y un integrante de la familia puede eventualmente ser el primer alérgico, como se mencionó anteriormente, debido a la contaminación.

La mejor manera de atacar una alergia es aplicando vacunas antialérgicas o inmunoterapia, administradas únicamente por un especialista que hace pruebas al paciente para determinar la reacción del paciente a las diferentes causas. Las vacunas se aplican de forma individual.

Algunas personas acuden a la farmacia a solicitar una vacuna antialérgica y generalmente les venden productos que contienen cortisona, que si tiene un buen efecto, pero manejada de manera errónea puede traer graves consecuencias, por tratarse de una hormona.

Al comienzo la persona puede ser alérgica a una sola causa, picaduras de insecto, por ejemplo, y después se le pueden sumar algunos alimentos o medicamentos.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El acné

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1-Es la obstrucción de los poros u orificios de las glándulas sebáceas. Eso hace que se acumule la grasa y ocasionalmente se infecten, produciéndose pus en su interior.

2-La mayoría de los adolescentes padecen de alguna forma de acné, que a menudo desaparece con el paso del tiempo, sin necesidad de tratamiento y aunque en la mayoría de los casos es un problema leve, puede resultar molesto.

3-En las formas más graves se producen protuberancias más profundas como quistes y nódulos. La enfermedad sin tratar puede dejar marcas en la piel e incluso, en los casos más graves, conducir a la aparición de cicatrices serias y permanentes.

4-La parte negra del acné no es suciedad, sino que se trata del sebo seco y células dérmicas desprendidas en las aberturas de los folículos pilosos.

5-El acné no es provocado por los alimentos. Aunque los dermatólogos tienen diferentes opiniones sobre este punto, hay algo seguro: ninguna dieta por estricta que sea va a curar el acné por sí sola.

6-No existe una cura instantánea ni permanente, pero es controlable y el tratamiento adecuado puede prevenir la aparición de cicatrices.

7-El adolescente debe evitar apretar, rascar, presionar o reventar sus espinillas. Porque puede provocarse un mayor enrojecimiento, inflamación e infección secundaria, y secuelas de cicatrices.

8-Un virus bacteriófago existente en la piel humana podría ser la base para un tratamiento natural contra el acné. El virus ataca naturalmente a la bacteria que da lugar a espinillas infectadas. La ventaja es que el virus se crea de forma natural y no tendrá efectos secundarios. Se aplica con un gel.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El impétigo o “brasa”

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Asociado a condiciones de vida insalubres, el impétigo está causado por dos bacterias, estreptococos del grupo A y estafilococo (Staphylococcus aureus) o una combinación de ambas. En ocasiones, la precede una infección respiratoria de vías altas como un simple resfriado. Un mero arañazo, picadura de insecto, mordedura de animal o cualquier traumatismo favorecen que la piel pierda su integridad, es decir, su función de barrera protectora. Las bacterias que comúnmente están en la piel, mediante una puerta de entrada, se incorporan en el organismo produciendo inflamación e infección. De ahí puede diseminarse por todo el cuerpo.

El impétigo se inicia con una úlcera de pequeño tamaño, de color rojizo, que produce mucha picazón y que evoluciona a una ampolla con líquido amarillento claro al principio que evoluciona a purulento, el cual es altamente contagioso. Esta ulceración, que aparece rodeada de un halo rojizo, termina por romperse y producir costra. Las lesiones, que pueden presentarse en cara, labios y orificios nasales, cuero cabelludo, brazos o piernas e, incluso, axilas, se diseminan cuando el afectado se rasca. En bebés usualmente aparecen como una o más ampollas que al romperse dejan el lecho de la herida rojo. Cuando existe la infección, los ganglios cercanos a la zona afectada aparecen inflamados.

Una higiene escrupulosa de manos y uñas ayudará a conseguir la remisión de la infección.

Es importante tener en cuenta que un individuo sólo deja de ser contagioso cuando las costras han desaparecido. Por este motivo hay que tomar las precauciones adecuadas. Pese a que la curación de las lesiones es muy lenta y pocas veces cicatrizan sin dejar rastro, la tasa de curación es alta. Sin embargo, en niños pequeños tiende a resurgir con cierta frecuencia.
Nuevo tratamiento

Debido a su gran capacidad de contagio, el tratamiento del impétigo debe efectuarse rápidamente mediante medidas locales y generales. Junto con antibióticos administrados por vía oral en los casos más severos, es importante utilizar antisépticos locales que sean incoloros para evitar que enmascaren las lesiones y poder hacer un correcto seguimiento de las lesiones. Los antibióticos tópicos y los antisépticos tienen como objetivo tratar las puertas de entrada y las regiones colonizadas por microorganismos, como las heridas. Una higiene escrupulosa de manos y uñas ayudará también a conseguir la remisión de la infección. Sin el tratamiento adecuado, el impétigo reaparece de forma frecuente e insidiosa.

Los expertos señalan que el uso abusivo de antibióticos, aunque sea en forma de aplicación tópica, no debe utilizarse para la prevención, y que el uso indiscriminado provoca las temibles resistencias antibióticas.

La mayor parte de la erupciones se solventan con un cuidado suave de la piel y evitando sustancias tópicas irritantes. No rascarse la piel, para realizar la higiene usar agua tíbia y la mínima cantidad de jabón con un pH cercano al de la piel (4,5-5,5), secar sin frotar, evitar la aplicación de cualquier producto cosmético y dejar la zona afectada al aire libre siempre que sea posible son el paquete de recomendaciones que hacen los expertos. En caso de duda relacionada con el origen de la dermatitis es necesario tomar medidas para prevenir la posible diseminación: lavarse las manos frecuentemente utilizando cada vez una toalla limpia y no compartirlas con el resto de la familia, y evitar manipular las lesiones.

En presencia de eccema, muy común en niños pequeños y que se suelen resolver a partir del año de vida, la picazón y descamación que produce puede aliviarse con sustancias que contengan en su composición humectantes, que tienen efecto emoliente y lubricante. Con ello se evita, en parte, los efectos negativos de la irritación crónica por rascado. En caso de psoriasis o impétigo, el facultativo prescribirá un tratamiento específico con hidrocortisona o antibiótico, respectivamente.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Manchas en la piel

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Generalmente corresponde a la Pitiriasis versicolor, la micosis superficial más frecuente de los países tropicales y, por supuesto Venezuela. Es una micosis benigna. En nuestro país se observa especialmente en las zonas costeras, pues el clima cálido y húmedo favorece su aparición.

Se presenta por igual en ambos sexos. Es más frecuente entre los 10 a 20 años de edad, por la predisposición conferida por la secreción sebácea en el adolescente y en el adulto joven.

Se caracteriza por presentar manchas blancas (máculas) de bordes bien definidos, de diferentes tamaños y colores (rosadas, marrones, pero muy especialmente blanquecinas), ubicadas de preferencia en cara, cuello, tórax y extremidades superiores. Las escamas son fácilmente desprendibles mediante raspado.

Es una afección que no produce molestias o complicaciones y su tratamiento tiene sólo una razón: la estética. No tiene nada que ver con enfermedad del hígado, aunque en nuestro país existe la creencia popular de que su origen es hepático. Incluso llegan a denominarlas “manchas del hígado”.

Puede confundirse en algunas ocasiones con la llamada pitiriasis alba o rosada, vitíligo, hipo-pigmentaciones post-inflamatorias o lepra.

El tratamiento es efectivo tanto en forma local (tópica) o mediante pastillas que su médico tratante o dermatólogo le recomendarán.

Dr. Avilio Méndez Flores

Sudor excesivo

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Sinónimos: Hiperhidrosis, Diaforesis, Transpiración excesiva.

Definición:

Es un trastorno por el cual una persona suda excesivamente y de manera impredecible debido a la actividad aumentada de las glándulas sudoríparas.

La sudoración es el mecanismo por el cual el cuerpo regula su propia temperatura. Pero en algunas personas el organismo puede producir mayor cantidad de sudoración de la que necesita para esta función por lo que pueden sudar incluso cuando la temperatura está fresca o cuando están en reposo.

Este trastorno se conoce como hiperhidrosis; esto se debe al fallo del sistema nervioso simpático que forma parte del sistema nerviosos autónomo. Esta humedad excesiva afecta principalmente a manos, pies, axilas y cara que son las zonas con mayor cantidad de glándulas sudoríparas. Este es un trastorno que no se le suele dar mayor importancia, hasta por los propios médicos, además de ser muy mal manejada, generalmente de forma empírica.

Causa:

La sudoración ayuda al cuerpo a permanecer fresco y, en la mayoría de los casos, es perfectamente natural. Las personas sudan más en temperaturas cálidas, cuando hacen ejercicio o en respuesta a situaciones que las hacen poner nerviosas, furiosas, avergonzadas o temerosas.

Sin embargo, la sudoración excesiva puede ocurrir sin que se presenten tales desencadenantes. Las personas con hiperhidrosis parecen tener glándulas sudoríparas bastante activas. La sudoración incontrolable puede llevar a que se presente molestia significativa, tanto a nivel físico como emocional.

Cuando la sudoración excesiva afecta las manos, los pies y las axilas, se denomina hiperhidrosis primaria o focal y afecta del 2 al 3% de la población, aunque menos del 40% de los pacientes con dicha afección busca asesoría médica. En la mayoría de los casos de hiperhidrosis primaria, no se puede encontrar la causa, y es un padecimiento que parece darse en familias.

Si la sudoración ocurre como resultado de otra afección médica, se denomina hiperhidrosis secundaria. La transpiración puede darse en todo el cuerpo o puede estar localizada en un área. Las afecciones que causan hiperhidrosis secundaria abarcan:

Condiciones de ansiedad, Cáncer, Ciertos medicamentos y sustancias adictivas, Trastornos de control de la glucosa, Cardiopatías, Hipertiroidismo, Menopausia, Acromegalia, Enfermedad de Parkinson, Tuberculosis u otras infecciones.

Por lo general se inicia al final de la infancia o en la pubertad y normalmente dura toda la vida. Muchos consideran que es hereditario y que ciertos alimentos pueden incidir más en el trastorno. Como hemos dicho antes, el exceso de transpiración puede ser palmar y plantar, axilar y sudoración facial (un fenómeno asociado a esta última es el rubor facial que consisten en el enrojecimiento del rostro).

Se considera que más de 170 millones de personas en todo el mundo la sufren, tanto hombres como mujeres.

Síntomas:

El síntoma principal de la hiperhidrosis es la humedad frecuente sobre la piel.

La mayor afectación que padecen estas personas es en su calidad de vida, porque limita su desenvolvimiento social, no dan la mano, generalmente usan ropas holgadas, usan chaquetas aunque el ambiente sea caluroso, entre otras cosas; ya que la sudoración molesta se presenta independientemente del clima y del estado emocional. En los casos más agudos provoca que las personas eviten la manipulación de herramientas, teclados, equipos electrónicos, papeles. La incomodidad de evitar el saludo de manos obliga a muchos pacientes a buscar tratamiento.

La sudación excesiva (hiperhidrosis) puede afectar a toda la superficie de la piel, pero por lo general está limitada a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o las ingles. La zona afectada suele ser rosada o blanco-azulada y en los casos graves la piel puede presentar fisuras, descamarse y ablandarse, especialmente en los pies. A veces la zona afectada desprende un olor fétido (bromidrosis), causado por bacterias y levaduras que descomponen el sudor y la piel mojada.

Diagnóstico:

Los signos visibles de sudoración se pueden notar durante una visita al médico y se pueden utilizar igualmente muchas pruebas para diagnosticar la sudoración excesiva.

Prueba de yodo-almidón: Se aplica una solución de yodo al área que presenta sudoración y, después de secarse, se esparce almidón sobre dicha área. La combinación de yodo y almidón hace que cualquier parte que presente exceso de sudor se torne de color azul oscuro.

Prueba del papel. Se coloca un papel especial en el área afectada para absorber el sudor y luego se pesa. Cuanto más peso tenga, mayor cantidad de sudor se habrá acumulado.

Un buen interrogatorio es útil para precisar el diagnóstico:

• Localización: Si se presenta en la cara, las palmas de las manos o las axilas o en todo el cuerpo.
• Patrón de tiempo: Si ocurre en la noche o comenzó súbitamente.
• Desencadenantes: Se presenta en respuesta a recordatorios de algo que al paciente le perturba (como un hecho traumático)
• Otros síntomas presentes: Por ejemplo, Pérdida de peso, Latidos cardíacos fuertes, Manos frías y pegajosas, Fiebre, Inapetencia.

Tratamiento:

El tratamiento puede abarcar:

Antitranspirantes: la sudoración excesiva se puede controlar con antitranspirantes fuertes, los cuales taponan los conductos sudoríparos. Los productos que contienen del 10 al 15% de hexahidrato de cloruro de aluminio son la primera línea de tratamiento para la sudoración en las axilas. A algunos pacientes se les puede prescribir un producto que contenga dosis más altas de cloruro de aluminio, que se aplica en las noches en las áreas afectadas. En primer lugar se seca la zona afectada, a continuación se aplica la solución y por último se recubre todo ello con una fina película plástica. Por la mañana, se retira la película y se lava la zona. Algunas personas necesitan dos aplicaciones diarias; esta pauta suele aliviar el problema durante una semana. Si la solución irrita la piel, debería interrumpirse el uso de la película plástica.

Los antitranspirantes pueden causar irritación de la piel y las grandes dosis de cloruro de aluminio pueden estropear la ropa. Nota: los desodorantes no previenen la sudoración, pero ayudan a reducir el olor corporal.

Los medicamentos anticolinérgicos, como el glucopirrolato, ayudan a prevenir la estimulación de las glándulas sudoríparas, pero, aunque son efectivos con algunos pacientes, estos medicamentos no han sido estudiados tan bien como otros tratamientos. Los efectos secundarios son, entre otros: boca reseca, mareo y problemas con la micción. Los betabloqueadores o las benzodiazepinas pueden ayudar a reducir la sudoración relacionada con el estrés.

Iontoforesis: este procedimiento aprobado por la FDA utiliza electricidad para cerrar temporalmente la glándula sudorípara y es más efectivo para la sudoración de las manos y de los pies. Las manos y los pies se meten en agua y luego se pasa una corriente eléctrica suave a través de ésta. La electricidad se incrementa gradualmente hasta que el paciente sienta una ligera sensación de hormigueo. La terapia dura aproximadamente de 10 a 20 minutos y requiere varias sesiones. Los efectos secundarios, aunque son poco comunes, abarcan ampollas y agrietamiento de la piel.

La toxina botulínica tipo A (Botox) está aprobada por la FDA para el tratamiento de la sudoración intensa en las axilas, una afección llamada hiperhidrosis axilar primaria. Pequeñas dosis de toxina botulínica purificada inyectadas debajo del brazo bloquean temporalmente los nervios que estimulan la sudoración. Esta sustancia produce un bloqueo neuronal igual al producido para eliminar las líneas finas y las arrugas de expresión del rostro; actúa como un inhibidor bloqueando las señales químicas que transmiten los nervios que controlan la sudoración, de esta manera se interrumpe porque las glándulas sudoríparas no pueden recibir los estímulos que llegan por los nervios. Esto se demostró al observar que pacientes tratados con infiltración de toxina botulínica para disminuir las arrugas de la frente se producía una disminución significativa de la sudoración en esa zona. Los pacientes que se beneficiando este procedimiento son los que presentan sudoración excesiva en los pies, las palmas de las manos o las axilas lo cual tiene un impacto en su calidad de vida. Es importante que estas personas se encuentren saludables a nivel físico y mental y tener expectativas realistas con respecto a los resultados del tratamiento.

El proceso se realiza de manera ambulatoria y es poco doloroso y consiste en la aplicación de una inyección de toxina botulínica tipo A bajo la piel con una aguja muy fina; la dosis a usar siempre es alta para concentrar el efecto en las zonas de mayor sudoración. Es por esto que previo a la infiltración se realiza una prueba de marcado con yodo y almidón de la zona a tratar poniendo en evidencia con un tinte marrón oscuro las áreas más problemáticas. En la mayoría de los casos se requiere una sola sesión que se repite cada 8 a 12 meses. Los efectos secundarios incluyen dolor en el sitio de la inyección y síntomas similares a la gripe. Si se está pensando en aplicarse Botox en otras áreas de sudoración excesiva, se recomienda hablar con el médico en detalle. El Botox utilizado para el sudor en las palmas de las manos puede causar debilidad leve pero temporal e intenso dolor. Las contraindicaciones serán: terapia conjunta con antibióticos del grupo de los aminoglucósidos y sensibilidad conocida a la toxina.

Una solución de metenamina también puede ayudar a controlar la sudación abundante.

Simpatectomía torácica endoscópica (STE): en casos graves, se puede recomendar un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo, llamado simpatectomía, cuando otros tratamientos fallan. Este procedimiento cierra la señal que le ordena al cuerpo sudar excesivamente y, por lo general, se lleva a cabo en pacientes cuyas palmas de las manos sudan mucho más copiosamente de lo normal. También se puede utilizar para tratar la sudoración extrema de la cara. La STE no funciona igual de bien para aquellas personas con sudoración excesiva en las axilas.

Cloruro de aluminio: es posible que inicialmente el paciente necesite utilizarlo de tres a siete veces a la semana, pero después de normalizarse la sudoración, es probable que la persona necesite usarlo únicamente una vez cada una a tres semanas. Si la irritación de la piel es un problema, un médico puede prescribir temporalmente una crema a base de esteroides.

Botox: la inflamación desaparece en unas cuantas semanas. El efecto de una sola inyección puede durar hasta unos cuantos meses y algunos pacientes necesitan inyecciones adicionales.

Iontoforesis: la sudoración se puede reducir después de 6 a 10 sesiones. Después de eso, la persona puede necesitar tratamiento una vez cada una a cuatro semanas.

Ante una sensación de sudoración molesta, se debe consultar si es:

• Sudoración prolongada, excesiva e inexplicable.
• Sudoración acompañada o seguida de dolor o presión en el pecho.
• Sudoración con pérdida de peso.
• Sudoración que se presenta con más frecuencia durante el sueño.
• Sudoración acompañada de fiebre, pérdida de peso, dolor torácico, dificultad para respirar o latidos cardíacos rápidos y fuertes. Estos síntomas pueden ser un signo de una enfermedad subyacente, como hipertiroidismo.

Prevención:

Las principales medidas para la sudoración de los pies son:

• Emplear calcetines o medias de materiales naturales: hilo, algodón, lana o medias de seda, que permiten la transpiración.
• Cambiar los calcetines varias veces al día.
• Usar ácido bórico o polvos de talco para regular la sudación.

Dr. Avilio Méndez Flores

Los lunares

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Para algunas personas, los lunares son elementos que decoran la piel, sobre todo si están estratégicamente ubicados en el cuerpo, para otras, constituyen motivo de gran preocupación debido a la posibilidad que evolucionen y se transformen en tumoraciones cancerosas. Desde luego, casi todos los seres humanos tenemos lunares: unos nacen con ellos, otros los van adquiriendo a lo largo de la vida.

El hecho es que para muchas personas, esas manchas en la piel, que pueden presentarse en todo el cuerpo, se vuelve algo obsesionante… no saben qué significan, ni si deben eliminarlas o no. Pero el gran peligro de los lunares es que algunos pueden tener origen canceroso. Afortunadamente, existen varios métodos muy simples mediante los que podemos detectar cuáles de esos lunares tienen posibilidades de convertirse en tumoraciones malignas, y cuáles no.

Ante todo se debe mencionar que los lunares aparecen en la piel debido a un crecimiento celular. Las células que elaboran el pigmento que da color a la piel (la melanina, los melanocitos y sus productos) comienzan a alargarse y a crear la típica mancha que todos conocemos como lunar.

Estos lunares pueden ser de distinta forma y tamaño, y sus tonalidades varían desde un marrón claro hasta el negro intenso. Lo importante es saber cuándo un lunar puede indicarnos una situación de malignidad y qué cambios (entre los que puedan producirse en ellos) son normales o no.

Lunares inofensivos:

Los lunares comunes (que surgen primeramente de una manera plana en la piel, y que después continúan creciendo hasta que desaparecen, internándose en la profundidad de la dermis) no tienen por qué preocupar. Tampoco debe prestársele mucha atención a esos lunares que hemos tenido en la piel y que parecen permanecer inalterables, acompañándonos durante toda la vida. Igualmente, no preocuparse si el lunar va formando un abultamiento progresivo, el cual se debe a que las células tienden a expandirse hacia la superficie de la piel.

Lunares peligrosos:

Sin embargo, hay ciertos cambios en los lunares que se deben considerar como anormales y ser vigilados muy de cerca, puesto que pueden indicarnos la presencia de formación de un melanoma maligno, un tipo de cáncer de piel que a pesar de ser grave en sus estados más avanzados, se puede curar totalmente siempre que sea detectado a tiempo.

Lunares displásticos:

Los lunares que más debemos observar y los que más preocupan a los dermatólogos, son los llamados lunares displásticos. Este tipo de lunares (a diferencia de los otros lunares comunes) presenta áreas planas y abultadas en su superficie, bordes muy bien delineados o bordes irregulares, o ambos, a veces hasta con variedad de colores.

Muchos son grandes (algunos tienen dos centímetros de diámetro o más) y se encuentran en lugares que normalmente no están expuestos al sol, como son los senos de las mujeres, el área alrededor de los genitales y los glúteos. Si se observa algunos de estos lunares en esas regiones estratégicas del cuerpo ( o en otras), pero con características similares, se debe acudir al médico para someterse a un reconocimiento general.

Lunares vellosos:

Algunos de los lunares pueden presentar vellosidades. Si este fuera el caso, es sumamente importante que la persona no intente eliminarlos, sino que acuda al dermatólogo para que sea él quien lo cauterice (mediante un procedimiento totalmente indoloro). Si un lunar específico le desagrada, puede tratar de ocultarlo con una capa de maquillaje. Desde luego, si el rechazo hacia el mismo es grande, con extirpárselo resuelve la situación. Eso sí, jamás intente eliminarlos con una navaja, ni trate de deshacerse de ellos por medio de método que no haya sido convenientemente indicado por el especialista.

Bebés con lunares:

Muchísimos niños nacen con los llamados nevos congénitos, que son lunares de cualquier tamaño, generalmente localizados en la parte posterior del cuerpo, son planos y de un color violáceo que con los meses van desapareciendo casi totalmente.

Efecto de los rayos UV:

Ciertos lunares inofensivos pueden ofrecer un peligro potencial si exponemos nuestra piel a los rayos ultravioletas del sol (sobre todo después de las primeras horas de la mañana) o a lámparas especiales de luz solar artificial.

Un dato importante:

Casi todas las personas que deben estar expuestas al sol constantemente, y cuya piel es más bien trigueña, por lo general nunca sufren los efectos dañinos de los rayos solares sobre los lunares, aunque por supuesto la piel se reseca en ellos y aparecen entonces resquebrajaduras, arrugas y otras señales de envejecimiento prematuro. El peor peligro que ofrecen los rayos ultravioletas en verdad para aquellos individuos que toman el sol ocasionalmente, y sobre todo los que tienen una piel muy blanca y tienden a enrojecerse rápidamente al estar expuestos a los mismos.

Sugerencias para evitar riesgos:

Evite exponerse a lámparas de luz solar artificial. Pueden ser muy dañinas para la salud en general.

No se exponga nunca al sol sin la protección adecuada (cremas bloqueadoras, con un índice de protección alto, no menos de 15 SPF., mucho menos entre las 10 a.m. y las 2 p.m.

Extírpese los lunares que el especialista considere peligrosos; por lo general podrá hacerse el propio consultorio del dermatólogo. El procedimiento es muy sencillo y no causa dolor alguno.

Nevos congénitos:

Muchísimos niños nacen con este tipo de lunares, que pueden ser de variados tamaños. Antes de decidir efectivamente si deben ser o no eliminados, es importante consultar con un especialista.

Para el examen de un lunar muchos dermatólogos se siguen por las letras ABCD, donde:

A- Aspecto: uniforme (sin irregularidades).
B- Bordes: regulares, sin entrantes ni salientes.
C- Color: de un solo color sin matices contrastantes.
D- Diámetro: no más de 6 milímetros de diámetro.

Señales que podrían ser preocupantes:

• Alteración en el borde del lunar.
• Aumento desproporcionado y rápido en tamaño (el lunar aumenta su nivel con respecto a la piel).
• Sensación nueva en la zona alrededor del lunar (escozor, cosquilleo o inclusive dolor).
• Apariencia de estar enfermizos (supurando o sangrando).
• Si se observa algunos de estos síntomas en uno de esos lunares se debe acudir al dermatólogo. Por lo general, éste los remueve (una operación muy sencilla), enviando después al laboratorio para que se le analice y determine si son benignos o de origen canceroso.

Dr. Avilio Méndez Flores

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